Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia

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 Montevideo - Uruguay 


"Tendremos que arrepentirnos en esta generación no tanto de las acciones de la gente perversa, sino de los pasmosos silencios de la gente buena."
Martin Luther King 
"Los fanatismos que más debemos temer
son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia."
Fernando Arrabal

CONTENIDO


Publicación Nº 02/02

EDITORIAL

 
CANCHA FLECHADA: LA GLOBALIZACIÓN DE LA DESINFORMACIÓN
 
En los últimos días hemos asistido a la muerte de dos escritores famosos: uno de ellos, Camilo José Cela, llegó a ser famoso gracias a la crítica de una intelectualidad que juzga la estética literaria a través de la lente de la transgresión. El otro, José María Sánchez-Silva, llegó a ser famoso gracias a la aclamación popular que le brindó su obra maestra, "Marcelino, pan y vino". El público lo adoraba; pero como no fue transgresor -o más bien porque transgredió los cánones establecidos por la intelectualidad "políticamente correcta"-, nunca llegó a ganar un premio digno de su genio. De la muerte de Cela se enteró todo el mundo. De la muerte de Sánchez-Silva sólo dieron cuenta algunas agencias noticiosas católicas o promovidas por personas de buena voluntad. Mucho ruido para uno..., y un profundo silencio para el otro  (Ver artículos relativos al tema en la sección "Para Reflexionar").
Ante esta realidad, uno se pregunta: ¿dónde está la justicia?, ¿qué nos está vendiendo la crítica?, ¿quién nos la está vendiendo?; ¿"compramos" con espíritu crítico o lo tenemos cada vez más adormecido?; ¿por qué en la literatura, en el cine, en el teatro, en la pintura, en la escultura, en la televisión, en la radio, en las revistas y un largo etcétera, la crítica favorece por lo general todo aquello que implica hedonismo, nihilismo, tremendismo, materialismo y negación del sano humanismo?
Ciertos críticos viven sólo para adular, ensalzar y glorificar cuanta manifestación cultural transgresora aparece en el mercado. Esto no sería tan grave si esos mismos críticos reseñaran, cuando menos objetivamente, la calidad artística de aquellas obras que -por los valores que transmiten- no se acomodan a la moda. Porque suele suceder que muchas obras de arte -capaces de trascender el tiempo y de convertirse en clásicos-, quedan "a priori" condenados al fracaso por la sencilla razón de que la escribió Fulano o Zutano, que es fascista, oscurantista, fundamentalista, integrista y demás "istas" por el estilo.
Gracias a Dios, "a posteriori", a muchas de estas obras las termina consagrando el público, como sucedió con "El Señor de los Anillos". Quienes antes criticaban al católico Tolkien -condición imperdonable para un artista que se precie de tal-, hoy se suben al carro y se las tiran de "fans" de la primera hora. Es que los muros caen cuando los derriba el pueblo. Si en 1989 cayó el muro de Berlín, algún día caerán también los muros que rodean el Kremlin cultural en el que hoy se pertrechan ciertos intelectuales. 
Hay que reconocer que algunos de ellos, al menos han tenido la delicadeza de sacarse la careta. Hace un par de años fue premiada con un Oscar "The Cider House Rules" que entre otras cosas, ensalzaba el aborto, y antes que ella, "Philadelphia", que victimizaba la homosexualidad. Los contrabandistas de ideologías están a la orden de día. Y lo seguirán estando mientras cuenten con la complicidad de una crítica que se autodenomina "progresista", y de un mercado de tontos útiles que prefiere comprar lo último antes que comprar lo mejor. Uno no se puede perder el tren del progreso, dicen. Más que "progresistas", estos obsesos de la moda debieran llamarse "modistas". Es un calificativo mucho más apropiado para describir a estos inefables personajes; pero su identificación con el mundo de la alta costura, lo hace inadmisible para quienes se las dan de intelectuales pseudopopulistas. En su afán por identificarse con un pueblo al que nunca pertenecieron -porque quien pertenece al pueblo lo ayuda, no lo instiga ni se sirve de él-, algunos han perdido hasta el apellido. Ahí lo tenemos a Don Eduardo Hughes Galeano, que se sacó el Hughes, porque al parecer no es muy popular en ciertos ambientes tener un apellido inglés. Así, mientras muchos piensan que Galeano es el primer apellido de don Eduardo, para el implacable Registro Civil sigue siendo Mr. Hughes...
Es justo decir que no son sólo los intelectuales y críticos quienes pasan propaganda "subliminal". Si la pasan, no parecen ser muchos los que la leen, si seguimos a un autor anónimo del siglo XIX citado en El Editor Virtual (Servicio EEv 022002):
 
"He aquí la suerte de los hombres:
Muchos los llamados y pocos los elegidos.
He aquí la suerte de los libros:
Muchos los deletreados y pocos los leídos".
 
Por tanto, podemos concluir que la reina del contrabando ideológico, es la televisión. Días atrás, tuvimos ocasión de ver cómo un canal de la vecina orilla hacía la apología del Dr. Cibelli, un médico argentino que trabaja en Advanced Cells Technology con el equipo que clonó el primer ser humano. Según el perfil trazado por el programa, el tal Cibelli es algo así como el Pasteur argentino, con la bondad de Ghandi, la inteligencia de Einstein y la tenacidad de Santo Tomás de Aquino -por no abundar en detalles-.Por cierto que este retrato no es muy original: tiempo hubo en que ciertos periodistas empezaron comparando a Maradona con Pelé y lo terminaron comparando con Dios... Con el paso de los años, suponemos que los adeptos al sensacionalismo habrán comprendido que mientras Dios es un ser necesario -hoy más que nunca-, Maradona no pasa de ser, como todos nosotros, un ser contingente...
Después de describir al nuevo "crack" de la medicina, el programa de marras pasó a resaltar las bondades de la técnica utilizada para clonar humanos, ocultando y tergiversando cualquier opinión capaz de lesionar la imagen del nuevo ídolo. 
Los argumentos que presentaron para lograr este objetivo, anduvieron entre lo tragicómico y lo surrealista. Como era de esperar, no se tocó en lo más mínimo el tema central del debate. No se mencionó que prestigiosos científicos, médicos, abogados y legisladores vienen diciendo desde hace tiempo que clonar seres humanos es una atrocidad: que no es justo manipular y matar vidas humanas con fines utilitarios. Tampoco se mencionaron las alternativas a la clonación, mucho mejores para producir tejidos con fines terapéuticos. Un ejemplo de ello es la "cardiomioplastia celular", técnica desarrollada por el Dr. Chachques, prestigiosísimo médico argentino residente en Francia y aplicada recientemente a un paciente del Hospital Presidente Perón de Avellaneda, Buenos Aires. Hablando en criollo, esta operación consiste, en fabricar tejidos a partir de células musculares adultas de la pierna del paciente, para reparar su gastado corazón. Pero de eso, casi no se habla. No fue transgresor, por tanto no es "crack".(Ver noticia en "Defensa de la Vida")
Parece que llegada la era posmoderna nos enfrentamos a un nuevo gigante, al lado del cual quedan enanos los de Don Quijote: nos referimos a la globalización de la desinformación. Claro que la responsabilidad no es sólo de quienes desinforman: no vivimos en el Reino del Revés sólo como consecuencia del contrabando ideológico, sino más bien como resultado de la fermentación de una pizca de maldad en medio de toneladas de ignorancia. A nuestro modo de ver, una de las grandes crisis del siglo XXI, es la falta de un mínimo de honestidad intelectual, tanto en quienes "hacen" la cultura y la información, como en quienes la reciben pasivamente. Casi se podría decir que ovejunamente...
Pensamos que el principal motivo de esa falta de amor a la verdad, es la necesidad de hacer que todo coincida con "mi verdad", así me justifico (yo soy bueno, no maté a nadie, pago mis impuestos, etc.). Pero quien no vive como piensa, termina pensando como vive. Y la consecuencia inevitable, es la preparación de un terreno fértil para el contrabando ideológico. En la era del marketing, basta saber qué quiere el consumidor para dárselo a manos llenas.
Por eso valoramos doblemente la esforzada labor de tantos periodistas serios, de tantos críticos comprometidos con la verdad, de tantos intelectuales sensatos e incorruptibles, incapaces de ceder un ápice cuando de la defensa de la verdad y la objetividad se trata. Ellos son la buena levadura en la buena masa. A ellos nuestro homenaje y nuestras palabras de aliento: que la verdad a la larga triunfa y queda, es perenne, mientras las caducas modas pasan. No por casualidad, al cabo de veinticinco siglos de civilización occidental el hombre se sigue haciendo las mismas preguntas, que se pueden resumir en una sola: ¿cómo alcanzar la felicidad? La única respuesta posible, surgió hace veinte siglos: es necesario conocer la verdad, porque "la verdad os hará libres" (Ioh, 8, 32). Si hoy, como nunca antes se identifica libertad con felicidad, la respuesta parece obvia. Ahora bien, ¿cómo.difundir la verdad si la cancha está flechada, si vivimos en la era de la desinformación globalizada? Es difícil, pero no imposible: ¡podemos! El secreto es perseverar.   
 
AVE FAMILIA
 

MATRIMONIO Y FAMILIA

 
LA BUENA DISCRIMINACIÓN

Ignacio Sánchez Cámara,
 
ABC, 30.XII.01.- Dicen algunos que no equiparar los matrimonios y las uniones de hecho constituye una discriminación. Y tienen razón, pero sólo en una de las dos acepciones del verbo «discriminar». Según el Diccionario de la Real Academia, discriminar es «separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra». Y también, «dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etcétera». El «etcétera» perturba algo, pero dejémoslo estar. Apartemos de lado la cuestión de la valoración moral respectiva del matrimonio y de la unión de hecho y, rendidos al principio de autonomía personal como norma absoluta, convengamos en que cada cual tenga derecho a vivir como le plazca sin atender al bien común. Y sentemos la premisa de que ambas opciones posean la misma dignidad y rindan los mismos beneficios a la sociedad y a la institución familiar. Admitamos incluso que la opción por la unión de hecho entrañe una más profunda sabiduría y un más genuino aprecio por la independencia y la libertad. Aceptemos, para no escatimar, que revele aún un más fino sentido de la responsabilidad personal. Asumiendo todo esto, discriminar, es decir, distinguir, separar, diferenciar, entre el matrimonio y las uniones de hecho debería reconfortar a ambas partes, pues, supongo, que quien opta por una alternativa no querrá ser confundido con quienes lo hacen por otra. Pensemos, por ejemplo, en un ácrata de salón, que aborrece al Estado mas no a sus pensiones, carreteras y hospitales, y que se niega a casarse porque es un hombre libre o por cualquier otra legítima razón. Lo que más podría fastidiarle es que no discriminemos entre su opción libre y el matrimonio opresor. Es necesario, pues, discriminar entre el matrimonio y las uniones de hecho.
Se me dirá, tal vez, que no se trata de esa discriminación sino de la jurídica o social, de la que consiste en dar trato de inferioridad a las uniones de hecho frente al matrimonio. No se perciben aquí los motivos raciales, religiosos o políticos. Habrá que acogerse al «etcétera». La justicia, como es sabido, consiste en tratar igual lo que es igual. Pero también, lo que suele olvidarse, en tratar de manera desigual lo que es desigual. Quien no se irrita al ver tratados de modo igual a los desiguales no es demócrata, sino plebeyo. Ortega lo dijo. La justicia no consiste en la mera igualdad sino también en la desigualdad legítima. Si hemos discriminado (acepción 1) entre matrimonio y unión de hecho, habrá que indagar qué diferencias de trato son legítimas. Pero tratar de modo igual lo que es diferente, es injusto. Por otra parte, la idea misma de un registro de uniones de hecho o de efectos jurídicos de este tipo de uniones encierra una contradicción. Pues si algo surte efectos jurídicos deja de ser «de hecho» para convertirse en «de derecho». Además, si como pretende el «progresismo», hay que facilitar el divorcio y debe bastar con el mutuo disenso sin más, uno no alcanza a comprender la metafísica y evanescente diferencia entre un matrimonio volátil y efímero y una unión de hecho con plenos efectos civiles. El pueblo es soberano y hará lo que convenga, pero no me gustaría tener que contemplar el triste espectáculo de viejos ácratas recalcitrantes pasando por el oprobioso trance de las arcas caudinas del Registro civil. Casi es preferible el matrimonio. O, acaso, igual.
 
 

 
EE.UU: NOTABLE CAMBIO EN LA POLÍTICA SOBRE EL SIDA
 
Washington, 07/01/2002 - (AICA): Tras 15 años de intensa lucha, el Senado de Nueva Jersey aprobó una ley que establece planes de promoción de la abstinencia entre los alumnos de las escuelas públicas como "la única manera confiable" de evitar el embarazo prematuro y las enfermedades de transmisión sexual, principalmente el SIDA.
El proyecto fue aprobado por 25 votos a favor contra  11, y sólo necesita para convertirse en ley la firma del gobernador Donald T. Di Francesco. Según su representante, el gobernador firmaría antes del 8 de enero aunque ya emitió su voto por ser senador de Union County.
"Esto debió haber ocurrido hace años", afirmó John Tomicki, director ejecutivo de la Liga de Familias de América, y agregó que "practicar la abstinencia es la mejor protección en contra del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual".
La ley obliga a que cualquier libro o video utilizado en clase debe mostrar la abstinencia como la mejor opción. Algunos métodos de anticoncepción podrán ser mencionados pero los profesores deberán explicar bien los riesgos que presentan.
Linda Kassekert, directora de una Asociación Educativa de Nueva Jersey, afirmó que los materiales de enseñanza tendrán que ser reemplazados o reescritos ya que, explicó, actualmente los colegios públicos enseñan la abstinencia en octavo y decimosegundo grado.
La educación en la abstinencia tiene varios antecedentes en la Legislatura, pues en 1993 pasó por un proceso similar. Sin embargo, el entonces gobernador, Jim Florio, vetó dicha ley y el Senado no pudo reunir los votos necesarios para refutar la decisión.
En el debate, la senadora Shirley Turner calificó a la ley como de "bien intencionada" pero "peligrosa". "No sabemos qué efectos traerá promover la abstinencia entre los jóvenes", afirmó.
Por su parte, el senador Norman Robertson contestó que "lo que es verdaderamente peligroso son las enfermedades de transmisión sexual que pueden matar a los jóvenes" y agregó que "generalmente este debate nos ha llevado a una discusión sobre la moral. Pero esto es una cuestión de ciencia. Con la abstinencia no hay contagio posible ni embarazos prematuros".
Según Liz Tait, representante de la "Concerned Women for America", de Nueva Jersey, el problema es que los jóvenes han sido "convencidos" de que los preservativos siempre previenen el embarazo y las enfermedades, lo cual no es cierto. Es hora de decirles la verdad.
 
 

 
HISTÓRICO DOCUMENTO REAFIRMA A LA FAMILIA COMO BASE DE LA SOCIEDAD EN URUGUAY

Montevideo, 15 Ene. 02 (ACI).-
La Conferencia Episcopal de Uruguay junto con representantes de otras denominaciones religiosas firmaron un histórico documento en el que se subraya que la "familia, basada idealmente en la unión en matrimonio de un hombre y una mujer, es la base de la sociedad y la nación".
Según manifiesta el documento, que fue iniciativa del Instituto Nacional de la Familia y la Mujer, "los valores y virtudes familiares -entre los cuales se encuentran el amor, la pureza de propósito, la lealtad, la fidelidad, la honestidad, el compromiso, la comprensión y el servicio de unos a otros- son las fuentes de los valores éticos y morales en los que se debe basar la civilización humana".
"La familia es el ámbito primario de la formación espiritual y moral de los hijos, como autentica escuela del amor y los valores", enfatizaron.
En este sentido, y según la Constitución, los centros de enseñanza "deben tender a la formación moral y cívica de los alumnos".
 Asimismo, se precisó que "el ideal de familias unidas en amor constituye la mejor defensa en contra del individualismo egoísta, el materialismo y el hedonismo que destruye las sociedades y naciones, y la mejor inspiración para el altruismo, el servicio voluntario, la solidaridad, y el compromiso civil".
Por otro lado, "la familia, como célula básica de la sociedad en todos los órdenes, debe ser protegida en sus derechos en la vivienda, el trabajo de sus integrantes, la alimentación, la salud y la educación de los hijos".

Violencia familiar

El documento explica que existe un "un conjunto de factores condicionantes socio-psico-educacionales" a los que en ciertos casos se agregan los llamados "factores precipitantes" como el alcohol, drogas, estrés, problemas económicos, inestabilidad laboral, que a menudo se conjugan con "un esquema jerárquico con valoración desigual de género".
Por lo tanto, se sostiene la importancia de hacer consciente a la comunidad social sobre las implicancias y derivaciones que tiene la violencia doméstica donde ya "sean víctimas o testigos, tienen que aprender a enfrentar esos conflictos, situación que conlleva serias consecuencias" para lo cual "es necesario realizar intervenciones adecuadas para evitar el sufrimiento ocasionado, pero también merece un ligar destacado el aspecto para evitar nuevas generaciones de mujeres maltratadas y futuros golpeadores".
Por último, el Instituto "convocó a los poderes públicos y a los dirigentes políticos, religiosos, sociales, gremiales, a los educadores y a los padres de familia y a todos los uruguayos en general, a unirse en la defensa de estos principios y valores permanentes, que tienen profundas raíces en el corazón y la conciencia de todos los ciudadanos, dentro de las mejores tradiciones éticas, nacionales y en la propia Constitución de la República".
 
 

 
JOSEMARÍA ESCRIVÁ Y LA EDUCACIÓN
Ensayo sobre el fundador del Opus Dei y su influjo en la educación
 
Víctor García Hoz
 
Lo propio de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, ha sido siempre hablar de Dios, ser sacerdote ciento por ciento. Pero es tal la riqueza de sus enseñanzas que encierran enormes posibilidades para orientar una honda pedagogía. Sin embargo, no se descubrirá el valor educativo de su constante catequesis a menos que lo sepamos ver como manifestación del concepto que tiene del hombre.
Unidad de vida
 
Creo que sin exageración ninguna podemos hablar, en el sentido más estricto, de una antropología peculiar suya. Una antropología, cristiana por supuesto, que se expresa en una enseñanza muy querida de él: unidad de vida. Porque, en efecto, motivo constante de su catequesis era despertar en todos los cristianos la idea clara de que la vida humana con todas sus manifestaciones diversas grandes y pequeñas, tiene una radical unidad. Y a la búsqueda y la realización de esa unidad estimulaba constantemente a quienes tenían la fortuna de beneficiarse de su magisterio
El concepto de unidad de vida tiene inmediatamente dos consecuencias claras y de importancia fundamental en la existencia humana. En primer lugar, que todos los actos, aún los que parecen intrascendentes, deben ser utilizados como un medio de acercarnos a Dios. En este pensamiento alcanza su peculiar relieve la idea tan repetida y comentada por Monseñor Escrivá de Balaguer de la importancia que en nuestra vida y en nuestra lucha cristiana tienen las cosas pequeñas. En la misma idea de unidad de vida hinca sus raíces la consideración de que cualquier situación humana, cualquier trabajo, cualquier dedicación profesional es igualmente valioso como elemento de perfección humana; idea y realidad que a su vez viene a apoyar el carácter universal de la llamada divina a la santidad, objeto del mensaje evangélico para el que Mons. Escrivá de Balaguer fue elegido por Dios como fiel portavoz.
La unidad de vida incide directamente en la existencia humana, pero se extiende a toda la realidad. El mundo no se halla escindido en dos zonas irreconciliables, la materia y el espíritu. Y el hombre no es un ser que vive aislado; tiene que habérselas con el mundo de cosas y personas que le circundan y entre las que él mismo se halla situado También la idea de unidad —fuente de armonía y belleza— llega a todos los elementos de la realidad. A Dios lo encontramos en las cosas más visibles y materiales, dice el Fundador del Opus Dei en la homilía pronunciada en el Campus de la Universidad de Navarra el 8-X-1967.
En la misma homilía utiliza una expresión, recia y sorprendente, que muestra el vigor y la valentía de su pensamiento. Hablando de las realidades terrenas como elemento indispensable con las que se debe contar en la vida de cada uno, resumió su pensamiento en las siguientes palabras: Por eso puedo deciros que necesita nuestra época devolver —a la materia y a las situaciones que parecen más vulgares— su noble y original sentido, espiritualizarlas (...). Es lícito, por tanto, hablar de un materialismo cristiano, que se opone audazmente a los materialismo cerrados al espíritu.
Este concepto de materialismo cristiano lleva embebida toda una idea de educación fundada en el trabajo, reordenación y uso de cosas, como medio santificador de la realidad en el que va encapsulada la exigencia de atención a las cosas materiales pequeñas y la aspiración a la obra bien hecha, acabada, que pueda ser decorosamente ofrecida a Dios y a nuestros hermanos los hombres.
¿Y cuál es el fundamento de la unidad de vida? Brevemente: el amor de Dios. La doctrina de Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer se sitúa así en la mejor tradición teológica que ve en la creación del mundo y del hombre una manifestación del amor de Dios. Pero el amor de Dios con referencia al hombre se manifiesta de un modo singular. En primer término, haciéndole no sólo a imagen y semejanza suya —las cosas son sólo vestigio de Dios— sino elevándole a la categoría de hijo de Dios. La filiación divina, es decir el hecho de que nosotros, por el bautismo, seamos hijos suyos, es una manifestación del amor de Dios, es un estímulo al amor a Dios y constituye el fundamento de la peculiar dignidad de la vida humana. No se agota el amor de Dios en el hecho de haber «producido» al hombre, fundamentando así una unidad radical de origen en la existencia humana. Acontece que el amor de Dios es a su vez la finalidad universal de todos nuestros actos. Es lo que da sentido a todos los actos humanos. Por esta razón se puede considerar el amor de Dios también como punto de convergencia, es decir, como nuevo elemento de unidad.
Mas, así como hemos hablado de la filiación divina en tanto que fundamento ontológico de la unidad de la existencia, conviene que nos hagamos cargo de que lo peculiar del hombre es llegar a tener conciencia de la realidad que le rodea y, por supuesto, de la realidad que es él mismo. Y esta conciencia sólo se alcanza con el conocimiento profundo de nuestra fe. Porque la vida de fe no es otra cosa sino la capacidad de hacernos cargo aquí que esa idea maravillosa de la filiación divina y del amor operante de Dios es una realidad, aunque su comprensión esté más allá de la evidencia científica.
La fe es un conocimiento que sobrepasa al de la razón. Mas, paradójicamente, tiene un carácter razonable porque nada hay más razonable que aceptar la propia limitación y creer en Dios y creer a Dios. En la fe se unifica el conocimiento de toda realidad. Y su fundamento, como el de toda la vida cristiana, se encuentra en «Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre».
Oración, amistad, trabajo
 
Pero la vida humana no es solamente una cosa que se nos da, que se nos ofrece, sino que es el resultado del don de Dios y de nuestra propia actividad. La vida no sólo hemos de recibirla sino que hemos de realizarla. Y en la realización de la vida se encuentran también los factores necesarios y suficientes para construir una antropología completa según la mente de Mons. Escrivá de Balaguer en la que no solo tenga cabida lo que la vida del hombre es, sino también lo que hace. No simplemente una concepción estática de la persona humana sino una concepción dinámica. También en el problema de la realización de la vida encontramos operante el concepto de unidad de vida a que antes se hizo referencia.
Pienso que en la catequesis de Monseñor Escrivá de Balaguer se puede distinguir como tres estratos en la actividad humana. Tres estratos que hacen referencia a la relación que el hombre puede establecer con la realidad que tiene en torno ya que, en definitiva, toda actividad humana supone una relación. En primer lugar podríamos hablar del estrato más profundo, el que es como centro y motor de toda la actividad del hombre. Es la relación del hombre con Dios, y la manifestación más profunda y más patente de la relación del hombre con Dios la encuentra Mons. Escrivá de Balaguer en la oración. La oración es trato amistoso con Dios. Fácilmente se comprende que en una antropología cristiana la oración se presente como una actividad fundamental que asegura la unidad de la vida porque precisamente la oración es unión con Dios. Y en la medida en que también a través de los sacramentos el hombre se une con Dios, la vida de oración se ve reforzada por la vida sacramental, especialmente por el sacramento en el que recibimos a Dios mismo. Pan y palabra, Hostia y oración.
La vida humana encuentra en la unión con Dios la cima de toda su actividad y la fuente de su energía se proyecta, por designio divino, también en otros seres que tienen su misma condición de personas, su misma condición de hijos de Dios, con los cuales necesariamente ha de comunicarse. La forma de relación a través de la cual el hombre se vincula con los otros, con sus semejantes (si tenemos el recuerdo de la filiación divina podremos con toda razón con sus hermanos) se puede considerar condensada en la amistad, en el cariño humano, reflejo del amor de Dios y en la lealtad, reflejo de la Verdad. Dejando para más adelante hablar de la lealtad, digamos que la amistad cristiana es unión de dos almas en la que los elementos humanos se ven engrandecidos por el factor divino puesto que la amistad es unión de dos en Dios y ha de entenderse como medio de refuerzo mutuo en el camino del acercamiento a Dios. Sólo así la amistad se puede entender como elemento unificador de la existencia humana, como un factor de la unidad de vida.
Todavía se puede considerar la existencia de materiales, de puros objetos que rodean al hombre los cuales tienen también que relacionarse. Con las cosas la persona humana establece una relación de dominio ya que el hombre está hecho para dominar al mundo a través del conocimiento y a través de la acción. La relación del hombre con las cosas tiene también un nombre muy querido por Mons. Escrivá de Balaguer; se llama trabajo. El trabajo no es simplemente manipulación productiva que, además de ser esto, es también factor de perfección humana, factor de solidaridad, factor de unión con Dios. Como en la amistad, a través del trabajo cristianamente hecho, el hombre puede, debe, unirse más estrechamente con Dios. El trabajo es medio de perfección sobrenatural. Oración, amistad y trabajo constituyen formas de actividad que en cierto modo podemos considerar agotan la existencia humana. En el pensamiento de Mons. Escrivá de Balaguer son entendidas igualmente como factor de unidad de vida. Hay que apartarse de la tentación de llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social... No podemos ser como esquizofrénicos, si queremos ser cristianos: que hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y esa es la que tiene que ser en el alma y en el cuerpo, santa y llena de Dios.
Libertad y alegría
 
Pero aún habríamos de hablar de un condicionamiento previo para que toda la actividad del hombre sea verdadera, específicamente humana: la libertad.
Ha de quedar claro que cuando Mons. Escrivá de Balaguer habla de la libertad se refiere primordialmente a la que Cristo nos ganó; no se refiere a las cuestiones de carácter temporal que Dios ha dejado a la libre discusión de los hombres.
Pero quizá conviniera hacer aquí una aclaración. En su constante catequesis de defensa de la libertad personal, el cristiano debe defender antes que nada la libertad ajena, para poder después defender la propia, parece que está operando constantemente otra característica de la vida humana, el riesgo, que se manifiesta sobre todo en la posibilidad de hacer mal uso de la libertad. Por eso parece interesante señalar que cuando habla de libertad no habla de libertad simplemente sino que le une un adjetivo que la sitúa en sus límites propios: habla de libertad responsable.
Aún debe añadirse un nuevo condicionamiento: la alegría. Vale la pena señalar la originalidad de este concepto en la mente de Mons. Escrivá de Balaguer. Tradicionalmente se viene enseñando (y la Psicología moderna no ha rectificado este concepto entre otras razones porque no ha pasado del estudio del placer) que la alegría es resultante del funcionamiento perfecto, sin obstáculos interiores ni exteriores, de nuestros órganos o facultades. Esta sería la alegría de animal sano que no es la verdadera alegría. Porque la auténtica no es la resultante de una actividad sin obstáculos sino la consecuencia de una idea muy clara: la de nuestra filiación divina. Que estén tristes los que no sean hijos de Dios decía con frecuencia Mons. Escrivá de Balaguer en una llamada, también universal, al gozo de sentirse partícipes de la vida divina.
Siendo una resultante de la conciencia de filiación divina, en la alegría influyen la gracia y la voluntad y ella a su vez condiciona los actos humanos dándoles una especial calidad.
También aquí podríamos decir, recogiendo cuanto acabamos de afirmar, que oración, amistad, trabajo, libertad responsable, alegría son otras tantas expresiones de que se hallan esmaltados los textos escritos y la catequesis verbal de Mons. Escrivá de Balaguer.
Los tres tipos de relación que acabo de señalar el condicionante fundamental para hacerlos humanos, no son elementos diversificadores de la existencia humana que conlleven o determinen un rompimiento de la vida de tal suerte que el hombre se sienta atraído, partido o desgarrado, una vez por unas cosas otra por otras, sino que son manifestaciones distintas de un único modo de vivir. 
Porque la libertad tiene su primera manifestación en la aceptación por parte del hombre de la realidad de su propio ser, que no es absoluto, sino participado, creado por Dios. Cuando el hombre libre y gozosamente acepta la realidad de ser criatura, más aún, de ser hijo de Dios, la libertad se convierte en el primer principio unificador de la existencia humana con la existencia divina.
El trabajo no es simplemente un quehacer del hombre con las cosas sino una participación del hombre en la obra creadora de Dios, una participación también en la potencia y soberanía divinas puesto que el ser humano está hecho para dominar el mundo. Y el más patente dominio del mundo es el que se realiza justamente a través del trabajo, porque a través del trabajo las cosas se ponen y se modifican al servicio del hombre. Es también el trabajo una vía de unión con Dios. De aquí la enseñanza tantas veces repetida por Monseñor Escrivá de Balaguer, de que en la vida de un cristiano, trabajo y oración se interfieren. Y no podía ser de otro modo porque la oración es unión directa con Dios; el trabajo también es unión con Dios aunque podamos considerarla unión indirecta, a través de los objetos.
Igualmente la amistad, que está fundamentada en la capacidad de comprender a otros, se empieza a manifestar en la actitud de participación en la vida de los demás y tiene su manifestación más alta en la entrega de nuestro propio quehacer y nuestro propio ser al servicio de otros. Esta que acabo de señalar, coronación de la amistad, se dice de otra manera amor. Amistad y amor humano se implican mutuamente. La realización más alta de la amistad es la que se da entre Dios y el hombre, y a su vez la amistad y el amor humano adquieren firmeza y trascendencia cuando se apoyan en el amor divino.
Las coordenadas de la educación
 
No parecerá una exageración decir que si logramos estimular una educación que, sobre la base de la actividad libre y responsable, se realice en forma de oración, de trabajo y de ayuda al amigo y del amigo, hemos encontrado el camino seguro para el despliegue de todas las posibilidades humanas.
En el campo de la antropología que se acaba de señalar se pueden encuadrar las múltiples alusiones a la educación que a lo largo de toda su vida hizo Mons. Escrivá de Balaguer, constantemente. Sería ingenuo esperar de él, una enseñanza sistemática de la ciencia pedagógica. Sus ideas sobre la educación se sitúan en la unidad de su acción sacerdotal y brotan naturalmente, unas en las conversaciones sosegadas que, bajo la forma de entrevistas, ha realizado, y otras en esas conversaciones vivas, ágiles, movidas, de las que ha sido protagonista.
Muchas veces hemos dicho que la educación es resultado de la convergencia de factores técnicos y factores humanos. No tendría sentido esperar de Mons. Escrivá de Balaguer una enseñanza de los problemas técnicos que plantea la educación. Sus orientaciones apuntan a una realidad más honda, a ese núcleo interior en el que el hombre toma sus decisiones y acepta con gozo las posibilidades y los riesgos de la existencia humana. La libertad era una de sus preocupaciones fundamentales y de algún modo podemos pensar que la educación la entendía como aprendizaje del uso legítimo de la libertad. Ama la libertad de tus hijos y enséñales a administrarla bien. Que sepan que la libertad tiene una gran enfermedad, que consiste en no querer aceptar la correspondiente responsabilidad... la libertad debe ir acompañada de responsabilidad, contestaba a unos padres preocupados por el ambiente familiar y el orden en el hogar.
Y hablando de las necesarias relaciones entre los padres de los alumnos y directivos y profesores del colegio, señala con claridad el que es fin de la educación cristiana: preparar a vuestros hijos para que sean buenos cristianos el día de mañana, amantes de la libertad y de la responsabilidad personal.
He concebido siempre mi labor de pastor de almas (dijo en una de sus homilías), como una tarea encaminada a situar a cada uno frente a las exigencias concretas de su vida, ayudándole a descubrir lo que Dios en concreto le pide sin poner limitación alguna a esa independencia santa, a esa bendita responsabilidad individual que son características de una conciencia cristiana. Ese modo de obrar y ese espíritu se basan en el respeto a la trascendencia de la verdad revelada y en el amor a la libertad de la humana criatura. Podría añadir que se basa también en la certeza de la indeterminación de la historia, abierta a múltiples posibilidades, que Dios no ha querido cerrar.
No sé dónde puede haber palabras humanas más hermosas para entrever en toda su profundidad y su belleza el sentido de la educación como una ayuda para descubrir recorrer el camino de la vida en el que la conciencia de cada uno se halla iluminada y robustecida por la trascendencia de la verdad relevada, y en el que las exigencias de la vida individual han de proyectarse también en la construcción de la historia, que Dios ha querido dejar en una indeterminación dentro de la que caben múltiples opciones en las que el hombre pueda ejercitar realmente su libertad personal y participar en la obra creadora y redentora de Dios.
No me parece que sea menester hablar aquí del lugar que ocupa el trabajo en el pensamiento y en la predicación de Mons. Escrivá de Balaguer. Quedémonos simplemente con la idea, tan importante desde el punto de vista pedagógico, de la unión del estudio y la preparación profesional. En Camino se lee textualmente: El estudio, la formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros.
Hemos de dar lo que recibimos, enseñar lo que aprendimos; al realizar vuestra profesión en la sociedad, debéis convertir vuestra ocupación en una tarea de servicio. El trabajo bien acabado que progresa y hace progresar, que tiene en cuenta los adelantos de la cultura, la técnica, realiza una gran función, útil siempre a la humanidad entera si nos mueve siempre la generosidad, no el egoísmo, el bien de todos, no el provecho propio; si está lleno de sentido cristiano de la vida.
Tal vez el tema de la amistad sea uno de los que con más cariño y penetración psicológica ha tratado Monseñor Escrivá de Balaguer. Y no podía menos de hacerle trascender al campo de la educación. Un día —no quiero generalizar, abre tu corazón al Señor y cuéntale tu historia—, quizá un amigo, un cristiano corriente igual a ti, te descubrió un panorama profundo y nuevo, siendo al mismo tiempo viejo como el Evangelio. La educación es obra de amistad, de amor que acerca los padres a los hijos, los profesores a los alumnos. Es también, no lo olvidemos, obra de amistad entre iguales. No podemos hacer realidad todas las posibilidades educativas de nuestros Centros a menos que contemos con la acción de los estudiantes como educadores de sus compañeros en un clima de amistad.
La preocupación por la formación de cristianos enteros, dispuestos a poner en práctica su fe, es lógico que llevara a Mons. Escrivá de Balaguer a animar a los padres a que promovieran colegios para sus hijos.
Los centros educativos: padres, profesores, alumnos
 
No voy a entrar aquí, no se podría hacer en una glosa completa todo cuanto la catequesis de Mons. Escrivá de Balaguer dice en relación a la vida de los colegios. Quiero empezar por fijarme en unas palabras que, he de confesarlo sinceramente, me sorprendió cuando las oí por primera vez; y que no se trataba de unas palabras dejadas caer descuidadamente, queda de manifiesto en la reiteración de la idea en ellas expresada. Las palabras son las siguientes: En el Colegio hay tres cosas importantes: lo primero, los padres; lo segundo, el profesorado; lo tercero, los alumnos. Hasta aquí sus palabras. Nosotros podemos añadir que padres, profesores y alumnos constituyen una comunidad dentro de la cual ocupan situaciones distintas.
Si los Colegios se fundan para educar a los chicos, ¿qué sentido tiene el que se diga que la primera preocupación han de ser los padres? Por lo pronto, esta primacía se presenta como una primacía en el orden temporal de las preocupaciones por la vida del Colegio. En este sentido resulta verdaderamente actual, yo diría profética, la visión del autor. Visión que responde a un doble pensamiento, ético y social.
En primer término porque la decisión de establecer un colegio o de elegir un colegio para enviar allí a los hijos corresponde al padre antes que a nadie, dado que, en virtud de la acción procreadora, mientras el hijo no pueda asumir la completa responsabilidad de su vida, ésta pertenece a los padres. Todo el problema de la subsidiariedad del Estado en orden a la actividad docente, está implicada en esta primacía que a los padres se les debe dar en al establecimiento de Colegios.
Pero hay también una realidad social que poco a poco se va poniendo de relieve. Hasta hace unos años el establecimiento y la organización de escuelas, de instituciones escolares en sus distintos grados, era algo así como el fruto de una preocupación de profesionales de la educación o de políticos de la cultura. Se vivió, quizá hasta los años 60, en la ingenua creencia de que los sistemas escolares, prescindiendo de las familias, podrían llevar la educación de la juventud. La rebeldía juvenil, alienante o comprometida, vino a sacudir la pereza comodona de los padres que creían haber cumplido su misión con buscar para su hijo «el mejor colegio».
En estos últimos años se nota una creciente tendencia de los padres a la intervención en los Colegios, y, paralelamente, en el orden técnico, se está poniendo de relieve que una innovación pedagógica no puede llevarse a cabo si no se cuenta con la aquiescencia previa de los padres. Quiere esto decir que, tengamos o no conciencia de ello, los padres son los primeros con que hay que contar para llevar adelante una educación eficaz. De esta idea surge como consecuencia, que cuando los padres no tienen plena conciencia —porque la vida y la educación son muy complicadas— de la posibilidad, conveniencia o necesidad de utilizar nuevos factores o nuevas técnicas en la educación, los primeros que han de ser informados para que tomen la decisión que estimen conveniente, son ellos, los padres.
A la luz de las precedentes reflexiones se ve que la primacía de los padres no es sólo cuestión de prioridad temporal, cronológica; es constante, dado que ellos son por Ley natural y divino positiva los educadores de sus hijos, y de hecho, el camino, el atajo, para llegar con hondura a la vida y la educación de los alumnos.
Pero esta primacía temporal que hemos señalado primero a los padres, segundo a los profesores, tiene su sentido en la estimulación de los alumnos. El colegio se funda para los alumnos. ¿Por qué entonces los últimos? Pienso que la contestación es sencilla: lo primero en la intención es lo último en la ejecución. Pudiéramos ordenar la actitud de padres, profesores y alumnos diciendo que la misión de los padres está en posibilitar la acción de los profesores, la misión de los profesores está en estimular el trabajo de los alumnos y el sentido del trabajo de los alumnos es su propia educación, su perfeccionamiento.
Por esta razón no es incompatible hablar de que son los padres, después los profesores y por último los alumnos y tener la conciencia bien clara de que en última instancia los protagonistas de la educación son los estudiantes.
No hemos de quedarnos con la idea parcial de que acción educativa es actividad en una sola dirección. En tanto que relación entre educadores y educandos, el acto educativo refluye en todos los que en él toman parte. Aceptado este supuesto, llegamos a la consecuencia que, aunque el colegio se funde o se instituya para la educación de los alumnos, no habrá verdadera educación si a su vez no se educan profesores y padres. Pienso que estas reflexiones bastan para desvelarnos la fecundidad del pensamiento de Monseñor Escrivá de Balaguer. Una comunidad en la que primero son los padres, después los profesores y después los alumnos y en la que la acción educativa realizada en función de los alumnos, revierte en los profesores y en los padres estableciéndose así una a modo de concausación en la que el perfeccionamiento personal de unos no llega a su acabamiento sino a través de la colaboración de todos.
En esta comunidad educativa tiene un particular significado una vieja virtud que Mons. Escrivá de Balaguer sitúa en la base de la relación entre los hombres; con mayor razón la pide a los padres, profesores y alumnos: la lealtad. Los hijos buscan un padre leal, contestaba Mons. Escrivá de Balaguer a un padre que preguntaba por el modo de establecer diálogo con los hijos. Sé leal con tus alumnos, decía a un profesor. La lealtad, recomendaba a un padre que preguntaba por la virtud que principalmente conviene enseñar a los hijos.
Un estilo educativo
 
Hasta aquí he hablado de las ideas y orientaciones pedagógicas de Monseñor Escrivá de Balaguer como si se tratara simplemente de un pensador. Bien raquítica sería la idea que tendríamos si olvidáramos que él realizó la unidad de vida que era como el eje de su enseñanza. Y llevándole al terreno pedagógico no podemos olvidar que junto a sus ideas, está su vida misma. Su vida misma de hombre de Dios, de sacerdote ocupado activamente en la salvación de los hombres y por lo mismo preocupado por su formación. Su obra de educador ahí está, en el millar de universitarios que ha llevado al sacerdocio, en las decenas de miles de personas que en todos los continentes se llaman hijos suyos, en los millones de hombres que han recibido la influencia de sus palabras y de sus escritos.
En verdad que esta obra maravillosa, impresionante, no la hubiera podido realizar si no hubiera contado con una especialísima gracia de Dios. Pero también fue menester su fidelidad ejemplar a esa gracia, poniendo su empeño, todas sus fuerzas, todo su trabajo, al servicio de su vocación. Y lo que había de esfuerzo y de trabajo era acción divina como participada de Dios, acción sacerdotal en sentido estricto, pero también acción humana hecha con sus recursos de hombre, y, si no nos dan miedo las palabras, acción educativa.
Se ha dicho con repetida frecuencia que el estilo es el hombre. De algún modo pudiéramos pensar que también Monseñor Escrivá de Balaguer tenía su propio estilo educativo. Tengo para mí que este estilo se pone relieve en las dos actividades que a mi modo de ver eran más queridas por él. La actividad personal, de amistad, de convivencia, de trato individual diferente para cada hombre, y esa otra catequesis a la que se dedicó especialmente en los últimos años, en la cual se realiza la maravilla de que siendo multitudinaria no pierde su carácter íntimo.
Muchos hemos participado, en los últimos años, de catequesis multitudinarias, en «reuniones» de cientos y aún miles de personas, en las que sabía promover y conservar el aire de familia, de intimidad y de conversación personal. Es cosa que no me explico sino por una gracia especial de Dios. Monseñor Escrivá de Balaguer toda su vida recomendó y practicó el apostolado de la amistad y la confidencia forma de relación la más opuesta a reuniones de grupos grandes. Cuando por el desarrollo de la labor apostólica era imposible que recibiera y hablara con todos y cada uno de los que querían verle, organizaron esas tertulias, en algunas de las cuales llegaron a reunir hasta cuatro o cinco mil personas. Lo extraordinario de esas reuniones es que jamás fueron reuniones de masas. Monseñor Escrivá de Balaguer no «sermoneaba»; pedía que le preguntaran porque, le gustaba advertir, estamos en una reunión de familia. Y realmente todos nos sentíamos «en familia». Pronto surgía una pregunta hecha por alguien que lo mismo podía ser una señora de ochenta años que un chico de quince, un casado con muchos hijos, una soltera, un obrero, un profesor, un artista de cine... La pregunta siempre surgía como un problema personal de quien la hacía. Monseñor Escrivá de Balaguer en su contestación, mantenía el contenido y el tono personal, íntimo se podría decir; y todos los que participaban en la reunión vivían el problema como propio, sintiéndose unidos en la misma preocupación y recibiendo la doctrina como si a cada uno en particular se refiriese.
Muchas de las orientaciones que para la educación ofrece Mons. Escrivá de Balaguer tienen un sabor tradicional, de cosas antiguas y entrañables que se vienen viviendo en las familias cristianas a través de los siglos. Pero se proyectan, como el pensamiento cristiano mismo, en el futuro de la humanidad.
Quisiera hacer referencia, por último, a tres de sus preocupaciones constantes ya mencionadas —la libertad, el trabajo y el amor— cuyas banderas nos hemos dejado arrebatar los cristianos de dos siglos a esta parte.
La libertad parece que la enarbolara por primera vez la Revolución francesa cuando hacía ya dieciocho siglos que el mismo Cristo había dicho «la Verdad os hará libres» y el Apóstol pedía a los cristianos que vivieran la libertad de los hijos de Dios. El trabajo parece igualmente que se hubiera tomado como bandera absolutizándolo con el pensamiento marxista cuando en el capítulo II del Génesis se habla de que Dios puso al hombre en el paraíso «para que trabajara», y durante treinta años Él mismo redimió a los hombres a través de su trabajo ordinario. En estos últimos años, merced a la influencia de Freud, se está animalizando el amor olvidándonos de que el Apóstol más joven dice de muchas maneras que «Dios es amor».
Devolver su sentido a la libertad, al trabajo y al amor, bien pudiera tomarse como brioso quehacer no de una persona ni de un grupo, sino de toda una generación que conscientemente asuma la actitud de rebeldía del que no quiere vivir como una bestia
Vale la pena que abramos la mente a la dimensión universal de nuestro quehacer educativo. Podemos y debemos, ser conscientes de nuestra obligación de contribuir a la configuración de la sociedad futura, que ha empezado ya porque lo que se hace ahora es semilla de lo que ocurrirá después. Pero no debemos caer en la trampa que se esconde tras la retórica de las grandes actuaciones como si sólo contaran los gestos espectaculares. Nosotros construiremos el mundo únicamente si somos capaces de realizar bien nuestro trabajo, si hacemos con amor las cosas pequeñas, decía Mons. Escrivá de Balaguer, si somos fieles en la dedicación a nuestros hijos y a nuestros alumnos, si somos leales a la amistad de los que con nosotros conviven en una misma comunidad educativa, porque ese quehacer callado y esa amistad eficaz van entretejiendo los múltiples hilos del contenido real de la vida de la historia.
Publicado en NUESTRO TIEMPO, n. 264 (1976) pp. 683-700, y en LA PERSONALIDAD DEL BEATO JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER, EUNSA, PAMPLONA 1994, pp. 82-100
 
 
[flechas.htm]

DEFENSA DE LA VIDA

 
DÍA NACIONAL DE LA SANTIDAD DE LA VIDA HUMANA
Proclama del Presidente de los Estados Unidos de América

Esta Nación fue fundada sobre la base de que todo ser humano ha recibido del Creador ciertos "derechos inalienables"  El principal entre ellos es el derecho a la vida misma.
Los que firmaron la Declaración de la Independencia comprometieron sus propias vidas, sus fortunas y su honor para garantizar estos derechos inalienables para todos los ciudadanos de este nuevo país.  Estos visionarios reconocieron que había una dignidad humana esencial que pertenecía a todas las personas, en virtud de su existir y no solo a los fuertes, los independientes, o los de buena salud.  Ese valor debiera aplicarse a todos los americanos, incluyendo los ancianos y los que no tienen protección, los débiles, los enfermos, y aun a aquellos que nadie quiere.
Tomas Jefferson escribió que "el cuidado de la vida y felicidad humanas, y no su destrucción es el primer y único objeto legítimo de un buen gobierno."  El Presidente Jefferson estaba en lo correcto.  El derecho a la vida es inalienable, y se entiende que fue dado a cada uno por nuestro Creador.
Este principio de valor eterno del Presidente Jefferson nos obliga a ir tras una sociedad civil que abrace democráticamente sus deberes morales esenciales, incluyendo la defensa de los ancianos, fortaleciendo a los débiles, protegiendo a los indefensos, alimentando a los que sufren de hambre, y cuidando a los niños, nacidos y por nacer.
En vista de estas y otras obligaciones, debiéramos unirnos en búsqueda de una sociedad más compasiva, rechazando la idea de que algunas vidas merecen menos protección que otras, ya sea por edad, enfermedad, circunstancias sociales o condición económica.
De acuerdo a los principios fundamentales escritos por Tomás Jefferson, y aprobados por los Fundadores, debiéramos comprometernos pacíficamente a buscar una sociedad que valora la vida desde sus comienzos hasta su fin natural.  Los niños no nacidos debieran ser bienvenidos a la vida y protegidos por la ley.
El 11 de Septiembre, hemos visto claramente que hay maldad en el mundo, y que no atribuye valor a la vida humana.  Los sucesos terribles de aquel día nos han dado, como Nación, una mayor comprensión del valor y lo maravillosa que es la vida.  Cada vida inocente tomada en ese día era la persona más importante del mundo para alguien;  y cada muerte extinguió un mundo.
Ahora estamos envueltos en una lucha contra la maldad y la tiranía para preservar y proteger la vida.  Al hacerlo, estamos apoyando nuevamente esos principios básicos sobre los que nuestra Nación fue fundada.
POR CONSIGUIENTE AHORA, YO, GEORGE W. BUSH, Presidente de los Estados Unidos de América, en virtud de la autoridad que me concede la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, proclamo el Domingo 20 de Enero de 2002 como Día Nacional de la Santidad de la Vida Humana.  Y llamo a todos los Americanos a considerar la santidad de la vida humana.  Reconozcamos el día con ceremonias adecuadas en nuestros hogares y lugares de oración, volvamos a dedicarnos al servicio compasivo a favor de los débiles e indefensos, y volvamos a afirmar nuestro compromiso de respetar la vida y la dignidad de todos los seres humanos.
EN TESTIMONIO DE ESTO, pongo mi mano este día dieciocho de Enero del año de Gracia de dos mil dos, y de doscientos veintiséis de la Independencia de Estados Unidos de América.

George W. Bush - Secretaría de Prensa, 18 de Enero de 2002
(Enviado por Humberto L. Vieira - Presidente da PROVIDAFAMÍLIA)
 

 
COMENTARIO DEL PRESIDENTE BUSH EN LLAMADO TELEFÓNICO A LOS PARTICIPANTES DE LA MARCHA POR LA VIDA

EL PRESIDENTE:  Nellie, muchísimas gracias.  Quiero darle las gracias y desearle a todos muy buenas tardes.  Estoy llamando desde el Estado de West Virginia. (Aplausos)
Quiero empezar, Nellie, por felicitarla a usted por su dedicación a la causa de la vida humana.  Por cerca de 30 años, Estadounidenses de todos los estados de la Unión, se han reunido en la explanada de Washington con el fin de marchar por la vida.  Esta marcha es un ejemplo de un compromiso que despierta admiración, y de profunda compasión humana .
Todos los que están allí creen, como yo, que toda vida tiene valor, que nuestra sociedad tiene la  responsabilidad de defender a los más vulnerables y a los débiles, a los que no son perfectos y aún a los no
deseados; y que nuestra nación debiera establecer una meta muy alta, que los niños no nacidos debieran ser bienvenidos a la vida, y ser protegidos por la ley (Aplauso)
El aborto es un tema que divide profundamente a nuestro país. Y tenemos que tratar a aquellos con quienes no estamos de acuerdo, con respeto y cortesía.  Debemos superar la amargura y el rencor donde lo encontremos, y buscar entendernos como sea posible. Pero continuaremos hablando a favor de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad. 
Lo hacemos porque creemos que las promesas de la Declaración de la Independencia son la conducta que tenemos en común en estos Estados Unidos. Estas promesas debieran aplicarse a todos, no solo a los sanos, a los fuertes, a los poderosos.  Una sociedad generosa valora toda vida humana.
Una sociedad misericordiosa busca extender la protección legal a cada vida, incluyendo la vida temprana.  Y una sociedad compasiva defenderá una moral simple, que la vida no debe ser usada jamás como un instrumento, o como un medio para alcanzar un fin.
Estos son principios fundamentales.  Y es por ello que mi administración se opone al aborto en el curso del nacimiento, y a proporcionar fondos públicos para hacer abortos; (aplausos) -por eso apoyamos la abstinencia de los adolescentes y los programas de embarazos en crisis; y leyes de adopción y de que los padres sean notificados; y por eso estamos contra todas las formas de clonación humana. (Aplauso)
Y por esa razón he urgido al Senado de los Estados Unidos a que apoye una prohibición amplia y efectiva de la clonación humana, prohibición que fue aprobada por una gran mayoría de votos de ambos partidos en la
Cámara de Representantes en Julio pasado. (Aplauso)
Nosotros somos una sociedad que tenemos suficiente compasión y riqueza y amor para cuidar tanto de las madres como de sus hijos, y a aceptar la promesa y el potencial de cada una de las vidas.  Ustedes están esforzándose y marchando por una causa noble, y defendiendo una cultura de vida.  Muchas gracias por su paciente insistencia por defender la dignidad de la persona humana y por preocuparse por cada miembro de la familia humana.
Quiera Dios continuar bendiciendo a Estados Unidos. 
Muchísimas gracias.  (Aplauso)
 
George W. Bush - Secretaría de Prensa, 22 de Enero, 2002


EL PRESERVATIVO, UNA MENTIRA CRUEL
"Quien afirma la seguridad absoluta del preservativo, va contra todos los expertos"
 
Dolores Voltas
El debate introducido por la Conselleria de Sanitat sobre la oportunidad de instalar máquinas de preservativos en los centros de secundaria de Catalunya para que los chicos y chicas sepan más sobre el SIDA obliga a reflexionar seriamente acerca de su oportunidad e hipotética eficacia.
Se dice que con la utilización de preservativos descenderán los contagios de SIDA y de otras enfermedades de transmisión sexual, así como los embarazos en adolescentes y jóvenes.
El año 1987, la “Food and Drug Administration” norteamericana realizó una investigación sobre la seguridad del preservativo como preventivo del SIDA, llegando a la conclusión siguiente: “El uso del preservativo no se relaciona de forma significativa con la protección contra el contagio”. También el propio Ministerio de Sanidad y Consumo de España, en su publicación “Boletín Epidemiológico Semanal”, nº 1.801, del 11 de julio de 1988, resumía: “El uso adecuado de los preservativos en cada acto sexual puede reducir, pero no eliminar, el riesgo de la enfermedad de transmisión sexual”. Y, al mismo tiempo, reconocía que su eficacia real es difícil de valorar.
Esta realidad fue confirmada por el ministro de Sanidad italiano, Donat Cattin (“La Vanguardia”, 6 de enero de 1989), cuando en una carta circular a 20 millones de familias italianas les alertaba de la inseguridad del preservativo, en los siguientes términos: “Campañas de todo tipo intentan persuadir que es perfectamente compatible prevenir la enfermedad y, al mismo tiempo, practicar estilos de vida arriesgados. La cosa no es así: Quien afirma, por ejemplo, la absoluta seguridad del preservativo, va contra el parecer de todos los expertos”.
En la campaña de información USA de los 90 sobre el SIDA se advierte: “El profiláctico es hoy en día la única barrera en las relaciones sexuales con riesgo, pero una barrera con límites: de ahí lo absurda que resulta la tesis de que permite sin riesgo cualquier estilo de vida”.
Lo que cabe deducir, pues, de la iniciativa de la Conselleria, es que engaña a los ciudadanos, al ocultarles todos estos datos. Los países europeos en los que se promocionaron campañas institucionales de información técnica sobre el uso del preservativo se dieron cuenta después de que se olvidaron del factor humano. No hablaron a los jóvenes de ternura ni de amor. No les explicaron la importancia de que cada uno, individualmente, sea escuchado, comprendido, acogido y amado, lo que ocasionó muchos fracasos, tanto sanitarios como psicológicos.
Dar a entender que el uso del preservativo significa protección total frente al SIDA es una mentira cruel e interesada. Cruel porque provoca que nuestros jóvenes pongan en peligro sus vidas convencidos de que están seguros al 100%. Interesada porque es más fácil y da más dinero promover el uso del preservativo que educar en el uso responsable de la sexualidad.
Habida cuenta de que los jóvenes son los protagonistas de su educación y comportamiento sexual, cabe confiar en que su propio criterio sabrá valorar adecuadamente esta iniciativa que se intenta promover, en la medida en que se esfuercen en la búsqueda del significado verdadero y humano de la sexualidad.

Por la Dra. Dolores Voltas, médico y vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Barcelona, en www.e-cristians.net, 18/01/2002. E-mail: 10589dvb@comb.es

 

 
REVOLUCIONARIA CIRUGÍA ABRE ALTERNATIVAS A EXPERIMENTACIÓN CON EMBRIONES
 
Buenos Aires, 30/12/01 (ACI).- La revolucionaria técnica de reconstrucción de un corazón dañado por un infarto empleada con éxito por cirujanos del hospital "Presidente Perón" del barrio bonaerense de Avellaneda ha puesto a la cirugía argentina en la vanguardia de las alternativas a la controvertida manipulación de células estaminales embrionarias.
La operación, que duró 3 horas y se realizó en el quirófano del hospital público bonaerense permitirá que el corazón maltrecho de un hombre de 66 años vuelva a latir con fuerzas y éste pueda pasar de un cuadro de insuficiencia cardíaca extrema a realizar una vida normal.
El equipo médico realizó por primera vez en el país un implante de células cultivadas -que habían sido extraídas del mismo paciente- en su corazón infartado.
La técnica se conoce como "cardiomioplastia celular" y es relativamente nueva a nivel mundial. Se comenzó a investigar desde 1996 y básicamente consiste en sacar células musculares del propio paciente, cultivarlas, y cuando se reprodujeron en cantidad suficiente, implantarlas donde se produjo el infarto.
De esta manera se consigue reparar la zona afectada y recuperar su función. "La técnica es óptima para pacientes que sufrieron infartos de miocardio extensos", explicó Juan Carlos Chachques, un cardiocirujano que intervino en el implante.
Chachques, un argentino que desde hace 21 años reside en Francia, es profesor de la Universidad de París, director de Investigaciones del Hospital George Pompidou, y desde abril pasado, Caballero de la Legión de Honor, la máxima distinción otorgada por Francia a quienes contribuyen con el progreso de la República.
Desde hace un año, Chachques aplica la cardiomioplastia celular en humanos y visitó su tierra natal como parte de una misión oficial auspiciada por el gobierno francés para realizar la novedosa intervención junto al equipo de cardiólogos del Hospital Presidente Perón de Avellaneda.
 
Método alternativo
 
El método empleado por el prestigioso médico abre una puerta más para evitar las controvertidas investigaciones con las "células madre" extraídas de embriones, una técnica por la que sus promotores justifican la eliminación de los embriones e incluso la eventual clonación de seres humanos para convertirlos en proveedores de piezas de recambio.
Los partidarios de la investigación con células estaminales embrionarias sostienen que sólo éstas poseen la ductilidad para convertirse, potencialmente, en nuevas células nerviosas o cardiacas para curar afecciones como las tratadas por el Dr. Chachques.
Chachques no requirió el uso de células estaminales, sino que extrajo tres centímetros cúbicos de células musculares de la pierna del paciente. Seleccionaron un centenar y las sometieron a un tratamiento con enzimas para "digerir" las fibras elásticas, colágeno, y elementos que no interesaban.
Luego aislaron los mioblastos (células con gran poder regenerativo y con una alta resistencia a las isquemias), y los pusieron en un caldo de cultivo con nutrientes, proteínas y el mismo suero del paciente.
Según los médicos, de esos pocos centímetros, se obtuvieron 200 millones de células nuevas (mioblastos), que fueron aplicadas con ocho inyecciones en la zona infartada del corazón. El paciente tenía afectado el 40% del ventrículo izquierdo.
El diario Clarín consultó con el experto: ¿Qué pasa una vez que se inyectan los mioblastos? "Estas células se organizan solas y enseguida forman las miofibras que empiezan a funcionar", explicó Chachques.
Los médicos esperan que enseguida se empiecen a ver los resultados. Para el paciente, la operación llegó en el momento justo: "Había sufrido infartos reiterados, su corazón estaba deteriorado y la capacidad de bombeo disminuida", señaló Jorge Trainini, jefe de Cardiología del hospital.
Para los expertos, las ventajas del método son enormes: se reduce la posibilidad de un infarto posterior y se evita el trasplante cardíaco. Pero además, como las células y el suero de cultivo se obtienen del paciente, se reducen las posibilidades de un rechazo.
 

 
ESTUDIO EN EE.UU. REVELA QUE MUJERES QUE ABORTARON SUFREN DE LARGAS DEPRESIONES
 
WASHINGTON DC, 18 Ene. 02 (ACI).- Esta semana, el prestigioso seminario "British Medical" reveló que las mujeres que abortaron en su primer embarazo tienen más riesgo de padecer un cuadro clínico de depresión de largo plazo, en comparación a las mujeres que llevaron hasta el final un embarazo no deseado.
Según manifestó David C. Reardon, líder de la investigación, la publicación de este estudio ha coincidido con un aniversario más del famoso caso Roe vs. Wade, que permitió la legalización del aborto.
Para desarrollar la investigación, se utilizó una base de datos de un estudio nacional con jóvenes norteamericanos que comenzó en 1979. En 1992, una muestra de 4.463 mujeres fueron investigadas por depresión, intención de quedar embarazada y embarazo exitoso. Un total de 421 mujeres tuvieron su primer aborto o su primer parto no deseado entre 1980 y 1992.
Ocho años después que estas mujeres hayan abortado, el 138 por ciento de las mujeres casadas tuvieron más posibilidades de tener un alto cuadro de depresión comparado con las mujeres que llevaron hasta el final un embarazo no deseado. Entre las mujeres solteras, en 1992, los índices de depresión no variaron considerablemente.
Los autores sugieren que la pequeña diferencia en las mujeres no casadas podría ser explicada por el alto índice de abortos no reportados entre esta población. Comparando con el promedio nacional, las mujeres solteras en este estudio reportaron solamente un 30 por ciento de abortos inducidos. "Esto hace que los resultados de las mujeres casadas, que reportaron un 74 por ciento de abortos inducidos, vayan mas acorde con la realidad", indica el estudio.
Otra explicación es que las mujeres solteras que están criando un hijo sin el apoyo de un esposo experimentan más depresión que las casadas.
Por último, Reardon manifestó que los conclusiones del estudio son muy importantes ya que es la primera investigación representativa a nivel nacional que examina los índices de depresión después de un aborto, con un promedio aproximado de ocho años en la muestra.
 

HACIA UN ACUERDO INTERNACIONAL PARA LEGALIZAR EL ABORTO Y LA HOMOSEXUALIDAD
 
Juan C. Sanahuja
 
Las Naciones Unidas están trabajando en una convención interamericana “para promover y proteger los derechos sexuales y los derechos reproductivos” en América Latina, a través de las siguientes agencias y organismos: el Fondo para la Población, la OMS, la División para el Avance de la Mujer, el Alto Comisionado para los Refugiados, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Organización Internacional de Migraciones, la UNESCO, la UNAIDS, la OIT, UNIFEM y varias importantes organizaciones no gubernamentales abortistas.
El proyecto surgió del “Encuentro de Comités de los Tratados, sobre la aplicación de los Derechos Humanos a la Salud Reproductiva y Sexual”, (Glen Cove+5), realizado en Ginebra del 25 al 27 de junio de 2001. Fue organizado por el Fondo para la Población y el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU.
Allí estuvieron presentes los presidentes y miembros de los seis Comités: Comité contra la Tortura; Comité de los Derechos Económicos Sociales y Culturales; Comité contra la Discriminación Racial; Comité de Derechos Humanos; Comité contra la Discriminación de la Mujer (CEDAW); Comité de los Derechos del Niño.
Además, se encontraban presentes al menos otro miembro de cada comité y representantes de los organismos citados.
Entre la ONG’s invitadas, se encontraban el CRLP (Centro de Leyes y Políticas Reproductivas), la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF), CLADEM, etc. (El CRLP es la organización en la que ahora trabaja Nafis Sadik, ex-directora ejecutiva del Fondo para la Población, organizadora de la Conferencia de El Cairo, que retiene su cargo de asesora del Secretario General de la ONU).
 
Mesa Redonda de Glen Cove (1996)
El encuentro de Ginebra (junio 2001) fue una reunión de seguimiento de la Mesa Redonda de Glen Cove, realizada en 1996 con el fin de unificar la jurisprudencia de los Comités de los tratados de derechos humanos, sobre la salud reproductiva y sexual.
Las principales conclusiones de la Mesa Redonda de Glen Cove fueron:
-Aplicar la perspectiva de género al derecho a la salud, que incluye siempre los derechos sexuales y reproductivos.
-Interpretar las normas de los tratados internacionales sobre derechos sexuales y reproductivos como una parte inseparable de los derechos humanos
-Asegurar el derecho a la salud de refugiados, migrantes, desplazados y de pueblos indígenas
Además, el Fondo para la Población, el Comité de la Convención de Eliminación de la Discriminación de la Mujer (CEDAW), la División para el Avance de las Mujeres (DAW), y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, convinieron promover los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos no sólo en los países miembros de la ONU, sino en todos los programas de esa organización.
Con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF, se llegó al acuerdo de integrar en todos los programas los temas de salud reproductiva, población y desarrollo como una unidad.
En Abril de 1997, los acuerdos de Glen Cove, bajo el paraguas de “género y derechos humanos”, fueron aceptados por todas las reparticiones de la ONU, entre ellas, el Alto Comisionado para los Refugiados, el Programa para el Desarrollo (PNUD-UNDP), la UNESCO, la UNICEF, y UNIFEM.
Glen Cove, tuvo lugar después de las Conferencias de El Cairo y Beijing. Fue la primera ocasión en que los miembros de los seis Comités de los tratados de la ONU sobre derechos humanos, se encontraron para decidir sobre la interpretación y aplicación de los derechos humanos con respecto a un tema específico. La importancia de “Glen Cove viene dada porque allí se fijó el marco moral y legal para el reconocimiento de la salud sexual y reproductiva como derechos humanos”, dice la información oficial.
Según Thoraya Obaid, actual Directora Ejecutiva del Fondo para la Población, la misión de éste “es fortalecer el marco institucional y legal para el reconocimiento del derecho a la salud sexual y reproductiva como derechos humanos; y proteger y asegurar esos derechos y en concreto el derecho básico de todo individuo a la salud sexual y reproductiva para toda su vida”. Obaid piensa que la “misión del UNFPA está firmemente enraizada en el Programa de Acción de El Cairo y la Plataforma de Acción de Beijing, las cuales, a su vez, están basadas en valores y en principios éticos universalmente aceptados”.
Las organizaciones abortistas como CLADEM y la IPPF, destacan como “grandes avances” en el campo legislativo, la Observación General sobre salud del Comité del CEDAW y el Comentario General del Comité de los Derechos Económicos Sociales y Culturales sobre el Derecho al más alto nivel salud.
Por último, hay que tener en cuenta que la nueva Directora de la División para el Avance de la Mujer (DAW) de la ONU, es la sueca Carolyn Hannan, especialista en cuestiones de género, que antiguamente revistaba en la oficina de la Asesora Especial para cuestiones de género del Secretario General, Angela King.
Para Hannan, las diferencias sexuales fueron creadas por “jerarquías sociales machistas” para perpetuar el poder masculino. “Como las diferencias sexuales han sido construidas socialmente pueden cambiar. La perspectiva de género es el proceso a través del cual la ONU espera eliminar todo vestigio de estas diferencias socialmente construidas”.
Un tema particular en las cuestiones de género es la maternidad, a la que Hannan llama “trabajo reproductivo”. Este “trabajo reproductivo” para Hannan es una forma de “carga o impuesto reproductivo”, que limita las posibilidades de las mujeres de ejercer un trabajo remunerado, según las leyes del mercado. A partir de ahí todo lo que sirva para “liberar a la mujer del trabajo reproductivo” debe ser admitido social y jurídicamente, (vid. C-FAM, 04-01-02).
 
La convención de derechos sexuales y reproductivos 
 
La reunión de Ginebra (Glen Cove+5), se concretó para nuestro continente en el Seminario para América Latina y el Caribe organizado por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM), con el título Derechos Reproductivos, Derechos Sexuales, Derechos Humanos, entre el 5 y 7 de noviembre de 2001. (Los entrecomillados corresponden a la información oficial).  
El seminario reunió a 60 participantes, “activistas de diferentes campos de acción en la defensa de los derechos de las mujeres, así como a representantes de distintas organizaciones, redes y campañas de nivel regional. Estuvieron presentes organizaciones de: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de Norteamérica, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Uruguay, Paraguay, Puerto Rico”. 
“Este seminario se inscribe en el proyecto de CLADEM de impulsar junto con muchas otras organizaciones una convención interamericana para promover y proteger los derechos sexuales y los derechos reproductivos en nuestra región”.  
“Los objetivos centrales del evento fueron: 
-Presentar un balance de la región que nos permita establecer las relaciones entre las condiciones socio-políticas y económicas y las posibilidades de extensión de los derechos sexuales y los derechos reproductivos. 
-Presentar los avances desarrollados en los derechos sexuales y los derechos reproductivos, así como las tensiones y los desafíos que presenta su formulación normativa. 
-Identificar y presentar las estrategias más adecuadas (campañas y acciones de redes regionales) en la defensa de los derechos sexuales y/o los derechos reproductivos en nuestra región”. 
“Asistieron como panelistas Line Bareiro, actual responsable del Programa de Derechos Humanos de las Mujeres del Instituto Interamericano de Derechos Humanos; Alice Miller, profesora asistente de la clínica de salud pública en la escuela Joseph L. Mailman; María Betánia Avila coordinadora general e investigadora de SOS CORPO; Maria Alicia Gutiérrez , actual coordinadora del grupo de género del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO); Ana Guezmes, médica feminista con especialidad en salud comunitaria en la Universidad Complutense de Madrid y actual responsable del programa de derechos sexuales y ciudadanía en salud del Centro de la mujer Peruana Flora Tristán; Cristina Zurutuza, psicóloga y actual integrante de la comisión directiva del Centro de Estudios de la Mujer (CEM), coordinadora general de CLADEM-Argentina, catedrática de la Universidad de Buenos Aires; Alejandra Sardá, psicóloga clínica y traductora literaria argentina, actual encargada del programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para gays y lesbianas (IGLHRC); Susana Chiarotti, abogada, actual directora del Instituto Género Derecho y Desarrollo y coordinadora regional del CLADEM; Silvia Pimentel, abogada brasilera, catedrática en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo.”  
Según la información del mismo CLADEM, “los resultados (del encuentro) nos arrojan una preocupante relación entre proyectos neoliberales y restricción de derechos; por otro lado se analizaron también las diferentes estrategias de los sectores conservadores de la sociedad que, so pretexto de defender la unidad familiar, pretenden limitar la expansión de capacidades y libertades de las personas”.  
Parecería que al feminismo no le basta con reinterpretar la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar, y Erradicar la Violencia contra la Mujer, llamada Convención de Belem do Pará, de 1994. La ONU y las ONG pretenden una convención que consagre los derechos reproductivos, es decir el aborto; y los derechos sexuales, es decir el pleno reconocimiento legal y jurídico de los homosexuales. 
Recordemos que CLADEM (Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer), el 30 de noviembre, acudió al Comité de Seguimiento de la Convención de Eliminación de Toda Forma de Discriminación de la Mujer, (CEDAW), denunciando a la Conferencia Episcopal Argentina por aceptar la propuesta de algunos senadores de ratificar el Protocolo Opcional de la Convención añadiéndole una declaración interpretativa para preservar el derecho a la vida, (vid. Notivida 65, 18-12-01). 
Recordamos también que, en Argentina, intervienen en la campaña internacional para la ratificación del Protocolo Opcional de la Convención de la Mujer (CEDAW), las organizaciones abortistas como la fundación FEIM (que preside la Dra. Mabel Bianco), el grupo autodenominado Católicas por el Derecho a Decidir, la Fundación Mujeres en Igualdad (MEI) y otros grupos menores como Alfonsina Storni, Lola Mora, etc. FIN, 16-01-02. 
 
Fuentes: Propias; CLADEM; CEDAW; UNFPA; C-Fam, New York, 04-01-02; Notivida, nº 65, 18-12-01. Noticias Globales 08/02, 17 de enero 2002; Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: jcs@arnet.com.ar; http://www.puertovida.com/noticiasglobales; Tel/Fax: (54-11)-4813-5320; (54-11)-4811-1678 

PARA REFLEXIONAR

 
MARCELINO, PAN Y VINO
 
Joseluis García

Se nos fue en silencio José María Sánchez-Silva. Quizá no todos los niños lo sepan, pero están de luto. Aunque él no le hubiera gustado el luto de los niños. Precisamente su pasión fue contarles cuentos para que soñaran siempre y descubrieran los cálidos aromas de las verdades más sencillas, con sus gotas de miel y sus dolores suaves, que así recibe los zarpazos la inocencia.
Su obra más conocida, "Marcelino, Pan y vino" fue, según el mismo autor, un cuento escrito "como quien lava", una "relación sencilla y pura, ni antigua ni moderna". ¡Cómo cautivó al mundo la historia de Marcelino, aquel niño abandonado a las puertas de un convento! ¡Qué entrañables los frailes que brincaron, con sus almas profundas e infantiles, ante las alegrías del pequeño y soportaron embebidos los alborotos y trastadas del zagal! Pero allí, en el desván, guardaban esos buenos hombres una joya y Marcelino la encontró enseguida. ¡Cómo se conmovió ante aquel joven barbado clavado en una cruz! Y sus preguntas en alto, disparadas de sopetón, como el más curioso de los periodistas. Quieren la verdad verdadera, transparente, diáfana, sin limar asperezas. Y el buen Dios allí cosido habitó de nuevo con los hombres y habló con voz queda al corazón nostálgico del niño.
Con su Marcelino, Sánchez-Silva nos parece resucitar en cada uno al Jesús de los evangelios. Nos habla a Marcelino y a todos los lectores, que nos vemos de repente zambullidos en la atmósfera de la eternidad, protagonistas extraños del misterio. En pocos momentos la literatura universal se ha elevado a cotas más colosales. Pocos serán los que no habrán sucumbido a la frescura limpia de ese divino diálogo, que irrumpe en silencio y a golpes de sólida ternura en el corazón del lector.
La magia de Sánchez-Silva nos envuelve en ese hálito sagrado, con sus pálpitos de emoción y estremecimiento. Ni la excelente película que protagonizó Pablito Calvo logró plasmar toda la riqueza del límpido poema del genial cuentista.
Ahora, el buen José María habrá estrechado en sus brazos al pillín de Marcelino. Y éste, con orgullo jubiloso le estará enseñando los entresijos del cielo. Y los dos cantarán por siempre el cuento inmortal del Dios que habló desde la Cruz a un niño.
(Noticias y Opinión  nº  396 - Miércoles, 16 de Enero, en www.PiensaunPoco.com)

 
LA MORDAZA DE DIOS
 
Eulogio López

Los escritores pueden hacer que los hombres hablen con dragones, que los personajes virtuales se conviertan en reales y declaren irreales a los seres de carne y hueso, pueden convertir los planetas en cárceles y las bolas de fuego cósmico en bucólicos bosques, los seres artísticos pueden perder su naturaleza y humanizar dragones o escarabajos, lo irreal puede convertirse en fantástico y la fantasía en realidad. El universo artístico puede volver del revés el mundo palpable, hasta mezclar lo visible con lo invisible. Todo ello está permitido y valorado, porque la gente necesita creer en lo que no ve. Ahora bien, la única herejía artística, el único pecado literario que el sistema actual no permite es el más real y hasta primario de todos: que un hombre hable con Dios y que Dios responda.
José María Sánchez Silva creó Marcelino Pan y Vino, pero su historia del huérfano que hablaba con un crucifijo nunca obtendrá el Nobel de Literatura (como ocurrió con Camilo José Cela, fallecido en la madrugada del jueves, 17 de enero).
Silva no era políticamente correcto, no era ni tan siquiera aceptable: era una provocación viviente. Probablemente, las vivencias de Marcelino constituyan una de esas imágenes marcadas en la memoria de hombres y mujeres que hablan más de treinta idiomas, pero Sánchez Silva no es políticamente correcto: su protagonista es Dios, su escenario un monasterio que no sabía de la teología de la liberación, un purgatorio (¡el colmo!) en forma de playa y un Cielo (¡El acabose!) fuera del tiempo y con acceso a la felicidad. Y claro, no puede permitirse. Si al menos hubiese remitido su relato a una ensoñación onírica, a ser posible erótico-freudiana... Pero así, a palo seco, con la sencillez del relato periodístico, se corre el riesgo de que los hombres acepten como posible lo que más ardientemente desean hacer: hablar con Dios.
Sánchez Silva ha muerto a los noventa años de edad. En vida tampoco recibió reconocimientos oficiales: sólo el de los lectores. Los suplementos literarios no le han dedicado mucho espacio, porque hacerlo supondría hablar, no del tema de Dios, sino de Dios mismo: Silva no les dejaba otra opción. Y antes que hablar de Dios es preferible ignorar al muerto... aunque haya pergeñado el cuento más famoso del siglo XX
en lengua castellana. Silva tenía todos los boletos para convertirse en una leyenda de la literatura oficial: un huérfano de infancia hambrienta y mendicante por las heladas calles del Madrid miserable de las primeras décadas del siglo XX.
Un hijo del pueblo de pluma fácil y asombrosa, al que el periodismo redimió de la miseria. Pero, claro, no se le ocurrió mayor disparate que creer en Dios y hablar con Él. Y muchos, los que dominan el cotarro literario, se sintieron aludidos y ofendidos. Así que le condenaron al silencio.
La verdad es que más que el silencio de Dios vivimos la mordaza de Dios.
Para poner a Dios en sordina, hay que recluirle en la literatura infantil, o, en cualquier caso, sacarle de lo que el Parnaso entiende por "real" y recluirle en guetos intelectuales de apariencia pueril o reaccionaria (o ambas cosas a la vez).
Es más, el mero hecho de hablar sobre Dios en un confidencial electrónico, es como un chirrido a nuestros hábitos más arraigados.
 
(Editorial de Hispanidad.com - 17/01/2002 - Enviado por Carlos Bini Olazábal)
 

 
LOS PREJUICIOS HUMANOS
 
Pascual Falces de Binéfar

¿Quién duda que el conjunto de información que forma la actualidad, es consecuencia de las opiniones de hombres que se expresan escribiendo, o hablando en voz alta? La respuesta a esta pregunta es el motivo por el que desde esta insistente columneja, que nunca pretende "hablar con autoridad, como si fuera alguien", tal y como escribe Ignacio de Antioquía -un personaje desafortunadamente poco conocido, de cuando el cristianismo vivía sus primeras generaciones-, se intente en cambio pensar-un-poco acerca de cuanto se ve y se oye, a veces proclamado de manera ensordecedora e intolerante.
Viene a cuento esta reflexiva introducción por un artículo aparecido ayer mismo en La Vanguardia, periódico con cualificados columnistas, y del que no vamos a mencionar el nombre de su autor por el flaco favor que se le haría, y puesto que ya tiene bastante con el que se hace así mismo al escribirlo.
"Días antes que Cela, ha muerto José María Sánchez-Silva, uno de esos tipos despreciables cuyo solo recuerdo me revuelve el cuerpo." Así de brillantemente se arranca el autor, haciendo estrellarse contra el papel aquel dicho por el que se considera definitivamente desaparecido de este mundo, a todo aquel al que "le llega la hora de las alabanzas" como repetían aleccionadoras nuestras madres. Según esta observación, Sánchez-Silva no ha muerto, ya que todavía no le ha llegado esa "hora" de común juicio laudatorio, o ¿será que lo que no ha muerto es "Marcelino, Pan y Vino"? y esto es lo que descompone en sus modales al autor que ocupa nuestros un-poco-pensamientos en el día de hoy. La conclusión del silogismo no es difícil, Cela sí que ha muerto, Sanchez-Silva, no parece.
"Ejercía Sánchez-Silva de escritor de cuentos para niños, pero con un aditamento nada banal: era autor de historias fascistas para padres franquistas. En otras palabras, un corruptor de menores", bien, esta afirmación corresponde al terreno de lo discutible, así que tal vez sólo sea, como dicen los ingleses bien educados, el "humilde y personal punto de vista" del autor, que es lo que entendemos le faltó añadir, para dar mayor contundencia a su opinión.
"Entre la innumerable bazofia que escribió destaca "Marcelino pan y vino", de donde salió una película para talibanes del nacionalcatolicismo a la que nos llevaron en el colegio donde estudié y cuyo recuerdo aún hoy me produce arcadas" Este es el criterio, o particular punto de vista que vuelca de seguido el neporítico autor para componente de las opiniones de actualidad. Si llegó a vomitar viendo esa película, es porque el bocadillo que con cariño le había preparado su madre, le sentó mal, o porque la niña del exorcista se anticipó en sus reacciones algunos años antes de ser llevada al cine también.
Los frailes que cuidaban de aquel huérfano abandonado, tenían más de precursores de una solidaria y benefactora ONG al uso, que de integristas dignos de ser bombardeados y llevados como ganado hasta la prisión de Guantánamo, y no se den por aludidos quienes, con buena fe, piensen que esto último es el proceder adecuado para los bandidos de la aldea global.   
 
Noticias y Opinión  nº  399 - Domingo, 20 de Enero, en  www.PiensaunPoco.com/AyudaPunP.asp  
 

 
 

CORREO DEL LECTOR

 
Nota del Editor:
 
El día 14 de enero, recibimos un mensaje de la Sra. Cynthia Caden, Editora de la Revista Cristiandad.org., en el cual nos comentaba lo siguiente:
"Hemos tenido oportunidad de recibir su correspondencia y valorándola en su calidad y oportunidad ha surgido una moción en nuestro Consejo Editor para proponer a ustedes un espacio permanente en Internet donde publicar sus textos, ya que hemos notado que éstos se pierden tras su publicación vía e-mail, no dejando constancia ni posibilidad de acceso a los investigadores o interesados en los temas consignados en los despachos. (...) estimamos que el valor de su apostolado es inmenso y la necesidad de la defensa de la familia nos obliga a obrar con objetivos concretos y prudente celeridad."  
En virtud de la generosa oferta recibida, la Asociación Vivir en Familia desea manifestar públicamente su agradecimiento a los buenos amigos de la Revista Cristiandad. No esperábamos tan importante reconocimiento por nuestra labor, pero ya está dicho que a veces, quienes se sientan en los últimos lugares son invitados a pasar a los primeros. Aceptamos el gran honor que nos hacen. Damos gracias a Dios por tener amigos tan generosos, al tiempo que invocamos su ayuda para cumplir con tan alta responsabilidad.
También hacemos público nuestro agradecimiento a quien fuera la primera persona que se ofreció a ayudarnos en un emprendimiento de este tipo: el Sr. Manuel Morillo, de la Revista Arbil, Anotaciones de Pensamiento y Crítica. Esta prestigiosa publicación española, nos ha ofrecido "difundir cada nuevo número que cuelguen en la red entre nuestra lista de direcciones de Arbil".
Estamos trabajando con Cristiandad y Arbil, para que a la brevedad, nuestros suscriptores puedan acceder a la colección de la Revista Virtual de la Asociación Vivir en Familia en Internet.
Agradeciendo una vez más a Arbil y a Cristiandad su generosidad y entrega por la vida y la familia, se despide de Uds. hasta el próximo número,
 
Álvaro Fernández
Redactor Responsable
 

Vivir en Familia es una publicación que se distribuye en forma gratuita por correo electrónico. Sus objetivos son:
  • DEFENDER LA VIDA DESDE LA CONCEPCIÓN HASTA LA MUERTE NATURAL
  • BRINDAR FORMACIÓN E INFORMACIÓN PARA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
 

La Asociación Vivir en Familia es una asociación civil sin fines de lucro, con personería jurídica en trámite desde el mes de mayo de 2001.
 
Redactor Responsable:
Ing. Agr. Álvaro Fernández
 
Colaboran regularmente con la Revista:
Dr. Eduardo Casanova
Dr. Esc. Pedro Montano
Dr. Juan Bonifazio
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