Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia
 
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Montevideo - Uruguay 
 

"Como consecuencia de la rebelión contra Dios, se ha roto en la persona humana el vínculo entre la libertad y la verdad, y la ley de Dios ha sido percibida como una coacción, una construcción propia de la libertad."
Juan Pablo II
"Podemos ... hablar hoy de un lenguaje "orwelliano", que no sólo no expresa la verdad, sino que además la oculta, y la identifica y confunde con su opuesto: la mentira."
Card. Alfonso López Trujillo

CONTENIDO


Publicación N° 02/03

EDITORIAL
LA PEOR DE LAS CRISIS
 
En los últimos años, la crisis económica viene golpeando duramente en casi todo el mundo. Uruguay no escapa a ello, pudiéndose afirmar que la coyuntura actual no tiene precedentes: estamos atravesando la peor crisis de nuestra historia. ¡Si lo saberemos los editores de esta revista, que en parte es fruto del desempleo! Y paradójicamente, no es esta la peor de las crisis que los uruguayos -y todos los ciudadanos del mundo- estamos padeciendo. Hay otra mucho peor: es la crisis de la verdad.
 
¿Qué es la verdad?
Tiempo hubo en que Poncio Pilatos le preguntó a Jesucristo: ¿Qué es la verdad? El pobre Poncio, sería pusilánime, pero al menos se interesaba por saber que cosa era la verdad. Hoy ya son demasiados los que ni siguiera se cuestionan que es la verdad. Directamente dicen: "Tu tienes tu verdad y yo la mía", quebrando así el Principio de No Contradicción: no puede haber dos verdades sobre una misma cosa y en el mismo sentido: si una es verdad, la otra es mentira... Así, se confunde verdad con opinión, el cual es un concepto bien diverso.
Hasta nuestro pobre diccionario, al que muchas veces hemos acudido para aclarar dudas respecto a los términos, parece estar un tanto desconcertado, ya que en la primera definición de verdad dice: "Coincidencia de algo con el concepto que de ello forma la mente"; en la segunda: "conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa"; en la tercera, "juicio o proposición que no se puede negar racionalmente" ... Recién al final, da más o menos con la tecla: "Realidad, existencia real de una cosa". Ahora sí nos vamos acercando a la definición perenne establecida hace 700 por Santo Tomás de Aquino: "La verdad es la adecuación del entendimiento con la realidad". Definición bien distinta, por cierto, que su inversa: no es la cosa la que se debe adecuar al pensamiento, sino el pensamiento el que, para estar en la verdad, debe adecuarse a la cosa. 
Hace unos días, en un excelente foro a través de Internet (1), el Diácono Jorge Novoa nos aclaraba el punto: "Hay un fundamento de la Verdad, y ése es el ente. Hay un fruto de la Verdad, y es el conocimiento de las cosas. Y hay una comprensión que consiste en la relación entre el entendimiento y las cosas, es la adaequatio. (...) 
(Santo) Tomás propone los fundamentos para buscar y acceder a la Verdad sobre el hombre, y este horizonte estará presente en el III milenio, porque si el hombre no busca la Verdad, su destino es el vacío. La pasión por la Verdad, lo impulsó a Tomás, hacia la comprensión de que ella era invencible. Hay que servir a la Verdad y combatir el error este camino encuentra en Tomás como discípulo predilecto del Señor."
 
Síntomas de una crisis
¿Por qué afirmamos que la verdad está en crisis? A nadie se le oculta que el relativismo viene haciendo de las suyas desde hace décadas. "Tu verdad, mi verdad"... son frases hechas que se usan corrientemente por quienes no reconocen la existencia de verdades objetivas. 
Pero lo que es llamativo y preocupante, es la sustición del lenguaje por una especie de "lenguaje alternativo", plagado de eufemismos. La pasión por la verdad, se ha trocado en una suerte de obsesión por encubrir la mentira. Al aborto, se le llama "interrupción del embarazo"; al concubinato, "pareja"; a los amantes, "enamorados"; a la anticoncepción, "salud reproductiva"; a la fornicación, "hacer el amor" o "tener sexo"; al control demográfico, "paternidad responsable"; a la homosexualidad, "atracción por personas del mismo sexo"; a la masturbación, "autoerotismo", a la eutanasia, "muerte digna", a la selección eugenésica de embriones, "reducción embrionaria"; a la repugnancia ante las aberraciones sexuales, "homofobia"; y una larga lista de etcéteras... Y así, "para no discriminar", se quita la supuesta carga peyorativa de algunas palabras. Curiosamente, a quienes fundamentan sus posiciones con argumentos, les llaman "fundamentalistas" y a quienes preteden vivir con integridad, les llaman "integristas"; con lo cual, la carga peyorativa que le quitan a unos, se la endilgan a otros... No resisten la tentación de manipular los términos para desacreditar las posturas de quienes defienden la existencia de verdades objetivas.        
 
La raíz del problema
Desde nuestro punto de vista, todo el problema se reduce a que la libertad, se ha querido separar de la verdad. Porque si la libertad se basa en la verdad, exige coherencia, y exige esa adecuación del entendimiento a la cosa, lo cual para algunos, quitaría libertad: si el entendimiento se adecuara a la realidad del aborto (privación de la vida de un ser humano), debería concluir sin excepciones en que se trata de un delito, de un verdadero y real homicidio. Pero como es más fácil defenderlo si no se tiene en cuenta la verdad, entonces lisa y llanamente se elimina esta última, y se proclama la libertad como bien absoluto, sin ninguna relación con una verdade objetiva. 
"¡El bien se confunde con el mal; la justicia con lo que se opone a ella!" -dice el Card. Alfonso López Trujillo- "Y esto es causa y síntoma a veces de una erosión social, de una crisis histórica, por la que debemos pagar altos costos sociales, y profundos, como si la cólera de Dios cayera del cielo." (2)
¿Pereza intelectual? ¿Comodidad? ¿Autoengaño? ¿Hedonismo? ¿Autojustificación? Sin duda son todos males de nuestro tiempo, que contribuyen al agravamiento de la crisis: se empieza por negar la Verdad sobre Dios, se sigue negando la verdad sobre el hombre, se continúa por establecer que el fin último del hombre es la libertad, y se termina invariablemente esclavo. Esclavo de las sensaciones, esclavo del placer, esclavo del Síndrome Post-Aborto, esclavo del embarazo adolescente, esclavo del SIDA, esclavo de los remordimientos por haber matado al padre, a la mujer o a la abuela, esclavo del divorcio (con todos sus costos económicos, sociales y emocionales)... en fin, es muy larga la lista de esclavitudes como para condensarla en una frase. 
 
Consecuencias del relativismo
La verdad no es negociable: o se la reconoce, y se vive libremente en ella, o se le rechaza y se vive como esclavo en la mentira. Porque la verdad no está en el medio, como dijo una vez un Sr. Ministro de Educación y Cultura... Muy por el contrario, como dice la sentencia popular, "la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero"
Un par de años atrás, un joven amigo me confesó que lo que más le agradecía al colegio en el que se formó, era la capacidad que adquirió para distinguir lo que está bien de lo que está mal. Aunque a veces se equivoque y cometa errores, aprendió a discernir el bien del mal, y la verdad de la mentira. Parece un logro muy pequeño, pero lamentablemente, en el Uruguay de hoy, subjetivo, relativista y apartado en ocasiones de la verdad -siempre en nombre de una presunta libertad-, es un avance impresionante.
Hasta hace pocos años, era lo más natural del mundo ir a un centro educativo y salir sabiedo que el matrimonio está bien y que la homosexualidad está mal; que respetar la vida de los que sufren está bien y que matarlos para que no sufran -como si fueran caballos- está mal; que el embarazo adolescente es algo que se debe evitar, pero no a costa de matar al niño en el vientre materno; que respetar a los animales está bien, pero anteponer ese respeto al respeto por la dignidad humana está mal... Hoy en día, estas verdades tan obvias y evidentes no parecen estar tan claras. Por supuesto se sigue enseñando que el robo está mal y la estafa peor. Se enseña, sí, pero... ¿se aprende? ¿Con qué base objetiva se puede argumentar a un alumno que la corrupción está mal, si cada uno es dueño de pensar y actuar como le plazca, en nombre de una cada vez más manoseada "libertad"? ¿En qué se diferencia lo verdadero de lo opinable, si todo es opinable -bueno, al menos esa afirmación nos dice que hay algo absoluto...- y no existen la verdades objetivas?
Nuevamente el Cardenal López Trujillo, comentando a Romano Guardini, expresa una gran verdad: "Antes, la verdad, el derecho y la dignidad personal si no siempre se respetaban, eran al menos fundamentalmente reconcidos. Hoy día no es así " (3)
 
Ahora me cierra...
Lo cierto es que, aclarando la crisis de fondo, no puede sorprender la tremenda crisis económica que estamos atravesando. Si cada uno tiene su verdad, lo que para unos es corrupción lisa y llana, para otros es un simple "negocio en negro" o apenas una falta de ortografía. Si cada uno tiene su verdad, lo importante es que cada quien se realice a toda costa; o mejor dicho, no importa que lo haga costillas del otro... Si lo principal es la libertad personal y no la verdad que la sustenta, ¿qué importa donde empieza la libertad del otro? No habrán ya problemas para robar. Y no es raro entoces que robo tras robo, corruptela tras corruptela, estafa tras estafa e individualismo tras individualismo -todo ello en nombre de una libertad absolutamente desligada de la verdad-, se llegue al final del camino, a una terrible crisis economica y social. 
Un hombre corrupto, no hace una crisis social. Para provocar una crisis, se necesitan muchos evadiendo impuestos, muchos cobrando su sueldo sin hacer nada para merecerlo, muchos figurando en planillas de distintas instituciones públicas sin saber siquiera donde quedan sus oficinas, muchos queriendo salvarse ellos sin el menor interés contribuir al bien común..., etc. Se dice que Uruguay es un país solidaria. En parte es cierto: hay una enorme cantidad de gente solidaria, sin la cual hace ya tiempo habríamos dejado de ser Nación; sin embargo, hay una concepción quizá errónea, que a algunos les lleva a pensar que "solidaridad" es ayudar al pobre con dos pesos, mientras se dejan de pagar quinentos de impuestos. Cuando es al revés: si se pagaran uno encima del otro, quinentos pesos de impuestos, seguramente el Estado podría dar mayores oportunidades a quienes tienen dificultades reales para salir adelante, y tal vez no tendrían que andar mendigando por la calle. Eso es ser "bueno"; lo otro, es ser simplemente bondadoso. Pero no, somos todos vivos: tenemos nuestra verdad, siempre encontramos una justificación para evadir la realidad.
 
Uno más uno
En definitiva, la crisis económica es consecuencia en gran parte, de una crisis anterior y más profunda: la crisis de la verdad. Para combatirla, es necesario educar en valores y virtudes cristianas, con la palabra y con el ejemplo, con optimismo y tenacidad, centrándonos en el origen, en la raíz del problema. Si no atacamos las causas de fondo, nunca lograremos erradicar las consecuencias que aquejan. Pues si bien es cierto que un corrupto más otro corrupto hacen una crisis social, también es verdad que un virtuoso más otro virtuoso pueden hacer una sociedad más justa y feliz.
Para no decaer en la lucha -que siempre es la misma-, bueno es recordar las certeras palabras de Santa Teresa de Ávila, ejemplo de adecuación del entendimiento a la realidad: "La verdad padece, pero no perece"...  
 
AVE FAMILIA
 
(1) http://e-aquinas.net/
(2) "Familia, vida y nueva evangelización", Editorial Verbo Divino, pág. 178.
(3) Ibid.


MATRIMONIO Y FAMILIA

¡LAS COSAS QUE HAY QUE AGUATAR!
 
Conmovedora carta de una adolescente uruguaya desde el corazón de la patria: mientras el Gobierno Uruguayo promueve el reparto gratuito de abortivos, anticonceptivos y preservativos, los adolescentes uruguayos desmienten la seguridad de esos métodos en la prevención del embarazo y el SIDA y reclaman su derecho a estar bien informados
 
Queridos amigos de Vivir en Familia:
La Paz! Ante nada debo felicitarlos por el trabajo que realizan y agradecerles el esfuerzo de difundir este tipo de material; tan importante y necesario para el bien de nuestras familias y la vida humana tan amenazada y vapuleada hoy en día.
Leyendo su última revista, el artículo acerca de los planes de educación sexual a favor de la abstinencia (que, dicho sea de paso, me alegró que fueran avanzando); me venía a la memoria un folleto que recibí hace algún tiempo.
Les explico por qué: la idea de Calvin Reid para "cuando la urgencia física es demasiado fuerte": la masturbación mutua; seguramente, como él lo dice, es "totalmente seguro". Así lo indicaba el folleto que el Ministerio de Salud Pública repartía como agua por la calle a los adolescentes. Era uno de esos tantos folletos acerca del SIDA que con algunos amigos llamamos "propaganda estatal de condones".
Era un folleto que me pareció bastante agresivo; enumerando las conductas de riesgo, por un lado, y por otra parte "cómo no se trasmite" esta enfermedad. Una de las conductas que recomendaba era la de la masturbación mutua, con un dibujito ilustrativo y todo.
Realmente es repugnante que las adolescentes de nuestro país tengamos que recibir ese tipo de atropellos; porque después de todo ¿no es realmente una falta de delicadeza? 
Me habría gustado conservar ese folleto, para utilizarlo después como algo que me probara a mí misma lo poco confiable que es la famosa "educación sexual". No pude hacerlo, por razones obvias: hay cosas que pueden llevar a grandes confusiones a mis siete hermanos menores... y hay materiales que no deben quedar a mano por las dudas, contra posibles saqueos de mi escritorio (los niños no hay donde no se metan).
Me deprime ver cómo la inconsciencia de nuestros adultos lleva a una desinformación total a nuestros compañeros y amigos.
El año pasado hicimos con unas compañeras de mi clase un trabajo de investigación con un tema que les interesó enseguida. El título que dimos a nuestro trabajo era "Sida y preservativo ¿protección o inducción a conductas de riesgo?"; giraba en torno a la ponderación del "sexo seguro" como un arma "segura" contra el Sida y que no es tal, y a lo relativo de los programas de educación sexual; así como sus consecuencias nada buenas en la mentalidad de los adolescentes, promoviendo la promiscuidad y la iniciación temprana en la vida sexual; conductas poco saludables, por no decir riesgosas al máximo.
Todos los datos yo los conocía de antemano y los manejaba desde hace mucho; pero me sorprendió la ignorancia de mis amigas acerca de investigaciones que demostraban lo falso de la idea del "preservativo 100% seguro" (algunos estudios hablan de un 10 a un 40% de fallas de condones en la prevención del SIDA o el embarazo); o que no supieran que no sirve para prevenir el HPV, entre otras cosas
Si hay algo que me dejó en claro esa investigación fue que algo anda mal en la educación que se nos está dando. No creo que todos los chicos de dieciséis años tengan las informaciones que consigo yo, porque me he dedicado a buscarlas. Me interesa especialmente desmentir con argumentos sólidos y basados en investigaciones científicas o en estudios reales, la supuesta efectividad de los condones que casi es una bandera de los jóvenes de hoy y del "yo soy libre; yo tengo relaciones con quien quiero y cuando quiero". Yo sé que no es tan así; pero a gran parte de mis amigos y compañeros es inútil blandirles el estandarte de los valores morales, y hay que agarrarlos por el lado que les puede interesar más; como su propia seguridad y salud.
Actualmente somos bombardeados con un montón de información que nos confunde. Uno de los ejemplos de ello que incluíamos en nuestra investigación es el libro de texto de biología para 3º de C.B., de Anzalone; en él se dedican dos o tres páginas a una colorida propaganda irracional de los preservativos... y yo me pregunto ¿con qué derecho?.
Sin embargo, no todo está en nuestra contra: mientras los jóvenes lean los folletos que les da el Ministerio de Salud Pública, tal vez saquen algo en limpio y comprendan hasta dónde llega el engaño, es una de nuestras esperanzas. En uno de los folletos del Programa Nacional de SIDA más recientes que conseguimos para realizar el trabajo, llegamos a reír a carcajadas con disparates tales como "de cada diez personas que padecen el SIDA, diez son hombres y una es mujer"; pero señalamos en nuestro trabajo un hecho significativo: "Curiosamente, se considera un logro el aumento de la venta de preservativos, mientras que la cantidad de casos de infección aumenta", comentábamos, y debajo colocábamos un par de gráficas que pertenecían al mismo folleto: en una se representaban las ventas de preservativos en los últimos años; su gran logro: había un ascenso notorio en la curva y luego un leve descenso. La otra, que representaba la cantidad de infectados de Sida en los mismos años, presentaba una curva igual; cuyo pico más alto estaba en el mismo año y luego tenía el mismo descenso. Tal vez nuestros adolescentes más o menos despiertos se den cuenta de que es un desafío a la lógica.
Mas mientras la educación y la mentalidad de la sociedad no cambie, seguiremos padeciendo cada vez más intensamente las "patologías sociales", como las llama nuestro amigo español José Pérez Adán, y seguiremos en desventaja en esta lucha desigual contra la destrucción de la vida y la familia, el sida, el dolor, la cultura de muerte, la promiscuidad, los embarazos adolescentes y el pecado social de mentira y corrupción.
 
LA PAZ DE CRISTO!   
 
Lucía de Mattos.-
(16 años, Tacuarembó - Uruguay) 
 

EL SÍNDROME DE LA MUJER MARAVILLA

Martha Alicia Alles

Extracto de la conferencia “La madre trabajadora: ¿doble carga o realización personal?”, Congreso "La Mujer: entre la Familia y el trabajo”, Roma, 8 de marzo de 2002.

Sin conocer opiniones de otras mujeres, escribí hace ya unos años sobre el síndrome de la “mujer maravilla” , que me aquejaba -y aqueja aún- a mí y a tantas otras. No quiere decir que lo logremos, simplemente quiere decir que lo sufrimos. Otros autores han dado a este fenómeno nombres similares pero la figura es la misma: una mujer que “juega” de fuerte, casi “omnipotente”, que trata de hacer todo bien y no siempre lo logra. La mujer ha transitado muchos caminos, ha superado muchos escollos, le quedan todavía muchos más, y con el fin de superar el prejuicio acerca de las capacidades femeninas surge un nuevo mito, el de la omnipotente "mujer maravilla".
En realidad, si bien mucho se ha hablado de la riqueza de una vida variada y la importancia de la calidad sobre la cantidad de tiempo que se dedica a los hijos, es muy difícil compatibilizar los diferentes roles de la mujer profesional que quiere realizar una verdadera carrera. Y, parafraseando, a Almodóvar, muchas están al borde de un ataque de nervios o a punto de morir en el intento.
Una madre que trabaja dejará más libres a sus hijos y ellos crecerán más y mejor, pero es muy difícil lograr el equilibrio entre un desarrollo personal y profesional adecuado y un buen desempeño como madre.
Algunos síntomas del síndrome de la “mujer maravilla”. Ella es:
  • Perfeccionista, por lo que será la empleada perfecta, sin dejar por ello de ser una mujer hermosa, una buena hija, una buena esposa, una buena madre y una buena amiga de sus amigos.
  • Es tan impaciente e irritable como el varón perfeccionista, pero por desgracia tiene menos tiempo y más tareas por las cuales irritarse.
  • Compite con sus compañeros de trabajo y también con otras madres y esposas.
  • Proyecta dar una cena en su casa al día siguiente de la presentación de su informe trimestral a la junta directiva, pues no quiere restar prioridad a ninguno de los roles.
Todo esto, da como resultado un enorme estrés en la “mujer maravilla” que tiene su vida montada sobre un esquema de gran esfuerzo y sobrecarga.
Son madres que, tal vez mucho más que otras y, como quizás diría un psicoanalista, por un mecanismo de culpa, tienen una mayor dedicación en calidad de tiempo a sus hijos y a su hogar. Debemos sumarle a ello el estilo que la mujer latinoamericana tiene en la relación con sus hijos y con “sus varones” en general, del cual, nuestra "mujer maravilla" no puede abstraerse por ser un mandato cultural con el cual ha nacido y se ha criado. Así, luego de una agotadora jornada de trabajo y con una sonrisa, ayudará después de la cena a un hijo con la carpeta de plástica y dejará preparada para otro la guía escrita para que estudie matemáticas al día siguiente, antes de que ella llegue de otra -porqué no- agotadora jornada de trabajo. ¿Cómo lo hizo?
Generalmente restándole horas al sueño y a ella misma. Esto implica -necesariamente- una mayor cuota de estrés. ¿Alguien pudo hacerlo por ella? Seguramente sí, pero según ella, nadie puede reemplazarla eficazmente.
La suma de los diferentes roles descriptos trae aparejado este nuevo fenómeno en la mujer, que hasta no hace mucho, sólo se creía masculino. La mujer tratando de cumplir a la perfección todos los roles y que intenta ser la mujer maravilla sufre más estrés que el varón. Para los especialistas, la mujer, en su intento de repartirse entre su actividad profesional y sus funciones tradicionales, está sujeta a tres veces más estrés que el varón.
El estrés en la mujer puede tener como síntomas: fatiga, dolores erráticos en el cuerpo, trastornos de sueño, de alimentación, dificultad para concentrarse, sensación de agotamiento, tristeza, estado permanente de aceleración, ansiedad, desvalorización e infertilidad, entre otros.
Las estrategias para combatirlo suelen ser “en equipo”: compartir responsabilidades con el esposo y los hijos, con un beneficio secundario para todo el grupo familiar, que descubre que pueden compartir cosas que antes eran sólo patrimonio femenino. Esto implica compartir, delegar responsabilidades y desconectarse de las obligaciones, alejándose de modelos establecidos muy exigentes.
Una madre que trabaja no debe “intentar” copiar el propio modelo materno, cuando su madre no trabajaba fuera del hogar. Esto, que parece una observación obvia, no lo es cuando intentamos analizar en profundidad nuestros comportamientos. Muchas de nosotras intentamos hacer todo lo que ellas hacían además de cumplir con los nuevos roles.
¿Por qué síndrome? Porque, en general, la mujer que trabaja se propone hacer todo bien, y muchas veces mejor, que si tuviera a su cargo un solo rol. Y la única forma de resolver ese dilema es siendo LA MUJER MARAVILLA.
Estos comentarios no abren un juicio sobre los varones, sino que sólo indican cómo funciona la distribución de roles en nuestra sociedad. La tendencia es a que, en las parejas más jóvenes y en las de clase trabajadora, el varón apoye mucho a la mujer en la crianza de los niños y en las tareas domésticas en general. En algunos casos, la tarea es compartida por igual. En el caso de las profesionales o ejecutivas esto es más difícil, simplemente porque el esposo está -también- muy ocupado. Pero no desesperemos, los jóvenes tienen otra idea sobre el rol de la mujer, es cierto que no todos, pero al menos algunos. Esto ya es mejor que cuando nosotros éramos de veinte, donde un varón compañero era una verdadera rareza.
 


 
LA FAMILIA: SANTIFICAR EL HOGAR DÍA A DÍA
 
"Cada hogar cristiano -dijo san Josemaría en una homilía pronunciada en 1970- debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida". (Es Cristo que pasa, 22, 4)
 
Verdaderamente es infinita la ternura de Nuestro Señor. Mirad con qué delicadeza trata a sus hijos. Ha hecho del matrimonio un vínculo santo, imagen de la unión de Cristo con su Iglesia (Ef. 5, 32), un gran sacramento en el que se funda la familia cristiana, que ha de ser, con la gracia de Dios, un ambiente de paz y de concordia, escuela de santidad. Los padres son cooperadores de Dios. De ahí arranca el amable deber de veneración, que corresponde a los hijos. Con razón, el cuarto mandamiento puede llamarse —lo escribí hace tantos años— dulcísimo precepto del decálogo. Si se vive el matrimonio como Dios quiere, santamente, el hogar será un rincón de paz, luminoso y alegre.
Es Cristo que pasa, 78, 6

Familias que vivieron de Cristo y que dieron a conocer a Cristo. Pequeñas comunidades cristianas, que fueron como centros de irradiación del mensaje evangélico. Hogares iguales a los otros hogares de aquellos tiempos, pero animados de un espíritu nuevo, que contagiaba a quienes los conocían y los trataban. Eso fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy: sembradores de paz y de alegría, de la paz y de la alegría que Jesús nos ha traído.
Es Cristo que pasa, 30, 5

Me conmueve que el Apóstol califique al matrimonio cristiano de «sacramentum magnum» —sacramento grande. También de aquí deduzco que la labor de los padres de familia es importantísima.
—Participáis del poder creador de Dios y, por eso, el amor humano es santo, noble y bueno: una alegría del corazón, a la que el Señor —en su providencia amorosa— quiere que otros libremente renunciemos.
—Cada hijo que os concede Dios es una gran bendición divina: ¡no tengáis miedo a los hijos!
Forja, 691

Al pensar en los hogares cristianos, me gusta imaginarlos luminosos y alegres, como fue el de la Sagrada Familia. El mensaje de la Navidad resuena con toda fuerza: "Gloria a Dios en lo más alto de los cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad" (Lc 2, 14) . "Que la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones", escribe el apóstol (Col. 3, 15) . La paz de sabernos amados por nuestro Padre Dios, incorporados a Cristo, protegidos por la Virgen Santa María, amparados por San José. Esa es la gran luz que ilumina nuestras vidas y que, entre las dificultades y miserias personales, nos impulsa a proseguir adelante animosos. Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida.
Es Cristo que pasa, 22, 4

Santificar el hogar día a día, crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia: de eso se trata. Para santificar cada jornada, se han de ejercitar muchas virtudes cristianas; las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría... Hablando del matrimonio, de la vida matrimonial, es necesario comenzar con una referencia clara al amor de los cónyuges.
Es Cristo que pasa, 23, 4
 
 

 
NUESTROS HIJOS Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
 
Ignasi de Bofarull

En los últimos años del siglo XX y el los primeros del siglo XXI estamos asistiendo a unos avances tecnológicos sin precedentes en el marco de los que podríamos denominar la Revolución Digital. Muchos de nuestros hijos se han convertido, o podrían convertirse, en secreenagers.
Es decir, niños y adolescentes, que pasan muchas horas enganchados a las pantallas. Si en inglés screen significa pantalla y teenagers significa niños/adolescentes entre, aproximadamente, 10 y 20 años: los secreenagers son aquellos jóvenes que pasan muchas horas ante las pantallas: sean de televisión, del monitor de videojuegos, de Internet, de móvil o de música con auriculares. En España este fenómeno no está tan extendido como en otros países en que la mayor penetración de las nuevas tecnologías es evidente.
En España necesitamos pensar estos temas si padres no nos queremos convertir en verdaderos analfabetos en el mundo de los lenguajes, símbolos, habilidades que suponen el manejo de las nuevas tecnologías. Se trata de saber cómo orientarlos, educarlos, conectar con ellos: saber qué les pasa. Y si no nos formamos, si no profundizamos en estos mundo lo suficiente como para llegar a ellos, se producirá lo que ya se denomina, en algunos estudios, como ciberfractura generacional. Es decir: el crecimiento de un abismo generacional que supone que nuestros hijos no nos entienden porque no hablamos su idioma. Un abismo que señala que no sabemos por dónde van, qué les interesa ni qué les pasa por la cabeza. Los padres hoy debemos tener en cuenta que nos arriesgamos a no saber educar a nuestros hijos si no sabemos tratarles ni entendemos qué hacen.
No se trata de demonizar las nuevas tecnologías que hacen avanzar la economía, el saber, la ciencia, la transmisión de información... Sin embargo, para ellos hoy es sólo un juego que denominaremos ocio digital. Un juego muy atractivo, irresistible, que les atrae de un modo intenso pues les acerca al grupo de pares, les lleva a paraísos de infinitas posibilidades y de gran interactividad, pero que también les puede apartar de la realidad de cada día. Les puede engullir en la Realidad Virtual y alejarles de los requerimientos de la Realidad Real. Incluso, en algunos casos extremos, les puede llevar a actuaciones y comportamientos que nos hablan de unas actitudes adictivas nuevas ante las que debemos estar muy atentos.
Es importante precisar que serán pocos casos los que nos permitan hablar de comportamientos adictivos, sin embargo hay que señalar que la precaución siempre es necesaria pues el riesgo, aunque remoto, existe.
Es preciso destacar que se parte de un a priori muy claro: las nuevas tecnologías son neutrales: ni positivas ni negativas en sí mismas. Todo depende del uso que se haga. Todo depende del tiempo que se dedique y la capacidad crítica que se ejerza a la hora de saber situarlas en su justo lugar. Como padres, deberemos mantenernos alejados de cualquier tentación de rechazo simplista de la tecnología o, por el contrario, exaltación sin crítica de la última novedad. Habrá que huir de cualquier extremismo: ni todo es censurable ni todo es magnífico. Hay que matizar en cada caso y descubrir los elementos que nos permiten valorar los variados aspectos de las distintas tecnologías con un espíritu reflexivo y ajeno a prejuicios inútiles. Unas valoraciones que deben tener como horizonte la maduración y conquista de la autonomía de nuestros niños y jóvenes en el marco de una sociedad, la del siglo XXI, plagada de retos y cambios en todos los planos.
Se trata de profundizar en su mundo preguntándoles, leyendo, comentando con otros padres, asistiendo a cursos de orientación familiar. Y es que los últimos años, desde el inicio de la penetración de Internet en España que se podría situar entre 1998 y 1999, suponen una cambio acelerado y no podemos como padres perder el ritmo. Se nos ha dicho hasta la saciedad que educar hoy es más difícil. Este es un caso muy claro. Hace cuarenta años lidiábamos con cine, cómics, radio: hoy, la oferta de ocio audiovisual es inacabable.
Es decir debemos adentrarnos en este mundo e informarnos: qué hacen nuestros hijos y tutorados con el ordenador, con los walkman, con Internet, con los videojuegos, con la televisión interactiva. Pero habrá que meterse en faena y concretar.
De entrada un consejo sencillo de exponer y más complicado de llevar a cabo: estas nuevas tecnologías en casa deben ser compartidas: es el modo de sacarles el jugo, de criticarlas, valorarlas o rechazarlas. Para ello es oportuno tenerlas también en un lugar común. Eso facilita el control horario, la selección, el uso compartido. Que nuestro hijo tenga todos estos artilugios en su cuarto, disponibles a todas horas no es desde luego lo más oportuno.
 
A) La televisión ha cambiado: de los dos canales de inicios de los años ochenta hemos pasado a las televisiones públicas autonómicas; luego, en los noventa, a las privadas, y, entre estas últimas hay que distinguir las que emiten en abierto y las digitales (con decodificador). Luego existe la televisión por cable y más tarde hay antenas parabólicas que nos ponen en contacto con innumerables canales de todo el mundo. Las posibilidades son casi inagotables. Los contenidos inabarcables. Además nos hemos de olvidar de la televisión que se consume sólo en el hogar. Existen televisiones en todas partes: las de los bares, de las boleras, de las tiendas, de las discos. La oferta crece en cantidad, en los lugares de visionado y en tiempo. Los chicos ven de todo: fútbol, video clips, reportajes, publicidad... Y si no llegan tienen amigos que les graban vídeos. Y algunos no precisamente muy edificantes como las películas del Canal+. Y si no también pueden captar la televisión de pago con procedimientos piratas desde el ordenador.
Desde luego no siempre es así: y no todos los niños y jóvenes están todo el día ante el televisor. Pero hay que preguntarles. Hay que buscar el modo de compartir con ellos inquietudes y gustos. Hay que darles claves de interpretación: traer buen cine (del último) a casa. Analizar con ellos la publicidad. Ver video-clips y valorar con ellos qué tipo de mundo hay detrás de la música tecno, house, dance. Es una tarea ardua pero necesaria. Es preciso mantener una línea abierta con ellos en la que la nos puedan contar con claridad qué ven por ahí y, desde luego, racionalizar, seleccionar, y mejorar los contenidos que se contemplan en casa: sin imponer siempre contenidos excesivamente ideales y sin perder de vista sus gustos. Racionalizar su tiempo fuera: deporte, estudio, amigos, actividades... pero sabiendo que la tele (generalista, analógica, de cable, parabólica está ahí, omnipresente). Y desde luego evitar que esté en su cuarto. Ahí es donde perdemos la capacidad de supervisión ya en nuestra propia casa.

B) Videojuegos: Es un tema que crece día a día. Las grandes corporaciones se debaten en una lucha sin cuartel para dominar el sector ofreciendo consolas y juegos. Hay que saber entonces qué tipos de consolas hay, su precio, sus prestaciones; lógicamente también los juegos, su origen (pirata o compra), su calificación (para mayores, para adolescentes, o para niños), su género (plataforma, estrategia, simulación, arcade o educativos). Con los videojuegos pasa algo parecido a lo que sucede con la televisión: las consolas están en todas partes: en algunos videoclubes, en el colegio, en casa de un amigo, en el cuarto de nuestro hijo. Hay que tomar la iniciativa: invitar al uso compartido en casa con hermanos, amigos, con los propios padres. Entonces, en común, explicar los contenidos, señalar que la consola portátil es un mal sustituto del juego escolar, deportivo, en el barrio. Explicar qué juegos son oportunos y hasta educativos y qué juegos son crueles y, por ello, rechazables. Y recordar los horarios: tener presente que la consola, como la televisión, como Internet, consumidos en exceso, entran en conflicto con el estudio, con la compañía de amigos y familiares, o con el mismo sueño. Y es que hemos de jugar más con ellos: montar algún campeonato en casa de PC-fútbol. Con sus amigos, con sus primos. Que no se aíslen, de nuevo, que hablen, que nos cuenten cosas.

C) Ordenador e Internet. Hay que distinguir de entrada. Con el ordenador también se puede jugar a infinitos juegos. Por tanto hay que aplicar de nuevo las consideraciones del apartado anterior. Pero el ordenador se conecta a Internet. El capítulo de Internet exige que repitamos algo parecido a los anteriores apartados: es omnipresente: está en los cibercafés, en las bibliotecas, en la escuela, en casa de los amigos. Ellos saben que pueden acceder a los contenidos inacabables de la Red desde muchos lugares. Hay que hacerles saber qué supone este mundo. En casa podemos tener un filtro para evitar en el hogar lo peor de Internet. Pero en la calle eso no sucede. Debemos acercarnos a ellos y saber qué les gusta: si les interesa bajar música en MP3, o chatear. Es muy posible que lo que les guste sea conectarse al Messenger y hablar con sus amigos, o enviar mensajes por correo electrónico, o quizá entrar en páginas deportivas. Las posibilidades son inacabables y en ese sentido las hay muy negativas. Las hemos de conocer: conocer los gustos de nuestros hijos en la Red. Quizá en casa no busquen pornografía pero pueden hacerlo por ahí. No es improbable que les guste hacer de hacker y entrar, saltándose las barreras, en sitios cerrados o piratear programas...El mismo chat tiene sus riesgos si quien está detrás es un desaprensivo. Las mismas letras de la música de MP3 pueden ser un tanto destructivas. Luego existe lo que se denomina el juego on line. Es decir: en vez de jugar contra la máquina, juegas contra otros chicos del resto del mundo dentro de Internet cada uno con sus personaje virtual en la pantalla. Estos juegos son muy atractivos y enganchan si no estamos al tanto.
De hecho se han utilizado unos cuanto términos que quizá resulten algo desconocidos: habrá que hacer un esfuerzo e informarse. Los primeros informadores son nuestros hijos: ¡Hay que escucharles! Para que nosotros les asesoremos ellos nos tienen que explicar primero. Compartir y explicar, seleccionar y construir un horario: pactar unas horas y unos contenidos. Y seguirles la pista desde la primera entrada (quizá 11 años). La realidad es que si queremos ponernos al día cuando tengan 17, quizá ya no nos cuenten nada. Hay que generar un clima de confianza cuánto antes mejor: tele, videojuego, Internet. Y el uso del ordenador, ¡siempre en un espacio compartido...!

D) Móvil. Lo primero que hay que pensar es hasta qué punto es imprescindible el móvil o si es una moda. El móvil es muy útil si queremos tener localizados a los hijos en casos excepcionales cuando hacen una salida a un lugar más o menos apartado. Pero cada día llevarlo al colegio es un exceso. El móvil se ha convertido en un juguete: hace fotos y las envía, graba voces o tonadillas y las convierte en timbre de llamada, admite cambios en la pantallas en forma de nuevos logos, también tiene juegos de pantallas muy básicos, sirve para escuchar música y enviar los famosos mensajes de texto, SMS. Esos mensajes son una pasión: se los envían a todas horas y suponen un lenguaje críptico y un tanto alejado de la ortografía. Estos mensajes lo son todo menos la comunicación de temas serios. Hay que decir que el móvil mal usado puede llevar a conductas adictivas. Hay que usarlo cuando es preciso y retenerlo en casa para mejor ocasión si no es imprescindible. A los adolescentes les sirve para marcar su adscripción al grupo, sus símbolos de estatus. Habrá que ir con cuidado y lograr que desde pequeños nuestros hijos vivan la sobriedad y entiendan que para ser aceptados por tres o cuatro compañeros no vale la pena gastarse los 300 euros que valen estos artilugios que no paran de ofrecer nuevas prestaciones.

E) Walkman. Hoy impera el discman que lee CDs . Los adolescentes corren el riesgo de aislarse de un modo total con los cascos del walkman, del discman. La música puede provenir de la compra o del pirateo. Si es del pirateo eso supone muchas horas de copiar CDs o de bajar música, canciones, albumes, en MP3 de la Red. Se dice que escuchar música con cascos supone un autismo social que nos sólo carga el cerebro de decibelios sino que exige pasar muchas horas ante las pantallas mencionadas con anterioridad. Viendo video-clips (a menudo de la MTV), y sobre todo en el ordenador, en Internet. Y uno de los riesgos ante esta música prácticamente gratis es lo que se conoce como el acopio compulsivo de información. Es decir: el adolescente, ciertamente codicioso, que acumula más música de la que puede o tiene tiempo de escuchar.
Conclusión. La conclusión es que hemos de empezar a relacionarnos con nuestros hijos para que nos sean unos aburridos consumidores de todo lo que cae en sus manos. La solución es lograr que sean austeros y eso pasa por que tengan aficiones, intereses, y un tiempo libre muy motivador y pautado sin espectaculares vacíos (a partir de los 16 años pueden trabajar en diciembre, enero o julio): los juegos de siempre, deporte, aficiones, lectura, salidas, naturaleza, cultura. Y por supuesto los valores precisos para contar con las habilidades sociales que les ayuden a mejorar en esas actividades.
Luego llegará el uso de las nuevas tecnologías que para ellos sólo es ocio. Ahí habrá que pautar selección de contenidos, horario, modo de uso, lugar de uso, turnos. No se puede dejar nada al azar: estos tiempos van muy acelerados y los padres avisados deben no perder el ritmo si no quieren que sus hijos sean atrapados por la (astuta y nada paternal) industria del ocio.
 
www.arvo.net
 

 
NO ES UN ADULTO CHIQUITO... ¡ES SÓLO UN NIÑO!
 
Vicky Cantú de Santos
 
Estaban dos señoras con sus hijos pequeños cenando en un restaurante. Una de las niñas quiso tomar el vaso de plástico lleno de refresco. Su mano no abarcó todo el vaso, éste cayó al suelo y el líquido salpicó a los que estaban más cerca, se hizo tanto escándalo que voltearon la vista los otros clientes.
El enojo de la mamá no se hizo esperar. Rápidamente se levantó del asiento, lanzó en voz alta una palabrota a la niña y le dio varios golpes con la mano, al mismo tiempo que la bajaba bruscamente de la silla.
El llanto de  la niña -quien tendría apenas dos años de edad- era conmovedor porque de seguro no se daba cuenta, en realidad, de por qué se merecía tal castigo.
La mamá no parecía enterarse que estaba actuando en público, es más, casi podría decirse que regañaba fuerte a su hija para quedar bien con los adultos que la veían en ese momento.
De hecho le estaba exigiendo a su niña que se comportara como una persona mayor, aún cuando los grandes también suelen derramar refresco y tiran cosas torpemente al suelo.
 
Adulto desde niño

No nada más los papás esperan que los niños se porten como adultos, también algunos maestros, otros familiares y los hermanos mayores.
Los hermanos hacen burla de los pequeños cuando preguntan algo que a los grandes les parece muy obvio. Se burlan, en lugar de explicar al chico lo que desea saber según el momento que está viviendo.
Lo único que se logra con este tipo de respuestas es dejar a los menores en ridículo y, por lo tanto, ya no preguntarán con la misma confianza en otras ocasiones; es más, cuando crezcan, posiblemente tratarán a otros niños de la misma forma como a ellos los trataron.
En todos estos casos no se respeta el nivel natural de aprendizaje que tiene el niño, son claros ejemplos de lo que es pretender que un niño se porte como un adulto.
Los niños necesitan desde pequeños que los papás les enseñen a distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Perdemos el tiempo si dejamos que pasen los detalles del día o los problemas familiares sin explicación alguna.
Es deber de los padres de familia cuidar y respetar al máximo la niñez de sus hijos. Es una etapa muy importante ya que en ella se forman las ideas rectoras de su vida: sus sentimientos, sus hábitos, sus creencias.
Conviene dejarlos crecer en la sencillez, sin formarles un falso concepto de la realidad, más bien usarla para formar en ellos buenos principios que les permitan crecer en un clima de alegría, seguridad y afecto.

(Fuente:
Masalto; extraído de www.nataldoc.com)
 

DEFENSA DE LA VIDA 

 
OFRECEN MIL DÓLARES A QUIEN ENCUENTRE ALGO POSITIVO AL ABORTO

OTTAWA, 15 Ene. 02 (ACI).- Una organización ha ofrecido mil dólares de recompensa a quien encuentre un estudio que demuestre un solo efecto positivo del aborto, luego de culminar una extensa investigación que no pudo presentarlo como opción para reducir las posibilidades de muerte femenina.
La Reduce Preterm Risk Coalition (RPRC) anunció que, después de una prolongada investigación, no ha encontrado estudio alguno que demuestre beneficios del aborto para las mujeres que se someten a él, contradiciendo a los promotores que aseguran que el aborto puede mejorar la vida de las mujeres. Lo único que el RPRC encontró, es una larga lista de investigaciones que confirman cómo el aborto aumenta el riesgo de muerte.
Por ejemplo, el RPRC señala que "en 1997 la principal publicación escandinava en materia de salud femenina (Acta Obstet Gyn Scand), reportó que en los doce meses posteriores a un aborto inducido, las mujeres tuvieron un riesgo 252% mayor de morir en comparación a aquellas que dieron a luz".
El RPRC ha explicado que los mil dólares que ofrece serán entregados a la primera persona que enfrente el estudio escandinavo con un estudio que demuestre una reducción significativa de riesgo de muerte femenina en doce meses entre las mujeres que abortaron y las que tuvieron a sus hijos.
La organización admitió en la convocatoria que posiblemente nunca entregue el dinero: "Si supiéramos que tal estudio existe -y hemos buscado mucho- no convocaríamos este concurso tres décadas después de 'Roe vs. Wade'", el caso judicial que permitió la legalización del aborto en Estados Unidos.
 

 
EFICACIA ANTI-SIDA

La Gaceta de los negocios, 16/12/02.- El Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos (Catholic Family & Human Rights Institute) ha puesto en Internet una información que merece ser aireada todo lo posible por razones de humanitarismo y solidaridad evidentes: Uganda es el único país del Mundo que, tras haber adoptado una política de lucha contra la promiscuidad sexual e impulso de la fidelidad matrimonial, ha rebajado en un decenio la tasa de infectados de sida del 15% al 5%. La efectividad de esta política se considera parangonable a la que habría tenido la existencia y aplicación masiva de una hipotética vacuna contra el VIH.
En todo el mundo, pero sobre todo en África, el sida es una plaga espantosa. Se conoce muy bien el mecanismo de transmisión del virus, y se sabe cuáles son los comportamientos de riesgo. Estos conocimientos permiten afirmar que, salvo accidente en transfusiones de sangre o transmisión intrauterina de madres a hijos, el sida es una enfermedad evitable al cien por cien. En otras palabras: si un individuo se asegura de que no le será transfundida sangre infectada y mantiene relaciones sexuales sólo con pareja monógama no infectada, puede tener la completa seguridad de que no será víctima del virus.
Pero los patrocinadores del preservativo como principal instrumento de prevención del sida, en lugar de aceptar esta evidencia se obstinan en las políticas de extensión del uso del condón, que lleva inevitablemente consigo la implícita invitación a la promiscuidad sexual bajo la mentirosa promesa de ' sexo seguro' . El resultado es el que tenemos delante de los ojos. Hay locos dispuestos a todo antes de proponer el señorío sobre las propias pasiones.
 
(Enviado por C.I.A.S. - Comité Independiente Anti-Sida, España)
 

 
OMITEN ÉXITO DE UGANDA EN LUCHA CONTRA EL SIDA POR PRIVILEGIAR ABSTINENCIA
 
OTTAWA, 9 Ene. 03 (ACI).- La agencia LifeSite denunció que la mayoría de reportes sobre el SIDA en África omite sistemáticamente los logros de Uganda en revertir el avance de la pandemia, por haber privilegiado en su política sanitaria la promoción de la abstinencia sexual, la fidelidad y la castidad.
Citando los últimos informes, la agencia sostiene que Zambia es el último país en sufrir una dramática caída en su esperanza de vida. Entre los años 1990 y 2000, la esperanza de vida cayó de 52 a 40.5 años, mientras la UNICEF sostiene que el SIDA es la principal causa de muerte y asegura que el 20 por ciento de la población adulta está infectada.
África Sub Sahariana tiene cerca de 30 millones de casos de HIV positivos, y el 60% son mujeres. En Suazilandia, el gobierno sostiene que el 38.6 por ciento de los adultos es HIV positivo, 4 por ciento más que hace un año. Además, las figuras de las Naciones Unidas muestran que Botswana tiene la tasa de infección adulta más alta del mundo con 38.8 por ciento.
Muchas autoridades, incluyendo al Secretario de Estado norteamericano Colin Powell, han alabado y reconocido el éxito de Uganda en reducir la tasa de infección local en un 50 por ciento desde 1992. Incluso la CNN reportó en el año 2000 que el país es “visto como el más exitoso en la lucha contra el SIDA”.
Sin embargo, precisa LifeSite, por alguna razón “los reportes pocas veces mencionan que el éxito de Uganda se basa en la promoción de la abstinencia, castidad y fidelidad, y no en los preservativos”.
“Aunque en Sudáfrica la enfermedad sigue creciendo y ya afecta al 15.6 por ciento de los que tienen entre 15 y 49 años a pesar de, o tal vez por, haber aumentado significativamente el uso de preservativos. Es de destacar que la agencia de la ONU para el SIDA en su web oficial www.unaids.org no menciona el logro de Uganda”, agrega LifeSite.
 
(Enviado por IVAF, Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares)
 
 

 
FARMACÉUTICAS BRITÁNICAS HABRÍAN INVENTADO "DESORDEN SEXUAL FEMENINO PARA VENDER MÁS
 
Las compañías farmacéuticas británicas fueron acusadas de inventar un desorden sexual femenino para poder vender nuevas drogas y tratar casos de supuesta impotencia sexual en las mujeres.
 
LONDRES, 5 Ene. 03 (ACI).- Según el British Medical Journal, las empresas acusadas promueven la prescripción de drogas para supuestos problemas sexuales femeninos, que en realidad tienen que ver con dificultades emocionales y sociales.
En los últimos años, las compañías habrían luchado de manera coordinada para lograr el reconocimiento médico de ciertas disfunciones sexuales femeninas, y comenzar a vender drogas equivalentes al Viagra, que en el 2001 generó a la compañía Pfizer ganancias de más de 1.500 millones de dólares.
"Los especialistas contratados por las compañías farmacéuticas definieron estos desórdenes sexuales como sintomáticos, para de esta manera comenzar la vorágine por prescribir las drogas para la impotencia", informa e medio.
En 1999, un artículo publicado en la Asociación Médica Estadounidense informó que el 43 por ciento de las mujeres de entre 18 y 59 años habría sufrido algún tipo de desorden sexual. Sin embargo tras la publicación quedó al descubierto que dos de los autores del controvertido artículo, poseían vínculos directos con compañías farmacéuticas.
 
 

 
 
La financiación muestra una profunda ruptura en los programas de Naciones Unidas

BANGKOK, 11 enero 2003 (
ZENIT.org).- El aborto ha abierto una grieta a nivel político entre Estados Unidos y Europa.
La Quinta Conferencia de Asia y Pacífico sobre Población registró el desacuerdo entre los Estados Unidos y el Fondo de Población de Naciones Unidas. La conferencia, que tuvo lugar del 11 al 17 de diciembre, es la última de esta organización regional tras su encuentro pasado en Bali en 1992, y ha examinado algunos temas relacionados con la población, la salud reproductiva y el Sida.
La causa de desacuerdo estuvo en los términos «servicios de salud reproductiva» y «derechos reproductivos», que Estados Unidos afirma que pueden ser interpretados como un apoyo al aborto, informaba el New York Times el 15 de diciembre. Los Estados Unidos también querían que el documento de la conferencia incluya mayor apoyo a los programas de abstinencia en la lucha contra el Sida, en lugar de la simple entrega de preservativos.
El Times citaba al representante de Estados Unidos que decía: «Nuestras metas consisten en centrarse en la pobreza, la salud y la educación, el respeto por la mujer y la familia como unidad fundamental de la sociedad. (...) Buscamos una salida que no apoye o promueva el aborto».
Los informes de prensa se centraron en la amplia oposición a la postura de Estados Unidos entre los participantes al encuentro. Por su parte, Eugene Dewey, secretario adjunto de Estados Unidos para población, refugiados y emigración, declaró en una rueda de prensa que los esfuerzos americanos para enmendar el lenguaje del acuerdo han sido atacados por una «horrenda campaña de desinformación», informaba Reuters el 16 de diciembre.
De hecho, la posición de Estados Unidos fue subrayada claramente por el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, en una declaración del 7 de noviembre. «Los Estados Unidos confían en proporcionar ayuda para alcanzar las tres principales metas adoptadas en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de 1994 sobre salud reproductiva, mortalidad materna y educación», observaba Boucher. «Sin embargo, nuestro apoyo a las metas de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo no implica de ninguna manera la promoción de aborto por parte de Estados Unidos».
Al final, los Estados Unidos no lograron obtener la modificación del documento de la conferencia. Perdió en la votación por 31-1 y 32-1, informó el 17 de diciembre Associated Press.
Finalmente Estados Unidos convino en adoptar el plan sin cambios, afirmó Thoraya Obaid, director ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés). Las preocupaciones de Estados Unidos fueron recogidas en un documento por separado.

Definir el concepto de «salud reproductiva»
A pesar de que los funcionarios de las Naciones Unidas negaran que «salud reproductiva» incluya el apoyo el aborto, este concepto ha estado rodeado de controversia desde que entró en el vocabulario de las Naciones Unidas en la conferencia de El Cairo en 1994. Algunos países expresaron sus preocupaciones en una lista que forma parte del documento final de la conferencia.
Por ejemplo, el representante de El Salvador declaró que su nación no estaba preparada para aceptar que el aborto se incluya entre los servicios cubiertos por el término «salud reproductiva». Observaciones similares fueron hechas por Honduras, Nicaragua, Paraguay, Argentina, Malta y la Santa Sede.
En los últimos años, bajo la administración Bush, Estados Unidos también ha dejado clara su posición sobre tal terminología. En un encuentro reciente del año pasado de la Comisión sobre Población y Desarrollo de las Naciones Unidas, el representante de Estados Unidos manifestó su oposición a usar el término de «servicios de salud reproductiva».
«Podría interpretarse que incluye la promoción, la legalización o expansión de los servicios de aborto legal», afirmó el representante, según un comunicado de prensa de las Naciones Unidas del 4 de enero de 2002.
El funcionario también hizo notar que el informe de las Naciones Unidas sometido al encuentro de enero del año pasado evitaba mencionar el progreso de los gobiernos en la ayuda a las mujeres a que eviten el aborto, y eso a pesar de que este punto estaba en el plan de acción adoptado en El Cairo.
La batalla volvió el pasado mayo, durante la conferencia sobre niños de las Naciones Unidas. Los Estados Unidos declararon su oposición a la frase «servicios de salud reproductiva», diciendo que abarca la provisión para abortar, informó el Washington Post el 9 de mayo. Asimismo, el Secretario de Sanidad y Servicios Humanitarios, Tommy Thompson, que encabezaba la delegación de Estados Unidos, declaró que le hubiera gustado ver más lenguaje «sobre apoyar el retraso de la actividad sexual, y respaldar programas de educación en la abstinencia».

Más sobre Planificación Familiar
Mientras que la administración Bush bloqueaba recientemente el pago de 34 millones de dólares en deudas al UNFPA aprobado por el Congreso, los países europeos están aumentando su apoyo a las Naciones Unidas.
El informe anual del UNFPA del 2001 deja claro que Europa todavía es el financiador clave de los programas de población de Naciones Unidas. Con un total de 377,8 millones de dólares de entradas el año pasado, Holanda aporta 74,9 millones de dólares, el Reino Unido 66,9 millones, Noruega 28,6 millones, Dinamarca, 24,2 millones, Suecia 17,2 millones, Alemania 13,4 millones y Finlandia 11,5 millones. Japón alcanza los 49,8 millones de dólares.
Además, una nota de prensa de la International Planned Parenthood Foundation (IPPF) del 11 de septiembre hacía notar que el Comisionado Europeo para el Desarrollo, Poul Nielson, firmó un acuerdo con IPPF y UNFPA por el que entregaba 10 millones de euros (10,2 millones de dólares) al primero y 20 millones de euros al segundo, con una suma adicional de 2 millones de euros para control y evaluación.
Una nota de prensa del 6 de septiembre de UNFPA observaba que el gobierno sueco decidió conceder 20 millones de coronas suecas (2,2 millones de dólares) al UNFPA, subiendo su contribución en el 2002 hasta los 20,9 millones de dólares. Jan Karlsson, ministro sueco para el Desarrollo, la Cooperación, la Emigración y el Asilo Político, observó que el aumento era una reacción a la decisión de Estados Unidos de bloquear su financiación al UNFPA.
La Canadian International Development Agency anunció el 23 de septiembre que Canadá se sumaba al aumento de su financiación de estos programas. Susan Whelan, ministra de Cooperación Internacional, declaró que Canada contribuiría con otros 2,5 millones de dólares al UNFPA, además de los casi 6,4 millones ya entregados el año 2002.
Gran Bretaña también se está planteando un aumento de su financiación, según un informe del 6 de diciembre del Population Research Institute con sede en Estados Unidos. El Department of International Development, la agencia de ayuda británica, ofreció recientemente a organizaciones peruanas un donativo de 24 millones de dólares, dejando de lado al ministerio de salud de su gobierno.
Los fondos irían a un conglomerado privado que incluye organizaciones no gubernamentales que han colaborado con el entonces presidente Alberto Fujimori, que lanzó campañas de esterilización en Perú durante los años noventa.
Y según Euro-fam, la Unión Europea está considerando ahora un ulterior gran aumento en sus ayudas para el control de población. Un nuevo programa de ayudas de la Unión Europea podría reemplazar la regulación adoptada tras la conferencia de Naciones Unidas en El Cairo en 1994.
El 24 de octubre, el Parlamento Europeo adoptó una enmienda al presupuesto del 2003, triplicando su financiación para las ayudas al control de población, hasta alcanzar los 24 millones de euros. Y mientras las anteriores medidas regulaban las ayudas haciendo énfasis en la necesidad de desarrollo, la nueva regulación propuesta pone el acento en «los derechos a la salud sexual», «los derechos reproductivos» y «el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva».
Estas expresiones, observa Euro-fam, las interpreta la Organización Mundial de la Salud como incluyendo el derecho al aborto.
La propuesta de la Comisión Europea para una nueva regulación establece: «Es para reforzar el plan de acción de El Cairo, al dar a todas las parejas e individuos el derecho y la oportunidad básicos para proteger plenamente su salud reproductiva y sexual, en particular contra el aborto inseguro y otros prácticas peligrosas existentes. Es proveer un acceso universal igual a los cuidados, servicios y productos».
Euro-fan informó el 19 de diciembre que tras el ulterior debate el Parlamento Europeo rechazó la propuesta de incrementar un 200% la financiación de la planificación familiar. Pero aprobó un alza del 50%, aumentando su asignación a 14 millones de euros. Las diferencias entre Estados Unidos y Europa sobre control de población podrían aumentar.
ZSI03011102
 

N. del E.: ¡Si sabremos en Uruguay lo que significa "salud reproductiva", cuando el título del proyecto de ley que pretende despenalizar el aborto, es "Defensa de la Salud Reproductiva"!

UN ERROR
 
Alejandro Cid (*)
 
"Unas semanas atrás, Economía y Mercado transcribía un artículo de The Economist sobre el último informe de las Naciones Unidas en materia de Población. Allí señalaba: "las familias grandes y las poblaciones que crecen demasiado rápido constituyen obstáculos para el desarrollo y perpetúan la pobreza al hacer que el ritmo de desarrollo sea más lento y reducir las posibilidades de consumo de los pobres". Y continuaba: "si los países hubieran logrado disminuir la fertilidad neta en cinco nacimientos cada mil mujeres, la pobreza podría haber bajado en un tercio". Lamentable: están desorientados estos investigadores. Y difunden el error.
En primer lugar quisiera hacer mención a un error que aparece con frecuencia: a dos eventos que ocurren al mismo tiempo se les atribuye una relación de causalidad. Tomemos un ejemplo: es indudable que en la India hubo simultáneamente pobreza y crecimiento demográfico. ¿De esto se puede concluir que la principal causa de la pobreza es el crecimiento demográfico? ¿No habrán influido otros hechos al mismo tiempo? ¿No recuerdan el sinnúmero de ineficiencias y distorsiones económicas introducidas por los gobernantes de turno en la India? ¿Recuerdan con qué criterios dividieron el territorio al irse el imperio británico y los problemas que trajo (y aún perduran)? ¿Y los incontables conflictos armados que causaron entre los distintos pueblos? ¿Y la inestabilidad y corrupción política en la India por años? ¿Y los atropellos a la libertad económica y a la propiedad? Parecería un grueso reduccionismo atribuir la pobreza al crecimiento de la población. ¿No le parece? "La errónea creencia acerca del crecimiento de la población ha costado caro: ha desviado la atención del factor central en el desarrollo económico de un país: su sistema económico y político".
Amartya Sen, economista nacido en la India, premio Nobel 1998, galardonado por sus estudios sobre los motivos y consecuencias de las hambrunas en el mundo, en su obra Pobreza y Hambrunas (1981) ataca la creencia común de que las hambrunas son provocadas por falta de alimentos.
En segundo lugar, quisiera señalar otra falacia: "Si mi país produce dos manzanas, y tiene un habitante, entonces ese habitante puede comer dos manzanas. Si mi país produce las mismas dos manzanas, pero ahora tiene dos habitantes, cada persona podrá comer solamente una manzana. Es decir, el crecimiento demográfico desemboca en más hambre". Esta falacia parecería estar contenida en el artículo de The Economist, y es, una vez más, una visión reduccionista: consiste en ver a la persona solamente como una boca adicional a alimentar. Se olvida de que cada persona, además de tener boca, tiene manos y tiene una inteligencia. El hombre, cada hombre, es un recurso inagotable: el conocimiento humano, la inteligencia, la imaginación, la insaciabilidad e inconformismo del hombre. Recordemos a Peter Bauer, emblemático profesor de la London School of Economics, recientemente galardonado por el premio "Milton Friedman". Lord Bauer señala que los programas de control del crecimiento demográfico reflejan una visión paternalista que subestima las capacidades de los pobres. Es por esto que me parece brillante el título que eligió el profesor de la Universidad de Maryland, fallecido pocos años atrás, Julian L. Simon para su libro: El último recurso (1981) y hace referencia a que, en definitiva, el recurso realmente importante es: la persona. Cada persona es una fuente de inventiva capaz de superar los desafíos intelectuales, científicos y vitales, no una mera carga.
Las teorías maltusianas clásicas que promueven políticas que atacan el crecimiento de la población se basan en que los recursos con que cuenta una sociedad están dados. Asumiendo un nivel fijo de alimentos, de dinero, de servicios públicos, etc., estas teorías sostienen que: a) mientras más consumidores existan, menos podrá consumir cada uno; b) desde el punto de vista del mercado laboral, mientras más trabajadores existan, cada empleado producirá menos pues el capital, tanto público como privado, será menor por trabajador; c) cada niño nuevo que viene al mundo, desde esta perspectiva, profundiza los problemas pues es uno más para consumir pero no produce nada, además daña el posible salario de la madre pues a ella no le será posible salir a trabajar fuera de casa; d) finalmente, por todos estas razones, al crecer la población, va a ser menor el ahorro y la educación per capita, y por tanto la inversión también será menor. Ahora bien, el problema central de estas teorías maltusianas es precisamente que descansan sobre el famoso supuesto "ceteris paribus", es decir, considera que, mientras la población crece, todas las demás variables (entre ellas los recursos de educación, alimentación, capital, etc.) permanecen constantes. Grueso error. Como señala Sophia Aguirre recorriendo una extensa bibliografía, las conclusiones convencionales de Malthus y sus seguidores son insostenibles cuando se analiza en profundidad, tanto desde un punto teórico como empírico.
En tercer lugar, es una comodidad pretender dedicar recursos económicos a reducir la pobreza disminuyendo el número de nacimientos. ¿Por qué no destinar nuestros recursos a dar las soluciones de fondo: asegurar la libertad económica, proteger la propiedad, aumentar las fuentes de trabajo, la educación, eliminar las ineficiencias de la economía y la corrupción? Resulta bastante cómodo intentar eliminar la pobreza disminuyendo el número de hijos de las mujeres pobres.
En cuarto lugar, quisiera señalar que hay intereses creados detrás de los programas de control de la población. ¿No será oportuno recordar lo que señalaba Peter Bauer al respecto? Bauer observaba como, en muchos casos, las ayudas internacionales para combatir el crecimiento demográfico politizan el sistema económico, dirigiendo dinero hacia la mano de los gobernantes y grupos de poder que pelean para controlar este dinero en vez de asignarlo a donde es más eficiente para el combate de la pobreza. Concluía Bauer: estas ayudas internacionales en ocasiones terminan siendo "un excelente método de transferir dinero desde las personas pobres de los países ricos hacia los ricos de los países pobres".
Más sobre intereses creados. ¿No estarán interesados en aumentar sus ganancias los laboratorios multinacionales que venden instrumentos para controlar la natalidad? ¿Acaso varios de estos laboratorios no donarán con mucho gusto fuertes sumas de dinero a organizaciones no gubernamentales para promover el control de la población? Hay mucho dinero en juego. ¿No le parece?
Para terminar quisiera citar una investigación reciente de Sofía Aguirre, Doctora en Economía, presentado en la Universidad de Harvard. Señalaba: "las políticas económicas propuestas —en materia de control de la población— están erradas pues atacan el crecimiento de un elemento clave en el desarrollo económico: el capital humano, y por lo tanto hacen que ese desarrollo no sea sostenible". En este mismo sentido, Aguirre concluía su investigación afirmando: "es tiempo de reconocer que el problema de la pobreza es consecuencia de factores políticos y económicos, no de la población (...) ...no hay evidencia empírica que sostenga que las políticas de control de la población resolverán el problema de la pobreza; es más: hay evidencia que sugiere lo contrario".
Me pregunto qué camino nos señalarán a los uruguayos los profetas de los males de la "explosión demográfica". ¿Nos recomendarán que bajemos aún más la tasa de crecimiento demográfico para salir de la crisis económica?".
(*) Economista.
 

 
LA INTENDENCIA MUNICIPAL DE MONTEVIDEO REPARTE ANTICONCEPTIVOS Y ABORTIVOS "A BAJO COSTO"
 
Entre otras cosas, el Programa de Atención Integral a la Salud de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo, promueve la "Maternidad informada y voluntaria (Planificación Familiar)":
En la página web de la Intendencia (ttp://www.montevideo.gub.uy/descentra/mujer.htm) se puede leer bajo ese subtítulo:
Se evacuan consultas sobre planificación familiar, charlas informativas sobre métodos anticonceptivos y consultas individuales para la selección del método adecuado a cada mujer. Asimismo se suministran preservativos, anticonceptivos orales y dispositivos intrauterinos (DIU) -¡ABORTIVOS!- a bajo costo. También se realizan test de embarazo. Los fondos autosostenidos de métodos anticonceptivos son administrados por Comisiones de Apoyo al Programa de Atención Integral a la Salud de la Mujer.
A través del Programa "Línea SIDA", además de atender consultas telefónicas, se reparten preservativos gratis  a personas de todas las edades.
Entre sus "éxitos", "Línea SIDA" destaca que "viene creciendo el número de llamadas de adolescentes -un 20%- interesándose éstos además por información sobre sexualidad, métodos anticonceptivos, ciclo menstrual".
El Intendente Mariano Arana, es el responsable último por los lametables programas de "salud reproductiva" que, con enfoque de "género", contribuyen a erosionar aún más la delicada situación de la familia, la mujer y la adolescencia.
  

PARA REFLEXIONAR

 
NOTA DOCTRINAL SOBRE ALGUNAS CUESTIONES RELATIVAS AL COMPROMISO Y LA CONDUCTA DE LOS CATÓLICOS EN LA VIDA POLÍTICA
 
Congregación para la Doctrina de la Fe
 
La Congregación para la Doctrina de la Fe, oído el parecer del Pontificio Consejo para los Laicos, ha estimado oportuno publicar la presente Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política. La Nota se dirige a los Obispos de la Iglesia Católica y, de especial modo, a los políticos católicos y a todos los fieles laicos llamados a la participación en la vida pública y política en las sociedades democráticas.

I. Una enseñanza constante
1. El compromiso del cristiano en el mundo, en dos mil años de historia, se ha expresado en diferentes modos. Uno de ellos ha sido el de la participación en la acción política: Los cristianos, afirmaba un escritor eclesiástico de los primeros siglos, «cumplen todos sus deberes de ciudadanos».[1] La Iglesia venera entre sus Santos a numerosos hombres y mujeres que han servido a Dios a través de su generoso compromiso en las actividades políticas y de gobierno. Entre ellos, Santo Tomás Moro, proclamado Patrón de los Gobernantes y Políticos, que supo testimoniar hasta el martirio la «inalienable dignidad de la conciencia»[2]. Aunque sometido a diversas formas de presión psicológica, rechazó toda componenda, y sin abandonar «la constante fidelidad a la autoridad y a las instituciones» que lo distinguía, afirmó con su vida y su muerte que«el hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral»[3].
Las actuales sociedades democráticas, en las que loablemente[4] todos son hechos partícipes de la gestión de la cosa pública en un clima de verdadera libertad, exigen nuevas y más amplias formas de participación en la vida pública por parte de los ciudadanos, cristianos y no cristianos. En efecto, todos pueden contribuir por medio del voto a la elección de los legisladores y gobernantes y, a través de varios modos, a la formación de las orientaciones políticas y las opciones legislativas que, según ellos, favorecen mayormente el bien común.[5] La vida en un sistema político democrático no podría desarrollarse provechosamente sin la activa, responsable y generosa participación de todos, «si bien con diversidad y complementariedad de formas, niveles, tareas y responsabilidades»[6].
Mediante el cumplimiento de los deberes civiles comunes, «de acuerdo con su conciencia cristiana»,[7] en conformidad con los valores que son congruentes con ella, los fieles laicos desarrollan también sus tareas propias de animar cristianamente el orden temporal, respetando su naturaleza y legítima autonomía,[8] y cooperando con los demás, ciudadanos según la competencia específica y bajo la propia responsabilidad.[9] Consecuencia de esta fundamental enseñanza del Concilio Vaticano II es que «los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la “política”; es decir, en la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común»,[10] que comprende la promoción y defensa de bienes tales como el orden público y la paz, la libertad y la igualdad, el respeto de la vida humana y el ambiente, la justicia, la solidaridad, etc.
La presente Nota no pretende reproponer la entera enseñanza de la Iglesia en esta materia, resumida por otra parte, en sus líneas esenciales, en el Catecismo de la Iglesia Católica, sino solamente recordar algunos principios propios de la conciencia cristiana, que inspiran el compromiso social y político de los católicos en las sociedades democráticas.[11] Y ello porque, en estos últimos tiempos, a menudo por la urgencia de los acontecimientos, han aparecido orientaciones ambiguas y posiciones discutibles, que hacen oportuna la clarificación de aspectos y dimensiones importantes de la cuestión.

II. Algunos puntos críticos en el actual debate cultural y político
2. La sociedad civil se encuentra hoy dentro de un complejo proceso cultural que marca el fin de una época y la incertidumbre por la nueva que emerge al horizonte. Las grandes conquistas de las que somos espectadores nos impulsan a comprobar el camino positivo que la humanidad ha realizado en el progreso y la adquisición de condiciones de vida más humanas. La mayor responsabilidad hacia Países en vías de desarrollo es ciertamente una señal de gran relieve, que muestra la creciente sensibilidad por el bien común. Junto a ello, no es posible callar, por otra parte, sobre los graves peligros hacia los que algunas tendencias culturales tratan de orientar las legislaciones y, por consiguiente, los comportamientos de las futuras generaciones.
Se puede verificar hoy un cierto relativismo cultural, que se hace evidente en la teorización y defensa del pluralismo ético, que determina la decadencia y disolución de la razón y los principios de la ley moral natural. Desafortunadamente, como consecuencia de esta tendencia, no es extraño hallar en declaraciones públicas afirmaciones según las cuales tal pluralismo ético es la condición de posibilidad de la democracia[12]. Ocurre así que, por una parte, los ciudadanos reivindican la más completa autonomía para sus propias preferencias morales, mientras que, por otra parte, los legisladores creen que respetan esa libertad formulando leyes que prescinden de los principios de la ética natural, limitándose a la condescendencia con ciertas orientaciones culturales o morales transitorias,[13] como si todas las posibles concepciones de la vida tuvieran igual valor. Al mismo tiempo, invocando engañosamente la tolerancia, se pide a una buena parte de los ciudadanos – incluidos los católicos – que renuncien a contribuir a la vida social y política de sus propios Países, según la concepción de la persona y del bien común que consideran humanamente verdadera y justa, a través de los medios lícitos que el orden jurídico democrático pone a disposición de todos los miembros de la comunidad política. La historia del siglo XX es prueba suficiente de que la razón está de la parte de aquellos ciudadanos que consideran falsa la tesis relativista, según la cual no existe una norma moral, arraigada en la naturaleza misma del ser humano, a cuyo juicio se tiene que someter toda concepción del hombre, del bien común y del Estado.
3. Esta concepción relativista del pluralismo no tiene nada que ver con la legítima libertad de los ciudadanos católicos de elegir, entre las opiniones políticas compatibles con la fe y la ley moral natural, aquella que, según el propio criterio, se conforma mejor a las exigencias del bien común. La libertad política no está ni puede estar basada en la idea relativista según la cual todas las concepciones sobre el bien del hombre son igualmente verdaderas y tienen el mismo valor, sino sobre el hecho de que las actividades políticas apuntan caso por caso hacia la realización extremadamente concreta del verdadero bien humano y social en un contexto histórico, geográfico, económico, tecnológico y cultural bien determinado. La pluralidad de las orientaciones y soluciones, que deben ser en todo caso moralmente aceptables, surge precisamente de la concreción de los hechos particulares y de la diversidad de las circunstancias. No es tarea de la Iglesia formular soluciones concretas – y menos todavía soluciones únicas – para cuestiones temporales, que Dios ha dejado al juicio libre y responsable de cada uno. Sin embargo, la Iglesia tiene el derecho y el deber de pronunciar juicios morales sobre realidades temporales cuando lo exija la fe o la ley moral.[14] Si el cristiano debe «reconocer la legítima pluralidad de opiniones temporales»,[15] también está llamado a disentir de una concepción del pluralismo en clave de relativismo moral, nociva para la misma vida democrática, pues ésta tiene necesidad de fundamentos verdaderos y sólidos, esto es, de principios éticos que, por su naturaleza y papel fundacional de la vida social, no son “negociables”.
En el plano de la militancia política concreta, es importante hacer notar que el carácter contingente de algunas opciones en materia social, el hecho de que a menudo sean moralmente posibles diversas estrategias para realizar o garantizar un mismo valor sustancial de fondo, la posibilidad de interpretar de manera diferente algunos principios básicos de la teoría política, y la complejidad técnica de buena parte de los problemas políticos, explican el hecho de que generalmente pueda darse una pluralidad de partidos en los cuales puedan militar los católicos para ejercitar – particularmente por la representación parlamentaria – su derecho-deber de participar en la construcción de la vida civil de su País.[16] Esta obvia constatación no puede ser confundida, sin embargo, con un indistinto pluralismo en la elección de los principios morales y los valores sustanciales a los cuales se hace referencia. La legítima pluralidad de opciones temporales mantiene íntegra la matriz de la que proviene el compromiso de los católicos en la política, que hace referencia directa a la doctrina moral y social cristiana. Sobre esta enseñanza los laicos católicos están obligados a confrontarse siempre para tener la certeza de que la propia participación en la vida política esté caracterizada por una coherente responsabilidad hacia las realidades temporales.
La Iglesia es consciente de que la vía de la democracia, aunque sin duda expresa mejor la participación directa de los ciudadanos en las opciones políticas, sólo se hace posible en la medida en que se funda sobre una recta concepción de la persona.[17] Se trata de un principio sobre el que los católicos no pueden admitir componendas, pues de lo contrario se menoscabaría el testimonio de la fe cristiana en el mundo y la unidad y coherencia interior de los mismos fieles. La estructura democrática sobre la cual un Estado moderno pretende construirse sería sumamente frágil si no pusiera como fundamento propio la centralidad de la persona. El respeto de la persona es, por lo demás, lo que hace posible la participación democrática. Como enseña el Concilio Vaticano II, la tutela «de los derechos de la persona es condición necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y en el gobierno de la cosa pública»[18].
4. A partir de aquí se extiende la compleja red de problemáticas actuales, que no pueden compararse con las temáticas tratadas en siglos pasados. La conquista científica, en efecto, ha permitido alcanzar objetivos que sacuden la conciencia e imponen la necesidad de encontrar soluciones capaces de respetar, de manera coherente y sólida, los principios éticos. Se asiste, en cambio, a tentativos legislativos que, sin preocuparse de las consecuencias que se derivan para la existencia y el futuro de los pueblos en la formación de la cultura y los comportamientos sociales, se proponen destruir el principio de la intangibilidad de la vida humana. Los católicos, en esta grave circunstancia, tienen el derecho y el deber de intervenir para recordar el sentido más profundo de la vida y la responsabilidad que todos tienen ante ella. Juan Pablo II, en línea con la enseñanza constante de la Iglesia, ha reiterado muchas veces que quienes se comprometen directamente en la acción legislativa tienen la «precisa obligación de oponerse» a toda ley que atente contra la vida humana. Para ellos, como para todo católico, vale la imposibilidad de participar en campañas de opinión a favor de semejantes leyes, y a ninguno de ellos les está permitido apoyarlas con el propio voto.[19] Esto no impide, como enseña Juan Pablo II en la Encíclica Evangelium vitae a propósito del caso en que no fuera posible evitar o abrogar completamente una ley abortista en vigor o que está por ser sometida a votación, que «un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, pueda lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública».[20]
En tal contexto, hay que añadir que la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral. Ya que las verdades de fe constituyen una unidad inseparable, no es lógico el aislamiento de uno solo de sus contenidos en detrimento de la totalidad de la doctrina católica. El compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad. Ni tampoco el católico puede delegar en otros el compromiso cristiano que proviene del evangelio de Jesucristo, para que la verdad sobre el hombre y el mundo pueda ser anunciada y realizada.
Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Este es el caso de las leyes civiles en materia de aborto y eutanasia (que no hay que confundir con la renuncia al ensañamiento terapéutico, que es moralmente legítima), que deben tutelar el derecho primario a la vida desde de su concepción hasta su término natural. Del mismo modo, hay que insistir en el deber de respetar y proteger los derechos del embrión humano. Análogamente, debe ser salvaguardada la tutela y la promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad, frente a las leyes modernas sobre el divorcio. A la familia no pueden ser jurídicamente equiparadas otras formas de convivencia, ni éstas pueden recibir, en cuánto tales, reconocimiento legal. Así también, la libertad de los padres en la educación de sus hijos es un derecho inalienable, reconocido además en las Declaraciones internacionales de los derechos humanos. Del mismo modo, se debe pensar en la tutela social de los menores y en la liberación de las víctimas de las modernas formas de esclavitud (piénsese, por ejemplo, en la droga y la explotación de la prostitución). No puede quedar fuera de este elenco el derecho a la libertad religiosa y el desarrollo de una economía que esté al servicio de la persona y del bien común, en el respeto de la justicia social, del principio de solidaridad humana y de subsidiariedad, según el cual deben ser reconocidos, respetados y promovidos «los derechos de las personas, de las familias y de las asociaciones, así como su ejercicio».[21] Finalmente, cómo no contemplar entre los citados ejemplos el gran tema de la paz. Una visión irenista e ideológica tiende a veces a secularizar el valor de la paz mientras, en otros casos, se cede a un juicio ético sumario, olvidando la complejidad de las razones en cuestión. La paz es siempre «obra de la justicia y efecto de la caridad»;[22] exige el rechazo radical y absoluto de la violencia y el terrorismo, y requiere un compromiso constante y vigilante por parte de los que tienen la responsabilidad política.

III. Principios de la doctrina católica acerca del laicismo y el pluralismo
5. Ante estas problemáticas, si bien es lícito pensar en la utilización de una pluralidad de metodologías que reflejen sensibilidades y culturas diferentes, ningún fiel puede, sin embargo, apelar al principio del pluralismo y autonomía de los laicos en política, para favorecer soluciones que comprometan o menoscaben la salvaguardia de las exigencias éticas fundamentales para el bien común de la sociedad. No se trata en sí de “valores confesionales”, pues tales exigencias éticas están radicadas en el ser humano y pertenecen a la ley moral natural. Éstas no exigen de suyo en quien las defiende una profesión de fe cristiana, si bien la doctrina de la Iglesia las confirma y tutela siempre y en todas partes, como servicio desinteresado a la verdad sobre el hombre y el bien común de la sociedad civil. Por lo demás, no se puede negar que la política debe hacer también referencia a principios dotados de valor absoluto, precisamente porque están al servicio de la dignidad de la persona y del verdadero progreso humano.
6. La frecuente referencia a la “laicidad”, que debería guiar el compromiso de los católicos, requiere una clarificación no solamente terminológica. La promoción en conciencia del bien común de la sociedad política no tiene nada qué ver con la “confesionalidad” o la intolerancia religiosa. Para la doctrina moral católica, la laicidad, entendida como autonomía de la esfera civil y política de la esfera religiosa y eclesiástica – nunca de la esfera moral –, es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia, y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado.[23] Juan Pablo II ha puesto varias veces en guardia contra los peligros derivados de cualquier tipo de confusión entre la esfera religiosa y la esfera política. «Son particularmente delicadas las situaciones en las que una norma específicamente religiosa se convierte o tiende a convertirse en ley del Estado, sin que se tenga en debida cuenta la distinción entre las competencias de la religión y las de la sociedad política. Identificar la ley religiosa con la civil puede, de hecho, sofocar la libertad religiosa e incluso limitar o negar otros derechos humanos inalienables».[24] Todos los fieles son bien conscientes de que los actos específicamente religiosos (profesión de fe, cumplimiento de actos de culto y sacramentos, doctrinas teológicas, comunicación recíproca entre las autoridades religiosas y los fieles, etc.) quedan fuera de la competencia del Estado, el cual no debe entrometerse ni para exigirlos o para impedirlos, salvo por razones de orden público. El reconocimiento de los derechos civiles y políticos, y la administración de servicios públicos no pueden ser condicionados por convicciones o prestaciones de naturaleza religiosa por parte de los ciudadanos.
Una cuestión completamente diferente es el derecho-deber que tienen los ciudadanos católicos, como todos los demás, de buscar sinceramente la verdad y promover y defender, con medios lícitos, las verdades morales sobre la vida social, la justicia, la libertad, el respeto a la vida y todos los demás derechos de la persona. El hecho de que algunas de estas verdades también sean enseñadas por la Iglesia, no disminuye la legitimidad civil y la “laicidad” del compromiso de quienes se identifican con ellas, independientemente del papel que la búsqueda racional y la confirmación procedente de la fe hayan desarrollado en la adquisición de tales convicciones. En efecto, la “laicidad” indica en primer lugar la actitud de quien respeta las verdades que emanan del conocimiento natural sobre el hombre que vive en sociedad, aunque tales verdades sean enseñadas al mismo tiempo por una religión específica, pues la verdad es una. Sería un error confundir la justa autonomía que los católicos deben asumir en política, con la reivindicación de un principio que prescinda de la enseñanza moral y social de la Iglesia.
Con su intervención en este ámbito, el Magisterio de la Iglesia no quiere ejercer un poder político ni eliminar la libertad de opinión de los católicos sobre cuestiones contingentes. Busca, en cambio –en cumplimiento de su deber– instruir e iluminar la conciencia de los fieles, sobre todo de los que están comprometidos en la vida política, para que su acción esté siempre al servicio de la promoción integral de la persona y del bien común. La enseñanza social de la Iglesia no es una intromisión en el gobierno de los diferentes Países. Plantea ciertamente, en la conciencia única y unitaria de los fieles laicos, un deber moral de coherencia. «En su existencia no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida “espiritual”, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida “secular”, esto es, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso político y de la cultura. El sarmiento, arraigado en la vid que es Cristo, da fruto en cada sector de la acción y de la existencia. En efecto, todos los campos de la vida laical entran en el designio de Dios, que los quiere como el “lugar histórico” de la manifestación y realización de la caridad de Jesucristo para gloria del Padre y servicio a los hermanos. Toda actividad, situación, esfuerzo concreto –como por ejemplo la competencia profesional y la solidaridad en el trabajo, el amor y la entrega a la familia y a la educación de los hijos, el servicio social y político, la propuesta de la verdad en el ámbito de la cultura– constituye una ocasión providencial para un “continuo ejercicio de la fe, de la esperanza y de la caridad”».[25] Vivir y actuar políticamente en conformidad con la propia conciencia no es un acomodarse en posiciones extrañas al compromiso político o en una forma de confesionalidad, sino expresión de la aportación de los cristianos para que, a través de la política, se instaure un ordenamiento social más justo y coherente con la dignidad de la persona humana.
En las sociedades democráticas todas las propuestas son discutidas y examinadas libremente. Aquellos que, en nombre del respeto de la conciencia individual, pretendieran ver en el deber moral de los cristianos de ser coherentes con la propia conciencia un motivo para descalificarlos políticamente, negándoles la legitimidad de actuar en política de acuerdo con las propias convicciones acerca del bien común, incurrirían en una forma de laicismo intolerante. En esta perspectiva, en efecto, se quiere negar no sólo la relevancia política y cultural de la fe cristiana, sino hasta la misma posibilidad de una ética natural. Si así fuera, se abriría el camino a una anarquía moral, que no podría identificarse nunca con forma alguna de legítimo pluralismo. El abuso del más fuerte sobre el débil sería la consecuencia obvia de esta actitud. La marginalización del Cristianismo, por otra parte, no favorecería ciertamente el futuro de proyecto alguno de sociedad ni la concordia entre los pueblos, sino que pondría más bien en peligro los mismos fundamentos espirituales y culturales de la civilización.[26]

IV. Consideraciones sobre aspectos particulares
7. En circunstancias recientes ha ocurrido que, incluso en el seno de algunas asociaciones u organizaciones de inspiración católica, han surgido orientaciones de apoyo a fuerzas y movimientos políticos que han expresado posiciones contrarias a la enseñanza moral y social de la Iglesia en cuestiones éticas fundamentales. Tales opciones y posiciones, siendo contradictorios con los principios básicos de la conciencia cristiana, son incompatibles con la pertenencia a asociaciones u organizaciones que se definen católicas. Análogamente, hay que hacer notar que en ciertos países algunas revistas y periódicos católicos, en ocasión de toma de decisiones políticas, han orientado a los lectores de manera ambigua e incoherente, induciendo a error acerca del sentido de la autonomía de los católicos en política y sin tener en consideración los principios a los que se ha hecho referencia.
La fe en Jesucristo, que se ha definido a sí mismo «camino, verdad y vida» (Jn 14,6), exige a los cristianos el esfuerzo de entregarse con mayor diligencia en la construcción de una cultura que, inspirada en el Evangelio, reproponga el patrimonio de valores y contenidos de la Tradición católica. La necesidad de presentar en términos culturales modernos el fruto de la herencia espiritual, intelectual y moral del catolicismo se presenta hoy con urgencia impostergable, para evitar además, entre otras cosas, una diáspora cultural de los católicos. Por otra parte, el espesor cultural alcanzado y la madura experiencia de compromiso político que los católicos han sabido desarrollar en distintos países, especialmente en los decenios posteriores a la Segunda Guerra Mundial, no deben provocar complejo alguno de inferioridad frente a otras propuestas que la historia reciente ha demostrado débiles o radicalmente fallidas. Es insuficiente y reductivo pensar que el compromiso social de los católicos se deba limitar a una simple transformación de las estructuras, pues si en la base no hay una cultura capaz de acoger, justificar y proyectar las instancias que derivan de la fe y la moral, las transformaciones se apoyarán siempre sobre fundamentos frágiles.
La fe nunca ha pretendido encerrar los contenidos socio-políticos en un esquema rígido, conciente de que la dimensión histórica en la que el hombre vive impone verificar la presencia de situaciones imperfectas y a menudo rápidamente mutables. Bajo este aspecto deben ser rechazadas las posiciones políticas y los comportamientos que se inspiran en una visión utópica, la cual, cambiando la tradición de la fe bíblica en una especie de profetismo sin Dios, instrumentaliza el mensaje religioso, dirigiendo la conciencia hacia una esperanza solamente terrena, que anula o redimensiona la tensión cristiana hacia la vida eterna.
Al mismo tiempo, la Iglesia enseña que la auténtica libertad no existe sin la verdad. «Verdad y libertad, o bien van juntas o juntas perecen miserablemente», ha escrito Juan Pablo II.[27] En una sociedad donde no se llama la atención sobre la verdad ni se la trata de alcanzar, se debilita toda forma de ejercicio auténtico de la libertad, abriendo el camino al libertinaje y al individualismo, perjudiciales para la tutela del bien de la persona y de la entera sociedad.
8. En tal sentido, es bueno recordar una verdad que hoy la opinión pública corriente no siempre percibe o formula con exactitud: El derecho a la libertad de conciencia, y en especial a la libertad religiosa, proclamada por la Declaración Dignitatis humanæ del Concilio Vaticano II, se basa en la dignidad ontológica de la persona humana, y de ningún modo en una inexistente igualdad entre las religiones y los sistemas culturales.[28] En esta línea, el Papa Pablo VI ha afirmado que «el Concilio de ningún modo funda este derecho a la libertad religiosa sobre el supuesto hecho de que todas las religiones y todas las doctrinas, incluso erróneas, tendrían un valor más o menos igual; lo funda en cambio sobre la dignidad de la persona humana, la cual exige no ser sometida a contradicciones externas, que tienden a oprimir la conciencia en la búsqueda de la verdadera religión y en la adhesión a ella».[29] La afirmación de la libertad de conciencia y de la libertad religiosa, por lo tanto, no contradice en nada la condena del indiferentísimo y del relativismo religioso por parte de la doctrina católica, [30] sino que le es plenamente coherente.

V. Conclusión
9. Las orientaciones contenidas en la presente Nota quieren iluminar uno de los aspectos más importantes de la unidad de vida que caracteriza al cristiano: La coherencia entre fe y vida, entre evangelio y cultura, recordada por el Concilio Vaticano II. Éste exhorta a los fieles a «cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno». Alégrense los fieles cristianos«de poder ejercer todas sus actividades temporales haciendo una síntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, científico o técnico, con los valores religiosos, bajo cuya altísima jerarquía todo coopera a la gloria de Dios».[31]

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia del 21 de noviembre de 2002, ha aprobado la presente Nota, decidida en la Sesión Ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado que sea publicada.
Dado en Roma, en la sede de la Congregación por la Doctrina de la Fe, el 24 de noviembre de 2002, Solemnidad de N. S Jesús Cristo, Rey del universo.

+JOSEPH CARD. RATZINGER
Prefecto

+TARCISIO BERTONE, S.D.B.
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario
______________________________________________________________________________

Notas

[1]CARTA A DIOGNETO, 5, 5, Cfr. Ver también Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2240.
[2]JUAN PABLO II, Carta Encíclica Motu Proprio dada para la proclamación de Santo Tomás Moro Patrón de los Gobernantes y Políticos, n. 1, AAS 93 (2001) 76-80.
[3]JUAN PABLO II, Carta Encíclica Motu Proprio dada para la proclamación de Santo Tomás Moro Patrón de los Gobernantes y Políticos, n. 4.
[4]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 31; Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1915.
[5]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 75.
[6]JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, n. 42, AAS 81 (1989) 393-521. Esta nota doctrinal se refiere obviamente al compromiso político de los fieles laicos. Los Pastores tienen el derecho y el deber de proponer los principios morales también en el orden social; «sin embargo, la participación activa en los partidos políticos está reservada a los laicos» (JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, n. 69). Cfr. Ver también CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, 31-I-1994, n. 33.
[7]CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 76.
[8]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 36.
[9]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Decreto Apostolicam actuositatem, 7; Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 36 y Constitución Pastoral Gaudium et spes, nn. 31 y 43.
[10]JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, n. 42.
[11]En los últimos dos siglos, muchas veces el Magisterio Pontificio se ha ocupado de las cuestiones principales acerca del orden social y político. Cfr. LEÓN XIII, Carta Encíclica Diuturnum illud, ASS 20 (1881/82) 4ss; Carta Encíclica Immortale Dei, ASS 18 (1885/86) 162ss, Carta Encíclica Libertas præstantissimum, ASS 20 (1887/88) 593ss; Carta Encíclica Rerum novarum, ASS 23 (1890/91) 643ss; BENEDICTO XV, Carta Encíclica Pacem Dei munus pulcherrimum, AAS 12 (1920) 209ss; PÍO XI, Carta Encíclica Quadragesimo anno, AAS 23 (1931) 190ss; Carta Encíclica Mit brennender Sorge, AAS 29 (1937) 145-167; Carta Encíclica Divini Redemptoris, AAS 29 (1937) 78ss; PÍO XII, Carta Encíclica Summi Pontificatus, AAS 31 (1939) 423ss; Radiomessaggi natalizi 1941-1944; JUAN XXIII, Carta Encíclica Mater et magistra, AAS 53 (1961) 401-464; Carta Encíclica Pacem in terris AAS 55 (1963) 257-304; PABLO VI, Carta Encíclica Populorum progressio, AAS 59 (1967) 257-299; Carta Apostólica Octogesima adveniens, AAS 63 (1971) 401-441.
[12]Cfr. JUAN PABLO II, Carta Encíclica Centesimus annus, n. 46, AAS 83 (1991) 793-867; Carta Encíclica Veritatis splendor, n. 101, AAS 85 (1993) 1133-1228; Discurso al Parlamento Italiano en sesión pública conjunta, en L’Osservatore Romano, n. 5, 14-XI-2002.
[13]Cfr. JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, n. 22, AAS 87 (1995) 401-522.
[14]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 76.
[15]CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 75.
[16]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, nn. 43 y 75.
[17]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 25.
[18]CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 73.
[19]Cfr. JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, n. 73.
[20]JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, n. 73.
[21]CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 75.
[22]Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2304
[23]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 76.
[24]JUAN PABLO II, Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz 1991: “Si quieres la paz, respeta la conciencia de cada hombre”, IV, AAS 83 (1991) 410-421.
[25]JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, n. 59. La citación interna proviene del Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem, n. 4
[26]Cfr. JUAN PABLO II, Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, en L’Osservatore Romano, 11 de enero de 2002.
[27]JUAN PABLO II, Carta Encíclica Fides et ratio, n. 90, AAS 91 (1999) 5-88.
[28]Cfr. CONCILIO VATICANO II, Declaración Dignitatis humanae, n. 1: «En primer lugar, profesa el sagrado Concilio que Dios manifestó al género humano el camino por el que, sirviéndole, pueden los hombres salvarse y ser felices en Cristo. Creemos que esta única y verdadera religión subsiste en la Iglesia Católica». Eso no quita que la Iglesia considere con sincero respeto las varias tradiciones religiosas, más bien reconoce «todo lo bueno y verdadero» presentes en ellas. Cfr. CONCILIO VATICANO II,Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 16; Decreto Ad gentes, n. 11; Declaración Nostra ætate, n. 2; JUAN PABLOII, Carta Encíclica Redemptoris missio, n. 55, AAS 83 (1991) 249-340; CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, DeclaraciónDominus Iesus, nn. 2; 8; 21, AAS 92 (2000) 742-765.
[29]PABLO VI, Discurso al Sacro Colegio y a la Prelatura Romana, en «Insegnamenti di Paolo VI» 14 (1976), 1088-1089).
[30]Cfr. PÍO IX, Carta Encíclica Quanta cura, ASS 3 (1867) 162; LEÓN XIII, Carta Encíclica Immortale Dei, ASS 18 (1885) 170-171; PÍO XI, Carta Encíclica Quas primas, AAS 17 (1925) 604-605; Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2108; CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Declaración Dominus Iesus, n. 22.
[31]CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 43. Cfr. también JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, n. 59.
 


PARA SONREIR

EL ENFERMO
 
Pepito acompaña a su padre a ver a un amigo enfermo que se encuentra internado en el hospital.
Ya en la habitación, Pepito empieza a tocarle los pies al enfermo una y otra vez, por lo que éste le pregunta:
-Pepito, ¿Qué haces?.
-Estaba contando sus pies, ¡y veo que tiene los dos!
-¿Pero porque no habia de tener mis dos pies, Pepito?.
-Porque mi papá me dijo que usted tiene un pie aquí y el otro en el ataúd...
 

SOLICITUD DE COLABORACIÓN 

Estimados amigos:
Nos sumamos a la solicitud de colaboración para con la nieta de nuestros queridos amigos y co-fundadores de la Asociación Vivir en Familia, Alfredo Vaeza y Marta Grego de Vaeza,
 
MANUELA RODRÍGUEZ VAEZA
 
Informamos a nuestros lectores que Manuelita ha sido operada, y evoluciona satisfactoriamente. Si Dios quiere, recuperará completamente la vista. Pero sus papás deberán afrontar los gastos ocasionados por las operaciones. Para ayudar a esta familia se han abierto las siguientes líneas telefónicas:
 
0900 9511......para colaborar con......$30
0900 9512......para colaborar con......$50
0900 9513......Para colaborar con....$100
 
y las siguientes cuentas en el
BANCO DE BOSTON:
 
N° 8115377.......Caja de Ahorros Dólares
N° 9936564......Caja de Ahorros Moneda Nacional
 
Desde ya ¡MUCHAS GRACIAS!
  

CORREO DEL LECTOR

----- Original Message -----
From: Arancha
To: <familias@adinet.com.uy>
Sent: Friday, January 17, 2003 2:15 PM
Buenas tardes,
Mi nombre es Arancha y me gustaría que me enviasen información sobre su revista, en la cual estoy bastante interesada porque mi labor profesional va dirigida prioritariamente a familias.
Atentamente Arancha

----- Original Message -----
From: José Javier Ávila Martínez
To: familias@adinet.com.uy
Sent: Friday, January 17, 2003 2:14 PM
Subject: Petición de información
 
Estimados amigos:
Una buena amiga me ha hablado de su publicación. Si es posible, ruego me faciliten información de la misma.
Un cordial saludo,
José Javier Ávila Martínez - Madrid (España)

----- Original Message -----
From: Juan Ignacio de Lisa
To: familias@adinet.com.uy
Sent: Wednesday, January 08, 2003 12:13 AM
Subject: suscribirme
A quien corresponda, deseo suscribirme en Vivir en Familia, virtual ¿como tengo que hacer? ¿y para suscribir a amigos, como hago?
Desde ya muchas gracias
Juan Ignacio de Lisa Jaureguiberrry

----- Original Message -----
From: "Couselo, Oscar S."

To: <
familias@adinet.com.uy>
Sent: Tuesday, January 07, 2003 8:24 AM
Subject: Consulta.


Estimados señores:
El motivo de la presente es para solicitarles informacion sobre metodos naturales de regulacion de fertilidad y especialmente sobre el Metodo  Billings, ya que tengo una vision muy leve del mismo y me parece muy interesante. Agradeceria me informen lo solicitado o bien me indiquen a quien debo recurrir via mail pra obtener algun tipo de informacion.
Atentamente.
O. C.

 
Si está Ud. interesado/a en uso de MÉTODOS NATURALES DE REGULACIÓN DE LA FERTILIDAD, y/o en organizar conferencias sobre los temas que se tratan en la revista, no dude en consultarnos:
 

 
Vivir en Familia es una publicación que se distribuye en forma gratuita por correo electrónico. Sus objetivos son:
 
DEFENDER LA VIDA DESDE LA CONCEPCIÓN HASTA LA MUERTE NATURAL
BRINDAR FORMACIÓN E INFORMACIÓN PARA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
 

 
La Asociación Vivir en Familia es una asociación civil sin fines de lucro, con personería jurídica en trámite.
 
Redactor Responsable:
Ing. Agr. Álvaro Fernández
 
Colaboran regularmente con la Revista:
Arq. José Luis Barrabino
Dra. Carmen Barrera
Lic. Florencia Beltrán
Dr. Juan Bonifazio
Dr. Eduardo Casanova
Dra. Adela González
Ing. Daniel Iglesias
Lic. Néstor Martínez
Dr. Esc. Pedro Montano
Sra. Magdalena Olaso
Dr. Gustavo Ordoqui
Conexion a Internet:
Telefonos: 628 84 28
Fax: 628 83 65
 
Servicio Técnico:
José Luis Sánchez Rodríguez
Tel.: 481 27 29
Cel.: 099 234568
 

 
Visite "FE Y RAZÓN", sitio web dirigido por católicos uruguayos: www.feyrazon.org
 
"FE Y RAZÓN" es un sitio dedicado a tratar temas de religión y filosofía desde una perspectiva católica y a difundir el conocimiento de las vidas y obras de grandes pensadores cristianos.

En él Ud. tendrá la oportunidad de informarse y dialogar acerca de la relación entre la fe cristiana y católica y la razón humana.


 
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