Revista virtual de la
 Asociación
Vivir en Familia

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 Montevideo - Uruguay


Publicación No. 6/01
    • Para meditar:
        •  ¿Se quema tu choza?

Vivir en Familia es una publicación distribuida en forma gratuita por correo electrónico.
Sus destinatarios principales son; jóvenes,  padres de familia, educadores y profesionales
Sus temas principales son: Evangelización y formación para la familia 
                                          La defensa de la vida humana desde la concepción natural hasta        
                                          la muerte natural.
 

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Editorial
 
DE MEDICOS, LEGISLADORES Y... VERDUGOS
 
 
El propósito que hicimos en el último número en el sentido de ahogar la cultura de la muerte sembrando a manos llenas la cultura de la vida, sigue en pie. Sin embargo, los hechos acaecidos recientemente en Holanda y en nuestro propio país, donde el diputado izquierdista Luis Gallo (médico intensivista y anestesista, por más datos) ha declarado que está preparando un proyecto de ley para legalizar este tipo de suicidio -en el peor de los casos, homicidio-. No le ponemos un nombre más "dulce", porque no lo tiene; que algunos se inventen sus propias historias y justificaciones al respecto -bien alejadas de la realidad, por cierto-, es otro cantar.
 
 
De acuerdo con el Santo Padre, "La eutanasia, aunque no esté motivada por el rechazo egoísta de hacerse cargo de la existencia del que sufre, debe considerarse como una falsa piedad, más aún, como una preocupante « perversión » de la misma. En efecto, la verdadera « compasión » hace solidarios con el dolor de los demás, y no elimina a la persona cuyo sufrimiento no se puede soportar. El gesto de la eutanasia aparece aún más perverso si es realizado por quienes --como los familiares-- deberían asistir con paciencia y amor a su allegado, o por cuantos --como los médicos--, por su profesión específica, deberían cuidar al enfermo incluso en las condiciones terminales más penosas. La opción de la eutanasia es más grave cuando se configura como un homicidio que otros practican en una persona que no la pidió de ningún modo y que nunca dio su consentimiento. Se llega además al colmo del arbitrio y de la injusticia cuando algunos, médicos o legisladores, se arrogan el poder de decidir sobre quién debe vivir o morir. De este modo, la vida del más débil queda en manos del más fuerte; se pierde el sentido de la justicia en la sociedad y se mina en su misma raíz la confianza recíproca, fundamento de toda relación auténtica entre las personas. El deseo que brota del corazón del hombre ante el supremo encuentro con el sufrimiento y la muerte, especialmente cuando siente la tentación de caer en la desesperación y casi de abatirse en ella, es sobre todo aspiración de compañía, de solidaridad y de apoyo en la prueba. Es petición de ayuda para seguir esperando, cuando todas las esperanzas humanas se desvanecen". (1)
 
Parece mentira que un médico y legislador perteneciente a la izquierda -presunta defensora de los derechos humanos- pueda presentar semejante proyecto, claramente contrario al principal derecho de todo hombre: el derecho a la vida. Sin embargo, es comprensible. Porque quien no tiene fe, quien ve la vida desde un punto de vista meramente utilitarista y al hombre como un ser puramente material, obviamente se desespera ante el dolor y la muerte. A todos nos consta que soportar estos trances, se torna con frecuencia más difícil para los que acompañan y rodean al enfermo, que para el enfermo mismo; entonces, seamos sinceros: ¿a quién se pretende ayudar legalizando la eutanasia?; ¿al enfermo, o a los que deciden su muerte? ¿Alguien se ha propuesto estudiar acaso, que consecuencias trae en una persona tomar conciencia de su responsabilidad en la muerte de un ser querido? ¿A los defensores de la eutanasia les importa?
 
Es interesante considerar lo que plantea la Conferencia Episcopal Española en un documento difundido el 19 de febrero de 1998, con motivo de una campaña realizada en aquel país para despenaliar la eutanasia: "Hoy la eutanasia resulta de nuevo aceptable para algunos a causa del extendido individualismo y de la consiguiente mala comprensión de la libertad como una mera capacidad de decidir cualquier cosa con tal de que el individuo la juzgue necesaria o conveniente. "Mi vida es mía: nadie puede decirme lo que tengo que hacer con ella." "Tengo derecho a vivir, pero no se me puede obligar a vivir." Afirmaciones como éstas son las que se repiten para justificar lo que se llama "el derecho a la muerte digna", eufemismo para decir, en realidad, el "derecho a matarse". Pero este modo de hablar denota un egocentrismo que resulta literalmente mortal y que pone en peligro la convivencia justa entre los hombres. Los individuos se erigen, de este modo, en falsos "dioses" dispuestos a decidir sobre su vida y sobre la de los demás.

Al mismo tiempo, la existencia humana tiende a ser concebida como una mera ocasión para "disfrutar". No son pocos los falsos profetas de la vida "indolora" que nos exhortan a no aguantar nada en absoluto y a que nos rebelemos contra el menor contratiempo. Según ellos, el sufrimiento, el aguante y el sacrificio, son cosas del pasado, antiguallas que la vida moderna habría superado ya totalmente. Una vida "de calidad" sería hoy una vida sin sufrimiento alguno. Quien piense que queda todavía algún lugar para el dolor y el sacrificio, es tachado de "antiguo" y de cultivador de una moral para esclavos. No es extraño que desde actitudes hedonistas de este tipo, unidas al individualismo, se oigan supuestas justificaciones de la eutanasia como éstas: "yo decido cuándo mi vida no merece ya la pena" o "a nadie se le puede obligar a vivir una vida sin calidad". (2)

¿Merece vivir una persona anciana, que no puede valerse ya por si misma, después de haber dejado la vida en beneficio de la sociedad, y en muchas ocasiones, de aquellos que van a decidir sobre su muerte? ¿Vale la pena prestar asistencia a los minisválidos, en vista de que su productividad es menor, mínima o nula? ¿Qué hacemos si en el sanatorio faltan camas? ¿Lo ampliamos a un costo siempre alto, o le "damos salida" a los enfermos irrecuperables, sin necesidad de invertir un peso? Si el proyecto de ley fuera efectivamente presentado y tuviera receptividad entre gente de los demás partidos políticos, los minusválidos y los ancianos -los más débiles de la sociedad- quedarían con el tiempo a merced de médicos que se arrogan el derecho de decidir quien debe vivir y quien debe morir. Con todos los medios a su disposición para poner "a dormir" a quienes les plazca... 

Veamos algunos datos de lo sucedido en otros países. "En 1995, por ejemplo murieron en Holanda 19.600 personas de muerte causada ("sanitariamente") por acción u omisión. De estas personas sólo 5.700 sabían lo que estaba sucediendo. En el resto de los casos, los interesados no sabían que otros tomaban por ellos la decisión de que ya no tenían que seguir viviendo". (3)
 
Si estos datos son aterradores, no menos son dramáticos algunos casos particulares, como el de un médico cordobés que dio una dosis letal de cloroformo a su hijo enfermo de difteria, precisamente el día anterior al anuncio de Roux de su descubrimiento del suero antidiftérico (4). O el caso de María Belén, una bebé rosarina que en 1995 estuvo 40 días internada con un cuadro de encefalitis agudo. Los médicos dijeron que no había nada que hacer, un neurólogo de Buenos Aires aconsejó "tirarla a la basura", un profesional amigo se ofreció a ponerle una inyección para "ayudarla a morir". Pero los padres se opusieron y hoy María Belén tiene 5 años, desde hace 12 meses no sufre convulsiones, recuperó la vista y gran parte de la audición y come y juega con su hermanito (5). También está el caso de Karen Ann Quinlan, una norteamericana de 21 años que entró en coma por una sobredosis de alcohol y drogas. Sus padres adoptivos, luego de una larga batalla legal, solicitaron a los médicos la interrupción de los tratamientos extraordinarios, para permitir a la joven morir naturalmente. Sin embargo, luego de la desconexión, la paciente continuó con vida por diez años. Otro caso famoso, bastante parecido al anterior, es el de Nancy Beth Cruzan, una joven de 25 años que permaneció en estado vegetativo persistente durante 8 años hasta que la Corte Suprema autorizó la interrupción de la administración de alimentos, falleciendo en 1990.  Esta última decisión es claramente objetable; porque proveer nutrientes a un ser humano, es satisfacer sus necesidades básicas, y privar a una persona de ella es homicidio por inanición (6).
 
Afirma Antonio Orozco que "una sociedad que legitima la eutanasia suicida no está propiciando muertes dignas, sino la multiplicación incalculable de patéticas cobardías ante la muerte, la justificación de un temor perpetuo —inevitable en semejante sociedad— a ser conducido al sanatorio por razones exclusivamente utilitarias. Una sociedad que legitima la eutanasia suicida, es una sociedad que está proclamando su ineptitud para ofrecer auténtica solidaridad, afecto, cariño a sus enfermos terminales" (7). Al parecer, nuestra sociedad tiene estas caracterísiticas. Según una encuesta realizada por Equipos Consultores el 49% de los uruguayos parece ser partidario de la eutanasia (8).
 
Y las sociedades, tienen los médicos que se merecen. Aquí tenemos al diputado - doctor Gallo y en Estados Unidos tienen al tristemente célebre Dr. Kevorkian. Este personaje -el "Dr. Muerte" para la prensa-, se parece más al viejo verdugo de hacha y capucha, que al gran Hipócrates, pues se ganaba la vida vendiendo una máquina que ayudaba a las personas a morir sin dolor, eligiendo para ello los Estados que no tenían penalizada la ayuda al suicidio. Fue juzgado y absuelto en uno de ellos, de manera escandalosa, porque el jurado entendió que no había en el médico "dolo" de homicidio (intención de matar). Más recientemente Kevorkian, llegó al colmo de lograr que la CBS transmitiera en directo un suicidio asistido...

Si bien a nivel local hay algunos seguidores de Kevorkian, también hay legisladores que tienen el poder -y el deber- de decidir si van a dejar actuar impunemente a los mercaderes de la muerte, o si, en nombre de los más débiles, van a promover con todos los medios a su alcance, la investigación y el desarrollo de los "cuidados paliativos", expresión genuina de la cultura de la vida, que nos hemos propuesto defender. Estos cuidados, permiten "facilitar una muerte verdaderamente digna, es decir, una muerte lo más lúcida posible con el menor dolor posible, sin violentar la naturaleza de las cosas. Es falso que la Iglesia católica defienda el encarnizamiento médico. Lo que defiende es precisamente el derecho a morir con dignidad. Y bendice a cuantos de una manera u otra procuran paliar el dolor, especialmente el de los enfermos terminales. Es más, los cuidados paliativos -dice- constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados (CEC n. 2.279)". (9)

No es mediante el asesinato o el suicidio asistido que se ayuda a las personas a morir dignamente: la muerte verdaderamente digna, la proporcionan sin duda, quienes se acercan al anciano o al enfermo terminal dispuestos a padecer con él, quienes solidariamente se entregan a su cuidado y atención, quienes alivian sus dolores físicos y morales. Esperamos que nuestros legisladores -creyentes o no-, actúen con sensatez; y deseamos que, sin resignarse ante lo difícil que resulta para el hombre de hoy enfrentar el dolor y la muerte, se manifiesten a favor de la vida: DE TODA VIDA HUMANA, VALIOSA Y DIGNA EN CUANTO TAL. Hace casi dos décadas los orientales nos reunimos frente al Obelisco "Por un Uruguay sin exclusiones". ¿Sigue en pie el compromiso?

AVE FAMILIA

(1) Evangelium Vitae «Yo doy la muerte y doy la vida» (Dt 32, 39) el drama de la eutanasia)

(2) Conferencia Episcopal Española, Sobre la Eutanasia, , II, b), 7. y 8. www.arvo.net

(3) Conferencia Episcopal Española, Op.cit. III, c) 15. Cf. W.J. Eijk / J.P.M. Lelkens, Medical-Ethical Decisions and Life-Terminating Actions in The Neederlands 1990-1995. Evaluation of the Second Survey of the Pratice of Euthanasia, Medicina e Morale 47 (1997) 475-501, 491.

(4) M.G. Morelli, La Eutanasia, Cfr. TALE, Camilo, La eutanasia, comunicación al Congreso Nacional de Jóvenes, Córdoba, 1994). www.vidahumana.org

(5) M.G. Morelli, Op. cit., Diario La Capital de Rosario, 26/7/95) www.vidahumana.org

(6) M.G. Morelli, Op.cit.; Sobre el tema, v. Sgreccia, Elio, Manual de Bioética, ed. Diana, México, 1996, tomo 1, p. 610. www.vidahumana.org 

(7) Antonio Orozco, "La escalera de los siete escalones" (Equivalencia de la eutanasia activa al suicidio asistido). www.arvo.net.

(8) El Observador (12/04/2001)

(9) A. Orozco, Op. cit.


 ¿Y SI LUEGO NOS QUITAN LO BAILADO? VALOR DE LA SENECTUD

 Antonio Orozco

 «Al atardecer se levantará para ti una especie de luz meridiana, y cuando creyeres que estás acabado, te levantarás cual estrella matinal. Estará lleno de confianza por la esperanza que te aguarda» (Job 11, 17-18)

 «El primero de todos los bienes es no nacer y el segundo morir enseguida», escribió el viejo Sileno. Una cosmovisión tan antigua como coherente del materialismo de siempre. «Comamos y bebamos, que mañana moriremos», es frecuente oír desde hace más de veinte siglos. Lo único que vale es la juventud biológica, la vida pletórica de sensaciones fuertes. La limitación, la debilidad, la decrepitud, permiten a muchos decir o pensar como Sartre: «el hombre es una pasión inútil». Por eso, carpe diem!, claman en el Club de los poetas muertos: ¡aférrate al instante que huye, chúpale todo el placer que puedas! y que después te quiten lo bailado. La evasión de este modo es muy apetitosa cuando no se carece de mayores ideales. Después ¡que nos quiten lo bailado!.

 Pero ¿y si resulta que después te quitan lo bailado? Porque es lo cierto que de un modo u otro, después, realmente te lo quitan, el baile se acaba y a ver qué haces entonces con las cervicales machacadas, el cáncer de páncreas -que todo puede ser- , el SIDA o cualquier otra de las innumerables cosas que conducen a la tumba.

 Algunos piensan poseer una solución fácil: el vivo al bollo y el muerto ¡al hoyo!. Lo malo es que tampoco te mueres, aunque quieras. Porque el cuerpo mortal está unido entrañablemente a un alma inmortal. Y entonces muerto de cuerpo y vivo de alma, ¿qué?

 Corren unos tiempos en que la dignidad de la persona es por fortuna un valor emergente, pero a la vez -paradójico, sí- , se desprecian olímpicamente uno, dos o tres sectores de la humanidad, tanto en las sociedades civilizadas como en las más primitivas. La diferencia está en el modo, en el sector, no en el qué. Ahí tenemos hoy el aborto, extremadamente fiel a la filosofía de Sileno. La droga, el sexo duro, el alcohol; la eutanasia, victoria de la pasión inútil. Son manifestaciones de lo mismo: ignorancia crasa de la categoría esencial de la persona, del valor de cada uno de los instantes de la vida personal.

 En La cabeza del dragón, de Valle Inclán, uno de los personajes, llamado El Bufón, dice a otro quejoso de que, en aquel lugar maldito, en breve no quedarán más que los viejos y los inútiles: «¡Los viejos, los inútiles! - es la respuesta- ¿Qué locuras estás diciendo? En otro tiempo los hubo; pero ahora se ha dado una ley para que los automóviles los aplasten en las carreteras. ¿De qué sirve un viejo de cien años? ¿De qué sirve una vieja gorda? ¿Y los tullidos que se arrastran como tortugas? Ha sido una ley muy sabia, que mereció el aplauso de toda la Corte. Así se hacen fuertes las razas. Tú es posible que no la halles bien, porque eres un sentimental. Lo he conocido desde el primer momento, en cuanto me convidaste a cenar. ¡Eres un sentimental!».

 Cuando se editaron estas palabras seguramente despertaron indignación y escepticismo: ¡nunca llegarán a ser verdad!. Pero hoy no resultan tan hiperbólicas como entonces. Por eso, una vez más hemos de agradecer al Vicario de Cristo en la tierra, la defensa incondicional de toda vida humana, desde su comienzo en el momento de la concepción, hasta el último instante de la vida temporal. Es un placer leer el siguiente discurso del Papa Juan Pablo II, el primer y más venerable Anciano de este fin de siglo, el augusto y amadísimo «Decrépito» del Vaticano, ejemplo vivo de amor a la vida temporal y más aún a la eterna, que a pesar de su figura cada día más encorvada no sería de maravillar que, cuando Dios lo quiera -ojalá sea dentro de mucho tiempo-, se vaya de este mundo con las botas puestas, muriendo de pie, con el alma más erguida del planeta, a gozar del lugar que la Trinidad le tiene preparado en el Cielo, donde todo se renueva y la juventud es plena.


¿SE QUEMA TU CHOZA?, Encuentra

El único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña e inhabitada isla.

El estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.

Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse, y proteger sus pocas posesiones. Pero entonces un día, después de andar buscando comida, él regresó  y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido.

El estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía "¿Cómo pudiste hacerme esto?". Y se quedó dormido sobre la arena.

Temprano de la mañana del siguiente día, él escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo, y les preguntó:

"¿Cómo sabían que yo estaba  aquí?". Y sus rescatadores le contestaron:

"Vimos las señales de humo  que nos hiciste....."
  
Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos de perder el corazón, porque Dios esta trabajando en nuestras vidas en medio de las penas y el sufrimiento.

Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme.... puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de DIOS.

Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros   mismos, DIOS TIENE UNA RESPUESTA POSITIVA A ESTO
 
 

 Pascua en medio de problemas sociales, Diario El Observador

El Arzobispo Nicolás Cotugno dijo que hay carencias en el seno de la sociedad que continúan pendientes; en la homilía del jueves condenó la eutanasia y defendió el celibato. Destacó la alegría de la fe.

Nicolás Cotugno, arzobispo de Montevideo, pronunció ayer en la Curia un mensaje a través del cual deseó una "muy feliz Pascua de Resurrección" a todos los uruguayos y "especialmente a aquellos que más sufren la pobreza, la soledad, la angustia y la marginación". Sostuvo que "los años pasan pero muchos problemas sociales, económicos, éticos, familiares, culturales, morales y educativos quedan".

Cotugno comenzó su alocución preguntándose acerca de los motivos por los cuales aún se celebra la Pascua. "El segundo milenio ha quedado atrás, pertenece a la historia. Ya estamos en el tercer milenio. Nosotros seguimos celebrando la Pascua. ¿Será simplemente una exigencia ritual de una religión asumida por tradición?", se preguntó el arzobispo.

También afirmó que en tiempos de globalización y navegación por Internet los cristianos continúan recordando a Jesús porque "el Verbo eterno del Padre caló en el tiempo desde la trascendencia de su misterio divino". Monseñor Cotugno destacó que la Iglesia quiere vivir y testimoniar su fe en Cristo "sin otra pretensión que la alegría y el gozo de verlo y sentirlo vivo".

Sugirió además que si la fe no funciona como compromiso histórico puede transformarse en alienación. "Es por eso que la Iglesia, haciendo propios los gozos y las tristezas, las angustias y las esperanzas de todos los hombres, se compromete una vez más y con renovado entusiasmo a luchar en contra de todo lo que amenaza la dignidad humana y el bien de los pueblos; y reafirma su voluntad de potenciar todo aquello que puede transformar la vida de menos humana en más humana", sostuvo Cotugno.

El sacerdote agregó que no le satisface ni a él ni a los demás miembros de la Iglesia la "ingenua convicción de que hay una fórmula mágica para los grandes desafíos de nuestro tiempo". Recordó que "no será una fórmula la que nos salve, pero sí una persona y la certeza que ella nos infunde". Monseñor se refirió además a la función que cumple la Iglesia como servidora de "la Palabra y la Gracia" con el fin de llegar al hombre proponiéndole la conversión de su alma. Llamó a Jesucristo "alfa y omega de la historia, su principio y su fin" e insistió que él es una "verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad".

Por último, monseñor Cotugno mencionó una vez más al perdón como el camino indicado para llegar a la paz. "Nuestro pueblo busca la paz. El arzobispo de Montevideo, sin dejar de recorrer los caminos humanos de la verdad y la justicia, en un clima de real y respetuosa democracia, en comunión con la Iglesia arquidiocesana, recuerda que la paz del corazón no será plenamente alcanzable sin ese perdón a veces heroico que brota de la muerte y resurrección de Cristo, el acontecimiento de máxima trascendencia de la historia de todos los tiempos: su Pascua".

En la homilía del jueves Cotugno comentó el contenido de la carta Novo Milenio que el Papa difundiera el pasado 6 de enero y que habla del llamado universal a la santidad para todos los cristianos. Además, entregó a cada sacerdote un libro con una nueva carta que destaca la importancia de la confesión entre los curas y entre los fieles.


¿Defensa de las monjas o ataque al celibato?, Aceprensa

No es un descubrimiento constatar que la prensa en algunas ocasiones no se limita a transmitir, informar o interpretar, sino que puede también imponer su propia agenda temática: es decir, presentar su propia opinión como si se tratase de una mera descripción de lo que está pasando.

Desde luego, es un comportamiento que los profesionales tratan de evitar. Sin embargo, se observan determinados medios que, a pesar de sus declaraciones de imparcialidad, se demuestran incapaces de renunciar a la militancia ideológica.

Un buen ejemplo lo hemos visto en el modo en que la prensa internacional ha tratado un episodio escabroso: la filtración de cuatro memoramdums internos (de 1994, 1995 y 1998), destinados a organismos de la Santa Sede, en los que se da cuenta de casos en los que religiosas han sido víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

Sin discutir obviamente la gravedad de los hechos y dejando de lado ahora la discusión de otros aspectos, como la oportunidad o no de su publicación, etc., interesa ahora centrarse en cómo se han hecho eco de estas informaciones los principales diarios (siguiendo las ediciones electrónicas y las impresas disponibles en Roma). Algunos, como The Washington Post, la ofrecieron en pocas líneas; también le dedicaron pocos párrafos The Times y The Daily Telegraph, a pesar de la tendencia de ambos a seguir temas morbosos. Más espacio le dedicaron International Herald Tribune, con un amplio despacho de agencia, y The New York Times, con un resumen de los documentos, lo mismo que La Repubblica, Corriere della Sera y Le Monde (que lo sacó en primera página). En todos los casos, lo que se ofrece es una síntesis de los hechos contenidos en los documentos, y el comentario de la Santa Sede sobre que esos casos dolorosos y minoritarios no pueden enturbiar el valor y el sacrificio de miles de religiosos y religiosas.

En vista de ese panorama, llama la atención el tratamiento de El País. El periódico madrileño ofreció la información en primera página e interiores, pero a diferencia de los demás diarios, quiso dedicar al tema casi otra página al día siguiente, cambiando el foco: “Los abusos a monjas reabren el debate sobre el sexo en la Iglesia católica”, titula. Teniendo en cuenta lo dicho sobre el tratamiento de otros diarios y repasando un poco los teletipos de las agencias, se llega a la conclusión de que, en realidad, es el propio diario quien se inventa tal debate. Y lo hace recogiendo tres declaraciones, de las que solo una –aunque previsible– es particularmente agresiva: “El problema sexual es grave en el mundo clerical”, sentencia el “teólogo” Miret Magdalena.

Y cita “estudios recientes sociológicos católicos” para decir que solo el 2% de los sacerdotes de Estados Unidos cumple el celibato. “El 50%, solo relativamente. De esa mitad, un tercio es homosexual. Si eso pasa allí, ¿qué no pasará en África?”, concluye, tal vez sin advertir el contenido casi racista de su afirmación.Pero si el lector no hubiera comprendido todavía que el verdadero blanco es el celibato, no tiene más que leer el otro texto que complementa la crónica, titulado “Mejor casarse que abrasarse”, en el que se pretende hacer una historia del celibato. Sin necesidad de ser un experto en historia de la Iglesia, se puede deducir el tono del artículo simplemente leyendo frases como “el Nuevo Testamento incluye teorías especiales sobre el sexo y la familia”, o “tuvieron que pasar cuatro siglos antes de que el papado viera colmadas sus imposiciones sexuales”. Pero lo que no tiene desperdicio es la conclusión: “Resulta lamentable que las tragedias de las monjas violadas por misioneros suscite una vez más el debate sobre el celibato, pero los críticos de esta caprichosa imposición papal siguen recurriendo a los clásicos...”. Posiblemente, lo que resulte más lamentable son los abusos periodísticos de quien pretende colocar como descripción de la realidad sus propias guerras ideológicas.


Casada y con niños
Conversación con una madre de familia

Hay un país en la tierra que tiene un índice de natalidad del 1,3 y en algunas regiones suyas es aún más bajo. Significa esto que carece del relevo generacional necesario para garantizar un futuro humano mínimamente satisfactorio. Lo previsible produce ciertos escalofríos. Ese país es España, a la cola de Europa. Y Europa, a la cola del mundo.

¿Cómo empezó la cosa? Idro Montanelli dice en su Historia de Roma, que la caída del Imperio comenzó con la corrupción de sus clases altas. El pescado - ilustra con un dicho italiano- siempre comienza a oler mal por la cabeza. A los romanos altos, les comenzaron a resultar incómodos los hijos y llegó el tiempo en que escasearon los hombres para el trabajo y para la guerra al extremo que la invasión bárbara fue poco menos que coser y cantar.

En un país como España, encontrarse con una mujer de 31 años con seis hijos, uno todavía en camino de ver la luz y el mayor de sólo 8 años, es como toparse con un especímen extraterrestre. Es el caso que me ha acontecido con Lourdes Rivero, casada con Javier, de 36 años, militar, capitán ingeniero de construcción.

Sé que Lourdes no una excepción propiamente dicha, pero los índices están ahí. Dejaré al lector que juzgue por sí mismo sobre la rareza de esta señora y maestra.


- Si me permite usted la pregunta, ¿a dónde van ustedes -usted y su marido -, con tantos hijos por esos mundos de Dios? ¿No se han enterado de que la paternidad ha de ser responsable?

-Vamos a un sitio muy concreto. Me casé con Javier a los 22 años, al terminar los estudios de Magisterio, después de cinco años y un día de noviazgo. Entonces yo quería esperar un par de añitos a tener mi primer hijo, para disfrutar de una nueva vida, nuevas libertades, salir, entrar, viajar... Pero no fue así: me casé un día de los Inocentes y Javi nació a los diez meses. Papá me decía: "cuando tengas tus propios hijos te darás cuenta de lo que te hemos querido tus padres". Tenía razón: cuando me pusieron a mi niño en mis brazos, sentí dentro algo que sólo una madre puede sentir: no hay palabras para expresarlo. Es una mezcla de ternura infinita, un amor que te quema las entrañas, tanto, tanto, tanto, que sólo puedes decir: ¡Gracias, Señor, por esto que no tiene nombre! ¡Gracias, Señor, por lo que me han querido mis padres! ¡Ahora lo comprendo!... Pero he aquí que, de repente, me viene al corazón un sentimiento, una voz que me dice: "Yo te quiero muchísimo más que eso! Yo, Dios, te quiero con fortaleza de padre y ternura de madre!" Desde ese día cambió todo, todo. Empecé a entender qué significa de verdad "filiación divina", ser hijo de Dios. Y al comprender, más bien intuir el amor paternal de Dios, todo en mi vida lo veo bajo la luz del cariño de Dios: las alegrías, las penas, las cosas que no comprendo. Todo tiene sentido. Todo tiene un color diferente. Cualquier anécdota o suceso que tengo con mis hijos, me sirve de referencia para interpretar mi relación con Dios.

-O sea, que, como Dios es un Padre tan bueno, todo maravilloso, ¿no?

-Pues, no exactamente. Cuando Javi tenía un año, tuvo una gastroenteritis angustiosa: vomitaba y tenía mucha diarrea y muchísima sed. Yo sólo le podía dar una cucharadita de suero cada diez minutos. Era angustioso verle sufrir. Para él, lo único bueno era beber. Tenía mucha sed. Era "lícito" y "justo" beber agua... y yo no se la podía dar. Hubiera sido peor, porque si tomaba más, vomitaba de nuevo y era retroceder. ¡Cuántas veces he pedido y "exigido" a Dios cosas que me han parecido justas y razonables y no me las ha dado! Por aquel entonces me quedé en estado de Luli. A mi marido y a mí nos hacía mucha ilusión. A los cuatro meses de embarazo me diagnosticaron toxoplasmosis. Por lo visto, es una infección sin importancia, pero conlleva un peligro: que si se contrae en los tres primeros meses de embarazo o en los tres últimos, puede afectar gravemente al bebé. Así que me advirtieron que tenía la infección y que además era muy alta; y que, siendo así, lo más probable es que la niña tuviera un 96 por ciento de posibilidades de ceguera o de malformaciones de corazón; y si no, costras calacáreas en el cráneo...

-Un grave problema de responsabilidad, ¿no?

-Tremendo. Mi primera reacción fue: llorar. Después, me planteé: ¿Qué quiero para mis hijos? Que vayan al Cielo. Siempre digo: ¡sano y santo! Si falta lo primero, lo segundo estará garantizado. Así Dios arrancó de mí un fiat! y me devolvió la paz, no sin preocupación, pero sabiéndome en sus manos.

-¿Qué pasó con la niña?

-Mire, está ahí, en la foto. Nació y ¡gracias a Dios!, perfectamente sana. Pero Dios me dejó un recuerdo... Todo el mundo, al verla -y aún más ahora -, me dicen: ¡qué ojos tan bonitos tiene esta niña, ¡llaman la atención! Y es verdad, Luli tiene unos ojos grandes, negros, profundos, limpios... Segunda lección: "Dios no se deja ganar en generosidad". Me arrancó el sí que tanto me costaba dar y luego me premió con creces.

-¿Cómo sigue la historia?¿Ganó usted en sensatez o en insensatez?

-Pasaron 21 meses y Dios nos regaló otra niña: Elenita, gordita, alegre, simpática, dulce. Siempre con su sonrisa picarona... Comprendo perfectamente lo que dice André Frossard: "Dios sabe contar sólo hasta uno". Cada hijo es único. Se le quiere como es y se le quiere todo.

-Y la gente, ¿qué le decía esta vez?

-Comenzó a sentirse con derecho a reñirme, porque ya estaba saliéndome del "canon preestablecido" (la parejita). Una señora por la calle, al verme con los tres pequeños me advirtió sobre lo "mal que están los tiempos". Le dije: "A mí me da igual. Sólo sé que cada hijo es un beso de Dios y ya van tres besazos, señora..."

A los veinte meses nació María. Se llama así, a secas y celebramos su santo el día de Santa María, Madre de Dios, porque el día que me enteré de que estaba embarazada era el día de la Anunciación. Entonces viví un embarazo muy cerca de la Virgen María, pensando que Ella sentiría lo mismo que yo: sueño, cansancio, molestias..., cómo hablaría con el Niño Jesús, cómo haría sus pañales, cómo prepararía sus sábanas... Tanto lo imaginé que cuando llegó el día de ir al hospital para que naciera María, Javier me reñía: "¿pero a dónde crees que vas? ¡Vas a un parto!". Me lo decía porque mi maleta la llené con disfraces, alas doradas y cosas así, porque tenía la ilusión de hacer la fotografía de un belén viviente. Mire, aquí está: Javier es San José; Luli, la Virgen María; Elena, un ángel; y María, el Niño Jesús. Nació el 18 de diciembre y tras el esfuerzo de Javier (padre) pudimos mandar a todos una tarjeta de Navidad con este motivo.

Alguna gente ya se puso más rabiosa contra mí. Un día, en el parque, una señora me preguntó lo de si yo sabía sobre la paternidad responsable. Yo no me considero nada, pero sí creo que lucho por ser coherente - que no es fácil - y responsable: intuyo la gran importancia de lo que Dios me da prestado. Sé que hay que tener los pies en el suelo, y sé que a la vez hay que confiar mucho en Dios. Si El lo manda, El sabe más. Y desde luego sé que si me lo manda es porque me dará fuerzas para sacarlo adelante con alegría y salero, aunque implique esfuerzo. A la señora del parque me gustaría pedirle perdón, porque mi respuesta no fue muy correcta. Me salió del alma un "¿se cree que soy imbécil?", con un tono un poco elevado. Pero me gustaría también hacerle reflexionar sobre si no ha confundido en su corazón el concepto de "paternidad responsable" con el de "comodidad irresponsable". Creo - y no quiero juzgar a nadie - que de esto mucha gente sabe mucho.


-Quizá los índice de natalidad tengan alguna significación, en este sentido. Pero, no estamos aquí para juzgar a nadie. ¿Usted tiene una idea concreta del número ideal de hijos para un matrimonio normal?

- No es cuestión de un número. Es hacer en cada momento la Voluntad de Dios, aceptarla, amarla, ponerla en práctica, la que sea. Sean uno, o tres, o quince, o ninguno. Se trata de saberse querido y guiado por Nuestro Padre y olvidarnos de lo demás.

Javier terminó unos estudios y le iban a destinar. Creímos oportuno pensar que sería bueno que la llegada de un nuevo bebé se distanciase hasta que estuviéramos instalados en "algún lugar". Pero Dios decidió otra cosa mejor. Comentamos con Javier: "El hombre propone y Dios dispone. Cuanto más inoportuno y más inesperado, más de Dios será". Una amiga mía a la que quiero mucho, me decía: "¿Pero tú estás colgada?. Yo le dije: imagínate que eres hija de un gran rey, riquísimo; y que supieras que cada hijo tuyo fuera a ser heredero de la totalidad de ese reino, sin importar el número de hijos que tuvieras. La herencia sería la misma para todos. ¿Tú pondrías trabas a tener esos reyes en potencia? Cada hijo que tengo es hijo de Dios, heredero del Cielo, heredero de aquello que "ni ojo vio, ni oído oyó". ¿Quién soy yo para decidir quien va o no va? No puedo ser tan mezquina. Algo de lo que yo anhelo disfrutar, ¿cómo se lo voy a negar a alguien que, encima, voy a querer con todo mi corazón?

El problema del traslado y de la vivienda se solucionó mucho mejor de lo que esperábamos. Una vez más, lección: lección número mil. Desde el "después" es desde donde se entiende el "antes". Dios sabe más. Ya estamos instalados en una casa grande, con sitio para todos, todos juntitos, con la vida más organizada, etcétera. Con cinco niños ya he cumplido, ¿no? La ingrata de mí se iba dando mil razones para decir basta, es decir, no, a la pregunta que Dios había sembrado dentro de mi y de Javier: "¿y por qué no otro?". ¡Pobre Dios! Ya me creía algo y seguía siendo la misma rácana del principio. Pero El, con su infinita paciencia y bondad me hacía pensar: "Quiero ése".


-Pero usted ¿cómo oye a Dios?

-Como tanta gente que le oye: no con los oídos. El sabe decir las cosas; sólo hay que querer escucharle y pedírselo. Y aunque nos costaba, volvió a arrancar nuestro fiat!. Digo "nuestro" porque Javier y yo hemos hablado siempre de todo y compartido estos sentimientos.

Así que el nuevo bebé que está con nosotros es -igual que todos - hijo de Dios. Pero me parece que "éste" es especialmente querido por Dios: éste y no otro posible es el que quiere Dios. Así que no me equivoco si añado que este hijo no es sólo un besazo de Dios, sino - cómo decirlo - mucho más. Y esto me llena de gozo.

Lourdes se disculpa por -según dice - el "rollo que me está colocando". Pero no sé si hemos llegado aún al fondo de su concepto de "responsabilidad", y le pido que profundice un poco más en el asunto.

-¿No le parece frustrante, después de hacer una carrera con tanto esfuerzo, de tener peticiones de centros de enseñanza para trabajar fuera de casa en su profesión, encerrarse con cinco o seis niños en casa?

-Esto mismo me decía una amiga que estudia periodismo. La comprendí perfectamente, aunque no comparto del todo su opinión. También hablábamos de lo horriblemente difícil que está la vida para los matrimonios jóvenes. El problema de la casa es real. En muchas ocasiones son necesarios dos sueldos y uno se va en el alquiler del piso o pago de hipotecas... Todo esto es verdad y es una injusticia tremenda porque coarta la libertad de las personas. Es un problema político que habría que solucionar, con ayudas concretas. Pero también es cierto que hay un clima de desprestigio del trabajo de una madre de familia en su casa. Nos llaman "marujas". A mí me encanta mi carrera de Magisterio, que es vocacional al cien por cien. Disfruto dando clase y me encanta la idea de formar personas. No descarto la idea de trabajar en ello el día de mañana y procuro reciclarme, estar al día en la medida de mis posibilidades. Pero he renunciado por ahora al Magisterio y no sólo no me arrepiento sino que cada día soy más feliz con esta decisión.

¿Por qué no se valora el trabajo en casa? Porque no se gana un duro. Hoy, por desgracia, está extendida la idea de "tanto ganas, tanto vales". Y en casa, desde luego, de "duros", nada. Pero estoy en casa, en primer lugar, porque creo que los niños de 0 a 3 años necesitan imprescindiblemente de la compañía de mamá. Es el tiempo de formar su personalidad, su seguridad, su afectividad. ¿No estamos dispuestos a dejarnos la hijuela por el mejor colegio? Pues para esa edad, esto que hago es mejor que Oxford o Harvard.

En segundo lugar, creo que así hago -lo intento al menos - hogar, para que cuando lleguen del colegio o (mi marido) del trabajo, tengan alguien que les quiere con locura, para escucharles, ayudarles, estar con ellos. Solamente escuchando se detectan muchos problemas, la influencia de las amistades, se está más "al loro" y hoy en día es muy importante. Hay que andar con "los pies de plomo".

Siendo algo apasionante ayudar como profesora a la formación de los hijos de los demás, me parece que lo es muchísimo más, formar a tus propios hijos. Dan unas alegrías enormes. Javi, a los tres años, me dijo una vez: -Mamá, ¿a que cuando comulgas, el alma se pone blanca. -Sí. -¡También se pone amarilla!. -¿Amarilla? ¿por qué?. - Porque Jesús es Dios y Dios creó la luz. Entonces, cuando comulgas, el alma se pone amarilla de luz... Y a los 5 años: -Mamá, ¿cómo entró Jesús en el seno de la Virgen?. Yo empecé a pensar cómo se lo explicaba, pero se me adelantó: -Ya lo sé yo: entró Dios en el seno de la Virgen y dijo: ¡Ahora me convierto en Niño!

Anécdotas de este estilo me hacen pensar en mi responsabilidad en la formación de mis hijos. Yo no sé que será de su vida, pero me hacen reflexionar: "¿y si estoy educando un futuro sacerdote, ¡otro Cristo!?" Es mucha responsabilidad. Insisto, no sé que será de él, pero en todo caso estoy formando la sociedad de mañana. Tengo la misión de formar "sal de la tierra", "luz" y "levadura" del mundo. Y también tengo la responsabilidad de rezar, para que cuando ellos hagan uso de su libertad, haya siempre en sus labios un fiat! (¡hágase!) a la Voluntad de Dios. Es apasionante y sobrecogedor.

En resumen: ¿Cansancio?: todo. ¿Paciencia?: a veces me falta. ¿Felicidad?: TODA. ¿Por qué? Porque sé que soy hija de Dios y estoy donde debo estar. Porque me ayuda dándome "no sé qué". Tengo Esperanza, Ilusión, Alegría y Fe. ¿Qué más puedo querer? Ningún día es igual a otro, aunque parezca todo lo contrario. Pero, no se crea, así no he pensado desde le primer día. Ni siquiera depende de mí pensar así. Todo esto me lo va descubriendo Dios día a día.

Dejo al lector el juicio sobre este raro especímen llamado Lourdes. ¿Se trata de un fruto tardío de anacronismos irreversibles o de una anticipación del futuro, realidad de lo posible? Por si acaso, advirtamos al eventual lector poco avisado, que rehuya a personas como ésta, no vaya a ser que nos contagie su Fe, su Esperanza, su Amor y, sin querer, pulvericemos los materialismos y hedonismos al uso y nos hallemos de pronto en el alba de una nueva Humanidad llena de la alegría de vivir.


Antonio OROZCO


Descubriendo a Forrester / Finding Forrester

Director:
Gus Van Sant
Guión: Mike Rich.
Intérpretes: Ron Brown, Sean Connery, F. Murray Abraham, Anna Paquin, Busta Rhymes, April Grace, Michel Noury.
Duracìón: 133 min.
Para: Jóvenes.
Argumento:
Jamal es un sereno chaval negro del Bronx que juega muy bien al baloncesto y guarda para sí unas excepcionales cualidades como escritor. Podrá desarrollarlas cuando se hace amigo de William Forrester, un famoso escritor escocés, autor en 1954 de una única y mítica novela, ganadora del Premio Pulitzer, y que, por misteriosas razones, vive encerrado desde hace 30 años en un apartamento del peligroso barrio neoyorquino. Cuando Jamal es becado por un prestigioso instituto preuniversitario, los consejos literarios y vitales de Forrester le ayudarán a encauzar sus ilusiones e inseguridades, y a afrontar alguna injusticia. A su vez, la integridad y el idealismo de Jamal ayudarán a Forrester a salir de su egoísta y cobarde postración.

Una buena parte de la crítica internacional ha reprochado al guionista de Descubriendo a Forrester, Mike Rich, el haber hecho un cóctel bastante descarado de otros dramas contemporáneos de iniciación y redención, como el El Club de los Poetas Muertos, Amadeus, El hombre sin rostro o El indomable Will Hunting. También ha criticado a su director, Gus Van Sant, por alejarse cada vez más del estilo duro y radical de sus primeras películas -Drugstore Cowboy, Mi Idaho privado, Todo por un sueño-, hasta ir cayendo poco a poco en brazos del Hollywood más blando y convencional.

Ciertamente, esas críticas tienen fundamento, al menos en lo referente a la falta de originalidad de la trama, demasiado previsible, y a su desarrollo algo cansino y rutinario. Sin embargo, resultan injustas si obvian la notable calidad de la película, que ofrece un guión profundo y bien articulado, una puesta en escena de gran densidad dramática y visual, y una bellísima banda sonora. Todo ello, encarnado en unas interpretaciones muy emotivas, sobre todo las de Sean Connery y el debutante Rob Brown.

Jerónimo José Martín


Hemos seleccionado 2 de todos los mensajes recibidos deseandonos y deseandoles Felices Pascuas, agradecemos a todos nuestros suscriptores, ya casi 2.500, sus mails de aliento y cooperación. Gracias a todos y FELICES PASCUAS a toda la FAMILIA de Vivir en Familia.
 
Marta, Magdalena, Alvaro y Alfredo

¡FELICES PASCUAS PARA TODOS!
Que la Resurrección renueve nuestra Esperanza. El Espíritu de Dios pudo levantar a Jesús de su tumba ¿qué no podrá hacer por nosotros? Sí, somos hombres imperfectos y pecadores, pero Él nos elevó haciéndonos Sus Hijos y salvándonos por medio del Único Inocente que pisó esta tierra. A pesar de todo... esa es nuestra alegría. Es bueno para mí recordarlo y deseaba compartirlo con mis amigos.
Como dijo Santa Teresa:
NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE.
TODO PASA, TODO CAMBIA.
LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA.
QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA.
SÓLO DIOS BASTA.
 
Con cariño,                      Pato y familia 
 
Muy estimados coparticipes de "Cultura de la vida", No hay palabras para expresar  la extrañeza y el asombro que provoca el misterio que Dios haya permitido la muerte, precedida de la tortura, como camino de redención. Si no fuese Padre, y no hubiese sido Él mismo el primero en abrir el camino, no creo que hubiese cruzado por mente humana usar semejante destino.

Fue Él, el que injertó la "cultura de la vida" en la historia. Él mismo, es la "cultura de la vida" en semilla y a la vez en árbol pleno de frutos. Él, quien nos enseña a vivir en una frecuencia que atraviesa la muerte: la
caridad.

La "cultura de la vida", es una forma de vivir en caridad con Dios, con el prójimo, con nosotros mismos y con las cosas. Él nos enseño a hacerlo, viviéndolo. Pero, la continuidad entre lo finito y lo infinito, entre el desorden del mundo y la armonía del Reino, parece requerir un salto cualitativo que en su expresión máxima es la muerte, y  en su versión cotidiana es el dolor. Él, se introdujo en esa oscura niebla de lo temido, lo rechazado,  lo continuamente evitado y negado, y volvió glorificado.

La "cultura de la vida", es una invitación a seguir sus pasos, a hacer la experiencia de caminar sobre el agua y reaparecer detrás del muro de la niebla con un mensaje de fe y una experiencia de guía.

La "cultura de la vida", nos invita a hacer coincidir nuestro pensar con nuestro obrar, a aceptar el reto de anhelar vivir coherentemente los consejos que nos dio nuestro Padre,  unidos en la esperanza, solidarios en
nuestros destinos y hermanados en la fe en la providencia de nuestro Padre.

El Domingo de Pascua, se probó que  vivir como Jesús, forma excelsa de "cultura de la vida", es la única manera de llegar a la casa del Padre.

Felices Pascuas, feliz encuentro. Gracias. Reciban mis saludos más cordiales,
Lorenzo García Samartino

Sr: Director:
    En estos días, he escuchado tantas veces la palabra "aborto" que parece que nos olvidamos de su real significado, que es "pena de muerte" al niño por nacer, sin juicio ni abogado defensor. Quisiera preguntarle, no a los que defienden la pena de muerte, sino a los padres qeu la solicitan si saben como va a morir su hijo. Pues bien, si tiene 3 meses de gestación lo succionan con una aspiradora. Si es más grande, se le extrae, se le ahoga y su cuerpo es comercializado para fabricar cosméticos. También puede ser quemado con una solución salina dentro del útero de la madre, muriendo luego de una agonía de horas. Creo haber dicho suficiente para que aquellso que solo piensan en si y su futuro, lo hagan por aquel o aquella a quien quieren matar.
Agradezco su publicaciòn, saluda atentamente,
Magdalena Figari de Olaso