Revista Virtual de la
 Asociación
Vivir en Familia

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 Montevideo - Uruguay 


"Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada"
Edmund Burke
 
 
"A nadie le es lícito permanecer ocioso"
Juan Pablo II

CONTENIDO


Publicación Nº 8/01

EDITORIAL

 
MATERNIDAD, DIVINO TESORO
 
En la edición Nº 5/01 de esta revista, citábamos las sabias palabras de Mons. Charles Chaput, Arzobispo de Denver, USA: "La fertilidad es la bendición original dada por Dios al hombre y a la mujer... Es un don divino. Los dones están pensados para ser dados y recibidos gratuitamente; nunca rechazados por una parte, y nunca reclamados por otra... La anticoncepción rechaza el don de la fertilidad. Las tecnologías reproductivas lo reclaman".
Si la fertilidad es un don, también lo es la maternidad, consecuencia directa de la apertura a la vida. Pero ser madre, hoy en día, no es tarea fácil. El permanente cambio social, corrientes culturales contrarias a la familia, e incluso favorables a la maternidad "por capricho", generan numerosos problemas, sobre los cuales intentaremos dar algunas ideas.
Debe quedar claro que la maternidad no es sólo asunto de la mujer: es una realidad que debe ser vivida por el padre y por la madre, con el apoyo de la sociedad. Esta afirmación puede ser novedosa, pero tiene sus razones.
 
La maternidad debe ser complementada por la paternidad
 
Para que la maternidad pueda desarrollarse normalmente, hace falta el apoyo del padre, hace falta que el padre viva su paternidad. Lo cual no significa tan sólo proveer el sustento del hogar, sino también ayudar a la madre de sus hijos en todo cuanto haga falta, cuando se lo permita su actividad laboral. A veces, el tiempo de que se dispone es escaso porque las dificultades económicas obligan a pasar muchas horas trabajando, separado de la familia; en esos casos, cobra mayor importancia la calidad de la atención a la mujer y a los hijos: es necesario luchar por adquirir ciertas virtudes, como espíritu de servicio, desprendimiento, generosidad y buen humor, de manera de hacer agradable la vida a los demás. El padre, para favorecer y apoyar la maternidad de su esposa, debería tratar, por todos los medios, de estar siembre disponible. El Santo Padre, hace referencia a la "deuda" que contrae el padre con la madre de sus hijos, quien durante nueve meses, se "encarga" de la gestación; esa "deuda", la debería pagar el varón una vez nacido el niño, ayudando a su mujer en tareas que faciliten la atención del niño por parte de la madre y la adaptación de la madre a la nueva situación.
 
La maternidad y el trabajo deben compatibilizarse lo mejor posible
 
Es importante que la mujer pueda alternar su maternidad con su carrera profesional. Para ello, es necesario en primer lugar, que el marido le brinde a su esposa, todo el apoyo que esta necesita para desarrollar su cultura y su capacidad profesional. Por otra parte, la mujer-madre debe disponer del tiempo suficiente para criar a sus hijos, sin que ello perjudique irreversiblemente su actividad laboral y/o cultural. Y al revés: el trabajo, no debería afectar negativamente la atención a los hijos.
Quizá las necesidades económicas que hoy vivimos, hagan difícil encontrar un equilibrio óptimo entre la dedicación de la mujer al trabajo y al hogar. Por eso, es más importante que nunca afirmar que el mundo laboral debe aprender a respetar el don de la maternidad; si no lo hace, corre serios riesgos de deshumanizarse. El ámbito del trabajo y el ámbito de la cultura, necesitan del "genio" de la mujer para ser más acogedores, más "vivibles", más "disfrutables". La mujer-madre, puede hacer una contribución peculiar en este sentido, si se la deja de tratar como a un hombre -también si ella misma deja de intentar parecerse al hombre-, y se respetan sus tiempos, si se facilita la adaptación de sus obligaciones laborales a su particular condición maternal. De este modo, aunque los empleadores no vean en este enfoque más que problemas inmediatos, a largo plazo podrán comprobar que las mujeres, además de trabajar más a gusto y rendir más, al poder vivir su maternidad como corresponde, enriquecerán con su experiencia maternal la actividad laboral.
 
La paternidad debe manifestarse en el hogar y en el trabajo
 
El padre, no sólo debe asumir un compromiso con la maternidad de su propia esposa, sin que debe asumir un compromiso con el respeto a la maternidad de las mujeres que trabajan con él, o para él. En la medida que respete, facilite y proteja la maternidad de sus compañeras o empleadas, será digno de llamarse padre en el sentido amplio del término. Lo mismo se puede aplicar a las mujeres que dirigen empresas o que trabajan fuera de casa; aunque por lo general, suelen ser más comprensivas. Los hombres, deben contemplar la especial atención que requiere la maternidad de aquellas mujeres que no son sus esposas, y las mujeres, de esas otras mujeres que no son ellas mismas. Lo contrario, implica incoherencia, propia de quienes viven -esquizofrénicos- una vida hacia el hogar, y otra completamente distinta, hacia el mundo.
 
La sociedad debe promover la maternidad
 
Proteger y apoyar la maternidad, es un deber social. La sociedad debe favorecer la maternidad, porque la maternidad cumple una función social: provee al mundo de nuevos seres humanos que, entre otras cosas, pagarán la jubilación de los patrones y compañeros de sus madres, de las enfermeras y los médicos que los traen al mundo, etc. Una especie que no se reproduce, tiende a la extinción. Y si bien los seres humanos somos unos cuantos, hay signos alarmantes de estancamiento y aún decrecimiento de la población para las próximas décadas. Al menos en los países desarrollados, y en los que sin serlo, tenemos indicadores sociales similares a los suyos.
Estas ideas, son sólo un pantallazo de un tema profundo, que estimamos debería encararse con seriedad y profesionalidad por parte de quienes tienen en sus manos la posibilidad de establecer políticas, de fijar estrategias, de salvaguardar derechos; derechos que van desde la no discriminación, hasta la celebración del Día de la Madre, que algunas organizaciones feministas con representación en la ONU pretenden eliminar... y no precisamente por ser un día "comercial".
 
La perspectiva del amor
 
Puede sonar extraño para algunos lectores, que habiendo dedicado el editorial a hablar de la mujer-madre, no hayamos hecho referencia alguna a la "perspectiva de género", tan difundida hoy en el mundo. Ello se debe a que desde nuestro punto de vista, las relaciones entre los cónyuges no deben basarse en "equilibrios de poder", ni en una "lucha de clases" de "oprimido" contra "opresor" al interior de la familia, sino en el amor de los esposos. El hombre y la mujer, capaces de amar y ser amados, son iguales en su dignidad porque comparten la misma naturaleza humana, porque son personas; pero, aunque en cuanto personas el marido y la mujer tienen idéntica dignidad, son esencialmente distintos en cuanto personas sexuadas. Esta diferencia entre iguales, hace que las relaciones matrimoniales, se basen en la complentación mutua entre marido y mujer, llamados a ser "una sola carne". Complementación que cuando se realiza armónicamente, se verifica en la entrega, en el respeto y en el amor de los cónyuges
Así, cuando el amor es sincero, el respeto total y la entrega absoluta, los esposos se abren a la fecundidad; pues sólo si están abiertos a la vida -a la maternidad-, los esposos son capaces de manifestar plenamente, además del amor mutuo, el amor que ambos tienen por los hijos que puedan venir y por sus semejantes.
 
AVE FAMILIA
 

MATRIMONIO Y FAMILIA

MATRIMONIOS: TRES DE CADA DIEZ PAREJAS SE DIVORCIAN

Este promedio ubica a Uruguay en los guarismos de países desarrollados - Más de 6.000 divorcios al año - Aunque la ley que regula el divorcio data de 1907, el crecimiento de las rupturas maritales se inició en los '80.

Por Mariana Rethen (Diario El País)

Tres de cada diez casamientos que se concretan en Uruguay terminan en divorcio y la mitad de esas rupturas ocurren antes de los 10 años de matrimonio, según indican los datos de un estudio realizado por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, al que El País tuvo acceso. Con un promedio de más de 6.000 divorcios al año, Uruguay se ubica en los guarismos de países desarrollados. El país presenta casi al mismo nivel que Francia, donde se disuelven un 31% de las uniones maritales, y la mitad que Estados Unidos, donde las rupturas alcanzan al 60% de las uniones. Si bien la ley que regula el divorcio data de 1907, el crecimiento vertiginoso de las rupturas matrimoniales no se presentó hasta la década de los 80, se señala. "La explicación de este aumento probablemente deba ser rastreada en el marco de profundas transformaciones culturales que afectan el conjunto del mundo occidental, en especial con una mayor valoración de la autonomía individual, y con la redefinición de las actitudes hacia el matrimonio; asimismo, la creciente inserción de la mujer en el mercado de empleo y la consiguiente alteración en la división tradicional de los roles conyugales (...)", apunta el estudio.

Causas y tiempos

Desde la aprobación de la primera ley de divorcio a principio de siglo hasta la actualidad, la legislación ha sufrido varias transformaciones. Se sumaron nuevas causales para que los cónyuges puedan presentar una demanda de divorcio y se acortaron los tiempos necesarios para concluir el proceso. Un divorcio se resuelve en cuestión de tres o cuatro meses siguiendo los procedimientos vigentes, aseguró a El País el ministro del Tribunal de Apelaciones de Familia, Ricardo Pérez Manrique. "Mientras que antes llevaba entre seis meses y un año, actualmente, con el Código General del Proceso que establece que las audiencias sean orales, es posible sacar un divorcio en pocos meses", agregó el entendido. Aunque una vez que se concluye el proceso la sentencia puede ser apelada por alguna de las partes, si se encuentra desconforme, "rara vez vez ocurre, pero si sucede eso el trámite se extiende a un año", explicó el magistrado. Si bien existen doce causales reconocidas por la ley para solicitar la disolución del vinculo matrimonial, en la mayoría de los casos se alude a la de "riñas y disputas porque es la que exige pruebas más flexibles, aunque encubre otras causales como injurias y adulterio". "La mayoría de las veces las parejas se presentan ante el juez con un acuerdo tácito entre las partes. Se finge el divorcio litigado, pero como están de acuerdo eso agiliza el proceso", explicó Pérez Manrique. El costo de una demanda de divorcio varía según el caso, pero en promedio ronda los U$S 500.

Repercusiones

El estudio de la Universidad de la República señala que "el aumento de los divorcios constituye una de las transformaciones recientes de mayor relevancia en lo que respecta a las relaciones familiares en el Uruguay". Las repercusiones son múltiples y se manifiestan en distintos aspectos: "La extensión del divorcio afecta la composición del mercado matrimonial, potencialmente más personas están en situación de buscar y eventualmente conformar una pareja, el rango de edades de los elegibles y sus posibles combinaciones, se vuelve más heterogéneo, contribuyendo a modificar el calendario de nupcialidad", sostiene el texto. La extensión del divorcio influye además sobre los patrones de fecundidad, especialmente cuando las rupturas se producen en las etapas en que se procesa el grueso de la reproducción. El núcleo familiar típico comienza a desdibujarse y se extienden las familias monoparentales cuya jefatura es ejercida por un individuo divorciado o separado, mayoritariamente mujer, señala el estudio. Con el aumento de los divorcios se incrementan también los hogares reconstituidos, fruto de segundas uniones, que en ocasiones incluyen hijos de los matrimonios anteriores. "Las consecuencias de este cambio sobre la estructura de los hogares y sobre la flexibilidad del ciclo de vida familiar son evidentes, en la medida en que el divorcio disuelve los hogares con mayor precocidad que la viudez, los hogares monoparentales involucran crecientemente la existencia de hijos con edades menores, asimismo al tratarse de jefes más jóvenes aumentan las probabilidades de que una nueva unión vuelva a recomponer el núcleo", apunta el texto. Respecto a las consecuencias económicas que el divorcio provoca en los miembros de la pareja, el estudio señala que si bien es escaso lo que se sabe las tendencias indican que "casi sin excepción las mujeres que experimentan un divorcio sufren un deterioro en su posición económica y que los niños cuyas familias se disuelven ven resentidas sus condiciones materiales de vida".

Ley de divorcio

  • El primer Código Civil del Uruguay (1869) proclamaba el carácter sacramental del matrimonio y establecía la indisolubilidad del vínculo conyugal, las leyes que regulaban la vida matrimonial se regían entonces por el derecho canónico.
  • En 1885 el matrimonio civil fue declarado obligatorio y la naturaleza sacramental fue eliminada de la normativa matrimonial.  
  • En 1907 se aprobó la ley que volvió posible el divorcio absoluto.
  • En 1913 se introduce la posibilidad del divorcio unilateral para la mujer.
  • Finalmente en 1978 se introduce la última modificación a la ley que rige actualmente, donde se establece la igualdad de ambos cónyuges en lo que respecta a la infidelidad.
  • Las causales reconocidas en esta ley son: el adulterio, la tentativa contra la vida del otro, por sevicias o injurias graves, por la propuesta del marido para prostituir a su mujer o de cualquiera de los cónyuges para prostituir a sus hijos. Cuando hay entre los cónyuges riñas y disputas continuas. Por una condena a más de 10 años de prisión. Por la separación del hogar durante más de tres años. Por la incapacidad mental permanente e irreversible. Por mutuo consentimiento de los cónyuges y por la sola voluntad de la mujer. 
Diario El País, 20 de mayo de 2001
 

BREVE SÍNTESIS DEL ESTUDIO "SOBRE REVOLUCIONES OCULTAS: LA FAMILIA EN EL URUGUAY"
Documento elaborado por Carlos Filgueira, con la colaboración de Alvaro Fuentes (CEPAL, 1996).
 
En el Uruguay, las tendencias recientes del cambio social, presentan características patológicas. Como ejemplos, se citan la creciente ilegitimidad de los nacimientos, el incremento de los índices de embarazo precoz y de "madres adolescentes", los actos de violencia pública y doméstica o el abandono de los hijos. Estos cambios se deben a procesos estructurales; por tanto, son más difíciles de modificar a corto plazo. La profunda transformación operada en la familia uruguaya, está signada por cambios que se dan a tres niveles:
 
Cambios en la estructura de la población
 
Los cambios en los patrones de reproducción, provocaron entre otras cosas, un cambio de la estructura de edades y un incremento en  el envejecimiento relativo de una población históricamente caracterizada por su nuclearidad, su baja tasa de fecundidad y su reducido tamaño. La familia nuclear tipo (padres e hijos), constituye hoy apenas el 37% de los hogares.
 
Cambios económicos
 
El número de hogares con aportantes múltiples al presupuesto familiar pasó en los últimos 20 años, de 33% a 50%. El trabajo y la independencia de la mujer, resienten el equilibrio natural de la familia. Al equipararse los ingresos de la mujer con los del varón, se deprecia el rol del hombre como aportante único, padre y esposo, lo cual erosiona el modelo normativo que definió históricamente las relaciones familiares. Como consecuencia, se incrementan las tensiones al interior de la familia y el hombre al perder protagonismo, se desentiende de sus responsabilidades familiares y contribuye así a la desorganización familiar, dejando de ser una referencia moral para las nuevas generaciones.
 
Cambios culturales
 
Tres grandes transformaciones sociales contribuyeron a cambiar los patrones normativos de la familia, legitimando "nuevos" comportamientos: I) Aumentó la frecuencia de las relaciones premaritales entre personas sin pareja estable y se afianzó una cultura que diferencia la sexualidad del matrimonio y la procreación. Así,  las mujeres de las clases medias y altas, retrasan su edad  promedio de casamiento y procreación, y adelantan el divorcio, pues quienes convivieron antes del matrimonio, tienen menor capacidad de adquirir compromisos duraderos. En cambio, en los sectores más pobres, se incrementan los embarazos precoces, las madres adolescentes y las madres solteras que conviven en hogares "de hecho". Esto tiene como consecuencia un progresivo incremento en el número de hijos ilegítimos. II) El divorcio creció extraordinariamente en los últimas 30 años; la sociedad uruguaya está inmersa en una “cultura del divorcio”, en la que predominan valores de materialismo, autorrealización e independencia. III) Los movimientos feministas, estimularon la legitimación de valores de igualdad entre hombres y mujeres, con lo cual contribuyeron a la deslegitimación y a la ruptura del sistema familiar de aportante único. Para tener una idea de las dimensiones de estos cambios y de cómo afectan a la familia, basta mencionar que:
La familia está sufriendo transformaciones culturales, económicas y sociales, debido a las influencias del contexto en que se desenvuelve. Si bien en Uruguay la familia construyó en el pasado un capital social importante. Ese capital se ha gastado, se consumido y debe ser renovado. En la actualidad, se está asistiendo a la formación de un círculo perverso de deterioro creciente de las reservas de capital social, sin que sea considerada suficientemente la necesidad de mantenerlo y renovarlo.
 

Un estudio sociológico muestra los beneficios personales y sociales de la unión matrimonial
 
EL MATRIMONIO MARCA LA DIFERENCIA
 
M. Ángeles Burguera
 
Hoy día es de buen tono mantener en público que el matrimonio es solo una opción entre otras y que la mera cohabitación debería tener los mismos derechos. Pero la realidad social prueba que el matrimonio todavía marca la diferencia. En el libro The Case for Marriage (1), publicado recientemente en Estados Unidos, las sociólogas Linda Waite y Maggie Gallagher muestran con datos los beneficios que a largo plazo supone el matrimonio para las parejas y para la sociedad. Beneficios que justifican que el matrimonio sea tratado como una opción social preferente.
 
En Estados Unidos el índice de fracasos matrimoniales es muy alto y, aun así, casi el 90 por ciento de los que se divorcian o separan continúa pensando que la boda abre un camino para toda la vida. ¿Por qué se da esta contradicción? Linda J. Waite y Maggie Gallagher han investigado el asunto en un libro que combina datos estadísticos, análisis sociológico y crítica cultural.
Su conclusión es que el matrimonio es lo más parecido a un seguro de vida de largo alcance. En conjunto, los casados gozan de mejor salud, tienen un estado emocional y psíquico más satisfactorio y están más estimulados a aumentar sus ingresos que los que viven solos o cohabitan. Estos efectos positivos sólo ocurren si la sociedad da un reconocimiento público al compromiso matrimonial. Y, ahí está el quid, porque según estas dos sociólogas, en las últimas décadas asistimos a un proceso de “privatización” de la relación matrimonial, que mina en sus mismos fundamentos el contrato más importante de una vida.
 
Una cuestión de salud pública
 
Junto a la falta de apoyo público al matrimonio, ha crecido la facilidad para divorciarse y han ganado aceptación social otras fórmulas de convivencia, como la cohabitación o la maternidad en solitario. Las autoras detectan que pocos consejeros dedican sus energías a fortalecer un matrimonio en crisis y los que deberían hacerlo –psicólogos, educadores, sacerdotes– parecen centrarse sólo en el beneficio emocional del matrimonio, como si éste fuera la única ventaja. De ahí que cuando “la aparente felicidad” disminuye, no hay argumento para frenar el “fracaso”.
Frente a esa visión reduccionista, Waite y Gallagher ofrecen en su obra un análisis pormenorizado de los principales efectos positivos del matrimonio y argumentan que la defensa del contrato matrimonial ha dejado de ser “una mera preocupación moral para convertirse en una cuestión de salud pública”. Por ello es importante advertir los beneficios a largo plazo del matrimonio, beneficios que arrancan del “poder transformante” de este compromiso: algo tan concreto como la fidelidad matrimonial.
 
Un seguro de vida que cubre todo
 
La seguridad de un matrimonio para toda la vida anima a los esposos a tomar decisiones conjuntas y a especializarse en tareas que facilitan la vida en común. Se trata de una complementariedad que supera con creces las posibilidades de un soltero –obligado a hacer frente a todas las necesidades con sus solos recursos– y también las de una pareja de hecho, en la que la duda sobre el futuro siempre actúa de freno y recorta las posibles economías de escala, pues se pretende a un tiempo nadar y guardar la ropa. En el ámbito financiero, el libro concluye que el ahorro de marido y mujer por el mero compartir energía, muebles y electrodomésticos, instalaciones, etc. puede suponer un aumento de hasta un tercio en el nivel de vida de ambos cónyuges.
Otra de las ventajas del matrimonio duradero es la de actuar como un auténtico “seguro de vida”, no sólo ante eventualidades como el paro, la enfermedad o la vejez. Una póliza que garantiza una atención global cuando marido o mujer enferman: el que quede sano “trabajará más para compensar los ingresos perdidos, facilitará cuidados personalizados al incapacitado o se encargará del trabajo de la casa que el otro ya no pueda hacer”.
Pero las mejores ganancias vienen de la exclusividad. La relación afectiva garantizada por el pacto matrimonial supera cualquier otra, no sólo en los aspectos más íntimos –la promesa de estabilidad reduce la incertidumbre– sino también en el apoyo constante en los momentos de dificultad o tensión. “El matrimonio y la familia –afirman las autoras– proporcionan un sentido de dependencia, el sentido de amar y ser amado, de ser absolutamente esencial para la vida y la felicidad de los demás”. Esto da una perspectiva diferente para afrontar los problemas que uno encuentra, “porque hay personas que dependen de ti, que cuentan contigo o se preocupan de ti”.
Al otro lado de este marco de ventajas, hay que situar el escaso apoyo externo a la estabilidad matrimonial.
De hecho, la mayoría de las guías para el divorcio e incluso de los manuales terapéuticos para los estudiantes aconsejan no considerar o minimizar el posible efecto negativo sobre los hijos, a la hora de aconsejar sobre la continuidad de un matrimonio.
Quizá uno de los aspectos más interesantes del libro sea la refutación –con datos– de la idea de que, si el matrimonio va mal, el divorcio es la mejor solución también para los hijos. Las autoras citan un estudio en el que se analizan las características de más de dos mil personas casadas, a lo largo de quince años. En la mayoría de los casos se llega a la conclusión de que tanto un matrimonio desgraciado como un divorcio reducen el bienestar de los hijos, pero, a largo plazo, el divorcio lleva a relaciones más problemáticas entre padres e hijos; aumenta la probabilidad de que los hijos se divorcien a su vez, y reduce también las posibilidades de éxito en la educación y en la carrera profesional de los hijos.
 
Divorcios inexplicables para los hijos
 
Un estudio más profundo de los efectos del divorcio distingue entre dos tipos de situaciones: los divorcios que ocurren en matrimonios con alto nivel de conflictividad y los que tienen lugar en hogares en los que las discusiones o la violencia no aparecen más que raramente.
“En el primer caso, los hijos pueden experimentar el divorcio –al menos psicológicamente– como un alivio; en el segundo, la experiencia de la ruptura familiar les supone un desastre absoluto e inexplicable”, se concluye. Y lo peor es que, entre los entrevistados, “sólo un treinta por ciento afirmaron haber tenido más de dos discusiones serias el mes anterior al divorcio”. Los datos resultan claros: “La mayoría de los divorcios en los que hay niños implicados no rompen matrimonios desastrosos sino matrimonios que, desde el punto de vista de los hijos, son, al menos, suficientemente buenos”.
Waite y Gallagher señalan también el papel que han tenido los abogados norteamericanos en la flexibilización de la legislación divorcista, hasta conseguir el divorcio unilateral, y sin necesidad de alegar ninguna causa.
Con la reforma introducida en Estados Unidos, resumen las autoras, “se requieren dos personas para casarse, pero sólo una para divorciarse a cualquier hora, por cualquier motivo y tan rápido como los tribunales puedan dividir las propiedades o definir a quién corresponde la custodia de los hijos”.
Todas estas amenazas están bloqueando el descubrimiento de las ventajas del matrimonio y hacen prevalecer una mentalidad defensiva.
La falta de interés hacia el matrimonio se refleja en la disminución de ayudas específicas para la familia basada en el compromiso matrimonial. La presión de algunas minorías combativas hace parecer discriminatorio el establecimiento de políticas favorables al matrimonio –es un asunto privado, de dos adultos, en el que nadie tiene derecho a intervenir–. Paradójicamente, otras formas de relación, como pueden ser las parejas de hecho, exigen como propias las ventajas sociales de los casados y los tribunales cada vez se sienten más proclives a considerar que puede ser incluso inconstitucional tratar de manera diferente a las parejas, en función de si están o no casadas.
Una opción social preferente Gallagher y Waite culminan su análisis con la sugerencia de unas líneas de actuación para reconocer al matrimonio como una opción social preferente. Hay que dejar de considerarlo como una opción privada más –aseguran– y verlo como lo que es: un compromiso público, un ideal moral y una institución social.
Por eso la primera propuesta se refiere a la necesidad de hablar sobre el matrimonio. En un momento en que muchas personas han dejado de usar la palabra “matrimonio”, los investigadores sociales y los expertos universitarios tienen una particular responsabilidad en analizar los efectos sociales del matrimonio. Por ejemplo, el cálculo del coste público de los fracasos matrimoniales proporcionaría datos para evaluar la oportunidad de muchas subvenciones o subsidios.
Otra de las sugerencias para fortalecer el matrimonio exigiría adecuar la política fiscal, de manera que no penalice a las familias con más de dos hijos, y reformar la legislación sobre el divorcio. Algo empieza a hacerse. El último capítulo recoge la experiencia reciente de dos Estados –Luisiana y Arizona– que en 1997 y 1998 establecieron leyes más restrictivas. En el primer caso, la reforma incluye un acceso limitado al divorcio, la prolongación de los períodos de espera y la obligatoriedad de asesoramiento familiar previo.
También ofrece la posibilidad de elegir entre la legislación existente –que permite el divorcio unilateral– y un nuevo tipo de contrato matrimonial que limita el divorcio a ciertos casos.
 
Cambios legales
 
También se sugiere el restablecimiento de un estatuto legal particular para el matrimonio, con un nuevo modelo de derechos y responsabilidades. En el nuevo modelo de matrimonio, “se debería reconocer –apuntan las autoras– que cuanto más tiempo se lleva casado, más interdependientes se hacen las vidas y el daño de una separación legal es también mayor. También se debería tener en cuenta que los derechos y responsabilidades del matrimonio cambian de manera fundamental cuando se tienen hijos que todavía no han alcanzado la edad adulta”.
Otro modo de abordar el fortalecimiento del matrimonio sería desaconsejar la maternidad en solitario, para lo cual los medios de comunicación y los personajes populares deberían dejar de presentarla como una opción más. Las consecuencias de estas campañas sobre las adolescentes pueden ser graves, sobre todo porque tener un hijo reduce las probabilidades de casarse posteriormente y complica las posibilidades de acabar los estudios.
Waite y Gallagher tienen también un mensaje para los hombres, quienes deberían tomar conciencia de los amplios beneficios del matrimonio. Estarían así más dispuestos a colaborar con sus esposas, pues muchas mujeres no encuentran ninguna ventaja en tener que trabajar para aportar ingresos y, a la vez, llevar la casa y ocuparse de los hijos. Los maridos deberían descubrir un nuevo beneficio: el de compartir la responsabilidad de ocuparse de la casa y de la familia.
 
(1) Linda J. Waite y Maggie Gallagher. The Case for Marriage. Doubleday. New York (2000). 260 págs. 24,95 dólares.
Linda J. Waite es profesora de Sociología en la Universidad de Chicago.
Maggie Gallagher es directora del Marriage Program en el Institute of American Values.
 
MATRIMONIO Y VIOLENCIA DOMÉSTICA
 
Una de las ideas difundidas por el feminismo radical es que el matrimonio coloca a la mujer en una situación peligrosa, con el riesgo de agresión o maltrato. Según este mito, los maridos ven a sus mujeres como una “propiedad”, susceptible de ser tratada con violencia. Siguiendo el razonamiento, las crecientes tasas de divorcio no serían más que un indicio de que por fin las mujeres pueden escapar de esta agresión y, en consecuencia, cualquiera que pretenda limitar o retrasar las causas de divorcio está amenazando literalmente la vida de las mujeres.
Aun reconociendo que la violencia doméstica es un grave problema, Waite y Gallagher concluyen que no hay ninguna evidencia científica que apoye la relación de ésta con el matrimonio. En primer lugar, consideran que se da una confusión terminológica por la que no se distingue entre el “maltrato a la esposa” o entre los cónyuges, y la expresión “violencia doméstica”, en la que se engloba todo tipo de agresiones, independientemente de su origen: maridos, novios, antiguos novios, conocidos, etc. También se incluyen aquí los ataques registrados en el marco de las parejas de hecho.
Las conclusiones del estudio confirman que, ante el riesgo de violencia, “el lugar más seguro para una mujer es el matrimonio”. “Si el matrimonio fuera la verdadera causa de la violencia contra la mujer, los resultados demostrarían que sufren un riesgo mayor y también se registrarían más casos de maridos que agreden a sus mujeres, pero muy pocos lo hacen”, afirman.
Por el contrario, abundantes investigaciones muestran que hay más riesgo de violencia para la mujer en las parejas de hecho. Por un lado, la mayoría de los hombres que mantienen estas relaciones son más jóvenes y tienen menos educación que los casados. Incluso filtrando las diferencias de educación, raza, edad y género, las personas que conviven tienen una propensión tres veces superior a la de los casados a mantener discusiones violentas.
Las parejas que cohabitan se encuentran mucho más aisladas socialmente que los matrimonios, aseguran las autoras. Es mucho más fácil que, cuando llegan los conflictos, las parejas de hecho tiendan a ser agresivas, puesto que no han invertido mucho en su relación y no tienen tanto que perder. M.A.B.
 
 

 
CONSEJO PONTIFICIO PARA LA FAMILIA: OPCIÓN DECISIVA DEL PAPA WOJTYLA
Se cumplen 20 años de la creación de este organismo vaticano

CIUDAD DEL VATICANO, 31 mayo 2001 (ZENIT.org).- El 13 de mayo de 1981 el atentado de Mehmet Alí Agcá impidió a Juan Pablo II anunciar uno de sus novedades para la Curia romana que marcarían más claramente su pontificado: la creación del Consejo Pontificio para la Familia, que en este mes ha cumplido veinte años.
La crisis de la familia es sin duda una de las preocupaciones más claras del pontificado del Papa Karol Wojtyla. A este tema le ha dedicado algunos de sus documentos más importantes. Ahora bien, para que esta labor de reflexión pudiera hacerse más eficaz, pronto se dio cuenta de que necesitaba un brazo operativo: un Consejo Pontificio. Por ello creó un Consejo vaticano a quien le encargó la promoción de la pastoral y del apostolado en campo familiar, mediante la aplicación de las enseñanzas y orientaciones del Magisterio eclesiástico, para ayudar a las familias cristianas a cumplir su misión educativa y apostólica. Además, el Consejo sostiene y coordina las iniciativas en defensa de la vida humana en todos los estadios de su existencia, desde su concepción.
Otros argumentos de los que se ocupa el Consejo Pontificio para la Familia, según sus propios estatutos, son: educación sexual, demografía, anticoncepción y aborto; esterilización, ingeniería genética y diagnosis prenatal; homosexualidad, y problemas éticos y pastorales relacionados con el sida y otros problemas de bioética. El Consejo se ha convertido de este modo en una de las grandes novedades introducidas en estos 23 años por Juan Pablo II al gobierno central de la Iglesia, junto a la creación del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud. La primera institución vaticana de este tipo, aunque con atribuciones menores, fue creada por Pablo VI, en 1973, cuando dio vida al Comité para la Familia.
Desde finales de 1990, Juan Pablo II ha puesto en la presidencia de este Consejo Pontificio al cardenal Alfonso López Trujillo (Colombia, 1935), un trabajador incansable, ex presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), que ha dado un dinamismo inesperado a esta criatura del pontificado actual. Al genio del Papa y a las capacidades organizadoras del cardenal López Trujillo y de su equipo de colaboradores, entre quienes se encuentran el obispo Francisco Gil Hellín y monseñor Francesco Di Felice, respectivamente secretario y subsecretario del Consejo, se debe el éxito de los Encuentros Mundiales del Papa con las Familias. El último, tuvo lugar el 15 de octubre, día en el que 200 mil personas en Roma desafiaron una impresionante lluvia para encontrarse con el obispo de Roma. El próximo Encuentro mundial de las familias se celebrará en Manila, en el año 2003. Filipinas ya está preparando esta visita del Papa. El primer encuentro de estas características se celebró en Roma, en 1994. El segundo, tuvo lugar en Río de Janeiro, en 1997. En aquella ocasión los participantes superaron con creces el millón.
En estos momentos, como el cardenal López Trujillo reveló en el consistorio de Cardenales el 21 de mayo, el Consejo está preparando un diccionario de «nuevos» términos relativos a la sexualidad humana y familia, como son la «salud sexual» o «diferencias de género». Para realizar esta labor cuenta con la colaboración de unos cincuenta expertos de prestigio internacional, incluso no católicos. Otros documentos importantes publicados por este Consejo en estos veinte años, han sido «Familia, matrimonio y "uniones de hecho"» (21 de noviembre de 2000); «Familia y derechos humanos» (9 de diciembre de 1999); «Vademécum para los confesores sobre algunos temas de moral conyugal» (1997); «Preparación al Sacramento del Matrimonio» (1996); «Sexualidad Humana: Verdad y Significado» (1995); «Carta de los Derechos de la Familia» (22 de octubre de 1983). Pueden ser consultados en la página web del Consejo Pontificio para la Familia: http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/family/index_sp.htm
 
ZS01053105


DEFENSA DE LA VIDA

La diputada Daisy Tourné pidió informes al MSP y planteará el asunto ante el Parlamento
 
DENUNCIAN ESTERILIZACIONES "PRECIPITADAS"
 
Loreley Nicrosi de la redacción de EL OBSERVADOR
 
Mujeres que en algunos casos apenas superan los 20 años de edad señalan que no contaron con las condiciones necesarias para meditar la decisión antes de ser intervenidas
 
Mujeres que fueron esterilizadas en instituciones públicas y privadas por presuntas indicaciones médicas "precipitadas", denunciaron su situación a la diputada del Encuentro Progresista (EP) Daisy Tourné, quien se dispone a plantear el asunto ante una comisión del Parlamento. Después de escuchar estos testimonios, la legisladora, que pertenece al Partido Socialista, inició una investigación personal y obtuvo un video científico filmado en 1988 en el cual varias mujeres que fueron esterilizadas dan su testimonio y plantean denuncias y situaciones similares a las que la diputada escuchó en los últimos días. Tourné indicó que si bien este tipo de intervención suele practicarse a mujeres de más de 30 años de edad, algunos de los testimonios que escuchó pertenecen a jóvenes que apenas superan los 20 años. Según dijeron estas mujeres, no tuvieron tiempo de meditar una decisión ya que la consulta para realizarles la esterilización tubárica "se les planteó en momentos previos a un parto o antes de practicar una cesárea", explicó Tourné. La legisladora cursó un pedido de informes al Ministerio de Salud Pública (MSP) para conocer el número de intervenciones quirúrgicas de esterilización tubárica que se practican en el país, las edades de las pacientes, la causal de las mismas y consultar si existe algún mecanismo por el que se acredite la voluntad expresa de la mujer a realizarse una intervención de ese tipo. Luego se propone plantear el tema en la Comisión de Género y Equidad de la Cámara de Diputados. Para Tourné el debate del tema en el Parlamento apunta a "conservar la libertad de opción que tiene la mujer, y al mismo tiempo darle garantías al cuerpo médico para que pueda proceder con los resguardos que corresponda".
 
"Alarma"
 
(...) De la indagatoria surgió un video científico realizado por el Centro de Televisión Científica de la Universidad de la República, en el cual un equipo médico evaluó el "impacto psicológico" que provocó a las mujeres la esterilización, que en algunos casos fue realizada por indicaciones médicas "precipitadas". En el video, que fue realizado en 1988, mujeres de distinta edad y condición social expresan su experiencia y las condiciones en que les consultaron si aceptaban realizarse una esterilización tubárica. Empero, Tourné señaló que pese al tiempo transcurrido desde la realización del video, las denuncias que recibió en los últimos meses mantienen las mismas características que los testimonios brindados hace 13 años. "No generalizo, pero me alarma, porque estamos presionando la vida de las mujeres", opinó Tourné. (...) A nivel médico se maneja como una de las causas de arrepentimiento tras una esterilización el hecho de que la mujer tenga menos de 30 años o que la intervención se le realice inmediatamente después del parto. Tourné dijo que si bien en el Hospital de Clínicas existe un formulario en el cual la mujer y su esposo deben dar "su consentimiento" para someterse a esa intervención, desconoce qué mecanismo se utiliza en el resto de las instituciones públicas. A nivel privado, indicó que en una de las principales mutualistas las eventuales esterilizaciones son analizadas por una comisión especial.
 
VENTAJAS, DESVENTAJAS Y ADVERTENCIAS DE LOS MÉDICOS
 
Esterilización femenina
 
Es un procedimiento quirúrgico en el que las trompas de Falopio, que transportan el óvulo desde el ovario hasta el útero, se bloquean (se atan y se cortan, se cauterizan, se cierran con un anillo o grapa). El bloqueo de las trompas de Falopio impide que los espermatozoides se unan con el óvulo, y por consiguiente se previene la fertilización. La esterilización pone fin a la fertilidad permanentemente (sólo 2% de fracaso después de 10 años)
 
Caracteríasticas
 
Eficaz y de efecto inmediato
Permanente
No tiene efectos sistémicos
No interfiere con el acto sexual
Tiene efectos beneficiosos que no se relacionan con la anticoncepción (protección parcial contra el cáncer del ovario y la EPI)
 
Desventajas
 
Posible arrepentimiento
Procedimiento quirúrgico (molestia por la operación)
No protege contra las ETS/VIH
Si la operación fracasa y la mujer queda embarazada, hay muchas probabilidades de que el embarazo sea ectópico
 
Motivos de arrepentimiento
 
Menores de 30 años de edad
Solteras o recién casadas
Deseo de tener hijos de otro sexo
Alguien las presiona a tomar la decisión
El compañero se opone
La intervención se realiza inmediatamente después del parto
Tienen limitado acceso a otros métodos
 
Tomado de El Observador, 22 de mayo de 2001
 

ESTERILIZACIÓN "PRECIPITADA": COMBATIR LAS CAUSAS, ANTES QUE LAS CONSECUENCIAS
 
Ing. Agr. Álvaro Fernández
 
La diputada Tourné (Partido Socialista, Frente Amplio), inició una investigación sobre presuntas esterilizaciones "precipitadas" de mujeres jóvenes y/o con escasa capacidad de tomar decisiones libres (falta de información, presiones, etc.). Dicha acción, rápida y firme, merece nuestro reconocimiento y el de todos aquellos que trabajamos por la vida y la familia.
Sin embargo, no compartimos la afirmación de la legisladora cuando declara que el debate apunta a "conservar la libertad de opción que tiene la mujer, y al mismo tiempo darle garantías al cuerpo médico para que pueda proceder con los resguardos que corresponda". Desde nuestro punto de vista, la esterilización no contribuye en modo alguno a la libertad de opción de la mujer, ya que se trata de una operación irreversible, de efectos permanentes. Mal se puede hablar entonces de libertad, cuando el viaje de la esterilización, sólo ofrece un boleto: el de ida. No hay posibilidad física de retorno, y por tanto, la libertad de decidir, se convierte en mera ilusión: la mujer que se esteriliza, no puede recuperar, su fertilidad. No en vano, la principal desventaja del método, es el "posible arrepentimiento".
Aún cuando se invoquen causas graves para recurrir a la esterilización, sólo la mujer que no se esteriliza es verdaderamente libre. Asimismo, sólo el médico que informa exahustivamente a la mujer sobre los riesgos y consecuencias de esta práctica y busca disuadirla de su utilización, es verdaderamente respetuoso de la libertad de su paciente. En consecuencia, la falta de respeto a la libertad propia y ajena, parecen ser causas que explican, al menos en parte, este problema.
Otra causa que contribuye a fomentar las esterilizaciones precipitadas, es la difusión masiva de pésimos programas de educación sexual y/o manuales de prevención del SIDA para adolescentes, como el archidebatido libro "¡Escucha, aprende, vive!". En efecto, en la página 59, este documento afirma lo siguiente:
"Procurar una sexualidad más libre y responsable conduce a pensar en los métodos anticonceptivos, con el fin de evitar embarazos no deseados. Es posible elegir entre varios métodos anticonceptivos, pero esta elección debe ser realizada por la pareja conociendo las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, de manera de escoger aquel que mejor se adapte al estilo de vida, frecuencia y características de sus relaciones. Para tomar esa decisión es conveniente informarse y buscar asesoramiento con un médico ginecólogo. El médico es un especialista en estos temas y se halla preparado para dialogar y ayudar a encontrar las respuestas a las interrogantes que se plantea la pareja. Quizás la primera consulta provoque algún temor o angustia, pero debes saber que debido al "secreto profesional" , el médico mantendrá en reserva lo conversado. Además, durante esa comunicación podrán aclararse las dudas, erradicar los mitos, y, sobre todo, podrá crearse una relación basada en la confianza. En algunos centros de salud, hospitales y mutualistas del Uruguay, existen servicios específicos para adolescentes.
Obviamente, estamos de acuerdo con que se debe prevenir el embarazo adolescente, pero no precisamente fomentando las relaciones sexuales entre personas que, como la palabra lo indica, adolecen de la madurez necesaria para establecer compromisos serios y duraderos, sino promoviendo la abstinencia. Pero en el libro de marras, se da por sentado que la abstinencia es poco menos que imposible en la adolescencia, que los jóvenes no son capaces de controlar sus pasiones y que deben satisfacer sus "necesidades sexuales" a como de lugar. La consecuencia es lógica: se incrementa el número de embarazos adolescentes, porque se fomenta la promiscuidad y porque los métodos anticonceptivos fallan más de lo que sus fabricantes están dispuestos a admitir. Esto puede llevar a más de uno, a recurrir a la esterilización, a la cual hace referencia el mismo manual, como si fuera un método más.
En efecto, en una crítica que hicimos al libro a poco de publicarse, advertíamos lo siguiente: "Entre las págs. 60 y 64, el libro se explaya en la descripción de varios métodos anticonceptivos: preservativos, píldoras, coito interrupto, métodos naturales, diafragma, espermicidas, dispositivo intrauterino o DIU, y ¡ligadura de trompas y vasectomía!. Es increíble que se les hable a los adolescentes de métodos de esterilización quirúrgica, sin aclarar en ningún momento, que son operaciones irreversibles en la mayoría de los casos, que los pueden dejar estériles para toda la vida. Es lamentable que no se mencione que “la píldora” puede provocar esterilidad cuando se consumen desde la adolescencia o bien cáncer del cuello del útero; y puede ser abortiva en muchos casos, dependiendo del principio activo. Y es una grave omisión el no hacer referencia a que de acuerdo con la ética médica, los facultativos que receten el DIU deben advertir a sus pacientes que tiene efectos abortivos."
La diputada Tourné se alarma con razón por la presión que se ejerce sobre la vida de las mujeres. Pero ¿qué hay de la presión que se ejerce sobre los adolescentes, cuando se les inclulca el "amor libre" desde las aulas y se les ilusiona con un presunto "sexo seguro" que no es tal? ¿Acaso esta presión no puede ser causa de algunas esterilizaciones precipitadas? ¿Por qué son tan pocos los que tienen el coraje de decir a los adolescentes, que un hombre no es más hombre, ni una mujer más mujer, por el sólo hecho de mantener relaciones sexuales? ¿Por qué tenemos que seguir los modelos hedonistas impuestos por los responsables de los medios de comunicación, que se introducen impunemente en nuestros hogares? ¿Qué hay sobre los médicos que atienden a los/las adolescentes, y les recomiendan métodos anticonceptivos sin el consentimiento de sus padres? ¿Acaso a nadie le preocupa que los padres no se enteren de las decisiones que toman sus hijos adolescentes, a quienes desde la enseñanza oficial se recomienda tomar la decisión "en pareja"? ¿Hasta dónde llega el "secreto profesional" del médico, que mantendrá "en reserva lo conversado"? ¿Qué pasa si un médico propone a una adolescente la esterilización? ¿Quién se entera si la interesada no lo denuncia?
La educación sexual que se brinda en Uruguay, avanza por caminos muy peligrosos: el libro ¡Escucha, aprende, vive!, luego de poner en duda los modelos de los mayores, luego de decir a los adolescentes que nadie les puede impedir tomar sus propias decisiones en cuanto a sus comportamientos sexuales, llega a promover la esterilización como método anticonceptivo entre los adolescentes sin ningún tipo de advertencia sobre su irreversibilidad, así como el secreto entre padres e hijos en temas por demás importantes. Esto es sumamente grave. Nos preguntamos: ¿hay legislación sobre el tema? Porque si hay medicamentos que necesitan de la aprobación de los padres para que los compre un niño, ¿que hay de los anticonceptivos en general y de la esterilización en particular? ¿Qué hay de la promoción de esta práctica por parte de manuales supuestamente educativos? No estaría demás que la diputada Tourné, y todos aquellos que tengan competencia en la materia, investigaran también esta realidad, sin otro compromiso que el de descubrir la verdad. Sería buena cosa además que el gobierno del Dr. Batlle, aparentemente preocupado por los valores, tomara medidas concretas y prohibiera -en vista de sus posibles efectos- el uso del mencionado libro.
Desde nuestro punto de vista, las esterilizaciones precipitadas en mujeres demasiado jóvenes, son consecuencia directa de ciertas causas que se pueden y se deben combatir en forma positiva. Es necesario a nuestro juicio, fomentar el respeto por la vida propia y ajena, así como la educación en valores cimentados en la ley natural. Es urgente dejar de lado las ideologías "políticamente correctas", y actuar con sentido común: pretender resolver un problema como éste sin tener en cuenta sus causas últimas, es como arar en el mar...
 

"ENFERMO TERMINAL" Y "SUSPENSIÓN DEL TRATAMIENTO": EUFEMISMOS QUE ENCUBREN LA OMISIÓN DE ASISTENCIA
 
Dr. Eduardo Casanova
 
En forma reiterada me he referido a la necesidad de abandonar expresiones tales como "enfermo terminal", y/o "suspensión del tratamiento", pues dichas palabras, resultan incompatibles, con el concepto de asistencia médica, y con la ética biomédica. Los pacientes, que son refractarios a medidas radicales de tratamiento, fuera de la terapia intensiva, no son pacientes "terminales", sino pacientes de "medicina paliativa". Dentro del CTI, son pacientes que se encuentran en la fase de mínimo soporte vital, o "de aire y agua". Ni en uno, ni en otro caso, son pacientes en los que se haya de "suspender el tratamiento", ni en los que el médico, haya llegado a "terminar" su asistencia, y la relación médico paciente.
A pesar de la insistencia en estos conceptos, en un reciente debate público, televisivo, con legisladores que impulsan un proyecto de eutanasia, se insistió (por parte de uno de los diputados), en hablar de "paciente terminal", pero negando empecinadamente, una definición teórica de ese concepto, con excusa de una posición pragmática. Al mismo tiempo se negaba a aceptar, cuántos ejemplos prácticos y concretos se propusieron..., aduciendo que no cumplían con los requisitos adecuados ..., pero sin explicar el por qué. No se aceptó una definición teórica. No se aceptaron ejemplos prácticos: ¿ ... qué es entonces, un "paciente terminal"?
Si bajo ese rótulo, hemos de comprender a quienes se les habrá de "suspender el tratamiento", parecería conveniente aclarar el concepto, a riesgo de actuar arbitrariamente, o con un criterio puramente personal , sin sustento de ética biomédica, y sin garantías para los usuarios.
Como es sabido, una cama de CTI, vale U$ 1000 diarios. Pero los vale literalmente, cuando los paga alguien; por ejemplo, cuando el Ministerio de Salud Pública, (con su carencia crónica de camas), paga a un CTI privado, esto vale U$ 1000 diarios. Pero ..., esa misma cama, en cambio, cuando la ocupa un viejo afiliado de la Mutualista, aunque valga lo mismo, sólo se paga $U 650 mensuales, que es el valor de su cuota de afiliado mutual. Es mucha la diferencia, entre 650 pesos mensuales, y mil dólares diarios, y es perentoria la necesidad, de documentar el motivo por el cuál, en un caso se suspende el tratamiento, y en otro, no se suspende. Hay que explicar, por qué a un enfermo se le considera "terminal", y al otro no.
Si no contamos con un criterio claramente definido, para esta "suspensión de tratamiento", podemos poner en peligro, el manido slogan de "morir con dignidad". No habría por ejemplo, dignidad alguna, en una muerte decidida con un criterio no ya económico, sino economicista, por antihumano.
Sólo la muerte de los animales, puede ser decidida con criterio económico; por ello, no existe el "animalicidio", ni la eutanasia animal, sino simplemente, "el rifle sanitario". En el caso humano, existe el homicidio, y no hay "muerte digna", sin una "vida digna", respetada, y asistida, como bien "no transable", ni manipulable, hasta su fin natural. Proceder de otra manera, haría imposible, la convivencia social.
Si persistimos hablando de "enfermo terminal", y de "suspensión de tratamiento", la terminología del llamado "testamento vital", se encontrará huérfana de contenido conceptual, pues: ¿qué significarán mis previsiones asistenciales, si mis derechos de asistencia, terminarán arbitrariamente, con independencia de lo que yo haya testado?; ¿para qué testar cómo han de terminar mis días, si la decisión la tomará un médico, al ponerme un rótulo de "terminal", más allá de lo que yo haya testado?; ¿qué significado tendrá mi "testamento vital", si mis días terminarán, ante la decisión de un médico, de la que nadie sabe, ni en qué consiste, ni en qué se fundamenta?
El Derecho, y la Ley, cumplen con una función docente: enseñan que está bien lo que promueven; y que está mal, lo que prohiben y penalizan. Cabe plantearse por ello: ¿ qué es, lo que nos enseñaron nuestros antepasados, al crear una Ley que penaba la "omisión de asistencia"?
Ahora que el Presidente Batlle, con razón, y con sabiduría, busca los "valores" en que el ciudadano uruguayo, ha de fundamentar, y fortalecer, su vida civil, cabe preguntarse también: ¿qué nos enseña la ley, que pena la omisión de asistencia?; ¿no considera esta Ley, la vida humana como un valor de referencia, para la solidaridad, y axiomático, para la vida social?; ¿acaso alguna vez se planteó que esta Ley, pudiese estar condicionada, por el estado de debilidad, o de necesidad, de quien requiere asistencia?; ¿acaso alguna vez, se enseñó, que la mejor manera de asistir a quien lo necesita, sea matarlo, o dejarlo morir, sin asistencia, o retirándole medidas de apoyo? Si nunca se interpretó de esta manera, ¿porqué hacerlo ahora?
Los "argumentos de autoridad", no nos sirven, aunque los pronuncien legisladores, y universitarios. Esperamos un discurso intelectual, abierto al razonamiento, y a la discrepancia. Fundamentalmente, cuando en ello está en juego la vida humana, y la dignidad de la persona. La dignidad de la persona, no muere con la muerte; ni merece una "muerte digna", sino un "vivir con dignidad, la muerte". ¡No nos cambien, estos términos!
 

CINE

ESTE OESTE

Título original: East-West
Director: Régis Wargnier
Intérpretes: Oleg Menshikov, Sandrine Bonnaire, Serguei Bodrov Jr.
Año: 2000, Sony Classics
Género: Drama/romance
Contenidos específicos: Sexo implícito y violencia breve
Clasificación MPAA*: PG-13

RESEÑA:

Una adorable pareja es separada cuando el esposo, nacido en Rusia, decide repatriarse con su familia después de la 2da. Guerra Mundial.
Con la esperanza de ayudar a reconstruir su país, Alexei, un próspero médico, aprovechando la amnistía que Stalin prometió a quienes emigraron hacia el Oeste, persuade a su adorable esposa Marie (una parisina amante de la libertad) de mudarse a Rusia y le promete que si las cosas no funcionan bien, se regresarán. Pero tan pronto los repatriados desembarcan los soldados alinean a los más ancianos para ejecutarlos, luego Alexei y Marie son forzados a compartir su miserable vivienda con otras familias.
El director sitúa al público justo en la miserable vida bajo un régimen totalitario donde cualquier indiscreción significa los campos de concentración en Siberia o la muerte. Buenas actuaciones y una historia bien estructurada hacen que la tensión emocional vaya en aumento hasta un final altamente dramático que hace reflexionar sobre la importancia y el valor de la libertad.

* MPAA: The Motion Picture Association of America


ESPERA AL ÚLTIMO BAILE

Título original: Save the Last Dance
Director: Thomas Carter
Guión: Duane Adler y Chweryl Edwards.
Intérpretes: Julie Stiles, Sean Patrick Thomas, Terry Kinney, Fredro Starr, Bianca Lawson, Kerry Washington. Duración: 112 min. Jóvenes.
 
RESEÑA
 
Sara es una joven provinciana, hija única de padres divorciados, cuya principal ilusión es triunfar como  bailarina de ballet. Pero un día fatídico su madre fallece mientras la chica suspende la prueba de acceso a la prestigiosa Academia Juilliard. Hundida, Sara se traslada a un ghetto afroamericano de Chicago para vivir con su padre, un músico de poca monta. En su nuevo instituto se hace amiga de Derek, un carismático joven negro, buen estudiante y excelente bailarín, que la inicia en el ritmo sincopado del hip-hop y la ayuda a preparar una nueva prueba para la Juilliard. El creciente amor entre Sara y Derek sufrirá con la incomprensión del padre de ella, los prejuicios raciales de la propia comunidad negra y la tendencia de Derek por ayudar a un íntimo amigo delincuente.
De planteamientos similares a los de la reciente El ritmo del éxito, la película incurre en alguna de las supeficialidades típicas de los últimos productos para adolescentes, permisivismo sexual incluido. Sin embargo, el guión articula una bella historia de amor interracial, muy crítica con la subcultura de las drogas y la violencia, y elogiosa con la solidaridad, el dominio de sí y el afán de aprender. Además, las interpretaciones son convincentes, y la vibrante puesta en escena de Thomas Carter (Los rebeldes del Swing) resulta sugerente y emotiva, sobre todo en el desenlace.

Jerónimo José Martín

www.encuentra.com


PARA MEDITAR

CARDENAL POUPARD: «VERDAD: PALABRA FUERTE PARA EL PENSAMIENTO DÉBIL»
Declaraciones en su visita a la Universidad San Pablo-CEU de Madrid

MADRID, 29 mayo 2001 (ZENIT.org).- El «ministro» de Juan Pablo II para la Cultura, el cardenal francés Paul Poupard, señaló este lunes en una conferencia celebrada en la Universidad San Pablo-CEU de Madrid que en la actualidad «la verdad es una palabra demasiado fuerte para nuestros oídos educados en el pensamiento débil».
Según el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, en este mundo relativista, «hablar de verdad en la cultura contemporánea constituye una provocación y un desafío. Parece como si buscar la verdad fuera perseguir una quimera, una empresa quijotesca imposible».
El cardenal hizo también un balance del consistorio de cardenales celebrado en Roma del 21 al 24 de mayo
Durante su encuentro con la comunidad universitaria, el cardenal Poupard hizo también un balance del reciente Consistorio celebrado en Roma entre el 21 y el 24 de mayo.
Tras este encuentro de cardenales, explicó, «tenemos dos grandes desafíos en clave cultural».
«El primero --enunció-- anunciar el Evangelio en un mundo cada vez más pluralista, venciendo dos grandes tentaciones, la primera, el miedo al otro y el encerrarse en sí mismo lo que da lugar al fundamentalismo. Por otro lado, un deseo tan inmoderado de comprender y abrirse al otro, que implique la pérdida de la propia identidad. Como decía Pedro, el primer Pontífice: “tenemos que saber dar razón de nuestra esperanza con dulzura y con respeto”».
«El segundo gran desafío --concluyó-- es la evangelización en los países de antigua cristiandad, con la aparición de una nueva generación que no ha recibido formación cristiana y no tienen información. Para ellos, el Evangelio no es noticia, sino más bien algo extranjero o extraño».
 
ZS01052902
 

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO - Rialp, Madrid, 1998
 
C.S. Lewis
 
Carta Primera
 
Mi querido Orugario:
Tomo nota de lo que dices acerca de orientar las lecturas de tu paciente y de ocuparte de que vea muy a menudo a su amigo materialista, pero ¿no estarás pecando de ingenuo? Parece como si creyeses que los razonamientos son el mejor medio de librarle de las garras del Enemigo. Si hubiese vivido hace unos (pocos) siglos, es posible que sí: en aquella época, los hombres todavía sabían bastante bien cuándo estaba probada una cosa y cuándo no lo estaba; y una vez demostrada, la creían de verdad; todavía unían el pensamiento a la acción, y estaban dispuestos a cambiar su modo de vida como consecuencia de una cadena de razonamientos. Pero ahora, con las revistas semanales y otras armas semejantes, hemos cambiado mucho todo eso. Tu hombre se ha acostumbrado, desde que era un muchacho, a tener dentro de su cabeza, bailoteando juntas, una docena de filosofías incompatibles. Ahora no piensa, ante todo, si las doctrinas son «ciertas» o «falsas», sino «académicas» o «prácticas», «superadas» o «actuales», «convencionales» o «implacables». La jerga, no la argumentación, es tu mejor aliado en la labor de mantenerle apartado de la Iglesia. ¡No pierdas el tiempo tratando de hacerle creer que el materialismo es la verdad! Hazle pensar que es poderoso, o sobrio, o valiente; que es la filosofía del futuro. Eso es lo que le importa.
La pega de los razonamientos consiste en que trasladan la lucha al campo propio del Enemigo: también Él puede argumentar, mientras que, en el tipo de propaganda realmente práctica que te sugiero, ha demostrado durante siglos estar muy por debajo de Nuestro Padre de las Profundidades. El mero hecho de razonar despeja la mente del paciente, y, una vez despierta su razón, ¿quién puede prever el resultado? Incluso si una determinada línea de pensamiento se puede retorcer hasta que acabe por favorecernos, te encontrarás con que has estado reforzando en tu paciente la funesta costumbre de ocuparse de cuestiones generales y de dejar de atender exclusivamente al flujo de sus experiencias sensoriales inmediatas. Tu trabajo consiste en fijar su atención en este flujo. Enséñale a llamarlo «vida real», y no le dejes preguntarse qué entiende por «real».
Recuerda que no es, como tú, un espíritu puro. Al no haber sido nunca un ser humano (¡oh, esa abominable ventaja del Enemigo!), no te puedes hacer idea de hasta qué punto son esclavos de lo ordinario. Tuve una vez un paciente, ateo convencido, que solía leer en la Biblioteca del Museo Británico. Un día, mientras estaba leyendo, vi que sus pensamientos empezaban a tomar el mal camino. EI Enemigo estuvo a su lado al instante, por supuesto, y antes de saber a ciencia cierta dónde estaba, vi que mi labor de veinte años empezaba a tambalearse. Si llego a perder la cabeza, y empiezo a tratar de defenderme con razonamientos, hubiese estado perdido, pero no fui tan necio. Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre que había llegado a controlar mejor, y le sugerí que ya era hora de comer. Presumiblemente – ¿sabes que nunca se puede oír exactamente lo que les dice? –, el Enemigo contraatacó diciendo que aquello era mucho más importante que la comida; por lo menos, creo que ésa debía ser la línea de Su argumentación, porque cuando yo dije: «Exacto: de hecho, demasiado importante como para abordarlo a última hora de la mañana», la cara del paciente se iluminó perceptiblemente, y cuando pude agregar: «Mucho mejor volver después del almuerzo, y estudiarlo a fondo, con la mente despejada», iba ya camino de la puerta. Una vez en la calle, la batalla estaba ganada: le hice ver un vendedor de periódicos que anunciaba la edición del mediodía, y un autobús número 73 que pasaba por allí, y antes de que hubiese llegado al pie de la escalinata, ya le había inculcado la convicción indestructible de que, a pesar de cualquier idea rara que pudiera pasársele por la cabeza a un hombre encerrado a solas con sus libros, una sana dosis de «vida real» (con lo que se refería al autobús y al vendedor de periódicos) era suficiente para demostrar que «ese tipo de cosas» no pueden ser verdad. Sabía que se había salvado por los pelos, y años después solía hablar de «ese confuso sentido de la realidad que es la última protección contra las aberraciones de la mera lógica». Ahora está a salvo, en la casa de Nuestro Padre.
¿Empiezas a captar la idea? Gracias a ciertos procesos que pusimos en marcha en su interior hace siglos, les resulta totalmente imposible creer en lo extraordinario mientras tienen algo conocido a la vista. No dejes de insistir acerca de la normalidad de las cosas. Sobre todo, no intentes utilizar la ciencia (quiero decir, las ciencias de verdad) como defensa contra el Cristianismo, porque, con toda seguridad, le incitarán a pensar en realidades que no puede tocar ni ver. Se han dado casos lamentables entre los físicos modernos. Y si ha de juguetear con las ciencias, que se limite a la economía y la sociología; no le dejes alejarse de la invaluable «vida real». Pero lo mejor es no dejarle leer libros científicos, sino darle la sensación general de que sabe todo, y que todo lo que haya pescado en conversaciones o lecturas es «el resultado de las últimas investigaciones». Acuérdate de que estás ahí para embarullarle; por cómo habláis algunos demonios jóvenes, cualquiera creería que nuestro trabajo consiste en enseñar.
Tu cariñoso tío,
Escrutopo
 
 

CORREO DEL LECTOR

From: Periódico Centenario <percente@adinet.com.uy>
To: <familias@adinet.com.uy>
Sent: Wednesday, May 30, 2001 10:11 AM
Subject: Solicitud de información

De parte del Padre Silbano Berlanda de la Parroquia de Cardona, solicitamos a ustedes si es posible enviarnos el material que editaron en la Edición Especial sobre Eutanasia, de lo contrario alguna dirección para poder bajarlo de Internet.
Desde ya muchas gracias y esperamos tener alguna contestación de ustedes.

From: ADEC Informatica
To: familias@adinet.com.uy
Sent: Sunday, May 27, 2001 6:19 PM
Subject: Felicitaciones.

Hola, les estoy hablando desde la ciudad de Carmelo (Depto. de Colonia), y ha llegado a mis manos a través de la Parroquia en la que realizo algunas actividades un ejemplar de vuestra Revista virtual, la he leído con gran detenimiento y por eso les pido si pudieran agregarme a su lista de distribución ya que se que será de gran interés para mi tanto como para los integrantes de nuestra comunidad parroquial que no tengan mail pero se las estamos haciendo llegar vía fotocopias.
 
Desde aquí reciban un cordial saludo,
 
José Mignone
ADEC Informática
Telefax 0542 4800
Cel 099 263 333
www.adec.colonia.com.uy
Vivir en Familia es una publicación distribuida en forma gratuita por correo electrónico, y tiene como objetivos:

La Asociación Vivir en Familia es una asociación civil sin fines de lucro, con personería jurídica aprobada por el Poder Ejecutivo en el mes de mayo de 2001.
 
Integran la Directiva de la Asociación Vivir en Familia:
Lic. Marta Grego, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Sra. Magdalena Olaso y Arq. Alfredo Vaeza
 
Colaboran con la Revista:
Dr. Eduardo Casanova
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