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NECESIDAD
DE "PADRES CORAJE"
Luis
Olivera
¿Qué pasa
cuando los hombres anteponen su familia a su trabajo? Esta es una de las
conocidas como "preguntas del millón de dólares"
Ésta es la
pregunta a la que trata de responder Suzanne Levine, madre y periodista,
cofundadora de la revista feminista “Ms” en un libro reciente. En un
rápido resumen, las conclusiones del trabajo de Levine llevan a pensar que
los padres que se han decidido por llevar una vida más dedicada a su
familia tienden a disfrutar más de la vida. Y que, incluso, disfrutan con
verdadero placer de estar con sus hijos y compartir su tiempo con ellos.
Al mismo tiempo,
según otros estudios que usa la autora, los hijos de padres que les han
dedicado suficiente tiempo tienen una mayor autoestima y logran alcanzar
sus objetivos con más éxito. Aparte de lo bien que se lo han pasado los
chavales y chavalas. ¡Que les quiten lo bailao!
El libro (“Father
Courage: What Happens when Men Put Family First”) presta atención a las
razones por las que muchos hombres se muestran pasivos o inactivos ante su
papel en la familia. Es lo que Polaino-Lorente ha definido
psiquiátricamente como “síndrome de la ausencia paterna” o “eclipse de la
paternidad” en los hijos. ¿Por qué se llega a ese tipo de situaciones? En
primer lugar, se encuentra la educación recibida que apunta, hoy, en el
mejor de los casos, a que es bueno que el hombre ayude en casa... pero que
no se le puede pedir que "comparta". Para el hombre esas tareas aparecen
como un ‘hobby’, más que como una profesión, y con una calidad de
aficionado. Y en segundo lugar, la idea preconcebida de que por naturaleza
en el hombre, a diferencia de la mujer, priman la ambición y los intereses
profesionales por encima de los valores familiares.
A esta última
idea dedica el capítulo "Work and Everything Else" (El trabajo y todo lo
demás). En él, la autora analiza la situación laboral de los padres en una
sociedad tan avanzada como la estadounidense. Y es que, pese al desarrollo
económico, el mundo laboral sigue configurado de espaldas a las
responsabilidades familiares.
En un brillante
capítulo final, "Can Men Have It All?" (¿Pueden los hombres tenerlo todo?)
se señala con acierto el hecho de que el éxito de un padre siempre se mide
en lo exterior pero no en sus posibles logros "puertas adentro" del ámbito
familiar. Aunque eso no quiere decir que la medición sea mala, sino que se
ha equivocado totalmente la dimensión que debía medirse. Es lo que la
irlandesa Maave Haran demostró para “la parte contratante de la segunda
parte” (Groucho Marx). Suzanne Levine considera que la reivindicación del
papel de los varones como padres es la otra cara de la lucha feminista.
Pero considera que es algo que puede defenderse en sí mismo: primero, como
deber de justicia en parejas en las que ambos trabajan fuera de casa;
segundo, por el mero hecho de que un papel protagonista del padre es
necesario para la buena y completa educación de los hijos.
Como decía un
gran amigo mío, si sólo educan las madres, lo menos que puede suceder es
que los varones salgan afeminados. Sólo en el mejor de los casos. En un
libro titulado “Tales padres, tales hijos”, la feminista Evelyne Sullerot
demostraba en 1993 que ya entonces la sociedad padecía un déficit de
paternidad. Y uno de los mayores descubrimientos antropológicos del s. XX
ha demostrado que tanto el hombre como la mujer han de contribuir,
conjuntamente, a la construcción cultural y familiar del mundo. Y que
ambos son igualmente necesarios, casi al 50%.
Si van por
separado en sus roles, ambos resultan perjudicados, porque están
incompletos. ¿Consecuencias? Que la esfera externa adolece de
competitividad y economicismo, haciéndose inhabitable e inhumana: porque
en ella faltan los recursos de la feminidad, su preocupación prioritaria
sobre las personas concretas. Y, en la familia –ámbito interno--, los
hijos no ven a un modelo paterno, que les integre equilibradamente en las
estructuras emocionales y sociales. Porque el padre es la figura que ayuda
a descubrir su identidad a los hijos varones y, a la vez, afirma la
feminidad de las hijas.
¿Quién se lanza a
ser un nuevo padre coraje?
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ESTUDIO
SOBRE HOMOSEXUALES DEMUESTRA QUE TIENDEN MÁS A ABUSAR DE LOS
NIÑOS
La Dra. Judith Reisman, una investigadora social que ha
estudiado el comportamiento sexual por 24 años, ha anunciado un nuevo
estudio llamado " Crafting Gay Children" en el cual ella demuestra que a
pesar de que los heterosexuales exceden a la poblacion homosexual en una
proporción 44 a 1, los casos de homosexuales que abusan de los niños es 40
veces más que en los heterosexuales.
En una entrevista con la Prensa Bautista, Reisman
expresó que NO todos los homosexuales son pedofilios,
pero estadísticamente los niños corren más riesgo de ser abusados con
homosexuales que con
heterosexuales.
Reisman,
es famosa por haber desacreditado las teorías sexuales de Alfred Kinsey,
demostrando que el basó mayoritariamente su investigación en pedofilos.
Ahora demuestra con simples estadísticas que es falso que los
heterosexuales tiendan más a abusar o molestar sexualmente a los niños
(as).
Tomando
datos sobre el estudio de población del Departamento de Comercio de los
Estados Unidos, Reisman notó las diferencias al comparar el número de
abusos infringidos a las niñas por hombres heterosexuales y compararlos
con el número de abusos homosexuales infringidos a los niños por
hombres.
Tomando
en consideración el número de homosexuales y el número de heterosexuales
en la población, los números indican que 8 millones de niñas fueron
abusadas antes de los 18 años por hombres heterosexuales, para una
proporción de 1 víctima por cada 11 hombres adultos. Por otra parte, 6.8
millones de niños fueron abusados antes de los 18 años por 1.2 millones de
adultos homosexuales, para proporción de 3 a 5 víctimas por cada gay
adulto.
Si
desea más información sobre el tema puede hacerlo en inglés en el
siguiente
sitio:
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