ATROPELLO EN LA ONU
Elida Z.
Solórzano
Mayo 9, 2002, New York.- El desarrollo de la
Cumbre de la Niñez con la nueva metodología que han adoptado los paises de
América Latina por la cual el peso de la negociación descansa en tres voceros
del Grupo de Río (GRIO, que incluye toda América Latina menos Cuba) ha resultado
en un complete fracaso para la defensa de la vida y la familia.
Aunque
nuestros pueblos no lo saben, nuestros gobiernos elegidos por el voto popular de
cada uno de nuestros paises han decidido confiar negociaciones durante la
celebración de la Sesión Especial de la Asamblea General de la Organización de
Naciones Unidas (ONU) para reafirmar la Declaración Mundial y Plan de Acción de
la Cumbre Mundial en favor de la Infancia y la Convención sobre los Derechos del
Niño de 1990 a tres negociadores: los delegados de Costa Rica, Perú y
Chile. Estas negociaciones son llevadas detrás de puertas cerradas sin la
presencia de nuestros delegados que dejan todo en manos de esos tres
representantes.
Desgraciadamente los tres negociadores son reconocidos por su
acutuación nociva en Beijing + 5 en el 2000 donde apoyaron todo el lengujae de
aborto y estuvieron contra todo lo que fortalece a la familia, la autoridad de
los padres de familia sobre la educación de sus hijos, la soberanía nacional, la
religión y la identidad cultural. Desgraciadamente nuestros paises cambian
de gobierno y pierden la "historia institucional" de negociaciones pasadas en
estas grandes conferencias de la ONU. Las consecuencias en este caso han
sido catastróficas.
Hasta el momento, dichos paises se han negado a defender
la vida, quitando lenguaje que incluye aborto. Nicaragua mandó una carta
donde se desasociaba de GRIO, en este punto, y Honduras lo hizo verbalmente,
nuestros paises están perdiendo lenguaje que fortalice la soberanía, la familia,
la autoridad de los padres y nuestra identidad cultural.
Es importante que
sepan nuestros pueblos lo que está sucediendo en este foro y hagan protestas de
inmediato a sus gobiernos por ponerse en manos de malos negociadores confiando
plenamente nuestros valores e identidades culturales, nuestras legislaciones y
soberanía a personas inescrupulosas.
Como nunca también las negociaciones han
carecido de transparencia. Mientras se llevan a cabo eventos tipo
espectáculos, lo verdaderamente importante se lleva a cabo en edificios fuera de
la ONU y bajo circunstancias muy poco transparentes. Esta vez ni siquiera
se usó el sistema de power point que se ha usado en otras conferencias para
mostrar el avance del texto que se va construyendo de manera que todos podemos
ver los cambios que en él están sucediendo.
Hasta cuando nuestros pueblos
tendrán que seguir soportando la instrumentalización que se hace de una
organización que supuestamente defiende la soberanía de los pueblos como lo dice
la Carta de las Naciones Unidas, para promover una agenda contra la soberanía
nacional, la vida, la familia, la religión y la identidad cultural de los
pueblos.
COMUNICADO DE PRENSA: Para más información sobre
este asunto, los medios de comunicación se pueden entrevistar con la Sra. Elida
Solórzano llamando al teléfono en New York: 917-673-3137. La Sra. Solórzano
desde 1993 ha formado parte de muchas delegaciones oficiales de Nicaragua ante
la ONU, siendo jefa de la delegación en varias oportunidades. Está ahora en New
York de observadora.
El cardenal López
Trujillo critica políticas demográficas contra la vida
NUEVA YORK, 10 mayo 2002 (ZENIT.org).- La Santa
Sede tomó la palabra en la Cumbre mundial sobre la infancia para afirmar que la
mejor manera de defender a los niños es apoyar a la familia, por lo que criticó
las políticas demográficas que violan sus derechos fundamentales.
En nombre
de Juan Pablo II, tomó la palabra ante la sesión especial asamblea general sobre
los Niños, convocada por las Naciones Unidas, el cardenal Alfonso López
Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, quien basó buena
parte de su intervención en la Convención internacional sobre los derechos del
niño (1989).
En ese documento, señaló, «el
criterio central» es «el bien superior del niño», que «hunde sus raíces en su
dignidad personal».
«El niño es fin, no instrumento, medio, objeto; es sujeto
de derechos, comenzando por el derecho fundamental a la vida, desde su
concepción, que nada ni nadie puede negar», tal y como lo afirma el párrafo 9
del preámbulo de la Convención, recordó.
«El proceso del desarrollo humano en
todos sus aspectos, físico, emocional, espiritual, intelectual y social es el
resultado de una sinergia entre la familia y la sociedad», siguió
constatando.
Por eso, señaló que «el bien superior del niño» exige «su
adecuada relación con la familia, fundada sobre el matrimonio, cuna y santuario
de la vida, lugar del crecimiento personal, de afectos, de solidariedad, lugar
del derecho y de la transmisión intergeneracional de la cultura».
Si quiere
servir al niño, la comunidad internacional debe «defender el valor de la familia
y el respeto a la vida humana, desde el momento de la concepción. Se trata de
valores que pertenecen a la 'gramática' fundamental del diálogo y de la
convivencia humana entre los pueblos», afirmó.
Al pedir que sean como
«articulados los Derechos del Niño con los Derechos de la Familia», el cardenal
afrontó uno de los debates más calientes de esta asamblea, el concepto de
familia, que algunas delegaciones querrían abrir a otros tipos de
convivencia.
La familia --aclaró López Trujillo-- está «fundada sobre el
matrimonio», y debe ser «entendida como pacto por el cual el hombre y la mujer
constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole
al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole».
«Debe
hacerse todo lo posible porque los niños sean concebidos, nazcan, crezcan y sean
formados en una familia, capaz de brindar, de forma positiva y permanente,
protección y ejemplo como elementos irreemplazables de su educación»,
propuso.
Al mismo tiempo pidió «una legislación de protección de la niñez que
preserve los niños de todas las formas de explotación y abuso, como por ejemplo
el incesto y la pedofilia, ya sea en el trabajo, en la esclavitud, en los
delitos abominables de la prostitución y la pornografía, en los secuestros o su
utilización como soldados o guerrilleros, ya sea como víctimas de conflictos
armados o de las sanciones internacionales o unilaterales impuestas a algunos
países».
Por último, denunció que, según la Santa Sede, «no se reconoce el
bien superior del niño cuando, condicionados por el mito de la sobrepoblación
--mito que los datos y tendencias demográficas recientemente reconocidos
muestran como infundado-- se imponen políticas de población contra los derechos
de la familia y de los niños».
LA DIGNIDAD HUMANA ANTE LOS RETOS DE LA CLONACIÓN
Roberto Rojas -
Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa
Rica
En la novela “Los niños del Brasil” de Ira Levin, un grupo
de criminales de guerra, dirigidos por el Dr. Mengele, busca crear un nuevo
líder Nazi haciendo copias idénticas de Hitler por medio de la clonación.
Afortunadamente, hasta ahora, este escenario ha sido puramente ficticio. Sin
embargo, en un futuro cercano, los progresos de la ciencia pueden hacer factible
la “producción” de seres humanos idénticos desde un punto de vista genético.
En los últimos años, científicos europeos y norteamericanos han logrado
producir copias idénticas de gatos, ranas, ratones y hasta ovejas: la famosa
“Dolly”. En octubre del año pasado, una compañía norteamericana anunció que
había logrado “producir” el primer embrión humano clonado, si bien él sólo vivió
un par de días. En febrero, el gobierno británico autorizó la experimentación en
embriones humanos concebidos a través de la clonación.
Estos acontecimientos
son preocupantes. La “producción industrial” de seres humanos presenta serios
problemas éticos y jurídicos. ¿Es acaso moralmente aceptable la “producción
artificial” de seres humanos idénticos? ¿Con qué fines? ¿Tendrían derechos
humanos los niños clonados? ¿Qué derecho tendrían los donantes, es decir, las
personas copiadas? ¿Se puede permitir el tráfico en óvulos y en madres “de
alquiler”? ¿Sería justo acaso producir embriones humanos clonados para
extraerles órganos o células estaminales (células madres), a fin de hacer
transplantes, y “desechar” el resto? ¿Sería aceptable producir embriones humanos
para hacer experimentos científicos, matándolos en el proceso? ¿Cuáles son los
derechos humanos de esos embriones? ¿Se puede permitir acaso el comercio en
embriones humanos clonados y de sus órganos? ¿Cómo se protegerían los derechos
humanos y la dignidad de las mujeres que vendan sus óvulos o que presten su
cuerpo para que se implanten los embriones?
Estas preguntas demandan una
respuesta pronta y clara. Desde el punto de vista de la ética judeo-cristiana,
el ser humano, creado a la imagen y semejanza de Dios, tiene una dignidad
intrínseca y absoluta por lo que no puede ser manipulado, producido o explotado.
Desde el punto de vista del Derecho Natural, tal y como señalaba el filósofo
Kant, el ser humano debe ser considerado siempre como un fin en sí mismo y nunca
como un medio. En consecuencia, es inmoral crear embriones humanos con fines de
experimentación o para extraerles células madre. Desde el punto de vista de los
derechos humanos, la Convención Interamericana señala que la vida humana debe
ser protegida desde el momento mismo de la concepción, mientras la Sala Cuarta
ha reconocido que los embriones humanos son sujeto de todos los derechos
fundamentales desde el primer momento de su existencia. Por ello, si se llegase
a crear un embrión humano por medio de la clonación, él o ella deberá ser
tratado con la misma dignidad y respeto que todo otro niño o niña.
El pasado
26 de febrero, la Organización de las Naciones Unidas inició una serie de
negociaciones para prohibir la clonación reproductiva de seres humanos. Estas
negociaciones serán, posiblemente, las negociaciones más importantes de la
Organización en los próximos años. En ellas se discutirá cuál es la esencia
misma de la humanidad y qué será de ella en el futuro.
En esas
negociaciones, un grupo de países procura prohibir sólo la clonación con fines
reproductivos, es decir, aquella donde se conciba un embrión humano por medio de
la clonación a fin de obtener el nacimiento un niño clonado. Esas naciones
procuran permitir la llamada clonación “terapéutica y experimental” argumentando
que ella permitiría desarrollo comercial de nuevas técnicas médicas.
Otro
grupo de países Estados, que incluye a España, Estados Unidos, Uganda, Colombia,
Italia, el Vaticano y Costa Rica, aboga por la prohibición de todas las formas
de clonación humana. Estos Estados señalan los peligros de la clonación y la
necesidad de defender la dignidad humana de todos los involucrados: donantes,
mujeres y embriones clonados. Nuestro país ha hecho especial énfasis en la
defensa de los derechos humanos de los embriones clonados y hemos señalado que
extraerles órganos o células “desechando el resto” es profundamente inmoral.
Esta posición no significa que nuestro grupo de países esté en contra del
progreso de la ciencia o del desarrollo de nuevas técnicas médicas. Lejos de
ello. Los expertos científicos de los Estados Unidos han señalado la existencia
de técnicas aún más prometedoras, como la utilización de células madres adultas
(células estaminales de origen post-natal) que se encuentran en el cordón
umbilical y en la médula ósea de los adultos, cuyo uso no presenta problemas
éticos.
En la novela de ciencia-ficción “Un Mundo Feliz”, Aldous Huxley nos
presenta una comunidad ideal donde los seres humanos son diseñados y
“manufacturados” industrialmente para jugar papeles predeterminados en la
sociedad. Los personajes son profundamente infelices. La riqueza de la humanidad
reside en su diversidad y variedad, en el hecho de que cada ser humano es único,
distinto e irrepetible. Esta dignidad es la que Costa Rica procura defender.
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BRASIL: ENÉRGICO RECHAZO DEL EPISCOPADO AL PROTOCOLO DE LA
CONVENCIÓN DE LA MUJER.
En Argentina, el Ejecutivo propone retirar el proyecto
de ratificación del Senado.
El pasado día 25 de abril, el Senado de Brasil se disponía
a ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención de la Mujer (CEDAW), pero
la discusión se transladó al mes de junio, ya que la Conferencia Episcopal
dirigió una carta, con algunos párrafos particularmente enérgicos, al Presidente
del Senado Federal, en la que manifiesta su oposición a la ratificación del
Protocolo.
En Argentina, el Poder Ejecutivo Nacional envió al Senado
un mensaje oficial retirando el proyecto de ratificación del Protocolo del CEDAW
(Comunicación del Poder Ejecutivo, proyecto 32/02, 08-04-02). Sin embargo, el
senador Eduardo Menem, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, se
negó al pedido del Ejecutivo. El Senador Menem, insiste en la solución de
compromiso que había propuesto en noviembre pasado: sancionar el Protocolo con
una declaración interpretativa que manifieste que la legislación argentina
siempre respetará la "vida desde la concepción". El texto del protocolo dice
explícitamente que no admite reservas y, por lo tanto, tampoco declaraciones
interpretativas, por lo que la propuesta de Menem es operativamente inútil, un
maquillaje que sólo sirve para conformar a quienes se oponen tibiamente a la
ratificación.
A continuación transcribimos la Carta de los
Obispos de Brasil al Senado Federal.
CONFERENCIA NACIONAL DE OBISPOS DE BRASIL. 40ª
Asamblea General, Itaici, Indaiatuba, SP, 10 a 19 de abril
2002.
ASUNTO: Rechazar el PROTOCOLO FACULTATIVO DEL
CEDAW
Exmo. Sr. Ramez Tebet
Presidente del Senado Federal
Varias veces, como Obispos y como ciudadanos, hemos visto la soberanía
brasileña amenazada, ya sea por una ola de privatizaciones indiscriminadas, como
por el proyecto de internacionalizar la Amazonia.
Ahora asistimos a algo más amenazador en cuanto que es más silencioso y
aparentemente inofensivo. Se trata del intento de ratificación del Protocolo
Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer(Convention on the Elimination of All Forms of
Discrimination against Women - CEDAW), conocida en Brasil como la Convención
de la Mujer.
Desde 1981 el Brasil es signatario de esta Convención, cuyo
texto no habla sobre el aborto o sobre las “uniones” homosexuales y condena
explícitamente la prostitución femenina. Según el artículo 17, compete a un
“Comité” de peritos “examinar los progresos alcanzados en la aplicación de esta
Convención”. Este Comité, en nombre de la no discriminación de la mujer, ha
cometido considerables abusos, como los siguientes:
a) Aunque el aborto no aparece en el texto de la Convención, el Comité lo
defiende abiertamente: recomendó a Burundi que legalizase el aborto; recomendó a
Chile la legalización del aborto terapéutico; criticó a Irlanda por la
influencia de la Iglesia Católica en las políticas públicas; criticó a Italia
por permitir, en la realización de abortos, la objeción de conciencia a los
médicos por motivos religiosos; recomendó a Libia reintrepretar el Corán, para
permitir el aborto.
b) Para referido comité la maternidad no es una alegría,
más bien una verguenza para la mujer. Así, criticó a Bielorrusia por instituir
el Día de las Madre, ya que ser madre para el Comité es un estereotipo negativo
para las mujeres.
c) En nombre de la eliminación de la discriminación contra la mujer, el
Comité recomendó a Kirquistán la legalización del lesbianismo, cosa que no
aparece en el texto de la Convención.
d) Es más, ¡el Comité osó recomendar lo que la Convención
prohibe. Recomendó a China la legalización de la prostitución, cuando la
Convención es expresamente contraria a ella (art.
6º)!
Para aumentar los poderes del Comité, la Asamblea General
de las Naciones Unidas adoptó el 6 de octubre de 1999 un “Potocolo Facultativo”
para esa Convención. El gobierno brasilero firmó tal Protocolo el día 13 de
marzo de 2001, en la sede de las Naciones Unidas, en New York. Falta ahora que
sea ratificado por el Congreso Nacional. La ratificación del Protocolo dará al
Comité un enorme porder sobre los Estados Partes. El Comité podrá recibir
denuncias, realizar investigaciones (inclusive en el territorio de los países
acusados), hacer recomendaciones y exigir el cumplimiento de éstas. El Brasil se
verá obligado a cumplir, no sólo el texto establecido de la Convención (CEDAW),
sino también lo que decida el todopoderoso Comité en nombre de la Convención. Al
ratificar el Protocolo, el Congreso Nacional permitirá una enorme ingerencia
externa sobre asuntos internos.
Observamos sorprendidos que la Cámara de Diputados, en
régimen de urgencia, aprobó el texto del Protocolo, y que ya fue enviado al
Senado Federal con el número PDS 1/2002. Tememos que los ilustres Senadores
inadvertidamente ratifiquen este proyecto, que es un auténtico “Caballo de
Troya” para nuestro país.
Si en nuestra nación hay verdaderas discriminaciones injustas contra la
mujer, es misión de nuestros legítimos representantes eliminarlas. No
necesitamos de un órgano que nos fiscalice, presione o
amenace.
Apelamos a la Casa de las Leyes pidiendo, en nombre de lo
que resta de nuestra soberanía nacional, en nombre de la vida y de la familia,
que digan NO al Protocolo (PDS 1/2002). Dios sabrá recompensar a los Senadores,
si atienden este pedido.
Cordialmente, (siguen las firmas de todos los Obispos de Brasil. Nota de
la r.: El Episcopado de Brasil, es el más numeroso del mundo). FIN,
30-04-02
Fuentes: Propias; PROVIDAFAMILIA, Brasil; Pro-Vida Anápolis,
Brasil.
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