Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia

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 Montevideo - Uruguay 


"Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada"
Edmund Burke
 
 
"A nadie le es lícito permanecer ocioso"
Juan Pablo II

CONTENIDO


Publicación Nº 10/01

EDITORIAL

¿MIEDO A LOS VALORES?
 
El debate sobre la laicidad y los cuestionamientos de que son objeto quienes hablan de la educación en valores, nos llevan plantearnos algunas preguntas ineludibles: ¿hay quienes realmente temen la educación en valores?; ¿por qué?; ¿cuales son los valores que temen?; ¿tienen algo negativo esos valores?
Es bastante frecuente observar en la prensa, a personas que literalmente se "erizan" al oir hablar de educación en valores; ergo, temen a este tipo de educación. No son muchos; pero da la casualidad que algunos de ellos, ocupan u ocuparon cargos desde los cuales promueven o promovieron modelos educativos puramente utilitarios.
¿Por qué estas personas temen a los valores? Desde nuestro punto de vista, no temen tanto a los valores en sí mismos, como a la vaguedad del término "valores". La pregunta que surge siempre es: ¿de qué valores estamos hablando?
En este sentido, el Sr. Ministro de Educación y Cultura, Dr. Antonio Mercader, atacó el centro de la cuestión cuando planteó -más de una vez, con mayor o menor exactitud- la siguiente pregunta: ¿queremos formar profesionales, técnicos y obreros eficaces, o queremos "que nuestros estudiantes se conviertan en buenos ciudadanos, para que sean buenos demócratas, gente con sentido de pluralidad, de justicia y de tolerancia"?. En otras palabras, ¿queremos formar hombres y mujeres integros, que se valoren a sí mismos y a los demás, con quienes comparten una misma dignidad humana; o queremos educar autómatas productivos, cuyo único valor radica en ser individuos "socialmente útiles"? Esa es la cuestión...
Aunque la justicia debería encabezar la lista, pues es más importante que la pluralidad y la tolerancia, ello no es obstáculo para conicidir con el Dr. Mercader en el fondo del asunto. Nos preocupa, como a él, la formación de buenos ciudadanos: por eso mismo nos preguntamos ¿quien no querría que sus hijos fueran, además de justos, individuos capaces de reconocer sus errores y limitaciones; trabajadores, responsables y recios; honestos, sinceros, generosos y magnánimos; pacientes, serviciales -que no serviles-, ordenados y amables; prudentes, bondadosos y comprensivos, entre otros?¿Acaso no queremos todos que nuestros hijos sean hombres y mujeres integros/as -es decir, que tengan "integrados" en su comportamiento, la mayor cantidad de valores posible? 
Ciertamente, debe ser difícil encontrar personas que no estén de acuerdo con la enseñanza de estos valores; aunque difícilmente nos pondremos de acuerdo con los defensores del relativismo moral, en lo que hace a los valores más importantes de todos: el bien y la verdad. Pues hay quienes piensan que esos valores, simplemente no existen, o bien que no hay por qué supeditar a ellos los demás valores. "Lo que para mi está bien, para tí puede no estarlo"; "yo tengo mi verdad, tu tienes la tuya", dicen algunos. Con lo cual afirman, sin decirlo, que es absolutamente cierto que no hay verdades absolutas, lo cual es absurdo. Por el principio de no contradicción, es imposible ser y no ser a la vez y en el mismo sentido; una cosa no puede estar bien y mal al mismo tiempo, algo no puede ser verdadero y erróneo en el mismo sentido, ni relativo y absoluto a la vez.
Hay, además, quienes no creen en nada distinto de la materia. Eso no sería grave, si no pretendieran imponer "su verdad" atea a toda la enseñanza pública; es decir, si en lugar de ser absolutistas, fueran tolerantes con quienes tienen creencias religiosas y por tanto, piensan diferente. Argumentan estas personas que "más vale no tocar esos temas, porque alguien se puede sentir ofendido"; al tiempo que ofenden a quienes tienen o profesan una fe religiosa.  Una vez más, afirmamos que es injusto que hijos de padres creyentes de condición humilde, sean poco menos que "condenados" a asistir a una instituciones educativas que si bien son gratuitas, no se educan en valores acordes a los que sus padres pretenden transmitirles. En estas circunstancias, es casi imposible que padres y escuela cumplan eficazmente el objetivo de formar ciudadanos, si lo que el padre escribe con la mano, el maestro lo borra con el codo. Lo más doloroso del caso, es que la formación del carácter no se contrapone con los objetivos de la enseñanza técnica; más bien, la fortalece, le da un sentido.
Nadie debería temer a la enseñana en valores. La razón es muy simple: al menos para los cristianos, el máximo valor es el amor -o la caridad, que es lo mismo-. Cabe preguntarse cómo andaría el mundo -y este trocito de mundo que es el Uruguay-, si los hijos de padres creyentes tuvieran la oportunidad de educarles, de acuerdo con la escuela, en el amor, y en base a las enseñanzas de San Pablo:
"La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene celos, no se pavonea, no se infla, no traspasa el decoro, no busca lo suyo, no se exaspera, no toma a cuenta el mal. No se goza en la injusticia, antes se goza con la verdad. Todo lo disimula, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera." (1 Cor. 13, 4-6)
¿Quién puede tener miedo a que se transmitan -con la anuencia y la participación de los padres- estos valores a niños y jóvenes?
¿Quien puede temer a una caridad sufrida, comprensiva, que no busca lo suyo, y que en consecuencia es solidaria y generosa?
¿Quién puede objetar un amor sencillo y humilde?
¿Quien puede decir que es perjudicial para los jóvenes, enseñarles que el amor no traspasa el decoro?
¿Quien puede oponerse a una caridad que no se exaspera, que no toma a cuenta el mal?
¿Quien puede acusar de intolerante -fuera de los verdaderos intolerantes-, a un amor que todo lo disimula, todo lo tolera, todo lo perdona?
¿Quien puede recelar de un amor que no se goza en la injusticia, sino en la verdad?
Evidentemente, es un ideal alto. Por más que nos esforcemos en vivir las virtudes -que son como la materialización de los valores- nadie es perfecto: todos, tarde o temprano, en mayor o menor grado, somos egoístas, intolerantes, vanidosos, injustos, rencorosos y/o coléricos. Precisamente por eso es más importante aún educar en valores y virtudes, durante todo el ciclo educativo. Es de primordial importancia formar el carácter de los jóvenes para que lleguen a ser hombres y mujeres mejor preparados para controlar sus pasiones y encauzarlas de modo positivo para ellos y para la sociedad. Si queremos formar ciudadanos responsables, que a su vez trabajen como técnicos, profesionales u obreros, no podemos prescindir de los valores. Es más, parece bastante ilógico e insensato, dejarlos de lado si queremos evitar la corrupción, fortalecer -en la medida de lo posible- la democracia, fomentar la justicia y la verdad, promover el diálogo y -con palabras del Papa-, "globalizar la solidaridad".
Resulta un tanto absurdo tener miedo a los valores. Menos aún si -como proponemos- se enseñan en centros educativos privados con apoyo del estado. Pero esta idea, es muy combatida por quienes viven de la enseñanza pública, porque la deserción de sus aulas, sería poco menos que masiva. Los datos cantan: la mayor parte de los políticos que se rasga las vestiduras por la educación pública laica, obligatoria y gratuita, manda a sus propios hijos a centros de enseñanza privados... Cabe preguntarse que buscan; ¿acaso educación en  valores?
 
AVE FAMILIA

MATRIMONIO Y FAMILIA
 
PARA COTUGNO HAY QUE COMENZAR POR LA SANTIDAD EN LA FAMILIA
Pedro Silva
 
"El laico debe asumir su compromiso de evangelizar como algo natural" 
El arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, habla con entusiasmo y convicción, y sabe bajar el tono de su voz cuando quiere remarcar algo importante del Plan Pastoral San Felipe y Santiago Siglo XXI. En ese documento, que comenzó a divulgar el 3 de mayo pasado durante la fiesta de los patronos de Montevideo, están contenidos los lineamientos de la Iglesia montevideana para los próximos cinco años. En charla con El Observador, Cotugno repasó las prioridades pastorales, mostró su alegría por la sintonía con sus fieles y reafirmó su voluntad de edificar un liceo.
 
Su lema episcopal es "Cristo me ha enviado para evangelizar". ¿Cómo le ha ido en estos dos años y medio al frente de la diócesis?
He tratado de dejarme llevar por el Señor porque soy un instrumento del servicio pastoral. Debido a mi formación de teólogo tengo una visión de la figura del obispo que va más allá de la persona que la representa. Es una visión de fe casi seductora, como dice el Concilio: "Los obispos rigen las iglesias particulares que les han sido confiadas como vicarios y legados de Cristo". Esa es mi perspectiva, que se traduce en una enorme responsabilidad. Es una misión que nos deja chiquitos al lado de Cristo, que es el protagonista.
En esa perspectiva, ¿qué lo cuestiona?
He tratado de preguntarme, más con hechos que en abstracto, qué haría Jesús aquí y ahora. Y he tratado de dejarme llevar, aunque creo en el Espíritu Santo, que es el que nos anima a todos. Me siento feliz porque he tratado de no negarme a esta acción del Señor. Por eso cuando fui a los asentamientos, a los cantegriles, no me lo impuse sino que me sentí impulsado a hacerlo. Y también me dejé llevar cuando me encontré con toda la comunidad de Montevideo, donde me hallo muy a gusto. Como decía el apóstol Pablo, no presumo de mis fuerzas, pero sé en quién he puesto mi confianza.
¿Qué ha descubierto en ese camino?
Una gran apertura. Con los medios de comunicación social también me dejé llevar, por eso fui a la radio y a la televisión. Donde me llamaban yo iba para estar presente, para ver, escuchar, para compartir y para acompañar. Siento que la gente de Montevideo está cerca y hay una empatía. Yo siento que quiero a los montevideanos y que ellos me quieren a mí. Siento el compromiso de amor y de entrega hacia Cristo, que se hace evidente al celebrar la Eucaristía en cada rincón de esta diócesis. Además, las vocaciones sacerdotales me tienen admirado y agradecido, porque en un año hemos pasado de 12 a 24 seminaristas, y hay una perspectiva vocacional interesante. En una encuesta reciente sobre las vocaciones de los jóvenes uruguayos, el 3% contestó que quería ser arzobispo. Me van a sacar el lugar (risas). Siento que entre el arzobispo y los montevideanos hay una relación de recíproca esperanza. Lo siento como un progresivo crecimiento del conocimiento y la aceptación mutua. Esa fue la intención de mi primera carta pastoral: marcar el camino por el cual íbamos a transitar. Por eso es muy importante haber llegado este año al Plan Pastoral San Felipe y Santiago Siglo XXI.
¿Cuál es el hilo conductor del nuevo Plan Pastoral de la diócesis?
El Señor resucitado, al que le entregamos un Santuario. Es algo hermosísimo y es la columna vertebral de este ser vivo que es la Iglesia. El Señor está vivo, en medio de nosotros, de forma verdadera, real y personal. Como dije en la fiesta de Corpus: esto no es pan, es Cristo. El hilo conductor del Plan Pastoral es, pues, la percepción de Jesús, el Señor vivo, en medio de nosotros, caminando junto a nosotros y nosotros con él. La Iglesia Católica, al celebrar la conclusión del segundo milenio, tiene la oportunidad de mirar hacia atrás y preguntarse cómo hemos vivido la fe y cómo somos fieles al Señor y a nuestros hermanos. En ese instante apareció providencialmente la carta apostólica Novo Millennio Ineunte, del Papa Juan Pablo II, que incluye la idea central de la resurrección de Jesús. El Plan Pastoral ya estaba en marcha y yo tenía esa misma percepción de este Cristo vivo, no como un ser que está relegado en la estantería de la memoria histórica.
El Plan Pastoral, ¿tiene un objetivo central?
Animar nuestra Iglesia diocesana al servicio de la nueva evangelización, es decir, una Iglesia misionera, comunitaria, solidaria. En constante camino de conversión, testigo de Jesús, el Señor resucitado, y servidora, como María en la familia de Nazareth, de la vida y la esperanza del pueblo de Montevideo. En muchos aspectos hay una continuidad de los planes anteriores porque la diócesis tiene su historia.
¿Cuáles son los aspectos de la tarea evangelizadora en los que el Plan Pastoral hará énfasis?
El primero es la espiritualidad de la comunión. Esta es una acentuación nueva respecto a otros planes, es insistir sobre la vocación a la santidad y la prioridad de la gracia. Nosotros sentíamos que eso era necesario y el Papa insiste sobre ello al hablar de la "apasionante tarea de renacimiento pastoral". No podemos seguir como hasta ayer. No porque estuviera mal lo que estábamos haciendo sino porque debe darse un renacimiento pastoral, traducido en algunas prioridades. "No dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad", dijo el Papa. Si yo hubiera puesto esto en el Plan sin que lo hubiera dicho antes el Papa me hubieran tildado de espiritualista. Pero el Papa dice: "Terminado el Jubileo empieza de nuevo el camino ordinario para hacer hincapié en la santidad, pero hacer hincapié en la santidad es más que nunca una urgencia pastoral". No es un consejo sino una urgencia pastoral. En nuestro contexto, hacer hincapié en la vocación a la santidad, dándole prioridad a la gracia del Espíritu Santo, es un golpe de timón que a uno lo desestabiliza. La eficacia de todo nuestro accionar viene del Espíritu Santo. La vocación a la santidad y la prioridad de la gracia debe instrumentarse convirtiendo nuestras familias, pequeñas comunidades y comunidades eclesiales de base, comunidades consagradas, comunidades educativas y movimientos, parroquias e Iglesia arquidiocesana en casa y escuela de oración y de comunión.
Pero ésa es la tradición milenaria de la Iglesia. ¿Se había perdido?
En parte sí, porque estamos hechos de naturaleza humana, pero este es un golpe de timón que me eleva a lo sobrenatural. Y sabemos qué quiere decir Jesús cuando habla de santidad: amar a Dios y al prójimo, amarnos a nosotros mismos como El nos amó. La santidad es amor. Si es natural sentarse a la mesa para comer debería ser natural que los padres tomaran las Sagradas Escrituras y que se pueda comer el pan de la palabra de Dios. Y que puedan rezar. Pero no nos vamos a pasar rezando el rosario noche y día en casa. Por eso la segunda prioridad del Plan es la misionariedad evangelizadora.
¿En qué consiste?
En ser misioneros. Por el hecho de pertenecer a la Iglesia somos misioneros. "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio", dijo Jesús. Les doy una primicia. Los seminaristas quieren misionar en enero próximo por la diócesis y dedicarán sus vacaciones a misionar casa por casa. Visitarán el Montevideo rural, las zonas marginadas donde no llega nadie para hacer presente la palabra de Jesús. Llevarán el sentido de humanidad y de amistad.
La tercera prioridad es "la globalización de la solidaridad".
Esta prioridad también está en sintonía con el Papa cuando habla de apostar por la caridad en todas las dimensiones.
El Papa habla de una nueva imaginación de la caridad.
Tener fantasía creadora. A mí me alegra constatar que este sentido de la solidaridad lo encontramos también en otras organizaciones que no son cristianas y que se haga el operativo Frío Polar. La Iglesia quiere estar codo a codo para aliviar el sufrimiento de todos los hermanos. Hay un frío polar en el invierno y otro, no menos polar, que dura todo el año y que es el frío de la ignorancia, de la pobreza, de la soledad, de la vejez. Hay que asumir esta línea de vida, de sensibilidad, de conducta, sin excluir a nadie y dando una mano a todos.
¿Es una solidaridad que también deja algo al que la practica?
Ejercer la solidaridad me construye como persona, me hace crecer en la capacidad de abrirme y de darme. La solidaridad entrena para la apertura de dar. Pero, ¿cómo demostramos que queremos ser una comunidad solidaria? Hay muchas exigencias en Montevideo, aunque subrayo a los chicos sin educación, donde queremos dar una respuesta a nuestro alcance con el Liceo Jubilar. Por eso se me ocurrió el otro día en la procesión de Corpus que, si los católicos somos más del 50% de Montevideo, por lo menos somos 500 mil personas que podemos donar el precio de un boleto o una caja de cigarros o un viaje de placer para hacer el edificio y equiparlo. Además promoveremos el voluntariado. Muchos ya se han ofrecido para dar clases y voy a pedirle a los jóvenes que den un mes o un año de su vida para atender a estos chicos.
Es una apuesta a la educación.
El partido de la evangelización, de la educación, se juega un 90% en la familia. Por eso apostamos a una familia humana y sana, para que la sociedad sea sana, y a un laicado que asuma el compromiso de evangelizar como algo natural a su condición de cristiano, para hacer de la Iglesia montevideana un ejército de evangelizadores. Esa es nuestra cuarta y última prioridad. El laico, en el sentido de persona bautizada, tiene la misma misión evangelizadora que el párroco o el obispo.
En Papa en su carta apostólica dice que "no hay una fórmula mágica para los desafíos de nuestro tiempo".
Sino una persona, que es Cristo. Y este Cristo tampoco es algo mágico. Puede ser chocante, pero Jesucristo somos nosotros. El Evangelio de Jesús se encarna en nuestra manera de pensar y de obrar. Nadie es infalible, pero como católico, por ejemplo, debo promover la indisolubilidad del matrimonio y no dar testimonio de que el divorcio es algo que está a la mano. No puedo ser testigo de Jesús si me dejo llevar por opciones contrarias a su mensaje. Dice el Papa que no hay que pensar en un camino nuevo porque ya está trazado. "Yo soy el camino", dijo Jesús. ¿Qué es la vida? Sin soberbia quiero preguntar a mis hermanos laicos, agnósticos o ateos, cuando ven la muerte en la historia, qué respuesta dan a esta interpelación que me sacude: ¿qué hay después de la muerte? La respuesta que nosotros damos es el Cristo resucitado. Por eso cargamos el Plan Pastoral de una esperanza que viene del realismo de quien sigue a Jesucristo.
¿Sigue pensando, como en 1998, que su papel al frente de la diócesis es suscitar un clima de esperanza?
Tal cual.
 
LA SINTONÍA CON LA CARTA DE JUAN PABLO II, LA RAZÓN Y LA FE  
 
¿Qué le pareció la carta apostólica Novo Millennio Ineunte con la que el papa Juan Pablo II cerró el Gran Jubileo de 2000?
Apareció en el momento justo y su contenido es trascendente. Juan Pablo II da la clave de lectura del ser y del hacer de la Iglesia universal en este tercer milenio, cuando dice que "esta contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. El es el resucitado". Y agrega: "La Iglesia mira ahora a Cristo resucitado", porque el único Cristo que existe es el resucitado. Claro que murió, pero esa muerte no existe más. Después de 2.000 años, el Papa dice que ese acontecimiento, plenificado y glorificado en la resurrección, la Iglesia lo vive como si hubiera sucedido hoy.
Al leer la carta apostólica y el Plan Pastoral San Felipe y Santiago Siglo XXI se nota una sintonía entre ambos.
Sin saberlo, el hilo conductor del Plan Pastoral de Montevideo es lo que planteó el Papa en su carta apostólica. Ambos documentos sintonizan y se complementan. Por eso en la introducción del Plan decimos: "La Iglesia mira al resucitado".
¿Qué valores ofrece al hombre esa imagen rescatada de Cristo resucitado?
Lo que el propio Cristo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". En nuestro mundo positivamente laico, tomando la laicidad como la característica de pertenecer al pueblo, desde nuestra perspectiva de fe podemos decir que Cristo ha sido el más laico de todos, porque es ese Dios que se hizo hombre y se hizo pueblo. Jesús nació judío, de madre judía. Era laico de ese pueblo que nosotros llamamos pueblo de Dios y observó la ley. Cristo es el creador del Universo y de ahí viene toda la laicidad, toda la secularidad y la bondad de la creación. Cristo es el redentor del hombre porque murió para salvarlo de ese pecado que es la explicación de todo lo negativo que escuchamos en el mundo. Tenemos una clave de interpretación de la historia que un pensador sin fe no tiene.
Estamos entrando en el terreno de la fe y la razón.
Nosotros no imponemos la verdad católica sino que proponemos la fe, porque la razón no alcanza para abarcar el misterio de Cristo. Parecería que por ser laicos, en el sentido corriente en que se usa la palabra, hay que renunciar a determinados criterios de fe para no perder la laicidad. Y es al revés: casi que ser creyentes quiere decir imponer algo a la laicidad, sea de la razón, de la ética o de los valores humanos. Creo que aquí mucho se dijo sobre la laicidad y mucho queda por decir, porque es un tema que entusiasma y que hay que debatir sin dogmatismos. No se pueden imponer los criterios de un racionalismo excluyendo a priori toda posibilidad de trascendencia.
¿Por qué es necesario rescatar aspectos de la vida de Cristo?
Para que se encarnen en una Iglesia viva, que quiere decirlo con hechos al hombre sencillo, al político, al empresario, al ama de casa. El Señor nos pidió que predicáramos con hechos y palabras. El resto lo hace él, que es quien toca los corazones. A nosotros nos pide que seamos fieles, que vayamos por todo el mundo predicando el Evangelio. La Iglesia existe para evangelizar. ¿Qué es evangelizar? Darle rostro, presencia, cuerpo a este Cristo resucitado.

PERFIL

Nicolás Cotugno - Arzobispo de Montevideo - 62 años
Nació el 21 de setiembre de 1938 en Italia y fue ordenado sacerdote el 26 de julio de 1967 en Santiago de Chile. Es salesiano y doctor en Teología, egresado de la Universidad Gregoriana de Roma. Fue docente durante 21 años y rector del Instituto Teológico del Uruguay hasta 1996. El 28 de julio de ese año fue nombrado obispo y destinado a la diócesis de Melo. Asumió como arzobispo de Montevideo el 20 de diciembre de 1998. En la actualidad, preside los departamentos de Pastoral Familiar y de Educación de la Conferencia Episcopal Uruguaya, además de integrar las comisiones de Doctrina y de Cultura.
 
El Observador - 23/06/2001 - Montevideo - Uruguay
 

 
CONFLICTOS EN EL MATRIMONIO
Pasquale Ionata
 
Psicológicamente, los conflictos conyugales tienen con frecuencia dos únicas razones, relacionadas con la regresión a dos fases del desarrollo individual: la simbiosis con la madre y el narcisismo. Por tanto, hay dos tipos de matrimonio particularmente condenados a la crisis: el matrimonio simbiótico y el matrimonio narcisista.
Por lo que se refiere al primer matrimonio, hay que subrayar que en la fase simbiótica el niño experimenta que él y la madre son una única realidad, y que es imposible para cada uno de ellos pasar sin el otro, en una relación de dependencia mutua. Quien, por un incidente psicológico infantil (frustraciones y carencia de gratificaciones), se quede en esta fase (que va de 0 a 2 años), al casarse, lo hará con una figura materna de la que pretenderá una dedicación absoluta e irreal. O sea, considerará a su pareja como una parte de sí mismo y sufrirá cada vez que esa disponibilidad excesiva no se dé. Hay mujeres que se ofenden por cada momento que el marido pasa con sus colegas, amigos, parientes o incluso hijos, o si el marido vuelve a casa y se pone a leer el periódico. Y también hay maridos que se quejan porque la cena no está nunca preparada cuando vuelven a casa, porque la mujer juega a las cartas con las amigas en vez de pasar la tarde con él, o porque hace su vida o se dedica demasiado al hijo, prefiriéndolo al cónyuge. Son ejemplos clásicos del modo equivocado de considerar al otro como a la madre cuando se era un bebé, ejemplos del llamado matrimonio simbiótico. En este matrimonio el simbolismo de «serán los dos una sola carne» se toma de forma literal y exagerada, y en el inconsciente de al menos uno de los dos no existe el «yo y el otro», sino una unión de los dos, o mejor, la pretendida sumisión completa del otro a uno mismo. En el matrimonio simbiótico se niega uno a reconocer que su pareja tiene un mecanismo operativo separado que funciona según un ritmo propio; es decir, existe la pretensión de que el reloj del otro coincida siempre y en cualquier situación con el de uno. El problema surge cada vez que un cónyuge dice: «Mi mujer (o mi marido) no me comprende». Esta expresión suena como un timbre de alarma: indica la pretensión de que el otro tenga que conocer los pensamientos de uno, evidentemente porque lo vive como parte de sí mismo, como alguien que debería comprender sin palabras.
Otro tipo de matrimonio condenado al fracaso es el contraído de resultas de persistentes exigencias narcisistas. El narcisismo es un momento del desarrollo individual (de 2 a 4 años) en el que el niño adquiere conciencia de que las necesidades se satisfacen desde fuera; por eso considera a los demás únicamente como personas que sirven para satisfacer sus necesidades. Todo ser humano experimenta personalmente el narcisismo durante la infancia. El niño goza con las frecuentes y habituales aprobaciones que recibe. El mismo goce vuelve a aparecer en la adolescencia, especialmente en los sujetos con dotes estéticas especiales.
Los que fanatizan este narcisismo, que a niveles medios es normal, necesitan ser amados más que amar, demostrando así una burda inmadurez. Se dan cuenta o creen tener un físico muy atractivo que les garantiza ser admirados y cortejados, haciendo aparentemente más fáciles y gratificantes todas las relaciones sociales. Entonces, pueden permanecer perezosamente en esta postura y escoger como estilo de vida la actitud de quien no tiene nada que conquistar sino que lo único que tiene que hacer es dejarse conquistar. Por algo la palabra se deriva del nombre de un personaje mitológico de la antigua Grecia, el joven Narciso, que, enamorado de sí mismo, quería admirar su imagen reflejada en una fuente.
Desgraciadamente, muchos adultos se han quedado estancados en esta fase evolutiva infantil que debería ser transitoria en el desarrollo de la capacidad de relación con los demás. Y cuando se casan, buscan un instrumento más que una persona; es decir, se busca al otro no por lo que «es», sino porque «tiene» algo que sirve para compensar lagunas más o menos graves de madurez personal. Quien ha experimentado variados arrebatos, ejemplos clásicos de narcisismo fatuo, puede reconocerse fácilmente en este tipo de inmadurez, que se puede identificar con el egocentrismo más exasperado. Muchas infidelidades conyugales hallan su verdadera motivación en el haber contraído un matrimonio narcisista. Quien se queda en la fase narcisista sigue dividiendo a las personas en dos clases: buenas y malas, y seguirá buscando personas buenas, que abandonará al primer desengaño, para buscar otras nuevas durante toda la vida.
En la infancia, la fase narcisista cesa cuando el niño se da cuenta de que tanto las experiencias agradables como las desagradables son producidas por la misma persona; o sea, cuando recibe una bofetada de su madre, va a llorar al regazo de la madre, y en este momento nos hacemos maduros para unirnos a una persona que humanamente podrá defraudarnos, pero sin justificar por ello evasiones ni infidelidades.
Entre los múltiples motivos que pueden provocar crisis en un matrimonio están:
Expectativas exageradas: a veces esperamos y pretendemos demasiado del otro, pidiendo cosas que bastarían para hacer huir a todos nuestros amigos si nos mostráramos con ellos tan exigentes.
Falta de diálogo: a veces el diálogo cesa por miedo, miedo a herir o a ser heridos. Antes o después todos los esposos se preguntan: «No sé si me querría igual si tuviera el valor de decirle abiertamente lo que pienso o siento dentro».
Deseo de cambiar al otro: al parecer, la mayor parte de los casados empiezan a hacerlo al poco de casarse y se empeñan en modelar a la pareja según sus categorías. Y se lucha y se pelea por culpa de las mismas cualidades que nos habían hecho escoger a la otra persona. Pero cuando nos percutamos de que él o ella tienen intención de hacernos cambiar, protestamos y nos rebelamos. Sentimos que no somos aceptados por lo que somos, y, por consiguiente, nos resultará imposible poder amar con ternura y autenticidad.
El primer niño: a menudo el primer peligro verdadero para la paz del matrimonio llega con el primer hijo, y el test, en tal ocasión, es si la mujer (y a veces también el marido) pone en el niño todo su interés, ignorando al otro cónyuge. ¿Podrán entender los padres que la paternidad y la maternidad se pueden transmitir mientras la unidad matrimonial continúe? ¿Llegarán los padres a darse cuenta de que sólo podrán garantizar a su niño amor, seguridad, aceptación y calor humano si siguen creciendo en su amor de marido y mujer? Con la llegada de los hijos el peligro lo corre sobre todo la mujer, con el riesgo de convertirse exclusivamente en madre. Por su parte, el padre podría pensar más en cómo aumentar los ingresos mensuales que en cultivar la relación de pareja.
Cuando faltan las pequeñas muestras de amor: descuidar las pequeñas atenciones cotidianas una vez casados, cosas que durante el noviazgo eran la regla: detalles, palabras dulces, muestras concretas de afecto, mimos, caricias, etc. No olvidemos que el amor erótico-sexual se basa exclusivamente en la ternura; en caso contrario llegan las neurosis sexuales.
Cuando no se tiene tiempo para estar juntos: los matrimonios entran en crisis porque no tienen tiempo para estar juntos, para mirarse a la cara, para hablarse, para salir juntos ellos solos. Nada podrá sustituir nunca el tiempo de estar juntos. Ni el dinero, ni los nuevos electrodomésticos, ni las joyas, ni las pieles, ni una casa más bonita, ni una cuenta bancaria más abultada, etc. podrán sustituir el tiempo pasado juntos escuchándose, amándose, compartiendlo, etc..
Pero aparte de las causas de crisis, de las causas psíquicas que crean conflictos conyugales, hay que preguntarse: ¿cuáles son los síntomas más frecuentes de la crisis convugal, los signos que nos dicen que estamos en crisis?
  • Dificultad creciente de comunicar o, peor, no hablar nada durante días enteros.
  • Sensación de que el amor va y viene, con días en que uno siente que ama a su pareja y otros días en que uno está seguro de no haber amado al otro nunca.
  • Sensación de que es el otro quien pone en crisis el matrimonio, no nosotros, sino él o ella, sin duda.
  • Nos limitamos a existir uno junto al otro, aplastado cada uno por una enorme soledad que nos lleva a la idea de la incompatibilidad y de que no vale la pena hacer nada para superar esa crisis: «¡Somos incompatibles, y basta!» Y cada cual empieza a ir por su cuenta, comunicando poco, nos vamos a nuestro rincón a cultivar nuestras aficiones, lecturas, juegos con amigos, etc.
  • Tener dudas serias, en el sentido de que nos preguntamos si no valdrá la pena volver a empezar con otra persona, y entonces miramos alrededor y vemos gente feliz y sentimos poco a poco el deseo de otro campañero. Conocemos en el trabajo o en otro lugar a alguien que tiene nuestros problemas y nos sale espontáneo hablar con esa persona, y en un santiamén nos arrojamos uno en brazos del otro. He aquí la infidelidad, que hoy está tan de moda. He aquí la muerte del matrimonio, y el divorcio se convierte en la solución para todo. Ironías de la vida, a menudo la nueva pareja tiene las mismas características que la antigua, de la que nos hemos separado; y todo vuelve a empezar desde el principio. Muchas veces las segundas nupcias funcionan, pero puedo aseguraros que es porque nos hemos puesto a trabajar en nosotros mismos y hemos puesto en el nuevo matrimonio la comprensión que debíamos haber puesto en el primero.
  • Luego están los problemas sexuales: el marido se lamenta de que la mujer es frígida; ésta replica que no se siente amada, etc.
  • Por último, no olvidemos que un gran sufrimiento es buena señal en la pareja, porque mientras logremos «sufrir» significa que todavía queremos al otro, y hay un hilo de esperanza. El amor está muerto y sepultado cuando ya nada nos importa.
Aquí conviene decir que la esperanza es siempre lo último que muere, incluso en los conflictos conyugales.
Pero aparte de este detallado aunque sucinto análisis de las causas psíquicas de los matrimonios abocados al fracaso, sería útil ahora saber a qué fuentes hay que recurrir para lograr un matrimonio exitoso. Después de años de experiencia psicoterapéutica, puedo afirmar modestamente que lo que necesita una familia sana no es ni bienestar material, ni una excesiva sexualidad de los padres, ni unos hijos «majos», ni una casa amplia o apoyos externos: sólo se requiere un poco de buena voluntad para mirar con toda honradez a la cara a todas las diferencias que antes de casarse ni se soñaba que existieran. Y comprendemos que tenemos que vivir juntos y amarnos a pesar de todas las diferencias que encontramos. Durante el noviazgo se pone el acento en lo que nos une. En el matrimonio, en cambio, afloran las diferencias, a menudo de forma dramática. Hemos aprendido. es verdad, que el matrimonio no es siempre, o sólo, dos personas que avanzan cogidas de la mano; sino que es también un ir adelante juntos que requiere un gran esfuerzo para programar y compartir nuestra vida. Así se empieza a entender que es una unión que requiere mucho tesón si uno quiere que se mantenga en pie, que es necesario mirar adelante, reflexionar y dialogar. Y terminamos por concluir que el matrimonio funciona sólo si nos decidimos a hacer que funcione.
Un matrimonio no es nunca un bonito regalo que se entrega a los esposos al final de la ceremonia nupcial. Es algo que los cónyuges construyen con sus manos, día a día trabajando con dedicación y sacrificio. ¿De qué manera? Por experiencia puedo afirmar que dar amor sin esperar nada a cambio es el elemento esencial de un matrimonio logrado. En otros términos: se trata del amor incondicional, que a menudo se ve como algo costoso, difícil o borroso. Indicaré ahora algunos atributos del amor incondicional que merecen ser subrayados y sobre todo meditados por el lector:
1) «Renunciar a querer tener siempre razón». Es la única, inagotable fuente de problemas y de ruptura de relaciones: la necesidad de decirle al otro que se ha equivocado o, si se prefiere, la necesidad de tener siempre razón, de decir siempre la última palabra, de demostrar al otro que no sabe lo que dice, de imponerse como superior. Una pareja sana es una relación entre iguales: ninguno de los dos ha de sentirse equivocado. No existe un modo «acertado» o un argumento «vencedor»: cada uno tiene derecho a tener su punto de vista. Antes de negarle la razón al otro, hemos de poder detenernos a hablar con nosotros misms y decirnos simplemente: «Sé lo que pienso sobre este tema y sé que su opinión no coincide con la mía, pero no importa. Basta que yo lo sepa dentro de mí; no es necesario quitarle la razón».
2) «Dejar espacio a los demás». Cuando amamos a alguien por lo que es y no por cómo pensamos que debería ser, o porque nos satisface, surge espontáneo dejarle espacio. La actitud afectiva adecuada es permitir a cada uno ser él mismo. Y si eso comporta algún tiempo de alejamiento entre nosotros, entonces no sólo hay que aceptar la separación, sino facilitarla afectuosamente. Las relaciones demasiado estrechas (me refiero especialmente a los matrimonios simbióticos), destrozadas por los celos o la aprensión, son típicas de quien piensa tener derecho a imponer a los demás cómo deberían comportarse.
3) «Borrar la idea de posesión». Tratemos de gozar el uno del otro, no de poseernos mutuamente. Nadie quiere ser dominado. A nadie le gusta sentirse propiedad privada de otro, ni sujeto ni controlado. Todos nosotros tenemos en la vida una misión que cumplir, que resulta obstaculizada cada vez que otro ser humano intenta entrometerse. Querer poseer a los demás es, sin duda, el obstáculo mayor en la toma de conciencia de la propia misión.
4) «Saber que no es necesario comprender». No tenernos obligación de comprender por qué otro actúa o piensa de una manera determinada. Estar dispuestos a decir: «No entiendo, pero es igual» es la máxima comprensión que podemos ofrecer. Cada una de mis tres hijas tiene una personalidad y unos intereses propios. Además, muy a menudo lo que les interesa a ellas no tiene interés para mí, o viceversa. No siempre es fácil superar la convicción de que todos deberían pensar y comportarse como yo, pero intento frenarme y, cuando lo consigo, pienso: «Es su vida, han venido al mundo a través de mí, no para mí. Protégelos, presérvalos de actitudes autolesivas y destructivas, pero deja que vayan por su camino». Rara vez entiendo por qué ciertas cosas les apasionan, pero a menudo he conseguido pasar por alto la necesidad de entenderlo. En la pareja hay que superar la necesidad de entender por qué al otro le gustan determinados programas de televisión, por qué se acuesta a cierta hora, por qué come lo que come, lee lo que lee, se divierte con ciertas personas, le gustan determinadas películas o cualquier otra cosa.
Recordemos que dos están juntos no para entenderse, sino para ofrecerse ayuda mutua y realizar su misión de mejorar. Y una grandísima aportación a todo esto es el llamado «arte de la conversación», un arte que tiene cinco reglas: sintonizar el canal del otro; mostrar que estamos escuchando; no interrumpir; preguntar con perspicacia; tener diplomacia y tacto.
De estas reglas me parece importante detenernos en la escucha porque, parecerá raro, pero las parejas en crisis no saben escuchar; y en mi actividad profesional tengo que trabajar a menudo sobre cómo reactivar la atención y poner el acento en el proceso de escucha, pidiendo a cada uno que se concentre no en las palabras que se dicen sino en otra cosa. ¿Qué oye. por ejemplo. en la voz del que habla? ¿Está bien calibrada y suave. o es dura y agresiva? Lo mismo con el tono y la inflexión: ¿llana, metálica, monótona o excitada y contagiosa? A veces nos sorprendemos de mensajes totalmente nuevos o diferentes con respecto a las acostumbradas comunicaciones familiares, que se captan cuando uno deja de escuchar las palabras y presta atención a otros aspectos. Una actitud típica de la falta de escucha se tiene cuando se usan las siguientes palabras: «Sí,... pero». «si al menos...».
Me gustaría abrir un pequeño paréntesis sobre otras actitudes equivocadas en la pareja, que son las pretensiones. Por ejemplo, pretender que el otro tenga que amar a los padres y a la familia de uno. Digamos que me podría agradar que el otro trate a mi familia con respeto, pero no tiene que amarla obligatoriamente. O bien pensar que si uno te ama de verdad, tendría que saber lo que necesitas. Es lo que yo llamo «pretensiones de telepatía». por lo que quizá es útil declarar nuestros deseos de manera abierta y clara. Quien te ama de veras tiene derecho a que le pongas al corriente. Otra idea: es un error pensar que pedir disculpas lo borra todo. porque las disculpa son palabras. mientras que son mas importantes las acciones correctivas.
Pero volvamos a lo de saber escuchar. Todos hemos hecho la experiencia bonita y liberadora de estar en presencia de una persona tranquila que nos deja ser lo que somos, que no juzga, que no echa sermones, que se ensimisma en nuestras experiencias, que está con nosotros, totalmente presente; en una palabra, que se hace «uno» con nosotros. Pues bien, ésta es una persona que nos escucha. Si en cambio alguien empieza a juzgarnos, a darnos consejos, hay menos espacio para que surja algo verdadero e importante, quizá nuevo. En la pareja, que cada uno recuerde que la escucha debe ser pura, limpia, sin estar pensando qué va a decir después.
Para concluir, los signos del verdadero amor matrimonial son: aceptarse mutuamente como somos; el deseo de hacer lo que al otro le agrada; el estar dispuestos a allanar las diferencias conforme afloran; la conciencia de que se ha de construir la unidad matrimonial y no el orgullo personal y las propias razones; el esfuerzo de pensar en términos de «nosotros» y no de «yo»; la sensación de ser dos compañeros que trabajan juntos por la misma causa; la constante tensión hacia un estilo de vida que ya no es mi estilo o el tuyo, sino el de ambos, y que tiene sus raíces en un amor sobrenatural.
Para casarse bien, hay que ser tres: él, ella y el Amor.
 


DEFENSA DE LA VIDA

 
EL IMPERATIVO DE LA CONCIENCIA
Álvaro Fernández
 
Los hombres y mujeres que luchan por defender la vida y la familia desde puestos de gobierno, son frecuentemente tachados de ultraconservadores y acusados de violar la laicidad, cuando no de "ineptos", por manejar "códigos diferentes" a los que algunos pretenden imponer. En Uruguay, es de público conocimiento la embestida que se llevó a cabo contra la Sra. Raquel Trobo, Directora del Instituto de la Familia y la Mujer; y en México la publicación, GIRE - Boletín trimestral sobre reproducción elegida Nº 27-28 Diciembre, 2000 - Marzo, 2001, publicó el siguiente comentario sobre la persona del Secretario de Trabajo, Carlos Abascal:
 
CARLOS ABASCAL - ¿SECRETARIO DE ESTADO O CATÓLICO MILITANTE?
"El pasado 8 de marzo, durante una conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, el Secretario del Trabajo, Carlos Abascal, pronunció un discurso que generó múltiples respuestas de indignación en la prensa. Abascal habló de las mujeres, la familia, la sexualidad e incluso del aborto, siempre desde la postura ultra conservadora que lo ha caracterizado.
Lo más sobresaliente del discurso de Abascal -más que los grotescos detalles acerca de lo que él llama la "masculinización" de las mujeres o la afirmación de que deben dedicarse primordialmente al hogar- es que un Secretario de Estado se comporte como vocero de la jerarquía de la Iglesia católica. Desde mediados de los años ochenta, esa Iglesia ha dejado claro que los temas centrales de su agenda política son, precisamente, la familia, el papel de las mujeres en la sociedad, la sexualidad, y la negativa rotunda al aborto bajo cualquier circunstancia.
La postura de los jerarcas católicos respecto a estos temas quedó clara en las conferencias internacionales de El Cairo (1994) y Beijing (1994), donde el Vaticano se negó a aceptar la perspectiva de género, a reconocer la existencia de familias distintas a la nuclear y a discutir el aborto como un asunto de derechos reproductivos.
El problema no es, claro está, que Abascal defienda sus propias convicciones, sino que lo haga de manera pública -es decir, asumiendo que todo mundo las compartirá (sic)- y como Secretario de un Estado laico. Nada más contrario a la entidad a la que está obligado a servir. Detrás del discurso de Abascal se encuentra la discusión sobre la laicidad del Estado mexicano. Discursos como el suyo alertan sobre el peligro de que el panismo más conservador quiera echar por la borda más de un siglo de tradición laica en México."
 
El boletín feminista, no oculta que el Sr. Abascal molesta en el cargo que ocupa, porque actúa de acuerdo con su conciencia. Del mismo modo, luego de que la Sra. Trobo se manifestara en contra del aborto, la bancada femenina del parlamento uruguayo criticó sus declaraciones, aduciendo que "resulta evidente que la señora Trobo no habla como una ciudadana más, sino haciendo uso del título que ostenta y en nombre de una institución pública dependiente del Ministerio de Educación y Cultura". Según la bancada femenina, el Instituto "no puede parcializar su opinión hacia determinado sector del pensamiento de nuestra sociedad, sin reflejar el libre juego de opiniones, respetándolas a todas por igual". (La República - 7/03/2001)
Ambos jerarcas, el Ministro mexicano y la Directora uruguaya, son atacados casi con las mismas palabras, por el "delito" de actuar en política de acuerdo con su conciencia. 
A los dos se les echa en cara el haber expresado, públicamente y desde el cargo que ocupan, sus convicciones personales en favor de la vida. Es curioso; porque si en algún momento llegan al poder quienes hoy acusan, ¿acaso no impondrán sin miramientos sus principios en favor del aborto? Nadie que ocupe un puesto de gobierno, deja de mantener sus convicciones por "laico" que se diga. Es más: no sería mala cosa, que esto sucediera más a menudo...
Vale la pena recordar, a título de ejemplo, la figura de Tomás Moro, ejemplar padre de familia del siglo XVI, abogado y Lord Canciller del Reino de Inglaterra. Moro fue ajusticiado por Enrique VIII, poco después de alcanzar la cumbre de su carrera política por mantenerse fiel al dictado de su conciencia. "El 16 de mayo de 1532 presentó su dimisión, pues no quiso dar su apoyo al proyecto de Enrique VIII que quería asumir el control sobre la Iglesia en Inglaterra. Se retiró de la vida pública aceptando sufrir con su familia la pobreza y el abandono de muchos falsos amigos. Negaba la competencia del Parlamento para declarar que Enrique VIII era el jefe de la Iglesia de Inglaterra o que su matrimonio con Catalina de Aragón era inválido. Pero no tenía inconveniente en admitir que el Parlamento podía reconocer como heredero de la corona al hijo de Ana Bolena. Aparte de no hacer el juramento, no dijo nada en contra del rey y disimuló honradamente su pensamiento, porque quería salvar su vida." (Diego Contreras, Aceprensa Servicio 148/00). Este santo, fue proclamado patrono de los políticos por el Papa Juan Pablo II, en respuesta a un pedido de numerosas personalidades de las más diversas orientaciones políticas, culturales y religiosas. En el mismo servicio, Contreras afirma que "El nombramiento del Papa, contenido en un motu proprio del 31 de octubre, no podía llegar en un momento más oportuno. En una época en la que la conciencia de los que ejercen funciones públicas parece muchas veces eclipsada, o cuando no pocos gobernantes parecen privilegiar el interés personal o de grupo sobre el bien común, la figura de Moro ayuda a recordar que si para mantenerse a flote hay que renegar de la conciencia, es preciso elegir la conciencia."
Por su parte, el Dr. Nazario González, S.I., comenta en una conferencia titulada "Santo Tomás Moro, el hombre y el político" que a Moro, "como político (...) le tocó cumplir la que bien pudiera llamarse la ley de oro del político y que nos atreveríamos a formular así: la política que es el arte de lo posible, en el que la transacción juega un papel primordial, puede estar abocada en determinados momentos a situaciones en las que unos principios superiores asentados en la conciencia personal obligan a superar el terreno movedizo de los pactos y hacer pie en lo que el Motu Proprio de Juan Pablo II llama con términos que ningún político de cualquier religión o cultura se atrevería a rechazar, "la inalienable dignidad de la conciencia", "la primacía de la verdad sobre el poder".  
El Rey Balduino de Bélgica, se vio obligado a tomar el mismo camino el 4 de abril de 1990; en aquel entonces, "los medios de comunicación difundieron por todo el mundo la noticia de que Balduino I de Bélgica había renunciado durante 36 horas a sus prerrogativas de Monarca para no refrendar una ley sobre el aborto que contradecía su conciencia. El mundo político internacional enmudeció ante aquel gesto inesperado. Fue un eco de la actitud de Moro", concluye González.
En el citado servicio de Aceprensa, Contreras refiere también el testimonio de políticos actuales que siguen el ejemplo de Moro: "Cuando entro en la sala donde fue procesado –recordó Sir David Alton, otro de los promotores de la causa–, me pregunto cómo Moro, que se dejó decapitar con tal de no renegar de sus principios, viviría hoy nuestras batallas como parlamentarios ingleses que debaten sobre la clonación humana, la eutanasia, el aborto, la destrucción de embriones humanos...”.
Aunque no lo dijo, el propio Alton, padre de cuatro hijos, ha vivido en propia carne lo que significa no renunciar a las propias convicciones: en 1992 amenazó con abandonar su partido, el Liberal Democrático, cuando éste quiso obligar a los parlamentarios a votar a favor del aborto.
¿Hasta dónde son conscientes los dirigentes políticos de la estatura moral de quienes son capaces de defender sus convicciones aún a costa de su cargo, de su prestigio o de su propia vida? ¡Qué contraste con la pusilanimidad de aquellos que, como barco a la deriva, van para el lado que los lleva la corriente! 
Ahora bien: si la falta de carácter en un político, provoca lástima, la incoherencia de los supuestos tolerantes causa risa: resulta paradójico que quienes en nombre de la tolerancia defienden derechos inventados por minorías presuntamente discriminadas, no "toleren" actitudes como la del Ministro Abascal en México, Sir David Alton en Inglaterra o la Directora Trobo en Montevideo... ¿Acaso pretenden que quienes se oponen a sus ideas dejen su conciencia en casa, mientras ellos se ocupan de llevar su vana filosofía a las aulas?
No es casualidad que el debate sobre el aborto concite las mismas reacciones y los mismos sucesos en distintas partes del mundo: cuando alguien sale a defender la vida -y/o la familia-, tarde o temprano es víctima de la intolerancia de los "tolerantes". Por tanto, no exageramos cuando afirmamos que hay grupos internacionales que ejercen presión y control a nivel de grupos locales afines, en contra de la vida de nuestros niños por nacer.
Más allá de la defensa de la vida, es nuestro deber de orientales apoyar a quienes siguen el imperativo de su conciencia; luchar contra la ignorancia de quienes desconocen la ley natural; y quitar nuestro apoyo a los indiferentes, a quienes carecen del coraje necesario para jugarse por la verdad. Lo bueno del Uruguay, es que todos sabemos quien es quien...
 

 
CONTROLISTAS FINALMENTE ADMITEN: "SALUD REPRODUCTIVA" EQUIVALE AL ABORTO
NUEVA YORK, 16/06/01 (ACI).
 
Finalmente los grupos de presión anti-vida admitieron lo que el movimiento pro-vida venía advirtiendo desde hace años: que el término "salud reproductiva" que grupos de presión intentan introducir en acuerdos internacionales a todo nivel, no es sino un eufemismo para el aborto.
La confesión de parte paralizó la sala de reuniones de la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU) donde se venía realizando la reunión preparatoria de la Cumbre Mundial sobre la Infancia a realizarse del 19 al 21 de setiembre.
El documento sobre la infancia es uno de los espacios en el que los partidarios del control natal y el aborto pretenden introducir el concepto de "salud reproductiva".
Mientras se debatía la sección en la que el borrador señala que se debe "promover plena igualdad de género y acceso igualitario a los servicios… incluyendo atención de salud sexual y reproductiva", un delegado norteamericano solicitó a su similar canadiense, John Von Kauffman, que explicitara qué se entiende por estos "servicios".
"El distinguido delegado de los Estados Unidos sabe que, en efecto, y odio usar esta palabra, tales ‘servicios’ incluyen el aborto", contestó el delegado canadiense, en lo que se convertiría en la primera admisión pública de que los "servicios de salud reproductiva" son un eufemismo para control natal y aborto.
Como respuesta, Terry Miller, delegado norteamericano, recordó la "Mexico City Policy" asumida por los Estados Unidos, según la cual este país no puede promover el aborto fuera de sus fronteras, y demandó que en consecuencia, el término fuera puesto entre corchetes para su ulterior discusión.
La objeción recibió inmediatamente el apoyo de las delegaciones de la Santa Sede y del llamado "Grupo de Rio", compuesto por 19 países latinoamericanos, aunque este grupo luego se dividió cuando Argentina tomó una postura ambigua -rompiendo su tradicional postura pro-vida- y el delegado del Perú asumió una sorprendente actitud favorable al aborto y el control natal, pese a que el aborto es ilegal en este país.
Mons. Reinert, unos de los delegados de la Santa Sedem expresó su sorpresa y señaló que "si esta conferencia acepta esta definición del término ‘servicios’, tendremos que revisar éste y otros documentos similares en los que este término es usado. No podemos aceptar este lenguaje".
Por su parte, el vocero del Grupo de Rio, el delegado de Chile, señaló que el grupo decidía romper en este campo con su usual alianza anti-vida con la Unión Europea, y señaló que "nunca antes habíamos escuchado que la palabra ‘servicios’ incluía el aborto, por eso estamos de acuerdo con su eliminación".
John Von Kauffman intentó contener la debacle abortista señalando que "cada país puede entender esta palabra como desee", y señaló que la Santa Sede igual rechazaría este concepto.
La disputa estableció la primera diferencia en ocho años entre la postura norteamericana –hoy más cercana a la de la Santa Sede– y la delegación canadiense, encabezada por el Senador Landon Pearson, que mantiene su postura anti-vida y anti-familia.
Según los expertos, la admisión de que los "servicios de salud sexual y reproductiva" incluye el aborto es un hecho sin precedentes en las negociaciones de las Naciones Unidas, y probablemente no hubiera salido a la luz si el cuestionamiento no hubiera provenido de una delegación como la norteamericana.
Los mismos expertos señalan que, en una cumbre como la que se viene preparando, referida a la infancia, es difícil para muchos delegados entender por qué se viene discutiendo el aborto.
El debate, opinan, no ha hecho más que evidenciar que delegaciones como las de Canadá y la Unión Europea no han querido desaprovechar ninguna cumbre –desde la del medio ambiente hasta la de la mujer–, para impulsar el tema de aborto a toda costa.
 

 
REINO UNIDO y USA: LAS CAMPAÑAS DE EDUCACIÓN SEXUAL Y SALUD REPRODUCTIVA NO CUMPLEN SUS FINES
Juan Bacigaluppi
 
Los médicos recomiendan a los adolescentes abstenerse de las prácticas sexuales, como la mejor medida para evitar embarazos.
 
(BMJ son las siglas de la revista médica British Medical Journal, que se cita además de con esas siglas, como las demás revistas médicas por volumen, página y año)
En un informe publicado en el BMJ (321;1520,2000) el Dr. Trevor Stammers plantea el tema de en que medida una educación sexual orientada a retrasar las relaciones sexuales puede ser el mejor método para retrasar los embarazos de adolescentes. En primer lugar se valora si la contracepción es suficiente para tal fin, refiriéndose en primer lugar a que los índices de embarazos y las enfermedades de trasmisión sexual han aumentado en los últimos años en los que precisamente se ha facilitado en gran manera la contracepción a las jóvenes. El 80% de los "embarazos no-deseados" son consecuencia de un fallo de la contracepción (BMJ 311;807,1995). Además, entre 1975 y 1991 se ha podido detectar una correlación positiva entre los incrementos de la utilización de preservativos en las primeras relaciones sexuales y el aumento de embarazos de adolescentes. "A más condones más embarazos. Cuando antes se inician las relaciones sexuales mayor es el riesgo de embarazos. Las adolescentes que inician sus relaciones sexuales antes de los 16 años tienen tres veces más posibilidades de quedarse embarazadas que las que esperan más tiempo", (Department of Health. Teenage pregnancy. London: Social Exclusión Unit. 1999). Por ello, se afirma que la actividad sexual está muy distante de ser lo más apropiado para las adolescentes (BMJ 312;390,1996 y BMJ 321;1520,2000). Esto es más ampliamente aceptado en Estados Unidos que en Gran Bretaña, ya que en USA es frecuente encontrar artículos en los medios médicos de comunicación animando a los profesionales de la salud a recomendar la abstinencia sexual a las adolescentes e informando a éstas a cerca de cómo se puede vivir la abstinencia (Postgrad Med 97;121,1995). "Esto se puede recomendar porque la abstinencia sexual se ha mostrado efectiva", dicen los investigadores. En un estudio (1998), citado en el artículo que comentamos, se realiza una revisión del tema y se concluye que en varios programas de educación sexual orientados a retrasar las relaciones sexuales se había conseguido disminuir notablemente los embarazos de adolescentes.
Todo lo anterior parece apoyar que existen bases científicas objetivas para concluir que una educación orientada a retrasar las relaciones sexuales entre adolescentes puede ser el mejor método para disminuir el elevado número de embarazos en esas edades, otra cosa es que las autoridades sanitarias tengan el coraje moral necesario para promoverla.

Aborto, pautas anticonceptivas, contracepción de emergencia y enfermedades de transmisión sexual en Gran Bretaña.

Como consecuencia de las fuertes campañas a favor del método abortivo llamado contracepción de emergencia (píldora del día siguiente), su utilización en el Reino Unido esta aumentando vertiginosamente. En 1999-2000 se prescribieron 240.000 recetas para contracepción de emergencia en contra de 38.000 hace 10 años. (Desde este año 2001, se vende sin receta a mayores de 16 años). El incremento de estas ventas ha sido especialmente llamativo entre las adolescentes habiendo aumentado un 17% en solo un año, entre 1998 y 1999-2000 (BMJ 321;1174,2000). Sin embargo su eficacia para reducir los embarazos de adolescentes no parece ser tan efectiva. En este sentido, Margaret Jones, directora ejecutiva de los Brook Advisory Center, en el mismo artículo del BMJ, comenta que este incremento de la contracepción de emergencia (aborto químico) quizás podría reducir los índices de embarazos entre adolescentes, pero que sin embargo al no tomar medidas profilácticas adecuadas, se están incrementando las enfermedades de transmisión sexual. Además, según datos recientes  (Department of Health. Teenage Pregnancy. London: Social Exclusion Unit 1999), el número de los embarazos de adolescentes en el Reino Unido es causa de preocupación general, ya que, solamente en Inglaterra, alrededor de 90.000 adolescentes se quedaron embarazadas, en 1997. Casi 7.700 de ellas tenían menos de 16 años y aproximadamente la mitad de estos embarazos terminaron en aborto. Entre 1995 y 1997 también aumentaron significativamente las enfermedades de transmisión sexual entre las adolescentes de 16 a 19 años; un 45% la gonorrea, un 53% la infección por clamidias y un 25% las verrugas genitales (BMJ 321;1520,2000).
Todos los investigadores coinciden en que en los últimos años (1997-2000) se está produciendo una disminución de la utilización de las píldoras anticonceptivas de toma diaria, un incremento del uso de los preservativos y un drástico aumento de la contracepción de emergencia, y sin embargo no disminuyen los embarazos de adolescentes. ¿No será que las políticas oficiales -"políticamente correctas"- son poco acertadas?.
En el mismo sentido, SPUC informa que el número de abortos quirúrgicos en Inglaterra y Gales aumentó nuevamente el año pasado. La Oficina Nacional de Estadísticas dio a conocer que durante el año 2000, 185.000 niños no-nacidos fueron asesinados con abortos quirúrgicos legales. Estos datos confirman una tendencia de aumento continuo de este tipo de crimen en los tres últimos años, 1998, 1999 y 2000. Lo que más llama la atención es que este aumento en el número de abortos quirúrgicos y muertes de niños no-nacidos, se da a pesar del extendido uso de la "píldora del día después", -el abortivo que impide la implantación del óvulo fecundado-, de la que en el año 2001 se estima que se venderán cerca de un millón de cajas.
A la vez, una investigación realizada en el hospital Forth Park en Kirkcaldy, Escocia, indica que nueve (9) de cada diez (10) mujeres que se someten a por segunda vez a un aborto quirúrgico legal, conocen la existencia de la "píldora del día después". Sin embargo, sólo el 10% de las que dice conocerla, declara haberla usado alguna vez. Los investigadores siguen pensando que el uso de esa píldora frenará la tasa de abortos quirúrgicos legales. Sin embargo, hasta ahora las cifras demuestran que con el uso de la llamada píldora del día después no baja el número de abortos quirúrgicos, sólo se promueve la promiscuidad.

USA: No es eficaz la prevención de las enfermedades de transmisión sexual.

Dos son los objetivos de las campañas que promueven la utilización del preservativo: uno impedir los embarazos no deseados, especialmente de adolescentes y otro dificultar la extensión de enfermedades de transmisión sexual, fundamentalmente el SIDA. Por eso, parece razonable ir evaluando si se consiguen los objetivos previstos, para poder emitir un juicio ponderado sobre dichas campañas. En este sentido, un estudio del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades Infecciosas (CDC) de Atlanta (Morbidity and Mortality Weekly Report 49;538,2000) indica que la gonorrea, una de las más extendidas enfermedades de transmisión sexual, no disminuyó en los últimos años en EE UU. En efecto entre 1997 y 1998 se produjo un incremento de un 9%. En 1998 se controlaron por el CDC 355.131 casos de gonorrea (132.9 por 100.000 habitantes), cuando en 1997 se detectaron 325.861 (121.8 por 100.000).
En 1997 y 1998 la gonorrea aumentó en 34 estados. Este incremento fue mayor entre las mujeres, 10.5% (de 119.2 a 131.7 por 100.000) que entre los hombres 7.4% (de 124.5 a 133.7 por 100.000). También en adolescentes mujeres (15 a 19 años) el incremento fue mayor que en el grupo general de mujeres (11.4% contra 10.5%).
Los datos por tanto no parecen apoyar la eficacia de las campañas para la prevención de la transmisión de este tipo de enfermedades, pues en lugar de disminuir las personas afectadas, en muchos países, precisamente en aquellos que por su desarrollo éstas campañas deberían ser más eficaces, los contagios aumentan. FIN, 15-6-01
 
Fuentes: SPUC, Londres, 4-6-01 y 5-6-01; The Tablet, Londres, 2-6-01; Pro-Vida Press nº 62, 63, 66

Noticias Globales 39/01, Buenos Aires, 15 de julio 2001 - Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja
E-mail: jcs@arnet.com.ar
Tel/Fax: (54-11)-4813-5320; (54-11)-4811-1678
 

CINE

 
PEARL HARBOR: ENTRE EL FUEGO Y LA PASIÓN

TÍTULO ORIGINAL: Pearl Harbor
DIRECTOR: Michael Bay
INTÉRPRETES: Ben Affleck, Josh Hartnett, Kate Beckinsale
AÑO: 2001, Touchstone
GÉNERO: Drama/Guerra
CONTENIDOS ESPECÍFICOS: Violencia de guerra, un encuentro sexual implícito y lenguaje vulgar.
CLASIFICACIÓN MPAA*: PG-13

RESEÑA

Es el año 1941, el mundo está en guerra y dos jóvenes pilotos del ejército de los E.U., amigos de la infancia, son asignados a diferentes destinos.
Danny Walker (Josh Hartnett) es enviado a Pearl Harbor, mientras Rafe McCawley (Ben Affleck) se enlista en la Fuerza Aérea Británica (RAF) y se embarca a Europa, donde es derribado en combate y se le da por muerto, dejando desconsolada a su novia Evelyn Johnson (Kate Beckinsale). Ella encuentra consuelo en Danny, ambos se enamoran y, para completar el triángulo aparece entonces Rafe, quien no había muerto en realidad. Antes de que resuelvan su situación sentimental, se desata el ataque japonés, que se describe con una gran profusión de efectos especiales y que, a fin de cuentas, es el atractivo principal del filme.
Aunque las actuaciones son en general aceptables, los personajes acartonados y los diálogos superficiales no reflejan en su profundidad el drama humano de la guerra. Algunas escenas nos hacen recordar películas como "Saving Private Ryan" y "Titanic", pero la profundidad dramática de éstas es mucho más creíble. Por otro lado, ciertas situaciones de sentimentalismo patriotero son francamente chocantes.

* MPAA: The Motion Picture Association of America 
 
 

PARA REFLEXIONAR

 
DIVERSOS SENTIDOS DE LA PALABRA DOLOR (1ª PARTE)
Javier Aranguren
 
Instituto de Antropología y Ética
Universidad de Navarra (Pamplona, España) 
 
...Y es que es probable que el estado del bienestar nos haya engañado también en esto. Primero fomenta la falta de inquietudes, como si la felicidad consistiera en no tener metas para que nada falte; después deja abandonado bajo la forma de individuo al hombre, que piensa que su libertad es hacer lo que le venga en gana, sin tener en cuenta a los demás, o que su felicidad es lo mismo que «estar vivo y que no me duela nada». Pero no son así las cosas: lo contrario al dolor no es la salud, ni siquiera estar sedado. Ambas cosas duran demasiado poco como para poder responder al anhelo nativo de plenitud.
 
Situación de descubrimiento

Pararse a pensar sobre los sentidos que tiene la palabra dolor es una tarea que de primeras no resulta cómoda. Se trata de uno de esos asuntos de corte demasiado biográfico como para permitir un estudio plenamente desinteresado. Es más, cabría plantear si enfrentarse al dolor desde la objetividad, desde ninguna parte, tiene algún sentido: bien es cierto que la reacción nerviosa de dolor puede ser objetivada, pero al tiempo un dolor en el alma o en el corazón –por no concretar en exceso el ubi de la experiencia existencial de lo doloroso– sólo se puede entender cuando ha sido sufrido. Sería algo análogo al encuentro con el color: es cierto que se pueden medir la longitud de onda del rojo pero, ¿qué tiene que ver eso con la experiencia de rojo que tiene el sujeto, la primera vez que se encuentra con él? Teorizar acerca del dolor debe tener algo de falso para aquellos que lo sufren. A la vez parece claro que, dado la frecuencia con que esa experiencia aparece en el curso de la vida de los hombres, se trata de una reflexión pertinente.
Podemos de este modo iniciar nuestra reflexión con una pregunta: ¿qué ocurre con el dolor, que tanto nos preocupa? Una conversación entre conocidos, una clase a los alumnos, un gesto en el rostro, varían si lo que se pone en juego es ese asunto que nos afecta a todos. Se produce una curiosa situación: el dolor aparece por todos lados, pero queremos ocultarlo, no darle importancia, hacer como si no existiera o quizás desear que no lo hiciera en absoluto. Sin embargo sabemos que eso no es posible: contamos con una cuota de dolor en nuestra vida, del mismo modo en que ésta se compone también por momentos felices, por situaciones de aburrimiento y por largos días en los que parece que no ocurre nada digno de ser reseñado, en los que se da la «descolorida indeterminación anímica» propia de la cotidianidad.
Si se preguntara a una persona qué situaciones han sido significativas en su vida, probablemente haría referencia a esos hechos que la han llenado de alegría: el descubrimiento de la persona a la que ama, caer en la cuenta de lo que valen sus padres, los primeros éxitos profesionales, los amigos que no le fallaron cuando eran necesarios, una comida especialmente placentera porque las viandas eran excelentes y porque la conversación no decayó en ningún momento. A los seres humanos les llena el compartir relacional, y es en estas experiencias donde de una forma más intensa experimentan la dimensión de sentido que caracteriza a su vivir. Lógicamente, la contraria también es verdadera: en la carencia de lo relacional –el tedio, la soledad, el dolor moral del deprimido, el dolor físico del enfermo– es donde se puede experimentar con especial intensidad la carencia de ese sentido que parece que todos los hombres buscan. Y se trata también de experiencias significativas, aunque en este caso quizás hubiera que decir que por defecto. Las situaciones en las que la pena, la muerte, la impotencia han aparecido en su horizonte vital se recuerdan como momentos fuertes de la existencia: el deceso de un pariente cercano y querido, una enfermedad incurable, la traición y el abandono de alguien en quién confiaba. Alegría y dolor: dos términos en principio antitéticos que, sin embargo, se acompañan a lo largo de la existencia. ¿Por qué se recuerda el dolor? Quizás porque el dolor atenaza al que sufre, pero al mismo tiempo le abre hacia nuevas posibilidades.
Se ha hablado de disclosure situation, o situación de descubrimiento, para referirse a experiencias aisladas que dejan traslucir algo más profundo, iluminando de pronto el conjunto de nuestra experiencia. En la línea de lo que se acaba de indicar, Walter Kasper señala que esas situaciones de descubrimiento se dan «en la situación de alegría, cuando nos sentimos muy felices, cuando el mundo y nuestra existencia nos parecen infinitamente ricos, bellos, placenteros; en la situación de tristeza, cuando no entendemos ya la situación de angustia, cuando cede el suelo bajo nuestros pies, todo se tambalea y vemos el abismo de nuestra existencia; en la situación de consuelo, que nos sostiene, acoge y ampara; en la situación de amor y fidelidad, cuando somos aceptados y afirmados incondicionalmente, y el encanto y la belleza de otra persona hace que todo el mundo nos parezca como transformado y hechizado; en la situación de aburrimiento atroz, cuando todo resulta insípido e indiferente y se hace patente el lado vacío, superficial y huero de la realidad; en la situación de encuentro con la muerte, cuando una persona enmudece para siempre, el mundo se le escapa de las manos y a nosotros nos arrebatan para siempre un ser conocido, familiar y amado. La verdad definitiva sobre el hombre se revela de modo inexorable ante la muerte: el ser humano no se pertenece a sí mismo ni a los demás, sino que hay un misterio insondable en torno a él, y él mismo es un misterio que nunca puede descifrar».
Considerar al misterio como un factor determinante puede parecer novedoso tras la larga tradición racionalista en Occidente. Se dice que algo es misterioso si no resulta plenamente accesible a la razón, si se trata de una realidad acerca de la que sólo puede hablar la imagen, la metáfora, la narración o el mito. El misterio se nos presenta como tal: no es algo completamente ignoto, pero trasciende las capacidades de comprensión. En ese sentido, el misterio está más allá de la capacidad de manipulación: si se intenta controlar se pierde; o se mantiene allí presente, pero oculto bajo una capa de aparente seguridad que no es más que una farsa.
No es posible reducir lo misterioso a lenguaje matemático, pero tampoco se conforma con el silencio total. Ante el misterio el ser humano pide respuestas, justamente porque misterioso es aquello de lo que tratan las cuestiones límite: aquellas que se cuestionan acerca del para qué, por el inicio o el final, por los horizontes de inteligibilidad de la situación in medias res en que consiste el presente. El dolor es una de las puertas del misterio, es decir, una apertura a lo que no parece que se pueda explicar por medio de meros argumentos racionales claros y distintos, un problema ante el que no caben certezas sobre su causa, sino como mucho aceptación y paciencia.
Los ideales cartesianos no sirven para un mundo en el que tanto la felicidad como el dolor se presentan con un halo de misterio. La naturaleza no es un libro que pueda leerse completamente en lenguaje matemático, a no ser que se quiera forzar la exclusión de las cuestiones de sentido. Pero eso implicaría empobrecer enormemente la experiencia humana, que incluye siempre amor y dolor, alegría y tristeza, y un arco iris de experiencias intermedias en las que «la alegría siempre va mezclada con algo de tristeza». Ambas son realidades que nunca se experimentan como merecidas, que nunca se entienden del todo. Se trata de realidades de las que no se domina la etiología y en las que el sujeto que las experimenta no puede adquirir un papel de señor, sino de bendecido o maldecido, de receptor de lo inesperado. Ante el amado, la sensación siempre debe ser de sorpresa y de agradecimiento: es un regalo, un don, un milagro; ante el dolor debería ocurrir algo similar: sorpresa y rechazo, o bien sorpresa y aceptación.
Aceptar es acoger, no meramente resignarse. Acoger señala la capacidad de ir más allá del momento presente: el que ama lo hace en proyecto, no se centra únicamente en la sensación placentera presente, sus vuelos son más altos. El que sufre tiene también esa opción: centrarse en el dolor presente y perderse en él, o integrarlo en un proyecto que va más allá de la facticidad de lo que le pasa. Mas eso implica que el ideal de certeza, en el que todo lo real es racional y lo racional real, no se puede aplicar con propiedad a las situaciones límite, a aquellos hechos en los que se descubre el temple de un hombre. Sin abandono en el amado no hay amor: querer estar cierto de ser amado es ignorar la libertad del otro. Análogamente ocurre con el dolor: sin abandono en él –aceptando que nuestro control no es total, sino que más bien estamos en manos de otro (ya sea éste Dios, o el triste destino)– sólo queda la opción de la desesperanza. Querer controlar todo no puede producir más que decepciones, pues ésa es una opción que siempre se desvela falsa. La pretensión de la certeza mata lo propiamente humano (Chantal Delsol): en ella se puede vivir desde una generalidad, en una abstracción que acaba siendo totalitaria, pero se pierde lo que define a la persona. El hombre es el quién concreto, el sufriente, el esperanzado. El hombre es un rostro que pide ayuda o protección, pero no forma parte de una idea, sino que cada caso es mayor que el todo: el rostro se presenta como la imagen de un infinito y, por lo tanto, responde necesariamente a la prohibición de matar.
Mas eso la modernidad no lo sabe: el horror del siglo XX, la presencia constante del mal radical, compañero inseparable de las mayores planificaciones ideológicas, tiene la lamentable virtud de manifestarlo con claridad. El ideal de la certeza mata; la certeza del misterio salva. Y el dolor, irrefutablemente, es uno de los umbrales del misterio del hombre.
 
 

CORREO DEL LECTOR

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From: Nuestra Señora de las Gracias
Sent: Monday, July 02, 2001 8:40 PM
Subject: Felicitaciones por la Revista eléctrónica y Notas de interés
Estimados Magdalena y Alvaro
¡Salve María!
Antes que nada quiero felicitarlos por la revista y agradecerles los artículos que me mandan. En retribución les envío unas notas que creo que pordrán aprovechar
Que la Virgen los ayude
Con toda estima
In Iesus et Maria
Alejandro Bravo 

----- Original Message -----
From:  María Cecilia Palavecino
Sent: Thursday, June 28, 2001 12:03 PM
Subject: Suscripción
Deseo suscribirme a su página porque soy orientadora familiar y me gusta estar actualizada en todos los temas que se relacionan con la familia.
Muchas Gracias
María Cecilia Palavecino
Departamento de Formación Integral
IAE - Escuela de Dirección y Negocios
Tel. 02322-481652
E-mail: cpalavecino@iae.edu.ar

----- Original Message -----
From: Marisa de los Heros
Sent: Thursday, June 28, 2001 11:30 AM
Subject: Inscripción
Muchas gracias por enviarla al IAE, felicitaciones.
Marisa de los Heros

----- Original Message -----
From: Adriana Gonzalez Videla Portatadino
To: <familias@adinet.com.uy>
Sent: Wednesday, June 20, 2001 8:46 PM
Subject: Solicito boletín
Agradezco a la persona que me puso en su mail para recibir este boletín. Me encantó.
Adriana Portatadino
"Lo esencial es invisible a los ojos"

----- Original Message -----
From: Sean MacA
To: <familias@adinet.com.uy>
Sent: Wednesday, June 27, 2001 3:42 PM
Subject: revista
Les felicito por la revista de la Asociación Vivir en Familia. Una material 
tan importante pro-vita. Gracias y que Dios bendiga la obra.

----- Original Message -----
From: Christian Hoffman
To: familias@adinet.com.uy
Sent: Tuesday, June 19, 2001 10:22 PM
Subject: deseo recibir la revista virtual

----- Original Message -----
From: Aurelina Montano
To: <familias@adinet.com.uy>
Sent: Tuesday, June 19, 2001 8:17 PM
Subject: Felicitaciones!!
Queridos amigos:
Les agradezco el envío de su revista virtual y los felicito por la iniciativa y el contenido de la misma. Con todo gusto reenviaré este material a otras personas que pueden estar interesadas en recibirlo. 
Muy agradecida y adelante con este gran emprendimiento! Ma. Aurelia M. de Bellocq

Tucumán, 19 de junio de 2000
Queridos amigos de "Vivir en familia": Les estamos muy agradecidas por el envío periódico de su revista virtual. En realidad su contenido no tiene desperdicios. Como quien la colecciona es uno de nuestros empleados, les rogamos que, de ahora en adelante, se la envíen diréctamente a él, cuyo nombre es: JOSÉ FAJARDO PAZ y cuyo correo electrónico es: josefajardo@yupimail.com
Ya no la envíen a nuestra dirección. Les deseamos todo lo mejor. José nos tendrá al tanto de su contenido. Reciban un muy fraternal abrazo: PAULINAS DE TUCUMAN

NOTA DEL EDITOR: Agradecemos a todos aquellos que colaboraron en la campaña para evitar que la Sra. Raquel Trobo sea removida de su cargo por un problema ideológico. Gracias a la ayuda de todos, por el momento, las aguas parecen haber vuelto a su cauce. Rogamos hacer llegar esta noticia, a todos aquellos que enviaron mensajes de solidaridad.

Vivir en Familia es una publicación que se distribuye en forma gratuita por correo electrónico. Sus objetivos son:

La Asociación Vivir en Familia es una asociación civil sin fines de lucro, con personería jurídica en trámite desde el mes de mayo de 2001.
 
Integran la Directiva de la Asociación Vivir en Familia:
Lic. Marta Grego, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Sra. Magdalena Olaso y Arq. Alfredo Vaeza
 
Colaboran con la Revista:
Dr. Eduardo Casanova
Dr. Pedro Montano
Dra. Liliana Matozzo de Romualdi
Dra. Adela González

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