Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia
 
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 Montevideo - Uruguay
 

"Aunque todas las posibles preguntas de la ciencia recibiesen respuesta,
ni siquiera rozarían los verdaderos problemas de nuestra vida."
Ludwig Wittgenstein
"Mi padre decía: No te preocuparía tanto lo que los demás piensan de vos,
si supieras la poca frecuencia con que lo hacen."
Phil Mc Graw

CONTENIDO


Publicación N° 10/03

EDITORIAL

FAMILIA: ¿UN CONCEPTO PASADO DE MODA?
El 15 de mayo, se celebró en todo el mundo el Día Internacional de la Familia. Ante este acontecimiento, algunos medios de comunicación locales se preguntaron -y nos preguntaron-: ¿de qué hablamos cuando hablamos de familia?; ¿cómo la definimos?;  ¿sólo se considera familia a aquella institución basada en el matrimonio y formalmente constituida?; ¿o son también "familias" las uniones de concubinos, las parejas divorciadas, las madres solteras y/o las uniones homosexuales? Intentaremos contestar a estas preguntas. Ellas nos servirán de guía para afirmar, una vez más, la verdad sobre la familia.
 
Definición de familia
 
Como ya lo expresáramos en otras ocasiones, de acuerdo con nuestro Diccionario Escolar Espasa-Calpe, familia es un "Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas o en lugares diferentes, y especialmente el formado por el matrimonio y los hijos". De acuerdo con el mismo diccionario, matrimonio se define como "Unión legal de hombre y mujer. Marido y mujer".
Por su parte, la Constitución de la República Oriental del Uruguay, también nos da algunas ideas sobre lo que es la familia:
Artículo 40: La familia es la base de nuestra sociedad. El Estado velará por su estabilidad moral y material, para la mejor formación de los hijos dentro de la sociedad.
Artículo 41: El cuidado y educación de los hijos para que éstos alcancen su plena capacidad corporal, intelectual y social, es un deber y un derecho de los padres. Quienes tengan a su cargo numerosa prole tienen derecho a auxilios compensatorios, siempre que los necesiten. La ley dispondrá las medidas necesarias para que la infancia y juventud sean protegidas contra el abandono corporal, intelectual o moral de sus padres o tutores, así como contra la explotación y el abuso.
Artículo 42: Los padres tienen para con los hijos habidos fuera del matrimonio los mismos deberes que respecto a los nacidos en él. La maternidad, cualquiera sea la condición o estado de la mujer, tiene derecho a la protección de la sociedad y a su asistencia en caso de desamparo.
Por su parte, el Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, afirma que "la comunidad familiar surge del pacto de unión de los cónyuges. El matrimonio que surge de este pacto de amor conyugal no es una creación del poder público, sino una institución natural y originaria que lo precede. (...) Familia y vida forman una verdadera unidad que debe ser protegida por la sociedad, puesto que es el núcleo vivo de la sucesión (procreación y educación) de las generaciones humanas."  (1)
La Carta a las Familias, explica que "la familia está fundada sobre el matrimonio, esa unión íntima de vida, complemento entre un hombre y una mujer, que está constituida por el vínculo indisoluble del matrimonio, libremente contraído, públicamente afirmado, y que está abierta a la transmisión de la vida"; "el matrimonio es la institución natural a la que está exclusivamente confiada la misión de transmitir la vida.
Y la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, afirma que "el matrimonio es el fundamento de la comunidad más amplia de la familia, ya que la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y educación de la prole, en la que encuentran su coronación." (n. 14) 
 
Comentarios a la Constitución
 
Si bien la Constitución no define explicitamente qué es lo que considera familia, de su texto se desprende que sólo es posible admitir como tal a aquella institución fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, abierta a los hijos; esta idea está implícita para cualquiera que lea el articulado de acuerdo con la recta razón. Además, esta interpretación permanece incambiada en el todo el Código Civil, siempre que se hace referencia a la familia.
Por tanto, sólo la familia legítimamente constituida por un hombre y una mujer, y por los eventuales hijos que ambos puedan tener, debe ser considerada por el Estado como objeto de especial cuidado y promoción. No se trata con esto de negar las ayudas necesarias a las madres solteras, ni de discriminar en sus derechos individuales a quienes viven diversas formas de unión no-familiares, sino de afirmar claramente que existe un tipo de unión -la familia- que debe ser especialmente amparada y apoyada por el Estado. Esta consideración para con la familia, se desprende tanto su verdad ontológica, como de su significado social, difícilmente identificables en otros modelos que algunos proponen como "familia". 
En este sentido, cabe destacar algunos párrafos la Constitución: "El Estado velará por su estabilidad moral y material, para la mejor formación de los hijos dentro de la sociedad". Si bien no parece claro como se concilia este precepto constitucional con la legislación divorcista que desde hace casi un siglo arrastra Uruguay, lo que sí es obvio es que nuestra Constitución no considera como "bienes" ni la disolución familiar, ni la inestabilidad jurídica de la familia, ni su corrupción moral. Consecuentemente, ni el divorcio, ni las uniones libres, y menos aún las uniones homosexuales, parecen corresponderse con el ideal de familia propuesto por nuestra Carta Magna. Por otra parte, queda muy claro para los constitucionalistas, un hecho evidente que ciertos psicólogos, sociólogos, pedagogos y sexólogos parecen haber olvidado: que la estabilidad moral y material de la familia es condición necesaria para la mejor formación de los hijos dentro de la sociedad.
Por otra parte, la Constitución plantea que "quienes tengan a su cargo numerosa prole tienen derecho a auxilios compensatorios, siempre que los necesiten". Lo cual no se condice con los programas y planes de control poblacional a los que ciertos organismos internacionales condicionan las ayudas económicas que brindan a nuestro país. Lo que plantea la Carta Magna, es la ayuda a quienes tengan a cargo numerosa prole, y no la reducción de la prole, ya sea por "razones de Estado", ya por "corrección política", ya por la triste disposición que tienen ciertos "políticos" a vender el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad. En la actualidad, las ayudas a las familias numerosas, son más necesarias que nunca, desde que Uruguay es uno de los pocos países que tiene la perversa combinación de una demografía de país "desarrollado", junto a una economía de país subdesarrollado. Si no se toman medidas urgentes, es muy probable que a mediano plazo colapse la seguridad social; lo cual requerirá de nuevas ayudas, y lo peor, de nuevos condicionamientos externos a nuestra política demográfica... 
 
El sentido profundo de la familia
 
Más allá de las acertadas definiciones de diccionario, y de la idea de familia que nos da la Constitución, existe una verdad sobre la familia que se funda en el orden natural.
Desde esta óptica, afirmamos nuestra convicción de que la familia se funda en el amor de los cónyuges -marido y mujer- que se entregan mutuamente de una vez y para siempre. La más excelsa manifestación de este amor -tengan o no descendencia-, es la apertura a la vida: la procreación responsable mueve a los padres a asumir la responsabilidad por los hijos que Dios les envíe, a hacerlos partícipes de su mutuo amor, y a brindarles el aliemento espiritual, material e intelecutal necesario para que alcancen el más pleno desarrollo, y para que contribuyan en cada etapa de su existencia, al bienestar de toda la sociedad
La familia así constituida, es una institución anterior al Estado, con derechos propios e inalienables (derecho a la libertad religiosa, derecho a traer al mundo el número de hijos que los esposos decidan, derecho a que no se le impongan programas de control natal, derecho a recibir asistencia en la procreación y educación de sus hijos, etc.). En consecuencia, el Estado tiene el deber de reconocer estos derechos y de velar por su respeto, brindando todas las ayudas que sean necesarias. Es natural que así sea, pues más allá de la verdad sobre la familia, existe una realidad que no se puede ocultar: los diversos tipos de uniones o agrupaciones familiares que no se encuadran en el clásico concepto de familia, conducen tarde o temprano, a una deficiente formación integral de las nuevas generaciones, con todas las consecuencias sociológicas que ello trae: incremento del consumo de drogas, recrudecimiento de la violencia y la delincuencia juvenil, aumento en los índices de repetición escolar, reducción del rendimiento escolar, incremento de la pornografía, el tráfico de niños, la prostitución, etc.
 
Conclusión 
 
Parece claro entonces que toda promoción y apoyo por parte del Estado y de la sociedad civil a la familia en su definición más clásica, redundará a largo plazo, en hijos mejor formados, más íntegros, con mayor personalidad, más dueños de sí mismos. Ello será fruto en primer lugar, del amor y el cuidado brindado por sus padres: un amor exigente y recto, que no conozca desfallecimientos ni renuncias ante los problemas, que no tenga contemplaciones ante los caprichos y desvíos "alegremente" fomentados por las malas amistades, por los medios de comunicación o por ciertas corrientes de opinión en boga. 
Queda claro asimismo, que "la culpa no la tiene el chancho sino el que le rasca el lomo": no vale que los mayores se quejen del estado de la juventud actual, si ellos mismos se rindieron ante los problemas familiares, si no se comprometieron en una unión legal de una vez y para siempre, si no enfrentaron las mil dificultades que plantea la vida diaria con tanta responsabilidad como libertad.
En consecuencia, afirmamos una vez más que el concepto clásico de familia no ha cambiado a pesar de la crisis en que hoy ella se encuentra. Si la humanidad está en crisis, si los valores están en crisis, si la juventud está en crisis, todo ello se debe -aunque no exclusivamente- a la crisis de esa familia que las constituciones reconocen y que ciertas corrientes de pensamiento posmoderno rechazan. Por tanto, para salvar al mundo, para alcanzar la paz que tantos pregonan, debemos empezar por salvar a la familia, por recuperar su más hondo sentido, por vivir de acuerdo con su verdad ontológica.
¡Menuda tarea nos espera! Pero no estamos en el mundo para vivir fácil y cómodamente, sino para alcanzar el bien arduo. Y esto, no depende del apoyo del Estado, sino de nosotros mismos... 
 
AVE FAMILIA
 
(1) Familia, matrimonio y "uniones de hecho" - Documento del Pontificio Consejo para la Familia
 

MATRIMONIO Y FAMILIA

 
ENTRE DOS FUEGOS

Marcia Ameriot
 
Mujer Nueva, 2003-05-13.- Rebecca Mark-Jusbasche. ¿La conocéis? Una de las ejecutivas americanas mejor pagadas en el mundo de los negocios que figura en la ya tradicional lista de la revista Fortune que cada año ofrece el ranking de las así llamadas “mujeres más poderosas en los negocios”. Rebecca, además, tuvo sus dos gemelos mientras construia su carrera, los llevaba con ella a sus clases en la escuela de Negocios de Harvard, a las reuniones de trabajo e, incluso a los viajes cuando podía. Si no hubiese sido por la bancarrota de Enron, la compañía donde llegó a ser de las principales ejecutivas, el binomio trabajo y familia hubiera tenido un final feliz en ese caso.
La historia de Rebecca me ha venido a la mente mientras volvía a leer el libro de la economista británica Sylvia Ann Hewlett, "Creating a Life: Professional Women and the Quest for Children" (Creando una vida nueva. Las mujeres que trabajan y la búsqueda de los hijos). Las mujeres llevamos una generación debatiendo cómo mejorar el equilibrio entre el trabajo y la familia, pero de alguna manera cada capítulo nuevo da pie a una lucha nueva, y el libro de Hewlett no es la excepción.
Según Hewlett, muchas mujeres adoptaron el "modelo masculino" concentrado en el trabajo, y el resultado fue "una epidemia de ausencia de hijos" entre las mujeres profesionales. La economista, que estudió en Harvard, realizó una encuesta en EE.UU. entre 1.647 "mujeres de posición alta" en sus respectivas profesiones, incluidas 1.168 que pertenecen al 10 por ciento con mayores ingresos dentro de su grupo de edad o que tienen títulos en Derecho o Medicina, y otras 479 con educación terciaria pero que ya no trabajan. Lo que descubrió fue sorprendente. El 42 por ciento de las mujeres que llegaron lejos en las grandes empresas seguían sin procrear después de los 40 años. Esa cifra subía al 49 por ciento para las mujeres que ganan 100.000 dólares o más al año. Su intención no era escribir un libro sobre lo difícil que es ser mamá para las mujeres que trabajan, sino acerca de aquellas que cumplieron 50 años en el milenio y de los factores que dieron forma a sus vidas. Pero entonces descubrió, en entrevista tras entrevista con decanas de facultades y divas de la ópera, en una muestra representativa de mujeres triunfadoras de distintos campos, que ninguna tenía hijos.
Los últimos datos de la Oficina del Censo de EE.UU. apoyan la investigación de Hewlett. Las familias sin hijos se duplicaron en los últimos 20 años, por lo que una de cada cinco mujeres entre 40 y 44 años no tiene descendencia. La cifra asciende al 47 por ciento para las mujeres de esa edad o menores con educación universitaria. Claro que este grupo incluye a muchas mujeres para las cuales tener hijos no era una prioridad. La apertura del mercado laboral les ofreció muchas oportunidades nuevas, incluida la del éxito en otros ámbitos fuera del familiar. Pero Hewlett argumenta que muchas mujeres no optaron necesariamente por no tener hijos nunca. Cuando les preguntó a las mujeres que recordaran cuáles eran sus objetivos cuando terminaron la universidad, sólo el 14 por ciento respondió con claridad que no habían querido tener hijos.
Para la mayoría de las mujeres entrevistadas por Hewlett, no tener hijos equivalía más a lo que una llamó "una no-opción por inercia". El tiempo pasa y el trabajo es implacable. Por lo general, cuando una mujer se casa y está afianzada en su trabajo como para comenzar a pensar en formar una familia, con frecuencia ya es muy tarde. Según los Centros para el Control de Enfermedades, cuando una mujer cumple 42 años, las posibilidades de engendrar un hijo con sus propios óvulos, aun con ayuda médica, son inferiores al 10 por ciento. A los 40 años, la mitad de sus óvulos son cromosomáticamente anormales. La cifra se incrementa al 90 por ciento a los 42 años.
No se trata de asustar a las mujeres insinuando algo así como “tienes que apurarte a tener hijos ahora o renunciar a tenerlos”. Ni tampoco llegar al extremo de algunos que predican el fin de la familia y proponen como solución el regreso sin más de las mujeres al hogar, como en un juego de papá-sale-mamá-se-queda-en-casa. El asunto es más complejo. En la opción por casarse y tener hijos influye de manera casi decisiva además la cuestión económica – en España, por ejemplo, 83% de las mujeres que no había procreado en 1999 señalaba que en su postura había influido poderosamente su situación económica.
El libro de Hewlett menciona también ejemplos de mujeres de éxito que dieron a luz antes de cumplir los 30 años y, si es verdad que superaron el dolor de no poder engendrar más tarde, también han tenido que enfrentar obstáculos a la hora de equilibrar el trabajo con la familia. Si la biología no perdona, parece que tampoco lo hace la cultura empresarial de hoy. El regresar a la empresa después de una licencia por maternidad suele ser una experiencia difícil la mayoría de las veces y las que voluntariamente han dejado la carrera para cuidar a los hijos frecuentemente se encuentran con las puertas cerradas cuando deciden reincorporarse al mercado de trabajo. Hay también jefes inflexibles, compañeros que colaboran poco... como si la maternidad fuera realmente un problema. Eso es lo que hay que cambiar. Se trata de fomentar una cultura pro familia en las empresas.
Me falta “decir” algo y con eso cierro el asunto por ahora. No hay que infravalorar las conquistas de la mujer en el mundo laboral, ni dar la impresión de que siempre tendrá que optar por el trabajo o la familia. Incluso estoy convencida de que el trabajo ayuda a la mujer en muchos aspectos, le abre horizontes, la lanza, la hace mejor persona... La cuestión será lograr el equilibrio, pero de antemano hay que estar dispuesto al sacrificio en algun campo: les toca a los padres decidir el cómo priorizar, mientras no haya las condiciones optimas en las empresas.
 
www.mujernueva.org
 

 
LOS OBISPOS DE URUGUAY PROCLAMAN EL 2003 "AÑO DE LA FAMILIA"
 
Para preparar el «II Congreso Nacional de la Familia»

FLORIDA (URUGUAY), 12 mayo 2003
(
ZENIT.org).- Constatando el creciente deterioro que sufren la familia en la actualidad y dado su «valor insustituible» como «formadora de personas y educadora en la fe», los obispos de Uruguay han decidido declarar el 2003 «Año de la Familia».
«Una sociedad que descuida la familia es una sociedad enferma que se desangra lentamente», dicen los prelados en su propuesta.
La iniciativa se orienta a que en todas las diócesis uruguayas se prepare el «II Congreso Nacional de la Familia» que, bajo el lema «Familia, germen de Vida y esperanza de mi país», se celebrará en Montevideo el 11 y 12 de octubre próximo.
Con ello, se busca renovar el «compromiso para fortalecer este bien de la sociedad y de la Iglesia que es la familia».
Publicamos a continuación la convocatoria de los obispos de Uruguay.

Hacia el Congreso de la Familia - Mensaje de los Obispos

1. Los Obispos del Uruguay reunidos en Florida donde se venera la histórica imagen de la Virgen de los Treinta y Tres Orientales, Patrona del Uruguay, queremos hacer llegar a todas las familias uruguayas nuestro más afectuoso saludo pascual: que la vida del Señor Jesús Resucitado ilumine y reanime la esperanza de todos los hogares, uruguayos.
2. En noviembre del año pasado propusimos que en este año 2003 fuera la familia el objetivo prioritario de nuestros trabajos y desvelos, deseando que "todos los uruguayos ofrezcan su colaboración para devolver a la institución familiar su vigor y su misión, su capacidad de engendrar y de educar, en colaboración con otras familias que profesen la misma esperanza y responsabilidad."
3. Comprobamos en la actualidad que las familias sufren un deterioro creciente. Esta institución, base de la sociedad, atraviesa una gran inestabilidad: "los uruguayos se casan menos que antes, optando por las uniones de hecho, sin proyecto de largo aliento que incluya los hijos, su educación e inserción social. Es altísimo el porcentaje de divorcios (ocupamos el tercer puesto en el mundo)". Las bajas tasas de natalidad y mortalidad, la práctica del aborto, el bajo crecimiento demográfico y la emigración provoca un rápido envejecimiento de nuestra sociedad. La desestabilización familiar hace aumentar la violencia doméstica con sus secuelas de divorcios, huidas del hogar y desamparo de los hijos. Lo volvemos a decir: "una sociedad que descuida la familia es una sociedad enferma que se desangra lentamente".
4. Por todo esto y por el valor insustituible que tiene la familia como formadora de personas y educadora en la fe, nos ha parecido oportuno y urgente declarar este año 2003 "Año de la Familia" deseando que en todas las Diócesis del país se haga el camino de preparación del "IIº Congreso Nacional de la Familia", que tendrá lugar en Montevideo el próximo 11 y 12 de octubre, bajo el lema "Familia, germen de vida y esperanza de mi país".
5. Invitamos a que las familias en nuestras Parroquias y Comunidades, los organismos diocesanos y de la Conferencia Episcopal, preparen el IIº Congreso de forma que podamos renovar nuestro compromiso para fortalecer este bien de la sociedad y de la Iglesia que es la familia. Con la mirada puesta en la Hogar de Nazaret, le pedimos a Jesús Resucitado nos anime en la tarea de discernir lo que en este cambio de época podamos hacer en favor de esta célula fundamental de la sociedad.

Florida, 29 de abril de 2003

Mons. Carlos Collazzi
Obispo de Mercedes
Presidente de la CEU

Mons. Rodolfo Wirz
Obispo de Maldonado
Administrador Apostólico de Minas
Vicepresidente de la CEU

Mons. Nicolás Cotugno
Arzobispo de Montevideo

Mons. Daniel Gil
Obispo de Salto

Mons. Raúl Scarrone
Obispo de Florida

Mons. Orlando Romero
Obispo de Canelones

Mons. Luis del Castillo
Obispo de Melo

Mons. Julio César Bonino
Obispo de Tacuarembó

Mons. Hermes Garín
Obispo Auxiliar de Canelones

Mons. Pablo Galimberti
Obispo de San José de Mayo
Secretario General de la CEU
 
www.zenit.org
 

FAMILIAS SALVADOREÑAS LOGRAN RETIRO DE PUBLICIDAD A FAVOR DEL "SEXO SEGURO"

SAN SALVADOR, 29 Abr. 03 (ACI).- Las protestas de cientos de familias salvadoreñas ofendidas por la exhibición de paneles publicitarios promoviendo “preservativos con sabor” obligaron a los fabricantes suspender la campaña y retirar los avisos.
El Diario de Hoy recogió el malestar de la población por la campaña que incluía avisos en los paraderos de buses y las principales arterias. Tras conocer la denuncia, la Comisión Permanente de Ética del Consejo Nacional de la Publicidad (CNP), se reunió con el anunciante y la agencia de publicidad, y les solicitaron retirar la campaña.
Según Arturo Hirlemann, los anunciantes se ofrecieron a “retirar todos los anuncios voluntariamente”.
“El caso despertó la conciencia nacional, y el CNP conoció la molestia que esta campaña había causado a la población, que se sintió afectada en su moral”, dijo Hirlemann.
De acuerdo con Luis Chávez, director ejecutivo del CNP, la entidad es un institución privada de autorregulación que funciona en base a un código de ética que establece los procedimientos que la publicidad que se pauta en El Salvador debe observar.
 

Josefa Rodríguez
 
Pagará 800 euros por dar a luz y 500 al mes.
 
El Gobierno francés presenta hoy una amplia serie de medidas para fomentar una natalidad. Las embarazadas combrarán una prima de 800 euros. Junto al resto de ayudas, el Estado pagará un complemento especial de hasta 500 euros al mes al progenitor que renuncie a su trabajo para cuidar al bebé.
 
La Razón, martes 29 de abril de 2003, España.- Los bebés franceses vendrán, a partir de enero del próximo año, acompañados de una prima de 800 euros que el Estado pagará a sus madres poco antes del parto. Esta es una de las medidas de la política sobre familia que presentará hoy el primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin.
Esta paga, que sustituye y aumenta a las cantidades que ahora se pagaban a las embarazadas a partir del quinto mes, será entregada a las futuras madres hacia el séptimo mes de embarazo, con el fin de preparar la llegada del bebé. Los elevados índices de natalidad en Francia, donde nacieron el año pasado casi 800.000 niños, responden a una política de fuertes incentivos para los hogares con niños. El Gobierno de centro-derecha se propone convertir la política de ayuda a la familia en una de sus prioridades. Según ha anunciado el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, el ejecutivo destinará más de mil millones de euros a favorecer la natalidad y ayudar a las familias.
La administración francesa no oculta que la política de incentivar el número de nacimientos es también una forma de inversión. Cuantos más niños haya, mayor será también el número de futuros cotizantes de la Seguridad Social, lo que contribuirá a solventar los problemas de financiación de las pensiones.
La reforma que se presenta hoy durante la Conferencia anual de la Familia, creará la Prestación por acogida de nuevo niño, que tendrá carácter único y que sustituirá a cuatro de las ayudas ahora existentes: la pagada por nuevo hijo, la prestación por empleo de asistencia maternal, la ayuda por cuidado de niños a domicilio y la ayuda paterna de educación.
Las medidas, que han sido preparadas desde que el actual gobierno llegó al poder hace ahora un año, prevé como medida estrella la paga única de 800 euros a las embarazadas que residan en Francia.
Según el ministro de la Familia, Christian Jacob, esta prima permitirá ayudar a las familias a hacer frente a los numerosos gastos que acarrea el nacimiento de un bebé, que se estiman en 4.000 euros durante el primer año.
La reforma extenderá las ayudas para los nuevos padres, que ahora alcanzan al 55 por ciento y que, según los cálculos que maneja la administración, llegarán en el próximo año a cerca del 80 por ciento. El 20 por ciento de excluidos son los que gozan de rentas muy elevadas. De acuerdo con lo anunciado, la «casi totalidad de las familias» cobrarán, al menos, 160 euros al mes desde el nacimiento de un hijo hasta que este tenga tres años. Pero esa es la cantidad fija y mínima, ya que se completará con cantidades variables según los ingresos de los padres y la forma de cuidado del bebé que se elija. En el caso de que uno de los progenitores deje de trabajar durante ese periodo para hacerse cargo del nuevo hijo, las ayudas pueden alcanzar los 500 euros al mes.

www.larazon.es


¿LIBERARSE DE LA MATERNIDAD? NO, GRACIAS

Nieves García

Cuando Madame Curie trabajaba al lado de su esposo, como su mejor colega, no dejaba de ser un ente extraño con bata blanca en los pasillos de la Sorbona. Pero para la mujer de hoy, al menos en la llamada sociedad occidental, ya no hay techos de cristal. Una de las conquistas más valiosas de esta “revolución” fue abrir a las mujeres las puertas de la educación. Las Universidades y las cátedras están hoy llenas de féminas que compiten, entre ellas y con los hombres, sin problema, en el mundo de las ideas. ¿Por qué tan valiosa esta conquista? Porque el conocimiento da al hombre un margen más amplio para el ejercicio de su libertad, obviamente con todos los riesgos que ello conlleva; riesgos que vale la pena afrontar porque la libertad nos hace más personas.
¿Ha sido libre la mujer a la hora de ser madre? A lo largo de la Historia y en todas las sociedades se ha visto como algo natural que la mujer desempeñara el papel de madre. Se ha visto a la maternidad como un hecho cultural que se disfrazaba con la máscara de “la biología es destino” ya que venía “impuesta” por una naturaleza heredada genéticamente, que subyugaba a la mujer de forma exclusiva a la función procreativa y de la que no podía sustraerse. El instinto de la conservación de la especie le obligaba a seguir el ciclo de la reproducción. Por ello, la mujer no habría tenido nunca un papel representativo en los ámbitos públicos y en la toma de decisiones, ya que era un animal condenado a la “producción” de seres humanos y obligada a su crianza. Eran los roles por los que la naturaleza esclavizaba a la mujer y la sometía en el espacio de lo privado, alejándola de otras posibilidades que la realizarían como ser humano.
Pero en 1959, Gregory Pincus logra comercializar la famosa “píldora” en los Estados Unidos y, en 1961, se lanza también en Europa. Se inicia el proceso de la “liberación sexual” por el que la mujer ahora será “dueña” de su cuerpo, y puede disociar el acto sexual de las consecuencias de la procreación. La mujer “liberada” elige el cuando quiere ser madre. De la maternidad “impuesta por la naturaleza” se pasa a la “maternidad elegida”. (No discutimos ahora el aspecto ético de este hecho, sencillamente lo anotamos como un hecho social). Si las teorías de quienes pensaban la maternidad como un acontecimiento alienante estuvieran justificadas por la realidad, se puede pensar que ha llegado para la mujer la oportunidad de oro para liberarse de la maternidad que la naturaleza le imponía...
Pero ¿ha sido así? Eurostat a finales del año 2001, revelaba que en la Unión europea la edad promedio de mujeres que tenían hijos había subido de los 26 a los 30 años, y que en general se tendía a un solo hijo, pero el número de mujeres que elegían ser madres era igual o incluso mayor que en 1976. La realidad se impone, y aunque el índice de natalidad ha descendido vertiginosamente en los países del primer mundo, la mujer libre sigue eligiendo libremente ser madre, y ahora sí, por propia voluntad. ¿Por qué? ¿Será que para la mujer la maternidad no es un fenómeno de alineación sino una oportunidad de realización auténtica? La mujer de hoy elige ser madre porque sabe que así es feliz; hay algo que le invita a optar por este camino, y sabe que en él encontrará al menos el antídoto a lo que más teme una mujer: la soledad.
Jean Lacroix, el gran colaborador de la revista Esprit, escribe en su libro “Persona y amor”: “Actuando nos recreamos continuamente. En el menor de nuestros actos está contenida la posibilidad de transfiguración de toda una vida”. Por eso, cuando una mujer elige ser madre, en ese acto se recrea nuevamente y lo hace para crecer en identificación personal con ella misma. Ya no podemos decir que lo hace condicionada por un instinto maternal que la obliga. El hombre se define en su libertad. Pero se es más libre cuando uno elige aquello que le hace crecer, que lo autentifica, que le ayuda ser sencillamente lo que es. La mujer es mujer, especialmente porque ella es madre, y solo ella. Lo siento amiga probeta, creo que te falta mucho para poder sustituir la grandeza del ser de una madre.
La madre, en la especie humana, no engendra, pare y protege solo unas crías. La madre concibe, da a luz y educa a seres humanos, seres para el amor, precisamente realizándose en el amor entendido como donación de sí. Concibe en un acto de amor, acepta el desarrollo de esta vida en su seno por amor, dará a luz por amor, y quedará ligada a este nuevo ser para siempre, porque el amor y la fidelidad van de la mano. Cada vez que una mujer elige y acepta ser madre, crece infinitamente en su dignidad como ser humano libre.
La mujer-madre es la puerta que conduce a una sociedad realmente humana. La maternidad es la esencia de la naturaleza femenina y dignifica la condición del hombre. La fuerza de la maternidad va más allá de los actos corporales que hacen a una mujer madre físicamente, porque nuestro cuerpo es instrumento de un lenguaje más profundo. La mujer libre que opta por el amor, es madre siempre, porque está siendo fiel a su misma naturaleza, no solo biológica, sino a su identidad de mujer libre.
¿Liberarme de la maternidad? No, gracias porque la maternidad vivida como opción personal es el acto más liberador en el que una mujer puede realizarse. Liberarme de las máscaras que me invitan a perder mi feminidad, como son: la máscara que me presenta el trabajo profesional -presentado como polo opuesto y excluyente de una familia y tener unos hijos-como el único camino de realización; la máscara que me exige imitar roles masculinos para “ser libre” de mi yo; la máscara que me engaña para que niegue mi tendencia a la persona y me conduce a usar a las personas como medios y no como fines; la máscara que asfixia mi persona haciendo que toda mi seguridad se apoye solo en la imagen estética y tan ficticiamente estereotipada por las firmas comerciales....¿Liberarme de estas máscaras? Si, gracias.
La mujer actual tiene todavía muchas trabas que eliminar en su camino de liberación, pero no son precisamente la traba de la maternidad que define su genio femenino, sino las trabas con las que tropieza nuestra esencia, porque todavía tenemos miedo de ser...lo que somos: madres en el espíritu y en el cuerpo.

Felicidades madre, por ser lo que eres: mujer

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COMUNICACIÓN ENTRE ESPOSOS: ¡¡¡RUIDO, RUIDO, RUIDO!!!
Diana T. de Pozas
Imaginemos a una pareja en la etapa máxima de su enamoramiento. Todo entre ellos es comunicación: se hablan con la mirada, con una y mil frases bonitas, a través de recados, tarjetas, cartas... ¡y hasta por telepatía!
Pero, un día... ¿qué pasa? Algo molesto sucede que rompe la comunicación, y de ahí se desencadenan una serie de situaciones tristes, conflictivas, y tan dolorosas que pueden llegar hasta la fractura o el rompimiento total de la relación: esa pareja ha permitido que el ruido se interponga entre ellos.
Pasa lo mismo que cuando hablamos por teléfono. De pronto puede surgir en la línea un ruido extraño que dificulta el entendimiento. Si el ruido es leve, sólo molesta un poco pero se logra la comunicación, aunque sea a medias. En cambio, si el ruido es estruendoso, hace imposible que llegue el mensaje.
En el caso del teléfono, la situación se arregla volviendo a marcar o conversando personalmente. Pero en el caso de una pareja de novios ¡y sobre todo de esposos! que hayan dejado entrar el ruido en su hogar, el problema se vuelve difícil -aunque no imposible- de resolver. Es importante, por eso, conocer los "ruidos", de todo tipo, que pueden dañar a la pareja, con el fin de evitarlos.
 
Tipos de ruido
 
Egoísmo
 
El esposo llega del trabajo y no puede, o no quiere, desconectarse de los problemas o pendientes que tiene en su empleo y con ello bloquea la comunicación en su familia.
La esposa está tan entusiasmada hablando de su clase de cocina que no deja al marido hablar de nada más.
Alguno de los dos ha tenido un día horrible y no puede quitarse el mal humor, pero ni siquiera lo intenta, más bien se desquita con el cónyuge o con sus hijos, como si ellos tuvieran la culpa.
Uno de los dos no está en disponibilidad de comunicarse porque está muy cansado, tiene demasiado sueño o se siente mal.
Y en lugar de explicar su malestar, únicamente se duerme dejando a todos con una sensación de no haber sido tomado en cuenta y de que algo anda mal.
Todos estos casos son muestra de que las personas actúan a veces pensando sólo en sí mismas y esto no resulta justo para los demás. Este tipo de ruido resulta ser el más común.
No tiene que ser drástico para que corte la comunicación, basta con que uno de los dos interlocutores -el que habla o el que escucha - no esté realmente con ánimos de conversar para que se impida una verdadera comunicación.
 
Activismo
 
"¡Ya llegué!... ¡ya me voy!" ¿Alguien recuerda esta conocida frase? Se trata de esas personas que llegan "volando" a su casa, nada más para cambiarse de ropa y volver a salir "disparado".
El cónyuge no alcanza ni a contestarle pues los ven como a una ráfaga que cruza varias veces al día por su casa.
Aunque este es un caso exagerado, sí sucede muchas veces que estamos todos tan envueltos en el activismo, que descuidamos la conversación tranquila con nuestra pareja, y esto, tarde o temprano, afecta la unión de los dos.
 
Agresividad
 
No hay nada que corte más la disponibilidad de una persona para escuchar que una ofensa.
Si tenemos quejas o diferencias con nuestro cónyuge o novio, lo mejor es buscar las palabras que tengan el significado de lo que queremos decir pero sin ofender.
Algunas frases que podemos prohibir en el hogar son:
- Te lo dije...
- Siempre que yo... , tú...
- Nunca me...
- ¿Qué?, ¿no entiendes?
Hay veces que el enojo o el orgullo nos hacen imposible este propósito de no ofender, pero es mucho más difícil pedirle a una persona que nos escuche y nos entienda, si se siente ofendida.
Aquí también cabe el otro propósito de olvidar las fallas que se han cometido en el pasado, como quien dice: "borrón y cuenta nueva", ya que el recordar las ofensas es otra forma de ruido dañino.
 
"Adivinanzas"
 
Pedro y Sandra llevan cinco años de casados.
Cada año Pedro se va una semana de pesca y también cada año Sandra se niega a ir con la excusa de que a ella no le gusta dormir en el campo.
Este año, Pedro organizó la cacería para fin de año y pensó que sería bueno invitar a sus hijos mayores, pero no a Sandra.
Pedro pensó: "No le voy a preguntar ni siquiera si me quiere acompañar, ya sé que a ella no le gusta eso de andar acampando".
A su vez, Sandra pensó: "No puedo creer que se vaya a ir en fin de año, que me vaya a dejar sola, sin los niños y ni siquiera me invite".
Aquí puede surgir un conflicto que se pudo haber evitado hablando. Se trata de un marido "adivinador". Es cierto que muchos años de convivencia permiten a la pareja conocerse mejor, pero aun así, en muchas ocasiones es mejor consultar para saber a ciencia cierta los deseos o pensamientos del otro.
Por otro lado, también es más conveniente explicar lo mal que me hace sentir cierta decisión, o que se me tenga "tanta consideración", que armar toda una tragedia interiormente. No esperar que me adivinen lo que realmente quiero si no lo digo abierta y tranquilamente.
 
Miedo de hablar
 
Miguel piensa que podría tener mejores oportunidades de trabajo en otra ciudad, pero no sabe cómo decírselo a Susana. El cree: "La última vez que toqué este tema, se puso a llorar, mejor no digo nada. Si sólo tratara de comprender la situación".
En otra pareja, vemos que Lucía siente que dos hijos son muy pocos, pero su esposo Alfonso cree que son suficientes. Los embarazos son pesados para Lucía y los dos niños ya se hacen compañía el uno del otro. Ella pasaría otro embarazo difícil con la ilusión de tener una mujercita. Lucía, cada vez que la idea vuelve a su cabeza, piensa: "La última vez que hablamos de eso se puso furioso, mejor lo dejo así".
Es importante ser receptivos y calmados al escuchar a la pareja, motivarla y hacerla sentir que en realidad todo se puede tratar y todo se puede arreglar "hablando".
 
Incomprensión
 
A Eduardo le encanta hacer planes con sus amigos del trabajo.
Siempre se le hace fácil decir que sí podrán asistir a reuniones sin consultar a Marcela.
A Marcela también le gusta salir en pareja pero le agradaría frecuentar más a sus propias amigas con sus novios.
Pero como ambos saben 'que hablando se entiende la gente'...Marcela simplemente le dice a Eduardo: "Me gustaría que cuando hagas planes para el fin de semana me consultes primero".
En otra familia, a Esthela le encanta preparar postres para su familia, pero Horacio lleva un año tratando de bajar de peso y es muy antojadizo. Ella le dice que sí necesita bajar de peso, pero le sigue preparando postres. Horacio buscando obtener comprensión le dice:
"Esthela, ya sabes que me encantan tus postres, pero no me estás ayudando a mi propósito.
Te pido que sólo hagas postre una vez a la semana, así los niños disfrutan y yo sólo batallo un día".
Si estas situaciones no se comentaran, surgiría un sentimiento de incomprensión que podría afectar a la pareja.
 
Grandes diferencias
 
Cuando una pareja se enamora, con tal de consolidar su unión, no da importancia a las diferencias entre los dos en cuanto a cultura, religión, o aspecto económico.
Esas diferencias, a la larga pueden estropear la comunicación en el noviazgo o en el matrimonio.
Otra diferencia importante que debe cuidarse, es el caso de que uno de los dos crezca intelectualmente cuando el otro se queda rezagado pues esto también puede ser factor de desunión.
Se puede dar cuando la mujer persevera en tomar cursos de educación para los hijos o formación espiritual mientras que al marido no le llama la atención.
O bien cuando el marido trabaja mucho y no comunica o explica a su mujer los problemas o cambios importantes por los que pasa su negocio u ocupación.
La esposa, si no tiene oportunidad de formarse y crecer de otra manera, por su ocupación de ama de casa y madre por ejemplo, podrá ir quedándose atrás en conocimientos básicos generales.
Para evitar esto, es importante mostrar siempre un interés sincero en las cosas del cónyuge de ésta manera siempre tendrán temas en común y sentirán el apoyo de la pareja.
 
Intervenciones
 
Es muy fácil que un conocido o familiar ponga ruido en una relación de novios o esposos, pero...¿quién les va a enseñar o ayudar a convivir de nuevo? La base para eliminar este ruido está en confiar plenamente en el cónyuge y no creer nada que se nos diga acerca de él o ella sin haberlo consultado con el 'acusado' primero.
 
Silencios
 
Parece una contradicción, pero el silencio es, en sí mismo, un verdadero bloqueo para la comunicación, porque se puede mal interpretar.
Si bien es importante y hasta bueno que haya silencios en tiempos de paz y alegría, hay que estar siempre atentos a que nuestro silencio no represente un conflicto.
Los silencios después de un enojo, pueden estar motivados por el orgullo. Si éste es el caso, no debemos dudar en romperlo ya que lo único que está causando es una serie de barreras y rencores que no se eliminan con facilidad.
El que se atreve a romper este tipo de silencio orgulloso, es por lo general, el que tiene mayor humildad y habilidad de comunicación de los dos, y con seguridad también es ...¡el más inteligente!
 

¿MEJOR UNA TARJETA DE CRÉDITO QUE UN PADRE?
 
Josemanuel Tarrío Ocaña
 
Si, resumiendo, se educa a los hijos para que “mejoren y maduren”, día a día, y sean “dueños de sus vidas”, en un futuro, la cuestión pide a gritos reflexionar sobre lo siguiente:
Saber en qué consiste ese “ser mejores” y para qué sirve ese que sean “dueños de sus vidas”.
Porque, claro, ¿“ser mejores” consiste en ser un hombre de provecho, tener estudios, formar una familia, triunfar y ganar dinero? Y, sobre todo, ¿triunfar, triunfar, y ganar dinero, ganar dinero?
Pues sin en eso consiste “ser mejores”, mejor tener una tarjeta de crédito que unos padres: es más rápido y no nos comeríamos tanto la cabeza.
Perdone el lector por la visceralidad del párrafo anterior. En cualquier caso, no son palabras mías. Son comentarios de uno de esos tantos alumnos a los que uno ha dado clases.
Todo padre busca lo mejor para sus hijos. Pero esa búsqueda necesita saber qué es lo que se está buscando.
Dile a un niño que busque en la sala de estar. Sin duda, el pequeño te dirá:
-¿Que busque qué?
Y tú, insístele:
-No, no, tú, busca, busca.
Sería divertido al principio, porque a todo niño le gusta cierta dosis de absurdo pero, finalmente, nuestro protagonista terminaría aburrido y mareado de dar tantas vueltas.
¿Sabemos a lo que nos referimos cuando decimos que “queremos lo mejor” para nuestros hijos?
¿Es que “querer lo mejor” supone, necesariamente, que ya lo hayas conseguido o que cualquier acción que tomes hacia ellos ya esté suficientemente justificada?
No se pretende poner en crisis nada con tantas preguntas. Es, como de costumbre, la invitación a repensar, juntos, estas cuestiones.
Mañana es otro buen momento para continuar.  
(Fuente original: Educar.es)
 

DEFENSA DE LA VIDA 

 
LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA RESOLVERA LA  INCONSTITUCIONALIDAD DE LA LEY NACIONAL DE SALUD REPRODUCTIVA
 
Comunicado de Prensa
 
El 15/05/03, la Sala A de la Cámara Federal de Córdoba, resolvió por unanimidad “conceder el Recurso Extraordinario de Apelación interpuesto para ante la Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación presentado por la actora (Mujeres por la Vida Asociación Civil sin Fines de Lucro – Filial Córdoba) en contra del pronunciamiento de este Tribunal según sentencia n° 593 dictada con fecha 19 de marzo de 2003, por configurarse cuestión federal en los términos del art. 14 inc. 3° de la ley 48.
Esto significa que el expediente será remitido de inmediato a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quien deberá revisar lo resuelto por la Cámara, que había desestimado la acción de amparo iniciada por la Ong del auténtico movimiento de mujeres, en al que se pedía dejar sin efecto en todo el territorio nacional, la ley nacional n° 25.673, que crea el "Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable”
Recordamos que la Ong había fundado su petición, en que tal ley vulnera tres derechos de rango constitucional:
1)   a la vida: permite fármacos que "deberían ser considerados abortivos" (Corte Suprema de Justicia, caso "Portal de Belén").
2)   a la salud: distribución masiva e indiscriminada de elementos dañinos para la salud de las mujeres, para evitar algo que no es una enfermedad -el embarazo-.
3)   a la patria potestad: la educación y provisión de servicios en materia de sexualidad compete exclusivamente a los padres y está  expresamente prohibida al Estado. (“Reserva argentina a la Convención de los Derechos del Niño”: "las cuestiones vinculadas con la planificación familiar atañen a los padres de manera indelegable"). 
Destacamos tambien que la Cámara Federal de Córdoba rechazó el pedido de participación como terceros interesados en el pleito, en una posición idéntica a la del gobierno nacional, del Consejo Nacional de la Mujer, la Fundación Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente y la Asociación Civil por el Derecho a Decidir; ésta última, reconoce en sus estatutos que sus “objetivos responden a la organización internacional católicas por el derecho a decidir” (fs. 271 del juicio). Su dependencia no es sólo económica, ya que tambien reconocen depender financieramente de los EE.UU., ya que en el Acta n° 43, del 30.4.02, dan “a conocer  el saldo que ha quedado acorralado en el Banco Nación (167.231,86 Dólares USA)” (fs. 301 del juicio). Todo esto demuestra que la ley de salud reproductiva es un objetivo fundamental del lobby abortista internacional. Queda en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejarla sin efecto.
Por otra parte destacamos que en el amparo interpuesto por el matrimonio formado por Florencia Larguía y Santiago Castellanos, obtuvieron una medida cautelar de protección de sus hijos menores de edad, para que no se aplique el “Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable”. Dicha medida precautoria ha sido consentida por el Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, por lo que está firma. El expediente está a punto de pasar a fallo para su resolución.
                                               
MUJERES POR LA VIDA
 
 
(Enviado por Jorge Scala)
 

 
Elio Sgreccia
Consideraciones éticas sobre la eutanasia y corriente internacional favorecedora de la eutanasia

A partir de la década de 1970, comenzando en los países más desarrollados del mundo, se ha ido difundiendo una insistente campaña en favor de la eutanasia, entendida como acción u omisión que por su naturaleza y en sus intenciones provoca la interrupción de la vida del enfermo grave o también del niño recién nacido mal formado. El motivo que se aduce por lo general es que de esa manera se quiere ahorrar al paciente mismo sufrimientos definidos inútiles.
Con ese objetivo, se han llevado a cabo campañas y estrategias, que han contado con el apoyo de asociaciones pro-eutanasia a nivel internacional, con manifiestos públicos firmados por intelectuales y científicos, con publicaciones favorables a esas propuestas --algunas acompañadas incluso de instrucciones para enseñar a los enfermos, y a los no enfermos, los diversos modos de poner fin a la vida, cuando esta se considere insoportable--, con encuestas que recogen opiniones de médicos o personajes famosos, favorables a la práctica de la eutanasia y, por último, con propuestas de leyes presentadas en los Parlamentos, además de los intentos de provocar sentencias de los tribunales que podrían permitir de hecho la práctica de la eutanasia o, al menos, que quede impune.
 
En Holanda autonomía ante lo insoportable
 
El reciente caso de Holanda, donde ya existía desde hacía algunos años una especie de reglamentación que eximía de castigo al médico que practicara la eutanasia a petición del paciente, plantea un caso de auténtica legalización de la eutanasia solicitada, aunque limitada a casos de enfermedad grave e irreversible, acompañada de sufrimientos y a condición de que esa situación sea sometida a una verificación médica que se presenta como rigurosa.
El perno de la justificación que se quiere utilizar y presentar a la opinión pública está constituido sustancialmente por dos ideas fundamentales: el principio de autonomía del sujeto, que tendría derecho a disponer, de manera absoluta, de su propia vida; y la convicción, más o menos explicitada, de la insoportabilidad e inutilidad del dolor que puede a veces acompañar a la muerte.
 
Atención por parte de la Iglesia
 
La Iglesia ha seguido con aprensión ese desarrollo de pensamiento, reconociendo en él una de las manifestaciones del debilitamiento espiritual y moral con respecto a la dignidad de la persona moribunda y una senda "utilitarista" de desinterés frente a las verdaderas necesidades del paciente.
En sus reflexiones, ha mantenido un contacto constante con los agentes y especialistas de la medicina, tratando de ser fiel a los principios y a los valores de la humanidad compartidos por la mayor parte de los hombres, a la luz de la razón iluminada por la fe, y produciendo documentos que han merecido el aprecio de profesionales y de gran parte de la opinión pública. Queremos recordar la Declaración sobre la eutanasia (1980), publicada hace veinte años por la Congregación para la doctrina de la fe, el documento del Consejo pontificio "Cor unum" Cuestiones éticas relativas a los enfermos graves y a los moribundos (1981), la encíclica Evangelium vitae (1995) del Papa Juan Pablo II (en particular los números 64-67) y la Carta de los agentes sanitarios, elaborada por el Consejo pontificio para la pastoral de la salud (1995).
Actitud positiva Estos documentos del Magisterio no se limitan a definir la eutanasia como moralmente inaceptable, "en cuanto eliminación deliberada de una persona humana" inocente (cf. Evangelium vitae, 65. El pensamiento de la encíclica se precisa en el número 57, permitiendo así una correcta interpretación del texto del número 65, que acabamos de citar), o como "oprobio" (cf. Gaudium et spes, 27), sino que también ofrecen un itinerario de asistencia al enfermo grave y al moribundo, que se inspire, tanto bajo el aspecto de la ética médica como bajo el espiritual y pastoral, en el respeto a la dignidad de la persona, en el respeto a la vida y a los valores de la fraternidad y la solidaridad, impulsando a las personas y a las instituciones a responder con testimonios concretos a los desafíos actuales de una cultura de la muerte que se difunde cada vez más.
Recientemente, esta Academia Pontificia para la Vida ha dedicado una de sus asambleas generales (después de un trabajo de preparación que duró varios meses) a ese mismo tema, y publicó luego las Actas conclusivas en el libro titulado "The Dignity of the Dying Person" (2000).
La verdad de los problemas Vale la pena recordar aquí, aun remitiendo a los documentos que acabamos de citar, que el dolor de los pacientes, del que se habla y sobre el que se quiere fundamentar una especie de justificación o casi obligatoriedad de la eutanasia y del suicidio asistido, es hoy más que nunca un dolor "curable" con los medios adecuados de la analgesia y de los cuidados paliativos proporcionados al dolor mismo; el paciente, si se le presta una adecuada asistencia humana y espiritual, puede recibir alivio y consuelo en un clima de apoyo psicológico y afectivo.
Las posibles peticiones de muerte por parte de personas que sufren gravemente, como demuestran las encuestas realizadas entre los pacientes y los testimonios de clínicos cercanos a las situaciones de los moribundos, casi siempre constituyen la manifestación extrema de una apremiante solicitud del paciente que quiere recibir más atención y cercanía humana, además de cuidados adecuados, ambos elementos que actualmente a veces faltan en los hospitales. Resulta hoy más verdadera que nunca la consideración ya propuesta por la Carta de los agentes sanitarios: "El enfermo que se siente rodeado por la presencia amorosa, humana y cristiana, no cae en la depresión y en la angustia de quien, por el contrario, se siente abandonado a su destino de sufrimiento y muerte y pide que acaben con su vida. Por eso la eutanasia es una derrota de quien la teoriza, la decide y la practica" (n. 149).
A este respecto, podemos preguntarnos si, bajo la justificación de que el dolor del paciente es insoportable, no se esconde más bien la incapacidad de los "sanos" de acompañar al moribundo en la prueba de su sufrimiento, de dar sentido al dolor humano --que, por lo demás, nunca se puede eliminar totalmente de la experiencia de la vida humana-- y una especie de rechazo de la idea misma de sufrimiento, cada vez más difundido en nuestra sociedad donde domina el bienestar y el hedonismo.
Tampoco se ha de excluir que detrás de algunas campañas en favor de la eutanasia se ocultan razones de gasto público, considerado insostenible e inútil frente a la prolongación de ciertas enfermedades.
 
Algunas contradicciones entre los partidarios de la eutanasia
 
Declarando curable, en el sentido médico, el dolor y proponiendo, como compromiso de solidaridad, la asistencia a los que sufren es como se llega a afirmar el verdadero humanismo: el dolor humano exige amor y participación solidaria, no la expeditiva violencia de la muerte anticipada.
Por lo demás, el citado principio de autonomía, con el que a veces se quiere exasperar el concepto de libertad individual, impulsándolo más allá de sus confines racionales, ciertamente no puede justificar la supresión de la vida propia o ajena. En efecto, la autonomía personal tiene como primer presupuesto el hecho de estar vivos y exige la responsabilidad del individuo, que es libre para hacer el bien según la verdad; sólo llegará a afirmarse a sí mismo, sin contradicciones, reconociendo (también en una perspectiva puramente racional) que ha recibido como don su vida, de la que, por consiguiente, no es "amo absoluto"; en definitiva, suprimir la vida significa destruir las raíces mismas de la libertad y de la autonomía de la persona.
Además, cuando la sociedad llega a legitimar la supresión del individuo --sin importar en qué estadio de vida se encuentre, o cuál sea el grado de debilitamiento de su salud-- reniega de su finalidad y del fundamento mismo de su existencia, abriendo el camino a iniquidades cada vez más graves.
Por último, en la legitimación de la eutanasia se induce una complicidad perversa del médico, el cual, por su identidad profesional y en virtud de las inderogables exigencias deontológicas a ella vinculadas, está llamado siempre a sostener la vida y a curar el dolor, y jamás a dar muerte "ni siquiera movido por las apremiantes solicitudes de cualquiera" (Juramento de Hipócrates). Esa convicción ética y deontológica se ha mantenido intacta, en su sustancia, a lo largo de los siglos, como lo confirma, por ejemplo, la Declaración sobre la eutanasia de la Asociación médica mundial (39ª asamblea, Madrid 1987): "La eutanasia, es decir, el acto de poner fin deliberadamente a la vida de un paciente, tanto a petición del paciente mismo como por solicitud de sus familiares, es inmoral. Esto no impide al médico respetar el deseo de un paciente de permitir que el proceso natural de la muerte siga su curso en la fase final de la enfermedad".
 
No es correcto el ensañamiento terapéutico
 
La condena de la eutanasia que se hace en la encíclica Evangelium vitae por ser "una grave violación de la ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana" (n. 65) entraña el peso de la razón ética universal (se funda en la ley natural) y la instancia elemental de la fe en Dios creador y custodio de toda persona humana.
Así pues, la línea de comportamiento con el enfermo grave y el moribundo deberá inspirarse en el respeto a la vida y a la dignidad de la persona; deberá perseguir como finalidad hacer disponibles las terapias proporcionadas, sin utilizar ninguna forma de "ensañamiento terapéutico"; deberá acatar la voluntad del paciente cuando se trate de terapias extraordinarias o peligrosas --que no se tiene obligación moral de utilizar--; deberá asegurar siempre los cuidados ordinarios (que incluyen la alimentación y la hidratación, aunque sea artificiales) y comprometerse en los cuidados paliativos, sobre todo en la adecuada terapia del dolor, favoreciendo siempre el diálogo y la información del paciente mismo.
Ante la cercanía de una muerte que resulta inevitable e inminente "es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a tratamientos que sólo producirían una prolongación precaria y penosa de la vida (cf. Declaración sobre la eutanasia, parte IV), dado que existe gran diferencia ética entre "provocar la muerte" y "permitir la muerte": la primera actitud rechaza y niega la vida; la segunda, en cambio, acepta su fin natural.
 
Una asistencia más humana
 
Las formas de asistencia a domicilio --hoy cada vez más desarrolladas, sobre todo para los enfermos de cáncer--, el apoyo psicológico y espiritual de los familiares, de los profesionales y de los voluntarios, pueden y deben transmitir la convicción de que cada momento de la vida y cada sufrimiento se pueden vivir con amor y son muy valiosos ante los hombres y ante Dios. El clima de solidaridad fraterna disipa y vence al clima de soledad y a la tentación de desesperación.
Especialmente la asistencia religiosa --que es un derecho y una ayuda valiosa para todo paciente y no sólo en la fase final de la vida--, si es acogida, transfigura el dolor mismo en un acto de amor redentor y la muerte en apertura hacia la vida en Dios.
Las breves consideraciones que hemos ofrecido aquí se suman a la constante enseñanza de la Iglesia, la cual, tratando de ser fiel a su mandato de "actualizar" en la historia la mirada de amor de Dios al hombre, sobre todo cuando es débil y sufre, sigue anunciando con fuerza el evangelio de la vida, con la certeza de que puede hallar eco y ser acogido en el corazón de toda persona de buena voluntad. En efecto, todos estamos invitados a formar parte del "pueblo de la vida y para la vida" (cf. Evangelium vitae, 101).

Ciudad del Vaticano, 9 de diciembre de 2000
Prof. Juan de Dios VIAL CORREA
Presidente

Mons. Elio SGRECCIA
Vicepresidente

EL FUTURO DE LA GENÉTICA: ¿HOMBRES O ROBOTS?
 
Se completa el mapa de Genoma Humano, pero aumentan los debates
 
WASHINGTON, 10 mayo 2003 (ZENIT.org).- Los investigadores han anunciado que se ha completado el mapa del genoma humano, informaba el Washington Post el 15 de abril.
Los científicos de comité directivo de la parte del proyecto correspondiente a Estados Unidos, con sede en el National Human Genome Research Institute del Instituto Nacional de la Salud, anunciaron inmediatamente planes para nuevas investigaciones sobre el papel que desempeñan los genes en las razas y etnias, en los rasgos de la personalidad y en los comportamientos, y en otros aspectos de la condición humana.
La secuencia del genoma humano, fruto de trabajo de 16 laboratorios de todo el mundo, proporciona el orden exacto de virtualmente todos los 3.000 millones de letras del código genético humano. Esta nueva versión completa y corrige errores de un borrador anterior terminado en el año 2000. El anuncio ha coincidido con el 50 aniversario de la publicación de la estructura tridimensional del ADN por parte de James Watson y Francis Crick.
La información del proyecto está probando ya su utilidad, informaba el diario británico Guardian el 14 de abril. «Sólo una parte del trabajo --la secuencia del cromosoma 20-- ya ha acelerado la investigación de los genes implicados en la diabetes, la leucemia y el eccema infantil», decía Allan Bradley, director del Instituto Sanger de Gran Bretaña, donde se ha llevado a cabo una parte de la investigación sobre el genoma.

Ciencia de pacotilla en un kit
 
Sin embargo, la investigación genética ha levantado ya nuevos problemas. Los kits que prometen informar a la gente de sus defectos genéticos han florecido en Estados Unidos y se han hecho cada vez más populares en Gran Bretaña, según el londinense The Observer del 19 de enero. Los dudosos «horóscopos de salud» aseguran que son capaces de predecir con certeza las enfermedades que contraerá con toda probabilidad una persona, revelando sus rasgos heredados.
«Esto es peligroso», advierte el doctor Hugh Montgomery, catedrático de genética en el University College London. «Es ciencia de pacotilla y una mala idea. Simplemente no tenemos suficiente información para establecer un lazo de mayores riesgos con dichos genes. La situación es mucho más compleja y simplemente no sabemos cómo interactúan algunos de estos genes».
De igual manera, un artículo del 11 de febrero del New York Times advertía que las pruebas nos ponen en peligro de «deslizarnos, como decía Francis Fukuyama, hacia ‘nuestro futuro post-humano’, sin comprensión ni debate público, y sin leyes adecuadas que prevengan la discriminación genética».
En Gran Bretaña, sir Paul Nurse, premio Nobel y director ejecutivo de Cancer Research, hacía notar que se espera que los avances en genética den lugar a una era de medicina personalizada y tratamientos preventivos. Sin embargo, advertía, podría también llevarnos a la discriminación por parte de las compañías de seguros y empresarios contra personas con defectos genéticos, informaba Reuters el 3 de marzo.
«Este tema es demasiado importante para dejar solos a los científicos y a los políticos», afirmaba Nurse en un encuentro patrocinado por la Sociedad Real, la academia británica de científicos. «En los años venideros, se ofrecerá al público más y más oportunidades de hacerse exámenes genéticos y asomarse a su destino genético, pero la legislación debe ir a la par de la tecnología y ayudar a formar una sociedad justa y equitativa».
Aparentemente ya se están dejando de lado las consideraciones éticas en los intentos de comercializar pruebas genéticas. Según el Boston Globe del 26 de marzo, Myrian Genetics gastó 3 millones de dólares en el otoño e invierno pasados para promocionar tests de cáncer de mama y ovarios. Los anuncios se dirigían a mujeres en Denver y Atlanta.
«Los riesgos de este tipo de publicidad compensarán de lejos los beneficios para la persona media», advertía Ellen Matloff, directora de consultoría genética de cáncer en el centro de cáncer de la Escuela Médica de Yale en New Haven, Connecticut. «Asustará innecesariamente a un gran número de mujeres que acudirán a sus doctores pidiendo pruebas innecesarias».
Tan sólo entre un 5% y un 10% de los casos de cáncer de mama son causados por factores genéticos, observaba el Boston Globe. Y muchas de las mujeres que desarrollan la enfermedad no sufren las mutaciones que detectan los tests.
Respondiendo a la preocupación sobre las pruebas genéticas, el gobierno británico anunció que normalmente no serían financiadas directamente con dinero público, informó el London Times el 10 de abril. Un informe de la Comisión de Genética Humana afirmaba que gastos directos en estas pruebas levantarían cuestiones serias, y defendía que se debería establecer un sistema de regulación «robusto pero flexible» para controlarlas.
La comisión recomendaba que las empresas que desearan financiar directamente con dinero público las pruebas deberían convencer al regulador de su valor. Y esta comercialización de las pruebas debería probarse y dominarse para proporcionar consejos acertados.

No ofender a los dioses

Otro tema es si los científicos deberían intentar alterar las estructuras genéticas para «mejorar» la raza humana. Uno de los descubridores de la estructura del ADN, James Watson, está decididamente a favor de esta postura, informaba el London Times el 24 de abril.
Watson, actualmente presidente del Cold Spring Harbor Laboratory en el estado de Nueva York, afirmaba que las falsas objeciones de organizaciones de izquierda y religiosas están retardando el paso de los avances médicos basados en la genética. «Creo que deberíamos hacer todo lo que podamos para mejorar la vida humana», afirmaba.
En unas declaraciones en una cena de gala en el London Guildhall, Watson comentaba: «No veo la genética como una ofensa a los dioses, no creo que haya dioses por ahí fuera». El Times observaba que Watson se opuso hace poco a una prohibición de la clonación humana reproductiva.
Otros apuntan a los peligros de tratar de forzar las estructuras genéticas humanas. En un artículo del 14 de abril en Los Angeles Times, Bill McKibbon, autor de «Enough: Staying Human in an Engineered Age» (Basta: seguir siendo humano en la era de la ingeniería), daba la bienvenida a las celebraciones del aniversario del descubrimiento del ADN.
Pero advertía que «los últimos planes de Watson y sus seguidores son monstruosos». Tales esquemas «apuntan hacia un mundo de niños catalogados, que pueden pasar toda su vida preguntándose cuáles de sus impulsos son reales y cuáles son producto de una intervención embriónica. Sustituyen el sino y la voluntad libre, que han estado siempre en el centro del significado humano, por una clase de predestinación genética que convertiría a nuestros hijos en semi-robots».
Y añadía: «Una especie suficientemente inteligente de descubrir la doble hélice (la del ADN) debería ser lo suficiente sabia para dejarla más o menos sola».
El Dr. Leon Kass advierte también sobre la tendencia al consumismo genético. Kass, jefe del Consejo de Bioética del presidente, trató el tema en un ensayo en su reciente libro «Life, Liberty and the Defense of Dignity: The Challenge for Bioethics» (Vida, Libertad y Defensa de la Dignidad: el Desafío para la Bioética).
La tecnología genética, observaba, «viene a la existencia como parte del gran proyecto humanitario de curar la enfermedad, prolongar la vida y aliviar el sufrimiento. De esta manera, ocupa el alto lugar moral de la curación compasiva».
Pero esta misma tecnología, observaba, «también representa algo radicalmente nuevo e inquietante». Debemos rechazar los intentos de algunos científicos de llevar el debate sobre la tecnología genética como si fuera «una batalla de la inteligencia benéfica y bien informada contra la angustia ignorante y supersticiosa».
La manipulación genética, explicaba Kass, es decididamente diferente a otras tecnologías médicas. Primero, los cambios en las estructuras genéticas humanas serán transmisibles a las futuras generaciones. Segundo, la ingeniería genética puede ser capaz de crear o mejorar las capacidades humanas y, por lo mismo, de crear o mejorar nuevas normas de aptitud y salud.
Además, la tecnología genética y las prácticas que generará no son moral y humanamente neutrales, advertía Kass. Los científicos acabarán juzgando sobre los méritos de otros seres para vivir o morir sobre la base de su información genética. Y la tentación de producir bebés de diseño llevará a la modificación de la vida humana que nace.
Kass concluía advirtiendo de que la infatuación por el progreso científico conlleva el riesgo de triunfar sobre la impredecibilidad de la naturaleza, «sólo para someternos, trágicamente, a la aún más grande impredecibilidad de nuestras caprichosas voluntades y de nuestras volubles opiniones».
La ciencia puede haber solucionado un problema, sólo para crear otro.
 

 


 
COMUNICADORES PIDEN SUPERAR LA VISIÓN INSTRUMENTAL DE LOS MEDIOS EN ÁMBITOS ECLESIALES
Conclusiones del II Congreso Iglesia y Medios de Comunicación (Murcia)

MURCIA, 18 mayo 2003 (
ZENIT.org-VERITAS).- Buscar modos para que la Iglesia esté presente y se integre en la nueva sociedad de la información, abandonando la pura visión instrumental que de los medios se ha tenido hasta ahora en los ámbitos eclesiales, ha sido la propuesta principal del II Congreso Iglesia y Medios de Comunicación.
El encuentro, celebrado en la Universidad Católica San Antonio de Murcia, reunió del 15 al 17 de mayo, a profesionales de la comunicación y de la enseñanza de varios países del mundo, así como a algo más de 700 universitarios con el lema «Los medios católicos en el siglo XXI».
Colaboraron en la organización del encuentro, además de la Universidad, el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales y la Unión Católica de Informadores y Periodista de España.
Según se puede leer en la «Conclusiones» del Congreso, la aportación de los católicos a través de los medios en la sociedad contemporánea supone «integrar en una comunicación que cada vez más se ha reducido a los ámbitos comerciales o mercantiles, la defensa de la dignidad de la persona, la reivindicación de la responsabilidad moral de la libertad, la defensa del matrimonio y de la familia, del derecho a la vida, del sentido social de los bienes, del verdadero valor de la sexualidad humana, y de la globalización de la solidaridad, por citar algunos».
En las «Conclusiones» del congreso, se expone, además, cómo participar en la integración del pensamiento y la opinión católicas en la cultura contemporánea, a través de la prensa, la radio, la televisión e internet, mediante el análisis de los distintos modelos comunicativos, confesionales o no, existentes.
Particular acento se pone también en la formación de los profesionales católicos, en las facultades de periodismo de las universidades católicas, pero sobre todo en la necesidad de aunar la coherencia de la fe con la profesionalidad en el trabajo de los comunicadores que se dicen cristianos.
Otra de las aportaciones que la Iglesia debe hacer, según las conclusiones del congreso, es potenciar la reflexión ética sobre las comunicaciones, defendiendo «el ejercicio de la libertad responsable y el bien común, rescatar el sentido social de una comunicación a la medida de la verdad del hombre y su destino trascendente, para lo que se necesita el auxilio de las normas legales y de los códigos éticos, pero, sobre todo el compromiso moral de los propios comunicadores».
El ejemplo más evidente de esta nueva mirada a los medios, según las conclusiones, es el Papa: «su figura se nos presenta sobre todo como un magnífico modelo de comunicador al serlo también como pastor universal de la Iglesia. Juan Pablo II nos ha mostrado con su ejemplo y su enseñanza la manera de lograr la amistad entre la Iglesia y los medios, que no es otra que la de intercambiar sus propios bienes».
 
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PARA REFLEXIONAR

 
HOMILÍA PRONUNCIADA POR EL CARDENAL NORBERTO RIVERA, ARZOBISPO PRIMADO DE MÉXICO, CON MOTIVO DEL ENCUENTRO CONTINENTAL DE COMISIONES NACIONALES DE PASTORAL FAMILIAR 
 
Basílica de Guadalupe, 7 de mayo de 2003
 
Introducción: Con la mirada puesta en Cristo, Buen Pastor, al servicio de la familia y de la vida.
 
Saludo con afecto a todos ustedes lo que se han reunido en Toluca para celebrar el “Encuentro Continental de Comisiones Nacionales de Pastoral Familiar”, y han querido peregrinar a esta “casita” del Tepeyac para encontrarse con la Madre del Verdadero Dios por quien se vive, Santa María de Guadalupe. Agradezco de corazón la atenta invitación de S. E. Mons. Nicolás Cotugno Fanizzi, Arzobispo de Montevideo y Presidente de la sección de Familia del CELAM, y a S. E. Mons. Flavio Calle Zapata, responsable del tema de la vida y arzobispo de Ibagué, para que su servidor presidiera esta Eucaristía tan significativa para el Continente Americano.
De entre los múltiples caminos que la Iglesia debe recorrer en su misión evangelizadora, la familia es el primero y el más importante[1]. La Iglesia debe continuamente volver la mirada a su Señor para aprender de Él la manera de llevar a cabo la misión que Él mismo le confió. Y al mirar a Jesucristo descubrimos que Él quiso comenzar su misión en el interior de una familia. Quiso entrar en la historia de los hombres a través de una familia e hizo de la vida doméstica, común a muchas personas, el lugar primero de redención. De esta manera la Iglesia aprende de su fundador que tanto el hombre como la familia constituyen su camino y por ello el Pastor tiene una vinculación profunda con la familia.
Asimismo en la contemplación de Jesucristo, Señor nuestro, descubrimos también que la vida está en el núcleo de su misión redentora[2] y en el centro de su corazón de Buen Pastor. En efecto, en el capítulo 10 del Evangelio de San Juan, donde encontramos la imagen del Buen Pastor, Él mismo nos dice cuál es el objetivo de su misión y su metodología: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (...) el buen pastor da la vida por sus ovejas” (Jn 10, 10. 11).
Así pues, la misión de Jesucristo es una misión dadora de vida; Él es el ministro de la vida, porque es la Vida misma, Él la da y la da en abundancia. De este modo, dado que el sacramento del orden nos configura con Cristo Buen Pastor, se puede decir que nosotros somos también ministros de la vida, servidores de la vida, dadores de vida a través de la Palabra y de los sacramentos que son fuente de vida.
Se trata de volver la mirada a la familia tal como ha sido querida por Dios en su plan sabio y amoroso; a la familia a la que Jesucristo en la Santa familia de Nazareth se ha unido íntimamente, para ella realice su misión y sea una buena nueva para el tercer milenio. Este trabajo no es una moda, ni es fruto de simpatía por las familias o por los movimientos de familia, más bien brota del Evangelio mismo, pues como he dicho ya, Jesucristo quiso entrar en el escenario de la historia humana y comenzar la redención a través de una familia y de la vida doméstica.
De la misma manera el servicio a la vida que como pastores debemos realizar, especialmente acompañando a las familias para que sean en verdad santuario de la vida, es una exigencia de nuestro corazón de pastores. También aquí habría que decir que no se trata de una moda reciente, ni de una coyuntura histórica por los sistemáticos ataques a la vida, sino, más bien, de una verdad contenida en el núcleo de la misión pastoral de Jesús: así como Él ha venido para que tengamos vida, cada sacerdote debería decir al mundo: “yo me he consagrado para que tengan vida”. Se trata de un mensaje que está en el corazón de nuestra propia misión evangelizadora: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida, -pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio (...) os lo anunciamos para que también vosotros estéis en comunión con nosotros (...) y nuestro gozo sea completo” (1Jn 1, 1-4).
Así, pues, la Iglesia, realizando en la historia la misma misión del Buen Pastor, es el pueblo de la vida y para la vida[3]. Ella tiene que anunciar el evangelio de la vida, celebrarlo en la liturgia y en la vida diaria y servirlo con valentía, especialmente en estos momentos en que se difunde una anticultura de la muerte, mediante la promoción de sus productos: el aborto, la manipulación de embriones, la clonación, la promoción de la eutanasia, etc. Los pastores somos parte de este pueblo de la vida, pero estamos puestos al frente de él; por ello tenemos la grave responsabilidad de propiciar un cambio cultural, que comienza en el núcleo de la sociedad que es la familia, ayudándole a descubrir y vivir el valor y el sentido de la vida.
 
1. La Familia, santuario de la vida.
 
La vida, no cabe duda, es un misterio y un don maravilloso. A pesar de todos los progresos de la ciencia, todavía se le sigue aplicando el calificativo de sagrada. Efectivamente, la vida, en especial la vida humana, es un misterio trascendente, y precisamente por ello tiene un halo divino de gran encanto y atracción. Tan grande es su atractivo, que ejerce un impulso irresistible para muchos hombres que se dedican profesionalmente a las ciencias que tratan específicamente de ella como la biología y la medicina.
Pero junto a este misterio existe otro misterio estrechamente relacionado con él. La Sagrada Escritura y la teología hablan del matrimonio como un misterio. En efecto, la misma entrega conyugal antes de ser específicamente sacramento cristiano lleva ya inscrita en su estructura creatural un misterio de referencia a Dios. Esta sacramentalidad propia de toda comunión conyugal, alcanza su plenitud de significado en la comunión conyugal de los cristianos, que es una verdadera participación de la unión de Cristo y la Iglesia.
Ahora bien, este misterio de la unión matrimonial, que en clave cristiana es signo y participación de la alianza esponsal en Cristo de la Iglesia de Dios, está al servicio de ese otro misterio que venimos considerando, el de la vida. En efecto, para el servicio y proteccipon del misterio de la vida existe otro misterio, el misterio de la comunión conyugal; y en este misterio primordial y paradigmático del encuentro de las personas como donación y acogida del otro se manifiesta la grandeza ya contenida en el misterio de la vida.
De esta manera comprendemos el nexo inseparable que existe entre la vida, el amor y la familia. El amor conyugal es uno de los bienes esenciales del matrimonio cristiano, participación como hemos dicho ya, del amor esponsal de Cristo por la Iglesia y por la humanidad. Este amor conyugal es un amor esencialmente dirigido a la transmisión de la vida: “La communio personarum de los esposos se convierte en comunidad familiar por la procreación y la acogida de los hijos”[4] a tal punto, que precisamente la difusión de la mentalidad anti-vida es un atentado contra el amor conyugal y la utilización de los anticonceptivos falsea ese mismo amor, al pervertir el sentido de donación mutua que se encuentra a la base de esta relación, convirtiéndola en una posesión del otro que contradice la comunión conyugal. De ahí que la Gaudium et spes haya definido al matrimonio como “comunidad de vida y amor”[5]; señalando que el matrimonio se constituye en la alianza establecida entre un hombre y una mujer, que en su mutua donación y acogida se ponen al servicio de la vida, en la procreación y educación de los hijos. Esta es una verdad que como sabemos no depende del arbitrio humano sino de la amorosa y sabia voluntad del Creador.
La familia es, pues, verdaderamente “el santuario de la vida... el ámbito donde la vida don de Dios puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano (Cfr. Centesimus annus, n. 39). Por esto, el papel de la familia en la edificación de la cultura de la vida es determinante e insustituible”[6].
Si la puerta de protección y acceso al misterio de la vida es el misterio de la comunión conyugal, el camino que sigue la tentación originaria de poseer y dominar la vida despojándola de su misterio comienza, necesariamente, por desordenar y desencajar la comunión conyugal como misterio que conduce a aquél. No es por ello de extrañar que un objetivo bien preciso, dentro de la estrategia de disolución de los autores de la cultura de la muerte, sea la destrucción de la comunión esponsal como principio de la procreación. “En efecto, se ha querido poner en contraposición el amor conyugal y la transmisión de la vida, como si el primero ocupase el lugar de la finalidad en la estructura del matrimonio, y como si el valor de la procreación negase la importancia del amor conyugal. El resultado ha sido que, siendo ambos valores insustituibles en el matrimonio, el negar alguno de ellos ha comportado desdibujar, si no viciar, la misma institución en sí o, al menos, la vida conyugal del matrimonio”[7]. Con esta visión los hijos pasan a ser un efecto secundario, que podría ser tomado poco en consideración, sobre todo cuando su presencia pueda provocar un conflicto con otros valores principales y se da paso al aborto y a la anticoncepción. De esta manera, “el paso previo y casi necesario de hecho para propugnar leyes abortistas en cada país ha sido la conquista de una legislación divorcista. (...) Habiendo separado el bien del individuo de la referencia al bien común, también la cuestión de la vida queda enclavada en un ámbito privado”[8] y por tanto disponible.
 
2. Desafíos a la familia
 
El momento actual está marcado por una serie de cambios muy profundos a los que como pastores debemos estar atentos. Por una parte, hemos profundizado la reflexión teológica sobre el matrimonio y la familia; sobre la significación y alcance del amor conyugal con todas sus exigencias y sobre el mensaje cristiano de la vida. Pero vemos también que crece la fragilidad, sobre todo en cuanto a la estabilidad y la fidelidad de los matrimonios, lo cual evidencia los vacíos y las lagunas de una entrega total, hecha donación plena. Las personas van al matrimonio más tarde, frecuentemente con una débil preparación, con ausencia de valores y convicciones firmes, con inmadurez, lo cual provoca frecuentes y divorcios, con todas las secuelas negativas sobre la descendencia y sobre la sociedad que ya no lo rechaza ni lo ve como una plaga. Muchas veces las personas divorciadas contraen nuevas nupcias civiles, con la consiguiente pérdida del sentido cristiano del matrimonio. Los jóvenes esposos temen a la paternidad y a la maternidad y como ya lo he señalado, con la difusión de la mentalidad anticonceptiva se mina el amor conyugal.
Que Santa María de Guadalupe, estrella de la evangelización y madre de la Iglesia los acompañe en los trabajos de estos días y les alcance fecundidad en sus proyectos y propuestas para celebrar, anunciar y servir al Evangelio de la familia y de la vida.


[1] Juan Pablo II. Carta a las familias, n. 2
[2] Cfr. Juan Pablo II, Encíclica “Evangelium vitae”, n. 1.
[3] Cfr. “Evangelium vitae”, n. 78
[4] Gil Hellín, Francisco, La familia al servicio de la vida, en AA. VV., Comentario interdisciplinar a la Evangelium vitae, BAC, Madrid, 1996, pag. 655.
[5] Cfr. n. 48.
[6] “Evangelium vitae”, n. 92.
[7] Gil Hellín, Francisco, La familia, op. cit., pág. 655.
[8] Gil Hellín, Francisco, La familia, op. cit., pág. 655.
 

 
FORMACION, INDISPENSABLE PARA UN EFICAZ SERVICIO A LA IGLESIA

CIUDAD DEL VATICANO, 15 MAY 2003 (VIS).- Juan Pablo II recibió este mediodía al presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica, el arzobispo Justo Mullor García, acompañado por los sacerdotes alumnos que se preparan para realizar un servicio como diplomáticos de la Santa Sede.
"Para llevar a cabo fielmente las tareas que se os confíen en el futuro -dijo el Papa a los alumnos-, es indispensable que a partir de los años de formación vuestro objetivo prioritario sea tender a la santidad.
(...) Esforzaos cotidianamente por aspirar a la perfección evangélica, alimentando una interrumpida relación de amor con Dios en la oración, mediante la escucha de la palabra y especialmente, participando con devoción en el Sacrificio eucarístico. Aquí se encuentra -subrayó- el secreto de la eficacia de todo ministerio y servicio en la Iglesia".
El Santo Padre afirmó que la vida en común en la Academia les abría a "la dimensión universal de la Iglesia, ofreciendo la oportunidad de entender mejor las complejas realidades humanas de nuestro tiempo. Todo esto -aseguró- os ayudará enormemente cuando desarrolléis vuestra actividad entre poblaciones con costumbres, civilizaciones, lenguas y tradiciones religiosas diversas. Vuestro servicio -concluyó- será tanto más provechoso cuanto más tratéis de promover, con alma auténticamente sacerdotal, el crecimiento de las iglesias locales, uniéndolas con la Cátedra de Pedro y por el bien de los pueblos".
AC/FORMACION/ACADEMIA ECLESIASTICA VIS 20030515 (220)
 

 
REVISTA SEÑALA QUE EL VATICANO PREPARA DOCUMENTO CONTRA ABUSOS LITÚRGICOS
 
VATICANO, 14 May. 03 (ACI).- En una nota exclusiva, la revista católica en inglés publicada en Roma “Inside the Vatican” ha anunciado que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que preside el Cardenal Francis Arinze, está por publicar un enérgico documento en el que se buscaría poner fin a los abusos litúrgicos seguidos de la mala aplicación de la reforma del Concilio Vaticano II.
Según el editor de la revista, Robert Moynihan, que ha entrevistado al Cardenal Arinze sobre el tema, el dicasterio “está a punto de dar a conocer un documento mayor que busca poner fin  a los años de actitud generalizada de ‘laissez faire hacia la experimentación litúrgica y a las Misas "hechas-a-tu-gusto”.
Según Inside the Vatican, el documento verá la luz entre octubre y la Navidad del presente año.
El texto, siempre según Moynihan, alentará además la recuperación opcional de las misas en latín. Según el Cardenal Arinze, citado por la revista, “queremos responder al hambre espiritual y el dolor que muchos fieles nos han expresado a raíz de celebraciones litúrgicas que parecen irreverentes e indignas de la verdadera adoración al Señor. Podríamos resumir nuestro documento con las palabras que recuerdan el final de las Eucaristías: ‘la Misa hecha-a-tu-gusto ha terminado. Podéis ir en paz’”. 
 
www.aciprensa.com
 

 
CONSAGRACIÓN DE LA PASTORAL DE LA VIDA Y LA FAMILIA A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
 
Toluca, México, 9 de mayo de 2003.- Virgen Santísima, Señora Nuestra de Guadalupe, Tu llevas en tu vientre al Verbo eterno de Dios encarnado por obra del Espíritu Santo. Al término de nuestro Encuentro Continental “Por una Cultura de la Vida desde la Pastoral Familiar”, nos postramos humildemente delante de Ti para hacerte una súplica ferviente:
Te pedimos que seas la Patrona de todos los esfuerzos pastorales que adelantamos en nuestros países de América Latina y El Caribe, por la defensa y promoción del don de la vida, por el buen uso de este jardín que es el mundo, casa recibida de Dios para todos tus hijos, por la difusión del matrimonio-para-siempre y por la Pastoral de la Familia.
Madre Bendita, conoces muy bien nuestros sueños apostólicos para que se realice entre nosotros el proyecto de tu Hijo, quien vino a traernos vida y vida en abundancia (Jn 10,10); pero sabes también de nuestra pequeñez y limitaciones. Son grandes los desafíos de la Cultura de la Vida frente al poder terreno de la cultura de la muerte.
Permítenos Madre, llamarte como San Juan Diego: “Niña Nuestra”; pero ¡que Niña!, poderosa como un ejército en orden de batalla. Tú has derrotado al autor de la muerte; ven también ahora en nuestro auxilio, pues llenos de confianza nos escudamos en Ti para defender a tus hijos, nuestros hermanos más débiles.
Que todo sea, Reina y Madre nuestra, para gloria del Padre, de quienes eres Hija Predilecta; para alabanza del Espíritu Santo, tu Divino Esposo y para el reinado pleno de tu Hijo Jesucristo, nuestro Redentor y Salvador. Amén.

PARA SONREIR

ELEMENTAL, MI QUERIDO WATSON...
 
Tras una dura semana de lucha contra el crimen, Sherlock Holmes y el Dr. Watson deciden irse de camping a las sierras por el fin de semana. Después de una buena comida y una botella de buen vino, se fueron a dormir a su tienda de campaña.
Horas mas tarde, Holmes se despertó y codeó a su fiel amigo diciéndole:  Watson, mira el cielo y dime que ves... 
A lo que Watson contesta:
 Veo millones y millones de estrellas... 
"¿Y eso qué te dice?", replicó Holmes. 
Watson pensó por un minuto y le dijo:
Astronómicamente, me dice que hay millones de galaxias y potencialmente billones de planetas. 
Astrológicamente, veo que Saturno está en Leo. 
Cronológicamente, deduzco que son aproximadamente las tres y diez de la madrugada. 
Teológicamente, puedo ver que Dios es todopoderoso y que somos pequeños e insignificantes. 
Meteorológicamente, intuyo que tendremos un hermoso día mañana... 
Y a usted, Holmes, que le dice? 
Transcurrió un corto silencio y Holmes habló:
Watson, NO SEAS IDIOTA!... NOS HAN ROBADO LA CARPA!!!
 

CORREO DEL LECTOR

----- Original Message -----
From: Sara Perrone
To: Vivir en Familia
Sent: Monday, May 12, 2003 8:29 PM
Subject: Re: Vivir en Familia - N° 07/03

Quisiera saber si tienen previsto alguna actividad para el 15 de mayo que es el día internacional de la familia. O si tienen alguna información de lo que se hace en Uruguay.
Desde ya gracias.
Saludos,
Sara.-

 
Si está Ud. interesado/a en uso de MÉTODOS NATURALES DE REGULACIÓN DE LA FERTILIDAD, y/o en organizar conferencias sobre los temas que se tratan en la revista, no dude en consultarnos:
Si quiere ver la página de la Campaña por la Vida, puede entrar en:
 

 
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En él Ud. tendrá la oportunidad de informarse y dialogar acerca de la relación entre la fe cristiana y católica y la razón humana.


 
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