Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia
 
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 Montevideo - Uruguay
 

"Humano es errar; pero sólo los estúpidos perseveran en el error."
Marco Tulio Cicerón
"A la hora de cometer todo gran error hay un instante de reflexión, una fracción de segundo en la que uno puede volverse atrás, y quizá, remediarlo."
Pearl Buck

CONTENIDO


Publicación N° 13/03

EDITORIAL

 
FRANCES KISSLING: FUNDAMENTALISTA ANTIVIDA VISITA URUGUAY
 
A fines de junio visitó Uruguay Frances Kissling, la presidenta de las "Católicas" por el Derecho a Decidir. Kissling, que lidera este "democrático" movimiento pseudocatólico desde hace "tan sólo" 21 años, vino a enseñarnos democracia a los uruguayos, y se atrevió a decir en la Universidad de la República, que "la forma más democrática de abordar el tema del aborto en una sociedad sería mediante la aprobación de una norma que permitiera a la mujer interrumpir su embarazo"(1). O sea que a los ojos de esta norteamericana -que lleva en el gobierno de su organización la mitad del tiempo que Fidel Castro en "su" isla- los uruguayos hemos sido hasta ahora poco democráticos porque no hemos legalizado el aborto... Siguiendo este razonamiento, el primer proyecto de aborto que se presentó en nuestro país durante la dictadura militar, debía ser sumamente "democrático", puesto que permitía a las mujeres "interrumpir su embarazo"... Pero esto es sólo el principio de las contradicciones. 
 
¿Católicas?
 
Las "Católicas" por el Derecho a Decidir dicen que son católicas; pero en los hechos, niegan su catolicismo con toda contundencia. En términos futboleros, son jugadoras de Peñarol, pero que en realidad, son hinchas de Nacional. Y por tanto, viven metiendo goles en contra. Dicho de otra manera, ¿cómo calificar el "patriotismo" de un Maradona que en la final de un Campeonato Mundial de Fútbol, anotara tres goles a favor de Brasil, su eterno rival?. Así son las "católicas": nada de lo que dicen el Papa y los Obispos les sirve, nada de lo que dicen los sacerdotes que enfrentan sus errores es de su agrado, nada de lo que enseña el Magisterio de la Iglesia favorece -según la opinión de estas señoras- a la mujer.
 
¿Derecho a decidir?
 
El obsoleto argumento de que la mujer tiene "derecho a decidir sobre su propio cuerpo", ya no lo usan ni las "católicas". Ahora hablan de las muertes de las mujeres que se hacen abortos en condiciones precarias, de los niños que quedan huérfanos cuando sus madres mueren al realizarse tales abortos, etc. Han renunciado a proclamar abiertamente sus presuntos "derechos", porque estratégicamente, es mucho más beneficioso explotar el sentimentalismo de quienes se tragan las noticias sin el menor espíritu crítico: ¿acaso cuando una mujer muere por practicarse un aborto en malas condiciones, no está matando a su hijo? ¿Es el hijo una cosa, y como tal, no muere? ¿O es una parte de la mujer? ¿Como entonces tiene un ADN distinto? Luego, si la mujer no está decidiendo sobre su propio cuerpo, ¿quien le da derecho a decidir sobre el cuerpo de otro? 
Es obvio que el presunto "derecho a decidir", es un argumento totalmente perimido. La misma Lógica ha demostrado que se trata de un "sofisma de antecedente incompleto"(2), que "consiste en reducir una cosa a solamente un aspecto o algunos aspectos de ella, omitiendo otro aspecto relevante que puede ser decisivo para el asunto." Veamos el argumento de las "católicas" y descubramos donde está la trampa: 
 
"Si una decisión atañe al cuerpo de una persona, esta persona tiene el derecho de tomar esa decisión.
La interrupción del embarazo es una decisión que atañe al cuerpo de la mujer.
La mujer tiene derecho de decidir la interrupción del embarazo."
 
En nuestro caso, la segunda premisa omite un hecho relevante y decisivo, que nadie se atrevería a negar en el estado actual de la ciencia: la interrupción de la gestación -como les gusta llamar al aborto- no sólo atañe a cuerpo de la mujer, sino también y principalmente, a la vida del ser humano que lleva en su vientre.

 

¿Fundamentalismo?
 
Durante su estadía en Montevideo, la señora Kissling ha acusado a las religiones en general, y a la Iglesia Católica en particular, de "fundamentalismo". Veamos que dice el Diccionario de la Real Academia Española sobre este punto:
 
Fundamentalismo:
1. m. Movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza islámica mediante la aplicación estricta de la ley coránica a la vida social.
2. m. Creencia religiosa basada en una interpretación literal de la Biblia, surgida en Norteamérica en coincidencia con la Primera Guerra Mundial.
3. m. Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida.  
 
Es obvio que la Iglesia Católica no calza en ninguna de estas definiciones. La que más podría acercarse -a los ojos de las "católicas"- sería la tercera. Pero en realidad, la Iglesia no exige en forma intransigente el sometimiento de las personas a su doctrina o a sus prácticas: simplemente señala el camino que estableció Jesucristo para la salvación eterna. Los que lo siguen se salvan, y los que no... pues nunca lo sabremos: la Justicia y la Misericordia de Dios son infinitas. Lo que no se puede poner en duda -y esto es evidente para cualquiera-, es que la Iglesia no le pone a nadie un revolver en la cabeza para que cumpla su doctrina. Lo unico que que dice es: si eres católico, sigue esta doctrina y te salvarás; si no la sigues, pues eres libre. Pero ¡por favor! -agregamos nosotros- no te llames católico.  
Paradójicamente, la tercera defninción de fundamentalismo se adecua perfectamente a las "Católicas por el Derecho a Decidir". Ellas exigen -en forma por demás intransiguente- a todos los políticos, de todos los partidos, de todos los países del mundo, que se sometan a su doctrina, según la cual, el aborto debería ser aprobado en todo el mundo.
Pero ¿por qué decimos que quienes promueven el aborto son fundamentalistas y quienes luchan contra él, no lo son?
En primer lugar, quienes defienden la vida, sólo pueden ser acusados de actuar con fundamento, de acuerdo con unos principios básicos que reconocen en la naturaleza de las cosas. La ciencia ha determinado que el inicio de la vida humana ocurre en la concepción. Por tanto, no es posible respetar los derechos humanos fundamentales de todos los hombres y aceptar al mismo tiempo el aborto. No se trata de un problema religioso, sino científico y ético: bioético.
En consecuencia, sólo quienes se oponen a la verdad, son fundamentalistas, puesto que exigen el sometimiento de la inteligencia a una doctrina subjetiva, en lugar de la adecuación del entendimiento a una verdad objetiva.
Claro que según la Sra. Kissling, “ninguna ley debía contradecir los preceptos de la Iglesia. La idea de separación entre ambos actores es una idea nueva para la elite clerical y hasta sus líderes de tendencia democrática caen víctimas de los pensamientos conservadores”(3). El error está en que no se trata de una lucha entre conservadores y progresistas, o entre clericales y laicos, o entre la Iglesia y el Estado, sino entre quienes reconocen la ley natural -en la que se basa nada menos que la Constitución de la República-, y quienes la rechazan. Así de simple.
Y es que la ley natural -para información de las "católicas"- no es un invento de la Iglesia Católica; antes bien, fue reconocida por los antiguos griegos cinco siglos antes de Cristo. Esta ley natural no puede ser alterada -sin grave perjuicio para el hombre- por decreto o por capricho de un movimiento, y menos aún de uno claramente minoritario dentro de la sociedad. Sí puede ser desfigurada, ridiculizada, o simplemente ignorada por quienes no tienen el menor prurito en mentir para lograr sus objetivos.
 
Las estrategias de la Sra. Kissling
 
Las cifras. A esto vino entre otras cosas, la Sra. Kissling: a incitar a sus colegas uruguayas para que exageren los números de muertes maternas, con el fin de sensibilizar a los legisladores y a la opinión pública; "si es preciso, exageren las cifras" (...) "exageren los números de muertes"(4), dijo. Esto, en buen romance, se llama mentir sobre las cifras. Por eso, quienes buscan legalizar el aborto en Uruguay, utilizan porcentajes y no cifras absolutas. Veamos: entre 1995 y 2001, ocurrieron en todo el país, 62 muertes maternas por distintas causas. En ese mismo período, se produjeron aproximadamente en el Uruguay, 342.000 partos. Por lo que la tasa de muertes maternas, por todas las causas, fue del 0,018%. Del total de 62 muertes, 17 fueron por aborto provocado: 0,005%.
Por su parte, en el Centro Hospitalario Pereira Rossell, nacieron en el período 1995 - 2001, unos 57.000 niños (unos 9.500 al año). Y las muertes maternas por aborto provocado en condiciones de riesgo, fueron 7: es decir que la tasa de mortalidad materna por esta causa, fue del 0,012%.
¿Por qué se dice entonces que el porcentaje de muertes maternas por abortos provocados en Uruguay es del 71%(5)? Porque en lugar de tomar las cifras absolutas y los porcentajes de muertes maternas sobre el total de nacimientos, se calcula el porcentaje de muertes maternas por aborto provocado en condiciones de riesgo en el Centro Hospitalario Pereira Rossell en el año 2001 (5 mujeres), sobre las muertes maternas por aborto provocado (7 mujeres): 5/7 = 71%. Este es el tipo de exageración que propone Kissling...
Es importante destacar que el año 2001, fue un año totalmente atípico, ya que en los tres años precedentes, no se registaró ninguna muerte materna por aborto provocado en condiciones de riesgo; además, en 1995 y 1996 se registró sólo una muerte al año en este Centro asistencial por aborto provocado en condiciones de riesgo(6)      
¿Acaso no nos interesan las mujeres muertas por aborto en condiciones de riesgo? Por supuesto que sí. Pero las alternativas son claras: o seguimos el principio que recomienda "en la duda, elegir por el más débil", y procuramos por todos los medios salvar a los dos, a la madre y al hijo; o bien volvemos a regirnos por la "Ley del Más Fuerte", y matamos al hijo para salvar a la madre. Pero si en una sociedad rige la "Ley de la Selva", y el más fuerte puede decidir la suerte del más débil, ya no  tiene razón de ser el Parlamento, que debe legislar para salvaguardar los derechos de los más débiles, no para atropellarlos. Como si esto fuera poco, la segunda alternativa carece de sentido en una sociedad en la que los avances científicos, permiten salvar las vidas de ambos en un porcentaje cercano al 100% de los casos: para ser exactos, el 99,988%.
 
La presión política. Otro aspecto importante en la prédica de la Sra. Kissling, es la estrategia política que propone. "Jugamos a la política para cambiar la mentalidad. Tenemos que incidir aunque debamos aliarnos con el diablo"(7), dijo la líder mundial de las "Católicas" por el Derecho a Decidir... Huelgan los comentarios.
"Aquí en Uruguay hay que castigar por lo menos a uno, y en el 2005 todos los legisladores lo van a pensar dos veces antes de que los castiguen para la próxima en 2008. La política es sucia..."(8) Llegados a este punto, y puestos a considerar quién los puede "castigar" más, deberían pensar los señores legisladores en quienes constituyen las grandes mayorías de este bendito país: si las activistas por el "derecho a decidir", o todos aquellos que -creyentes o no- respetan la ley natural y la vida humana. Los senadores deberían considerar, por ejemplo, la velocidad con que un grupo de fieles de la Iglesia Misión Vida para las Naciones, consiguió juntar 145.000 firmas contra el aborto. Este resultado se alcanzó en apenas dos semanas de trabajo; Y no fue hace 80 años, sino a mediados de 2002. Si la política es "sucia" y lo que importa son los votos, ¿dónde está la mayoría? Piénsese además, cuánto se tardan algunos en juntar el mismo número de firmas para diversos plebiscitos y referéndums...
Por otra parte, en la conferencia que dio en la Universidad de la República -mucho más "suave" y "políticamente correcta" que la que dio a las "católicas" locales-, Kissling afirmó que "el tema del aborto no es simple, no pasa solamente por si es legal o no. Si todos tenemos suficiente apertura podremos encontrar un punto medio para traer paz a este tema”(9). Lo que nos lleva a preguntarles a ella y a sus colegas uruguayas: ¿existe un punto medio en el respeto a los derechos humanos fundamentales? ¿Es posible considerar acaso, que existen seres "medio humanos", sujetos de "medio derechos humanos"...?
 
Conclusión
 
No vale la pena seguir abundando en los errores y horrores de la Sra. Kissling. Sólo nos resta recordar -ya que la política es sucia- que cuando ella vino, reunió a unos pocos estudiantes en en la Sala Magiolo de la Universidad, y luego, a unas pocas feministas, activistas de las "Católicas" por el Derecho a Decidir. Digo pocos y pocas, en  comparación con los cientos de miles de uruguayos que congregó el Papa Juan Pablo II en Tres Cruces, en Tacuarembó, en Melo, en Salto, en Florida... A la hora de votar la ley, piensen los señores legisladores en la diferente convocatoria de cada uno de estos personajes, y saquen sus conclusiones.
Donde va el Santo Padre, multitudes de personas se congregan en las calles al grito de "Juan Pablo II, te quiere todo el mundo". Él ha respondido alguna vez -y a la vista está-, "No todos..." ¿Que le dirían esas mismas personas a la lider de las "católicas"? ¿Cómo se dirigirían a ella cientos de miles de madres embarazadas? Pensamos que -quizá- le preguntarían: "Frances Kissling: ¿why you promote our babies killing?". Y -seguramente-, rezarían por ella para que se convierta de verdad al catolicismo. Todo es posible: ya le sucedió a su compatriota Norma McCorvey, protagonista del célebre litigio judicial "Roe vs. Wade", que determinó la legalización del aborto en los Estados Unidos... 
 
AVE FAMILIA
 
(1) Diario "Últimas Noticias", 26 de junio de 2003. Conferencia dictada por la Sra. Kissling, titulada "Aborto: tolerancia, democracia y convivencia en la diversidad".
(2) Métodos para el pensamiento correcto y sofismas corrientes. ARVO COMUNICACIÓN 2000. En: Vivir en Familia 03/01. 
(3) Apuntes tomados de la conferencia dictada por la Sra. Kissling, titulada "El rol de las religiones en la elaboración de las políticas públicas".
(4) Ibidem. 
(5) Informe en Mayoría presentado en la Cámara de Representantes por el Diputado Luis Gallo Imperiale en el debate que dió lugar a la aprobación de la "Ley de Defensa de la Salud Reproductiva" en esta rama parlamentaria.
(6) Todos los datos son calculados a partir del informe "Iniciativas sanitarias contra el aborto provocado en condiciones de riesgo (Sindicato Médico del Uruguay)" 
(7) Apuntes citados en (3). 
(8) Ibidem.
(9) Artículo citado en (1). 
 

MATRIMONIO Y FAMILIA

 
UNA CARTA MAGNA PARA DEFENDER A LA FAMILIA
 
Cobra nueva actualidad la Carta de los derechos de la familia de 1983

ROMA, 28 de junio de 2003 (
ZENIT.org).- Juan Pablo II ha hecho dos apremiantes llamamientos a favor de la familia este mes. Durante su viaje a Croacia, en el Domingo de Pentecostés, recordó el papel crucial desempeñado por la familia en muchos aspectos de la sociedad, y la necesidad de apoyar las familias basadas en un matrimonio estable.
Después, el 13 de junio, en un discurso a los participantes en un congreso organizado por el Pontificio Consejo para la Familia, advertía de las «amenazas deshumanizantes» contra la familia.
Juan Pablo II invitaba a los políticos a «asumir plenamente su compromiso en defensa de la familia y a favor de la cultura de la vida». Como una directriz para su acción sugería que usaran la «Carta de Derechos de la Familia», publicada por la Santa Sede en 1983.
La ruptura familiar supone un alto coste para la sociedad, como demuestran numerosos estudios. Un informe del 2002 del gobierno británico, por ejemplo, descubría que la ruptura familiar es la principal causa de que los niños huyan de su hogar, informaba el 29 de noviembre el Telegraph. Es tres veces más probable que los jóvenes que viven con padrastros huyan de su hogar que aquellos que viven con ambos padres, encontraba el informe.
La unidad contra la exclusión social de Downing Street estima que hay 129.000 casos de niños que huyen del hogar cada año, implicando a 77.000 niños. «La separación de los padres, la formación de una familia con padrastros, o las dificultades que algunos padres solos tienen que afrontar, tras una separación, son momentos de tensión para los jóvenes», afirmaba la agencia gubernamental.
De hecho, es el doble de probable que los niños que crecen en familias de un solo padre desarrollen serias enfermedades psíquicas y adicciones más adelante en su vida, según un estudio de la revista médica The Lancet, informaba el 24 de enero Associated Press.

La evidencia sueca
 
El estudio es importante porque dio seguimiento a cerca de un millón de niños durante una década, hasta que alcanzaron los 25 años. El estudio tomó como base los registros nacionales suecos, que cubren a casi la entera población y contienen extensa información socioeconómica y sanitaria.
Cerca de 60.0000 niños vivían con su madre y cerca de 5.500 con su padre. Había 921.257 viviendo con ambos padres. Los niños tenían entre 6 y 18 años al comienzo del estudio, con la mitad ya en su adolescencia.
Los investigadores encontraron que, con respecto a los otros, hay el doble de probabilidades por parte de los niños con un solo padre de desarrollar una enfermedad psíquica, como una fuerte depresión o esquizofrenia, o que se suiciden o lo intenten, o de desarrollar una enfermedad relacionada con el alcohol. Las chicas tienen tres veces más probabilidades de acabar siendo adictas a las drogas si han vivido con un único padre, y los chicos cuatro veces más probabilidades.
En el lado positivo, los estudios muestran que la religión puede ayudar a las familias a permanecer unidas, informaba el 8 de mayo el Washington Post. Un informe hecho público por el National Study of Youth and Religion de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill demostraba que es más probable que los adolescentes entre 12 y 14 años en hogares religiosos admiren a su padre y a su madre, no huyan de su hogar, cenen en casa y tengan a sus padres implicados en su vida social que sus compañeros que no tienen hogares religiosos.
«Hay una asociación constante de varias medidas de manera que las familias más activas religiosamente con adolescentes en el hogar muestran signos de relaciones familiares más sólidas», afirmaba Christian Smith, director del estudio y coautor del informe.
El proyecto de cuatro años, fundado por el Lilly Edowment, comenzó en agosto del 2001 investigando el papel de la religión y la espiritualidad en las vidas de los adolescentes americanos. La última publicación del proyecto se titulaba «Family Religious Involvement and the Quality of Family Relationships for Early Adolescents» (La Implicación Religiosa en la Familia y la Calidad de las Relaciones Familiares en los Adolescentes).

«Comunidad de amor»

La «Carta de los Derechos de la Familia» de 1983 consiste en un preámbulo y 12 derechos fundamentales. El preámbulo hace notar que, aunque los derechos de una persona se expresan como derechos individuales, «tienen una dimensión social fundamental que encuentra una expresión innata y vital en la familia». También define claramente a la familia como basada en el matrimonio de un hombre y una mujer unidos por el lazo indisoluble del matrimonio, abierto a la transmisión de la vida.
El preámbulo también explica el porqué se debería considerar a la familia como poseedora de especiales derechos. La familia es una sociedad natural, que existe antes que el estado o cualquier otra comunidad, explica el documento. Pero es más que un simple fenómeno sociológico. La familia es « una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad».
Los derechos enumerados en la carta comienzan con la afirmación de que «Todas las personas tienen el derecho de elegir libremente su estado de vida y por lo tanto derecho a contraer matrimonio y establecer una familia o a permanecer célibes». El segundo derecho estipula: «El matrimonio no puede ser contraído sin el libre y pleno consentimiento de los esposos debidamente expresado». Y ambos miembros del matrimonio gozan de igual dignidad y derechos.
Los dos derechos siguientes tratan el tema de la procreación. Los esposos tienen un derecho inalienable «de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear, teniendo en plena consideración los deberes para consigo mismos, para con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad». Esta decisión se ha de tomar de acuerdo con los valores morales objetivos, y excluyendo la anticoncepción, la esterilización y el aborto. La carta pide que las autoridades públicas al igual que las organizaciones privadas respeten la libertad de las parejas en este tema.
El quinto artículo defiende el derecho de los padres a educar a sus hijos y elegir sus escuelas. La carta pide expresamente que los niños no sean obligados a asistir a clases que no estén de acuerdo con sus propias convicciones morales y religiosas, especialmente en materia de educación sexual.
Los artículos 6 y 7 de la carta tratan de las relaciones entre la familia y el estado. El artículo 6 recuerda a las autoridades públicas que deben «respetar y promover la dignidad, justa independencia, intimidad, integridad y estabilidad de cada familia». La carta no sólo critica el divorcio, sino que se muestra a favor de ayudar al sistema de familia numerosa.
El artículo 7 mantiene el derecho de cada familia «de vivir libremente su propia vida religiosa en el hogar, bajo la dirección de los padres». Esto incluye el culto público y la capacidad de escoger libremente programas de instrucción religiosa, sin discriminación.
Los artículos restantes se ocupan de temas socioeconómicos. El artículo 8 mantiene que las familias tienen el derecho de ejercer su función social y política en la construcción de la sociedad, formando asociaciones con otras familias e instituciones. El artículo 9 invita a los gobiernos a proporcionar condiciones que ayuden a las familias a lograr un nivel de vida digno. Los temas mencionados abarcan desde la defensa de los derechos de la propiedad hasta la ayuda social en momentos de muerte o enfermedad, o ayuda a los hijos con necesidades especiales.
El artículo 10 pide que el trabajo esté organizado de manera que permita a los miembros de la familia vivir unidos. También trae el tema del salario familiar, o algunos otros medios, como los subsidios familiares, que permitan a las madres a no trabajar fuera del hogar, si desean dedicarse a tiempo completo a las responsabilidades familiares.
El artículo 11 pide que las familias tengan acceso a una vivienda digna «apta para la vida familiar, y proporcionada al número de sus miembros. El último artículo pide que se dé a las familias de inmigrantes los mismos derechos y protección que a las demás familias.
Aunque la realización de estos derechos tendrá diferentes formas por todo el mundo, los ideales expresados en la carta permanecen como una valiosa guía para las familias, 20 años después.
Puede consultar la Carta de los Derechos de la Familia en la sección de documentos de la página web de Zenit
 
www.zenit.org

 
COMUNICACIÓN
La comunicación es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, el trabajo y con las personas más cercanas a nosotros. Aún así enfrentamos desacuerdos y discusiones sin sentido, provocando -en ocasiones- una ruptura en las relaciones con los demás. Entender y hacerse comprender, es un arte que facilita la convivencia y la armonía en todo lugar.
Con facilidad podemos perder de vista que la comunicación entra en el campo de los valores. Precisamente cuando hay problemas de comunicación en el trabajo, con la pareja, con los hijos o con los amigos se comienza a apreciar que una buena comunicación puede hacer la diferencia entre una vida feliz o una vida llena de problemas.
El valor de la comunicación nos ayuda a intercambiar de forma efectiva pensamientos, ideas y sentimientos con las personas que nos rodean, en un ambiente de cordialidad y buscando el enriquecimiento personal de ambas partes.
No todas las personas con una magnífica y agradable conversación poseen la capacidad de comunicarse eficazmente, en muchos de los casos transmiten anécdotas y conocimientos producto de la experiencia, la información y las vivencias que han tenido, pero con el defecto de no dar la oportunidad a que otros se expresen y compartan sus puntos de vista. En si, esto no es malo, pero se debe tener cuidado de no caer en excesos.
Queda claro que comunicar no significa decir, expresar o emitir mensajes (para eso están los medios de información), por el contrario, al entablar un diálogo con los demás, tenemos la oportunidad de conocer su carácter y manera de pensar, sus preferencias y necesidades, aprendemos de su experiencia, compartimos gustos y aficiones... en otras palabras: conocemos a las personas y desarrollamos nuestra capacidad de comprensión. Sólo así estaremos en condiciones de servir al enriquecimiento personal de quienes nos rodean.
La buena comunicación tiene algunas características que todos conocemos: escuchar con atención, no acaparar la palabra, evitar interrumpir, utilizar un lenguaje propio y moderado, lo cual demuestra educación y trato delicado hacia las personas. Pero este valor tiene elementos fundamentales e indispensables para lograr una verdadera comunicación:
- Interés por la persona. Cuántas veces nuestra atención total está reservada para unas cuantas personas, nos mostramos atentos y ávidos de escuchar cada una de sus palabras. Por otra parte, los menos afortunados se ven discriminados porque consideramos su charla como superficial, de poco interés o de mínima importancia. Pensemos en los subordinados, los hijos o los alumnos ¿Realmente nos interesamos por sus cosas, sus problemas y conversaciones?
Toda persona que se acerca a nosotros considera que tiene algo importante que decirnos: para expresar una idea, tener una cortesía o hacer el momento más agradable; participarnos de sus sentimientos y preocupaciones; solicitar nuestro consejo y ayuda...
- Saber preguntar. A pesar del esfuerzo por expresar las cosas con claridad no siempre se toman en el sentido correcto (y no hablamos de malas intenciones o indisposición) Recordemos con una sonrisa en los labios, como después de una breve discusión llegamos al consenso de estar hablando de los mismo pero en diferentes términos. Las causas son diversas: falta de conocimiento y convivencia con las personas, distracción, cansancio...
El punto es no quedarnos con la duda, aclarar aquello que nos parece incorrecto, equivocado o agresivo para evitar conflictos incómodos e inútiles que sólo dejan resentimientos.
- Aprender a ceder. Existen personas obstinadas en pensar que poseen la mejor opinión debido a su experiencia, estatus o conocimientos; de antemano están dispuestos a convencer, u obligar si es necesario, a que las personas se identifiquen con su modo de pensar y de parecer, restando valor a la opinión y juicio de los demás. No es extraño en ellos la inconformidad, la crítica y el despotismo, inmersos en conflictos, críticas y finalmente convertidos en las últimas personas con quien se desea tratar.
La comunicación efectiva es comprensiva, condescendiente y conciliadora para obtener los mejores frutos y estrechar las relaciones interpersonales.
- Sinceridad ante todo. Expresar lo que pensamos, sobre todo si sabemos que es lo correcto (en temas que afecten a la moral, las buenas costumbres y los hábitos), no debe detenernos para mostrar desacuerdo, superando el temor a quedar mal con un grupo y a la postre vernos relegados. Tampoco es justificable callar para no herir a alguien (al compañero que hace mal su trabajo; al hijo que carece de facultades para el deporte pero tiene habilidad para la pintura; etc.), si deseamos el bien de los demás, procuraremos decir las cosas con delicadeza y claridad para que descubran y entiendan nuestra rectitud de intención.
Siempre será importante dar a los demás un consejo y criterio recto, de otra forma continuarán cometiendo los mismos errores o haciendo esfuerzos inútiles para lograr objetivos fuera de su alcance, si actúan así se debe, tal vez, a que nadie se ha interesado en su mejora y bienestar.
Además de los elementos esenciales, es preciso cuidar otros pequeños detalles que nos ayudarán a perfeccionar y a hacer más eficaz nuestra comunicación:
- Comprende los sentimientos de los demás. Evita hacer burlas, criticas o comentarios jocosos respecto a lo que expresan, si es necesario corrige, pero nunca los hagas sentir mal.
- No interpretes equivocadamente los gestos, movimientos o entonación con que se dicen las cosas, hay personas que hacen demasiado énfasis al hablar. Primero pregunta y aclara antes de formarte un juicio equivocado
- Observa el estado de ánimo de las personas cuando se acercan a ti. Todos nos expresamos diferente cuando estamos exaltados o tristes. Así sabrás qué decir y cómo actuar evitando malos entendidos.
- En tus conversaciones incluye temas interesantes, que sirvan para formar criterio o ayudar a mejorar a las personas. Las pláticas superficiales cansan.
- Aprende a ser cortés. Si no tienes tiempo para atender a las personas, acuerda otro momento para charlar. Es de muy mal gusto mostrar prisa por terminar.
No existe medio más eficaz para hacer amistades, elegir a la pareja y estrechar los lazos familiares, profesionales y de amistad. Todos deseamos vivir en armonía, por eso, este es el momento de reflexionar y decidirse a dar un nuevo rumbo hacia una mejor comunicación con quienes nos rodean.
 

UN SECRETO A VOCES

Mariana Moller
No sé cuántos de vosotros acompañáis la trayectoria del nuevo presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva. A mi me ha llamado la atención un punto que, a lo mejor, ha pasado desapercibido por los medios extranjeros1: la presencia constante al lado del presidente de su esposa, Marisa. No hablemos de las convicciones políticas del presidente, ni de su desempeño al frente del país más grande de América del Sur. No me voy a detener en política. Hablemos un poco de la impresión que dejan esas fotos en las que siempre vemos a esa mujer al lado del presidente, en cualquier cita que tenga, sea con quien sea... Conste que no hablamos de Hillary Clinton, abogada exitosa, con una “vocación” política clara; ni de una Evita Perón o de Jackie Onassis, para mencionar otras primeras damas que han marcado historia por su personalidad y su talento. Quizá esa Marisa, brasileña y ama de casa feliz, la “primera compañera”, como prefiere que la llamen los que se refieren a ella como la primera dama, nos puede dar pautas para recuperar el lugar de la mujer como esposa y madre, tan desprestigiado en nuestros tiempos.
El papel de la mujer en la sociedad es tan importante, tan fundamental, que si ella falta, sencillamente no existe la comunidad humana. Y si las políticas económicas impulsadas por las Naciones Unidas desde hace ya varios años han buscado incorporar a la mujer en el proceso del desarrollo, no es para hacernos un favor. Son muchos ya los que reclaman el rostro humano de la economía, de la globalización, del desarrollo y el mismo secretario general ha admitido que para que funcione cualquier medida económica, “los seres humanos deben ser el centro del desarrollo”.
No cabe duda de que las personas son el recurso más importante y valioso de cualquier nación. ¡Invirtamos en ellas!
Demos un paso más: si la clave del desarrollo está en que el hombre sea un fin y no un medio, tenemos que afirmar que la mujer juega un papel esencial en la formación de esta visión. Ella es la educadora por excelencia.
Es cierto que tanto el padre como la madre desempeñan una función específica e insustituible en la educación de los hijos. Uno y otro contribuyen al desarrollo pleno de la personalidad de los niños. Pero el papel de la mujer, sobre todo en los primeros años de vida, es particularmente importante en el desarrollo físico, psicológico y afectivo del niño2.
Los primeros años de vida del niño son los que definen su personalidad. Cuanto más cariño reciba en esos años, mejor será su proceso de maduración afectiva. Aquí la madre es el principal punto de referencia, insustituible por otras figuras.
En los primeros años de vida se da una unión física y psicológica muy fuerte entre el niño y la madre. A través de ella, la madre imprime en el hijo los códigos de conducta que le marcarán definitivamente para el resto de su vida.
A través de estos códigos, la madre:
 
Crea y transmite la cultura.
Da los referentes éticos importantes3.
Establece las bases de una sociedad sólida.
 
Este papel humanizador de la mujer no debe ser nunca menospreciado.
Además, la feminidad de la mujer la capacita para “humanizar” de manera singular todo su entorno, incluido el profesional.
Las aportaciones femeninas al mundo laboral son muy necesarias, casi decisivas en esos momentos de crisis económica.
La mujer, por su emotividad, tiene una capacidad privilegiada de entusiasmarse y hacer vivir un ideal. Involucra su mente, sensibilidad y corazón en todo lo que hace. Sabe contagiar y convencer a otros de lo que piensa. Sabe ser perseverante. 4
Normalmente, la mujer es una profesional nata del trabajo en equipo (que practica diariamente en el seno de la familia).
Por su perspicacia y observación, conoce a las personas: los puntos fuertes, las debilidades, los móviles y las motivaciones de cada uno. Es capaz de entablar relaciones interpersonales con su equipo, interesarse por su familia y por sus aficiones. Sabe escuchar: capta los puntos de vista de los demás y les permite entender sus modos de ser y de trabajar. Percibe las relaciones que hay entre los empleados, y puede encauzar los frenos, prejuicios y afinidades.
En Estados Unidos se habla de las mujeres como “los nuevos japoneses de la administración” porque su capacidad intuitiva en la investigación puede ser muy valiosa.
Pero el talento “estrella” de la mujer es su capacidad de preocuparse por las personas concretas porque se fija antes en ellas que en los asuntos. Esa característica confiere a las relaciones laborales una calidez que hace más agradable la convivencia.
Todo lo que hace la mujer, lo hace integrando toda su persona y tratando a los demás como personas. Por eso humaniza cuanto le rodea. Esa es su “marca registrada”, su secreto a voces: mujer, madre, humana...
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1La revista semanal de mayor tirada en Brasil dedicó recientemente su portada a la esposa del presidente Lula, el mes de mayo.
2Un estudio halló que los niños que habían pasado varios días en la incubadora, lejos del calor de su madre, o aquellos que comenzaban a tomar biberón a las pocas semanas de nacidos, tenían un riesgo mucho mayor de sufrir anorexia en la adolescencia, Il Corriere della Sera, 12.02.2001
3El primer criterio de un niño para distinguir el bien del mal es: “a mamá no le gusta: luego es malo”, o “le gusta a ella, entonces es bueno”. Poco a poco irá madurando y adquiriendo criterios más objetivos. Pero estos primeros “códigos” son el fundamento necesario e imborrable de toda su vida moral, y se imprimen en los 6 primeros años de vida.
4Napoleón Bonaparte decía que “las únicas batallas que se ganan contra las mujeres son las que se ganan huyendo”.
 
www.mujernueva.org
 

 
LOS JÓVENES DESEAN FORMAR FAMILIAS ESTABLES PERO LO VEN MUY DIFÍCIL
 
Javier Arnal (*)
 
Un estudio de Bancaja, entre jóvenes de la Comunidad Valenciana, basado en 2.000 encuestas arroja unos datos que bien se merecen una reflexión. En primer lugar, habría que ponerse de acuerdo sobre qué entendemos por “jóvenes”, porque para mí es más que discutible asimilar esa etapa de la vida a los que tienen entre 16 y 30 años, que es lo ahora es habitual, y de hecho es la edad que ha estudiado Bancaja.
Podemos afirmar que denominamos “joven” a quien no está maduro, a quien no asume la responsabilidad plena de su propia vida, tanto en el sentido de su alimentación como en el de la vivienda. El joven depende de sus padres, o de sus parientes. Hace unos años, sería impensable denominar joven a quien ya tiene 29 ó 30 años. Hoy en día, y no es una casualidad, es la edad en que se suele contraer matrimonio.
Los jóvenes son como se les educa o se permite que se eduquen. No pretendo defender un determinismo pleno, puesto que cada persona mayor de edad es dueña de sus decisiones, sea cual sea el ambiente familiar, académico o social. Por tanto, al detectar deficiencias en la maduración de nuestros jóvenes –aceptando el tope de los 30 años-, no pretendo menospreciar a los jóvenes ni generalizar. De todo hay en todas época y en toda generación.
No deja de ser preocupante el resultado de esas 2.000 encuestas. Nuestros jóvenes ordenan así sus valores: familia, ocio, amigos y trabajo. Que la familia ocupe el primer lugar, en todas las encuestas, es muy loable y es una prueba más de que es el eje de los valores sociales, y por tanto requiere el mayor esmero por parte de todos. Lo que sí sería más interesante es analizar cómo ven los jóvenes su papel en la familia: si es porque reciben mucho, porque ven que es una institución que requiere contribución de todos sus componentes o todo un conjunto de motivaciones, que abarcarían generosidad sin límite y egoísmos larvados o expresos.
En gran medida, los jóvenes valoran la familia en primer lugar por el deterioro que ha experimentado en las últimas décadas: no quieren una familia devaluada, inestable, caprichosa, porque desata todo tipo de desequilibrios e inhumanidades. Y ahí echo “piedras sobre mi tejado”, el tejado de mi generación: los que ahora somos cuarentones.
La mejora de la calidad de vida es positiva, pero debe saber administrarse. Si amortigua valores superiores o los anula, cayendo en una comodidad creciente, hay que preocuparse. Y es preocupante que el segundo valor entre los jóvenes sea el ocio. Por supuesto que es sano el descanso, el ocio –no todos, evidentemente-, pero entronizarlo como “subcampeón” de los valores, me parece excesivo, por encima de la amistad y del trabajo. Lo peor de todo es que esta encuesta nos cuadra a todos: se corresponde con lo que se observa en los jóvenes genéricamente.
Alguien puede objetar que en “ocio” se incluye la lectura, el deporte, el intercambio cultural. Con todos los respetos, y salvando excepciones, ocio es ese tener tiempo para uno mismo, al menos tener esa opción. Probablemente es consecuencia de lo que los jóvenes han visto en nosotros: excesiva dedicación al trabajo, en detrimento de la familia, de la calidad de vida, de las amistades.
Las preguntas fluyen. ¿Qué hay de otros valores entre los jóvenes? La cacareada solidaridad, la paz, los derechos humanos, el amor humano y el matrimonio, los valores religiosos, los viajes para conocer otras culturas, los valores asistenciales, y así un largo etcétera. Tenemos que reconocerlo: nuestros jóvenes piensan demasiado en sí mismos y en su comodidad, porque o lo han visto en sus mayores o como reacción ante valores reales que conducen al nihilismo y al permisivismo. Del mismo modo que no podemos caer en el papanatismo o la alabanza tonta de todo lo que hacen los jóvenes por el temor a ser calificados como “carrozas”, tampoco podemos estigmatizar genéricamente a ningún estrato social, sobre todo cuando es un estrato –el de la juventud- que depende mayoritariamente de los adultos.
 
(*) jarnal@rtvv.es   
 
www.piensaunpoco.com 

RESPETO Y AUTORIDAD
 
Pablo Pascual Sorribas (*)
 
¿Qué ocurre cuando no tenemos autoridad en la familia? Que nuestro hijo se apodera de ella. Los educadores saben que una autoridad bien entendida obtiene el respeto del niño y es la piedra angular para desarrollar personas equilibradas y felices. de eso se trata, de ayudar a crecer. ¿Cómo conseguir autoridad? Es importante tomar decisiones correctas y útiles para el niño día a día.
La palabra autoridad se deriva del verbo latino "augere", que quiere decir ayudar a crecer. Para un educador es importante distinguir entre:
  • "ser autoridad"
  • "tener poder"
  • "tener autoridad"
Una persona es autoridad por el cargo que ocupa. El director en la empresa, el alcalde en la ciudad, el profesor en la clase o el padre-madre en la familia son, por principio, la autoridad. Como consecuencia de ser autoridad tienen, a priori, un capital de prestigio y de reconocimiento que les permite tener autoridad.
En efecto, cuando nace nuestro hijo todos los padres disponemos del mismo capital de autoridad. En cambio, vemos a diario que, cuando un niño tiene sólo tres años, ya hay padres que han sido capaces de aumentar su autoridad y padres que han perdido gran parte del capital con que partieron. Para seguir teniendo autoridad es preciso ganarla día a día con decisiones:
  • correctas
  • justas 
  • y útiles
Por otro lado, el ser autoridad conlleva no sólo tener poder para mandar a otros, sino también una capacidad coercitiva. Es aquello de que quien manda, manda, aunque mande mal. Cuanta más autoridad tenemos como padres, menos hemos de ejercer el poder. Y al contrario, en la medida que nuestra autoridad disminuye, debemos imponer medidas coercitivas: castigos, gritos, enfados, etc… que cada día han de ser mayores para que tengan efecto, deteriorando así la buena relación entre nosotros y nuestros hijos y, en consecuencia, la calidad de vida familiar.
¿Qué pasa cuando no tenemos autoridad en la familia?
Tenemos que partir de la base que la relación entre padres e hijos en edad de educar no es una relación de igualdad, sino jerarquizada. Un padre es un adulto al que se le supone una sabiduría que nuestro hijo no tiene. Los niños, hasta la adolescencia, tienen una gran capacidad para aprender datos y conocimientos, pero no tienen sentido común para afrontar muchas situaciones de la vida diaria. Hemos de ser nosotros, los padres, quienes pongamos los límites a su libertad individual para protegerlo físicamente, ya que puede, por ejemplo, cruzar la calle impulsivamente sin reparar en los coches que lo pueden herir o matar.
Igualmente debe ser un adulto quien le obligue en ocasiones a realizar una tarea que en principio no le apetece pero que a largo plazo supondrá un gran bien para él. Es el caso de muchos niños que tienen en un primer momento aversión a la natación, pero tras obligarles con firmeza y cariño aprenden a nadar y esta actividad acaba siendo una de las que más satisfacciones les produce.
Somos los padres quienes hemos de tomar decisiones por él para evitar males mayores que afectan además a otras personas, como compañeros y profesores. Fernando Savater dice "el padre que no quiere figurar sino como el mejor amigo de sus hijos, algo parecido a un arrugado compañero de juegos, sirve para poco; y la madre, cuya única vanidad profesional es que la tomen por hermana ligeramente mayor que su hija, tampoco sirve para mucho más".
Cuando no tenemos autoridad, nuestro hijo se convierte en autoridad, llegando a disponer y a usar la correspondiente cuota de poder inherente a ella. Nadie desea un jefe que no tenga ni sabiduría, ni sentido común, ni ningún sentido de la medida para ejercer su poder, porque estaremos soportando y sufriendo un tirano, un dictador, que es en lo que se convierte nuestro hijo cuando se da esta circunstancia.
En segundo lugar, si nuestro hijo no encuentra "autoridad" en casa porque la hemos perdido, la busca fuera de ella. Busca líderes individuales que no siempre son positivos para él o se refugia en el grupo al que sigue y sirve de modo gregario (gregario quiere decir en rebaño) ciegamente, sin hacer caso a los esfuerzos de las personas que lo quieren bien.
Por último, muchos de nosotros, cuando llegamos a esta situación, nos sentimos impotentes, pedimos ayuda al Estado y a la escuela, y no sólo queremos que actúen por nosotros, sino que además exigimos resultados cuando a lo largo de los años no hemos sabido o querido vivir como un adulto con todas sus consecuencias.
¿Cómo tener autoridad?
 
El primer requisito para tener autoridad es, como ya hemos dicho, ejercerla día a día. Como cualquier actividad, si no se practica se pierde. Los padres hemos de tomar decisiones diarias que ayuden a nuestro hijo a respetar los límites naturales, que le ayuden a madurar como persona. La permisividad y el "dejar hacer" son enemigos de la autoridad que ayuda a crecer.
En segundo lugar es necesario huir del autoritarismo, consistente en el ejercicio del poder de modo injusto, inútil y cuando no se debe.
En tercer lugar, para tener autoridad es preciso tener prestigio. Una persona tiene prestigio cuando se le reconoce una habilidad o cualidad determinada. Un estudio de la Universidad de Navarra comprobó que el prestigio de los padres ante los hijos no depende ni del dinero que ganan, ni del coche que tienen, ni de la práctica de un deporte, ni tan siquiera del cargo que ocupan, sino que depende de tres factores fundamentales:
Del modo de ser de la persona: generosa, serena, optimista, humilde, generosa, ...
Del modo de trabajar: el hijo exige de sus padres un trabajo de calidad y un comportamiento honrado en su actividad laboral.
1. Del modo de tratar a los demás: Tanto a la familia como a los amigos y compañeros, o a la sociedad en general.
2. Por último, no hay autoridad sin respeto fundamentado en la integridad, la sinceridad y la empatía con el prójimo, nunca en el miedo y en la imposición.

(*) Maestro, licenciado en Historia y logopeda.

www.solohijos.com


DEFENSA DE LA VIDA 

 
JUAN PABLO II HACE ENÉRGICO LLAMADO A DEFENDER LA VIDA Y LA FAMILIA EN ASIA
 
VATICANO, 4 Jul. 03 (ACI).- Al recibir las cartas credenciales del nuevo Embajador de Corea ante el Vaticano, el Papa Juan Pablo II aseguró que “un programa cuyo objetivo primario sea la defensa de la vida y de la familia, será ciertamente beneficioso para la solidez y la estabilidad de la sociedad”.
El Pontífice, hablando en latín, sostuvo que la Iglesia Católica "no esconde su preocupación por el triste fenómeno del aborto, que constituye una plaga social terrible”; denunció la “práctica muy difundida del control artificial de la natalidad y se propaga una mentalidad pragmática que justifica y alienta la manipulación genética, incluso la más desaprensiva, como también la pena de muerte”.
“Frente a estas graves amenazas a la vida, la Iglesia siente que su deber es reafirmar los valores en que cree, valores que son patrimonio de la humanidad porque mediante la ley natural están grabados por Dios en el corazón de los seres humanos", indicó el Pontífice.
Dirigiéndose al embajador Seong Youm, el Santo Padre recordó que hoy se cumplen "cuarenta años de la apertura de una delegación de la República de Corea ante la Santa Sede" y señaló que en este tiempo "el Evangelio ha crecido y se ha difundido en la tierra coreana. El gran número de coreanos elevados a los honores de los altares da fe de que la santidad tiene raíces sólidas entre el pueblo y esto acrecienta el brillo de la Iglesia universal".
Juan Pablo II señaló que en sus dos visitas a Corea constató "los progresos y las conquistas de la libertad y de bienestar de una sociedad joven y dinámica. Sin embargo, he visto también la amargura de muchos ante el hecho de que la península, habitada por un único pueblo, esté obligada a vivir una división penosa. Además es motivo de preocupación que haya todavía sentimientos de hostilidad y de contraposición entre las dos naciones, si bien sea motivo de esperanza saber que existe la voluntad concreta de aliviar la tensión a través de diálogos y encuentros".
"La Santa Sede observa de buen grado cualquier esfuerzo en pro del diálogo y la cooperación, como también la atención hacia los sectores más débiles de la población”, indicó el Papa.
Refiriéndose a la comunidad católica en Corea, el Santo Padre afirmó que "constituye una realidad prometedora y goza de estima y respeto. Lleva a cabo su misión inspirándose en el Evangelio y da un testimonio religioso concreto con instituciones educativas, de asistencia y de caridad, apreciadas por tantos".
 

 
ONU: DÍA DE LA POBLACIÓN: EL DERECHO A LA SALUD REPRODUCTIVA DE LOS ADOLESCENTES
 
Juan Bacigaluppi
 
Graves denuncias de corrupción

El Día Mundial de la Población, 11 de julio, tendrá este año como objetivo someter a mil millones de adolescentes del mundo a los servicios de salud reproductiva, que incluyen el aborto: un paso más del Nuevo Orden Mundial para consolidar la destrucción de la familia. Amparándose en una torcida interpretación de los derechos a la confidencialidad, a la privacidad, y a la no discriminación, se excluye radicalmente a los padres de los temas relacionados con la salud y la educación sexual de sus hijos. 
Mientras impulsa a los jóvenes al uso del sexo precoz y banalizado, hipócritamente el Fondo hace planes para combatir el embarazo adolescente, universalizar la educación sexual y a proveer indiscriminadamente anticonceptivos, que no sólo son abortivos sino altamente tóxicos. A la vez, para combatir el SIDA, sólo publicita y provee preservativos, que se ha demostrado no previenen contra esa enfermedad; aunque, para conformar a los ingenuos o para volver a obtener las subvenciones del gobierno de los Estados Unidos, este año hace referencia a la abstinencia y a la fidelidad para evitar el contagio. Sin ningún escrúpulo, el Fondo se apresta también a "combatir los estereotipos de género", promoviendo el "sexo polimorfo", entre los jóvenes.  
"Todos los jóvenes tienen derecho a la salud, incluida la salud reproductiva, y a la información y los servicios necesarios para la vigencia real de ese derecho. Esto es especialmente urgente en la lucha contra el VIH/SIDA. El Fondo para la Población de la ONU (UNFPA) apoya las acciones de los países encaminadas a velar por que los jóvenes adopten decisiones responsables y bien fundamentadas y tengan vidas saludables y productivas", declaró Thoraya A.Obaid, Directora Ejecutiva del UNFPA.  
Añade la declaración del Fondo: "Los jóvenes (especialmente, las niñas adolescentes) necesitan tener voz en las decisiones que afectan sus vidas y oportunidades de participar como ciudadanos y protagonistas del cambio. Los resultados beneficiarán a todos en materia de derechos humanos, cohesión y estabilidad sociales y productividad en la adultez para contribuir al desarrollo". 
Las políticas programadas para este año, para “afianzar el derecho” a la salud reproductiva de los jóvenes y adolescentes, son:  
“Impartir educación sobre la sexualidad; Aplazar el matrimonio; Prevenir los embarazos no deseados; Proporcionar servicios costeables, accesibles y acogedores para los jóvenes; Combatir los estereotipos de género; Ofrecer tratamiento para las enfermedades relacionadas con el embarazo, como la fístula obstétrica; Establecer políticas nacionales para la juventud; Realizar investigaciones más a fondo; Crear conciencia sobre los peligros del alumbramiento precoz; Proteger a adolescentes que corren mayores riesgos porque son de sexo femenino, pobres o refugiados, o porque viven en las calles, no asisten a la escuela o son vulnerables por otras razones; Involucrar a los jóvenes en los procesos de adopción de decisiones”. 

Las instrucciones para la proganda en los medios son: 

“Capte la cooperación de artistas, escritores, actores, pintores y músicos para que colaboren con los jóvenes en la creación de mensajes para el Día. Organice concursos públicos sobre los mejores carteles, ensayos, canciones, discursos, obras teatrales, poemas, eslogans y obras de arte acerca de los jóvenes y la salud reproductiva. Ofrezca premios o la publicación de las obras y organice la cobertura en los medios de difusión locales. Organice talleres, debates, conferencias, seminarios, reuniones de mesa redonda y conferencias de prensa. Prepare estudios de casos y reseñe ejemplos de personas o programas. Utilice citas, indique el ámbito y describa las personas y los procesos. Colabore con los periodistas para crear materiales de difusión especiales o suplementos de periódicos y revistas. Produzca programas de radio, televisión y cine. Intercambie información y establezca enlaces con el sitio Web del UNFPA. Aliente el debate entre los jóvenes, dentro y fuera de la escuela”. 
Poco antes de iniciarse la campaña, el Fondo para la población anunciaba con bombos y platillos el primer acuerdo firmado con Argentina. El 25 de junio, fue firmado por el ministro de salud del gobierno argentino, Ginés González García, el primer acuerdo con el Fondo para poner el marcha el primer programa de salud reproductiva inspirado en los objetivos de la Conferencia de El Cairo (1994). Implícitamente el Fondo festeja esta victoria sobre la soberanía argentina, porque da por supuesto que este país dejará de lado las reservas y declaraciones interpretativas que hiciera en la Conferencia Mundial de Población y Desarrollo. 

¿Corrupción en el Fondo? 

Mientras tanto, Friday Fax (Vol. 6, nº 27), hizo pública el 27 de junio pasado, una investigación interna de las Naciones Unidas, cuyo resultado no es positivo para los agentes del Fondo en los distintos países dónde éste actúa. “Si los ejecutivos de Enron acabaron en la cárcel por irregularidades financieras, ¿por qué no se aplica el mismo criterio con los del Fondo?”, se pregunta la publicación del Family and Human Rights Institute, de New York. 
Por otro lado, recordemos que el Fondo está seriamente cuestionado por su intervención en programas de aborto y esterilización coactivos en varios países del mundo, lo que le valió el retiro de fondos por parte del gobierno de los Estados Unidos.
FIN, 08-07-03
Fuentes: Propias; UNFPA in the News: Week of June 21-27, 2003; UNFPA NEWS, Speeches; June 2003; Vid NG 384, 385, 388-393, 396, 397, 438, 440-443, 448, 462, 463, entre otros.

 
¿POR QUÉ ES MALA LA "REPRODUCCIÓN ASISTIDA" (LÉASE: FECUNDACIÓN ARTIFICIAL)?
 
Néstor Martínez
 
En nuestro país, desgraciadamente, la Cámara de Senadores ha aprobado una ley que permite congelar embriones humanos para tenerlos disponibles para implantarlos en mujeres que por diversas razones no puedan dar a luz. Se puede también utilizar un óvulo de la mujer para fecundarlo extrauterinamente, con semen del esposo o de otro donante, y luego implantarlo en el útero. Asimismo, permite que obtenga semen de un varón, sea o no el esposo de la mujer en cuestión, para inyectarlo con medios técnicos en la vagina de la mujer y así lograr la concepción en casos de imposibilidad natural de la pareja.
El argumento es: poner los medios técnicos disponibles al servicio de las parejas que no pueden tener hijos.
Como es sabido, la Iglesia rechaza estos procedimientos y los declara moralmente ilícitos. Véase por ejemplo los pasajes correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica:
2275 Se deben considerar ‘lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual’ (CDF, instr. "Donum vitae" 1, 3).
‘Es inmoral producir embriones humanos destinados a ser explotados como «material biológico» disponible’ (CDF, instr. "Donum vitae" 1, 5).
En efecto, se parte aquí de que el embrión es, desde la concepción, un ser humano. Todo lo que le sucede después de la concepción no son más que transformaciones accidentales de algo que ya existe. Así como nadie pasa de no - hombre a hombre por el hecho de engordar, o de envejecer, o de aprender matemáticas, así tampoco nadie puede pasar de no - hombre a hombre por el hecho de irse desarrollando físicamente. Es así que el fruto de la concepción es claramente "hombre" en el momento de nacer, y sin duda, mucho antes de ese momento. Luego, lo es desde la concepción. Ahora bien, al ser humano inocente no se lo puede matar, usar, mutilar, vender, comprar, guardar, manipular, etc., ni siquiera para un "buen fin".
Pero el "almacenar embriones" congelados para su posterior uso (implantación) con fines reproductivos implica: 1) quitar al ser humano ya concebido de su ambiente natural que es el seno materno y convertirlo así en objeto de manipulación. 2) arriesgar la muerte de ese ser humano ya concebido sin causa justificatoria, puesto que no está enfermo ni se trata de hacer algo para procurar su salud. 3) prever de antemano la posible destrucción de los embriones "sobrantes", lo que por lo arriba dicho constituye un homicidio. Más que "posible", agreguemos, en realidad en estas técnicas se da por descontado que será necesario "gastar" una buena cantidad de "material" antes de obtener con éxito la fecundación.
O sea, matar a muchos para que pueda nacer uno. 
Continúa el Catecismo:
2373 La Sagrada Escritura y la práctica tradicional de la Iglesia ven en las familias numerosas como un signo de la bendición divina y de la generosidad de los padres (cf GS 50, 2).
2374 Grande es el sufrimiento de los esposos que se descubren estériles. Abraham pregunta a Dios: ‘¿Qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?’ (Gn 15, 2). Y Raquel dice a su marido Jacob: ‘Dame hijos, o si no me muero’ (Gn 30, 1).
2375 Las investigaciones que intentan reducir la esterilidad humana deben alentarse, a condición de que se pongan ‘al servicio de la persona humana, de sus derechos inalienables, de su bien verdadero e integral, según el plan y la voluntad de Dios’ (CDF, instr. "Donum vitae" intr. 2).
2376 Las técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas. Estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales heterólogas) lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio. Quebrantan ‘su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a través del otro’ (CDF, instr. "Donum vitae" 2, 4).
Aunque no medie la producción ni congelación ni utilización de embriones, por tanto, la fecundación artificial es inmoral, entonces, en la medida en que posibilita que el hijo de una pareja sea en realidad  hijo de otra persona que no está unida en matrimonio con la madre o el padre de la criatura. Es decir, en el caso de una mujer que recurre al semen de otro hombre que no es su esposo, o de un hombre que "alquila" el vientre de otra mujer que no es su esposa.
Se puede objetar que en la adopción el hijo que el matrimonio adquiere no es tampoco hijo de ninguno de los dos.
Pero precisamente, en la adopción no interviene para nada el potencial generador de ninguno de los esposos adoptantes. Se trata de algo totalmente distinto. En la fecundación artificial, por el contrario, se hace intervenir a un tercero en la actividad generativa misma de por lo menos uno de los cónyuges, cuando la esencia del matrimonio es el exclusivo derecho de cada cónyuge al poder generativo del otro.
Y ese derecho no es un derecho al que se pueda renunciar. De lo contrario, un cónyuge podría autorizar al otro a tener relaciones con un tercero, y ya no sería adulterio, lo cual obviamente no es el caso.
El hijo, por su parte, tiene derecho a nacer de un padre y una madre conocidos y unidos en matrimonio. En efecto, si sólo el matrimonio es la forma lícita de la reproducción humana, es lógico que el ser humano tenga derecho a venir al mundo de un modo moralmente lícito, en el cual además pueda llamar con propiedad "padre" y "madre" a los que hacen las veces de tales. Se puede objetar aquí que el que todavía no existe no puede ser sujeto de derecho.
Pero con esa mentalidad buena parte de la argumentación y la tarea ecológicas, por ejemplo, se vendría abajo. ¿No tenemos entonces una responsabilidad para con las generaciones futuras, que han de utilizar los menguados recursos naturales que les estamos dejando? En efecto, todavía no existen. Sin embargo, ¿cómo podemos tener deberes para con ellos, si ellos a su vez no tienen, ya ahora, derechos ante nosotros?
¿Quiere esto decir, entonces, que la fecundación artificial es legítima si los únicos que intervienen en el asunto son los mismos cónyuges? Dice el Catecismo:
2377 Practicadas dentro de la pareja, estas técnicas [inseminación y fecundación artificiales homólogas] son quizá menos perjudiciales, pero no dejan de ser moralmente reprobables. Disocian el acto sexual del acto procreador. El acto fundador de la existencia del hijo ya no es un acto por el que dos personas se dan una a otra, sino que ‘confía la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana. Una tal relación de dominio es en sí contraria a la dignidad e igualdad que debe ser común a padres e hijos’ (cf CDF, instr. "Donum vitae" 82). ‘La procreación queda privada de su perfección propia, desde el punto de vista moral, cuando no es querida como el fruto del acto conyugal, es decir, del gesto específico de la unión de los esposos... solamente el respeto de la conexión existente entre los significados del acto conyugal y el respeto de la unidad del ser humano, consiente una procreación conforme con la dignidad de la persona’ (CDF, instr. "Donum vitae" 2, 4).
Incluso cuando se trata de dos personas unidas en matrimonio, no cualquier medio es válido para traer un hijo al mundo. Se debe hacer del modo natural, no porque no hay más remedio, sino porque ése es el modo intrínsecamente bueno, querido por Dios, Creador de la naturaleza humana. Es decir, el acto sexual de los esposos no puede separarse de la dimensión personal y espiritual de los mismos. No es un simple medio extrínseco para traer un hijo al mundo, que puede suplantarse por otro si resulta que no funciona. Eso sería en el fondo una visión equivocadamente espiritualista, dualista, de la relación entre el ser humano y su propio cuerpo. No es casualidad que el ser humano venga a la existencia de la relación de amor, físico y espiritual, entre un hombre y una mujer. No es un subproducto accidental. Es la finalidad misma a la que se ordena dicho acto. Sólo ese origen interpersonal, y a la vez físico y espiritual, es acorde con la dignidad del ser humano, que es persona humana, cuerpo y espíritu.
Continúa el Catecismo:
2378 El hijo no es un derecho sino un don. El ‘don más excelente del matrimonio’ es una persona humana. El hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido ‘derecho al hijo’. A este respecto, sólo el hijo posee verdaderos derechos: el de ‘ser el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres, y tiene también el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción’ (CDF, instr. "Donum vitae" 2, 8).
2379 El Evangelio enseña que la esterilidad física no es un mal absoluto. Los esposos que, tras haber agotado los recursos legítimos de la medicina, sufren por la esterilidad, deben asociarse a la Cruz del Señor, fuente de toda fecundidad espiritual. Pueden manifestar su generosidad adoptando niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo.
Es importante subrayar esta última parte. ¡Cuántos niños y niñas crecen en internados y asilos por falta de padres adoptivos, mientras se gastan sumas cuantiosas en investigación y tratamientos que van contra la dignidad de la persona humana para dar hijos a las parejas que no pueden tenerlos!
Muy bien, se dirá, así será para los católicos, pero ellos no pueden pretender que su fe sea la norma para legislar en una sociedad pluralista.
Ante todo, las cosas no son "para alguien": son, o no son, en la realidad. Si son, son para todos, si no son, no son para ninguno. Cuando se va a practicar el aborto, por ejemplo, sobre un ser humano ya concebido, no se va a quitar la vida a una opinión, que para unos es una cosa y para otros otra, sino a un ser humano que existe en sí mismo y es en sí mismo lo que es, independientemente de lo que opine o deje de opinar el que le va a quitar la vida.
En segundo lugar, los católicos somos ciudadanos, como tales, tenemos derecho a participar en la forja de las leyes que nos rigen, y a hacerlo, obviamente, basados en lo que consideramos verdadero y bueno, no en lo que consideramos falso y malo. Por lo que entiendo, es lo que hacemos todos los uruguayos, católicos, protestantes, judíos, ateos, agnósticos, etc.
En tercer lugar, las verdades a que hace referencia aquí el Catecismo no son verdades de sola fe, como el dogma de la Santísima Trinidad, sino verdades que pueden ser alcanzadas por la sola razón natural y que por tanto pueden ser apreciadas como tales, en principio, por cualquier ser humano dotado de uso de razón.
Pero, y finalmente: si la ley humana es contraria a la ley de Dios, ya ni siquiera es ley. En esto podemos apoyarnos en la "Antígona" de Sófocles, donde ya se reconoce que la ley humana recibe su validez de la ley natural, a la cual no puede por tanto contrariar. Eso quiere decir, concretamente, que para un católico ( y como acabamos de decir, para cualquier ser humano que se guíe por la recta razón) la fecundación artificial no es más lícita ni menos ilícita el día después de ser aprobada por el Parlamento, que el día anterior.
 

 
FRAUDULENTA LEGALIZACIÓN DEL ABORTO
La Nación, 30 de julio de 2003, Bs. As., Argentina.- DURANTE 30 años, una sentencia dictada en 1973 -en el caso "Roe v. Wade- sentó un precedente de la Suprema Corte de los Estados Unidos que pasó a ser paradigma, causa y bandera de los abortistas del mundo entero. Ese fallo tuvo gran importancia pues, con fundamento en los hechos invocados en la causa, significó la consagración por el máximo tribunal estadounidense de la legislación abortista.
Se trata de una madre de dos hijos que, al quedar embarazada del tercero, adujo haber sido violada y que con tal motivo pidió autorización para abortar. El fallo, tras un encendido debate judicial y público, hizo lugar a la demanda, aunque llegó tarde, pues la madre ya había dado a luz y entregado su hijo en adopción.
La madre en cuestión, Norma McCorvey, acaba de presentarse ante la Corte Federal de Dallas, que fue la que falló en primera instancia el caso "Roe contra Wade", informando que ella era "Jane Wade", la protagonista del célebre caso, y que era absolutamente falso que hubiese sido violada. Nunca lo fue. Se prestó, en cambio, al juego de un grupo feminista radicalizado, asesorada por dos abogadas abortistas, dejándose llevar por quienes vieron una excelente oportunidad para abrir así la puerta a la legalización del aborto en Texas y luego en el resto del país.
En concreto, la madre se arrepintió de su fraude, y ahora pide la nulidad del fallo basado en hechos falsos aducidos en su momento, pero añadiendo a su moción, además del arrepentimiento, 5400 declaraciones notariales de madres que aseguran haberse arrepentido de haber abortado. El abogado de McCorvey sostiene que es la primera vez que patrocina un caso en el cual el vencedor pide la revocatoria de un fallo a su favor. Añade que, con la evidencia acompañada, demostrará a la Corte que lo que en algún momento fue considerado bueno "se ha convertido en un instrumento para hacer daño".
Si fuese solamente un pedido individual en el interés exclusivo de la demandante, no hay demasiada duda de que, en nuestro derecho, la petición sería rechazada, pues viola el principio de que nadie puede invocar su propia torpeza -el fraude- para actuar ante la Justicia. Pero la actora arrepentida invoca el daño sufrido por todas las madres que la acompañan, y muchas más que la apoyan desde el movimiento pro vida, de creciente arraigo en el país del norte. Además, sostiene que los daños que causa el aborto, no sólo a la vida más inocente e indefensa sino a las madres que tomaron dicha decisión, es el verdadero pilar de su demanda.
Nuestra legislación civil, desde Vélez Sarsfield hasta la ley de filiación y patria potestad, reconoce que la existencia de la persona comienza con la concepción en el seno materno, y esta última coloca al "por nacer" bajo la protección de sus padres. Este reconocimiento ha sido receptado expresamente por la Constitución nacional, en su artículo 75, inciso 23, así como en el Pacto de San José de Costa Rica y en la Convención de los Derechos del Niño. Ello no ha impedido que grupos ideológicamente interesados procuren establecer normas abortistas que transgreden todo lo que tiene de sagrado la vida humana. Nadie sino el propio ser gestado es dueño de su viabilidad. La sociedad -poniendo en pie de igualdad el derecho de ese ser con el de la madre-- debe protegerlo en razón de su dignidad esencialísma y de su máxima fragilidad. El "por nacer", el discapacitado, el desvalido, el pobre, el menor, el insano, la persona senil, son todos ellos los sujetos que el Derecho -y el Estado, encargado de aplicarlo- deben defender primordialmente.
Un caso que dividió opiniones durante años y que fue usado como bandera por quienes pretenden legitimar el aborto, ha resultado finalmente un fraude. Y la madre supuestamente protegida clama hoy por su nulidad, en defensa del derecho a la vida. Esperemos que toda esta experiencia resulte aleccionadora.

http://www.lanacion.com.ar/03/07/06/do_509167.asp

(Enviado por el P. Horacio Bojorge)
 

 
EL TEMOR A LA FECUNDIDAD: UN MAL DE HOY QUE NOS DESHUMANIZA
 
Lucía de Mattos
 
Estamos viviendo una época donde cada vez somos menos humanos y actuamos más como nos lo impone la sociedad que como nuestra naturaleza humana lo sugiere.
Hoy escuchamos a los jóvenes decir “Yo ni loco quiero tener hijos”; “¿Hijos? Uno o dos como mucho, y `planificados”; “¿Hijos? Ni loca! Es una complicación”.
Cada vez es más grande el rechazo a los hijos... y nos estamos engañando a nosotros mismos.
Desde el origen de la humanidad como tal, se ha valorado como un bien precioso la fecundidad. Vemos así que desde el Paleolítico el ideal de mujer (representado en las esculturas de la época, las famosas “Venus” paleolíticas) era el símbolo de la fecundidad humana. En el embarazo de la mujer, donde se conjugan la fertilidad del hombre y la mujer creándose un nuevo ser, se veía algo digno de ser representado y venerado ¡milagro eterno que desde ese entonces hasta hoy nos sigue admirando!
Por siglos y más siglos se ha venerado la fecundidad humana y aún hoy persisten culturas que, como desde hace mucho tiempo, consideran maldita a la persona estéril.
Pero entre nosotros, hoy en día, todo parece darse vuelta. Como en muchos otros aspectos, la cultura actual desvaloriza lo que antes se valoraba y hoy resulta que la esterilidad es una liberación y tener hijos, si éstos no son “planificados”, una desgracia.
Esto se nos trasmite a los jóvenes en forma de un amargo miedo a la fecundidad: si tenemos hijos, perderemos oportunidades, tendremos problemas, interferirán en nuestra relación de pareja, nos provocarán dolores de cabeza... Los que en otros tiempos fueron llamados “nuestros sueños” ahora son “la interferencia de nuestros sueños”.
Podemos distinguir varios orígenes de estos miedos:
Existe el miedo a ser padres, por la responsabilidad que esto representa.
En cierto modo hay razones muy profundas para que esto ocurra; en la cultura de la eficiencia, es evidente que, para educar y cuidar a un niño, hay que hacerlo bien y eso no es fácil.
Pero la solución no es no tener hijos para no asumir responsabilidades, sino tener la madurez de comprender que la responsabilidad engendra satisfacciones y mucho más tratándose de dar vida.
Por otra parte, es notoria la influencia de ciertos conceptos feministas que se han metido en nuestra cultura: se enfrenta el tener hijos con las posibilidades de ascenso social y me pregunto ¿por qué? No hay razón aparente para que una madre no pueda ser mujer de éxito: una madre ya ha triunfado porque ¿qué mayor triunfo que dar vida? El ser humano lucha naturalmente toda su vida con la muerte y todo lo que pueda causársela, y la vida es siempre su fin y meta. Dar vida es el mayor triunfo que podemos obtener sobre la muerte.
Pero ya no se considera un fracasado quien no tiene hijos; es un fracasado quien los tiene y admirablemente se sacrifica por ellos.
Otro gran problema es el aumento de una mentalidad que acepta y promueve las relaciones sexuales premaritales y entre adolescentes; donde la posibilidad de un embarazo se debe descartar de plano; tanto porque lo único que se espera es el placer y porque, evidentemente, en general una relación de este tipo no se da entre personas que puedan ejercer una paternidad responsable... lo peor de todo es que en muchos casos este “terror a los hijos” engendrado en la juventud, persiste en el matrimonio. La idea de que los hijos “son un estorbo” se mantiene fija, aún cuando las razones para ello han desaparecido.
Vemos en todo esto un peligroso apego a la comodidad y un marcado egoísmo, propiciado por un deterioro moral que afecta a toda nuestra cultura. Y a esto lleva, por supuesto, nuestro rechazo total al sufrimiento que nos han inculcado durante años.
Parece que nos hubiéramos olvidado de que lo que cuesta vale y, lamentablemente, hoy nos plantean todas las desventajas y nadie nos dice que vale la pena tener hijos, lo cual es una verdad innegable.
¿Qué sucede pues? Muchas cosas pierden sentido y valor para nosotros. Nuestra sexualidad es degradada, perdiendo parte de su valor; nuestros propios padres pierden valor a nuestros ojos (después de todo, han sido lo suficientemente “tontos” como para aceptar tener hijos); nuestra vida se desvía de su sentido original, al pensar en nuestros padres ¡somos un estorbo!; la familia, pilar de la sociedad, ya no tiene sentido. Generaciones y generaciones de seres humanos, cada cual ha constituido una molestia para la anterior; un fracaso de los sueños de sus padres.
Sin embargo, todo esto contradice nuestra naturaleza humana. El ser humano lleva dentro de sí el ansia innata de realizarse dando vida.
Este deseo es más fuerte en la mujer, fuente de vida por naturaleza: la niña pequeña juega a ser mamá de sus muñecas y el sentimiento de ternura hacia un bebé es espontáneo en cualquier chica, aunque muchas veces se reprima voluntaria o involuntariamente.
El problema no radica en un rechazo natural a la fertilidad, eso no existe, sino en algo que se nos ha impuesto socioculturalmente.
Una joven que asegura no desear tener hijos se miente a sí misma y, contra su naturaleza, se resiste a desear lo que desea.
Lo grave de la situación actual es que muchos se dan cuenta tarde de que se han estado engañando; cuando ya han pasado media vida tomando anticonceptivos, o se han esterilizado; y notan el gran vacío creado en sus vidas por la falta de hijos... y muchas veces resulta tarde para el arrepentimiento: el miedo a la fertilidad les ha robado la mitad de sus propias vidas y toda la vida que podían dar.
Las consecuencias son nefastas; y vemos claramente la marcada tendencia a suicidios de los jóvenes “molestia”, los que viven con la culpa de haber “frustrado los sueños de sus padres”. No hace mucho me contaba una chica que la mayor alegría de su vida se la dio su padre al decirle lo feliz que era por haber dejado una carrera al formar una familia, dedicándose a otro trabajo que le causa grandes satisfacciones. “Toda mi vida me había sentido culpable porque mi padre, para ocuparse de nosotros, había dejado de cumplir sus deseos” me contaba “Cuando me dijo que es feliz con la vida que lleva, me sacó un gran peso de encima”. No creo que esta joven sea un caso aislado, más bien creo que es una de entre tantos jóvenes que viven con la misma angustia, y que tuvo la suerte de que su padre le quitara esa inquietud, lo cual en general no ocurre.
En cuanto a los divorcios que destruyen y abaten a cientos de personas cada año, se ha demostrado que las frustraciones matrimoniales son más comunes en parejas sin hijos. Y estos son sólo algunos de los problemas graves de la sociedad actual ocasionados por esta cultura anti-vida.
Por eso es mejor que lo pensemos bien. Ya es hora de que venga una generación capaz de decir “¿Hijos? ¡Por supuesto!”. Los prejuicios sociales son en realidad errores culturales que poco a poco van convenciéndonos de que son la verdad.
Actualmente la propaganda y los medios de comunicación en general; las expresiones artísticas y la misma educación que se nos da, van generando en nosotros un espíritu cada vez menos humano, al grado de que ya no pensamos como lo haría naturalmente una persona, sino como nos han obligado a pensar... y, por nuestro bien, es hora de decir ¡BASTA!
 

 
LA BIOÉTICA, UNA CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE

La bioética no es una cuestión de expertos, es una cuestión de vida o muerte para cada persona, constata el último libro escrito por el filósofo Ramón Lucas Lucas.
En «Bioética para todos» («Bioetica per tutti», editorial San Paolo), que pronto se publicará en otros idiomas (en febrero en castellano), Lucas Lucas, catedrático de Antropología Filosófica y Bioética de la Universidad Pontificia Gregoriana, responde con un lenguaje cercano a las preguntas más comunes sobre reproducción humana, clonación, eutanasia, etc.
Sus respuestas son ilustradas con viñetas realizadas por el caricaturista Emilio Giannelli, quien diariamente ilustra con sus viñetas las portadas del diario de mayor tirada en Italia, «Il Corriere della Sera».
Al aparecer este volumen, que en Italia se está convirtiendo en best-seller, Zenit ha entrevistado al filósofo para pedirle que aclare cuál es su objetivo.
¿Por qué ha escogido por título del libro «Bioética para todos»? ¿Es una cuestión de marketing? Recuerda el lema de algún político: «Menos impuestos para todos»
La comunicación tiene su importancia; de todos modos, mi idea es ofrecer a todos una explicación precisa, pero fácil de comprender, de esos problemas que nos afectan a todos nosotros y no sólo a un reducido grupo de especialistas.
¿Cómo se le ha ocurrido ilustrar el libro con la ayuda de Giannelli?
Giannelli es realmente simpático y un caricaturista excepcional. Cuando vuelvo a Italia, tras mis frecuentes compromisos en el extranjero, una de las primeras cosas que hago es tomarme los ejemplares anteriores del «Corriere» y disfrutar de sus viñetas. Cada una de ellas dice más que muchos artículos de fondo. De este modo se me ocurrió pedirle que ilustrara el libro. Basta ver la portada (http://www.unigre.it/pug/professori/lucas/id61.htm ). ¿No le parece una idea genial? La ingeniería genética tiene grandes posibilidades para curar enfermedades hoy incurables pero, si no tenemos cuidado, los niños al nacer no podrán ser amamantados con el amor materno, no serán acariciados por sus padres, sufrirán el frío de la probeta del laboratorio.
Además de las viñetas, el texto es ilustrado por fotografías, dibujos, diagramas... Parecería la presentación de una campaña publicitaria de una multinacional
El dinamismo de las imágenes es decisivo en la comunicación de las ideas. Plasmar un concepto en una foto o en un dibujo permite involucrar de manera más plena en la comprensión a los sentidos, haciéndola asequible a todos. Además, se trata también de una cuestión de educación.
¿De educación?
El famoso filósofo español Ortega y Gasset decía que la claridad en la expresión del propio pensamiento es la cortesía del filósofo. Es necesario hacer «superficiales», en el sentido etimológico del término, las cosas profundas. Es decir, es necesario que salgan a la luz, a la superficie, sin que pierdan su importancia o seriedad.
El libro afronta desde temas de sexualidad y reproducción hasta cuestiones como el aborto, la clonación o la eutanasia. ¿No cree que son demasiados temas y demasiado importantes para un libro divulgativo?
En realidad es una cuestión de valores. Para quien ama la vida no es «demasiado»; para quien se inclina ante el que sufre y lo ayuda en lugar de matarlo, no hay límites; para quien ofrece la mano con amor y la sonrisa en el rostro con generosidad a los indefensos, estos temas no son «demasiado». El espíritu crece en la solidaridad hacia nuestros semejantes.
Sin embargo, los promotores de la eutanasia la presentan como «un acto de amor».
Yo no juzgo las buenas intenciones personales. Los hechos, sin embargo, contradicen estas buenas intenciones. No logro entender --y se lo digo después de haber pasado un año junto a la cabecera de un familiar enfermo de cáncer que falleció hace un mes-- el que se pueda aplicar la eutanasia por sentimiento de piedad. Me parece monstruoso el amor que mata; me parece monstruosa la compasión que elimina a quien sufre; me parece monstruosa la filantropía entendida como supresión de la vida de una persona porque se ha convertido en un peso.
¿A quién le aconseja la lectura de su libro?
A todos [sonrisas...]. Creo que «Bioética para todos» puede ayudar en los institutos de enseñanza media a que los muchachos afronten estos temas; en las universidades, para profundizar y sintetizar los conceptos fundamentales; ayudará a médicos, enfermeros, asistentes sanitarios en su trabajo; a los periodistas y agentes de la información para comunicar con la gente; a los políticos y juristas para que puedan dirigir las leyes a favor del auténtico valor de las personas; y a todos nosotros que amamos al hombre para ayudarle y defenderle.
Si desea adquirir el libro

Bioética para todos, ed. Trillas
(Publicado en Zenit -www.zenit.orgy enviado por bioetica@lists.catholic.net) 
 

PARA REFLEXIONAR

 
EL DESARROLLO SUSTENTABLE. LA NUEVA ÉTICA INTERNACIONAL
 
Ponemos en conocimiento de nuestros lectores la aparición del libro "El Desarrollo Sustentable. La Nueva Ética Internacional",  fruto de casi diez años de seguimiento de  documentos internacionales especialmente de las Naciones Unidas. Con un reducido, eficaz y sacrificado grupo de colaboradores, comprometidos sólo por su fidelidad al Evangelio de la Vida, hemos clasificado y analizado 3.103 documentos oficiales de la ONU y sus agencias, y 4.482 documentos elaborados por reparticiones de las Naciones Unidas en conjunto con la Organizaciones No-Gubernamentales (ONG’s). 
Hace seis años esa información dio origen a este boletín, Noticias Globales, y hoy se recoge en este nuevo libro.

Juan Claudio Sanahuja
 
El Desarrollo Sustentable. La Nueva Ética Internacional
 
Presentación del Cardenal Alfonso López Trujillo
Presidente del Pontificio Consejo para la Familia
 
El Paradigma del Desarrolllo Sustentable. El Nuevo Paradigma de la Salud. Los Nuevos Paradigmas Éticos: La Carta de la Tierra. La Ética Planetaria. Indiferentismo Religioso y Relativismo Moral. Democracia y Relativismo Ético. La Reinterpretación de los Derechos Humanos. La Colonización Ideológica. La Persecución Religiosa. La Respuesta Cristiana.
 
Edición y distribución: VORTICE
Hipólito Irigoyen 1970, C1089AAL, Buenos Aires, ARGENTINA
Tel/Fax (0054)-(11)-4952-8383, E-mail: vorticelibros@sinectis.com.ar
 

 
¿QUIEN DIJO YO?

Adolfo Güémez

La vida moderna -tan agitada y distraída- no ha logrado que el hombre olvide sus modelos. Todos y cada uno de nosotros tenemos un ideal, una meta que seguir o un camino que imitar. Hay en nosotros un “no-sé-qué” que nos lleva a alzar los ojos hacia alguien o algo.
Imaginémonos que un extraterrestre, ajeno a nuestro modo de ser, cayera por ventura en cierto concierto de rock. Apuesto que se quedaría asombrado al ver el casi culto que se le tributa a una sola persona. Lo mismo, aunque en menor medida, ocurre en un estadio de football, en una fiesta, en la empresa, en la escuela...
Pero me sorprendió constatar por una encuesta el tipo de modelos que tiene casi la mitad de los jóvenes italianos. Y digo me sorprendió porque los resultados no fueron, ciertamente, los que yo esperaba.
Un 25% de ellos dice que tiene a la Madre Teresa de Calcuta como ejemplo de vida. ¡Una viejecita que además de haber muerto hace algunos años, hacía todo lo posible por no sobresalir!
Pero eso no es todo. Otro 24.6 % afirma que en Juan Pablo II tiene al personaje más admirable del mundo. Y no sólo porque es Papa, sino porque es un viejo que no ha perdido su juventud; un niño cuando se trata de vivir con ilusión su ideal y un hombre maduro cuando llega momento de luchar por conquistarlo.
Como dice Julián Marías hablando sobre él: «Representa, en conjunto, una fabulosa innovación, de tal volumen que parece imposible para un solo hombre. Por eso su figura pertenece al futuro».
Así es. Las personas que han transformado verdaderamente el mundo no lo han hecho sólo por ser artistas o deportistas, Papas o monjas fundadoras. Lo han logrado, sobretodo, porque han sabido ser fieles a sí mismas, luchando por ser coherentes con sus deseos más íntimos. Los hombres y mujeres que dieron lo mejor de sí sin abandonar sus convicciones.
Sí, las luces y los aplausos llaman la atención, deslumbran y ensordecen. Pero lo impresionante es que a los verdaderamente jóvenes -a ésos que quieren seguir sacándole jugo a la vida- no puede no atraerles mucho más una personalidad tan coherente que es sólida como una roca y tan llena de amor que jamás pierde su frescura.
Como apuntaba un autor: «El mundo está lleno de gente que habla de lo maravillosa que es el agua, y toma vino». Pero -añado-, los que disfrutan del sencillo placer de beber agua son envidiados por los que no saben sino tomar vino.
En definitiva, lo que cuenta no es lo que brilla, sino lo que se lleva por dentro.

buenasnoticias@arcol.org; http://es.catholic.net


VERDAD Y CARIDAD

José Fco. Serrano
 
Presentamos la reseña que del libro "Cómo entender la homosexualidad", que hiciera el diaro español Alfa y Omega. Los autores de esta obra, publicada por Editorial LaCaja, son Vicente Villar y Dale O´Leary.

Cuando en 1973 el lobby homosexual consiguió eliminar del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders –el famoso DSM– la homosexualidad, comenzó un proceso de legitimación social, y por ende personal, construído, como demuestran los autores de este libro, sobre las falsedades de unos intereses nada respetuosos con los auténticos procesos de construcción y socialización de la persona. ¿Para qué engañarnos? Hoy no es frecuente, ni probablemente fácil, hablar ni escribir con claridad sobre la homosexualidad, sobre sus causas y sobre sus consecuencias, a no ser que se quiera asumir el riesgo de una espiral del silencio o de la conjura de los argumentos falaces de una campaña en la opinión pública y publicada. La novel editorial LaCaja se ha lanzado al mercado con un libro valiente, que cuenta lo que hay que saber sobre la homosexualidad, llamando a las cosas por su nombre. Es decir, con claridad expositiva –sin tecnicismos perturbadores–, con inteligencia, y con el espíritu sereno, analiza los procesos, tanto biológicos como sociológicos, con abundantes informaciones estadísticas, cuantitativa y cualitativamente contrastadas, de las desviaciones de personalidad más comunes. Y, no olvida, sobre todo, que detrás de la homosexualidad –mal que le pese al imaginario social– está el rostro del sufrimeinto y del dolor. Los autores señalan, con acierto, que «la conducta homosexual no puede pasar, como vamos a ver en este libro, a concebirse como normal, por mucho que algunos se empeñen en afirmarlo, amparados en poderosos medios de comunicación, ni porque haya cada vez más gente que se declare homosexual, o lesbiana. En efecto, si llevamos a cabo un tratamiento riguroso de la homosexualidad que beba de las fuentes de la Medicina, de la Psicología y de la Antropología, y que se halle libre de prejuicios, nos encontramos con que la homosexualidad no pasa de ser un estado adquirido que acontece tras no haberse superado en el individuo una fase del desarrollo psicosexual».
Más información: www.revistalacaja.com
 

PARA SONREIR

MADRE VEGETARIANA, HIJA SENSATA
 
Mis hábitos vegetarianos siempre han despertado la curiosidad de mi hija, aunque no hasta el grado de adoptarlos ella misma. Una noche, después de masticar un pedazo de carne con aire meditabundo durante la cena, me preguntó:
-Mamá, ¿hay alguna manera de sacarle la carne a la vaca sin matarla?
-No- respondí, pensando que por fin mis años de buen ejemplo y preocupación por los animales la habían hecho recapacitar.
Después de una pausa, se metió con desparpajo otro trozo de carne a la boca y dijo:
-¡Qué lástima!, ¿no?  
 
(Selecciones del Reader´s Digest - Marzo 2003 - Patricia Gianotti, Estados Unidos)
 

CORREO DEL LECTOR

----- Original Message -----
From: "Joanna"
To: vivirenfamilia@adinet.com.uy
Sent: Thursday, July 03, 2003 11:12 PM
Subject: hola
 
No sé si se acordarán de mi , yo una vez hablé con Magdalena Olaso e incluso ustedes me pidieron permiso para publicar en su revista mi testimonio sobre mi experiencia con el aborto.
Por este medio les queria decir que estoy a su entera disposición por si quieren que hable con alguien que está por cometer este error, y queria pedirles que me manden información de cuando haya algun evento o charla relacionado con el tema, ya que aunque mucha gente piense que no es apropiado a mi, me hace bien.
Sin más, los saludo a todos y les agradezco lo que hacen por evitar que el aborto se legalise en este país.
Gracias,
"Joanna"

----- Original Message -----
From: Federico Young
To:
Sent: Sunday, July 06, 2003 11:26 PM
Subject: Metodo Billings
A todos los interesados del Método Billings :
Por este intermedio tenemos el agrado de comunicarles que a partir del mes de Junio en los Conventuales se encuentran Instructoras del Método Billings atendiendo  pacientes y enseñando el mismo a nuevos interesados. Adjunto envíamos información sobre este Método.Cuentan con la colaboración de Fr.Martin Bitzer.
Por cualquier consulta comunicarse a Conventuales (900 76 48 /   902 23 62/63)  o la dirección de mail
sag@comercialnet.com.uy, con mucho gusto evacuaremos sus dudas.
Saluda atentamente
Sofía Aishemberg
Coordinadora

----- Original Message -----
From: Daniela Díaz Barroso
To: familias@adinet.com.uy
Sent: Monday, June 30, 2003 10:01 PM
Subject: dirección
Les cuento que perdí la dirección de ustedes en internet y el recibir la publicación. Cambié de dirección de correo y perdí el contacto. Les agradezco que me pueda encontrar con tan linda obra que realizan a favor de las familias!!!
ADELANTE
Daniela

----- Original Message -----
From: Carlos Jacobs
To: 'Vivir en Familia'
Sent: Friday, June 27, 2003 11:17 AM
Subject: RE: Vivir en Familia - N° 12/03
Queridos hermanos de Vivir en Familia:
Muchas gracias pro la nueva edicion de la revista.  Me interesa tener info sobre métodos naturales de regulación de la fertilidad
Un abrazo en Cristo
Carlos Jacobs

----- Original Message -----
From: Néstor Ganduglia
To: <familias@adinet.com.uy>
Sent: Friday, June 27, 2003 1:03 AM
Subject: Suscripción
 
Hola: 
La revista me parece muy buena y me agradaría seguir recibiendola.
Alejandra Bruno

----- Original Message -----
From: "GTomas" <GTomas@pdi.ucam.edu>
To: <familias@adinet.com.uy>
Sent: Thursday, June 12, 2003 7:53 AM
Subject: Re: Vivir en Familia - N° 11/03 
Estimado Alvaro: me alegra haber recibido la revista, que supone una información actualizada, atractiva, profunda y ortodoxa de muchos de los problemas con los que actualmente nos topamos. Al terminar de leerla, me quedo llena de horizontes y con ganas de seguir trabajando.
Mi más cordial enhorabuena,
Gloria Tomás
Profesora de Bioética

 
Si está Ud. interesado/a en uso de MÉTODOS NATURALES DE REGULACIÓN DE LA FERTILIDAD, y/o en organizar conferencias sobre los temas que se tratan en la revista, no dude en consultarnos:
Si quiere ver la página de la Campaña por la Vida, puede entrar en:
 
 

 
Visite "Fe y Razón", sitio web dirigido por católicos uruguayos: www.feyrazon.org
 
"Fe y Razón" es un sitio dedicado a tratar temas de religión y filosofía desde una perspectiva católica y a difundir el conocimiento de las vidas y obras de grandes pensadores cristianos.

En él Ud. tendrá la oportunidad de informarse y dialogar acerca de la relación entre la fe cristiana y católica y la razón humana.

Artículos recientemente publicados:

Cartas del Diablo a su sobrino (C. S. Lewis): LewisCartas.htm
Vademecum del realista principiante (E. Gilson): GilsonVadem.htm
Breve Principio (Sto. Tomás de Aquino): http://www.geocities.com/Athens/Atrium/8978/BojPrincipio.htm
John H. Newman, precursor del Concilio Vaticano II (D. Iglesias): http://www.geocities.com/Athens/Atrium/8978/DanNewman2.htm
Exelencia de la fe sin desmedro de la razón en Sto. Tomás de Aquino (M. Barriola): Barriolatomas2.htm
Frases escogidas de San Agustín: DanAgustin.htm
¿Quién es Edith Stein?: CrisStein.htm
 

 
Vivir en Familia es una publicación que se distribuye en forma gratuita por correo electrónico. Sus objetivos son:
DEFENDER LA VIDA DESDE LA CONCEPCIÓN HASTA LA MUERTE NATURAL
BRINDAR FORMACIÓN E INFORMACIÓN PARA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
 

 
La Asociación Vivir en Familia es una asociación civil sin fines de lucro, con personería jurídica en trámite.
 
Redactor Responsable:
Ing. Agr. Álvaro Fernández
 
Colaboran regularmente con la Revista:
Dr. Carlos Álvarez
Arq. José Luis Barrabino
Dra. María del Carmen Barrera
Lic. Florencia Beltrán
Dr. Juan Bonifazio
Dr. Eduardo Casanova
Srta. Lucía de Mattos
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Dr. Esc. Pedro Montano
Sra. Magdalena Olaso
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Conexion a Internet:
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Telefonos: 628 84 28
Fax: 628 83 65
 
Servicio Técnico:
José Luis Sánchez Rodríguez
Tel.: 481 27 29
Cel.: 099 234568
E-mail: jlsruy@hotmail.com
 


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