Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia
 
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Puede consultar los números anteriores en: www.vivirenfamilia.feyrazon.org
 
 Montevideo - Uruguay
 

"Soy ciudadana de los Estados Unidos y no comparto el punto de vista de que mi país tenga algún derecho a decir a los otros países
qué hacer con sus propias leyes. Hacer eso me parece algo totalmente inapropiado.
(...)
Quiero que sepan también que en todo el mundo las mujeres están conscientes de lo que está pasando en este momento en el Uruguay respecto a este tema. Seguramente están esperando que la resolución sea a favor del aborto."
Frances Kissling en la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores
 
"En lo personal, debo decir que estoy convencida, no sólo como Legisladora sino también como médica, de que este es un buen proyecto de ley, que enfatiza la prevención y, realmente, creo que el centro de este asunto está justamente allí, porque no hay nadie que esté a favor del aborto sino que lo que se quiere es tener una maternidad deseada."
Senadora Mónica Xavier, agradeciendo la visita de la Sra. Kissling a la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores
http://www.parlamento.gub.uy/distribuidos/contenido/senado/S20032218.htm

CONTENIDO


Publicación N° 15/03

EDITORIAL

 
HABLEMOS DE HIPOCRESÍA
 
En todos los países del mundo -Uruguay no es la excepción- quienes promueven la legalización del aborto tildan con frecuencia de hipócritas a quienes se oponen a ella. ¿Quieren hablar de hipocresía? Pues hablemos (1)...
 
¿Acaso no es hipocresía...
¿Por qué entonces los partidarios del aborto acusan de hipocresía a los provida? ¿Por qué dicen incluso que vivimos en una "sociedad hipócrita" extendiendo gratuitamente a todos el defecto de unos pocos? ¿Tal vez por aquello de que "cree el ladrón que todos son de su condición"? No es posible afirmarlo con certeza. Lo que si sabemos, es que la hipocresía abunda en las trincheras proaborto. En consecuencia, para terminar con la hipocresía -que, al decir de La Rochefoucault, no es otra cosa que "el homenaje que el vicio rinde a la virtud"-, "aquí lo que hay que abortar, es el proyecto de ley de aborto..." (3). 
 
ASOCIACIÓN VIVIR EN FAMILIA
 
(1) No es nuestro ánimo etiquetar a nadie con el mote de "hipócrita": nadie es totalmente bueno ni totalmente malo, totalmente recto o totalmente hipócrita. Pero no podemos callar la existencia de actitudes que denotan una gran hipocresía, principalmente cuando provienen desde personas que califican de hipócritas a quienes defienden la verdad.
(2) Entre 1979 y 2000 las Católicas por el Derecho a Decidir recibieron de distintas fundaciones la friolera de 25 millones de dólares para promover la legalización del aborto en todo el mundo.
(3) Expresiones del Dr. Miguel Nauar, Presidente de la Asociación de Médicos Católicos, en la Comisión de Bioética Médica del Círculo Católico de Obreros del Uruguay.
 

MATRIMONIO Y FAMILIA

 
DESCUBREN QUE CAMBIO DE DIETA INCREMENTARÍA FECUNDIDAD FEMENINA
 
BUENOS AIRES, 10 Ago. 03 (ACI).- En lo que constituye una novedosa alternativa pro-vida a la fecundización in vitro, la científica argentina Adriana Baretta ha descubierto que existe una relación estrecha entre la dieta y la capacidad de fertilidad de las mujeres, abriéndose así una posibilidad “sumamente ética, no invasiva, y de hecho, de mucho menor costo que técnicas artificiales”.
Adelantando algunas de las conclusiones que dará a conocer en el I Congreso Internacional Pro-vida a realizarse en noviembre en Madrid, la Dra. Baretta señaló que “existe una relación entre la alimentación y la fertilidad, de tal modo que podemos comenzar a hablar de un ‘hábitat fértil’ y un ‘hábitat infértil’, provocados por el contenido mineral de la dieta habitual femenina y medidos por un coeficiente adecuado”.
Las investigaciones, que demostrarían que una dieta de alto índice en calcio –mineral contenido en la medicación para la osteoporosis- podría ser una causa de la esterilidad femenina, arrojaron de esta manera resultados que significan “un gran aliento y un desafío a seguir adelante con entusiasmo” declaró la científica.
La ABIF brindará asesoría a las parejas con Esterilidad sin causa aparente (ESCA) a efectos de realizar su diagnóstico y encarar, de ser necesario, la reversión de su alimentación. Los interesados pueden dirigirse a abif@arnet.com.ar
 

 
¡QUIERO SER FELIZ!
 
Florencia Beltrán
 
Éste es el grito de muchos adolescentes, pero frente a éste deseo tan noble se encuentran en no pocas ocasiones, con alternativas que le ofrece la sociedad que no les conducen al mismo. Los mass media a modo de ejemplo, le ofrecen caminos fáciles, que no le demandan demasiado esfuerzo, como por ejemplo, le incitan a tener una vida sexual precoz, banalizando de esta manera la sexualidad. A la larga, muchos adolescentes que malgastaron varios años de su valiosa vida se dan cuanta que éstos caminos no conducen a la felicidad, sino al hastío, depresión, soledad, entre otras cosas.
La adolescencia, no es una etapa negativa como muchos piensan, sino que por el contrario, una etapa de grandes retos, y por tanto, es fundamental hacerla rendir al máximo y no dejarla pasar de largo. El proceso típico y característico de la adolescencia es definir y consolidar la identidad personal puesto que conduce a la madurez emocional y éste es un gran indicador de que se llegó a la adultez. Este proceso se ve favorecido, teniendo en cuenta el pensamiento abstracto, como también, el que vaya interiorizando, y consolidando su propia escala de valores.  En relación con el proceso de consolidar la identidad personal, los padres juegan un papel fundamental al favorecer a que elaboren un proyecto personal de vida que implique el compromiso y que esté basado en una buena jerarquización de valores como en el conocimiento de sí mismo y de la realidad, como indica Gerardo Castillo (2000). Ésto va a influir en la decisión de los adolescentes de tener o no una vida sexual activa, y qué actitud tomar si se llega a dar el embarazo.
Los adolescentes, tienen una madurez sexual, es decir la capacidad para la reproducción, pero ello no significa hayan madurado en lo que se refiera al uso positivo y responsable de la sexualidad, y por ello, la educación debe integrar la sexualidad en el encuentro personal, es decir un encuentro de persona a persona, y no un encuentro donde se cosifique al otro. A dicha característica se suma que los adolescentes se caracterizan por tener actitudes de curiosidad por el propio desarrollo sexual como por las personas de distinto sexo. Ahora bien, esto no implica que el adolescente esté determinado a tener relaciones íntimas para saciar esta curiosidad, ya que a diferencia del animal el hombre puede obrar libremente, y no instintivamente. Pero para obrar con mayor libertad, es fundamental estar bien formado, ya que hay una relación intrínseca entre la ignorancia y la libertad.
En esta etapa de grandes retos, hay adolescentes que son más proclives a conductas sociales de riesgo. Ellos se caracterizan por: reducir el stress a cualquier costo; buscar el placer como una curiosidad; imitar actitudes que consideran de adultos para aparentar ser más grandes y conseguir popularidad entre amigos;  desarrollar tardíamente la habilidad de hacer juicios morales; tener un razonamiento moral que no se identifica siempre con su comportamiento debido a que están consolidando sus juicios morales; imitar,  dejarse llevar por grupos de amigos para evitar el qué dirán y obtener popularidad. Estas características pueden servirnos de alerta para ver que actitudes tomar para evitar la iniciación sexual precoz de los adolescentes y el embarazo. No obstante, esto no significa que si los adolescentes presenten dichas características, estén determinados a tener una vida sexual activa.
El British Medical Journal ha publicado un estudio sobre la incidencia de las campañas y programas escolares impartidos desde 1970 hasta diciembre de 2000. Los objetivos previstos eran: lograr el retraso de la actividad sexual, el aumento del uso de anticonceptivos y la reducción de embarazos en adolescentes. Dichos objetivos concluyen los autores no fueron conseguidos.
Del mencionado estudio se extrae que se dan menos embarazos cuando las chicas participan en programas “multifaceta”, los cuales son menos superficiales que las clases de anatomía o el reparto de preservativos. A su vez, se afirma que la prevención es mejor cuando los programas incluyen además de información, el seguimiento de los participantes; sesiones individuales; actividades alternativas; lecciones de autoestima y de relaciones con los padres; información sobre enfermedades de transmisión sexual; insistencia en la responsabilidad sexual, etc. Estos programas, además hablan de la abstinencia, lo cual resulta ser más eficaz. Un editorial del mismo BMJ concluía que “sin una educación sexual impartida por padres y madres, la tasa de embarazos en adolescentes británicas seguirá siendo alta aunque mejore el acceso a los anticonceptivos”.
La sexualidad, por otra parte, no es algo puramente biológico sino que afecta a toda la persona, y es ésta la razón por la que la educación debería ser integral. Es decir, la educación sexual, no es la mera información, ya que estimula más la curiosidad y la incitación al acto, sino que ésta considera la totalidad de la persona, su desarrollo armónico e integral, en unas palabras integra los elementos biológicos, psico-afectivos y espirituales. Como señalan Polaino-Lorente y Martínez (1995) muchas investigaciones demuestran que la prevención del embarazo en la adolescencia no es eficaz con las campañas que estimulan el uso de preservativos, sino que por el contrario, con la educación integral como también lo afirma la investigación recientemente mencionada. Dichas campañas favorecen una conducta sexual artificial que va en contra de la propia naturaleza, de la dignidad de la persona y por tanto, la degrada. La misma desliga el significado unitivo y procreativo de la sexualidad, poniendo en primer plano la búsqueda del placer, el individualismo, y por tanto, favorece el egoísmo. El adolescente tiene la suficiente capacidad para controlar sus impulsos, pero necesita una sólida formación de la voluntad y de su conciencia para no dejarse guiar por ellos. El hombre puede someter la razón a sus impulsos y por ello, hay que dejar bien claro, que uno no es libre cuando hace lo que le apetece, cuando se deja dominar por sus impulsos, sino que la libertad se alcanza a través del control de las tendencias y no por su ejercicio descontrolado.
Según Polaino Lorente (1992) “el ámbito de lo sexual, igual que el resto de las dimensiones del hombre, es un ámbito donal, que hace referencia al otro, que se satisface en la donación y el servicio al otro”, en unas palabras, la conducta sexual tiene una vocación transindividual Pero este tipo de educación, se olvida que es en la donación y en la entrega de uno mismo donde el hombre encuentra su felicidad.
Por último, no hay que olvidar que los padres son los principales y primeros educadores, y por tanto, no pueden desligarse dicha función. Es fundamental el ejemplo de los padres, más que sus palabras, pues como dice el dicho, el ejemplo mueve, pero las palabras vuelan. Los educadores, por otra parte, son colaboradores de los padres, es decir, que cumplen una función subsidiaria, que no los sustituyen en la educación, sino que los acompañan en el camino.
 
Referencias:
Castillo, Gerardo (2000): El adolescente y sus retos. Pirámide. Madrid.
Polaino-Lorente (1992): Sexo y cultura. Análisis del comportamiento sexual. Rialp. Madrid.
Polaino-Lorente, Aquilino y Martínez Cano, Pedro (1995): Embarazo y maternidad en la adolescencia. Documentos del Instituto de Ciencias para la Familia, 19. Ediciones Rialp, Madrid.

 
FACTORES CAUSANTES DE LA HOMOSEXUALIDAD
 
Richard Fitzgibbons
 
Los orígenes de las inclinaciones y los comportamientos homosexuales
 
Introducción
En la actualidad, la mayoría de los católicos saben muy poco o nada acerca de las causas emocionales de la inclinación y conducta homosexuales. Tampoco conocen el poderoso papel que la espiritualidad católica puede jugar en la curación de la homosexualidad.
Las razones de esta ignorancia son muchas e incluyen: la escasa difusión de escritos que traten sobre el valor de la fe católica y de los sacramentos para la curación de la homosexualidad; el fracaso de la terapia tradicional en lograr el mismo objetivo; las opiniones en las Asociaciones de Psiquiatría y Psicología de EE.UU de que la homosexualidad no es un desorden; la influencia que poderosos grupos ejercen sobre los medios de comunicación social y sobre la educación, los servicios sociales, los servicios de salud y la política. Además, hay muchas personas y grupos dentro de la misma Iglesia que tratan de desvirtuar la doctrina moral tradicional sobre este tema.
La falta de conocimiento sobre las causas de la homosexualidad se extiende también a aquellos que dirigen a adolescentes y adultos. Los terapistas frecuentemente dicen a aquellos que buscan ayuda en este sentido, que la doctrina de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad es insensible hacia los homosexuales, poco científica y errónea. Les aconsejan que se acepten como personas creadas homosexuales por Dios. Desafortunadamente, los que así aconsejan son poco conscientes de los conflictos emocionales que causan la homosexualidad, así como del poder de curación existente a través del perdón y de la espiritualidad católica.
En mi experiencia clínica de los últimos 20 años, he sido testigo de la curación del dolor emocional que causaba la homosexualidad en varios cientos de hombres y mujeres. Su proceso de curación ocurrió, primero, a través de una psicoterapia que identificaba los orígenes de sus conflictos, y luego, por medio del perdón y de una espiritualidad católica.
Tal enfoque es similar al uso de la espiritualidad en el tratamiento del abuso de sustancias. Las mejorías radicales en el tratamiento de este problema ocurrieron sólo después de que la confianza en Dios se propusiera como la piedra angular del tratamiento. Anteriormente, la psicoterapia tradicional, por sí sola, sólo producía mejorías mínimas. El uso de la espiritualidad en el tratamiento de la homosexualidad ha seguido un modelo parecido.
 
Los orígenes de la homosexualidad
Los conflictos más comunes que predisponen a las personas hacia la homosexualidad son 1- la soledad y la tristeza, 2- profundos sentimientos de ser inadecuado y la falta de autoaceptación, 3- la desconfianza y el miedo, 4- el narcicismo, 5- el excesivo sentido de responsabilidad, 6- el maltrato sexual en la niñez y 7- el enfado excesivo.
Durante los períodos de tensión, estas dificultades internas se activan. Entonces pueden surgir fuertes tentaciones homosexuales en un intento por encontrar alivio o un escape al dolor emocional inconsciente. Esta dinámica de dolor emocional que puede llevar a la homosexualidad rara vez se manifiesta durante la infancia, pero normalmente se revela al principio de la adolescencia.
Veamos a continuación con más detalle cada uno de estos factores causantes de la homosexualidad que hemos mencionado:
 
1. Soledad y tristeza
En el pasado, la causa que con más frecuencia se veía de la tristeza que conduce a la homosexualidad en los muchachos era el rechazo, durante la infancia y la adolescencia, por parte de sus compañeros, con motivo de sus limitadas aptitudes atléticas. [Sin embargo, por razón de lo que se verá a continuación, trataremos esta causa un poco más adelante.]
Más recientemente, el fracaso matrimonial y familiar, con casi un 45% de niños y adolescentes que viven separados de sus padres, ha producido serios problemas de tristeza y soledad en la juventud. El Papa Juan Pablo II, en su Carta a las familias de 1994, ha descrito la trágica suerte de estos jóvenes, caracterizando a muchos de ellos como "huérfanos con padres vivos".
Cuando no se satisface la necesidad de cariño, aprobación, afecto físico y ánimo de un padre, se desarrolla un vacío interior comúnmente llamado "hambre de padre". En un intento por superar este dolor, algunos adolescentes y jóvenes adultos buscan el confort de ser abrazados por otro hombre. En mi experiencia clínica he observado que mientras más temprano es el abandono paterno, mayor es la posibilidad de que se desarrollen tentaciones homosexuales.
Mientras que muchos hombres no han recibido el ánimo y afecto físico de sus padres, y nunca han desarrollado inclinaciones homosexuales, los particularmente vulnerables son aquellos que, a causa de limitadas actitudes atléticas, tampoco fueron aceptados por sus compañeros.
También, en algunos chicos especialmente sensibles, un continuo maltrato por parte de sus hermanos mayores produce una soledad interior que puede llevarlos a sentir inclinaciones homosexuales.
La falta de cariño, afecto y ánimo de una madre también puede producir un vacío y una terrible tristeza. Algunas chicas intentan llenar ese vacío del amor materno dulce y consolador por medio del comportamiento homosexual. Esta "soledad sin madre" no se observa tan a menudo como la "soledad sin padre", porque las madres generalmente tienen mucha más libertad a la hora de comunicar su amor y su ánimo a los hijos que la que tienen los padres.
Sue era la más joven de tres hijos, y tenía cuatro años cuando su madre los dejó. Vio a su madre intermitentemente durante su infancia, pero nunca sintió intimidad con ella. Sue salió con muchachos varias veces en el Instituto, pero cuando tenía alrededor de 20 años se involucró en relaciones homosexuales.
Comenzó a tratarse con psicoterapia para resolver la tristeza y el enfado que sentía hacia su madre. Conforme su entendimiento del problema crecía, se dio cuenta de que ninguno de los chicos con los que había salido podía proporcionarle el afecto que la niña pequeña en su interior ansiaba de su madre. Durante un tiempo el afecto de sus novias le consolaba. Sin embargo, estas relaciones no la satisfacían tampoco. Poco a poco Sue vio que la niña pequeña que llevaba dentro necesitaba curarse del dolor de esa "soledad sin madre" antes de que pudiera tener una relación adulta de amor estable y sin relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Algunos adultos que se sienten muy frustrados y solos porque todavía no han encontrado la persona correcta para casarse caen en un comportamiento homosexual en su intento de aliviar esa soledad. Algunas personas casadas comenten actos homosexuales como resultado de la tensión y soledad en su matrimonio. También, la tristeza y la soledad que se siente después de un serio fracaso matrimonial puede resultar en una conducta homosexual, porque estas personas tienen miedo de volverse vulnerables ante alguien del sexo opuesto. En mi trabajo he visto este tipo de conducta ocurrir más frecuentemente en las mujeres.
Como la soledad es una de las experiencias más dolorosas de la vida, se gastan enormes cantidades de energía inconscientemente en un intento de negar la presencia de ese dolor tan debilitante. Como resultado, muchas personas ni siquiera saben que están luchando contra esa profunda herida emocional. Frecuentemente tienen miedo de afrontarla, en parte porque no creen que se pueda curar. De hecho, los que así piensan tienen razón cuando sus intentos de curarse excluyen la espiritualidad, porque ninguna cantidad de amor de otros adultos puede compensar lo que no se recibió de su padre, madre, hermanos y amigos de la infancia o adolescencia. Muchos hombres y mujeres con estas dolorosas heridas emocionales de soledad y tristeza prefieren creer que son homosexuales para no enfrentarse con su terrible situación interior.
El fracaso de cualquier relación adulta, a la hora de llenar el vacío de la soledad infantil y adolescente, es la mayor causa de la extraordinaria promiscuidad en el estilo de vida homosexual, y por eso algunos estudios arrojan un promedio de 60 compañeros/as sexuales al año. Inconscientemente, estas personas no buscan un compromiso estable, porque sienten que ningún adulto puede satisfacer al niño y adolescente interior. Tal proceder compulsivo, patológico y peligroso para la salud apoya la idea de que la homosexualidad es un serio desorden emocional, mental y conductual.
Por supuesto, los conflictos de soledad y tristeza se pueden manifestar de muchas formas aparte de un comportamiento sexual, como, por ejemplo, las actuaciones infantiles de dependencia, una constante necesidad de atención y afecto, una excesiva fantasía sexual, masturbación compulsiva, atracción hacia los adolescentes, dependencia en la pornografía, comportamiento narcisista, agotamiento y síntomas de depresión.
 
2. Profundos sentimientos de ser inadecuado y falta de autoaceptación
La homosexualidad también puede ser el resultado de fuertes sentimientos de inseguridad. La desconfianza en sí mismo se suscita por el rechazo de padres, compañeros, hermanos u otras personas significativas en las cuales se ha depositado la confianza. En un intento inconsciente de deshacer una historia de rechazos, la persona busca reafirmarse y ser aceptado por miembros del mismo sexo. En mi experiencia clínica este doloroso conflicto emocional se observa mucho más frecuentemente en hombres que en mujeres.
La autoestima se basa principalmente en la aceptación de un modelo de conducta en la primera infancia, el niño de su padre y la niña de su madre. Todo niño pequeño añora recibir la aceptación, al apoyo y el ánimo de su padre -- de esta forma establece un sentido positivo y un grado de bienestar consigo mismo. Aunque el amor de una madre es esencial para los niños, no es tan importante como el amor y la afirmación del padre para la formación de una sana identidad masculina. La falta de reacciones positivas de un padre produce una seria debilidad en la imagen masculina y una falta de autoaceptación. Muchos de los que sufren inclinaciones homosexuales crecieron de niños pensando que nunca podrían agradar a sus padres.
Los hermanos mayores también juegan un papel importante en la formación de una positiva identidad masculina en la infancia. Los rechazos en estas relaciones pueden producir un serio debilitamiento de la autoestima masculina.
Sin embargo, las desilusiones más comunes de la vida infantil que producen inclinaciones homosexuales son el resultado de los rechazos por parte de amigos a causa de una deficiente coordinación psicomotriz y atlética. Esta es una limitación especialmente dura de tener en una cultura obsesionada hasta tal punto con el éxito deportivo que se llega a considerar ese éxito como el indicador principal de la masculinidad. Los niños que no son buenos atletas son a menudo víctimas del rechazo y del ridículo. Frecuentemente les dan apelativos femeninos y les llegan a decir que corren o juegan como una niña. A medida que estos rechazos continúan año tras año, estos chicos se sienten cada vez más inadecuados, confusos, solos y débiles. El maltrato de los compañeros produce en ellos una imagen muy deficiente de su cuerpo y de su masculinidad. La angustia de estos chicos puede llegar a ser tan dañina que puede hasta anular los beneficios psicológicos de una positiva relación con su padre. Para muchos de estos chicos, las inclinaciones homosexuales comienzan en el sexto o séptimo grado. La inclinación es siempre hacia adolescentes fuertes y atléticos.
En los 50 y 60, se realizó un estudio en Nueva York de 500 varones que se consideraban homosexuales. El estudio reveló que más del 90% de ellos tenía problemas de coordinación atlética y que de pequeños fueron objeto de humillación por parte de sus compañeros. Muchos contaron que no sólo se sentían fracasados como varones porque no eran buenos en el deporte o porque no les gustaba, sino que también sentían que desilusionaban a sus padres, quienes -- en su opinión -- esperaban que fueran buenos atletas. La falta de interés por los deportes interfería en la relación y unión íntima entre padre e hijo.
La necesidad de ser aceptado por otros varones es esencial para el desarrollo de una positiva identidad masculina y es anterior al nivel de desarrollo adolescente. Si la autoaceptación no ocurre por medio de la afirmación de otros compañeros, raramente podrá un muchacho sentirse atraído hacia las muchachas.
Lou era un estudiante universitario muy bueno que había considerado la vocación sacerdotal desde su temprana adolescencia. Sin embargo, su mayor obstáculo era la presencia de inclinaciones homosexuales que comenzaron cuando tenía 13 años. Buscó el consejo de un sacerdote en su universidad que le dijo que continuara con la idea del sacerdocio, pero que tratara de aceptar su homosexualidad y de sentirse cómodo con ella, ya que Dios lo había creado así. En aquel momento de este consejo tan equivocado, ni Lou ni el sacerdote tenían la menor idea de la influencia que había ejercido sobre él el constante rechazo que había sufrido por parte de sus compañeros durante la infancia y la adolescencia. Sus compañeros a menudo le ponían apodos femeninos porque, según ellos, lanzaba la pelota como una niña.
Lou decidió que no podría tomar el camino del sacerdocio porque no sería capaz de vivir consigo mismo si intentaba llevar una doble vida: practicando la homosexualidad y al mismo tiempo presentándose ante la comunidad católica como un sacerdote célibe.
Durante varios años Lou intentó vivir como un homosexual. Más tarde, buscó ayuda psicológica porque sentía repugnancia hacia muchos aspectos de ese estilo de vida, especialmente hacia la promiscuidad tan extrema y el abuso de sustancias. No podía aceptar que eso fuese el plan de Dios para su vida.
Hace varios años, en la conferencia nacional del grupo Courage ("Coraje") -- grupo que ofrece ayuda para las personas homosexuales para que vivan castamente -- pude confirmar la influencia que tienen los rechazos de los compañeros en el desarrollo de los deseos homosexuales. Después de una charla sobre los orígenes de la homosexualidad y sobre la curación de la soledad y el enojo en aquellos que estaban afectados por este desorden, toda la hora siguiente la ocuparon las historias personales de hombres cuyas identidades masculinas fueron heridas y los diferentes tipos de comportamientos sexuales relacionados con el rechazo durante la infancia y la adolescencia por causa de la falta de habilidad deportiva. Estos hombres compartieron con la audiencia que los rechazos de sus compañeros jugaron un papel mucho más importante en el desarrollo de sus impulsos homosexuales que las heridas causadas por una mala relación con sus padres.
Los conflictos básicos de una baja autestima se manifiestan de diferentes maneras en los varones que tienen inclinaciones homosexuales. Entre estos conflictos se encuentran: una atracción obsesiva hacia hombres atléticos y musculosos; una necesidad excesiva de actuar de forma agresiva; una necesidad compulsiva de aumentar la musculatura; y un profundo sentimiento de no ser amados.
 
3. Desconfianza y miedo
Otro factor importante en el desarrollo de la homosexualidad es el miedo a ser vulnerable en las relaciones heterosexuales. Esta incapacidad de sentirse seguro amando a alguien del sexo opuesto es usualmente inconsciente y la mayoría de las veces tiene su origen en experiencias traumáticas en el hogar.
En el caso de los varones, puede ser la consecuencia de haber tenido una madre demasiado controladora, excesivamente dependiente, enfada y crítica, poco afectiva y fría, narcisista e insensible, muy desconfiada, adicta o enferma.
En el caso de las chicas, el miedo de confiar en cualquier varón en una relación amorosa puede surgir de haber tenido un padre muy enfadadizo, rechazador y distante, insensible hacia su madre, abusivo, duro, egoísta, adicto o falto de afecto. Actualmente, el abandono de un padre a causa del divorcio es una de las mayores fuentes de desconfianza que muchas chicas experimentan hacia los chicos. Estas chicas desarrollan una fobia inconsciente de ser heridas como vieron que lo fueron sus madres. Como resultado, durante un tiempo se sienten seguras sólo con el amor consolador de otra mujer.
Diane era una joven arquitecta cuyo padre era un enojado alcohólico. Había presenciado durante años el maltrato físico y psicológico que su padre le había infligido a su madre. En los comienzos de su adolescencia, a Diane le atraían los chicos e incluso salió con ellos. Pero en la universidad se encontró mucho más a gusto con otras chicas y acabó por darse cuenta de que tenía mucho miedo de ser herida como su madre, si se comprometía con un hombre. A Diane no le satisfacían sus relaciones homosexuales. Durante la terapia, reconoció que su padre controlaba sus relaciones con los muchachos y decidió actuar resueltamente para romper ese dominio paterno sobre sus relaciones de amistad con los hombres.
La madre de Pete era una mujer muy sarcástica que había tenido un padre alcohólico. Rara vez Pete vio a su madre mostrar afecto hacia el padre de él, al contrario, a menudo lo criticaba mucho. Pete acabó por entender que la necesidad compulsiva de su madre de controlar las cosas en casa venía del miedo que ella había experimentado en su propia familia como resultado del caos que acompañaba a un padre bebedor. Pero para Pete el control de su madre era asfixiante y, como resultado, hizo lo que pudo para distanciarla. Pero como ella era el fundamento para relacionarse con otras mujeres, Pete no se sentía emocionalmente compatible con las chicas que encontraba atractivas. Temía que si se volvía vulnerable ante ellas, acabarían por ser tan insensibles como lo era su madre con él y con su padre. Sus tentaciones homosexuales se desarrollaron por el miedo a confiar en el amor femenino y, al mismo tiempo, por su necesidad de afecto por parte de alguien en quien pudiera confiar.
La desconfianza también puede desarrollarse como resultado de vivir en una casa con frecuentes conflictos y peleas entre los padres. Como la relación entre los padres es el modelo para un niño/a de lo que es una relación heterosexual, un matrimonio mermado por el constante dolor y conflicto puede llevar a que el hijo o la hija desarrolle un miedo de volverse vulnerable ante las personas del sexo opuesto. Este miedo puede llevar a algunos a caer en una relación homosexual. Una dinámica similar se presenta a veces después de un divorcio, cuando muchos adultos tienen miedo de ser heridos por las personas del sexo opuesto y se retraen en una relación homosexual. La epidemia de divorcios en nuestra cultura actual está causando también un miedo muy grande entre los jóvenes adultos de asumir el compromiso del matrimonio.
La desconfianza y el miedo a un compromiso total, como lo es el matrimonio, son extremadamente comunes en los que sufren inclinaciones homosexuales. La rampante promiscuidad sin fidelidad a nadie de hoy en día es una de las manifestaciones más significativas del miedo al compromiso. Según el Dr. William Foege, director de los Centros para el Control de las Enfermedades o CDC (Centers for Disease Control) de EE.UU., la víctima promedio del SIDA ha tenido 60 compañeros sexuales durante el último año.
En el caso de los católicos, esta desconfianza se manifiesta como una desconfianza hacia Dios Padre como un Padre afectuoso o hacia María como una madre afectuosa.
El comportamiento sexual compulsivo, muy peligroso para la salud y la vida de un gran porcentaje de homosexuales puede indicar la presencia de un desorden adictivo en estas personas. A pesar de que la categoría diagnóstica específica de adicción sexual no ha sido oficialmente aceptada todavía en el campo de la salud mental, existen programas clínicos en varios lugares de EE.UU. para el tratamiento de las adicciones sexuales y también existe una revista dedicada completamente a este tema.
La adicción sexual se parece al desorden de abuso de sustancias en que las personas que la practican tienen una comportamiento compulsivo y médicamente dañino. Estas personas también se engañan poderosamente a sí mismas en cuanto al serio peligro que su comportamiento entraña para la salud propia y para la de otros. Además, muchos terapistas consideran que la adicción sexual, al igual que otras, es el resultado de numerosos conflictos emocionales.
La opinión clínica de que el comportamiento homosexual tiene mucho de adictivo ha recibido el apoyo de numerosos estudios sobre el homosexualismo y también del hecho de que en años recientes se ha estimado que la mitad de todos los hombres homosexuales de Nueva York portan el virus del SIDA. La naturaleza adictiva de la conducta homosexual también explica por qué las infecciones del virus del SIDA se han cuadriplicado en San Francisco desde 1987.
Además de todo esto, el comportamiento homosexual de muchas personas es frecuentemente precedido del uso del alcohol y de drogas. El Padre Mike practicaba la homosexualidad después de consumir alcohol. Luego sentía una enorme culpabilidad pues verdaderamente deseaba seguir la enseñanza de Cristo y de la Iglesia. Conocía el valor del celibato y deseaba vivirlo. Afortunadamente, fue capaz de entender y poner los medios para vencer la adicción al alcohol y a la homosexualidad.
 
4. Narcisismo
El narcisismo o egoísmo es otro factor principal de la homosexualidad. El narcisismo tiene varios aspectos atrayentes, como el no tener que comprometerse con otra persona en el matrimonio o no tener que darse completamente como padre. El narcisista quiere permanecer infantilmente con obligaciones mínimas en sus relaciones interpersonales y con pocas limitaciones en la búsqueda del placer. El hedonismo caracteriza a muchos de los que practican la homosexualidad.
Otra seria manifestación del narcisismo en la homosexualidad es el albergar pensamientos de grandeza. Esos pensamientos hacen que la persona se crea muy superior a los demás y que es tan especial y tan excepcional que se cree incluso inmune al virus del SIDA. Todo esto explica por qué muchos homosexuales viven un modo de vida muy peligroso para la salud y para la vida.
Anthony era un joven extremadamente egoísta, y en eso se parecía mucho a su madre. Durante su niñez se sintió privado de apoyo material y emocional, porque su madre gastaba la mayoría de los modestos ingresos de la familia en ella misma. Recordaba, por ejemplo, sentirse avergonzado de la ropa que usaba de pequeño.
Como reacción a esas privaciones, pensaba que la vida le debía mucho. Su mundo llegó a estar completamente centrado en sí mismo. Creía que podía usar a la gente para satisfacer su constante deseo de placer y no sentía ningún serio remordimiento por el hecho de tener relaciones homosexuales con un promedio de 60 a 100 compañeros al año.
 
5. Intentos de evadir un excesivo sentido de responsabilidad
Algunos intentan escapar de excesivas presiones y cargas practicando la homosexualidad, en la cual no hay compromiso, obligaciones ni responsabilidad. Hay hombres casados que a veces luchan contra una intensa inseguridad después de experimentar la tensión que le causa un jefe negativo, una falta de éxito profesional o una ansiedad arrolladora por cuestiones financieras. Entonces empiezan a ver a sus esposas e hijos como cargas y dificultades, en vez de verlos como dones de Dios. Practican la homosexualidad en un intento de evadir la tensión y de sentirse más amados y especiales. Las ideas perfeccionistas llevan a sentir una responsabilidad excesiva. Este conflicto interfiere con la capacidad de estar tranquilo y de recibir el don del amor que viene de la familia, de los amigos y más aún del Señor y de María.
Jim era un hombre agradable, estaba casado y tenía dos hijos. Disfrutaba de su trabajo; sin embargo, éste era muy exigente y lleno de presiones. Su esposa Jean también tenía una carrera ocupada y llena de tensión. Por las tardes, además de atender a sus hijos, los dos les dedicaban tiempo a sus respectivas carreras. Como resultado, pasaban poco tiempo juntos.
Bajo esta tensión Jim empezó a visitar librerías pornográficas cerca de su trabajo y allí se involucró en el homosexualismo. Luego se sentía muy culpable por haber traicionado a su esposa, a sus hijos y a Dios.
Cuando un marido está emocionalmente distante o ausente de su familia, la esposa puede sentir una intensa soledad y, como resultado, empieza a depender emocionalmente de un hijo. A menudo hablará con él cosas y preocupaciones que normalmente compartiría con su esposo. Mientras que la mayoría de los jóvenes disfruta a nivel consciente de esta relación con sus madres, inconscientemente empiezan a preocuparse excesivamente y a sentirse demasiado responsables por ellas. Posteriormente pueden desarrollar inconscientemente una visión del amor femenino como una carga agotadora.
Ralph era el mayor de tres hijos y creció en un hogar en el que su padre tenía una gran dificultad en expresarle amor a su familia. La necesidad de su padre de distanciarse de los demás era a su vez el resultado del alcoholismo de sus padres. Las heridas en la infancia de este hombre le hacían incapaz de darse a los demás porque se sentía inseguro e intranquilo al relacionarse interpersonalmente en términos de amor y cariño. A consecuencia de esto, la madre de Ralph era muy infeliz y se divorció cuando Ralph tenía 12 años. Ralph recordaba sentirse el hombrecito de la casa después del divorcio de sus padres. Sentía que tenía que hacerse responsable de su madre y de sus hermanos menores.
Cuando Ralph tenía 13 años le gustó mucho una chica de su clase. Pero se sentía confundido porque no sentía atracción física hacia ella. Continuó confuso por esto y, aunque no quería sentirse atraído hacia los hombres, experimentó sus primeros deseos homosexuales cuando tenía 15 años.
Ralph comenzó la terapia cuando tenía 25 años. Nunca había practicado la homosexualidad y esperaba poder superar sus tentaciones homosexuales y casarse algún día. Al principio del tratamiento, Ralph se dio cuenta de que se había sentido excesivamente responsible por la felicidad de su madre durante muchos años y que esto había constituido para él una gran carga. Esa presión le había causado un miedo inconsciente de entrar en una relación profunda con una chica.
Bajo la presión de estos conflictos, las relaciones homosexuales le parecían atrayentes por estar libres de excesiva responsabilidad. Su mayor conocimiento de sus miedos a un compromiso de amor con una mujer le liberaron y le llenaron de esperanza para el futuro.
 
6. Trauma sexual en la infancia
Un buen número de varones que fueron violados o maltratados sexualmente en su infancia desarrollan una confusión con respecto a su identidad masculina. Al igual que otras víctimas de violación, piensan que de alguna manera causaron el abuso. Durante la adolescencia, su relación con las muchachas está mermada por la vergüenza y por la creencia de que ninguna chica podría amarles si conociera sus experiencias sexuales.
 
7. Enfado excesivo
El tipo de enfado que más induce la homosexualidad es el enfado consigo mismo. Como resultado de un continuo rechazo por parte de sus compañeros, muchos niños adquieren un intenso disgusto hacia sus propios cuerpos – piensan que éstos son débiles, poco atractivos y poco masculinos. Se sienten tan incómodos con su físico que pasan muchísimo tiempo fantasiando sobre cómo escapar de su cuerpo y entrar en el cuerpo de otro. Esta ilusión enfermiza puede empezar cuando son jóvenes e inducir una fuerte atracción física hacia otros del mismo sexo.
La experiencia de ser sostenido y abrazado por alguien del mismo sexo puede disminuir el sentido de autorrechazo durante algún tiempo. Sin embargo, la incomodidad o el disgusto hacia el propio cuerpo persiste, a pesar de la afirmación, afecto o actividad homosexual. Esto ocurre porque el afecto en la adolescencia o después de ella no puede deshacer el odio hacia uno mismo que se ha experimentado en la infancia y en la adolescencia.
En muchos homosexuales, la conducta autodestructiva, peligrosa, adictiva y sadomasoquista nace de un intenso disgusto hacia uno mismo. El enfado consigo mismo también puede llevar al varón a vestirse como una mujer. Finalmente, el colmo de la aversión hacia uno mismo y hacia el propio cuerpo se puede observar en aquellos que se someten a cirugía para cambiar de sexo.
Paul era sensible y muy tímido debido a su pequeña estatura. Aunque no se sentía directamente rechazado por sus compañeros, se sentía débil e inadecuado. Como no era físicamente fuerte, pensaba que no podía practicar ningún deporte. A medida que aumentaba en él el sentimiento de auto-aislamiento de sus compañeros, también aumentaba el disgusto hacia su propio cuerpo. Le preocupaba mucho su apariencia física y nunca se sentía cómodo quitándose la camisa en el vestuario de la escuela o en la piscina en el verano.
Antes de su adolescencia, Paul empezó a obsesionarse con los cuerpos bien formados de sus amigos. A este pensamiento obsesivo le siguieron fuertes sentimientos de atracción hacia esos muchachos y luego deseos homosexuales.
Cuando comenzó a practicar la homosexualidad en la universidad, usualmente se imaginaba que asumía el cuerpo de sus compañeros homosexuales y que se despertaba con un físico diferente. Sus primeros encuentros homosexuales le produjeron un sentimiento muy superficial de sentirse especial y de ser amado, pero no le daban una mayor auto-aceptación. De hecho, a medida que caía en la promiscuidad se sentía cada vez más incómodo consigo mismo, entonces decidió empezar a recibir terapia.
En un grupo reducido de personas, la homosexualidad se origina en una "necesidad" de rebelarse fuertemente contra sus padres, su familia, sus compañeros, la cultura judeo-cristiana o Dios. La conducta homosexual que es inducida por el enfado se observa en aquellos cuyos padres del sexo opuesto eran extremadamente controladores, emocionalmente insensibles, físicamente abusivos o profundamente narcisistas.
Al igual que a otra gente enfadada, esa rebelión les produce cierto placer. A algunos de ellos les encanta que sus madres sepan cómo su estilo de vida es el rechazo extremo de un amor femenino o (en el caso de las lesbianas) como sus padres comprueban que no sienten necesidad del amor masculino. El enfado excesivo también se manifiesta en otros aspectos de la vida homosexual. El más notable es el enfado agresivo-pasivo, que consiste en un silencioso desahogo de hostilidad mientras se pretende no estar enfadado y se manifiesta en no informar al compañero sexual de que se es portador del virus que causa del SIDA. Estas personas a menudo sienten que porque ellos tienen que sufrir, otros también deben hacerlo. Por último, se observa también un intenso enojo en los homosexuales dentro de los medios de comunicación social, en la educación, en la salud o en la política, cuando intentan obligar al resto de la sociedad a que acepte la homosexualidad. A menudo sus métodos consisten en asaltar directamente a la moral judeo-cristiana, a la familia y a las diferencias básicas entre el hombre y la mujer.
 
Fuentes: Richard P. Fitzgibbons, Médico Psiquiatra, "Los orígenes y curación de atracciones y comportamiento homosexuales," Digesto Familiar 223-224 (1997): 7-13, 16-24, 44-52. La revista Digesto Familiar es publicada por el Instituto de Ciencias Familiares (CENAPLANF) que dirige el Padre Pedro Richards, gran defensor de la vida y la familia. Instituto de Ciencias Familiares, Pablo de María 1362, Montevideo, Uruguay. Tel.: (5982) 40-3251. Fax: (5982) 40-9049. Estos artículos son traducción del Apéndice I del mismo autor y que forma parte del libro del Padre John F. Harvey, O.S.F.S., S.T.D., The Truth About Homosexuality (San Francisco, Ignatius Press, 1996). Este libro se puede conseguir en las oficinas centrales de Human Life International, 4 Family Life, Front Royal, Virginia, 22630, U.S.A., Tel.: 1-800-549-5433. Fax: (540) 636-7363. E-mail: hli@hli.org. Página Web: http://www.hli.org. El Padre Harvey dirige la organización Courage ("Coraje"), que se dedica a la atención pastoral de las personas homosexuales y a ayudarlos a vivir una vida casta y según la enseñanza de la Iglesia Católica. Para más información véase: Ayuda para las personas homosexuales.

 
¿SE PUEDE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD?
 
Gerard J. M. Van Den Aardweg
 
Gerard J. M. van den Aardweg es un acreditado psicólogo holandés, catedrático desde hace más de treinta años, casado, padre de siete hijos, que ha dictado cursos en Estados Unidos, Canadá y Brasil. Autor de numerosos libros, ensayos y artículos sobre la homosexualidad, aborda en este artículo las causas y las posibles soluciones de una de la variantes de la homosexualidad.
Homosexualidad es la atracción sexual hacia personas del propio sexo. En cromosomas, hormonas sexuales y constitución física los homosexuales son normales. Hubo un tiempo, el de Freud, en que se pensó que se debía a factores hereditarios, pero esta hipótesis hoy ha sido científicamente desechada. Los homosexuales son biológicamente normales, lo que no es normal es el ejercicio de la homosexualidad. Es de advertir que el homosexual tiene instintos heterosexuales; lo que ocurre es que se le bloquean por alguna razón, que puede ser un complejo de inferioridad. Quienes de verdad se empeñan en luchar contra ese complejo, aun en casos de transexualidad, en uno o dos años acaban con sus obsesiones. Para dar la impresión de normalidad, hay quien asegura que quizá uno de cada cinco hombres tiene «tendencias» homosexuales, pero las estadísticas lo desmienten y ponen de manifiesto que en realidad no pasan de un uno o dos por ciento.
El movimiento mundial para la emancipación de los homosexuales trata de eludir cuestiones fundamentales, se sirve de medias verdades y de falsedades totales y maneja el concepto de discriminación para suscitar compasión. Hace del homosexual una víctima.
 
Una causa: la falta de madurez
En la pubertad, puede tratarse de un fenómeno transitorio. Hay casos en que la homosexualidad arraiga en los primeros años de juventud. Este hecho ha llevado a algunos a pensar que no tiene sentido procurar desarraigarla. La teoría más en boga es que la homosexualidad se basa en una perturbación del llamado «sentido de identidad sexual». La realidad demuestra que los homosexuales están afectados no sólo en su faceta sexual, sino en todo su mundo emotivo. Su vida emotiva coincide mucho, por ejemplo, con la de tipo ansioso, compulsivo o depresivo, caracterizada por depresiones, nerviosismo, problemas relacionales y psicosomáticos. No son capaces, en determinados aspectos de su vida emotiva, de madurar y de ser adultos y, pese a querer aparentar jovialidad y alegría no son felices interiormente. La causa no está en la discriminación de la que se quiere acusar a la sociedad que les haría «víctimas» de ella, sino en fuerzas que actúan en el interior mismo de los interesados (...)
 
¿Se puede curar la homosexualidad?
Mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación. Llevamos a las personas a reírse de sí mismas (el humorismo puede ser muy saludable) y a la adquisición de hábitos positivos: valentía, honestidad consigo mismo, autodisciplina, capacidad de amar a los demás; así, hasta lograr que el homosexual pierda sus hábitos neuroinfantiles.
Es esencial neutralizar la autoconmiseración crónica. Es obligado decir que:
- En un treinta por ciento de los casos, la curación es completa: acaban desarrollando actitudes y hábitos sexuales normales y afectivos y una vida emotiva adulta. Por supuesto, una curación sólo sexual no sería una curación completa.
- Otro treinta por ciento de personas cambia más o menos gradualmente, pierde sus obsesiones homosexuales y asume una actitud emotiva nueva, aunque no lo suficiente para poder hablar de curación completa.
- Hay otros que progresan con extremada lentitud por su estado neurótico grave, pero también éstos, si son ayudados por una asistencia y un tratamiento constructivos, adquieren fuerza y coraje y poco a poco van perdiendo sus depresiones, nerviosismos y ansiedades.
 
Responsabilidad de los educadores
Los complejos homosexuales se pueden evitar educando a un muchacho como muchacho y a una chica como tales. No se pueden intercambiar y mezclar las cosas. Una total identificación, la total identidad de roles que quiere cierto feminismo exacerbado es absurda. Los sacerdotes y educadores tienen un papel importantísimo cuando aportan al crecimiento psicológico una contribución mucho mayor de la que a veces son conscientes. Cuidado con creer que todo «amor» es bueno; hay formas de amor compasivas y neuróticas que revelan una personalidad dividida en sí misma y que necesitan una guía moral firme y segura. Los pacientes que viven su fe de manera positiva tienen las mayores esperanzas de un cambio radical en su homosexualidad: ésta es mi experiencia de años.
El problema de la homosexualidad es presentado en una injustificada atmósfera de fatalismo. La homosexualidad sigue siendo vista por la mayoría de la gente a la luz de prejuicios e ideas preconcebidas, infundadas y superadas de las que, por desgracia, no están ausentes profesionales (médicos, sociólogos, psicólogos, sacerdotes, periodistas). Si a ello añadimos la falta de puesta al día de la Psiquiatría y de la Psicología, se crea una situación de la que se aprovecha la estrategia de la emancipación de homosexuales militantes, flanqueada por el «establishment progre» occidental que pretende hacer creer que la homosexualidad es una variante normal de la sexualidad humana, que homosexual se nace y que no se puede cambiar. A todos ellos no les vendría mal una mejor información.
 
La falacia de la resignación
Los responsables mejoran poco a poco las situaciones concretas. Hay directores espirituales que animan correctamente a los homosexuales a vivir la castidad y el dominio de sí mismos, pero de hecho consideran que es imposible desarraigarla. Es muy equivocada la actitud de no pocos hombres de Iglesia que, de buena fe, pero víctimas probablemente de la escasa difusión de las experiencias terapéuticas, consideran que el mejor modo de ayudar a los homosexuales es enseñarles la resignación y la aceptación del sacrificio que supone su situación, en lugar de animarles y ayudarles a salir de ella, con paciencia y perseverancia.
Además de ignorancia, demuestran ingenuidad, ya que es dificilísimo, por no decir imposible, convivir con las propias tendencias homosexuales sin dejarse arrastrar por ellas. El camino de la curación de los homosexuales no pasa por la compasión y mucho menos por la aceptación de su situación como «normal». Es impresionante y doloroso constatar cuántos médicos, terapeutas, sacerdotes, psicólogos ignoran el deseo de cambiar que tienen muchas personas con tendencias homosexuales. La afectividad desviada no es más que un aspecto de una personalidad inmadura. La terapia debe apuntar a enseñar al paciente a reconocer y combatir toda una gama de expresiones de ego-centrismo infantil, de temores, complejos de inferioridad, reacciones consolatorias, afectaciones y autocompasiones. En la esfera afectiva crecemos cuanto mayor es la confianza en nosotros mismos como hombres o como mujeres con plenitud y felicidad. Un psiquiatra holandés que militaba en el movimiento de emancipación homosexual cuenta la curación de una lesbiana gracias a un sacerdote dotado de buen sentido psicológico, que le dijo: «¡Si es que tú te has quedado en cuando eras una niña ... !». Su proceso de cambio duró un tiempo, pero acabó reconociendo ante el psiquiatra que su problema había desaparecido «como una pierna amputada, que no vuelve».

N. del E.: El artículo precedente ya fue publicado en el número 16/02 de Vivir en Familia. Estimamos conveniente volver en este momento sobre el tema para que quede claro que la homosexualidad es una patología, sin pruebas hasta el momento de que su origen sea genético. Por tanto, es obvio que a las personas homosexuales hay que tratarlas con el mismo respeto y la misma caridad que a cualquier otra persona que padece una enfermedad o adicción, y ayudarlas en lo posible, a superar su problema.
No obstante, es falso argumentar que si no se legalizan las uniones homosexuales, se está discriminando a los homosexuales. Con ese criterio, "para no discriminar tendríamos que legitimar, además de la homomonogamia (el matrimonio de uno con uno) y de la homomonogamia lésbica (de una con una), la homopoligamia (de uno con unos), la homopoligamia lésbica (de una con unas), la promiscuidad (de dos o más varones con otros dos o más), la promiscuidad lésbica (de dos o más mujeres con otras dos o más), la heteropoligamia (de uno con unas), la heteropoliandria (de una con unos), la poliandria bisexual (de una con unas y unos), la poligamia bisexual (de uno con unas y unos), y la promiscuidad bisexual limitada (de dos o más unas y unos con dos o más unas y unos). Y todo ello sin incorporar casos de uniones legitimables en las que incorporemos a humanos no adultos, a no humanos de las distintas especies, o, incluso a medio humanos (ya que las posibilidades de hibridación que nos avanza la manipulación genética son cada vez más numerosas)." (Stith, R.; Pérez Adán, J. - "LA LEGITIMACIÓN DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES COMO UNIONES FAMILIARES SUPONE DISCRIMINACIÓN PARA EL RESTO DE UNIONES" - Vivir en Familia N° 16/02).   
 
Por más información sobre homosexualidad, sugerimos visitar los siguientes sitios web:
http://www.bioeticaweb.com
http://www.vidahumana.org/vidafam/homosex/homosexualidad_index.html

 
INFLUENCIA GAY EN LOS ESCOLARES
 
La campaña en las escuelas nacionales de EEUU para promover la tolerancia a la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad, sigue creciendo, manteniéndose la oposición de los grupos a favor de la familia, cuyas creencias morales son redefinidas como “odio” o “fobia”.
Este esfuerzo propagandístico está siendo encabezado por la “Red de Educación Gay, Lesbiana y Heterosexual” (GLSEN por sus iniciales en inglés) y “Padres, Familias y Amigos de Gays y Lesbianas” (PELAG), a las que se han unido numerosas organizaciones y sindicatos profesionales, a favor de programas de afirmación homosexual en las aulas (incluidas la Asociación Nacional de Educación, la Federación Americana de Profesores, la Asociación Psicológica Americana, la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales, la Asociación Nacional de Consejos Escolares, la Asociación Médica Americana, la Academia Americana de Pediatras y la Asociación de Bibliotecas Americanas, aunque muchos de sus miembros se opongan a esta tendencia).
En ciudades de todo el país, el descubrimiento de actividades prohomosexuales en las escuelas ha levantado protestas de padres que consideran que los planes escolares políticamente correctos que se imparten a sus hijos socavan los valores que están enseñándoles en sus hogares. Y se sienten intimidados cuando las autoridades escolares les oponen una visión “profesional y académica” contraria.
Pero los padres de alumnos desconocen la terminología sofisticada y las estrategias de los activistas homosexuales: la frase “escuelas seguras” se atribuye a las que garantizan protección a estudiantes por razón de su “orientación e identidad sexual”, y lo justifican declarando que frecuentemente se ejercen malos tratos contra los estudiantes bisexuales, homosexuales, lesbianas y transexuales, que necesitan una especial protección. Pero los grupos profamilia añaden que basta con proteger a todos los alumnos, sin necesidad de crear categorías especiales basadas en sus comportamientos u orientaciones sexuales. En palabras de la fundadora de una ONG de Ohio, “cuando una escuela de distrito o estatal crea una política especial a favor de la homosexualidad en su código, se convierte en un caballo de Troya que será utilizado para cambiar las actitudes de los niños en este tema”.
La primera vez que se acuñó el término “escuela segura” fue cuando los activistas del GLSEN promovieron en 1994 una ley en Massachusetts prohibiendo en las escuelas la discriminación “por razón de orientación sexual”, y declarando que los estudiantes gays se hallaban en gran riesgo de suicidio. En un discurso posterior, el director ejecutivo de este grupo declaró la utilidad de la “fórmula victimista” de historias dramáticas para generar apoyos y evitar rechazo a sus pretensiones.
Pero los programas escolares más controvertidos son los que, desde el jardín de infancia, dicen combatir la “homofobia”, la “transfobia” y el “heterosexismo” que dominan la sociedad actual, así como los “valores anticuados” que prevalecen en muchos hogares y enseñan el “prejuicio antigay” desde edades tempranas.
Grupos de padres se quejan de que los educadores prohomosexuales abusan de su autoridad en la clase para introducir unos temas relacionados con la sexualidad que las jóvenes mentes no están preparadas para asimilar, socavando así el derecho paterno a guiar el desarrollo de sus hijos. A menudo se incita a los niños a transgredir las “normas de género” y a cuestionarse su “identidad de género”.
GLSEN ya está vendiendo un programa curricular desde la escuela maternal hasta el tercer curso, titulado “Previniendo prejuicios: Guía Lesbiana/ Gay/ Bisexual/ Transexual de Lecciones para Escuelas de Educación Elemental”. Por su parte, los grupos profamilia han empezado una campaña de ayuda a estudiantes para “no optar” por las sesiones de tolerancia homosexual o actividades similares en sus escuelas.
 
Fuente: The World and I, EEUU
 
Artículo publicado en www.mujernueva.org; bajado de: www.bioeticaweb.com
 

DEFENSA DE LA VIDA

 
UN JESUITA REALIZA UNA VUELTA EN BICI PARA RECOGER FONDOS PARA AYUDAR A MUJERES QUE HAN ABORTADO
 
De esta forma financia el "Proyecto Raquel" puesto en práctica en 110 Diócesis
Washington (USA), 14 de agosto (VID) – Ha pasado una gran parte del verano en bici para recoger fondos para incrementar una actividad de consulta y ayuda psicológica dirigida a las mujeres que han abortado y que se llama "Proyecto Raquel".
La singular iniciativa es del padre Eric Zimmer, Jesuita, profesor de comunicación en la Georgetown University de Washington, que ha recorrido casi 8.000 kilómetros, desde Seattle en el Pacifico hasta Washington en el Atlántico.
Viajando casi 100 Km. al día, ha atravesado por distintos estados. Durante el día en la bicicleta y por la tarde-noche una breve parada en las distintas parroquias para hablar de su experiencia directa y sensibilizar a los fieles sobre el drama de las mujeres que han abortado.
El "Proyecto Raquel", fundado en 1984 en la Arquidiócesis de Milwaukee, en Wisconsin, está presente de 110 Diócesis, es bastante conocido a nivel nacional, pero a través de la iniciativa ciclista y la atención prestada por periódicos diocesanos de las zonas por donde ha pasado, el padre Zimmer es de la opinión que durante los próximos meses podrán darse significativos resultados.
Por otra parte, las Provincias de Maryland y de Detroit de la Compañía de Jesús, han decidido financiar una larga maratón ciclista y las parroquias se han hecho cargo de los costos de la permanencia del religioso.
 
(Enviado por NOTICELAM, 15/08/2003)
 

 
ONU: IMPOSICIÓN UNIVERSAL DE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO
 
Juan C. Sanahuja
 
El 17 de julio pasado, el Consejo Económico Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) anunció la constitución de la Inter-Agency Network on Women and Gender Equality (IANWGE). Esta nueva Red que abarca a todos los organismos de la ONU, es presidida por Angela King, Asesora Especial sobre temas de Género y Avance de la Mujer del Secretario General.
Este nuevo emprendimiento se inspira en los documentos de la Conferencia de Beijing, de la Asamblea General Beijing+5, y las recientes recomendaciones sobre la imposición de la llamada “perspectiva de género” emanadas, entre otros organismos de los Comités de seguimiento de los Tratados de Derechos Humanos, y tiene como objetivo acelerar el cambio de políticas en todo el mundo en temas de educación, salud pública, desarrollo, niñez y adolescencia, etc., a fin de introducir en la legislación de todos los países los “nuevos derechos humanos”: derecho al aborto, derecho a la opción sexual (homosexualidad), derecho a la anticoncepción y, en general, el llamado derecho a la libre disposición del propio cuerpo.
En general, se trata de imponer que toda legislación, toda persona o grupo de ellas, o toda institución que se oponga a estos supuestos “derechos” incurre en el crimen de “violencia de género”, que llegaría a ser punible por la justicia internacional, de aceptarse las últimas reinterpretaciones de los organismos que integran el “sistema de derechos humanos de la ONU”, lo que no es disparatado al paso que van las cosas.
Todos los organismos de la ONU, en total 33, forman parte de la nueva red. Entre ellos figuran:
 
-las oficinas de Alto Comisionado de Derechos Humanos y del Alto Comisionado para los Refugiados;
-el ECOSOC;
-el Banco Mundial;
-la CEPAL, la Comisión Económica para América Latina, y las otras comisiones económicas para los distintos continentes;
-el Programa para el Desarrollo (PNUD), de activa participación en la “mesa del diálogo” en Argentina;
-el Programa para el Medioambiente;
-todos los organismos, Programas y Fondos para la mujer;
-el DPA, Departamento de Asuntos Políticos;
-la UNICEF;
-la OMS, Organización Mundial de la Salud, y la OPS, Organización Panamericana de la Salud;
-el Fondo para la Población (FNUAP);
-la UNESCO;
-la FAO y el Programa de Alimentación Mundial;
-la Organización Internacional del Trabajo;
-la Organización para el Desarrollo Industrial (siglas en inglés UNIDO);
-el Departamento para las Operaciones de Paz, etc., hasta la Organización Meteorológica Mundial. 
 
Según la información oficial, “los 33 organismos se han comprometido a tener estrategias y objetivos comunes en sus programas y llevar adelante líneas operacionales y de acción también comunes”. Tanto éstas como las estrategias y objetivos, “serán continuamente monitoreados y revisados por dos Comité de Alto Nivel”. FIN, 14-08-03
NOTICIAS GLOBALES, Año VI. Número 474, 45/03. Gacetilla nº 598, Buenos Aires, 14 Agosto 2003.
Fuentes:  Statement by the Acting High Commissioner for Human Rights to the ECOSOC, ECOSOC 17-07-03; IANWGE, pag web.

 
 
Entrevista con el Dr. Ramón Lucas Lucas y la Dra. Mónica López Barahona

MADRID, 5 agosto 2003 (
ZENIT.org).- El pasado 25 de julio, el gobierno español anunció la reforma de la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida de 1988 contemplando la posibilidad de utilizar los embriones «sobrantes» en la investigación si sus padres biológicos así lo consintieran.
Poco después, el Comité Ejecutivo de la
Conferencia Episcopal española comentó dicho anuncio en una Nota bajo el título «Una reforma para mejor pero muy insuficiente».
Ante las cuestiones que suscita la adopción prenatal –una opción que la Nota mencionada omite (Cf.
Zenit, 1 agosto 2003) y que la legislación española aún no recoge-- y a fin de analizar esta posibilidad a la hora de plantear el destino de los embriones «sobrantes» de la reproducción asistida, dos expertos en cuestiones bioéticas han accedido a esta entrevista de Zenit.
Vocal de la Comisión Nacional de Ética de España, la doctora Mónica López Barahona es también decana de la Facultad de Ciencias Biosanitarias de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Por su parte, el doctor
Ramón Lucas Lucas es catedrático de Antropología filosófica y Bioética de la Facultad de Filosofía de la Universidad Gregoriana de Roma y miembro de la Pontificia Academia para la Vida.
Este último aborda en un libro recientemente publicado las cuestiones más comunes sobre reproducción humana, clonación, eutanasia, etc. Titulado «Bioética para todos» («Bioetica per tutti», editorial San Paolo), el volumen ha sido publicado igualmente en castellano por la
Editorial Trillas.
En el volumen, sus respuestas han sido ilustradas por el caricaturista Emilio Giannelli, quien diariamente publica sus viñetas en la portada del diario de mayor tirada en Italia, «Il Corriere della Sera».

--En España –y en el resto del mundo–, procedentes de las técnicas de reproducción asistida, cientos de miles de embriones que no han sido implantados en el útero materno se almacenan a bajas temperaturas (crioconservación) desde hace años. La reforma de la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida (35/1988) –anunciada recientemente por el gobierno español— permitirá la utilización de estos embriones en la investigación si sus padres lo consienten. Ello podría conducir a avances médicos que salven muchas vidas. Este objetivo, ¿convierte esta opción en una salida aceptable y «digna»?
--Dr. Lucas Lucas y Dra. López Barahona: Antes de abordar la cuestión, conviene definir algunos términos.
1. La crioconservación es una suspensión del desarrollo embrionario. Mediante congelación en nitrógeno líquido, individuos humanos generados son conservados a temperaturas muy bajas en una inmovilidad biológica. Esto constituye una interferencia abusiva sobre el ciclo vital. Una vida humana, una vez originada, debe seguir su curso natural, que nadie puede interrumpir ni «suspender». La continuidad temporal e histórica es un bien intrínseco a la corporeidad humana, propia de la persona, y un derecho, debido al cual un individuo se comprende a sí mismo. La edad es más que una connotación temporal: es una coordenada de la vida personal que la identifica en la condición corpórea (espacio-temporal). Alterarla, provocando un vacío de tiempo en la existencia de una persona, es un arbitrio y una imposición.
Detener el ciclo vital de un embrión humano es expresión de «voluntad de poder» con el que uno decide sobre otro, débil e indefenso. No «interrumpe» la vida: ésta está «allí» --congelada, depositada-- como un producto de consumo, al lado de muchos otros, preparada para cuando haga falta. Su dignidad está en el valor de uso, sujeto también a caducidad, desde el momento en que nadie puede garantizar la integridad física y la misma vitalidad de un embrión congelado, a causa de los tiempos y de las modalidades de congelación. Así, al poder le sucede la violencia con que éste se libera de vidas «caducas», «inservibles».
2. En la descongelación de embriones hay que distinguir los actos humanos. Un acto moral negativo es la crioconservación, otro acto moral distinto del anterior es la descongelación. Este segundo acto --independiente del primero-- puede ser negativo si se hace para manipular o eliminar al embrión; será por el contrario positivo si se hace para devolverle su estado normal de desarrollo en el útero materno.
Frente a la falta de un útero materno, la permanencia en estado de crioconservación parece la única alternativa para preservar el bien primario que es la vida del embrión. No puede apelarse a «medios extraordinarios», porque de hecho ese es el único medio ordinario de existencia (aunque «suspendida») del embrión. La comparación con enfermos terminales que usa medios «extraordinarios» no parece lícita porque en estos casos se trata de dejar que el paciente siga su curso normal y evitar el encarnizamiento terapéutico.
3. En cuanto a la adopción de embriones también es necesario diferenciar los actos morales que el hombre realiza:
-- La crioconservación constituye un acto en sí negativo.
-- El abandono por parte de los padres naturales es otro acto, diferente del anterior, también en sí negativo.
-- La adopción por parte de los padres adoptivos es un acto distinto de los dos anteriores, y en sí mismo positivo.
Cada uno de los tres actos es independiente. El criterio que rige es el del bien primario y principal: la vida del embrión. A dos actos ya negativos en sí, no se puede impedir que siga uno positivo, ni se le puede a éste último atribuir el carácter negativo por el hecho de que los otros lo sean. Ciertamente a nadie se le puede imponer la adopción, pero tampoco impedir. Tampoco este acto de amor adoptivo implica justificación de los actos negativos anteriores, ni afirmación de un proceso «normal»; es diferente de ellos y se hace como medio extremo para salvar el bien principal: la vida. Del mismo modo que la adopción de un «adulto» no justifica el abandono cometido por los padres, ni tampoco una desestima de la maternidad natural, tampoco en el caso de la adopción de embriones.

--Parece que ustedes proponen la «adopción prenatal» como solución a los embriones congelados, pero esto no es una solución completa ni práctica al problema. Dado que no se puede obligar a nadie a adoptar embriones congelados, algunos embriones permanecerían en ese estado y se seguiría sin saber qué hacer con ellos...
--Dr. Lucas Lucas y Dra. López Barahona: Esto muestra el callejón sin salida al que lleva la crioconservación de embriones sobrantes. El problema principal está aquí, y la solución definitiva está en no producirlos «in vitro» y no crioconservarlos. Dicho esto, y respondiendo a su pregunta, hay que distinguir «lo práctico» de «lo ético». Una cosa es que no se obligue y otra que no sea un bien moral.
Evidentemente hay que buscar una solución para todos los embriones. Pero, puesto que el mal ya está hecho por haberlos congelado, cualquier solución comporta riesgos negativos. Se trata de ver cuál de todas las posibles es la menos mala. Y habrá que ponerla tanto cuanto sea posible. Y cuando no sea posible --pero no antes-- buscar la siguiente menos mala.
Por otra parte, el no poder resolver el problema por completo no implica que no se pueda hacer, y debe hacerse, lo posible para resolver al menos parte del problema. Una cosa es ser «la única solución aceptable» y otra «ser la menos mala». Si partimos de que el mal moral está ya dado por la congelación, ninguna solución es «aceptable» como buena, sino como mal menor.
--Aunque fuera la única solución «teórica», no puede ser una solución «práctica», pues no está regulada por la estructura pública como la adopción de los nacidos.
--Dr. Lucas Lucas y Dra. López Barahona: Es desde esta perspectiva desde donde hay que ver el proyecto de ley que el gobierno quiere aprobar. Es loable la intención de «reducir el daño» y de dar «solución práctica» a un problema grave. Aunque tardío, hay que apreciar el esfuerzo por dar solución a situaciones de inseguridad jurídica y a problemas de un calado ético y sanitario considerable causados por la ley 35/1988. Es de alabar, finalmente, que se intervenga de un modo en que, en la situación nacional actual, quizás sea la única manera concreta «práctica» de hacerlo.
Pero lo que es «práctico» no siempre coincide con lo que es «ético». El ideal ético es el respeto de todos nuestros semejantes y la no experimentación con ellos. Aunque sea por etapas, hacia ahí hay que caminar. En la etapa actual la no experimentación debería quedar garantizada, tanto más cuando la ciencia nos ofrece hoy alternativas válidas para lograr los resultados «terapéuticos» que se pretenden mediante la experimentación con embriones.
Por otra parte, el hecho de que la adopción prenatal no esté regulada, o incluso más, que choque con legislaciones vigentes que no reconocen derechos al «nasciturus», no significa que la adopción sea ilegítima, sino quizás más bien que haya que regularla adecuadamente --y eso bien puede ser que implique cambiar más de alguna ley injusta--. Es decir, habrá que bajarla de la teoría a la práctica. La ley civil debe adecuarse al bien objetivo de la persona. En este sentido la propuesta de modificación de la Ley de reproducción asistida, por parte del gobierno español, contempla la posibilidad de la adopción. Hay que reconocer que esto es un paso hacia adelante.

--Puesto que la vida del embrión congelado es un bie