Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia
 
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 Montevideo - Uruguay 

"Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada"
Edmund Burke
 
 
"A nadie le es lícito permanecer ocioso"
Juan Pablo II

CONTENIDO

 

Publicación Nº 17/01

EDITORIAL

 
TANTA SOBERANÍA COMO SEA POSIBLE, TANTA ONU COMO SEA NECESARIA
 
El Dr. Luis Alberto de Herrera, a quien ya citamos en nuestra revista, dijo en una ocasión: "Ni la sovietización de las patrias americanas, ni una estrella más en la bandera de ningún imperialismo". Si actualizáramos la frase, pronunciada a mediados del siglo XX, podríamos agregar: "y menos aún, la "onuzación" de las naciones del mundo libre."
Esto viene a cuento porque días atrás, visitó Uruguay "la Alta Comisionada de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, Mary Robinson. Durante su estadía, sugirió a legisladores uruguayos que se revise la "responsabilidad" de los militares amparados por la ley de caducidad y exhortó al Parlamento a "dar cuenta a la justicia" sobre esos actos, lo que causó un mayoritario rechazo del sistema político y la calificación del incidente como "una intromisión" en asuntos internos de un Estado" (El País, 23/10/2001).
Según este diario, Robinsón "insistió entonces en que la determinación de los detalles sobre la forma de desaparición de personas, "muertas bajo situaciones de tortura", hará "necesario rever la responsabilidad" de los militares en esos actos y sugirió que "tal vez el Parlamento tenga que reconsiderar este asunto" (El País, 23/10/2001). Por otra parte, "admitió que la Ley de Caducidad "impide investigar" y que eso representa una "traba para la Justicia" (El Observador, 23/10/2001).
No queremos entrar a analizar a fondo un asunto tan espinoso para los uruguayos como es el de la Ley de Caducidad. Sólo decimos que si bien la verdadera paz sólo se alcanza practicando la justicia, y que nadie parece dudar que lo más justo hubiera sido juzgar a los culpables de torturas y aplicarles los castigos correspondientes, el pueblo uruguayo, ÚNICO CON AUTORIDAD PARA DIRIMIR ESTOS ASUNTOS, decidió democráticamente, no derogar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.
La mayoría de quienes la apoyaron, sabían que no era lo mejor, ni lo más justo. No era lo que ellos hubieran querido. Pero en aquel momento, la estabilidad de la recién recuperada democracia estaba en juego Algunos políticos sufrieron amargamente con esta ley, y sólo ellos saben lo que les costó apoyarla. Pero, en el acierto o en el error, el pueblo uruguayo eligió un camino: el camino que le permitió llegar al 2001, en democracia y en paz. Nunca sabremos adonde nos hubiera llevado el otro camino, pero no se necesita ser muy sagaz para imaginarlo.
No vamos a discutir acá si la Ley de Caducidad debe ser revisada o no, porque no nos compete. Si el asunto está laudado o no, es cosa de la ciudadanía democráticamente representada en el Parlamento. Lo que sí queremos destacar, es que la Sra. Robinson, con todos sus títulos, bien podría haberse guardado sus sugerencias, ya que no le compete recomendar nada sobre las decisiones soberanas de países independientes. ¿En qué quedamos? Para la ONU, ¿es importante la democracia de sus países miembros? ¿Es importante que los pueblos decidan soberanamente cómo quieren gobernarse, qué leyes votar? ¿O acaso pretende incidir en las políticas que según su juicio, no le parecen correctas? ¿A santo de qué? ¿Con qué autoridad? ¿Acaso se ha contagiado la ONU de los imperios? ¿Cuál sería la actitud de la ONU si un buen día, todos los parientes y amigos de los desaparecidos -cuyo dolor comprendemos y respetamos-, decidieran perdonar a quienes torturaron o hicieron desaparecer a sus seres queridos? ¿Seguirían insistiendo en revolver la Ley de Caducidad? ¿O respetarían la decisión de los involucrados?
Como si esto fuera poco, la Sra. Robinson "exhortó a los legisladores a aprobar la adhesión de Uruguay al tratado sobre el tribunal penal internacional". Hasta ahora, los tribunales internacionales han juzgado a personas cuyos crímenes son más o menos notorios, y aunque continúan en libertad y ejerciendo el poder ciertos tiranos perfectamente conocidos -Fidel Castro es el paradigma de la impunidad-, podemos comprender
que la comunidad internacional, juzgue excepcionalmente, a los responsables de genocidios. Pero nos preocupa la posibilidad de que en un futuro no muy lejano, la ONU se arrogue el derecho de juzgar a quien le parezca. Por ejemplo, a unos padres que en nombre de la patria potestad, no respetaron una ley de salud reproductiva promovida por Naciones Unidas, por "inmiscuirse" en su educación sexual y afectiva. 
Entendámonos: que la ONU debe velar por el cumplimiento de los derechos humanos, no lo duda nadie. Pero que se meta en lo que compete juzgar a sus países miembros, ya es otra cosa: para eso se eligen los gobiernos de los estados, para administrar la justicia y para representar a la ciudadanía. Si la ciudadanía no está de acuerdo, puede presentar un recurso de referéndum y solicitar un plebiscito. En el caso de la Ley de Caducidad, la ciudadanía, resolvió por ese medio, directamente, que no quería revolver más este asunto. Si el pueblo uruguayo decide volver a tratarlo, es libre de hacerlo. Pero que no vengan de afuera a enseñarnos qué tenemos que hacer.
El caso de la Ley de Caducidad, es sólo un ejemplo de lo que puede pasar cuando la ONU se mete a opinar sobre cosas que no son de su incumbencia. Lamentablemente, parece que alguna razón teníamos cuando hace unos meses, afirmamos en una carta dirigida al Presidente de la República, la existencia de "grupos de presión internacionales que atentan contra la soberanía nacional y contra los valores tradicionales de nuestra patria."
Cuidado, uruguayos; cuidado, hispanoamericanos, cuidado países del mundo libre: que la ONU se ocupe de sus asuntos y que apoye a los países que lo necesitan, está muy bien: para eso está; pero que no pretenda gobernar las naciones. Quienes defendemos los principios de subsidiariedad y autodeterminación de los pueblos -es decir, quienes nos oponemos al neocolonialismo-, nos oponemos rotundamente a toda injerencia de las Naciones Unidas en los asuntos de los estados miembros. La consigna, es la del título: tanta soberanía como sea posible, tanta ONU como sea necesaria.
El objetivo de la fundación de la ONU, no fue ciertamente, crear un aparato burocrático que andando el tiempo, incidiera en las políticas de los pueblos libres del mundo que le dieron origen, sino para defender los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas:
 
Nosotros los pueblos
de las Naciones Unidas
resueltos
a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,
a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,
a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,
a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,
y con tales finalidades
a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos,
a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todas los pueblos
hemos decidido aunar
nuestros esfuerzos para
realizar estos designios
 
En este documento, se habla de "crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional" y de "unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales"; pero en ningún caso, se menciona entre sus fines "dirimir pleitos internos de las naciones".
Debemos ser plenamente conscientes de que la ONU, son los países que la integran, y no los burócratas que trabajan en sus oficinas. La ONU es Uruguay, más España, más Australia, más Egipto, más todos los restantes países miembros. Para ser más claros, la ONU no es la Sra. Robinson, ni el edificio donde ella tiene su oficina. Mary Robinson, Kofi Annan y todos aquellos que ocupan un lugar dentro de la ONU, son simples funcionarios de la sociedad de países que los emplea. Por tanto, deberían estar para servir a esas naciones, no decirles lo que tienen que hacer.
Por otra parte, si en casi todos los países del mundo -empezando por nuestra querida tierra charrúa- "el Estado es demasiado grande", y no se habla de otra cosa que de la necesidad de "reducir el tamaño del Estado", ¿por qué nadie se ha planteado reducir el tamaño de la ONU? ¿Por qué no rever sus roles y funciones, y reducir algunos servicios posiblemente innecesarios? ¿Por qué no reducir los sueldos de sus funcionarios? Quien sabe si de ese modo, no se podrían reducir los aportes que realizan muchas naciones y con los ahorros, achicar la deuda externa de los países más necesitados. Esa sí que sería una buena acción de la ONU a favor del desarrollo de los pueblos.
En síntesis, dedicamos el editorial a un tema aparentemente poco relacionado con nuestros objetivos, porque no queremos que ninguna superestructura -y menos la ONU, que repetimos, está para servirnos y no para mandarnos- nos diga que tenemos que hacer en materia de políticas para la familia, para la educación o para el control poblacional. Entre uruguayos, podemos discutir hasta el sistema de gobierno; pero no permitiremos que nadie que no sea de nacionalidad oriental, se entrometa en las decisiones que sólo a nosotros nos competen.
 
AVE FAMILIA
 

MATRIMONIO Y FAMILIA

 
UNA ESCUELA PARA FAMILIAS
Fernando Corominas se ha dedicado a preparar padres para la tarea de educar

Debbie Ponchner 
 
La Nación - San José de Costa Rica - 27 de septiembre de 2001.- "Si estudiamos para ser ingenieros, médicos, abogados, administradores, arquitectos... ¿Cómo no prepararse para ser padres?", se cuestiona Fernando Corominas.
Este padre y abuelo madrileño trabajó durante años como ingeniero naval. No obstante, los últimos 25 años de su vida los ha dedicado a la institución de la familia.
Gracias a su gran experiencia en el ámbito de la educación, fue uno de los expositores invitados al "Congreso Hispanoamericano, hacia una educación más humana", realizado la semana pasada en nuestro país.
Fernando Corominas es presidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación, presidente de la Asociación Panamericana de Estudios Sociales y presidente Honorario del Instituto de Estudios de la Familia.
En su aventura de la enseñanza de la educación ha recorrido continentes con un mensaje claro: la forma de tener una mejor sociedad es educando a los niños con los valores familiares.
Y esos valores sólo se pueden enseñar en la casa, no es responsabilidad de la escuela, es una tarea de los padres.
En esta tarea ha escrito libros como Educar hoy, uno de los más leídos de la colección de 77 títulos de Hacer Familia, una organización que él dirige.
Además de libros, Hacer familia ofrece videos, material de apoyo y una maestría de la Escuela de Familias.
"Nuestra idea es formar formadores para que en cada localidad exista una escuela que brinde apoyo y le enseñe a los padres a enseñar", dice. En su vida personal cree que ha hecho un buen trabajo. Junto a su esposa ha creado una familia de 4 hijos y 14 nietos. Nada mal para un maestro en la educación de la familia.
Si desea más información sobre el pensamiento de Corominas, puede entrar a la página de Hacer Familia: www.hacerfamilia.com


En Uruguay, el representante del Instituto Europeo de Estudios de la Educación es el Ing. Álvaro Fernández, editor de Vivir en Familia. Por mayor información acerca de cursos de formación para padres, comunicarse a los teléfonos 7088109 - 099161358, o a la casilla de correo ferola@adinet.com.uy.


FAMILIA Y TRABAJO
 
F. Javier Garisoain
 
La conciliación del trabajo de los cabezas de familia para que sirva a la familia y no la destruya
 
En el siglo pasado (XX) -quizás porque los hombres estábamos demasiado entretenidos en las cosas de la guerra- hicimos el fenomenal descubrimiento de que las mujeres también están capacitadas biológicamente para conducir autobuses, sacar muelas, o vender pisos. Desde entonces tenemos entre manos un debate insoluble que gira en torno al ajetreo que la vida moderna impone a la pobre y estresada mujer moderna. Últimamente se han oído algunas voces sensatas procedentes de un autoproclamado "nuevo feminismo". Son gente razonable, mujeres valientes, que se ha parado a pensar y han llegado a una conclusión: que no puede ser bueno un estado de cosas que te obliga a elegir entre tu familia y tu vida laboral. Se lamentan, por ejemplo, de la masculinización del modelo femenino, o de cómo hemos construido un sistema que menosprecia al ama de casa marujizándola. Pero me extraña que ni por este lado ni por otros se llegue a explicar de forma satisfactoria la importancia real de eso que hemos llamado "célula básica de la sociedad".
Los sesudos ideólogos modernos dicen que el problema está en compaginar el trabajo con la familia. Y por eso tratan de hacer equilibrios entre tres conceptos diferentes como si fueran tres peligrosas antorchas de malabarista: el ámbito laboral del hombre, el ámbito laboral de la mujer y el ámbito familiar de ambos. Este esquema, basado en el individualismo más atroz, provoca por simple exclusión cronológica que el ámbito familiar acabe identificando con el tiempo libre y reducido a su mínima expresión. Al final es como si el trabajo remunerado fuera exclusivamente cosa de solteros, o como si la gente hubiera de casarse sólo por pasar acompañado el tiempo de ocio. Con este esquema no me extraña que haya quien promueva la equiparación del matrimonio a cualquier tipo de asociación.
Pero gracias a Dios la realidad de las familias felices, -que las hay-, supera con creces las paranoicas ficciones teóricas de los familicidas. Las familias que funcionan son aquellas en las que, de alguna forma, la disgregación es superada por la unión. Estoy pensando en esos matrimonios en los que ambos cónyuges empujan en la misma dirección porque ambos saben que su familia, aunque no cotice en la bolsa, es una empresa más real que la Wolkswagen o la Coca-cola. Los carniceros, los hosteleros, los relojeros, los médicos, los maestros, los embajadores y hasta los jefes de estado de todo el mundo han sido, son y serán mejores profesionales si, de alguna forma, cuentan codo con codo con el respaldo y la compañía de su cónyuge y sus hijos. Y el hecho de que el titular del negocio sea casi siempre el marido no resta fuerza al argumento. ¿O es que piensa Ud.. que es más digno e importante poner ladrillos que alimentar, vestir y cuidar a quien pone ladrillos y a los hijos de quien pone ladrillos?
La tarea pendiente de la familia postmoderna consiste en redescubrir la complementariedad de los sexos. Se trata, sencillamente, de fijarse en la realidad evidente de las familias que funcionan. Es preciso reconstruir el puzzle y unir todas sus piezas en la vida familiar, en el tiempo libre y, también, en la vida laboral y económica. Porque si marido y mujer son "una sola carne", ¿cómo no van a ser una sola cartera?
Los luminosos tiempos oscurecidos de la Europa cristiana habían resuelto el problema con fórmulas que hoy nos podrían servir si acertamos a descubrir su espíritu. Aquellos antiguos matrimonios "arreglados" por nuestros abuelos perdían romanticismo (y emoción) porque sobreponían la razón al sentimiento. Pero al menos entendían juiciosamente que cada familia es, entre otras cosas, una unidad económica, que el trabajo no es cosa de hombres, ni cosa de mujeres, sino cosa de toda la familia. Por eso pienso, confiado en aquella sabiduría que nos ha hecho ser lo que somos, que familia que trabaja unida, permanece unida. Como la que reza.
 
Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 49 - http://www.ctv.es/USERS/mmori/arbi-d49.htm
 

 
LA FAMILIA NORMAL DE SHERE HITE
Desde que en 1976 Shere Hite descubrió un filón editorial con el Informe Hite sobre la sexualidad femenina, ha ido sacando periódicamente “informes” con un afán reproductivo incontrolado.

Ignacio Aréchaga

Aceprensa, 31/10/2001.- Tras la sexualidad femenina vino la masculina; luego una etapa de títulos sobre las mujeres, hasta agotar el género femenino con Women with Women; más tarde, quizá para cultivar su autoestima, informó sobre sí misma en The Hite Report on Hite; para reanimar las ventas, recurrió al viejo truco de los detergentes –¡es nuevo!– con The New Hite Report; y su última fatiga publicada tiene que ver con Sexo y negocios. Mientras prepara el próximo (supongo que podrá ser algo así como Sexo en el supermercado), escribe artículos periodísticos en los que ejerce su magisterio sexológico.
Pero no hay que creer que solo piensa en el sexo: últimamente le ha dado por escribir de la familia, como atestiguan sus recientes artículos en El País semanal. Su tesis es clara desde el principio: “Toda familia es una familia normal, al margen de que sea monoparental, tenga dos hijos o no tenga ninguno. Una familia puede estar formada por cualquier combinación de personas heterosexuales u homosexuales, que compartan su vida de manera íntima (no necesariamente sexual)”. Una definición en la que entra tanto la familia Trapp como la tripulación de un submarino.
Pero, al margen de su metodología, su idea central en este artículo es que no hay por qué pensar que el ideal es la familia nuclear, como si las familias monoparentales arrastraran alguna deficiencia. No es que Hite pretenda salir en defensa de las mujeres que, por razones ajenas a su voluntad, sufren esa situación. Más bien se trata de defender el derecho de la mujer a optar por ese tipo de familia.
Bajo el título de “El mito de la institución nuclear”, Shere Hite nos advierte: “Hoy en día, la idea de gran parte de los medios de comunicación es que la familia con padre y madre es mejor para los niños, pero es una opinión sin fundamento real”. Cabría alegar que esa “opinión” estaba bien arraigada en el mundo incluso antes de que existieran los medios de comunicación, hasta el punto de haber sido consagrada por la costumbre, el derecho y la organización social de pueblos de todas las culturas. Así que esperamos con ansiedad las razones que aducirá Hite para destruir el “mito”. Venga la ciencia a quitarnos la venda.
“Los datos muestran –sigue diciendo– que las familias monoparentales tienen efectos beneficiosos para la mayoría de los niños que pertenecen a una de ellas”. ¿Qué datos? Los datos, estúpido, ¿es que hace falta citarlos? Curiosamente, en el párrafo anterior había dicho que “existen muy pocas estadísticas sobre las repercusiones de este tipo de hogares en los niños”.
Aunque Shere Hite prefiera ignorarlos, sí hay algunos datos al respecto. Por ejemplo, un reciente estudio sobre Los indicadores sociales de la OCDE (OCDE, 2001) dice a propósito de las familias monoparentales: “En casi todos los países, las familias monoparentales (de las que 9 de cada 10 están a cargo de la madre) están ampliamente sobrerrepresentadas entre la población pobre” (las familias en que la renta es inferior al 50% de la renta media). En EE.UU., la tasa de pobreza de los hogares a cargo de la madre sola es del 42%, frente al 8% en los hogares encabezados por padre y madre casados (The Economist, 25-VIII-2001). Lo raro sería lo contrario, ya que un padre solo dispone de la mitad de tiempo que las familias nucleares para ganar dinero y atender a sus hijos. Y aunque la seguridad material no baste para educar bien a los hijos, da la impresión de que suele ser mejor que su contrario.
Pero ahora Hite pasa al contraataque: “[criarse en una familia monoparental] es más positivo que crecer en una atmósfera envenenada por la desigualdad de sexos”. Vaya, por fin Shere Hite ha encontrado una familia anormal: la familia nuclear, donde la reacción entre marido y mujer crea una atmósfera letal para los hijos. Quizá por eso los niños dan saltos de alegría cuando sus padres se divorcian. Hite concede que “esto no significa que no sea posible reformar la familia con padre y madre para que proporcione un entorno pacífico a los hijos”. El manual de instrucciones para la reforma puede encontrarse en The Hite Report on the Family (1994).
Puestos a reformar, no nos extrañaría que próximamente Shere Hite descubriera que educar a los hijos con sus padres biológicos es una idea anticuada y sin fundamento real. Después de todo, hay familias adoptivas que son muy beneficiosas para los niños que pertenecen a ellas. Los datos muestran que son incluso preferibles. Es más positivo que crecer en una atmósfera envenenada por padres autoritarios y madres posesivas, que consideran al hijo como una propiedad. Ya es hora de acabar con el mito de la familia con raíces biológicas.
 

 
MATRIMONIO LLEGA A LOS ALTARES
 
"Vivieron lo ordinario de manera extraordinaria", dice el Papa sobre esposos beatos
 
VATICANO, 22/10/01 (ACI).- Este domingo el Papa Juan Pablo II elevó a los altares a un matrimonio, Luigi y María Beltrame Quattrochi, quienes con más de 50 años de matrimonio supieron vivir "una vida ordinaria de manera extraordinaria".
Luigi (1880-1951) y María (1884-1965), originarios de Roma, estuvieron casados durante cincuenta años y tuvieron cuatro hijos, tres de los cuales viven todavía y participaron en la ceremonia celebrada en la Basílica de San Pedro.
Dos de ellos, Filippo y Cesare, se encontraban entre los sacerdotes que concelebraron la Misa de beatificación con el Papa. La tercera, Enrichetta, se sentaba entre los peregrinos que llenaron hasta los topes el templo más grande de la cristiandad.
"Entre las alegrías y las preocupaciones de una familia normal -afirmó el Papa- supieron realizar una existencia extraordinariamente rica de espiritualidad. En el centro, la eucaristía diaria, a la que se añadía la devoción filial a la Virgen María, invocada con el Rosario recitado todas las noches, y la referencia a sabios consejos espirituales".
"Estos esposos vivieron a la luz del Evangelio y con gran intensidad humana el amor conyugal y el servicio a la vida", añadió el Santo Padre.
"Asumieron con plena responsabilidad la tarea de colaborar con Dios en la procreación, dedicándose generosamente a los hijos para educarles, guiarles, orientales, en el descubrimiento de su designio de amor", agregó.
"La familia, de hecho -afirmó el Papa-, anuncia el Evangelio de la esperanza con su misma constitución, pues se funda sobre la recíproca confianza y sobre la fe en la Providencia. La familia anuncia la esperanza, pues es el lugar en el que brota y crece la vida, en el ejercicio generoso y responsable de la paternidad y de la maternidad".
"Una auténtica familia, fundada en el matrimonio, es en sí misma una "buena noticia" para el mundo", concluyó.
 
(ELIGIENDO LA VIDA - José Murri)
 

 
LA MEJOR OCUPACIÓN

Hace unos meses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la que cual conocía bastante bien, se me acercó. Emily estaba histérica y muy indignada.
-¿Sabes lo que tú y yo somos?- me preguntó.
Antes de que yo pudiera darle una respuesta, la cual, en verdad, no sabía yo cuál era, ella me empezó a contar la razón por la cual me  hizo esa pregunta. Parece que ella recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito del condado. Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo que responder. Al percatarse de esto la oficial que tomaba los datos le dijo:
-A lo que me refiero, -explicó la oficial-, es a sí trabaja Ud. o es simplemente una ...?-
-¡Claro que tengo un trabajo!- le contestó Emily. -Soy una mamá-.
A lo que la oficial respondió:
-No ponemos mamá como opción, -explicó la oficial-. -Vamos a ponerle ama de casa-, fue la respuesta enfática de la oficial.
Había yo olvidado por completo la historia, hasta que un día a mí me pasó exactamente lo mismo, sólo que esta vez, en la oficina del ayuntamiento. La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura, y tenía un título muy despampanante que decía "Interrogadora Oficial".
-¿Cuál es su ocupación?- me preguntó ella.
-¿Qué me hizo contestarle esto? No lo sé. Las palabras simplemente salieron de mi boca.
-Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas-.
La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire, y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente, haciendo énfasis en las palabras más importantes. Luego, observé asombrada como mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial.
-Me permite preguntarle -dijo la funcionaria, con un aire de interés- qué es exactamente lo que hace Ud.. en este campo de investigación?-
Con una voz muy calmada y pausada, me escuché contestarle:
-Tengo un programa continuo de investigación (qué madre no lo tiene) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera). Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas). Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, como 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo, y las remuneraciones más que solamente económicas, también están ligadas al área de la satisfacción personal.-
Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria, mientras completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.
Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas del laboratorio, de 13, 7, y 3 años de edad. Arriba podía yo escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización.
Me sentí triunfante! Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo "una madre más".
La maternidad...que carrera más gloriosa. Especialmente cuando tiene un título en la puerta.
 
(Enviado por Liliana Mónica Manzoni)
 

 
EL TAZÓN DE MADERA

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel. El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo". Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor.
Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera. De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le pregunto dulcemente: "¿Qué estas haciendo?" Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos." Sonrió y siguió con su tarea. Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitaran esa actitud por el resto de sus vidas.
Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de sus hijos. Seamos constructores sabios y modelos a seguir.
Independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo. La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca como los hiciste sentir.
 
(Enviado por el Comité Independiente Anti-Sida)
 

DEFENSA DE LA VIDA

 
UN MENSAJE QUE ESTÁ EN LA VIDA Y ES LA VIDA
 
Jérôme Lejeune
 
Este texto fue escrito por Jérôme Lejeune en 1973. Resume toda la fuerza de certeza científica de uno de los padres de la genética moderna, gran médico y gran científico, descubridor de numerosas enfermedades de origen genético, de las que la trisomia es la más conocida.
 
«La genética moderna se resume en un credo elemental que es éste: en el principio hay un mensaje, este mensaje está en la vida y este mensaje es la vida. Este credo, verdadera paráfrasis del inicio de un viejo libro que todos ustedes conocen bien, es también el credo del médico genetista más materialista que pueda existir. ¿Por qué? Porque sabemos con certeza que toda la información que definirá a un individuo, que le dictará no sólo su desarrollo, sino también su conducta ulterior, sabemos que todas esas características están escritas en la primera célula. Y lo sabemos con una certeza que va más allá de toda duda razonable, porque si esta información no estuviera ya completa desde el principio, no podría tener lugar; porque ningún tipo de información entra en un huevo después de su fecundación. (...).
Pero habrá quien diga que, al principio del todo, dos o tres días después de la fecundación, sólo hay un pequeño amasijo de células. ¡Qué digo! Al principio se trata de una sola célula, la que proviene de la unión del óvulo y del espermatozoide. Ciertamente, las células se multiplican activamente, pero esa pequeña mora que anida en la pared del útero ¿es ya diferente de la de su madre? Claro que sí, ya tiene su propia individualidad y, lo que es a duras penas creíble, ya es capaz de dar órdenes al organismo de su madre.
Este minúsculo embrión, al sexto o séptimo día, con tan sólo un milímetro y medio de tamaño, toma inmediatamente el mando de las operaciones. Es él, y sólo él, quien detiene la menstruación de la madre, produciendo una nueva sustancia que obliga al cuerpo amarillo del ovario a ponerse en marcha.
Tan pequeñito como es, es él quien, por una orden química, fuerza a su madre a conservar su protección. Ya hace de ella lo que quiere ¡y Dios sabe que no se privará de ello en los años siguientes!
A los quince días del primer retraso en la regla, es decir a la edad real de un mes, ya que la fecundación tuvo lugar quince días antes, el ser humano mide cuatro milímetros y medio. Su minúsculo corazón late desde hace ya una semana, sus brazos, sus piernas, su cabeza, su cerebro, ya están formándose.
A los sesenta días, es decir a la edad de dos meses, cuando el retraso de la regla es de mes y medio, mide, desde la cabeza hasta el trasero, unos tres centímetros. Cabría, recogido sobre sí mismo, en una cáscara de nuez. Sería invisible en el interior de un puño cerrado, y ese puño lo aplastaría sin querer, sin que nos diéramos cuenta: pero, extiendan la mano, está casi terminado, manos, pies, cabeza, órganos, cerebro... todo está en su sitio y ya no hará sino crecer. Miren desde más cerca, podrán hasta leer las líneas de su palma y decirle la buenaventura. Miren desde más cerca aún, con un microscopio corriente, y podrán descifrar sus huellas digitales. Ya tiene todo lo necesario para poder hacer su carné de identidad. (...).
El increíble Pulgarcito, el hombre más pequeño que un pulgar, existe de verdad; no se trata del Pulgarcito del cuento, sino del que hemos sido cada uno de nosotros.
Pero dirán que hasta los cinco o seis meses su cerebro no está del todo terminado. ¡Pero no, no!, en realidad, el cerebro sólo estará completamente en su sitio en el momento del nacimiento; y sus innumerables conexiones no estarán completamente establecidas hasta que no cumpla los seis o siete años; y su maquinaria química y eléctrica no estará completamente rodada hasta los catorce o quince.
¿Pero a nuestro Pulgarcito de dos meses ya le funciona el sistema nervioso? Claro que sí, si su labio superior se roza con un cabello, mueve los brazos, el cuerpo y la cabeza en un movimiento de huida. (...).
A los cuatro meses se mueve tanto que su madre percibe sus movimientos. Gracias a la casi total ingravidez de su cápsula cosmonauta, da muchas volteretas, actividad para la que necesitará años antes de volver a realizarla al aire libre.
A los cinco meses, coge con firmeza el minúsculo bastón que le ponemos en las manos y se chupa el dedo esperando su entrega. (...).
Entonces, ¿para qué discutir? ¿Por qué cuestionarse si estos hombrecitos existen de verdad? ¿Por qué racionalizar y fingir creer, como si uno fuese un bacteriólogo ilustre, que el sistema nervioso no existe antes de los cinco meses? Cada día, la Ciencia nos descubre un poco más las maravillas de la vida oculta, de ese mundo bullicioso de la vida de los hombres minúsculos, aún más asombroso que los cuentos para niños. Porque los cuentos se inventaron partiendo de una historia verdadera; y si las aventuras de Pulgarcito han encantado a la infancia, es porque todos los niños, todos los adultos que somos ahora, fuimos un día un Pulgarcito en el seno de nuestras madres».
 
Clara Lejeune, Dr. Lejeune. El amor a la vida, Ed. Palabra, Madrid 1999, pp. 47-50
 
 

 
Se encontró un tipo de virus "autóctono" en Argentina, Bolivia y Uruguay
 
NUEVA CEPA VIH COMPLICA HALLAZGO DE UNA VACUNA
 
Margarita Serra asegura que no se modifica el método de detección y tratamiento. Uno de los científicos que descubrió la cepa dijo que habrá que rever las vacunas
 
Soledad Acuña y Claudio Rappalini
El Observador, 30/10/2001.- Expertos médicos descubrieron que en Argentina, Bolivia y Uruguay apareció un nuevo tipo del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) compuesto por la combinación de dos cepas, lo cual aleja dramáticamente la posibilidad de que se encuentre para él alguna vacuna. "La posibilidad de lograr vacunas contra cepas recombinantes está muy, muy lejana", dijo a El Observador la directora del Programa Nacional de Sida del Ministerio de Salud Pública (MSP), Margarita Serra.
Citando a la revista científica Aids, de la Sociedad Internacional de Sida, el diario argentino Clarín informó ayer de la aparición de una nueva cepa "autóctona".
El diario dijo que los expertos no se explican por qué apareció este nuevo virus, en tanto que el investigador Horacio Salomón indicó que no se sabe si la nueva cepa se reproduce de manera más rápida. Salomón, uno de los científicos que realizó el descubrimiento, afirmó que las vacunas preventivas y los kits de diagnóstico que se elaboran en el Hemisferio Norte podrían no funcionar.
Sin embargo, Serra sostuvo que la población no debe alarmarse ya que esta cepa se puede tratar y detectar con los mismos mecanismos que actualmente se aplican en el país.
Agregó que, según un estudio realizado en 1999, en Uruguay solamente se detectaron cinco casos del nuevo tipo.
Serra explicó que hay dos virus del sida, el VIH 1 y el VIH 2. El VIH 1 es el que prácticamente está en todo el hemisferio occidental y tiene diferentes cepas, las cuales "son muy importantes para la elaboración de las vacunas futuras".
El virus de diferentes cepas "se diagnostica igual, se trata igual y se previene igual", pero la importancia de la identificación de la cepa está centrada en la posibilidad de hallar una vacuna.
Serra dijo que desde 1998 el Programa de Sida y el laboratorio central del MSP forman parte de un equipo internacional que estudia en toda América las cepas del VIH 1, que es el existente en la región.
Manifestó que el 90% de la población con VIH en Uruguay tiene la cepa B.
"Lo que es novedoso y también inquietante es que en 2000, en el estudio que estamos haciendo con el Laboratorio de Medicina Tropical de Perú e investigadores de Estados Unidos, se descubrió la formación de recombinantes. Se unió la cepa B con la F y solamente esos recombinantes se encontraron en Argentina, Bolivia y Uruguay", señaló. Serra consideró que lo que preocupa es que "para las cepas recombinantes no hay absolutamente ninguna vacuna, ni pensada para el futuro".
Aseguró que el kit que se utiliza en Uruguay para detectar el virus y los medicamentos para tratar la enfermedad tienen el mismo efecto.
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