Revista Virtual de la
Asociación
Vivir en Familia

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Montevideo - Uruguay 


"Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso.
El Concilio Vaticano II lo define, junto con el infanticidio, como « crímenes nefandos »."
Juan Pablo II 

CONTENIDO


Edición Especial - Aborto
 
 
Esta es la mano del niño Samuel Alexander Armas, de 21 semanas de vida, aferrándose al dedo del Dr. Joseph Bruner, de la Universidad de Vanderbilt (Nashville, Tennessee), que lo operó de espina bífida en el vientre de su madre en 1999. A los padres de Samuel -Alex y Julie-, les dieron a elegir entre un aborto o un hijo seriamente discapacitado; pero decidieron arriesgaron, sometiendo a Samuel a la novedosa cirujía desarrollada por el equipo médico liderado por el Dr. Bruner. La operación fue todo un éxito, Samuel nació normalmente y continúa su crecimiento en el entorno familiar. 
 

REFLEXIÓN PRELIMINAR

 
AMÉRICA LATINA ESTÁ AMENAZADA
 
Alfonso López Trujillo (*)
 
¿Qué ha ocurrido para que en casi sólo treinta años lo que antes avergonzaba a los parlamentos como un crimen cobarde, el ensañarse con los más débiles e inocentes, hoy se exhiba como un derecho? ¡El delito se convierte en un derecho! (cf. EV 4). La eliminación de los más débiles aparece como ejercicio noble de la libertad, como una "conquista" de la civilización, sobre todo de las mujeres. ¡Todo esto se esconde, habilidosamente, en la fórmula del "pro-choice"!
Es una ideología de la muerte que no sólo se "tolera", sino que se impone, se exporta y se transmuta en un "lenguaje imperial" que todo lo arrasa.
América Latina está amenazada. Hay una "conjura" contra la vida; una "conspiración" en curso. Y las manipulaciones son evidentes. Algunos gobernantes son vencidos, no convencidos, por las amenazas y las restricciones. Por desgracia, hay un positivismo, un pragmatismo, una información superficial, que nos pone en los antípodas de lo que era para Platón el ideal de la democracia. Es decir, el gobierno de los pueblos no se pone en las manos de los filósfos (o de los sabios), sino de quienes se mueven en el pragmatismo de fáciles obediencias ante el poder del dinero. Impera una visión inmediatista y el temor a perder el favor de los poderosos.
 
(*) El Cardenal Alfonso López Trujillo, es Presidente del Pontificio Consejo para la Familia. La cita -verdaderamente profética- fue extractada del libro "Familia, vida y nueva evangelización"; Capítulo: Tensión entre la Cultura de la Vida y la Cultura de la Muerte en la Evangelium Vitae - Conferencia en el V Congreso de Teología de la Reconciliación, Lima, 27-28 de octubre de 1995; págs. 228 - 229; Editorial Verbo Divino; 2000).
 

EDITORIAL

 
ESQUIZOFRENIA LEGISLATIVA, GALILEO Y OTRAS YERBAS...
 
Con motivo del debate sobre la Ley de Reproducción Asistida presentada por el Senador Alberto Cid, se planteó en la Cámara de Senadores un problema fundamental: ¿cuándo comienza la vida? A esto, la ciencia ha respondido en forma contundente –incluso recientemente en la prestigiosa revista Nature (418, 14-15, 4 de Julio de 2002)- que la vida comienza en el momento de la concepción. Algunos legisladores –los más “liberales” o “progresistas”, con el Senador Alberto Cid a la cabeza-, sostienen sin embargo, que la vida comienza el día catorce (14) después de la concepción, cuando el embrión anida en el útero materno. Por tanto, el debate sobre el inicio de la vida humana, está en la Cámara Alta, entre el día 0 y el día 14. Y si, como manifestaron públicamente algunos legisladores, hay persona –a más tardar- a partir del día 14, los derechos humanos se deben respetar –a más tardar-, desde el día 14. Con lo cual, el día 15, el día 30, el día 60 y el día 90 posterior a la concepción, estamos frente a una persona cuyos derechos, hay que respetar. Por otra parte, independientemente de cuanto parlamenten los parlamentarios, nuestra Constitución -no el Magisterio de la Iglesia ni el Papa- establece que la vida debe ser protegida desde el momento de la concepción.
Sin embargo, hay legisladores de la Cámara Baja que dicen que no debe considerarse delito matar a esa persona en ciertas circunstancias. A veces, dicen, es lícito destruir la vida de ese niño o niña por nacer en el vientre de su madre, a los 90 días de concebido/a. Al parecer, para algunos la madre tendría más derecho a vivir que el hijo o la hija. En ocasiones se contradicen y afirman que en realidad, hasta los 90 días no hay persona, que sólo habría una "cosa", o bien que esa "cosa" sería parte del cuerpo de la madre. No explican cómo esa "cosa" se transforma en persona, ni como una parte del cuerpo de la madre termina convertida en un ser humano, y no explican cómo participa el padre en este proceso. Pero lo más grave, es que mientras la Cámara Alta considera que hay vida desde el día 14, la Cámara Baja considera que hay vida desde el día 90, en una suerte de esquizofrenia legislativa donde unas leyes van en un sentido y otras van en sentido opuesto. Nos preguntamos por cierto, que pasará con el Proyecto de Ley de Reproducción Asistida, con posterioridad al pronunciamiento de Diputados sobre el momento en el que comienza la vida; pues se aprueba el proyecto de ley que dice que esta empieza en el día 90, se podría dar por terminado el debate entre el día 0 y el día 14 y estarían abiertas las puertas a la fecundación "in vitro" sin restricciones.
Se aduce, para justificar esta barbarie, que mueren entre 1 y 7 madres por año como consecuencia del aborto provocado. Que esto es terrible, nadie lo duda. Pero mil veces más terrible, es la muerte por aborto provocado de 7.000 hijas por año, más 7.000 hijos por año, más las 14.000 madres que después de abortar, quedan afectadas psíquica y/o físicamente, ya que realizarse un aborto no equivale a sacarse una muela. Los niños y niñas muertos por aborto, no son 7, ni 70, ni 700, sino 14.000. Y tienen apenas 26 meses menos que el niño que fue muerto a golpes por su padre, porque lo molestaba con sus llantos. Pero claro, cuando esto pasa, al padre lo llaman –con toda razón- asesino; mientras que cuando se trata del aborto, al homicidio lo llaman –sin razón alguna- interrupción del embarazo. Se argumenta que la madre es libre de decidir sobre su propio cuerpo. Y esto es MENTIRA, porque abortar un hijo no es decidir sobre el propio cuerpo, sino decidir sobre un cuerpo ajeno, único, individual e indisponible, porque nadie tiene más derechos que nadie en este bendito país. Y quien no crea que madre e hijo/a son dos personas distintas, que le haga una prueba de ADN a ambos/as.
¿Quien tiene más derechos, la mujer-madre o la mujer-hija? Ninguna tiene más derecho a la vida que la otra. Ambas deben ser cuidadas por los médicos, protegidas por las leyes y amparadas por la sociedad.  Aquí está lo grave del caso: hasta ahora, Uruguay se ha caracterizado precisamente, por ser un país democrático donde todos somos iguales ante la ley, donde no hay ciudadanos de primera y segunda categoría, donde no hay castas. Aquí, niñas por nacer y niños nacidos, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, sanos y enfermos, obreros y profesionales, descendientes de tanos, de vascos, de judíos y de gallegos..., todos, todos, todos hasta hora –y de acuerdo con el ordenamiento jurídico que nos hemos dado-, somos personas libres cuyos derechos fundamentales deben ser protegidos desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Hasta ahora, digo, porque hay quienes -impunemente- quieren lograr que las mayorías parlamentarias voten una ley que, de ser aprobada, excluirá de la protección de nuestro sistema jurídico, a miles y miles de niños y niñas por nacer, ya que sus madres podrán disponer de ellos como mejor les parezca. Como consecuencia, aquella vieja aspiración que todos tuvimos algún día -“Por un Uruguay sin exclusiones”-, será papel mojado. Y no porque algunos nos lo impongan por la fuerza, sino porque nosotros lo decidimos...
Cuidado, señores legisladores. Que no se repita la historia de Galileo -que no fue llevado a la hoguera como dicen algunos, sino reducido a prisión domiciliaria en un bello palacete donde continuó sus estudios y donde murió de viejo como un buen cristiano-. Aquel gran científico fue juzgado erróneamente por ciertos clérigos, por la sencilla razón de que no era evidente -no habían pruebas suficientes- que la Tierra giraba alrededor del Sol. Más tarde, cuando se descubrió la verdad -las pruebas definitivas se tuvieron un siglo después-, se demostró también el error y aquellos clérigos fueron tachados de "oscurantistas". Hoy, algunos legisladores, abogados y hasta científicos, niegan la evidencia -abundante- de que la vida comienza en el momento de la concepción, porque lo evidente -dicen- es que alguien tiene vida cuando salió del vientre de su madre. Y juzgan "necesario" aprobar una ley que legitime o despenalice el aborto. No se dignan siquiera a considerar la aplicación del principio "in dubio, pro reo", "in dubio, pro operario", al embrión: "in dubio, pro nasciturus". ¿Cómo quedarán los legisladores de hoy, si mañana se sigue reuniendo evidencia probatoria de que la vida comienza en el momento de la concepción? ¿Se les tachará de oscurantistas por haber aprobado una ley que daba licencia para matar lo que se sabe que es vida humana? No se puede negar que la aplicación de tal calificativo, sería un acto de gran justicia.
Como si esto fuera poco, cada vez que se habla del aborto, sale algún o alguna proabortista diciendo que "defiende la vida", al tiempo que acusa de hipócritas a quienes nos oponemos a este tipo de homicidio. Por nuestra parte, nos preguntamos como se debería calificar la actitud del Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Gervasio Guillot. Este alto magistrado, cuando recientemente fue al Paraninfo de la Universidad a hablar sobre el aborto, dijo que lo hacía a título personal y no en nombre de la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, en febrero del corriente, declaró a El Observador que aún conociendo la localización de varias clínicas abortistas, no las denunciaba porque no era su trabajo. ¿Acaso no podría denunciarlas "a título personal", como simple ciudadano? Esta misma pregunta se la acercamos a la Dra. Mariana Blengio, moderadora del Panel en la reunión del Paraninfo, quien por cierto, no trasladó la pregunta al Dr. Guillot. Actitudes como las del Presidente de la Suprema Corte son, por encima de diferencias ideológicas, desedificantes para la ciudadanía. Piénsese en un joven que va por la calle y ve asaltar a una anciana... ¿debe mirar para otro lado "porque no es su trabajo" detener al ladrón? 
Estamos atravesando la peor crisis económica de nuestra historia... ¡No permitamos, orientales, que Uruguay entre también en la peor crisis de valores éticos de su historia...! ¡Nuestra patria, nuestro querido paisito, nunca debe dejar de ser –bajo ninguna circunstancia- AQUELLA TIERRA DONDE NAIDE ES MÁS QUE NAIDES!
 
AVE FAMILIA
 

DEFENSA DE LA VIDA 

 
OFENSIVA ABORTISTA SOBRE AMÉRICA LATINA
 
El Grupo Parlamentario Interamericano sobre Población y Desarrollo, de la IPPF (International Planned Parenthood Federation), la multinacional del aborto, se reunió en Quito entre el 16 y el 18 de octubre. Paralelamente a este encuentro se desarrolló la Primera Conferencia del Consorcio Latinoamericano sobre Anticoncepción de Emergencia.
Las conclusiones se basaron en las afirmaciones sin sustento estadístico serio de la cultura de la muerte, como que América Latina es la región con más embarazo adolescente no deseado y cada año hay 600.000 embarazos a causa de violaciones. De ahí que los asistentes se comprometieron a promover leyes nacionales sobre derechos sexuales y reproductivos, que incluyan los métodos abortivos de anticoncepción de emergencia, es decir el legalizar el aborto, también para las adolescentes, sin intervención de sus padres.
En varias sesiones, dice la información oficial, “los parlamentarios de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Paraguay, reconocieron que las iglesias, especialmente la católica, ha restringido su libertad legislativa, por sus cuestiones ‘valorativas’; por eso, afirmaron, hay un retroceso en el conjunto de las políticas sociales en la región y un fortalecimiento de la derecha, así como la reducción de mecanismos y financiamiento para la acción parlamentaria”.
A pesar de esto, continúan los partes de prensa, la parlamentaria Alejandra Sánchez de Lozada, hija del presidente de Bolivia, igual que Severina Pérez, la única parlamentaria indígena asistente, anunciaron una próxima extensión del seguro de embarazo en Bolivia que incluya la anticoncepción de emergencia.
También, se espera nueva legislación en Argentina, con el proyecto de ley sobre derechos reproductivos, ahora estancado; la aprobación del aborto terapéutico y la ley de violencia contra la mujer y la familia. En Paraguay, Ilda Mayereggeri informó que se vive una experiencia piloto sobre la anticoncepción de emergencia y se aprobó un presupuesto de ocho millones de guaraníes para atender los derechos reproductivos; sin embargo, está pendiente la aprobación de normas y leyes que los garanticen. 
En la sesión del Grupo Parlamentario Interamericano, estuvieron los legisladores: Aldo Neri, de Argentina; Oscar Sandoval, Severina Pérez y Alexandra Sánchez de Lozada, por Bolivia; Cecilia Calderón y Anunzziatta Valdez, por Ecuador; Víctor Velarde, Santos Jaimes, Emma Vargas y Marina Porralbes por Perú; Piedad Córdoba por Colombia, así como Daisy Tournée y Jorge Chapper, de Uruguay. Daisy Tournée prometió que en Uruguay, antes de que termine el año se aprobará la despenalización del aborto.
Por su parte, María José Lubertino, de Argentina, y Lidia Casas, de Chile, hablaron sobre las experiencias recientes de prohibición de algunos productos de la anticoncepción de emergencia que están en el mercado. (“Coincidentemente” con estas reuniones, por ejemplo, el 17-10-02, La Nación de Buenos Aires, entre otros diarios de la región, dedicaba parte de su primera página al “Aborto: primera causa de muerte entre las mujeres en edad fértil”).
Recordamos que la regional para el Río de la Plata del Grupo Parlamentario de la IPPF, fue presidida hace diez años, por el Dr. Fernando de la Rúa.
Los encuentros contaron con amplio apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, para cuya dirección ha sido elegida la médica abortista argentina Mirta Roses, de la organización feminista CLADEM, del Centro Legal para Derechos Reproductivos y Políticas Públicas (CRLP) de Nueva York, y las diversas sucursales de la IPPF (BEMFAM de Brasil, APROFA de Chile, Profamilia de Colombia), y otras ONG’s, Population Council, Family Care International, U.S.A; Family Health International, U.S.A; Flora Tristán, Perú; GIRE, México; Human Rights Watch, U.S.A.; ICMER, Chile; IMIFAP, México y Casa de Mujer de Rosario (Argentina).
Se debe tener en cuenta que la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), también participante en las reuniones, adoptó oficialmente “que es derecho humano de la mujer, el derecho al aborto seguro”. 
Téngase en cuenta también que, en nuestros dos últimos boletines, reseñamos los compromisos de las Primeras Damas de los países de América para promover la salud reproductiva, es decir, el aborto, entre los niños y jóvenes, para combatir la pobreza. FIN, 25-10-02
 
NOTICIAS GLOBALES. Año V. Número 413; 62/02. Gacetilla nº 534; Buenos Aires, 25 de Octubre de 2002 
Fuentes: Propias; CIMAC. Por Juan Bacigaluppi 
Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: jcs@arnet.com.ar; http://www.puertovida.com/noticiasglobales
 

NUEVA DIRECTORA DE LA OPS QUIERE LEGALIZACIÓN DE ABORTO EN AMÉRICA LATINA
 
BUENOS AIRES, 22 Oct. 02 (ACI).- En una entrevista concedida al diario La Nación de Buenos Aires, la médica argentina elegida como directora de la Organización Panamericana de la Salud, Mirta Roses, confirmó su activismo abortista y su intención de promover la legalización del aborto en el continente.
Roses fue elegida para dirigir la OPS desde febrero del 2003 y maneja un presupuesto de 125 millones de dólares al año para sus prioridades sanitarias.
En declaraciones a La Nación, Roses se sumó a los abortistas que pretenden validar el procedimiento como un asunto de salud pública.
"En cuestiones de salud pública, si se penaliza se genera clandestinidad y se deja de tener control. Eso genera inequidad. Cuando se habla de aborto se penaliza al individuo, a la mujer que aborta, en lugar de protegerla para que no llegue a eso, y en lugar de analizar cuáles son las causas de esa situación", señaló.
Según la médica, la clandestinidad del aborto, les quita "la oportunidad de tener información para generar mejores políticas de prevención".
"En la OPS somos fanáticos de la prevención, y en cuestiones de aborto lo que lamentablemente vemos es que se llega cuando el daño está hecho", insistió Roses.
No es la primera vez que Roses manifiesta públicamente su abortismo. Antes de su nombramiento, la médica declaró a la prensa que "uno de los problemas más serios que nosotros vemos con la penalización de ciertas acciones como el aborto y el consumo de drogas es el hecho de que incorpora un concepto de criminalidad que hace que muchas de las prácticas pasen a la clandestinidad, a un mundo subterráneo donde no existen regulaciones".
Roses arguyó que para ella, "las mujeres tienen derecho a tener control sobre su propio cuerpo y sobre sus decisiones" en materia de aborto.
 
(Enviado por el Lic. Eduardo Cattaneo - Escuela Virtual para Padres - evpp-baja@eListas.net) 
 

 
ABORTO: LA LEY LO DESPENALIZA SI HAY UN AVAL DE LA MUJER
 
Diputados se alista para un debate que traspasa las fronteras partidarias - El articulado fue aprobado ayer por la comisión de Salud Pública, en votación dividida, tras largos meses de debate
 
El País, Miércoles 23 de Octubre de 2002.- Las fronteras políticas de los partidos —que en muchas ocasiones suponen rígidos límites de pensamiento— han sido rebasadas por un proyecto de ley aprobado ayer por la comisión de Salud Pública de la Cámara de Representantes que despenaliza el aborto con el consentimiento de la mujer, aunque sea menor de edad, para lo cual bastará que esgrima razones económicas, sociales o simplemente de voluntad.
El proyecto de ley, tras una batalla de meses en la comisión legislativa, pasará a ser considerado por el plenario de la Cámara en noviembre, donde se espera que el debate insuma varias sesiones del cuerpo parlamentario, adelantaron a El País representantes de varias bancadas.
Con el fin de legislar para “la realidad social uruguaya”, aunque basándose en la legislación de otros países, el proyecto busca atender especialmente a las mujeres que acuden a practicar abortos en clínicas clandestinas y que deben pagar por ello abultadas sumas de dinero. Ayer no más, la diputada frenteamplista Margarita Percovich planteó en la comisión el caso de una funcionaria de la Intendencia de Montevideo, afectada a un Centro Comunal Zonal, que falleció en las últimas horas por un aborto.
En un plazo no superior a diez días, los legisladores deberán presentar dos informes: uno a favor del proyecto, firmado por los legisladores Luis Gallo y Ramón Legnani, del Frente Amplio, y los colorados Gustavo Amen, Daniel Bianchi y Wilmer Trivel; y otro con reservas respecto a la mayoría de las disposiciones, a cargo del nacionalista Raúl Argenzio y el frenteamplista Orlando Gil Solares.
EN MANOS MEDICAS. La iniciativa establece que los abortos deberán ser practicados por un ginecólogo, naturalmente que con consentimiento de la mujer y, en caso de ser menor de edad, con la anuencia de su padre, madre o tutor. Se aclara, además, que el médico que sea llamado a intervenir puede negarse, si tuviera alguna objeción de conciencia.
El médico ginecólogo debe informarle en primer lugar a la mujer sobre los programas oficiales que existen para continuar con su embarazo, los servicios de asistencia del Ministerio y si, luego de ello, la persona persistiera en sus intenciones de interrumpir la gestación, se le pedirá la firma autorizando a practicar la operación, lo cual quedará como garantía para el facultativo.
La ley no establece ninguna disposición relativa a la participación del esposo en la decisión y los trámites de la interrupción voluntaria del embarazo.
Para tomar su decisión, los diputados manejaron diversa legislación comparada de otros países, de donde extrajeron como conclusión, por ejemplo, que en los países de Europa del este prácticamente se trata de un método anticonceptivo porque no había mayores requisitos para el aborto.
En el resto de los países europeos sucede lo mismo que en Estados Unidos, donde hay estados que tienen una legislación de esta naturaleza y otros no.
“Esta ley esta hecha pensando en la realidad uruguaya y no en otros países”, aclaró el diputado colorado Gustavo Amén, que se colocó en una posición favorable a la ley.
Los legisladores que se opusieron en la comisión a aprobar este proyecto de ley sostuvieron que la opinión de la madre tiene “un límite” y que “no puede decidir por la vida de un ser”, aunque se trate de un embarazo no deseado, apuntó el diputado Argenzio.
“No concibo que una mujer por su sola voluntad pueda decidir no continuar con su embarazo”, sostuvo el legislador de la Correntada Wilsonista.
Tanto él como Gil Solares se consideraron “defensores de la vida” al sostener que “hay vida desde la concepción. El niño tiene derecho a nacer. Es un ser indefenso que no tiene voz, pero tiene el mismo derecho de todos los niños”, alegó.
La ley obligará al Estado a instrumentar un sistema de apoyo y controles en los hospitales públicos para prevención y educación de las mujeres que conforman la categoría de riesgo. “Por este camino tenemos que evitar que la mujer llegue a abortar en situaciones de riesgo”, subrayó Argenzio en la comisión de Salud durante la etapa de votación de los últimos artículos.
Los legisladores que se oponen a la despenalización del aborto se pronunciaron en el sentido de permitir que las mujeres que no deseen los hijos pueden darlos en adopción.
Algunos diputados que no integran la comisión, como los colorados Glenda Rondán y Walter Vener, opuestos a esta ley, participaron de las últimas reuniones de la comisión, lo que confirma el interés que ha despertado el tema en el Parlamento.
“Una mujer no puede decidir después que quedó embarazada si elimina o no la concepción, el ser que gesta. El momento es antes”, dijo el nacionalista Argenzio.
 
SOBRE LOS COMPROMISOS ASUMIDOS POR URUGUAY EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS
 
Carlos Álvarez Cozzi (*)
 
1) En el Derecho Internacional de los tratados, regido por la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados, ratificada y en vigencia para nuestro país, se establece que el texto convencional ratificado por un Estado tiene rango supralegal. A tal punto ello es así que la Convención referida establece en sus arts. 27 y 33 en cuanto a jerarquía e interpretación de los convenios internacionales, que un país no puede dejar de cumplir lo preceptuado por un tratado alegando que su legislación interna sea diversa. Queda el Estado obligado a modificar la legislación interna que sea diversa a lo pactado internacionalmente.
 
2) Esa mayor jerarquía del tratado con respecto a la ley surge claramente también del art. 1 de la Convención Interamericana sobre Normas Generales de Derecho Internacional Privado de 1979, ratificada por nuestro país así como en lo procesal, del art. 524 CGP. El requisito de aprobación parlamentaria de un tratado es una exigencia constitucional para que luego, con la ratificación posterior del Poder Ejecutivo, pueda entrar en vigor, pero que claramente no convierte a la convención en una simple ley sino que por lo que se viene de ver en nuestro Derecho y en otros, la convención internacional tiene rango supralegal. A tal punto ello es así que conforme a la normativa citada sobre Derecho de los Tratados, el Estado que desea desaplicar un convenio internacional no puede hacerlo simplemente derogando la ley que dio aprobación al tratado, ni tampoco se puede derogar un artículo del tratado, sino que debe de, o bien reservar el artículo que desea se le desaplique al momento de la suscripción o de la ratificación del instrumento internacional o denunciar todo el tratado, siempre conforme a lo regulado por el derecho de los tratados y con los plazos de carencia en la desaplicación que el mismo establece en la Convención citada.
 
3) Ahora bien, por el juego de lo establecido en un tratado cuando la Constitución de la República reconoce derechos en los artículos 7 y 72, se puede perfectamente colegir que la protección de la vida desde la concepción no solamente está consagrada por el Pacto de San José de Costa Rica sobre Derechos Humanos, en especial art. 4, aprobado por el Uruguay por Ley 15.737, ratificado y en vigencia, que como venimos de ver ya tiene rango supralegal, sino que por la constitucionalización que la Carta Magna hace de entre otros del derecho a la vida, podemos concluir junto con los Dres. Héctor Gros Espiell y Gonzalo Aguirre Ramírez, que en nuestro Derecho Positivo, la protección de la persona humana desde el momento de la concepción hasta su muerte natural y su dignidad consecuente, no sólo resulta amparada por los tratados internacionales en materia de DDHH sino que incluso éstos derechos han sido reconocidos por la Constitución de la República o constitucionalizados, en tanto derivan de la naturaleza humana o de la forma republicana de gobierno, siendo nuestra Carta Magna de claro corte jusnaturalista. Por lo que, la consecuencia ineludible es que, cualquier proyecto de ley que atentara contra la vida de los "nasciturus" (sea despenalización del aborto, sea reproducción asistida) además de violar los tratados internacionales ratificados por el Uruguay, -que conlleva en forma subsiguiente la responsabilidad internacional del país-, sería además inconstitucional, por lo que, en caso de aprobarse, podría perfectamente entablarse contra él, ante la Suprema Corte de Justicia, demanda de declaración de inconstitucionalidad por la vía de acción.
 
4) El pretendido argumento de que el Pacto de San José de Costa Rica en su art. 4 establece que la protección de la persona humana lo será en general desde el momento de la concepción, lejos de limitar el alcance de la misma, como pretenden los que desean legitimar la violación de la tutela del derecho a la vida, es justamente al revés, lo amplía la propia norma al decir que se protege la vida del concebido en todos los casos desde el momento de la concepción. La expresión "en general" debe de ser tomada en su acepción natural y obvia de "en todos los casos". Tan ello es así que el propio artículo 4 del Pacto, en otro numeral, prohíbe en los países en que la legislación prevea la pena de muerte, la ejecución de la misma sobre una mujer que se encuentre gestando. 
 
(*) El Dr. Carlos Álvarez Cozzi es abogado, especialista en Relaciones Internacionales, docente y miembro de la Comisión de Bioética Médica del Círculo Católico de Obreros del Uruguay.
 

 
EL CORRALITO DE LA MUERTE
 
María del Carmen Barrera (*)
 
Agobiados y desconcertados por el alto índice de desempleo, en constante avance, el aumento de la canasta familiar y la grave crisis económica y social que atraviesa el país, la mayoría de los uruguayos desconocen que en el Parlamento están en curso y próximos a ser tratados (alguno de ellos ya lo está a nivel general), proyectos clara y vergonzosamente atentatorios contra el derecho a la vida y dignidad humana desde sus inicios hasta su ocaso. Nos referimos a los proyectos de fecundación artificial,  aborto y eutanasia.
El proyecto de fecundación artificial (o de “Reproducción Asistida” como así lo denominan) legitima la creación ”artificial” de vidas humanas en laboratorios y la manipulación de las mismas. En efecto, una vez “creados” los embriones (vidas humanas) se procede a un proceso de minuciosa y eugenésica “selección” (o discriminación) entre los más “fuertes” y “sanos” que son transferidos al útero materno. Los demás (“sobrantes”) son congelados a –196º a la espera de que alguien se acuerde de ellos y con enormes posibilidades de sufrir anomalías irreparables. Mediante estas “prácticas” la cosificación del ser humano resulta evidente. La persona se transforma en un objeto, un producto legítimamente manipulable y disponible por terceros que decidirán quién vive y quién es “sobrante”. El ser humano pierde la dignidad de ser la consecuencia natural y lógica de la unión de un hombre y una mujer y de ser concebido en el vientre materno. Hasta llegar al  extremo, en el caso de la fecundación heteróloga (con gametos ajenos a los de la pareja) de crear niños sin padres conocidos. Por otra parte, ¿quién asegura que en la fecundación homóloga (con gametos de la pareja) se utilicen realmente dichos gametos y no otros, y luego lleguen las sorpresas, que ya han ocurrido?. Es conveniente recordar que el porcentaje de “éxito” de estas técnicas es muy bajo y es habitual repetir los procedimientos, con las pérdidas de embriones que ello significa.
Para justificar la fecundación artificial se insiste estratégicamente en el “derecho al hijo” a cualquier costo, como si la fecundidad de un matrimonio dependiera exclusivamente del número de hijos que esta tenga o la maternidad sea una cuestión de cuántos partos haya tenido una mujer. Por supuesto que es legítimo el deseo de un matrimonio a tener descendencia, fruto unitivo de su amor, pero ese deseo y aspiración natural no puede realizarse a cualquier precio y mediante cualquier técnica que elimine y dañe otras vidas. Por un bebé en los brazos ¿a cuántos se deja en el camino (o en el freezer)?¿Cuántos niños entre nosotros necesitan de manera urgente alimento, protección, educación y el afecto que sólo un hogar le pueden brindar para su madurez psico-afectiva? ¿Por qué resulta tan lenta y complicada la adopción?¿Por qué recurrir a la “creación” (y no facilitar la concepción) de vidas humanas artificiales cuando alrededor nuestro rostros tristes nos piden que nos ocupemos de ellos y no los ignoremos? ¿Es un “avance” la tecnología que manipula la vida humana?. Los matrimonios que eligen la adopción son tan padres, tan fecundos y tan (o a veces más )generosos como los otros. La alegría y felicidad de esos hogares, a pesar de las dificultades de cualquier otra familia es real y verdadera. ¿Por qué no encaminar las investigaciones y los recursos de la ciencia y tecnología para eliminar la esterilidad y así los matrimonios puedan concebir naturalmente?
El segundo tema en estudio en el Parlamento, aunque en forma paralela (por razones obvias : eliminación de la vida humana en estado de indefensión) es el aborto (o como algunos prefieren llamar eufemísticamente “interrupción voluntaria de la gravidez”, “poner fin al embarazo”, “derechos reproductivos” y la lista continúa). Resulta sorprendente que en siglo XXI se discuta el derecho a la vida del más débil e inocente. Ningún proyecto que regule la muerte de un ser humano pueden tan siquiera plantearse (es lo mismo matar a una persona el primer día de su existencia  así como a las tres semanas, cinco meses o a los 30 o 70 años). Es realmente penoso y representativo de la profunda decadencia humana de la sociedad, que el Parlamento uruguayo considere el debate sobre la vida de los que están ya concebidos en el seno materno. Muy lejos y olvidados quedan la Constitución y los numerosos Pactos y Convenciones Internacionales sobre derechos humanos y la eliminación de la pena de muerte. Curiosamente, algunos fuertes opositores de la pena de muerte para personas que han cometido delitos gravísimos, y tienen acceso a un defensor, y a un proceso con todas las garantías legales, son partidarios sin embargo de la eliminación arbitraria  de vidas inocentes, sin derecho de defensa alguno y mucho menos de ser oídos. ¿De qué derechos humanos estamos hablando? ¿Por qué y según qué criterios deben respetarse sólo para algunos y sólo en determinadas  situaciones?.
El tercer proyecto en vías de estudio es el de eutanasia. Con cierta lógica podemos incluirla en la trilogía antihumana que considera al ser humano como una cosa, un objeto que si no es “deseado”, “esperado”, o presenta alguna malformación física o psíquica o ya no es “productivo” es lícito eliminarlo y hasta se transforma en un acto “de piedad” .
Los tres proyectos aludidos tienen elementos en común:
1) Se dispone de la vida humana que se encuentra en situación de indefensión y fragilidad.
2) Se busca imponer el criterio de “utilidad” y “eugenésico” reemplazando el de solidaridad y fraternidad. Si una vida no es “sana”, “deseada”, “planificada” o tiene achaques graves de salud, debe legitimarse su eliminación. El ser humano ya no es un fin en sí mismo, sino un instrumento de conveniencia personal.
3) Se plantean con variados eufemismos y como “avances tecnológicos” de la modernidad, y hasta como “derechos”, ocultando su naturaleza destructiva y manipuladora.
4) Se presentan como opciones “altruistas” y “solidarias”, apelando al pseudo-sentimentalismo (en algunos casos el “derecho al hijo” y en otros el hijo no es “deseado”, o se habla de “muerte piadosa”)
5) Curiosamente, sus promotores en lugar de buscar argumentar sus planteos, descalifican y agravian a quienes defendemos con respeto pero con firmeza la dignidad de la vida humana desde sus inicios hasta la muerte natural (es decir, no provocada o “facilitada”).
En época de corralitos, ajustes, achiques estatales y demás, nos estamos olvidando y posponemos para mañana la defensa de los más débiles y nuestra voz a favor de una sociedad humana y respetuosa de los derechos esenciales. Mañana tal vez sea tarde y no podamos ya escapar del “corralito mortal” de la legalización del homicidio.

 

(*) La Dra. María del Carmen Barrera Battaini, es abogada, e integrante de la Comisión de Bioética Médica del Círculo Católico de Obreros del Uruguay 
 

 
LO QUE NOS QUIEREN OCULTAR
 
Maria del Carmen Barrera
  
El aborto libre, irrestricto y gratuito esta próximo a considerarse bajo el nombre de “Interrupción voluntaria del embarazo”. Se trata lisa y llanamente de la eliminación de la vida del bebe en el vientre de su madre, negándole el derecho fundamental : el derecho a nacer. La estrategia elegida por los defensores del aborto es la manipulación del lenguaje y el ocultamiento de la realidad. En efecto, se ocultan las técnicas y procedimientos por la que el bebé es succionado, destrozado y mutilado para luego ser extraído ya muerto del seno materno. No se difunde a la sociedad ningún video explicativo o imagen explicita de un aborto, para dejarlo librado a la imaginación de cada uno. Se omite la divulgación de toda investigación científica comprobada y contundente con respecto al origen de la vida humana, es decir la concepción. La ciencia ya contestó cuando comienza la vida, aunque para algunos esta respuesta no convenga por intereses personales. Para quienes opinan que el ser humano comienza a la 12º semana de concebido, ¿qué hay en el seno materno hasta esa fecha, un objeto, una planta, un fruto, un bien mueble? ¿Por qué la vida debe fragmentarse y protegerse recién a las 12 semanas y no a las 13, o a las 13 y dos días, o a la 11 semanas y media? ¿Por qué arbitrariamente es legitimo ponerle fin a la vida humana antes de dicho plazo y no luego? ¿Por qué se quiere difundir que matar a un ser humano que es muy pequeño aun es un acto irrelevante e inocuo? Se habla incluso de la “practica del aborto” y se lo intenta considerar como un “acto médico”.¿Es un acto médico terminar con la vida de los pacientes? ¿Puede considerarse “médico” un profesional de la medicina que dedica su vida y vuelca sus conocimientos a “asesorar” a mujeres embarazadas sobre los métodos para eliminar la vida de sus hijos e hijas? ¿Qué significa el “aborto sin riesgos”: asegurar la salud de la madre y la muerte segura de su bebé? ¿Existe el “aborto seguro”: sin abundantes hemorragias, infecciones de tracto urinario, infertilidad posterior, abortos espontáneos posteriores, futuros bebes prematuros y restos de bebe dejados en el útero, como expresan informes médicos de países con aborto legal y dotados de la mejor sofisticación para tal faena? ¿Qué feministas tutelan la vida de las niñas que están en el seno materno? ¿Por qué no defendemos y tutelamos las dos vidas? ¿Por qué no hay alternativas y soluciones que promuevan a la mujer? ¿Cuántos proyectos sobre flexibilización de la adopción se han presentado? ¿Cuántos sobre flexibilización del trabajo de la mujer y ayuda material y asistencial a la embarazada? ¿Cuántas iniciativas para penar más severamente la violación? ¿Cuántas iniciativas que amplíen el numero de merenderos, guarderías y Centros de asistencia a la mujer embarazada? La ayuda solidaria que se ofrece es el aborto, planteado además como “derecho” y se esgrime la “igualdad” para acabar con la vida de sus hijos en las condiciones más óptimas. Se mantiene también recurriendo al “respeto a la pluralidad de ideas y opiniones”. Los Derechos Humanos, ¿son opinables? ¿Es concebible un debate con posiciones antagónicas sobre la tortura y las desapariciones de personas? ¿Por qué se oculta que el aborto es la peor tortura para un ser humano? ¿Y que de él no hay sobrevivientes?
Nadie habla del síndrome post-aborto que acompañará luego a la mujer durante mucho tiempo.¿Por qué no se difunden testimonios de chicas que fueron engañadas con el aborto? ¿Con qué fondos el Estado cubrirá luego estos tratamientos psicológicos? ¿Con el dinero de los que nos oponemos a la eliminación de la vida mas indefensa?
La excusa más recurrente para introducir el aborto son las supuestas estadísticas inverificables y tergiversadas: no hay en el Uruguay tantas mujeres en edad fértil que puedan hacerse el número de abortos invocados. En realidad se quiere hacer creer que el aborto es una “necesidad impostergable de la sociedad” y un “progreso” que beneficia a la mujer.¿A qué mujer : a la que aborta o a la que es abortada?
Otra excusa es el incumplimiento de la ley. No se cumple, entonces a despenalizar. ¿Vamos por eso a presentar “iniciativas para una rapiña segura” o despenalizarla? Por otro lado se omite informar que las razones invocadas para la despenalización del aborto hoy ya están contempladas y algunas de ellas no tienen pena. Se omite informar que los países que legalizaron el aborto no lograron eliminar la clandestinidad.¿Qué mujer quiere que se sepa que abortó? Tampoco disminuyen los abortos sino que aumentan. ¿Por qué no se mencionan a los interesados en la industria del aborto, ni las presiones de los Organismos Internacionales? ¿Por qué los países no desarrollados debemos seguir lineamientos externos y dictatoriales sobre el control natal y políticas antipopulares que nos vienen del Norte?. No son los pobres los que quieren el aborto, sino que son otros los interesados en imponer a los pobres el aborto.
Otra excusa de los abortistas es el “embarazo no deseado”. ¿Se puede disponer de la vida de los demás porque no son deseados? ¿Cuántas legisladoras y legisladores que propician el aborto no fueron realmente “esperadas” y “planificadas” e igualmente nacieron?
¿Por qué se nos quiere imponer el aborto libre planteado como sacarse una muela o cortarse el pelo? ¿Es otra “excusa” más para no legislar sobre medidas sociales y económicas humanas y solidarias?
 

 
EL ACTO MÉDICO
 
Eduardo Casanova
 
Recientemente la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados debatió en torno al significado del acto médico, en relación a lo que el médico debería de percibir como retribución, por el ejercicio de su profesión.  Se había reglamentado antes obre los actos anestésicos quirúrgicos, pero se plantea ahora un reconocimiento especial, para otro tipo de actos médicos, que dan lugar a diferentes hipótesis, relacionadas con la tarea propia del médico, y su  responsabilidad asistencial.
Este tema, más allá del aspecto económico y administrativo,  interesa al propio usuario, antes que a los legisladores, y a los servicios de salud; por cuanto se refiere al acto asistencial, y éste está centrado, sin duda, en la  relación del médico con el paciente.
La relación asistencial del acto médico, se establece entre dos personas insustituibles, que son: el paciente que requiere ser asistido, y el agente de salud, que le asiste. El acto médico, asiste las necesidades de la salud humana. Por ello, el médico sólo puede actuar, asistiendo la salud, es decir, para prolongar la expectativa de vida, y para mejorar la calidad de esa vida, es decir, con medios que desarrollen al máximo, todas las potencialidades vitales. Parece una redundancia afirmar esto; sin embargo es necesario, cuando se considera que podrían ser “actos médicos”, los que producen la muerte humana.
 
La Asistencia Médica
Resulta evidente, cuando se habla de la "asistencia a los productores agropecuarios"; la "asistencia a los Bancos"; "la asistencia a los Clubes Deportivos", etc., que el término de “asistencia”, no se aplica  en forma exclusiva, para referirse a la que tiene lugar, entre médicos y enfermos: el criterio asistencial, no se agota en el ejercicio médico.
Si toda tarea social, jurídica, legislativa, docente, profesional, artística, artesanal, tiene un componente asistencial, la asistencia médica lo tiene en una cualidad especial, porque atiende las necesidades más básicas, y más vitales del humano, como es su salud.
El criterio asistencial, en nuestra cultura, va unido  de una forma muy especial al acto médico; y ello es la causa de que la actividad médica se encuentre regida, también en forma particular, por Códigos de Ética, y Códigos Deontológicos, que se refieren específicamente a la responsabilidad médica, en relación a los derechos de las personas a las que asisten. El ejercicio de la medicina implica, uno de los actos más eminentemente asistenciales, y por tanto, más humanos.
 
El Criterio Asistencial
Para aclarar el punto, podríamos formular la pregunta invertida: si no todo acto asistencial, es un acto médico; ¿todo acto de un médico, es un acto asistencial?  Resulta evidente que no, pues un médico como cualquier otro ciudadano, es capaz de realizar actos que no pueden considerarse de tipo asistencial. De hecho, la posibilidad de delinquir, está tan abierta para los médicos como para cualquier otro ciudadano, aunque los Códigos que especialmente les obligan, determinen una responsabilidad mayor. Dichos Códigos establecen una solidaridad hacia sus semejantes, que ha de ser mayor, en situaciones de especial indigencia o necesidad; ante los más requeridos de asistencia.
La palabra “criterio” deriva del griego, y significa “discernimiento”.
La palabra “asistencia”, no sólo significa socorro, ayuda o auxilio; significa también “detenerse”. El criterio asistencial, significa detenerse para discernir (sin “cosificar”)..., “quién” es, el que está necesitado de ayuda o socorro, y valorar su indigencia.
El criterio médico asistencial, implica una gran diferencia respecto a la asistencia veterinaria, por cuanto exige reconocer una persona, en quien se asiste. La comunicación personal, en la relación médico – paciente, constituye la gran diferencia, entre el ejercicio de la medicina humana y la veterinaria. Es la misma diferencia que se establece entre la disciplina Ética que estudia los actos humanos, también el acto médico; y la Etología, que es la ciencia que estudia el comportamiento de los animales. La asistencia veterinaria, no es personal; la asistencia médica, y los actos médicos, han de discernir al humano, como persona.
¿Qué significa, Asistencia Personalizada?
La expresión “medicina personalizada”, sería una expresión redundante, pues no se conciben actos médicos, no dirigidos a la persona. No obstante, la expresión es usada por la misma razón con que se habla de una “medicina deshumanizada”, o “poco humana”: es sólo una propuesta, que procura enmendar una realidad reconocida.
Parece no haber duda de que el criterio asistencial, está en crisis.
Sin embargo, sería “saludable” considerar, que esta crisis asistencial, que sin duda afecta a la medicina, no es exclusiva de la asistencia médica, pues no es el médico el único agente asistencial en la sociedad.
Actualmente, cuando la prensa se refiere a la coyuntura crítica, de las instituciones de asistencia médica, titulando: "Los médicos al borde de la omisión de asistencia", parecería  no considerarse que ese “borde” existe también para otros agentes sociales, comprometidos en la asistencia: políticos, legisladores, docentes, juristas, jueces, periodistas, economistas ..., etc.
Quizá se justo considerar que la asistencia, “comienza” por la vida y la salud; pero no termina allí. Desde luego, resulta un precedente fundamental, que se respeten esos derechos humanos iniciales, a la vida y a la salud, para poder asistir luego, otros derechos, menos esenciales, pero igualmente necesarios, e imprescindibles.
El precedente que implica que Diputados trate actualmente el acto médico, sin un verdadero criterio asistencial, podría tener un efecto bastante nocivo, para toda nuestra cultura asistencial.
 
La Relación Médico – Paciente
Si bien hay médicos "de escritorio", que se dedican a tareas de tipo administrativo; no hay duda, que cuando hablamos del "ejercicio de la medicina", al cuál se refieren específicamente los "actos médicos", no podemos sino referirnos, a la relación médico – paciente.
Es en esta relación, donde se establece una de las comunicaciones humanas más ricas, y que no necesariamente ha de darse, a través de un diálogo fluido, sino sobre una básica y elemental relación, entre una persona que requiere de asistencia, y otra persona, que la proporciona.
Nuestra cultura, que es profundamente humanista, es también una cultura asistencial, pues concibe prácticamente todos los deberes y derechos personales, sobre este criterio asistencial: los derechos del requirente, y los deberes del que los satisface, asistiéndolos.
Podríamos decir que luego de la comunidad humana, más básica y más elemental, que es la que tiene lugar en una comunicación hecha de lenguaje químico y celular, entre la madre y el hijo en gestación; no existe un diálogo más rico, que el dialogo asistencial médico.
Cuando el paciente asistido, no está  impedido en sus facultades intelectuales (por inmadurez en su desarrollo, o por enfermedad), ha de ser tratado con el mismo respeto, que en su situación de máxima indigencia. En este caso el paciente ha de participar activamente, bien informado, de todos los procesos diagnósticos y terapéuticos, a los que voluntaria y libremente se somete.
El acto médico, siempre implica un puente de comunicación con el paciente, con un respeto hacia la persona, que no desaparece, sino se incrementa, cuando ésta no está en condiciones de expresarse, por inmadurez, o enfermedad.
 
“La salud, no hay plata con la que se pague”
El dicho popular, heredado de nuestros abuelos, no está exento de sabiduría: es difícil fijar el valor de la vida y la salud humana. Sin embargo, algunos economistas más modernos, nos han transmitido, que “no hay almuerzos gratis”. Cabría preguntarse: ¿cuántos almuerzos puede valer la salud?; ¿los actos médicos, pueden valorarse, en número de almuerzos?.
Sin duda la medicina que se practica, es la que se enseña ..., y la que se aprende. Por ello, reconforta descubrir, que los compromisos médicos, formulados desde la primitiva comunidad académica  de Hipócrates, en sus primeros dos puntos, (de un total de siete), se refieren a la comunidad de maestros y discípulos que enseña, el valor gratuito de la asistencia; y el deber del médico, es primero ante el discípulo, para endeñar esta “gratuidad”, que ante el enfermo. Sólo a partir de este espíritu asistencial, es posible comprender el respeto, hacia las personas más indigentes, más requeridas de asistencia, expresado en un cuarto punto, para el humano en gestación, y el humano agonizante.
Para  discutir el valor del acto médico, es necesario considerar primero, el valor del acto asistencial, y el de nuestra cultura.
 
(*) El Dr. Eduardo Casanova es médico intensivista, Master en Bioética, y miembro de la Comisión de Bioética Médica del Círculo Católico de Obreros del Uruguay
 

 

Denuncia del cardenal Carles y de médicos y farmacéuticos

BARCELONA, 21 octubre 2002 (ZENIT.org).- El cardenal Ricard Maria Carles, arzobispo de Barcelona, así como médicos, farmacéuticos y personal sanitario criticaron este sábado al Gobierno español por violar la objeción de conciencia de los profesionales del mundo de la salud.
Al intervenir en las Jornadas sobre Objeción de Conciencia organizadas por Médicos Cristianos de Cataluña en el Hospital General de Cataluña, el purpurado defendió el derecho legal y el deber moral de «decir 'no' cuando el Estado o la sociedad le piden una actuación contra su conciencia».
Es decir, aclaró, el derecho a no practicar el aborto, a no vender la píldora del día después, a no facilitar la reproducción asistida y a no utilizar células embrionarias para la investigación.
Médicos Cristianos de Cataluña celebraba la tercera edición de las Jornadas sobre Objeción Ciudadana con la participación, además de Ricard Maria Carles, de Jordi Cervós, rector de honor de la Universidad Internacional de Catalunya (UIC) y experto en neruociencia, y Fernando Anguita, el farmacéutico que ha interpuesto una demanda contra la Junta de Andalucía por obligar a los farmacéuticos a vender la píldora del día después.
También participan en estas jornadas ginecólogos, médicos, políticos y periodistas, así como representantes de organizaciones como Pro Vida y de la plataforma E-Cristians.
Según ha declarado la directora de la Fundación Pro Vida de Cataluña, Montserrat Rutllant, quien participó en una de las mesas redondas del encuentro (Cf. E-Cristians http://e-cristians.net), el derecho a la objeción de conciencia está en peligro en España en «múltiples sentidos».
«Ignorancia sobre las realidades biológicas del inicio de la vida humana --explica--; reduccionismo, que hace que se valoren sólo unas etapas de la vida humana y no a otras (vejez, minusvalía grave, etapa prenatal ...); también banalización del aborto, ignorando el daño físico y psicológico que el aborto provoca a la mujer y que incluye la muerte de su hijo».
Según Ruttlant, «la valoración de toda vida humana como un bien absoluto condiciona la manera de hacer de cualquier profesional responsable y, por tanto, le da derecho a la objeción de conciencia si se presenta la necesidad de hacerlo».
Por su parte, el farmacéutico andaluz Fernando Anguita denuncia también en declaraciones publicadas por E-Cristians que no reconocer el derecho a la libertad de conciencia es acabar con la profesión de las personas afectadas en cada caso.
«La misión del farmacéutico no es sólo la de ser un simple dispensador de medicamentos --aclara--. El farmacéutico, como cualquier otro sanitario, posee una formación y una capacitación específicas que le permiten tomar decisiones y ser responsable».
«Impedir esta capacidad es negarle no sólo su puesto como profesional en el ámbito de la sanidad, sino también un derecho humano básico», afirma.
«La objeción de conciencia es un derecho recogido en nuestra Constitución, concretamente en el artículo 16.1 --sigue subrayando--. Aunque la objeción de conciencia no está regulada por ninguna ley, cualquier jurisprudencia que habla sobre el tema se basa en este artículo. La objeción de conciencia no entiende ni de ideologías ni de religiones. Es un derecho fundamental de la persona».
ZS02102110
 
 

 

Por primera vez, un grupo de personas se ha atrevido en Serbia a denunciar el robo y la compraventa de neonatos en las maternidades de diversos hospitales del país, con la complicidad del personal médico. A través de la prensa local, sus padres naturales han denunciado 300 casos, pero hay quien sostiene que su número es mucho mayor. Se afirma que los médicos que atendieron a las parturientas las engañaban con diagnosis falsas que implicaban la necesidad de practicar un aborto inmediato o un parto asistido, para afirmar luego que la criatura había muerto, si bien había nacido viva y sana.
En todos los casos, los restos de los presuntos neonatos muertos fueron negados a sus padres, y para quienes exigieron la documentación médica pertinente hubo siempre excusas, a veces inverosímiles, como que el supuesto fallecimiento del bebé era consecuencia de una inundación en un lugar donde nunca llueve. Los recién nacidos eran vendidos a parejas ricas con problemas de fertilidad, tanto en el país como en el extranjero.

Entre el drama y la denuncia
Los hospitales implicados desmienten las acusaciones de la asociación de padres de niños «nunca nacidos», pero sus historias, entre el drama y la denuncia, recuerdan a veces el guión de una película: en 1987 Vera Vukomanovic tenía 21 años cuando fue al hospital de la ciudad de Kragujevac, en la región central de Serbia, para el control habitual en las últimas semanas de embarazo. El médico especialista que la atendió le dijo que la criatura había muerto en el vientre y ordenó que se le internara de inmediato para efectuar un parto asistido: «pero yo sentía cómo mi hijo se movía. Y después de nacer lo escuché llorar. Me juraron que había muerto y cuando les supliqué de rodillas que me mostraran su cuerpecito, me dijeron que no era posible. En el registro de la maternidad, mi recuperación no fue registrada», ha asegurado Vera a un diario de Belgrado.
La maternidad del hospital de Kragujevac es el centro donde se registra el mayor número de casos, pero parece haber sido una práctica generalizada también en los hospitales de las ciudades de Nis, Aleksinac, Soko Banja, Prokuplje y en la propia Belgrado.
Zivan Agatonovic, coordinador de la Asociación de los niños «nunca nacidos» y cuyo hijo desapareció en 1974, también en la maternidad de Kragujevac, sostiene haber recogido solo «los testimonios de familias de clase media, que son las más conscientes de sus derechos, mientras que los campesinos, más fatalistas, tienen una confianza incondicional en los médicos ». Agatonovic estima que son «por lo menos 450 los recién nacidos robados, y no todos han sido vendidos en Serbia», asegura. «Estoy convencido que algunos fueron vendidos en el extranjero».
Uno de los ejemplos emblemáticos que cita la Asociación es el caso de dos gemelos nacidos en 1987 en el hospital de Soko Banja: «Nos dijeron que uno de ellos había muerto, pero este verano los dos se encontraron en la playa», asegura su padre, Milan Manojlovic. «No hay dudas, los dos son idénticos», afirma, pero no puede probarlo porque el costo del análisis del Dna es, para un serbio, prohibitivo: cinco salarios mensuales.
Por otra parte, la justicia serbia, ante la que los padres han denunciado lo ocurrido, ha respondido que en muchos casos los posibles delitos han prescrito. El Ministerio de la Salud, que podría hacer algo, ya ha rechazado las acusaciones con un comunicado evasivo en el que sostiene que «el cuerpo de sanidad nacional no tuvo ninguna responsabilidad en la muerte de los neonatos». Los errores que contienen los pocos documentos disponibles no son tenidos en cuenta por las autoridades sanitarias serbias.
En las «profundidades» de los Balcanes, la vida tiene aún su precio al contado, mientras que la ética y la moral siguen siendo meros detalles.
 
Fuente: ABC, España
 
 

 
ACERCA DEL ABORTO
 
Néstor Martínez (*)
 
Nos parece que el argumento principal contra el aborto puede tener esta forma:
1) Comienza constatando que desde la concepción en adelante existe un desarrollo gradual continuo, ininterrumpido, que culmina en un feto humano suficientemente desarrollado como para nacer.
2) Continúa diciendo que en un desarrollo gradual de ese tipo no hay razón alguna para afirmar un cambio específico, sino que por el contrario, ese desarrollo gradual y continuo nos obliga a reconocer que la especie zoológica ha sido la misma desde el comienzo en adelante.
3) Concluye en primer lugar, entonces, que el embrión es de la especie humana desde el momento mismo de la concepción.
4) Y de aquí concluye, en segundo lugar, que se le debe reconocer el más básico de los derechos humanos, que es el derecho a la vida, desde ese mismo momento, y que por ello el aborto directamente provocado es en cualquiera de sus formas un acto de homicidio, tanto como si se tratara de un niño ya nacido.
 
1) En cuanto al primer punto, hay que señalar que es precisamente la fecundación del óvulo por el espermatozoide la que pone en marcha el proceso de desarrollo que desemboca en un recién nacido de la especie humana. En efecto, antes de la fecundación, el óvulo y el espermatozoide podrían continuar en su propia forma por los siglos de los siglos. Inmediatamente después de la misma, la ciencia registra un proceso de aumento de tamaño y desarrollo orgánico progresivo que ya no se detiene hasta la madurez, probablemente, del ser humano.
Ese desarrollo gradual que comienza en la concepción no es en ningún momento un proceso de sustitución, sino de aumento y modificación, es decir, el sujeto del desarrollo permanece el mismo desde el instante mismo de la concepción, y sigue así hasta el momento de la muerte.
2) En cuanto al segundo punto, el argumento aquí consiste en que un desarrollo gradual, progresivo y continuo no puede ser nunca, simplemente hablando, el proceso de constitución de una especie natural.
De aquí se concluye lógicamente que si al final de un proceso de desarrollo de ese tipo se encuentra un individuo de una especie determinada, por ejemplo, la humana, es que esa especie ha sido la misma, sin variar, desde el comienzo de dicho proceso de desarrollo.
A su vez, el punto de partida de esta argumentación se fundamenta de este modo:
Una realidad que no admite grados, no puede ser el fruto, simplemente hablando, de un proceso de desarrollo gradual. Pero las especies naturales no admiten grados. Ergo.
En efecto, un desarrollo gradual y continuo implica la idea de una aparición o constitución gradual y progresiva de la cosa que se desarrolla de este modo, y esto a su vez implica la idea de una sucesión de grados de dicha realidad que se va constituyendo de ese modo.
Pensemos por ejemplo en la gradual formación de una estatua bajo el cincel del escultor. Es claro que se puede hacer una serie de fotografías que muestren los diversos "estadios", es decir, los diversos "grados" que la estatua recorre hasta llegar a su forma perfecta y acabada. Ninguno de los estadios anteriores es plenamente ella, pero también, ninguno de los estados anteriores deja totalmente de serlo.
Luego, si para una entidad cualquiera fuera intrínsecamente imposible existir en diversos grados de sí misma, esa misma entidad sería absolutamente incapaz de desarrollarse gradualmente.
Ahora bien, las especies naturales son precisamente realidades de este tipo.
No es posible la existencia de grados de una especie natural. Una naranja no puede ser más o menos naranja que otra.
Una naranja no puede ser parcialmente naranja o no completamente naranja.
Una cosa cualquiera, o es una naranja, o no lo es.
Luego, concluimos que las especies naturales, como tales, son absolutamente incapaces de desarrollo gradual.
Y entonces, debemos admitir que en todo desarrollo gradual, en el cual el único factor a tener en cuenta sea el desarrollo mismo, la especie natural permanece la misma desde el comienzo en adelante.
Pero el desarrollo del embrión humano, desde la concepción, hasta el nacimiento, y después, es un desarrollo de ese tipo.
Luego, hay que concluir que la especie natural permanece la misma, en el caso del hombre, desde la concepción, hasta la muerte.
Pero la especie que encontramos en el hombre desde que nace, por ejemplo, hasta que muere, es la humana.
Luego, hay que concluir que la especie del embrión, desde el mismo instante de la concepción, es la humana.
Ahora bien, el pretender directamente y con hechos la muerte de un ser humano, sin querer entrar a discutir aquí el caso de la pena de muerte aplicada a los culpables de graves crímenes, es homicidio.
Pero el aborto consiste precisamente en pretender directamente, con hechos, la muerte de un ser humano inocente.
Luego, el aborto es homicidio.
Es claro la que la ley no puede legalizar el homicidio, que al contrario, es una de esas cosas que penalizan las leyes de todas las sociedades humanas.
Luego, el aborto no puede ser legalizado, y ni siquiera, por lo mismo, despenalizado.
 
Aquí se puede objetar que para que algo sea de una especie determinada, debe serlo en acto, y no solamente en potencia, y que según este argumento nuestro, no sería necesario que el embrión fuese hombre sino solamente en potencia, lo cual no alcanzaría, por tanto, para convertirlo en miembro de la especie humana.
Pero nosotros no hemos dicho que el embrión sea hombre en potencia, sino solamente que el embrión es "hombre desarrollado" en potencia, es decir, que las características del ser humano que van surgiendo en el desarrollo gradual que arranca desde la misma concepción han de estar necesariamente dadas en potencia en el fruto inmediato de esa misma concepción.
Eso no significa que todas las características propias del ser humano como tal estén solamente en potencia en el embrión.
Por ejemplo, la carga cromosómica propia de ese individuo particular de la especie humana está en acto desde la concepción misma.
La existencia actual sustancialmente independiente del cuerpo de la madre está dada en acto desde el instante mismo de la concepción. Es decir, la situación del óvulo fecundado como entidad física independiente insertada temporalmente dentro del cuerpo de la madre es la misma, en lo sustancial, que la del niño que está por nacer. No se trata en ningún momento de una parte del organismo materno como es una mano o un ojo. Eso es lo que hace posible el traslado que precede a la anidación.
Y esa entidad sustancial diferente, dotada de un código genético de la misma especie que el de la madre, pero perteneciente ya a un individuo diferente de esa misma especie, representa la existencia ya actual de un nuevo ser humano, al que ciertamente le queda por actualizar por un progresivo desarrollo una serie de características ahora sólo potencialmente dadas, desarrollo que por otra parte termina muchos años después del nacimiento.
Ahora bien, un individuo actualmente existente, que posee en acto algunas características propias y exclusivas de la especie humana, como el código genético, y que posee naturalmente en potencia todo lo necesario para desarrollar naturalmente el resto de las características de esa especie, es sin lugar a dudas un ser humano.
 
Algunos han querido hacer una distinción y decir que se trata de un ser humano, pero no de una persona humana.
Tal vez influya aquí una concepción sicologista y actualista de la persona entendida primordialmente como sujeto de ciertas actividades intelectuales o volitivas. Es cierto que la persona, llegada a cierto estadio de su desarrollo, puede desempeñar estas actividades, pero no es persona por poder desempeñarlas, sino que puede desempeñarlas porque es persona humana.
Ahora bien, que la persona no esté suficientemente desarrollada como para desempeñar esas actividades no quiere decir que no sea una persona.
La persona, en realidad, más allá de todo psicologismo y actualismo, es en última instancia el individuo subsistente de la especie humana. "Sustancia individual de naturaleza racional", como decía Boecio. "De naturaleza racional" no quiere decir que se posea la capacidad inmediata de poner los actos racionales, sino que se posee la naturaleza específica de la cual, y no de otra, brotan en un determinado estadio de desarrollo las "facultades" (inteligencia, voluntad), que son las encargadas de poner esos actos.
De lo contrario, daríamos en una postura verdaderamente absurda: la de decir que el hombre es concebido inicialmente como "no persona", y que se vuelve "persona" en un momento dado de su desarrollo.
O bien "persona" es simplemente un cartel que ponemos para designar el ejercicio de ciertos actos; pero entonces no se ve porqué deberían ir asignados ciertos derechos, como el derecho a la vida, a la "persona" así entendida, tampoco después del nacimiento.
O bien "persona" significa un tipo especial de ser, absolutamente irreductible al ser impersonal. Y entonces, de nuevo, es absolutamente imposible el desarrollo gradual desde lo impersonal hasta lo personal. Porque no se da lo que no se tiene, y no se saca de donde no hay.
Y si se dice que lo personal está desde el principio, pero sólo "en potencia", entonces, respondemos lo mismo que arriba: lo que está en potencia al comienzo de un desarrollo gradual no es nunca la especie o el tipo de ser, sino solamente ciertas características propias de esa especie o tipo de ser que necesitan de un desarrollo gradual para manifestarse, siendo dados en acto desde el comienzo la especie o el tipo de ser en cuestión.
 
Finalmente, otros recurren a ciertos fenómenos que suelen suceder poco después de la concepción para decir que es imposible que nos encontremos en ese caso ya en presencia de una persona humana.
Por ejemplo, hay ocasiones en que dos óvulos ya fecundados se unen para formar un solo embrión, que es el que luego continúa desarrollándose.  O bien, un solo óvulo es fecundado por dos espermatozoides diferentes, con diferente carga genética. En estos casos se habla de "quimeras".
Y en otras ocasiones, al revés, un solo óvulo ya fecundado se divide en dos, dando lugar a pares de gemelos "monocigóticos".
Se ha argumentado que la definición de "individuo" implica la "unidad" y la "unicidad", y que fenómenos como ésos muestran que el óvulo fecundado, hasta el momento de la anidación, no posee esas características, por lo cual es, sí, "vida humana", pero no un "individuo" o "persona" humana, sino un conjunto de células humanas solamente.
La definición biológica de "unidad", para algunos, es ser una "realidad positiva que se distingue de toda otra" (Lacadena), para otros, "imposibilidad de dividirse" (López Moratalla y Ruiz Retegui), para otros, "ser uno solo".
En cuanto a la unicidad, es definida como "calidad de ser único" (Lacadena), "imposibilidad de fusionarse" (López Moratalla y Ruiz Retegui), "calidad de ser único e irrepetible", para otros.
De entrada notamos que hay poca precisión en estas definiciones. Algunas son circulares, y por tanto, defectuosas, como la que dice que ser único es poseer la calidad de ser único, o la que dice que la unidad es ser uno solo. Parece que lo acertado es interpretarlas desde un punto de vista biológico a partir del concepto de "código genético", que efectivamente es propio de cada individuo de la especie humana.
Filosóficamente, "uno" es aquello que no posee división interna que dé lugar a una pluralidad, y en esa medida; "único" es aquello que no se repite, ya sea de hecho, o de derecho, es decir, que no se puede repetir.
Parece sensato a primera vista decir que la imposibilidad de división y de fusión es requisito de la individualidad de un ser vivo: si puede dividirse o fusionarse con otros, no es un ser vivo individual. Al intentar dividir a un perro o fusionarlo con otro ser vivo, seguramente lo mataré.
Y sin embargo, mirando más de cerca, no es así. La reproducción de la especie, por un lado, implica siempre cierta división, sea sexuada o no. Incluso en la reproducción sexuada, una parte de la materia de ambos organismos adultos se separa de ellos para comenzar una existencia individual autónoma. Y no por eso los progenitores dejan de ser individuos.
Existen ciertos gusanos, además, que siguen viviendo, en forma de partes separadas, una vez que han sido divididos, y ciertamente que antes de ello eran tan individuos como el que más.
Pero más aún: la posibilidad experimentalmente demostrada de la "clonación" es justamente la posibilidad de que un nuevo individuo surja por "división" a partir de otro, sin que ello ponga en cuestión la individualidad del individuo anterior, ni la del individuo resultante.
Es cierto que el individuo, como tal, no puede dividirse, por definición. Pero ello no quiere decir que no se pueda dividir físicamente a una realidad que es individual,  sino sólo que no se lo puede dividir "en cuanto individuo", o sea, no que no sea posible cortarlo en partes, e incluso, en partes de la misma especie que el individuo anterior, que sigan viviendo, sino solamente que es imposible que esas partes sean partes del mismo individuo anterior, o de otro nuevo individuo, sino que cada una ha de tener existencia individual propia desde que comienza a existir.
Con esta consideración respondemos al equívoco fundamental que subyace al argumento tomado de la embriología y de la definición de "individuo".
En cuanto a la fusión, es propio de muchos individuos vivientes el poder alimentarse con otros individuos vivientes, que en ese proceso pierden, junto con la vida, la individualidad, y pasan a formar parte de un único individuo. Pero no quiere decir que antes de ello el alimento y el alimentado no fuesen individuos vivientes distintos.
Acudiendo a la noción de "código genético", se podría decir, por ejemplo, que todo lo que es único, es irrepetible, que el cigoto que puede dividirse en dos gemelos, no es genéticamente irrepetible, porque ambos gemelos tendrán exactamente el mismo código genético, y que sólo lo que es genéticamente irrepetible es un individuo humano único, por lo que el cigoto, a esa altura de su desarrollo en que puede ocurrirle esa división, aún no lo es.
Pero a esto respondemos, que el código genético determina el conjunto de características del nuevo individuo, pero no por ello constituye el fondo último de la individualidad, sino que dicho fondo está constituido por la existencia sustancial concreta que "soporta" todas esas características y al código mismo.
La prueba evidente de ello es que dos gemelos monocigóticos adultos tienen el mismo código genético exactamente, y podrían incluso coincidir en todos sus "rasgos" físicos y caracteriológicos, y sin embargo, son obviamente dos individuos distintos, y dos personas distintas e irrepetibles cada una de ellas por su cuenta. Si uno viviese en Brasil y el otro en Francia, a nadie se le ocurriría decir que se trata de la misma persona.
Y lo mismo decimos, obviamente, hablando de la fusión de cigotos.
El argumento aquí podría ser:
"No es posible que dos individuos se fusionen para dar lugar a algo que no es un individuo. Pero la "quimera" no es un individuo, porque no posee un único código genético. Luego, los cigotos que se han fusionado para dar lugar a la "quimera" no eran individuos aún a esa altura de su desarrollo".
Aquí la cuestión fundamental nos parece ser que por más que en el origen de la "quimera" haya dos códigos diferentes correspondientes a dos espermatozoides diferentes, el hecho es que para crecer y desarrollarse necesitará tener un solo código genético, que será o no la combinación de los dos primitivos mencionados. No es posible que tenga en su carga genética a la vez la "indicación" de tener ojos azules y la de tenerlos negros, por ejemplo.
En cuanto a lo de no poseer un único código genético, misma respuesta que arriba: el código genético no es la expresión más básica de la individualidad, pues implica solamente "características", "rasgos", que suponen algo más básico desde el punto de vista de la individualidad, que es la existencia sustancial concreta "hic et nunc", aquí y ahora, en la que "inhieren" esas características y esos rasgos. Prueba de ello, como ya dijimos, el hecho de que los gemelos monocigóticos, que comparten el mismo código genético exactamente, son personas distintas e individuos distintos.
 
Otra objeción vinculada con este aspecto del tema dice que es imposible que una persona se convierta en dos personas, o que dos personas se fundan en una persona.
Pero eso ocurriría, en estos casos de gemelismo y quimerismo, si el óvulo recién fecundado fuese un miembro de la especie humana y por tanto una persona.
Luego, no lo es.
A esto respondemos que ciertamente, si pensamos en seres humanos adultos, es imposible que una persona se divida dando lugar a dos personas, salvo en el caso de la reproducción, y de "clonación", como dijimos, pero entonces, quiere decir que esa imposibilidad no es absoluta. Y también es imposible dos personas se fundan hasta llegar a ser solamente una, metafísicamente hablando.
En el caso del embrión, además, éste posee una propiedad que no se conserva a lo largo de su desarrollo, que es la "totipotencialidad", es decir, la capacidad de desarrollar cualquier órgano a partir de cualquier parte del embrión en cuestión.
Esto es así porque lo exige la naturaleza misma del embrión en cuanto momento inicial de desarrollo fetal.
El desarrollo consiste precisamente en una diferenciación y especialización progresiva, es decir, en una progresiva pérdida de la "totipotencialidad".
Y entonces, no se ve porqué debería haber dificultad en que a partir de una persona surgiese otra en esos tempranos estadios del desarrollo.
Pero se puede objetar: es posible que un embrión se divida en un momento dado en dos mitades más o menos iguales, sin que se pueda decir que una ha salido de la otra. En este caso, no habría procedencia de una persona de otra, sino división de una persona en dos. La diferencia es que en el primer caso, la persona antigua subsiste, en el segundo, no. Ahora ¿es posible que una sola persona se divida en dos personas?
Aquí hay que ser precisos. Recordemos que dijimos que lo fundamental del individuo y la persona es la existencia sustancial concreta, aquí y ahora, "hic et nunc".
La indivisibilidad de la persona de que hablamos ahora, consiste en que la persona es "una", no tiene partes en las que pueda ser dividida.
¿Pero ello qué quiere decir? No, en principio, que no se la pueda dividir físicamente, como ya dijimos más arriba, sino que, en caso de que ello fuese posible, no es posible que las partes resultantes sigan siendo partes de la misma persona.
Porque entonces tendríamos dos "aquí y ahora" diferentes, y entonces, por definición, dos personas diferentes.
Luego, el "cortar por el medio" un cigoto no es ya "cortar por el medio a la persona". Lo primero es posible, lo segundo, no.
Las opciones concretas, entonces, en este caso, son:
1) La persona antigua sigue existiendo en una de las partes resultantes, y en la otra, empieza a existir una nueva persona.
2) La antigua persona muere, y en su lugar, surgen dos personas nuevas diferentes.
Ninguna de estas opciones va en contra de la individualidad y personeidad del cigoto primitivo.
En el caso de los huevos fecundados que se funden en uno solo, habría que admitir la muerte de todos menos uno, o bien, la muerte de todos, y el surgimiento de una vida nueva.
 
Finalmente, un par de reflexiones.
En primer lugar, se habrá comprobado que toda nuestra argumentación es estrictamente racional, sin recurso alguno al dogma religioso, que ciertamente profesamos. En nuestro argumento no hay nada que no pueda ser aceptado por un ateo que admita una mínima filosofía del sentido común no totalmente cerrada a las evidencias más elementales del ser, como es el principio de no - contradicción y la existencia de esencias de las especies naturales.
En segundo lugar, meditemos un momento acerca de para qué y para quiénes han estado trabajando durante los últimos siglos todos los filósofos "modernos" que, afectados de nominalismo (por eso son modernos), han luchado por destruir la filosofía de las esencias, que es la filosofía perenne.
El aborto ha sido legalizado ya en muchos países, y a esta altura, la cantidad de seres humanos que han sido legal y estatalmente asesinados en el mundo deja en las sombras del ridículo, numéricamente hablando, a las víctimas del genocidio nazi o del genocidio stalinista, y a las víctimas de la segunda guerra mundial.
Contemplando esta apocalíptica y nunca igualada hecatombe de seres humanos, y lo que ella representa para la convivencia humana en nuestra civilización, a todos los órdenes, el filósofo nominalista y antiesencialista podrá calibrar la magnitud de su responsabilidad.
Y si el nominalismo es la actitud filosófica típica de la modernidad, la conclusión que se sigue es evidente y estremecedora.
 
(*) El Lic. Néstor Martinez es miembro de la Sociedad Internacional Santo Tomás de Aquino, y director de la "Fe y Razón", sitio web dedicado a la difusión de la filosofía cristiana.
 

 
« MI EMBRIÓN TUS OJOS LO VEÍAN » (Sal 139/138, 16): EL DELITO ABOMINABLE DEL ABORTO (*)
 
58. Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo define, junto con el infanticidio, como « crímenes nefandos ».[54]
Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida. Ante una situación tan grave, se requiere más que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a las cosas por su nombre, sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentación de autoengaño. A este propósito resuena categórico el reproche del Profeta: « ¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad » (Is 5, 20). Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusión de una terminología ambigua, como la de « interrupción del embarazo », que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública. Quizás este mismo fenómeno lingüístico sea síntoma de un malestar de las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento.
La gravedad moral del aborto procurado se manifiesta en toda su verdad si se reconoce que se trata de un homicidio y, en particular, si se consideran las circunstancias específicas que lo cualifican. Quien se elimina es un ser humano que comienza a vivir, es decir, lo más inocente en absoluto que se pueda imaginar: ¡jamás podrá ser considerado un agresor, y menos aún un agresor injusto! Es débil, inerme, hasta el punto de estar privado incluso de aquella mínima forma de defensa que constituye la fuerza implorante de los gemidos y del llanto del recién nacido. Se halla totalmente confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno. Sin embargo, a veces, es precisamente ella, la madre, quien decide y pide su eliminación, e incluso la procura.
Es cierto que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia, sino porque se quisieran preservar algunos bienes importantes, como la propia salud o un nivel de vida digno para los demás miembros de la familia. A veces se temen para el que ha de nacer tales condiciones de existencia que hacen pensar que para él lo mejor sería no nacer. Sin embargo, estas y otras razones semejantes, aun siendo graves y dramáticas, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente.
59. En la decisión sobre la muerte del niño aún no nacido, además de la madre, intervienen con frecuencia otras personas. Ante todo, puede ser culpable el padre del niño, no sólo cuando induce expresamente a la mujer al aborto, sino también cuando favorece de modo indirecto esta decisión suya al dejarla sola ante los problemas del embarazo:[55] de esta forma se hiere mortalmente a la familia y se profana su naturaleza de comunidad de amor y su vocación de ser « santuario de la vida ». No se pueden olvidar las presiones que a veces provienen de un contexto más amplio de familiares y amigos. No raramente la mujer está sometida a presiones tan fuertes que se siente psicológicamente obligada a ceder al aborto: no hay duda de que en este caso la responsabilidad moral afecta particularmente a quienes directa o indirectamente la han forzado a abortar. También son responsables los médicos y el personal sanitario cuando ponen al servicio de la muerte la competencia adquirida para promover la vida.
Pero la responsabilidad implica también a los legisladores que han promovido y aprobado leyes que amparan el aborto y, en la medida en que haya dependido de ellos, los administradores de las estructuras sanitarias utilizadas para practicar abortos. Una responsabilidad general no menos grave afecta tanto a los que han favorecido la difusión de una mentalidad de permisivismo sexual y de menosprecio de la maternidad, como a quienes debieron haber asegurado --y no lo han hecho-- políticas familiares y sociales válidas en apoyo de las familias, especialmente de las numerosas o con particulares dificultades económicas y educativas. Finalmente, no se puede minimizar el entramado de complicidades que llega a abarcar incluso a instituciones internacionales, fundaciones y asociaciones que luchan sistemáticamente por la legalización y la difusión del aborto en el mundo. En este sentido, el aborto va más allá de la responsabilidad de las personas concretas y del daño que se les provoca, asumiendo una dimensión fuertemente social: es una herida gravísima causada a la sociedad y a su cultura por quienes deberían ser sus constructores y defensores. Como he escrito en mi Carta a las Familias, « nos encontramos ante una enorme amenaza contra la vida: no sólo la de cada individuo, sino también la de toda la civilización ».[56] Estamos ante lo que puede definirse como una « estructura de pecado » contra la vida humana aún no nacida.
60. Algunos intentan justificar el aborto sosteniendo que el fruto de la concepción, al menos hasta un cierto número de días, no puede ser todavía considerado una vida humana personal. En realidad, « desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia de siempre... La genética moderna otorga una preciosa confirmación. Muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: una persona, un individuo con sus características ya bien determinadas. Con la fecundación inicia la aventura de una vida humana, cuyas principales capacidades requieren un tiempo para desarrollarse y poder actuar ».[57] Aunque la presencia de un alma espiritual no puede deducirse de la observación de ningún dato experimental, las mismas conclusiones de la ciencia sobre el embrión humano ofrecen « una indicación preciosa para discernir racionalmente una presencia personal desde este primer surgir de la vida humana: ¿cómo un individuo humano podría no ser persona humana? ».[58]
Por lo demás, está en juego algo tan importante que, desde el punto de vista de la obligación moral, bastaría la sola probabilidad de encontrarse ante una persona para justificar la más rotunda prohibición de cualquier intervención destinada a eliminar un embrión humano. Precisamente por esto, más allá de los debates científicos y de las mismas afirmaciones filosóficas en las que el Magisterio no se ha comprometido expresamente, la Iglesia siempre ha enseñado, y sigue enseñando, que al fruto de la generación humana, desde el primer momento de su existencia, se ha de garantizar el respeto incondicional que moralmente se le debe al ser humano en su totalidad y unidad corporal y espiritual: « El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida ».[59]
61. Los textos de la Sagrada Escritura, que nunca hablan del aborto voluntario y, por tanto, no contienen condenas directas y específicas al respecto, presentan de tal modo al ser humano en el seno materno, que exigen lógicamente que se extienda también a este caso el mandamiento divino « no matarás ».
La vida humana es sagrada e inviolable en cada momento de su existencia, también en el inicial que precede al nacimiento. El hombre, desde el seno materno, pertenece a Dios que lo escruta y conoce todo, que lo forma y lo plasma con sus manos, que lo ve mientras es todavía un pequeño embrión informe y que en él entrevé el adulto de mañana, cuyos días están contados y cuya vocación está ya escrita en el « libro de la vida » (cf. Sal 139/138, 1. 13-16). Incluso cuando está todavía en el seno materno, --como testimonian numerosos textos bíblicos [60]-- el hombre es término personalísimo de la amorosa y paterna providencia divina.
La Tradición cristiana --como bien señala la Declaración emitida al respecto por la Congregación para la Doctrina de la Fe [61]-- es clara y unánime, desde los orígenes hasta nuestros días, en considerar el aborto como desorden moral particularmente grave. Desde que entró en contacto con el mundo greco-romano, en el que estaba difundida la práctica del aborto y del infanticidio, la primera comunidad cristiana se opuso radicalmente, con su doctrina y praxis, a las costumbres difundidas en aquella sociedad, como bien demuestra la ya citada Didaché.[62] Entre los escritores eclesiásticos del área griega, Atenágoras recuerda que los cristianos consideran como homicidas a las mujeres que recurren a medicinas abortivas, porque los niños, aun estando en el seno de la madre, son ya « objeto, por ende, de la providencia de Dios ».[63] Entre los latinos, Tertuliano afirma: « Es un homicidio anticipado impedir el nacimiento; poco importa que se suprima el alma ya nacida o que se la haga desaparecer en el nacimiento. Es ya un hombre aquél que lo será ».[64]
A lo largo de su historia bimilenaria, esta misma doctrina ha sido enseñada constantemente por los Padres de la Iglesia, por sus Pastores y Doctores. Incluso las discusiones de carácter científico y filosófico sobre el momento preciso de la infusión del alma espiritual, nunca han provocado la mínima duda sobre la condena moral del aborto.
62. El Magisterio pontificio más reciente ha reafirmado con gran vigor esta doctrina común. En particular, Pío XI en la Encíclica Casti connubii rechazó las pretendidas justificaciones del aborto; [65] Pío XII excluyó todo aborto directo, o sea, todo acto que tienda directamente a destruir la vida humana aún no nacida, « tanto si tal destrucción se entiende como fin o sólo como medio para el fin »; [66] Juan XXIII reafirmó que la vida humana es sagrada, porque « desde que aflora, ella implica directamente la acción creadora de Dios ».[67] El Concilio Vaticano II, como ya he recordado, condenó con gran severidad el aborto: « se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes nefandos ».[68]
La disciplina canónica de la Iglesia, desde los primeros siglos, ha castigado con sanciones penales a quienes se manchaban con la culpa del aborto y esta praxis, con penas más o menos graves, ha sido ratificada en los diversos períodos históricos. El Código de Derecho Canónico de 1917 establecía para el aborto la pena de excomunión.[69] También la nueva legislación canónica se sitúa en esta dirección cuando sanciona que « quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae »,[70] es decir, automática. La excomunión afecta a todos los que cometen este delito conociendo la pena, incluidos también aquellos cómplices sin cuya cooperación el delito no se hubiera producido:[71] con esta reiterada sanción, la Iglesia señala este delito como uno de los más graves y peligrosos, alentando así a quien lo comete a buscar solícitamente el camino de la conversión. En efecto, en la Iglesia la pena de excomunión tiene como fin hacer plenamente conscientes de la gravedad de un cierto pecado y favorecer, por tanto, una adecuada conversión y penitencia.
Ante semejante unanimidad en la tradición doctrinal y disciplinar de la Iglesia, Pablo VI pudo declarar que esta enseñanza no había cambiado y que era inmutable.[72] Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos --que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina--, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal.[73]
Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito , por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia.
63. La valoración moral del aborto se debe aplicar también a las recientes formas de intervención sobre los embriones humanos que, aun buscando fines en sí mismos legítimos , comportan inevitablemente su destrucción. Es el caso de los experimentos con embriones, en creciente expansión en el campo de la investigación biomédica y legalmente admitida por algunos Estados. Si « son lícitas las intervenciones sobre el embrión humano siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual »,[74] se debe afirmar, sin embargo, que el uso de embriones o fetos humanos como objeto de experimentación constituye un delito en consideración a su dignidad de seres humanos, que tienen derecho al mismo respeto debido al niño ya nacido y a toda persona.[75]
La misma condena moral concierne también al procedimiento que utiliza los embriones y fetos humanos todavía vivos --a veces « producidos » expresamente para este fin mediante la fecundación in vitro-- sea como « material biológico » para ser utilizado, sea como abastecedores de órganos o tejidos para trasplantar en el tratamiento de algunas enfermedades. En verdad, la eliminación de criaturas humanas inocentes, aun cuando beneficie a otras, constituye un acto absolutamente inaceptable.
Una atención especial merece la valoración moral de las técnicas de diagnóstico prenatal, que permiten identificar precozmente eventuales anomalías del niño por nacer. En efecto, por la complejidad de estas técnicas, esta valoración debe hacerse muy cuidadosa y articuladamente. Estas técnicas son moralmente lícitas cuando están exentas de riesgos desproporcionados para el niño o la madre, y están orientadas a posibilitar una terapia precoz o también a favorecer una serena y consciente aceptación del niño por nacer. Pero, dado que las posibilidades de curación antes del nacimiento son hoy todavía escasas, sucede no pocas veces que estas técnicas se ponen al servicio de una mentalidad eugenésica, que acepta el aborto selectivo para impedir el nacimiento de niños afectados por varios tipos de anomalías. Semejante mentalidad es ignominiosa y totalmente reprobable, porque pretende medir el valor de una vida humana siguiendo sólo parámetros de « normalidad » y de bienestar físico, abriendo así el camino a la legitimación incluso del infanticidio y de la eutanasia.
En realidad, precisamente el valor y la serenidad con que tantos hermanos nuestros, afectados por graves formas de minusvalidez, viven su existencia cuando son aceptados y amados por nosotros, constituyen un testimonio particularmente eficaz de los auténticos valores que caracterizan la vida y que la hacen, incluso en condiciones difíciles, preciosa para sí y para los demás. La Iglesia está cercana a aquellos esposos que, con gran ansia y sufrimiento, acogen a sus hijos gravemente afectados de incapacidades, así como agradece a todas las familias que, por medio de la adopción, amparan a quienes han sido abandonados por sus padres, debido a formas de minusvalidez o enfermedades.
 
[54] Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 51: « Abortus necnon infanticidium nefanda sunt crimina ».
[55] Cf. Carta ap. Mulieris dignitatem (15 agosto 1988), 14: AAS 80 (1988), 1686.
[56] N. 21: AAS 86 (1994), 920.
[57] Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre el aborto procurado (18 noviembre 1974), 12-13: AAS 66 (1974), 738.
[58] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación (22 febrero 1987), I. 1 AAS 80 (1988) 78-79.
[59] Ibid., l.c., 79.
[60] Así el profeta Jeremías: « Me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: "Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí" » (1, 4-5). El Salmista, por su parte, se dirige de este modo al Señor: « En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre » (Sal 71/70, 6; cf. Is 46, 3; Jb 10, 8-12; Sal 22/21, 10-11). También el evangelista Lucas --en el magnífico episodio del encuentro de las dos madres, Isabel y María, y de los hijos, Juan el Bautista y Jesús, ocultos todavía en el seno materno (cf. 1, 39-45)-- señala cómo el niño advierte la venida del Niño y exulta de alegría.
[61] Cf. Declaración sobre el aborto procurado (18 noviembre 1974): AAS 66 (1974), 740-747.
[62] « No matarás al hijo en el seno de su madre, ni quitarás la vida al recién nacido »: V, 2, Patres Apostolici, ed. F.X. Funk, I, 17.
[63] Legación en favor de los cristianos, 35: PG 6, 969.
[64] Apologeticum, IX, 8: CSEL 69, 24.
[65] Cf. Carta enc. Casti connubii (31 diciembre 1930), II: AAS 22 (1930),562-592.
[66] Discurso a la Unión médico-biológica « S. Lucas » (12 noviembre 1944): Discorsi e radiomessaggi, VI, (1944-1945), 191; cf. Discurso a la Unión Católica Italiana de Comadronas (29 octubre 1951), 2: AAS 43 (1951), 838.
[67] Carta enc. Mater et Magistra (15 mayo 1961), 3: AAS 53 ( 1961 ), 447.
[68] Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 51.
[69] Cf. Can. 2350, SS 1.
[70] Código de Derecho Canónico, can. 1398; cf. Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1450 SS 2.
[71] Cf. Ibid., can. 1329; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1417.
[72] Cf. Discurso al Congreso de la Asociación de Juristas Católicos Italianos (9 diciembre 1972): AAS 64 (1972 ), 777; Carta enc. Humamae vitae (25 julio 1968), 14: AAS 60 (1968), 490.
[73] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 25.
[74] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación (22 febrero 1987), I, 3: AAS 80 (1988), 80.
[75] Cf. Carta de los derechos de la familia (22 octubre 1983 ), art. 4b, Tipografía Políglota Vaticana, 1983.
 
(*) Extractado de la Encíclica "Evangelium Vitae"
 

CORREO DEL LECTOR

----- Original Message -----
From: ACUPS
Sent: Wednesday, September 25, 2002 10:07 AM
Subject: Gracias por el material enviado

Estimado Alvaro:
 
Recibe mi agradecimiento por el material enviado.
Con mucha expectativa estaré esperando otros materiales.
 
Estoy buscando también con mucho interés artículos que hagan referencia
a temas de Sexualidad con valores cristianos, aunque no necesariamente deberan
tener un estilo religioso, ya que el publico objetivo no necesariamente profesa
religion. ( de todas maneras cualquier material sobre esto, nos interesa para nuestra
formación )
 
Te paso los temas de interés:
 
VIOLENCIA FAMILIAR / EMBARAZO ADOLESCENTE / ABSTINENCIA / SEXO SEGURO / FIDELIDAD / INFIDELIDAD /  CONYUGAL / HOMOSEXUALIDAD / ABUSO SEXUAL / MALTRATO A LA MUJER / PERSPECTIVA DE GENERO / Etc.
 
Gracias por tu ayuda. Adelante en tus esfuerzos !!!
 
Jorge Patpatián
ACUPS
Asociación Cristiana Uruguaya de
Profesionales de la Salud

----- Original Message -----
From: Dr. Miguel Ángel Salazar Vargas
Sent: Thursday, September 19, 2002 11:50 AM
Subject: Re: Subscripción

Agradezco la pronta respuesta que hizo a mi petición. Seguiremos en contacto.
Pido a Dios los bendiga

Vivir en Familia es una publicación que se distribuye en forma gratuita por correo electrónico. Sus objetivos son:

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