Revista virtual de la
 Asociación
Vivir en Familia

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Vivir en Familia es una publicación distribuida en forma gratuita por correo electrónico.
Sus destinatarios principales son; jóvenes,  padres de familia, educadores y profesionales
Sus temas principales son: Evangelización y formación para la familia 
                                          La defensa de la vida humana desde la concepción natural hasta        
                                          la muerte natural.
 

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Editorial

El por qué de las ONGs por la vida y la familia

En la edición anterior de "Vivir en Familia", hacíamos referencia a la fundación de una nueva asociación y a los objetivos que la impulsan: la defensa de la vida y la familia. Ahora bien: ¿por qué es tan necesaria esta defensa?; ¿a quién se le puede ocurrir atacar la vida y la familia?; ¿qué podemos hacer los padres y personas de buena voluntad a favor de ellas?; es más, ¿nos compete hacer algo?

Los primeros dos artículos de esta edición dan algunas pistas de la necesidad de contar con organizaciones por qué del florecimiento de las ONGs por la vida y la familia, y de quienes son sus enemigos. Algunos organismos de la ONU, presionados -cuando no dirigidos- por ideólogos anticristianos, antifamilia y antivida,

 

 

 

 


USA: DECLARACION SOBRE LA CONVENCIÓN CONTRA LA DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER

El Comité de seguimiento de la Convención de Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW por sus siglas en ingles), que forma parte del llamado sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, ha visto potenciado su poder de coacción sobre las naciones al entrar en vigencia, el 22 de diciembre pasado el Protocolo Opcional (facultativo) de la Convención. El Comité es una de las principales armas de la reingeniería social para crear una nueva sociedad mundial, en la que está empeñada la Organización de las Naciones Unidas.
    El tristemente famoso Comité, acaba de recomendar a Burundi legalizar el
aborto, esta recomendación, se suma a las observaciones y recomendaciones
que hizo el mismo ente a varios países, tiempo atrás: a Chile, recomendando
legalizar el aborto terapéutico; a Irlanda, criticando la influencia de la Iglesia Católica en las políticas públicas; a Italia, criticando que la legislación de ese país permitiera, en la realización de abortos, la objeción de conciencia por motivos religiosos, a los médicos; a Bielorrusia, por establecer el Día de la Madre, ya que el ser madre el Comité lo considera un estereotipo negativo para las mujeres; a Libia, le recomendaron, reinterpretar el Corán, para permitir el aborto; a Kigistán,
legalizar el lesbianismo; a China, legalizar la prostitución, cuando la Convención expresamente es contraria a ella; etc.

El Protocolo Opcional, refuerza la autoridad del Comité y limita -aún más que la Convención-, la soberanía de los países. Los Estados Unidos no han ratificado la Convención, y por lo tanto tampoco el protocolo. Valga recordar que la Convención en Argentina es parte de la Constitución Nacional y, como informamos en su momento, Argentina, en las reuniones de Beijing+5, firmó el Protocolo, faltando para que entre en vigor la ratificación por el Senado de la Nación.
En varios puntos daremos a conocer la declaración de una ONG pro-vida de
USA (en cursiva), sobre la Convención y sus posibles consecuencias. Tenga en cuenta el lector las organizaciones que apoyan la Convención en Estados Unidos, entre ellas las asociaciones autodenominadas "católicas"
El 25 de mayo de 2000, Women for Faith and Family (Mujeres para la Fe y
Familia) (WFF), una organización norteamericana de 50.000 mujeres católicas,
que se opone a la ratificación por los Estados Unidos de la Convención de
las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW), dio a conocer la siguiente declaración:

Las disposiciones de CEDAW buscan superar las injusticias hacia las mujeres,
reemplazándolas con cambios sociales sustentados en opiniones ideológicas
estrechas y el análisis social del feminismo militante, que pretende
reinterpretar un espectro amplísimo de problemas que involucran los derechos
fundamentales de todos los seres humanos, especialmente de las mujeres, las
instituciones sociales, las naciones, las culturas y, de hecho, la misma
naturaleza humana y la historia. El CEDAW es deficiente básicamente por su
análisis social radical y métodos totalitarios.

CEDAW mina la dignidad de mujeres, devaluando su irremplazable papel dentro de la familia y en la sociedad como madres, y todo papel femenino que signifique cuidar de los demás.

CEDAW es agobiante en lo concerniente a "la preocupación por la dimensión de la reproducción humana" y las "relaciones de género". Todo se reduce a poner énfasis en los "derechos" sexuales de las mujeres (denominados "derechos reproductivos"), por encima de otros derechos de otros seres humanos (por ejemplo, los hombres, los niños no-nacidos).

Discrimina injustamente a la familia y a la legítima diversidad de culturas
y creencias religiosas.

Usurpa el derecho de naciones soberanas para mantener e iniciar políticas y
leyes en orden a proteger y defender los derechos de sus ciudadanos.

Ignora la historia y el desarrollo natural y orgánico de las culturas.

Impone el abandono de principios morales y éticos establecidos, basados en
la naturaleza humana y la experiencia.

CEDAW intenta obligar a todas las naciones y todos los pueblos a adoptar un
rígido y restringido modelo social construido artificialmente y dirigido
ideológicamente

En nombre del "derecho" de las mujeres, el CEDAW destruye los derechos
fundamentales de cada ser humano y los derechos de auto determinación de las
naciones.

WFF insta a los gobiernos y a todas las personas de buena voluntad a que
rechacen esta propuesta de manipulación social, (...). Algunas preocupaciones específicas:


1. Debe respetarse la dignidad y el valor de las mujeres como personas y de su papel de madres.

a) El preámbulo de CEDAW demanda "un cambio en el tradicional papel de los hombres así como del papel de las mujeres en la sociedad y en la familia, necesario para lograr la igualdad plena entre hombres y mujeres." El Artículo 5(a) de CEDAW impone a los estados partes del tratado "tomar todas las acciones necesarias para modificar el modelo social y cultural de la conducta de hombres y mujeres, con vistas a lograr la eliminación de prejuicios, de costumbres y de todas las otras prácticas en que se basan las ideas de la inferioridad o la superioridad de los sexos y de los papeles estereotipados para los hombres y mujeres."

b) CEDAW no permite libremente a las naciones determinar lo que se interpretará como "prejuicios" o "estereotipos." En cambio, reserva estas decisiones y determinaciones del Comité de las Naciones Unidas para la aplicación del CEDAW. Este Comité ya ha criticado a Belarús por instituir el Día de Madre porque contribuye a hacer perdurar un "estereotipo negativo" para las mujeres. (El 19 de septiembre de 1991, Bielorrusia, que forma parte de Naciones Unidas desde el 24 de octubre de 1945, informó a la ONU que había cambiado su nombre por el de Belarús)

2. Debe reconocerse la naturaleza de la familia como principio de la estructura social, y los derechos de la familia deben ser protegidos, no "modificados".

Deliberadamente la redacción poco precisa y los términos indefinidos de la Convención permiten interpretaciones que son destructivas del orden social y dañan a las personas, por ejemplo, en base a la Convención se puede defender que las uniones del mismo sexo son "familias" acreedoras de todos los derechos legales otorgados a las familias tradicionales, incluso el derecho para adoptar a los niños.

a) WFF defiende la definición de que la familia es la "célula fundamental"
de la sociedad y que la estructura de sociedad esta basada; por eso WFF está de acuerdo con aquellos que califican a la Convención como un documento "anti-familia".

b) WFF urge a las personas libres para que se reconozca que no es competencia de las Naciones Unidas "modificar los modelos sociales y culturales" de los ciudadanos del mundo, ni que las Naciones Unidas pueden mandar modificar costumbres o creencias religiosas. No es competencia de las Naciones Unidas definir los papeles de los hombres y las mujeres en la sociedad, ni las Naciones Unidas está en condiciones para juzgar si una nación o las creencias de una cultura y sus prácticas constituyen "estereotipos" injustos o no.

c) Si se ratifica, el CEDAW obligarían a los norteamericanos a que redefinieran la familia basados en un concepto negativo y culturalmente revolucionario de familia, en lugar de respetar las tradiciones culturales, religiosas o morales, incluidas las llamadas "prácticas de costumbres."

d) El efecto destructivo de CEDAW sobre la familia también es evidente en el Artículo 16 (d) "en todos los casos los intereses de los niños serán prioritarios". Los derechos de los padres no son protegidos por la Convención por la definición caprichosa y malévola de "los intereses de los niños." Esto es particularmente importante en la definición de adolescente como una persona entre los 10 y los 18 años, como lo dice la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). Otros documentos de la ONU, particularmente aquellos de la Cuarta Conferencia Mundial en las Mujeres, en Beijing (1995), y en la Convención sobre los Derechos del Niño, reclaman e imponen "la salud y derechos reproductivos" para los adolescentes. Tales "derechos" no reconocen los derechos de los padres. Además, otros documentos de propuestos por ONU incluyen el "derecho" de niños para rechazar la enseñanza religiosa.

3. Deben ser protegidos los derechos legítimos de las naciones soberanas a la autodeterminación de sus creencias culturales y religiosas. CEDAW no sólo ataca los derechos de las personas y la familia, sino que también usurpa la soberanía de las naciones.

a) Respecto a los "Derechos Reproductivos", el CEDAW, en el Artículo 16 (e) establece: "Los mismos derechos para decidir libre y responsablemente en el número y espaciamiento de sus niños y tener el acceso a la información, la educación, y a los medios que permitan ejercer estos derechos". Esta frase puede y de hecho se interpreta como una exigencia a los estados para legalizar y/o proporcionar el aborto como uno de los "medios para el espaciamiento de los hijos". Esto se complementa con lo dicho en el Art. 2

(b): "para adoptar la legislación apropiada y otras medidas, incluso sanciones adecuadas, contra toda discriminación contra las mujeres," y (f): "tomar todas las medidas apropiadas, incluyendo la legislación, modificar o abolir las leyes existentes, las regulaciones, las costumbres y prácticas que constituyen la discriminación contra las mujeres".

b) La ley Internacional iguala los términos "convención" y "tratado"; y las disposiciones de Artículo VI, Sección 2 de la Constitución norteamericana asumen que esos tratados reemplazan las leyes federales y estatales. Por consiguiente, si se ratifica, CEDAW puede imponerse a los ciudadanos norteamericanos, sin que puedan recurrir ante el Estado o las Cortes Federales.

e) No todas las definiciones de la CEDAW están de acuerdo con la Constitución norteamericana. Sin soberanía que defienda nuestro propio patrimonio cultural y nuestras tradiciones jurídicas, los americanos podríamos encontrarnos sin un mediador ante de la comisión de la ONU sobre los Derechos Humanos (UNCHR) o responsables ante la Corte Criminal Internacional (ICC). Por ejemplo, este año el informe anual del gobierno chileno al Comité, indica que no se habían derogado las leyes y las políticas juzgadas violatorias del CEDAW. El Comité de CEDAW encontró a Chile incurso en una violación a la Convención. El Comité de CEDAW juzgó que Chile había hecho un insuficiente progreso. (...)

4. Las definiciones de las Convenciones internacionales deben ser las adecuadas, y deben tener un sentido claro para todos, evitando la ambigüedad, dejando el mínimo margen a la "penumbra" de las interpretaciones.

WFF nota con grave preocupación los significados diversos que pueden darse a términos indefinidos. En el Artículo 1 de CEDAW se lee:

"A los efectos de la presente Convención, la expresión 'discriminación contra la mujer' significa toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otro campo".

a) En la cita anterior el término "restricción" puede y se entiende ya así, como la prohibición legal para acceder al aborto, lo que hace que las mujeres sean "perjudicadas en el 'goce' de sus 'libertades fundamentales'", en lo "económico" y en lo "social."

b) De igual forma, el término "cualquier otro campo" puede y se interpretará como el campo religioso; así, las creencias religiosas particulares dentro de una nación que ha ratificado CEDAW, podrían ser obligadas a cambiar sus dogmas y costumbres. Esta última preocupación se subraya por Artículo 2 (e)
"Tomar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer practicada por cualquier persona, organizaciones o empresas"; donde dice "organización o empresa" podría interpretarse, la afiliación religiosa de una mujer.

c) CEDAW no define lo que constituye "discriminación". Hay distinciones legítimas, intrínsecas de cada sexo, basadas en elementos fisiológicos y psicológicos. Reconocer tales distinciones no constituye discriminación o prejuicio, excepto en la ideología feminista. WFF señala que los Estados Unidos ya cuenta con leyes y ha reconocido tratados que reconocen los derechos políticos de los ciudadanos independientemente del sexo o raza.

5. Las disposiciones de la Convención incluyen agendas ideológicas coercitivas.

a) WFF observa ideas feministas radicales incrustadas en las disposiciones
de CEDAW. De especial mención es la llamada re-educación en el Artículo 10(c): "La eliminación de todo concepto estereotipado de los papeles masculino y femenino en todos los niveles y en todas las formas de enseñanza, mediante el estímulo de la educación mixta y de otros tipos de educación que contribuyan a lograr este objetivo y, en particular, mediante la modificación de los libros y programas escolares y la adaptación de los métodos de enseñanza";

Así, por ejemplo, el Comité de CEDAW demanda que Bielorrusia deje sin efecto su adopción del Día de la Madre porque es un "estereotipo". Esto demuestra la coerción y la manipulación de la naturaleza en la interpretación de la frase "cualquier concepto estereotipado."

b) La demanda feminista para que el aborto sea un "servicio" disponible universalmente, no se oculta en el Artículo 12:

"Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia".

Por todo esto, Women for Faith and Family (WFF), declara:

WFF defiende los derechos de las naciones de determinar por sí el contenido de las leyes sobre la familia dentro de los límites de dignidad humana y el respeto por la vida, incluyendo a las niñas no nacidas que tan a menudo son víctimas de abortos por selección de sexo.

WFF rechaza enfáticamente la proposición feminista de que el aborto es la
clave del empoderamiento de las mujeres y de la igualdad. La libertad no se encuentra en la destrucción de una vida humana. No deben permitirse medidas coercitivas para forzar a las mujeres a destruir a sus niños a través del aborto o de cualquier otro medio.

WFF afirma los derechos humanos de todas las personas, sin tener en cuenta la edad, el sexo, o su posición social. En particular, defendemos la
recuperación de la dignidad de la maternidad y el valor irreemplazable de
las madres en el desarrollo de un orden social justo; (...), y la
importancia de la protección legal de la familia en la sociedad.

Solicitamos a todos los hombres y mujeres interesados en la integridad de la familia y en la defensa de la verdadera femineidad que insistan a los
líderes políticos y religiosos, y a sus legisladores, para que se opongan al
CEDAW.

Noticias Globales 14/01, Buenos Aires, 30 de enero 2001
Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja
E-mail: jcs@arnet.com.ar
Tel/Fax: (54-11)-4813-5320; (54-11)-4811-1678



 


La ideología del género .

El término inglés "gender" apareció hace unos años en la literatura dedicada a las relaciones entre hombre y mujer. Traducido al español como género sería más fácilmente comprensible si se tradujese como "sexo". El discurso sobre el género niega importancia a la diferencia genital entre hombre y mujer y recoge la interpretación de Friedrich Engels al concepto de lucha de clases.

    Si tuviéramos que resumir la ideología del género en una sola frase, convendría recoger de nuevo la famosa frase de Simone de Beauvoir: "La mujer no nace: se hace" [1].
    Una nueva versión de la lucha de clases
    Los textos dedicados al género analizan los papeles y responsabilidades atribuidas al hombre y la mujer en el contexto de nuestra sociedad, como si fueran expectativas de ciertas características, aptitudes y comportamientos probables de cada uno de ellos (la feminidad y la masculinidad). Estos papeles y expectativas serían distintos en el tiempo y según las organizaciones económicas y sociales.
    La ideología del género recoge la interpretación de Friedrich Engels al concepto de lucha de clases. En su libro El origen de la familia, Engels relata la historia de la mujer: una historia que depende esencialmente de la de la técnica. La aparición de la propiedad privada convierte al hombre en propietario de la mujer. En la familia patriarcal fundada sobre la propiedad privada, la mujer se ve explotada y oprimida por el hombre. El proletariado y las mujeres se convierten, así, en dos clases oprimidas. La liberación de la mujer pasa, pues, por la destrucción de la familia y la entrada de todas las mujeres en el mundo del trabajo. Una vez "liberada" del yugo marital y de la carga de la maternidad, la mujer podrá ocupar su lugar en una sociedad de producción. Simone de Beauvoir nos da una visión de esto:
    "Es fácil imaginar un mundo en que hombres y mujeres sean iguales, pues es exactamente lo que había prometido la revolución soviética: las mujeres, educadas y formadas exactamente como los hombres, trabajarían en las mismas condiciones y con los mismos salarios; la libertad erótica sería admitida por las costumbres, pero el acto sexual ya no sería considerado como un "servicio" que se remunera; la mujer estaría obligada a asegurarse otro modo de ganarse la vida; el matrimonio se fundaría en un libre compromiso al que los esposos podrían poner término cuando quisieran; la maternidad sería libre, es decir, se autorizaría el control de la natalidad y el aborto, que por su parte daría a todas las madres y sus hijos exactamente los mismos derechos, estén ellas casadas o no; las bajas por maternidad serían pagadas por la colectividad, que asumiría la carga de los niños, lo cual no significa que les serían retirados a sus padres, sino que no se les abandonaría". [2]
    Asimismo, inspirándose en el estructuralismo, la ideología del género considera que cada cultura produce sus propias normas de conducta y modela un tipo de mujer distinto. Según las sociedades, ciertas tareas serán tradicionalmente consideradas como "tareas femeninas" y otras como masculinas. Si se quiere "liberar" a la mujer de la imagen de madre en el hogar, educando a sus hijos y ocupándose de su marido, hay que proveerle de los medios necesarios: la anticoncepción y el aborto. Liberada de las responsabilidades del hogar y la familia, la mujer se podrá entregar a su papel de trabajadora, en igualdad con el hombre. Es así como afirman que las diferencias de papel entre hombre y mujer son de origen puramente histórico o cultural: el producto de una cultura en vías de extinción.
    La mujer "desmaternizada"
    En su libro dedicado al amor materno, Elisabeth Badinter defiende que el instinto materno es un mito. En cuanto al amor materno, en su opinión, no se puede dar por supuesto [3]. En algunas de sus páginas, la maternidad se presenta como el lugar de alienación y esclavitud femenina. Es tiempo, pues, de "desmaternizar" a la mujer, de abolir las diferencias de papel entre hombre y mujer, para llegar a una "cultura unisex". La diferencia y la complementariedad se sustituyen por la semejanza entre los sexos. Aparece la androginia y se promueve la valoración de una supuesta bisexualidad original de todas las personas.
    En esta nueva cultura, los papeles o funciones del hombre y la mujer serían perfectamente intercambiables [4]. A partir de entonces, la familia heterosexual y monógama, consecuencia natural del comportamiento heterosexual del hombre y la mujer, aparece como un caso de práctica sexual junto a muchos otros que se situarían en plano de igualdad con éste: la homosexualidad, el lesbianismo, la bisexualidad, el travestismo, las "familias" recompuestas", las "familias" monoparentales masculinas o femeninas, y sólo quedarían las uniones pedofílicas o incluso incestuosas.
    Como todas las uniones deben ponerse en plano de igualdad, la ley debería dar a todas ellas las mismas prerrogativas jurídicas que se reconocen a la familia tradicional.
    La cultura anti-familia del género
    La familia tradicional, heterosexual y monógama, se reduce a un modelo entre tantas otras uniones de carácter puramente contractual.
    La familia tradicional comprende la institución del matrimonio: compromiso en el tiempo, deberes de fidelidad, convivencia, socorro y asistencia libremente consentidos. Del matrimonio surge naturalmente la filiación. El estado de filiación no se inventa; se instituye socialmente como origen o proveniencia de toda persona, de la que no se puede disponer: ni el sujeto tiene poder para decidir que deja de ser hijo o hija de sus padres, ni éstos son dueños del vínculo que, sin embargo, procede de su acto procreador. La institución familiar tradicional es, pues, el lugar donde las personas se comprometen a construir juntos una nueva comunidad, estable y abierta a la vida. La familia es lugar de solidaridad, interdependencia consentida y fidelidad.
    La cultura anti-familia del género llama "familia" y equipara diferentes formas de unión que se fundan en contratos acordados entre individuos. Los vínculos que uno contrae con otro individuo serían entonces rescindibles en cualquier momento, si los términos dejan de convenirle, en el momento en que la supuesta bisexualidad original evolucione en uno u otro sentido. En cuanto a los hijos, si los hay, perderán esa familia -precaria desde su mismo origen- cuando las partes contratantes estimen tener interés en poner fin a ese contrato.

A. M. Libert (
Mujer Nueva )

[1]."Le deuxième sexe II. L'expérience vécue", NRF, Ed. Gallimard 1949, pág.13
[2]. Idem, pág.569
[3]. Simone de Beauvoir ya había escrito: "(...) el amor materno no tiene nada de natural" (idem, pág. 339). Ver "L'amour en plus. Histoire de l'amour maternel (XVIIe-Xxe siècle), Elisabeth Badinter, Ed. Flammarion, Paris, 1980.
[4]. Ver Safe Motherhood Initiatives: Critical issues, editado por Marge Berer y TK Sundari Ravindran, colección Reproductive Health Matters, Blackwell Science Ltd., Oxford 1999. .


La bondad en la conducta, Arvó.  (1ra. parte)

En nuestro artículo anterior ("¿Qué es lo bueno?" nº 22) comprobábamos que la bondad está en las cosas; que no es una invención de la mente o fruto del capricho de la voluntad. Sobre lo que es bueno o malo no caben opiniones, a no ser por ignorancia de la realidad. Precisamente concluíamos que existe un criterio objetivo: es bueno lo que acerca a Dios; es malo lo contrario. Porque Dios es nuestro último fin, es decir, donde, en último extremo, se halla nuestra perfección. De modo que en la medida en que podemos saber qué es lo que acerca a Dios, podemos también saber qué es lo bueno.

Ahora bien, una cosa es la bondad de "las cosas", y otra la bondad de los actos humanos que inciden sobre las cosas o permanecen en el interior de nosotros mismos. Esta última es la que nos ha de ocupar en este artículo; y es del mayor interés, porque con nuestras acciones es como nos labramos la perfección personal o la ruina. La cuestión es: ¿cuándo son buenos los actos humanos? ¿qué condiciones se requieren para poder calificar de moralmente buenos a nuestros actos? ¿de qué depende su bondad? ¿cuándo nos acercan o separan del último fin, que es Dios?

Lo primero que hemos de tener en cuenta al examinar nuestra conducta en vistas a su calificación moral es lo que hemos hecho, es decir, el "objeto" de nuestro acto: ¿Es bueno ese objeto?, porque ya vimos que el bien es algo objetivo, como "la propia ley divina, eterna, objetiva y universal, por la que Dios gobierna el mundo universo y la comunidad humana" . Por eso se dice que "el objeto es la primera fuente de moralidad". ¿Está conforme lo que he hecho con la objetiva ley divina, natural o evangélica?.

Esta es la primera pregunta necesaria; pero no sólo el objeto -lo que hacemos- es fuente de moralidad. No basta la consideración del objeto para saber si un acto humano es moralmente bueno o malo. Es más -enseña Juan Pablo II-"la moral -lo que es moral- es cosa esencialmente íntima, interior", reside en la conciencia y en la voluntad, que es donde, con sus actitudes y elecciones se expresa el "hombre interior" .

IMPORTANCIA DE LA INTERIORIDAD; El Papa advierte que "lo moral" de nuestras obras tiene, como es obvio, una dimensión exterior, digamos visible, apreciable desde fuera (pasear, comprar, comer, trabajar), que está en relación con las normas objetivas de la conducta humana (no robar, no atentar contra la vida propia o ajena, etc.). Sin embargo, este hecho --la existencia de esta dimensión exterior-- en nada modifica el hecho precedente, a saber, que la moral es un asunto de conciencia y que sus exigencias incumben a la interioridad del hombre.
    "Cristo enseñaba moral. El Evangelio y los demás textos del Nuevo Testamento lo demuestran sin lugar a dudas". Sabemos que el Decálogo, o sea, los Diez Mandamientos de la ley moral natural -indicados expresamente por Dios a Moisés-, fue confirmado por el Evangelio . Y recuerda Juan Pablo II que, al enseñar la moral, Cristo tenía en cuenta estas dos dimensiones: la exterior, o sea, visible, social e, incluso, "pública" y la interior. Pero, conforme a la naturaleza misma de la moral, de "lo que es moral", el Señor concedia importancia primordial a la dimensión interior, a la rectitud de la conciencia humana y de la voluntad, es decir, a lo que en términos bíblicos, se llama "corazón". En diversos momentos y de diferentes maneras, Jesucristo enseñó que: "lo que sale de la boca procede del corazón y eso hace impuro al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias. Esto es lo que contamina al hombre" : el mal que reside en el corazón, es decir, en la conciencia y en la voluntad.
    El Señor, por tanto, indica lo que está mal, las obras que son malas --y en consecuencia contaminan al hombre, lo dañan--, y que son externas, visibles. Pero indica también donde se encuentra la causa, la raíz de esas obras que, en definitiva, son una manifestación de lo que hay en el interior. Si se extirpara la mala raíz no habría malos frutos. Gráficamente lo expresaba el Papa en su mensaje de paz de 1984: "es el hombre quien mata y no su espada y sus misiles"; "la guerra nace del corazón del hombre".
    Es lógico pues que se afirme que de las dos dimensiones de la moralidad de los actos humanos, la que posee importancia primordial sea la interior: la dimensión "hacia adentro" del hombre. Además, "existen normas --dice Juan Pablo II-- que atañen de un modo directo a actos exclusivamente interiores. Vemos ya en el Decálogo dos mandamientos que empiezan por estas palabras: "No desearás..." y "No codiciarás..." y que, por consiguiente no se refieren a ningún acto exterior, sino sólo a una actitud interior, relativa, en el primer caso, a 'la mujer de tu prójimo'; y, en el segundo, a 'los bienes ajenos'. Cristo lo subraya con más fuerza todavía. Sus palabras pronunciadas en el monte de las Bienaventuranzas, cuando llama 'adúltero de corazón' al que mira a una mujer deseándola, fueron para mí --dice el Papa-- punto de partida de largas reflexiones sobre el carácter específico de la moral evangélica en esta materia" .
    Importancia pues de la dimensión interior de "lo moral"; importancia de la interioridad, de las intenciones, de las actitudes. "Pero --continúa Juan Pablo II-- no es eso todo. Sabemos que el Sermón de la montaña habla también de las buenas obras, como la oración, la limosna, el ayuno, que el Padre ve en lo oculto".
    Que la dimensión interior del acto humano tenga primordial importancia no quiere decir que la exterior —"lo que se hace"— no afecte a la persona y no tenga relevancia moral. La tiene, y mucha. "La ética católica no es sólo un conjunto de normas, mandamientos y reglas de conducta" . No es sólo eso, pero es también eso. Cristo tenía en cuenta las dos dimensiones del acto humano; que son justamente dos dimensiones de un acto que es uno, aunque complejo. Por tanto, una simple "moral de intenciones" o "de actitudes" que no valorase el objeto, las obras en las que se plasman las actitudes e intenciones, seria una moral mutilada y, por tanto, falsa, como un folio rasgado por cualquiera de sus lados ya no es un folio. El folio tiene dos dimensiones, largo y ancho; si lo rompo por cualquiera de las dos deja de ser lo que era. Un plato o manjar exquisito, con ingredientes de primera calidad, pero aderezado con unos gramitos de arsénico, todo él resulta mortal de necesidad, aunque se haya elaborado con la "buena intención" de alimentar al cliente.
    Cualquier cosa mala, por muy buena que sea la intención con que se haga, no deja de causar el mal; y el acto humano que la realiza--compuesto de lo subjetivo y lo objetivo--resulta enteramente malo y daña siempre a la persona.
    En efecto, el mismo Papa, que subyaraba la importancia de la dimensión interior de los actos humanos, aclara que "no es suficiente tener la intención de obrar rectamente para que nuestra acción sea objetivamente recta, es decir, conforme a la ley moral. Se puede obrar con la intención de realizarse uno a sí mismo y hacer crecer a los demás en humanidad; pero la intención no es suficiente para que en realidad nuestra persona o la del otro se reconozca en su obrar" . Hace falta, además, que lo que se quiere sea de verdad bueno.

LA LIBERTAD: CONDICION DE BONDAD MORAL    Juan Pablo II sigue ahondando en la cuestión: "¿En qué consiste la bondad de la conducta humana? Si prestamos atención a nuestra experiencia cotidiana, vemos que, entre las diversas actividades en que se expresa nuestra persona, algunas se verifican en nosotros, pero no son plenamente nuestras; mientras que otras no sólo se verifican en nosotros, sino que son plenamente nuestras. Son aquellas actividades que nacen de nuestra libertad: actos de los que cada uno de nosotros es autor en sentido propio y verdadero. Son, en una palabra, los actos libres (...) La bondad es una cualidad de nuestra actuación libre. Es decir, de esa actuación cuyo principio y causa es la persona; de lo cual, por tanto, es responsable" .
    No significa esto que por el hecho de ser libre el acto humano sea moralmente bueno, sino que la libertad es una de las condiciones varias de la bondad moral. Una condición también importante, porque "mediante su actuación libre, la persona humana se expresa a sf misma y al mismo tiempo se realiza a sí misma"  es decir, va realizando en sí misma un incremento de bondad, si la conducta es moralmente buena; si fuera mala, el sentido de la libertad se vería frustrado.

IMPORTANCIA DE LAS OBRAS En efecto, "la fe de la Iglesia fundada sobre la revelación divina, nos enseña que cada uno de nosotros será juzgado según sus obras" . Son muchos, por cierto, los momentos de la Sagrada Escritura en que se afirma que Dios retribuirá a cada uno según sus obras; por ejemplo: Mt 5, 16; Apoc 2, 23; 22, 12; cfr. Rom 2, 6; Eccli 16, 15; 2 Tim 4; Sant 1, 21-25. "Nótese --indica el Papa--: es nuestra persona la que será juzgada de acuerdo con sus obras. Por ello se comprende que en nuestras obras es la persona que se expresa, se realiza y--por así decirlo--se plasma. Cada uno es responsable no sólo de sus acciones libres, sino que, mediante tales acciones se hace responsable de sf mismo" .
    No parece que se pueda iluminar mejor la relevancia moral de lo objetivo, de las obras, de los actos externos. Seremos juzgados por nuestras obras, porque ellas son "criaturas" de nuestra libertad en las que nos hemos expresado y forman parte de nosotros mismos.
    "Es necesario--insiste el Romano Pontífice-- subrayar esta relación fundamental entre el acto realizado y la pcrsona que lo realiza". Nuestras obras expresan siempre lo que somos o, al menos, algo de lo que somos; y con ellas no sólo "hacemos cosas", "nos hacemos" también a nosotros mismos: sabios o ignorantes, justos o injustos, prudentes o imprudentes, lujuriosos o castos.
    Pues bien, "a la luz de esta profunda relación entre la persona y su actuación libre podemos comprender en qué consiste la bondad de nuestros actos, es decir, cuáles son esas obras buenas que Dios de antemano preparó para que en ellas anduviésemos" (...). Cuando el acto realizado libremente es conforme al ser de la persona, es bueno".
    "La persona está dotada de una verdad propia, de un orden intrínseco propio, de una constitución propia. Cuando sus obras concuerdan con ese orden, con la constitución propia de persona humana creada por Dios, son obras buenas, que Dios preparó de antemano para que en ellas anduviésemos. La bondad de nuestra actuación dimana de una armonía profunda entre la persona y sus actos, mientras, por el contrario, el mal moral denota una ruptura, una profunda división entre la persona que actúa y sus acciones. El orden inscrito en su ser, ese orden en que consiste su propio bien, no es ya respetado en y por sus acciones. La persona no está ya en su verdad. El mal moral es    precisamente el mal de la persona como tal" . Esa ruptura, esa profunda división en el interior del hombre se produce siempre que se obra mal, aunque sea con "buena intención", pensando que se obra bien, porque es un hecho que entonces la persona no está obrando conforme a la verdad de su ser. Quiérase o no, "la persona humana realiza la verdad de su ser en la acción recta, mientras que, cuando actúa no rectamente, causa su propio mal, destruyendo el orden de su propia ser. La verdadera y más profunda alienación del hombre consiste en la acción moralmente mala: en ella la persona no pierde lo que tiene, sino lo que es, se pierde a sf misma" .
    Cuando es moralmente mala, la acción exterioriza o manifiesta el ser personal de modo monstruoso. Cabe decir de tal acción lo que dice Santo Tomás del error de la mente: es "un parto monstruoso". Se ha engendrado un monstruo, un ser deforme, que deforma y carcome el propio ser, por la íntima conexión entre la persona y su obra.


571. Hombre de Familia

TÍTULO ORIGINAL: The Family Man
DIRECTOR: Brett Ratner
INTÉRPRETES: Nicolas Cage, Saul Rubinek, Téa Leoni, Makenzie Vega
AÑO: 2000, Universal
GÉNERO: Comedia romántica
CONTENIDOS ESPECÍFICOS: Un encuentro sexual implícito y lenguaje vulgar
CLASIFICACIÓN MPAA*: PG-13
CLASIFICACIÓN USCC**: Adultos

RESEÑA:

Un hombre de negocios, soltero, al despertar una mañana se encuentra casado y con dos hijos.

Jack Campbell es un casanova, inversionista de Wall Street que está a punto de cerrar un negocio y desea que todos en la compañía trabajen igual que él la víspera de Navidad. Después de un encuentro con un hombre que deseaba robar una tienda y asegurarle que él tiene todo lo que desea, al siguiente día al despertar, se ve casado con Kate (T. Leoni) su antigua novia, así como padre de una niña de 6 años y de un bebé. Horrorizado trata de retornar a su antigua vida, pero se da cuenta de que ya no es posible. Sin idea de lo que sucede, Jack trata de encajar lo mejor que puede y gradualmente se va sintiendo a gusto con su familia. Cuando tiene la oportunidad de regresar a su vida de soltero debe decidir qué es lo que realmente quiere.

A pesar de ser una fantasía surrealista, se puede tomar como un regalo gracioso y cálido que los espectadores disfrutarán en la temporada navideña.

* MPAA: The Motion Picture Association of America
** USCC: United States Catholic Conference


579. Naúfrago (Cast Away)

TÍTULO ORIGINAL: Cast Away
DIRECTOR: Robert Zemeckis
INTÉRPRETES: Tom Hanks, Helen Hunt, Nick Searcy
AÑO: 2000, 20th Century Fox
GÉNERO: Drama
CONTENIDOS ESPECÍFICOS: Un accidente violento y poco lenguaje vulgar
CLASIFICACIÓN MPAA*: PG-13
CLASIFICACIÓN USCC**: Adolescentes y adultos

RESEÑA:

El único sobreviviente de un accidente aéreo debe manejar la forma de sobrevivir a los problemas físicos y mentales de vivir solo en una isla tropical.

Drama finamente armado en el que Chuck Noland (Tom Hanks) es un ingeniero en sistemas quien trabaja en una compañía de entrega de paquetes y vive bajo la presión del reloj. Junto a su compañero Stan (Nick Searcy), viajan alrededor del mundo instruyendo a las demás sucursales para el mejor aprovechamiento del tiempo en el sistema de entregas. Por esta razón, nunca tiene oportunidad para visitar a su novia Kelly (Helen Hunt) que vive en Memphis. Viajando por el sur del Océano Pacífico, una tormenta hace caer el avión y las olas lo arrastran a una isla desierta. Alegre de estar vivo pronto debe construir un sistema para vivir, mientras se atreve a escapar para buscar a la mujer que ama.

Con la excelente actuación de Hanks y la dirección de Zemeckis (Forrest Gump, Contacto, etc.) el filme muestra que el hombre, al despojarse de sus posesiones, tiene la oportunidad de valorar lo que realmente importa.

* MPAA: The Motion Picture Association of America
** USCC: United States Catholic Conference
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