Revista virtual de la
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Vivir en Familia

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 Montevideo - Uruguay



Vivir en Familia es una publicación distribuida en forma gratuita por correo electrónico.
Sus destinatarios principales son; jóvenes,  padres de familia, educadores y profesionales
Sus temas principales son: Evangelización y formación para la familia 
                                          La defensa de la vida humana desde la concepción natural hasta        
                                          la muerte natural.
 

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Para Reflexionar

"La fertilidad es la bendición original dada por Dios al hombre y a la mujer... Es un don divino. Los dones están pensados para ser dados y recibidos gratuitamente; nunca rechazados por una parte, y nunca reclamados por otra... La anticoncepción rechaza el don de la fertilidad. Las tecnologías reproductivas lo reclaman".

Mons. Charles Chaput, Arzobispo de Denver, USA


Editorial

LA FIESTA DE LA VIDA

El 25 de marzo próximo pasado, los hombres y mujeres de buena voluntad festejamos en Uruguay, el Día del Niño por Nacer. La tradicional fiesta de la Anunciación del Ángel Gabriel a María, del "¡Fiat!" de la Virgen, y de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo en su seno, sirvieron de marco para recordar a los niños no nacidos -abortados-, y a los niños por nacer. Con motivo de esta festividad, el Padre Antonio Bonzani, Vicario para la Familia de la Arquidiócesis de Montevideo, celebró la Santa Misa en la Capilla de las Esclavas del Sagrado Corazón.

Se adirhieron a la conmemoración de esta fecha, numerosos grupos Provida de varios países, así como legisladores locales. El diputado Jorge Barrera (Partido Colorado, Lista 15) envió un mensaje de adhesión, disculpándose por no estar presente, mientras que la diputada Beatriz Argimón, (Partido Nacional, Lista 400) participó de la misa, donde pidió "por nuestra Patria y por sus gobernantes, para que sin poner trabas a la procreación humana, promuevan el desarrollo del pueblo oriental, y para que -de acuerdo con el Santo Padre- podamos invitar a muchos al banquete de la vida".

Un grupo folcklórico familiar integrado por jóvenes -"Los Fossati"-, dio la nota musical. Sus cantos salidos del corazón, sus voces varoniles, y la frescura típica de la edad, sumados a la profesionalidad y perfección con que se desenvolvieron, sorprendieron gratamente a los presentes.

La celebración tuvo su punto más emotivo cuando una mamá embarazada, leyó casi entre lágrimas y con la voz entrecortada, la Oración de la Mujer Embarazada, del Padre Michel Schooyans (1).

En síntesis, el 25 de marzo fue para los provida uruguayos, una verdadera fiesta, que debería prolongarse durante todos los días del año. Porque la lucha provida, es eso: más PRO - VIDA que anti - aborto. Que se sientan "anti" los que están en contra de la vida y de la verdad. Nosotros no tenemos por qué estar "contra": somos "pro", porque estamos a favor de la vida y la verdad. Y al servicio de la Verdad. Por eso celebramos, por eso nos reunimos y festejamos, por eso cantamos y nos alegramos. Si alguna vez hemos sido hirientes con personas de conciencia oscurecida o deformada, si hemos dado mal ejemplo en nuestra lucha, pedimos perdón; al tiempo que nos mantenemos firmes, absolutamente intransigentes en el combate de las ideas, y volvemos a la lucha con toda la energía -y caridad- que demanda la afirmación de la cultura de la vida.

Es muy aleccionador sobre este punto, el mensaje que el Dr. Gonzalo Herranz nos deja en el artículo que sigue: pensamos que todos los que luchamos por la vida, lo deberíamos leer y acoger con humildad. Pues somos conscientes -en lo que nos es personal- de que a veces hemos caído, sino en el desánimo, en la dureza de corazón para con aquellos que están equivocados, o en la exaltación de lo negativo, cuando tanto de positivo hay por decir.

Por eso, desde este número, queremos celebrar, festejar, afirmar y alentar. Queremos gritar muy fuerte: ¡qué maravilloso es el don de la vida!; y cargar menos las tintas lamentando: ¡que horroroso es el crimen del aborto! Es horroroso, sin duda: es un crímen nefando; pero ¿a cuántos convencemos hablando así? ¿No estará la gente más dispuesta a escuchar mensajes positivos? En otras palabras, nos comprometemos desde ahora, a combatir el mal, promoviendo el bien, a combatir la mentira, afirmando la verdad, a combatir la muerte, exaltando la vida; y siempre, con espíritu positivo: ¡con alegría! Ya lo dijo San Alfonso María de Ligorio: "ha de practicarse la mansedumbre con los enemigos. "Vence el mal a fuerza de bien" (Rom. 12, 21), el odio con el amor, las persecusiones con la mansedumbre, como hicieron los santos, granjeándose de esta suerte el afecto de sus más obstinados perseguidores" (2).

(1) Vida Humana Internacional - Oraciones provida - Oración de la mujer embarazada, por el Padre Michael Schooyans: http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/embarazada.html 

(2) Práctica del amor a Jesucristo, Capítulo 6.

AVE FAMILIA


Aceprensa 37/01

Reflexiones ante los riesgos del desaliento

La cultura de la vida, un empeño afirmativo

La acción de los movimientos “pro vida” no está exenta del desgaste que produce una lucha que aparentemente da pocos frutos. El profesor Gonzalo Herranz, del Departamento de Humanidades Biomédicas de la Universidad de Navarra, señala algunos de esos riesgos, subraya los aspectos propositivos y pone de relieve que se trata de un empeño permanente. Ofrecemos una síntesis de su intervención en la VII Asamblea de la Academia Pontificia para la Vida, celebrada en Roma del 1 al 4 de marzo.


Cuando se analiza lo que la encíclica Evangelium vitae dice sobre la cultura de la vida, se echa de ver que el Santo Padre se está refiriendo a una doble realidad. De un lado, la cultura de la vida nos es mostrada por el Papa como algo que tiene su razón de ser en su enfrentamiento a la cultura de la muerte. De otro lado, la cultura de la vida aparece en la encíclica como una realidad afirmativa y dinámica, autosuficiente y verdadera, que existe y se tiene en pie por sí misma, que no necesita ser entendida como reacción.

Una batalla desigual

Es lógico que a la primera dimensión, bélica y antagónica, de la “cultura de la vida” se haya dedicado en el mundo entero un esfuerzo intenso y prioritario, tan rico en frutos como pobre en medios (1). La batalla a favor de la vida es muy dura y sin pausa, se hace contra un enemigo que dispone de medios y recursos enormes: es, como dice el Papa, una guerra de los fuertes contra los débiles (Evangelium vitae, 100). Dada tal desproporción de fuerzas entre uno y otro bando, no es de extrañar que, con el paso del tiempo, entre muchos luchadores por la vida se aprecien acentos de dureza y resentimiento, de aspereza y amargura, fruto de la fatiga, de las heridas inevitables, de las aparentes derrotas, propias de toda guerra prolongada. Se genera así una ideología más negadora que afirmativa, se pierden facultades para la amistad. Sucede,  paradójicamente, que lo que empezó siendo un movimiento a favor de la vida se ha ido  transformando insensiblemente en un generador de acciones “anti-”: contra el aborto o la eutanasia, pero también contra personas singulares y, especialmente, contra las poderosas organizaciones que promueven la “cultura de la muerte”. Es fácilmente comprensible que, dada la violencia de esta guerra y la cercanía del frente de batalla, se haya dedicado menos atención a desentrañar los contenidos positivos de la nueva cultura de la vida que a la tarea, aparentemente más urgente, de combatir los errores y estrategias de la “cultura de la muerte”. Y, sin embargo, a mi parecer, nada es más esencial que estudiar las cuestiones y problemas que podrían llamarse aspectos afirmativos de la cultura de la vida. Me limitaré a ofrecer algunos barruntos sobre dos puntos: uno se refiere al compromiso  insobornable con la verdad que han de tener todas las acciones que se encuadran en la cultura de la vida; el otro consiste en algunas consideraciones sobre el menos atendido, y quizá el más difícil, de los proyectos de la nueva cultura de la vida humana que el Papa nos señala: el de celebrar el Evangelio de la vida.

El compromiso con la verdad

Una búsqueda sistemática, en el texto de Evangelium vitae, de la palabra "verdad" y de los términos emparentados nos muestra de modo palmario que el Santo Padre coloca la verdad como un elemento esencial de la teoría y la práctica de la cultura de la vida. Nos habla del valor capital de la verdad en la difusión del Evangelio de la vida, pues sólo en un profundo compromiso con la verdad puede el hombre descubrir y difundir el respeto por la humanidad de todo ser humano. Y, por contraste, los mensajes de algunos de los que militan en el campo de la cultura de la vida parecen contaminados de diferentes formas de faltas a la verdad: no en el sentido de que sus autores usen deliberadamente de la mentira o el engaño, sino en el de que han sucumbido a la tentación de la eficiencia estratégica. Y, entonces, exageran la verdad y la deforman, con la pretensión de hacerla más dura y convincente. O la torturan para hacerle revelar aspectos que no están contenidos en ella; o la revelan en parte y, a la vez, en parte la ocultan, para eludir la inevitable complejidad que no pocas veces la realidad presenta.

En otras ocasiones, por la urgencia de la situación o por falta de veneración por la verdad, se difunden escritos inmaduros, fruto de la improvisación, creados en la irritación o en la ira, que dañan a la causa de la cultura de la vida y provocan el regocijo de los que la combaten.

Honestidad intelectual

Las publicaciones escritas o las manifestaciones verbales de los seguidores de la cultura de la vida habrían de atenerse, en lo que les sea de aplicación, a las normas de calidad que rigen en el mundo de la comunicación científica y cultural. Esas normas, que inicialmente se referían de modo casi exclusivo a cuestiones de estilo y etiqueta, han ido incorporando, con el paso de los años y con intensidad creciente, ciertos requisitos éticos (2). En la guerra a favor de la cultura de la vida no vale el principio perverso del "todo vale". La ética común de la publicación (3) nos impone ciertos deberes, entre los que se pueden señalar los siguientes:

— el de adquirir y practicar una actitud recta acerca de la autoría intelectual, que nos obliga a no apropiarnos méritos ajenos, mediante el plagio o la imitación, sino a conceder, por justicia, el crédito de originalidad a los creadores de ideas nuevas;

— el de comprobar la veracidad y exactitud de los datos que usamos en nuestras argumentaciones, gracias a una evaluación diligente y a una selección crítica de fuentes de información fidedignas, y a indicar explícitamente tales fuentes;

— el de rechazar toda tentación de fabricar datos, falsificar testimonios, u omitir información significativa;

— el de expresar con racionalidad, mesura y prudencia las conclusiones de nuestros discursos, para no dar como real lo que sólo es deseable, para no señalar como cierto lo dudoso, para no dar por comprobado lo simplemente hipotético;

— a asumir personalmente la responsabilidad moral de cuanto comunicamos y difundimos en el contexto de la cultura de la vida, en la cual no hay cabida para el libelo anónimo;

— a pedir consejo a quien pueda darlo con competencia y generosidad. Del mismo modo que la revisión por árbitros ha supuesto un salto de calidad en la publicación científica, pedir consejo antes de publicar es, en el contexto de la cultura de la vida, la mejor garantía contra la precipitación y el subjetivismo.

Celebrar la vida

Ha llegado el momento de preguntarnos qué es eso de celebrar el Evangelio de la vida y qué papel desempeña en la construcción de la nueva cultura. Yo puedo hablar, con algo de conocimiento, del papel que la celebración del Evangelio de la vida puede jugar en dos áreas: en la docencia de la Medicina y en las acciones sociales promovidas en favor de la vida. Paradójicamente, no parece muy aguda esa mirada contemplativa de que habla el Papa Juan Pablo II entre muchos universitarios. Para empezar, ¡qué pobremente inspirados y escritos parecen la mayoría de los libros que estudian nuestros alumnos! Son libros fríamente descriptivos, escritos sin entusiasmo por la vida, con una objetividad envarada, unidimensional, aburridamente formalista. Habría que reescribir los tratados de Biología y Patología del hombre con una actitud nueva, una actitud que uniera, al mismo tiempo, el rigor de la observación científica y la evaluación crítica de hechos e hipótesis y el rasgo definitivamente humano de la admiración. Muchas veces bastaría introducir en libros y explicaciones pequeñas pausas para dar tiempo y lugar al asombro y a sus innumerables motivos.

Cambio de paradigma

Así podríamos proteger a los estudiantes y a los profesionales de las ciencias biomédicas de la tentación terrible del simplismo mecanicista, del riesgo de la visión rutinaria de la vida, de la trivialización de lo asombroso, de la desertización de lo afectivo. Es, pues, necesario echarle vida a la vida. Sólo así podremos protegernos frente a la sutil narcotización del cientifismo. La obsesión mecanicista –no el análisis científico de los mecanismos y procesos biológicos y de su adaptación a las condiciones anormales inducidas por la enfermedad– tiende a grabar en la mente del estudiante y del investigador que sólo lo mecanísticamente explicable tiene realidad. En tal contexto, la enseñanza de las ciencias biomédicas pierde aliento intelectual y se cierra a lo propiamente humano y a la consideración ética. Se cae en la barbarie de la insensibilidad, de la ceguera para lo humano. El embrión humano deviene un mero complejo celular en el que se expresan genes y moléculas moduladoras, conforme a una mecánica del desarrollo, que no difiere en absoluto con la que rige el desarrollo de otras especies más o menos próximas. Hablar, en un curso de Embriología médica, del embrión humano como de un ser humano que ha de ser respetado es tenido por una excentricidad. Admitir que en el embrión se expresa la naturaleza humana parece una traición a la ciencia.

El asombro por la vida

La ausencia de referencia a lo humano viviente en la enseñanza de las ciencias biomédicas básicas deja desarmados a los estudiantes para el encuentro con los pacientes en el comienzo de los cursos clínicos: no se les ha familiarizado con las realidades humanas de la enfermedad y el sufrimiento. Es frecuente hoy que el estudiante experimente una reacción de extrañeza al entrar en el hospital. Hemos de decir a nuestros estudiantes, futuros médicos, que la vocación médica tiene que ver tanto o más con hombres vivos que con moléculas muertas, que han de aprender a reconocer y a apreciar a los enfermos en su singularidad personal y en su integridad humana, pues sólo así les será posible tratarlos de un modo verdaderamente profesional, que sea a la vez científico y humano. Me gusta citar algunos escritos de Lewis Thomas, un hombre cuya vida no estuvo iluminada por la luz de la fe, sino que discurrió en la penumbra de la nostalgia de Dios. Thomas, además de patólogo de mirada original y de escritor fascinante, fue un hombre enamorado de la vida, un testigo de las maravillas del vivir. Escribió sobre los seres vivos como muy pocos lo han hecho hasta ahora. De un artículo titulado Sobre la Embriología tomo esta muestra, en la que Thomas nos relata lo que sucede en los días primeros de nuestra vida. "Tú partes de una sola célula que proviene de la fusión de un esperma y un ovocito. La célula se divide en dos, después en cuatro, en ocho, y así sigue. Y, muy pronto, en un determinado momento, resulta que, de entre ellas, aparece una que va a ser la precursora del cerebro humano. La mera existencia de esa célula es la primera de las maravillas del mundo. Deberíamos pasarnos las horas del día comentando ese hecho. Tendríamos que pasarnos el santo día llamándonos unos a otros por teléfono, en inagotable asombro, y citarnos para charlar sólo de esa célula. Es algo increíble. Pero ahí está ella, encaramándose a su sitio en cada uno de los miles de millones de embriones humanos de toda la historia, de todas las partes del mundo, como si fuera la cosa más fácil y ordinaria de la vida (...)" (4). Deberíamos esforzarnos por poner parejo entusiasmo, asombro y amor en nuestras lecciones y discusiones académicas sobre la vida humana, al argüir a favor de ella. Pienso que el respeto ético se incuba, no sólo en el fundamento metafísico, sino también en el asombro biológico, en la mirada contemplativa.

Formación del carácter

La cultura de la vida requiere generosidad y servicio, vencer el egoísmo, tener capacidad de aventura. El Papa nos dice que hace falta una paciente y valiente obra educativa que apremie a todos y a cada uno a hacerse cargo del peso de los demás, que se necesita una continua promoción de vocaciones de servicio, particularmente entre los jóvenes. Ese esfuerzo educativo es imprescindible y urgente en el contexto social de hoy, tan frío y egoísta (Evangelium vitae, 88). En un análisis de la crisis de humanidad que está atravesando la práctica de la Medicina, un médico judío, el Prof. Shimon Glick, afirma que tal crisis es el resultado directo del empobrecimiento en valores morales y éticos que muchas sociedades democráticas occidentales han introducido en sus sistemas educativos. Basta calcular la calidad humana y moral que tendrán los jóvenes, hombres y mujeres, candidatos a la profesión médica que han sido criados y educados como niños o adolescentes en un ambiente acomodado y abiertamente permisivo, acostumbrados a obtener sin esfuerzo e inmediatamente lo que quieren y siempre que lo desean; a los que se les enseña que el objeto último de la vida es aspirar, con el costo moral más bajo posible, al bienestar y a la autosatisfacción (5). En el estilo educativo de hoy falta casi por completo la educación para la generosidad, para la alegría de dar y darse.

Un empeño para toda la vida

El activismo en favor de la vida ha de estar informado de alegría. El Evangelio de la vida, lo mismo que la nueva cultura que le es anexa, no es una convicción política, o un modo de juzgar sobre demografía, o de evaluar las relaciones sociales. Lo que ha de impelernos a defender la vida es la gratitud que sentimos por la incomparable dignidad del hombre. Esa es la razón que nos ha de impulsar a hacer partícipes de nuestro mensaje a los demás hombres y mujeres. Muchas veces, al leer publicaciones de movimientos pro-vida, echo de menos el espíritu afirmativo, alentador, alegre, celebrativo, que debe dar energía a las acciones pro-vida. Hay en esas publicaciones demasiada política de partido, excesivas referencias personales a los fautores del mal, sobrado localismo, exhibicionismo de virtudes musculares, toques de mani queísmo. No son muy inspiradoras muchas de esas publicaciones. Les falta generosidad intelectual. Pero esa generosidad nos es necesaria. Y también un poco de visión universal. Y la alegría por las muchas maravillas que se obran cada día, en forma de conversión y arrepentimiento. Una cosa está clara en el mensaje del Papa. Después de Evangelium vitae, el activismo pro-vida no puede dejar de ser afirmativo y revelador de su riqueza evangélica. No puede caer ya nunca más en el juego triste de hacer la contra, de aceptar el reto de competir en el odio o en la altanería, como quieren sus enemigos. Pienso que la celebración del Evangelio de la vida se ha de basar en dos apoyos fundamentales. El primero, muy fácil de expresar y, con la ayuda de Dios, de poner en práctica, consiste en una gozosa y fiel aceptación de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. El segundo ha de ser la firme convicción de que este es un trabajo para mucho tiempo, un punto fijo en la agenda de trabajo de todos nosotros. Nos corresponde cooperar de por vida, cada uno con su propio carisma y vocación, en la divulgación, celebración y servicio de este evangelio.


AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO

Autor: Marta Rodríguez
Fuente: Mujer Nueva


Si se debate la admisión de un fármaco, exijamos claridad diáfana en la explicación de sus mecanismos de acción y sus consecuencias. Sólo si llamamos al pan, pan y al vino, vino, podremos ejercer pleno uso de nuestra libertad

Hoy Colombia es el escenario de la misma polémica acaecida hace unos meses en otros países como Francia, Alemania, España o Italia. Se trata del debate social sobre la cualidad abortiva de la “píldora del día después”. ¿Es un fármaco solamente anticonceptivo o tiene efectos abortivos?

Las discusiones y argumentos de uno y otro lado han sido muy similares en todos los casos, desembocando en el mismo desenlace: la legalización de la píldora (1). La versión oficial de los hechos es prácticamente unívoca, y se construye en torno a un sencillo silogismo:

A. La píldora del día después evita la implantación del óvulo fecundado en el útero de la madre. (En algunas ocasiones puede tener efectos anticonceptivos, pero no en el caso al que ahora nos referimos).

B. Antes de la implantación no se puede considerar que haya embarazo.

C. Por tanto, la píldora no termina con el embarazo: no es abortiva.

Se trata de un razonamiento correcto en cuanto a la forma pero falso en el fondo, porque no es verdadera la segunda premisa. Antes de justificar este punto, recordemos cómo funciona el medicamento:

La píldora del día después apenas se diferencia en su composición de la anticonceptiva que se toma a diario para prevenir la gestación. Las pastillas anticonceptivas tradicionales están compuestas por estrógenos y gestógenos (derivados de la progesterona). El principio básico que compone la “píldora del día después” es un progestágeno -el levonogestrel.

Sabemos que la fecundación se da entre las 12 y las 72 horas después de la relación sexual. En el momento en que el esperma y el huevo se unen para formar una célula única, aparece una nueva vida humana. Esto no siempre ha estado claro: según Aristóteles, el alma masculina aparecía en el cuerpo al vigésimo día de la fecundación, y el alma femenina al cuadragésimo. También en el medioevo se discutía el momento en el que el alma era infundida en el cuerpo. Hoy la ciencia ha dejado obsoletas tales teorías y esquemas: todas las características de cada persona – sexo, color de los ojos, altura, inteligencia, etc- están determinados, desde la fertilización, por los 46 cromosomas que forman el código genético del bebé. (2)

La píldora consumida durante las 72 horas posteriores produce un mecanismo que altera la correlación de hormonas en la madre, de manera que se pierde la comunicación entre el embrión y el útero de la madre. Es como cambiar la frecuencia de una torre de control para que se estrelle un avión. Entonces, el embrión es destruido y expulsado al exterior. Se trata de un aborto.

Ningún científico ignora la verdad de estos hechos. Realidad que también se deduce de algunos textos constitucionales, como es el caso elocuente de Colombia (2).

Si esto es tan obvio, ¿por qué las campañas publicitarias siguen haciendo creer a las mujeres que la píldora no es abortiva? ¿por qué poner en tela de juicio la evidencia?

Cuando uno miente es porque quiere obtener un resultado poco sostenible a la luz de la verdad. La consecuencia de la mentira es la manipulación y el engaño. No nos dejemos engañar en esta ocasión. Si se debate la admisión de un fármaco, exijamos claridad diáfana en la explicación de sus mecanismos de acción y sus consecuencias. Sólo si llamamos al pan, pan y al vino, vino, podremos ejercer pleno uso de nuestra libertad.

NOTAS

(1)El Mundo, 21.11.2000, Il Corriere della Sera, 29.09.2000, Libération, 30.09.2000, etc.

(2)« The drama of fetal development », American Baby (enero 1989); Jerome Lejeune, « The human Life Bill », vol 1.

(3)La sentencia C-133 del Tribunal Constitucional (1994) afirma: "La vida que el Derecho reconoce y que la Constitución protege tiene su principio en el momento mismo de la fecundación".


CHILE: DECLARACIÓN DEL CARDENAL ERRÁZURIZ SOBRE LA "PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS". Noticias Globales 22/01, Buenos Aires, 31 de marzo 2001
Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja
    La Iglesia con la misma energía con que intervino en favor de las víctimas de los derechos humanos en el pasado, defiende hoy el derecho a la vida de todo ser humano desde la concepción. Fuente: El Mercurio, Santiago de Chile, 27-03-01
    A pesar de sus promesas a los representantes de la Iglesia, en el sentido que no aprobaría la "píldora del día después" en el mes de marzo, y que se abriría una consulta con todos los sectores interesados, durante al menos tres meses, el gobierno del presidente Lagos, usando la conocida táctica de
los hechos consumados, aprobó por vía administrativa el abortivo llamado "píldora del día después", utilizado en la llamada "anticoncepción de emergencia" (aborto). El Cardenal Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago, lamentando esta decisión del gobierno, dio a conocer la siguiente declaración:
    "El Derecho a la vida; también hoy", (los subtítulos son de "El Mercurio"):
    "Una de las tareas más importantes de nuestra generación consiste en construir una sociedad que valora y respeta el derecho a la vida, reconociendo en él la piedra angular de todos los derechos humanos. A lo  largo de la historia, nunca tuvo la humanidad tantas razones para admirar el misterio de la vida humana y el horizonte de su progreso, como así mismo las aportaciones técnicas, científicas, culturales y religiosas con las que el ser humano puede enriquecer a la sociedad.
    Un país como el nuestro, que aún no se repone de las heridas causadas por muy graves violaciones de los derechos humanos, sobre todo del derecho a la vida, quiere construir su futuro con clara conciencia de aquellas actitudes y acciones del pasado que nunca más deben darse entre nosotros. Por eso, con
la mayor coherencia y decisión, quiere optar por la vida. Nuestra Patria necesita la alegría de ser, toda ella, un espacio propicio a la vida, en el cual las instituciones, las comunidades, las leyes y las familias favorecen cuanto acoge, respeta, alienta y apoya a la vida; y cuanto es expresión de solidaridad con ella.
    El respeto a la vida humana no admite discriminaciones. Ya tenemos dolorosas experiencias del pasado, como si unas vidas fuesen respetables y otras no merecieran respeto alguno. No podemos caer en esa intolerancia. Hemos de respetar la vida del hombre y de la mujer, del recién concebido, del niño y del anciano, del pobre y del enfermo, del inmigrante, del enemigo y del encarcelado. Todas ellas son don de Dios; todas están llamadas a experimentar e incrementar el respeto y el amor; todas ellas tienen la
vocación más asombrosa: la de participar con gozo de la vida y de la felicidad de Dios.
    Por la causa de la vida, el Santo Padre no se cansa de proponernos que construyamos la familia como un santuario de la vida, que plasmemos relaciones más justas en la sociedad, que evitemos las guerras, que son un medio indigno del ser humano para solucionar sus conflictos, y que nos preocupemos de construir y animar un mundo favorable a la vida, promoviendo una auténtica "ecología humana". Por la causa de la vida, la Iglesia promueve al mismo tiempo la abolición de la pena de muerte y el respeto irrestricto a la vida de quienes aún no han nacido, pero ya gozan de la existencia.
    El derecho al ejercicio de la propia libertad tiene un límite infranqueable: el derecho a la vida de los demás. No es el único, pero es un límite absoluto. Vulnera este principio esa corriente impulsada por una de las ramas del feminismo, que pretende justificar el aborto como un derecho de la mujer a tomar decisiones sobre su propio cuerpo. El ser que viene en camino es una vida nueva llamada a nacer, que espera respeto y cariño. Ya no es "su cuerpo", es una vida humana distinta a la suya, que por una maravillosa disposición del Creador de la naturaleza, le ha sido confiada para ayudarla a nacer. Ni siquiera en el caso estremecedor de la violación, el justo rechazo del agresor justifica la eliminación de una vida nueva e inocente que quiere nacer.

Alteraciones en el lenguaje
    En nuestro país, como en muchos otros países del mundo en estos mismos meses, ha surgido la polémica acerca de la así llamada "píldora del día después". El problema puede ser analizado desde diferentes puntos de vista,  tales como el daño que puede producir a la mujer, la igualdad de oportunidades, las distintas posturas valóricas en una sociedad plural, etc. Sin embargo, la pregunta más relevante es otra: ¿elimina o no elimina una vida humana? Si la elimina, poco importa la relativa ausencia de contraindicaciones para la salud de la mujer y la igualdad de oportunidades..., para eliminar seres humanos con fondos del Estado; ni el respeto a consideraciones valóricas que exaltan la libertad individual hasta el extremo de aceptar lo inaceptable: el presunto "derecho" a suprimir vidas humanas.
    Son tales los intereses económicos y políticos que están en juego a nivel internacional, que en esta materia se han introducido alteraciones en el lenguaje, en todas las latitudes, para hacer aceptable lo que no lo es. El concepto de embarazo fue alterado: ya no es definido como el proceso que comienza con la concepción de un nuevo ser, sino con la anidación en el útero de su madre del óvulo fecundado. Además no faltan quienes sostienen que la vida comienza recién con dicha anidación. Por otra parte, se llega al
extremo de que ciertos Estados resuelven negarle todo derecho a la vida al niño en gestación, mientras no haya nacido. Son palabras y conceptos que tienen una finalidad: lograr que la cultura y los legisladores le abran las puertas al aborto.
    Precisamente la disparidad de pareceres y estudios en una materia tan delicada y grave como es la vida humana requería proceder con mucha prudencia y sin precipitaciones, confrontando las investigaciones, pidiendo el parecer del mayor número de instancias de relevancia científica y ética.
La pregunta más relevante y decisiva, acerca del inicio de la vida humana, no podía ser dejada para más tarde. También este procedimiento cuestiona el ordenamiento jurídico, al dejar una pregunta de tal gravitación sobre el derecho a la vida y sobre la cultura de un país en manos de una sola persona, por capaz y bien intencionada que ella sea.

Defensa de los Derechos Humanos
    La Iglesia Católica no tiene sobre estas materias una doctrina arbitraria. Las investigaciones científicas más serias, también la indicación del protocolo del mismo fármaco conocido como la "píldora del día después" (Levonorgelstrel), concluyen que uno de los mecanismos por los cuales actúa esta píldora es impidiendo la anidación del óvulo ya fecundado, produciendo la pérdida de una vida humana ya iniciada. En este sentido afirma que uno de los efectos de la "píldora del día después" es abortivo. El respeto irrestricto a la vida humana la lleva a confiar en la conciencia de cada uno, que lo impulsará a cumplir el mandamiento de Dios, que es camino hacia la vida y la felicidad, que prohíbe matar. Con la misma energía con que intervino en favor de las víctimas de los derechos humanos en el pasado, hoy señala que es hora de abolir la pena de muerte, por ser innecesaria e inhumana, como también la necesidad de defender el derecho a la vida de todo ser humano, desde sus inicios.
    Quisiera concluir esta reflexión con unas palabras del Santo Padre sobre un fenómeno que acompaña a la globalización, ante el cual debemos ser vigilantes: "Con el tiempo, las amenazas contra la vida no disminuyen. No se trata sólo de amenazas procedentes del exterior, de las fuerzas de la naturaleza o de los 'Caínes' que asesinan a los 'Abeles'; no, se trata de amenazas programadas de manera científica y sistemática. El siglo XX será considerado una época de ataques masivos contra la vida, una serie interminable de guerras y una destrucción permanente de vidas humanas inocentes. Más allá de las intenciones, que pueden ser diversas y presentar tal vez aspectos convincentes incluso en nombre de la solidaridad, estamos en realidad ante una objetiva 'conjura contra la vida', que ve implicadas incluso a Instituciones internacionales, dedicadas a alentar y programar auténticas campañas de difusión de la anticoncepción, la esterilización y el aborto". El problema "está también en el plano cultural, social y político, donde presenta su aspecto más subversivo e inquietante en la tendencia, cada vez más frecuente, a interpretar estos delitos contra la vida como legítimas expresiones de la libertad individual, que deben reconocerse y ser protegidos como verdaderos y propios derechos". (Evangelium Vitae 17s).
    Hay que recorrer un largo camino que atañe sobre todo a la educación al amor, a la sexualidad, a la familia, a la paternidad y maternidad responsables, a la cultura de la vida. La disociación de la sexualidad del amor conyugal y de la apertura a la vida va generando una mentalidad anticonceptiva y abortista, que inclina a considerar la vida recién concebida como una amenaza a la felicidad, y no como un maravilloso don.
    Que el Señor nos dé su sabiduría y su gracia para valorar el asombroso don de la vida. Así se lo pido por intercesión de María Santísima, Madre de Jesús, que es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida". FIN, 31-03-01.


Trafico (Traffic)

TÍTULO ORIGINAL: Traffic
DIRECTOR: Steven Soderbergh
INTÉRPRETES: Michael Douglas, Amy Irving, Benicio Del Toro, Jacob Vargas, Catherine Zeta-Jones
AÑO: 2000, USA
GÉNERO: Suspenso
CONTENIDOS ESPECÍFICOS: Drogadicción, algo de violencia, algunos encuentros sexuales, desnudez breve y abundante lenguaje vulgar
CLASIFICACIÓN MPAA*: R
CLASIFICACIÓN USCC**: Adultos con reservas

RESEÑA:

Película cruda sobre el tráfico internacional de drogas y sus consecuencias políticas y personales.

Adaptada de la miniserie británica "Traffic" la trama entreteje, de manera fluida e impecable, cuatro historias sobre narcotraficantes y quienes se esfuerzan por detenerlos en ambos lados de la frontera México-Estadounidense. Conservador e inflexible, el recién nombrado zar antidrogas Robert Wakerfield (Douglas) comienza la batalla reuniendo información y teniendo como aliado al Gobierno Mexicano. Sin embargo, en su vida privada, él y su esposa Bárbara (Irving) enfrentan el hecho de que su hija adolescente es adicta a la cocaína. Al otro lado de la frontera, el policía mexicano Javier Rodríguez (Del Toro) y su compañero Manolo (Vargas) trabajan para contener la creciente exportación de estupefacientes, luchando además contra la tentación de poder y dinero.

Con un reparto estelar el director explora la codicia, la corrupción y el deterioro social creado por la oferta y la demanda de estupefacientes. La actuación que ofrece el portorriqueño Del Toro y el conflicto con su conciencia es fascinante en esta compleja y absorbente película.

Y aunque es lamentable que se muestre una imagen de México como un lugar sombrío y deprimente, el cuestionamiento enérgico que se hacen los norteamericanos sobre el consumo de la droga y su efecto determinante en el mercado, constituyen una autocrítica honesta y valiente que lleva a reflexionar sobre las causas profundas de las adicciones. Esto en una sociedad que, en momentos, da la impresión de haber perdido la brújula y parece no encontrarle sentido a la existencia. La frase de R. Wakerfield a su esposa cuando ésta le reclama su afición a la bebida lo resume todo: "si no bebo, me moriría de aburrimiento" ...

* MPAA: The Motion Picture Association of America
** USCC: United States Catholic Conference


 
El control por la ventana

La televisión está perdiendo público”, según un título del periódico La Nación, de Buenos Aires, con fecha 5 de noviembre de 2000.  Y sigue: “Desenchufados: descenso significativo en las mediciones.  Hay medio millón de espectadores menos entre las 19 y las 24.”

Esto sin duda no es casualidad.  Desde el año 1998, TV La Familia ha llevado a los países de Latinoamérica y España, lo que en Estados Unidos viene organizando la Red de los que Apagan el Televisor (TV Turn Off Network) desde 1994.  Se trata de una idea muy osada: apagar los televisores por una semana, para disfrutar de la vida real.  En esta semana no se plantea la calidad de la programación (aunque sí lo hace TV La Familia en el resto de año), sino se concentra exclusivamente en llamar la atención en la cantidad de horas que se mira TV, reflexionar sobre la pérdida que significa para una vida y se propone actividades creativas, que se transformaron en "alternativas".

Según un estudio de la Asociación de Televisión por Cable de Estados Unidos, un estudiante estadounidense de 16 años ha pasado en su vida, como mínimo, 11.000 horas en el aula del colegio y 15.000 frente a un televisor.  

Cuando uno se detiene a reflexionar sobre las implicancias de este desfasaje, puede tomar una determinación: porponer a la familia cortar con la adicción, para estar libre para la creatividad, abrirse a las relaciones interpersonales y a los juegos “reales”.  En una palabra: a la vida real. 

Los niños necesitan más que nunca de educadores de carne y hueso, que les transmitan valores.  Es evidente que estando expuesto a la pantalla por más tiempo del que pasa en la escuela, el niño, evidencia una carencia muy importante.  Llenarla con televisión, aparece al menos como una penitencia inmerecida.  Se debe ir a las causas y trabajar en ellas.  Y la solución base infalible de todas las carencias son los afectos, el contacto personal, la valoración, el desarrollo creativo de la personalidad, todo esto, imposible mientras esté prendido el televisor, competencia principal del diálogo, junto a la computadora y los juegos electrónicos.

“La gente está apagando el televisor”, afirma el mismo artículo de La Nación. “Si se compara el consumo de septiembre de 1999 con el del mismo mes del año 2000, 160.000 personas que miraban la tele de lunes a viernes, tiraron por la ventana el control remoto.  En octubre, los televidentes perdidos fueron 140.000. La cifra no es escalofriante, pero todo puede ser peor.”

Extraño mundo.  Lo que es mejor para los niños y las familias, es considerado como "peor".  Es evidente que los patrones sociales tienden a regirse por el rendimiento económico y no por los valores.  Pero ¿no será acaso posible pensar en un bien común?  Sabemos que los dueños de los medios no pierden el sueño en el afán de transmitir valores.  Aunque no dudamos que sería ideal trabajar en conjunto, ellos y nosotros, para lograr una mejor calidad de vida.

Por lo pronto, la propuesta es potenciar al máximo la Semana sin Tele a nivel mundial.  Repetimos: no para protestar por las programaciones, ni por la televisión en sí, sino con el único objetivo de aceptar el desafío de vivir la vida!!

Hay sugerencias de miles de actividades para realizar en esta semana.  Si deseas conocer más sobre la Semana sin Tele, escríbenos, y con mucho gusto te enviaremos material.  Esta idea debe llegar a todas las escuelas, grupos barriales e iglesias de Latinoamérica y España, y por supuesto: más allá.  ¿No quieres ser tú el promotor en tu grupo?  
 
Envía este email a tus amigos, para unir a todos a la campaña del desafío por una "vida real" divertida. 
 
La Semana sin Tele del 2001 será entre 
el lunes 23 y el domingo 29 de abril
  
 

TV La FAMILIa "Los Chicos del Sombrero"   promoviendo programas que ayuden a crecer a los niños, leyes de protección al menor en los medios, la semana sin tele, para prender la vida, y la investigación sobre la influencia de los medios en los niños POR UNA RELACION GENIAL ENTRE LOS MEDIOS Y LOS NIÑOS    Organizadores de la Semana sin Tele en los Países de Habla Española

TV LA FAMILIA Internacional: Presidenta: Lorena Parodi (14), Buenos Aires: 5411-4766-0712  Secretaria Ejecutiva: María del Mar Mascías German (14): 4768-5191       Presidenta Honoraria (17): Agustina Marcenaro 5411-4765 5717                                                                                Asesores TV La Familia Internacional: Perú:Cristiane Ramseyer Venezuela:Carlos Lanz México:Alejandro Cortés Colombia:Oliverio Cardona Nicaragua: María Inés Munguía España: Francisco-M. González Sánchez Guatemala: Hugo López Hernández Paraguay: Daniel Calcaterra El Salvador: Vladimir Iglesias Panamá: Lucy Molinar Costa Rica: Edwin Aguiluz Milla Uruguay: Jorge Novoa Chile: Santiago Gilges Brasil: Ismar Soares, Cuba: Mónica Leandres, Bolivia: Abel Reyes, Ecuador: Nidia Carballo, Honduras: María Lochi, República Dominicana: Sergio Andrés, Canadá: Pedro Loarza, Italia: Néstor Iñíguez                                                                                                                                                         Enrique Soros Responsable de la Semana en los Países de Habla Española  001-301-951-8100   info@tvlafamilia.org

Enviaremos muy pocos boletines. Si no deseas recibirlos, por favor envíanos un email con el título: "quitar de la lista". Muchas gracias.

El presente boletín se envía directamente a miles de medios de comunicación, entidades e interesados en general de todos los países de habla española. Llega a unos 65.000 líderes vía email, y a través de ellos, a millones de personas.

Por más información en español escríbenos a info@tvlafamilia.org  Puedes pedirnos los boletines, o documentos en Word: "Relación causa efecto y datos", o el "Equipo del Organizador", o "Posters." Por datos en inglés conéctate con los fundadores y organizadores a nivel mundial: RED DE LOS QUE APAGAN LA TELE, TV TURN OFF NETWORK: email@tvturnoff.org VISITA LA PAGINA WEB: www.tvturnoff.org con datos sumamente importantes!!!   Mucho agradeceremos a los medios el publicar especialmente nuestra dirección de email: info@tvlafamilia.org   ¡Muchas gracias!



Fundación S.P.E.S.    ... para no perder la Esperanza
 
Curso sobre el Fenómeno de las Sectas y los Nuevos Movimientos Religiosos por e-mail
 
Auspicia: Arzobispado de Buenos Aires

         Además de las habituales charlas y conferencias que se ofrecen a colegios, parroquias y demás instituciones, la Fundación S.P.E.S. iniciará en mayo del 2001, un curso sobre "El Fenómeno de las Sectas y los Nuevos Movimientos Religiosos", via e-mail. Dicho curso, auspiciado por el Arzobispado de Buenos Aires, está dirigido a toda persona interesada en el tema y, de manera especial, a jóvenes, docentes, padres, profesionales, sacerdotes y religiosas. Los envíos se realizarán con una frecuencia semanal (en archivo adjunto de word), abordándose la presente problemática desde diversas disciplinas, y se proveerá a los cursantes de reseñas bibliográficas, subsidios pastorales (para aquellos que desarrollen tareas de formación), fichas, material documental, etc.

         Les rogamos nos ayuden a difundir la presente iniciativa, entre sus allegados.        

        Sin otro particular y quedando a su disposición para cualquier ampliación o requerimiento al respecto, los/as saludamos/as cordialmente en Xto. y Nuestra Señora de la Esperanza.

Inicio: Mayo de 2001 Duración:  4 meses Frecuencia: Semanal Dtor. del Curso: Lic. José María Baamonde

Inscripción: Bolívar 216, 1° "A" -  (1066)  Buenos Aires Tel:  (54 11)  4343-7702   Martes o Jueves, entre 15 y 19 hs.,  o por E-mail a:  spes@sinectis.com.ar 

Costo:   $ 20.-  Forma de Pago: Puede realizar el pago en efectivo, en la sede de nuestra institución, en los días y horarios consignados precedentemente, o mediante un cheque o giro postal a nombre de  "Fundación S.P.E.S."

Si Ud. residiera en el extranjero, el costo del curso es de u$s 20 (veinte dólares americanos), y puede efectivizarlo dirigiendo el envío a nombre de José María Baamonde, a través de Western Union, Federal Express o algún otro servicio similar.